MUNDO
¿Más problemas para el T-MEC? Canadá se une a México en consultas por el sector automotriz

(Sputnik Mundo).- Las controversias relacionadas con el sector automotriz dentro del nuevo tratado de libre comercio de América del Norte parecen estar escalando. No solo México pidió consultas a EEUU por las reglas de origen en esta industria, Canadá ahora se ha sumado oficialmente a la solicitud.
Así lo anunció la Secretaria de Economía de México, Tatiana Clouthier.
«Nos da gusto que Canadá haya decidido sumarse a la solicitud de consultas, que solicitamos el pasado 20 de agosto, en relación a la interpretación que EEUU hace sobre las reglas de origen del sector automotriz contenidas en el T-MEC», señaló Clouthier en su cuenta de Twitter.
Ya el Gobierno mexicano había solicitado el 20 de agosto consultas en una misiva enviada a la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai. En la misma, se pone de manifiesto la «posición divergente» entre ambos países «con relación a la interpretación de las disposiciones sobre reglas de origen para el sector automotriz».
«México externa su voluntad para solucionar la controversia durante su etapa de consultas, buscando tener un mejor entendimiento de la aplicación de estas disposiciones por parte de Estados Unidos», detalla el texto.
De acuerdo con la parte mexicana, Estados Unidos está violando lo acordado en el T-MEC con relación al porcentaje de componentes de la región que deben tener los vehículos de pasajeros y camiones ligeros para ser comercializados sin aranceles. Actualmente, se sitúa en 75%, pero Washington tiene una interpretación diferente.
«Esta solicitud se realiza con la finalidad de evitar o resolver una posible controversia sobre la manera en la que EEUU está imponiendo ciertos requisitos a los productores de vehículos», señala la misiva.
Las consultas son un mecanismo de solución de controversias previsto en el T-MEC, que entró en vigor en julio de 2020. Las mismas deben ser resueltas por los gobiernos en un plazo no mayor de 75 días.
Durante una gira realizada por Estados Unidos en julio, Clouthier se reunió con empresarios, sociedad civil y representantes de la industria automotriz.
«Hicimos un énfasis importante en la interpretación de las reglas de origen del sector automotriz y queremos agradecer a los empresarios y los grupos de la industria automotriz por estar en estas discusiones constantes», señaló.
EEUU CONTRA MÉXICO Y CANADÁ
A un año de la firma del nuevo tratado del libre comercio entre EEUU, México y Canadá, los desacuerdos que existen entre los Gobiernos por las reglas que aplican a uno de los sectores clave del acuerdo, el automotriz, podrían poner en peligro el éxito del pacto comercial, según allegados a esta industria.
Ahora, EEUU mantiene un enfrentamiento con sus socios en el tratado por las reglas de origen de los vehículos y cómo se debe hacer el cálculo del porcentaje de un automóvil que tenga un origen colectivo de los tres países miembros, de acuerdo con fuentes familiarizadas con las que Bloomberg estuvo en contacto.
Se trata del Valor de Contenido Regional (VCR), que obliga a subir gradualmente la fabricación del auto en la región del 62,5%, estipulado en el derogado TLCAN, al actual 75%, pactado en las negociaciones del actual T-MEC. El problema radica en que Estados Unidos calcula este porcentaje de manera diferente a como lo hacen sus socios.
Washington es defensor de una manera más estricta de lo que Ciudad de México y Ottawa creen que acordaron para contar el origen de partes centrales, incluidos motores, transmisiones y sistemas de dirección en el cálculo general. Eso dificulta que las plantas cumplan con el nuevo umbral.
Por ejemplo, si una parte básica utiliza un 75% de contenido regional y, por lo tanto, califica para estar libre de aranceles, México y Canadá argumentan que el T-MEC les permite redondear el número hasta el 100% con el fin de cumplir también con el requisito de contenido regional general de un automóvil completo.
Sin embargo, Estados Unidos no está de acuerdo con redondear, lo que dificulta alcanzar el umbral libre de impuestos para el vehículo en general, de acuerdo con una nota redactada por la Asociación de la Industria Automotriz de México, conocida como AMIA, a la que Bloomberg tuvo acceso.
La representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, de la Administración Biden, ha subrayado en repetidas ocasiones en las últimas semanas que Washington está siguiendo una política comercial «centrada en los trabajadores» y ha buscado lazos amistosos con los sindicatos de la nación. Mientras, el portavoz de United Auto Workers, Brian Rothenberg, sostuvo en un correo electrónico que el sindicato automotriz más grande del país apoya la interpretación más estricta del T-MEC de la Administración Biden.
Por su parte, las armadoras de los otros países en cuestión han manifestado sus sospechas de que esta interpretación más estricta es resultado de la presión de los sindicatos estadounidenses para complicar las exportaciones canadienses y mexicanas a EEUU.
LA RESPUESTA DE MÉXICO Y CANADÁ
De mantenerse esta controversia, las cosas podrían complicarse para el T-MEC. México no recibió con buenos ojos esta nueva interpretación, ya que consideraba que este punto se había acordado con la Administración Trump. Incluso, el país considera que es un intento del nuevo Gobierno de EEUU de renegociar un aspecto clave del comercio entre las tres naciones, según las fuentes de Bloomberg.
Los envíos de vehículos representan alrededor del 17% de las exportaciones totales de México, el cuarto exportador de autos en el mundo. Mientras, EEUU se encuentra en el tercer lugar y Canadá en el quinto.
Tanto Ciudad de México como Ottawa están considerando presentar una queja formal contra Washington.
Al hacer las reglas demasiado complicadas, los fabricantes de automóviles podrían renunciar a solicitar el trato libre de aranceles, señaló Flavio Volpe, presidente de la Asociación de Fabricantes de Partes Automotrices de Canadá. Esto haría el libre comercio irrelevante a efectos de tarifas preferenciales.
De no cumplir con las reglas de origen, los autos pagarán un arancel del 2,5%, según las reglas de la OMC.
MUNDO
La tradición del saqueo: Naturaleza depredadora del poder imperial

– Actualidad, por Alberto Gómez R.
(Parte 1) A lo largo de la historia de la humanidad, el poder económico de los grandes imperios se ha construido frecuentemente sobre pilares tan sombríos como la guerra, el saqueo sistemático y el sometimiento de pueblos enteros.
Este patrón de comportamiento, visible desde los primeros imperios de la antigüedad hasta las potencias contemporáneas, revela una lógica de acumulación basada en la extracción violenta de recursos más que en la productividad o la innovación endógena.
El historiador económico Douglas North, citado en uno de los documentos analizados, señalaba que los imperios antiguos establecían sistemas burocráticos sofisticados que permitían la expropiación sistemática de excedentes de las regiones conquistadas.
En el mundo actual, Estados Unidos representa la última encarnación de este impulso imperial, aunque sus métodos hayan evolucionado hacia formas más sofisticadas de dominación económica y militar.
Como se advierte en el panorama actual, esta potencia estaría experimentando un rápido declive relativo en el escenario global, lo que intensificaría sus comportamientos depredadores hacia naciones ricas en recursos que se resisten a someterse a su hegemonía.
Venezuela, con las mayores reservas petroleras certificadas del planeta, se encontraría en la mira de este mecanismo de saqueo contemporáneo, al igual que lo estuvieron Irak, Libia y Siria en las últimas décadas, solo por citar algunos ejemplos.
LOS CIMIENTOS HISTÓRICOS DEL SAQUEO IMPERIAL
Los primeros grandes imperios de la historia establecieron las bases de lo que sería una larga tradición de explotación económica mediante la conquista. En Mesopotamia, Egipto, China y la India, surgieron estructuras estatales centralizadas que «legislaban, impartían justicia y ejecutaban sobre un extenso territorio que agrupaba a muchas ciudades» (eumed.net).
Estos imperios perfeccionaron sistemas de extracción de riqueza mediante tributos, esclavitud y control de las rutas comerciales.
El Imperio de Alejandro Magno ofrece un ejemplo temprano de cómo la conquista militar servía como vehículo para la acumulación de riqueza. Como se describe en los documentos, Alejandro y sus falanges macedonias conquistaron todo el Imperio persa en tan sólo ocho años, apoderándose de inmensos tesoros y estableciendo un sistema de control sobre territorios que se extendían hasta la India. Patrón similar exhibiría el Imperio Romano, que transformó el Mediterráneo en su «Mare nostrum» y extrajo recursos de todos los territorios conquistados, desde las minas de plata hispanas hasta los graneros egipcios.
Con la era de los descubrimientos, las potencias europeas perfeccionaron el arte del saqueo imperial a escala global. España y Portugal inauguraron lo que podría considerarse el primer «imperio global» de la historia: «por primera vez un imperio abarcaba posesiones en todos los continentes del mundo» (eumed.net).
El flujo de metales preciosos desde América hacia Europa financió las guerras y el desarrollo económico europeo durante siglos, a costa del exterminio y la explotación de poblaciones indígenas.
El Imperio británico llevaría este modelo a su máxima expresión, estableciendo una red global de colonias y territorios controlados que proveían de recursos naturales y mercados cautivos a la metrópoli. El comercio de esclavos, la extracción de recursos en condiciones de cuasi-esclavitud y la destrucción de industrias locales competitivas fueron algunas de las estrategias empleadas para consolidar su hegemonía económica.
ESTADOS UNIDOS, LA SUPERPOTENCIA DEPREDADORA
Estados Unidos emergió como potencia global practicando una versión modernizada del juego imperial tradicional. Bajo la Doctrina Monroe y su corolario Roosevelt, se autoproclamó potencia hegemónica en América Latina y el Caribe, interviniendo militarmente en múltiples ocasiones para proteger sus intereses económicos. La diplomacia de las cañoneras y las intervenciones directas aseguraban el acceso a mercados, recursos y rutas comerciales estratégicas.
Tras la Segunda Guerra Mundial, con las potencias europeas debilitadas, Estados Unidos ascendió a la condición de superpotencia global, rol que se consolidaría tras el colapso de la Unión Soviética.
Como se señala en uno de los documentos, «después de que se desintegrase la Unión Soviética a principios de 1990, Estados Unidos quedó como la única superpotencia restante de la Guerra Fría». Esta posición hegemónica le permitió moldear las instituciones internacionales a su medida y establecer un sistema económico global que privilegiara sus intereses.
La economía estadounidense se ha vuelto profundamente dependiente de lo que el presidente Eisenhower denominó el «complejo militar-industrial». Con un presupuesto militar que supera al de los siguientes diez países combinados, Estados Unidos ha convertido la guerra en un negocio extraordinariamente lucrativo para sus corporaciones de defensa.
Como se documenta en uno de los artículos revisados, la administración Biden ha solicitado al Congreso «842 mil millones de dólares para el Pentágono en el año presupuestario 2024», lo que representa «la solicitud más grande desde el pico de las guerras de Irak y Afganistán» (france24.com).
Este apetito insaciable por el gasto militar requiere enemigos externos y conflictos perpetuos, creando un círculo vicioso de intervencionismo que justifique tales desembolsos. Los resultados son visibles en las sucesivas guerras e intervenciones que han marcado las últimas décadas, desde Vietnam hasta Afganistán, pasando por Irak, Libia y Siria.
EL SAQUEO CONTEMPORÁNEO
La invasión de Panamá en 1989 constituye un ejemplo paradigmático de cómo Estados Unidos utiliza pretextos para justificar intervenciones militares que persiguen objetivos geoeconómicos estratégicos. Como se documenta extensamente en varios de los materiales consultados, la llamada «Operación Causa Justa» fue oficialmente justificada como una medida necesaria para detener el narcotráfico y defender la democracia.
El general Manuel Antonio Noriega, quien había sido durante años un aliado útil para Washington y colaborador de la CIA, fue convertido de pronto en enemigo público número uno. Como se describe en los documentos, Noriega «había sido aliado clave de Estados Unidos durante el final de la Guerra Fría, trabajando como agente de la CIA, al tiempo que tejía vínculos con el narcotráfico» (elnacional.com). Cuando dejó de ser funcional a los intereses estadounidenses, fue acusado de narcotráfico y derrocado mediante una invasión militar que causó entre 500 y 4 mil víctimas panameñas, según distintas fuentes.
El verdadero objetivo de la invasión, sin embargo, habría sido asegurar el control estratégico del Canal de Panamá en vísperas de su traspaso completo a soberanía panameña, previsto para el año 2000 según los Tratados Torrijos-Carter de 1977. Como se señala en uno de los documentos, estos tratados «condicionaba la defensa del canal de manera conjunta, a través de un tratado adicional, dando la posibilidad de intervenir militarmente en Panamá si la operación del canal se viese comprometida».
La invasión aseguró que, aunque panameño en papel, el canal permaneciera bajo control efectivo estadounidense.
Continuará…
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Inteligencia artificial: La arquitectura del nuevo orden mundial

– Análisis, por Victor Hugo Celaya Celaya
El mapa del poder mundial se ha reorganizado. Hoy, la influencia no se mide únicamente en arsenales o acuerdos comerciales, sino en algoritmos y capacidad de procesamiento.
Nos enfrentamos a un nuevo tablero geopolítico y geoeconómico definido por tres grandes polos de poder: Estados Unidos, con su enfoque en el desarrollo tecnológico, las finanzas y la seguridad; China, que ha apostado por la manufactura avanzada, la innovación y la inversión masiva en infraestructura; y Rusia, que basa su estrategia en el control de energía, minerales estratégicos y su poder militar.
Esta reconfiguración global plantea preguntas cruciales para el resto del mundo. ¿Cómo coexistir con estos bloques? ¿Cómo aprovechar las corrientes de innovación que emanan de ellos sin sacrificar nuestra soberanía? Y, sobre todo, ¿cómo podemos acompasar nuestras políticas públicas y nuestros esfuerzos nacionales para no quedarnos atrás en esta nueva era de equilibrios de poder?
La visión de una «aldea global» que definimos en los años noventa, unida por la apertura del comercio, ha dado paso a una realidad más compleja. La interconexión actual se teje con redes de inteligencia artificial (IA), investigación científica y ecosistemas digitales.
Aunque las tensiones militares persisten, el verdadero campo de batalla se ha trasladado a la biotecnología, la robótica y, de manera central, a la inteligencia artificial. Esta revolución ya impacta nuestra vida diaria, transformando la educación, la salud, el trabajo y la seguridad. Ninguna sociedad puede sustraerse a ella.
LA CARRERA POR EL FUTURO: ESTRATEGIAS EN COMPETICIÓN
Cada una de las grandes potencias ha trazado una ruta clara para liderar esta era tecnológica, obligando al resto de los países a replantear la cooperación y la competencia.
Estados Unidos ha optado por un modelo que prioriza la innovación impulsada por su dinámico sector privado. En 2023, la inversión privada en IA en este país alcanzó los $67.2 mil millones, una cifra superior a la suma de los siguientes 14 países.
El gobierno actúa como un catalizador estratégico, como lo demuestra la Orden Ejecutiva 14110 para el desarrollo seguro y confiable de la IA, o la Ley CHIPS y de Ciencia, que destina más de $52 mil millones a revitalizar la fabricación de semiconductores, el hardware fundamental sobre el que corre toda la inteligencia artificial.
Esta estrategia se materializa en proyectos monumentales como ‘Stargate’, el centro de datos de $100 mil millones de Microsoft y OpenAI, o la Alpha School en Virginia, que ya personaliza el aprendizaje con IA.
China avanza con un enfoque centralizado y dirigido por el Estado, con la meta clara de alcanzar el liderazgo mundial en IA para 2030. A través de iniciativas como «AI+», integra soluciones de IA en sectores clave. El resultado es un ecosistema robusto: se estima que el valor de la industria de IA en China superará los $220 mil millones para 2026.
Este esfuerzo se refleja en su dominio de la propiedad intelectual, acumulando casi la mitad de todas las solicitudes de patentes de IA en el mundo. Gigantes tecnológicos como Baidu, Alibaba y Tencent no son solo empresas, sino instrumentos de la estrategia nacional para establecer estándares globales.
Rusia, por su parte, enfoca su estrategia de IA en la soberanía digital y la seguridad nacional. A través del proyecto nacional “Economía de Datos”, que se extenderá hasta 2030, busca reducir su dependencia de la tecnología extranjera e integrar la IA en sectores gubernamentales clave.
Más que competir en el mercado de consumo global, su prioridad es aplicar la IA para la optimización de sus industrias estratégicas (energía, defensa) y la administración pública. Su marco regulatorio es estricto y busca asegurar un uso responsable de la tecnología, priorizando el control estatal y el desarrollo de talento local a través de iniciativas educativas supervisadas.
La Unión Europea ha decidido jugar un papel distinto, posicionándose como el gran regulador global. Su enfoque no es competir en una carrera de velocidad, sino establecer las reglas del juego. Con su Ley de Inteligencia Artificial (AI Act), aprobada en 2024, introduce el primer marco legal integral para la IA, basado en niveles de riesgo. Este prohíbe aplicaciones consideradas inaceptables (como el «social scoring» estatal) y regula estrictamente los sistemas de alto riesgo.
Este poder normativo se complementa con fuertes inversiones a través de programas como Horizonte Europa y Europa Digital, que movilizan miles de millones de euros para construir una infraestructura de datos soberana bajo iniciativas como GAIA-X y apoyar a un ecosistema de IA «confiable y centrado en el ser humano».
EL DESPERTAR DE AMÉRICA LATINA: PRIMEROS PASOS
Frente a estas estrategias consolidadas, América Latina no es un simple espectador; la región ha comenzado a mover sus propias piezas. Aunque de manera desigual y con retos importantes, están surgiendo iniciativas notables.
En México, la coalición multisectorial IA2030MX ha impulsado una agenda para el desarrollo de una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. Polos de innovación como Monterrey y Guadalajara concentran talento y startups, mientras que universidades como la UNAM y el Tec de Monterrey lideran la investigación.
Otros países también marcan el paso. Chile fue pionero en la región al lanzar su Política Nacional de Inteligencia Artificial en 2021, centrada en el desarrollo de talento, la ética y la adopción de IA en la industria. Brasil cuenta con una robusta red de centros de investigación en IA y debate activamente un marco legal propio. Por su parte, Colombia ha establecido un marco ético para la IA en el sector público y promueve proyectos de datos abiertos para fomentar la innovación. Estos esfuerzos, aunque incipientes, demuestran una conciencia creciente sobre la urgencia de participar activamente en esta revolución.
DE ESPECTADORES A PROTAGONISTAS
Ante este escenario, la pregunta para nuestros países es ineludible: ¿nos conformaremos con estos primeros pasos o aceleraremos el ritmo para jugar un rol protagónico? Si queremos dejar de ser simples compradores de tecnología para convertirnos en creadores, necesitamos una hoja de ruta clara y acciones inmediatas.
La interconexión de hoy, definida por algoritmos, nos obliga a innovar. Para ello, es fundamental avanzar en tres áreas estratégicas:
- Formar talento e invertir en educación digital. Esto debe empezar desde la educación primaria y extenderse hasta los posgrados.
- Crear alianzas estratégicas entre universidades, gobierno y empresas. Los esfuerzos aislados son insuficientes.
- Diseñar políticas públicas con visión de futuro. Debemos impulsar el uso integral de la IA y desarrollar un marco ético sólido que garantice la equidad y la protección de datos.
Esto implica fomentar centros de inteligencia artificial que apoyen a startups y consoliden proyectos de investigación propios, aprendiendo de las experiencias globales. La tecnología no debe ser vista como algo «importado» o lejano, sino como un campo fértil donde podemos liderar.
Nos encontramos en un punto de inflexión histórico. La inteligencia artificial está redefiniendo las reglas del desarrollo económico y social a una velocidad sin precedentes. No podemos permitirnos el lujo de la duda o la postergación. La tarea es clara: debemos alinear nuestros recursos, talentos y voluntades para integrarnos de manera soberana y estratégica a esta nueva era. Lo que hagamos, o dejemos de hacer, durante esta década determinará las oportunidades de las próximas generaciones.
MUNDO
El dilema de Putin: ¿Paz con Trump o alianza con China?

– Política Global, por Jorge López Portillo Basave
El miércoles habrá un gran evento en China para conmemorar el día de la victoria aliada vs Hitler hace 80 años. Como sabemos en la guerra contra los Nazis, Rusia y China fueron compañeros de lucha con EUA y casi todo Europa. Por eso es por lo que el propio Putin antes de ir a Alaska a ver a Trump pasó por el cementerio de soldados rusos y americanos caídos en la Segunda Guerra Mundial.
El 1 de septiembre era la fecha que Trump había puesto como referencia para saber si Rusia hablaba en serio. De hecho, tanto Francia como Alemania han dicho que parece ser que Estados Unidos tendrá que aplicar sanciones más severas contra Rusia, ya que no ha cumplido sus promesas para ver a Zelenski antes de este día.
Alemania ha ido más allá y ha dicho que Rusia ya está en guerra con Europa porque en fechas recientes ha habido ataques terroristas en contra de intereses alemanes en varios países de la región.
Dichos ataques habrían sido financiados por Rusia, según el nuevo canciller alemán, quien además ha asegurado que el modelo económico de regalar dinero a los ciudadanos por no trabajar era insostenible. Es decir, que Europa no está en su mejor momento económico. Esto lo digo porque una guerra es cara.
La OTAN celebra cada año en Francia la llegada de los aliados y el Día de la Victoria, pero pocas veces invitan a sus aliados de otros países (como Rusia y China), quienes también lucharon contra Hitler, Japón e Italia.
La fiesta en China será presenciada no solo por Xi Jinping quien la organiza, sino por varios líderes aliados o vecinos del momento, incluido Vladimir Putin, quien debe decidir si acuerda la paz con Trump para Ucrania o se sigue entregando en los brazos de China.
Irán, India, Corea del Norte, Rusia, China y otros 23, de un modo o de otro, no han querido aplicar sanciones a Rusia por la guerra de Ucrania o son aliados de China, por encima de EUA.
Sea lo que sea, parece que EEUU y Europa se preparan para la guerra esperando llegar a un acuerdo previo, pero incluso invirtiendo más en armas y hasta cambiando el nombre de sus secretarías de defensa por guerra, como lo anunció Estados Unidos para regresar al nombre de “Departamento de Guerra” en lugar de “Departamento de Defensa”, nombre que llevó desde 1947 a la fecha.
Una tristeza que no haya acuerdo en Europa por una u otra causa. Como lo hemos venido diciendo, China es el gran ganador de la guerra en Ucrania y en la paz sería el gran perdedor a menos de que logre reintegro con una Rusia arruinada.
EUA es claro, quiere hacer negocio con Rusia y con Ucrania, pero si no es por el comercio, será por las armas. Me hubiera gustado hablar de los temas de las drogas a menores para cambiar de sexo o el supercohete que con éxito despegó hace 4 días desde Texas en la carrera de las potencias para regresar a la Luna y llegar a Marte, pero creo que esta reunión y esta fecha serán determinantes para el futuro de Europa. Aunque las drogas para cambio de sexo pueden ser determinantes para el futuro de Occidente.
Por lo pronto, Rusia, el rebelde y agresivo, está viendo si da su amor a EUA o a China. Y en caso de hacerlo, habrá que ver si es duradero.
Por cierto, quiero felicitar al Papa León XIV por su cumpleaños. Espero ir a Roma a conocerle —al menos de lejos— y de ahí, si Dios quiere, a Tierra Santa. Los avances tecnológicos parece que no han ido de la mano con los avances, o mejor dicho, con el mantenimiento del sentido común. Hace mucho que no doy gracias a usted por su lectura y a este espacio por la oportunidad. De verdad, ¡muchas gracias! Feliz inicio del mes.