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REPORTAJES

El Zapotillo aún sin definición: López Obrador pide escuchar a la gente

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Por Mario Ávila //

El contrato concedido a la empresa española Abengoa para llevar el agua de la presa El Zapotillo a la ciudad de León, Guanajuato, es de 1.3 millones de pesos diarios y durante 25 años y como Abengoa está en quiebra, ese es el tamaño del negocio que buscan los empresarios cristalizar, si es que el Gobierno Federal acepta el convenio firmado por los gobernadores de Jalisco y Guanajuato, Enrique Alfaro Ramírez y Diego Sinhue Rodríguez Vallejo.

El contrato con vigencia de 25 años en principio en favor de Abengoa, dice que se le venderá a León el agua a 4 pesos por metro cúbico y se le asigna a Guanajuato una cifra de 120 millones de metros cúbicos por año. Ello además del agua que se le venderá a los 14 municipios de la región de Los Altos de Jalisco, a 4.50 pesos el metro cúbico.

Todo esto al margen de que 2006 el costo inicial era de 7 mil 960 millones de pesos, para 2019 su costo ascendió a 35 mil 339 millones de pesos y si se le suma el plan de construir la Presa El Purgatorio y su sistema de bombeo, el costo total rondaría los 70 mil millones de pesos.

Estos negocios multimillonarios por los que se pronuncian los gobernadores, apoyados por el grupo de empresarios de Jalisco y tres colegios de ingenieros y arquitectos, que hoy se quieren hacer llamar también “colectivos” para aparentar mayor legitimidad social, contrastan con las alternativas que plantean los académicos e investigadores de universidades públicas y privadas, por los pobladores de Temacapulín, Acacico y Palmarejo y por activistas defensores del medio ambiente y del recurso del agua.

Para los opositores a la presa El Zapotillo, hay múltiples opciones para dar agua a los municipios de Los Altos y a la Zona Metropolitana de Guadalajara, antes que las mega obras multimillonarias en las que se han tirado a la basura más de 25 mil millones de pesos en los últimos 25 años al fracasar los proyectos de la presa Arcediano en el fondo de la barranca de Huentitán y la presa de San Nicolás, en el poblado de San Gaspar de los Reyes en el municipio de Teocaltiche.

Alimentar los mantos fréaticos, aprovechar el agua de lluvia, reducir el desperdicio y hacer más eficientes a los organismos operadores del agua y apoyar políticas de sustitución de instalaciones hidrosanitarias para bajar el consumo diario de agua por persona, son algunas de las opciones que se han planteado sin que las autoridades hagan eco de las propuestas.

Al margen de estas propuestas, activistas como Manuel Villagómez han propuesto otras soluciones para evitar la puesta en operación de la presa El Zapotillo, como es cambiar el agua a León, Guanajuato, el agua del río Verde por el agua del río Lerma, que llegaría a la presa Solís, se trasladaría a la laguna de Yuriria y de ahí con un mínimo bombeo y ahorrando el 70% del gasto que se prevé desde el Zapotillo, llevar el agua a León, mediante un acueducto que se construyera exclusivamente en tierra guanajuatenses.

A cambio de los 120 millones de metros cúbicos por año del río Lerma para Guanajuato, toda el agua del río Verde sería de nuevo para Jalisco y se podría llevar a hasta la ZMG a través de una presa en Loma Larga II, mientras que para los municipios alteños, se dispondría del agua de la presa El Salto. 

SON OTROS TIEMPOS: AMLO

En la rueda de prensa mañanera del pasado viernes, el presidente Andrés Manuel López Obrador lanzó una frase que puede ser un indicativo de la determinación que se tome en los próximos días, “ya nos son tiempos en donde deciden solo los gobernantes, hoy se escucha y se atiende también a los ciudadanos”, contestó a pregunta sobre las inconformidades contra la presa El Zapotillo.

Ya se pusieron de acuerdo los gobernadores de Jalisco y Guanajuato, porque ahí había discrepancia, ahora falta que se tome en cuenta a los pobladores. Hay una resolución de la Corte que habla que la cortina tiene que ser a 80 metros y si es así, los pueblos pueden no inundarse, pero hay quienes sostienen que sería poca agua y no sería suficiente”.

Estamos hablando porque es una obra que se inició desde el gobierno de (Vicente) Fox y está inconclusa (La Presa). Tenemos que llegar a un acuerdo para escuchar a los pobladores; podríamos nosotros ponernos de acuerdo, pero ¿y luego?, ¿y la gente? Ahora se escucha a los ciudadanos en todo”.

Esto significa que la determinación que se tomará estará al margen de los acuerdos a los que pudieron haber llegado los gobernadores de Jalisco y Guanajuato, Enrique Alfaro Ramírez (PMC) y Diego Sinhue Rodríguez Vallejo (PAN).

López Obrador tiene bastante información sobre la presa El Zapotillo, la primera le llegó en la campaña a la presidencia en el 2012, cuando el propio Manuel Villagómez lo abordó en una gira por el municipio de Yahualica, le planteó el panorama y la respuesta del entonces candidato y hoy presidente de México, fue: “Yo no me veo inundando estas comunidades”.

Seis años más tarde, con los problemas de El Zapotillo en una mayor dimensión, Manuel Villagómez tuvo un acercamiento con su amigo, el empresario Alfonso Romo, a la vez coordinador del gabinete y brazo derecho de AMLO, a quien le planteó la gravedad que había adquirido el problema y a la vez le planteó las distintas alternativas de solución.

Una señal de que también la determinación final podría estar del lado de los opositores a El Zapotillo, la dio la directora de Conagua, Blanca Jiménez Cisneros, quien en reunión convocada en la Secretaría de Gobernación, por Lázaro Cárdenas Batel, dejó en claro que la dependencia federal a su cargo no avalaba el acuerdo que firmaron los gobernadores de Jalisco y Guanajuato, “porque se hizo sin datos certeros”.

Blanca Jiménez Cisneros, comentó en particular en esta reunión efectuada el pasado 9 de julio en la capital del país, que los datos sobre los volúmenes de agua del “Acuerdo de Entendimiento” para la distribución del agua del Río Verde, firmados por los gobernadores de Guanajuato y Jalisco el 29 de junio, “no le cuadran”. 

DE RAMÍREZ ACUÑA A ALFARO

Conocedor pleno del tema de El Zapotillo y defensor a ultranza del uso adecuado del agua, el empresario Manuel Villagómez ha resultado una pieza vital en la lucha en contra de las millonarias obras como la presa de Arcediano y la presa de San Nicolás, hizo algunas reflexiones para los lectores de Conciencia Pública.

Tocamos la puerta de la Presidencia de la República en este gobierno, planteando que se tome el agua del Lerma, en lugar del Verde; luego se recibió el citatorio al Padre Gabriel para que se presentara en la Secretaría de Gobernación, a una reunión donde estuvo Lázaro Cárdenas Batel, el secretario de Semarnat, Víctor Manuel Tinoco y la directora de Conagua, Blanca Jiménez, ante quienes el padre planteó un decálogo de argumentos en contra de El Zapotillo.

Sin embargo, entre ellos destacan tres puntos específicos: 1.- La opción de que el trasvase de 120 mmts3 sea con agua del río Lerma, no del río Verde; 2.- Qué harán con los 10 amparos, entre ellos de ejidatarios y ganaderos para dejar pasar el acueducto que llevaría el agua a León, Guanajuato y 3.- El reciente acuerdo de gobernadores, hace referencia a la presa con cuentas alegres, es decir con una cortina de 105 metros, lo que en este momento está eliminado por la SCJN.

Lázaro dice que el presidente está a favor de las comunidades y los funcionarios se comprometen a no avalar el acuerdo que hicieron los gobernadores de Jalisco y Guanajuato”, expuso el empresario del ramo de la maquinaria para la masa y la tortilla, que hoy impulsa en su lucha al Padre Gabriel, como ayer lo hizo con la señora Lupita Lara,  en el caso de la defensa de Arcediano, a quien por cierto el gobierno de Aristóteles Sandoval terminó por pulverizar al despojarla con argucias legaloides orquestadas por el secretario Roberto López Lara, con más de 11 hectáreas que eran de su propiedad, según lo afirma Manuel Villagómez. 

EL “FRAUDE FOXIANO”

Al hacer una reseña de lo que ha sido la historia de  14 años de lucha, Manuel Villagómez recuerda la travesía de lo que él llama “El fraude foxiano” y explica que nace oficialmente el 24 de mayo del 2005, cuando el gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, le escribió una carta a Cristóbal Jaime Jáquez, en ese entonces director general de la CNA, en la que le informa que se cancela el proyecto de San Nicolás, porque existe gran oposición por inundar la iglesia de San Gaspar y le propuso un sitio en donde dijo, que no se inundará ninguna comunidad y tampoco tierra fértil… y plantea El Zapotillo.

Situación nefasta, mentirosa y vil de parte de Ramírez Acuña -dice Villagómez-, ya que son 4 mil 500 hectáreas de tierras de cultivo y ganado y se inundarán las comunidades de Acasico, Palmarejo y Temacapulín, en los municipios de Cañadas de Obregón y Mexticacán”. Justo desde ese momento se conforma el primer comité en defensa de El Zapotillo y a los 92 días de aquel oficio de Ramírez Acuña hace un acuerdo con Semarnat, con la CNA y con el gobierno de Guanajuato, para hacer una presa con una cortina de 80 metros de altura, con lo que se inundan las tres comunidades.

En ese acuerdo -abunda-, Ramírez Acuña omite dar una sola gota de agua para Guadalajara, ahí está el convenio y por eso se dio la gran oposición por la defensa de las comunidades y por la defensa del agua de Chapala que se le había cerrado la llave”.

Recuerda Villagómez Rodríguez que AMLO ha estado en las campañas del 2012 en tres ocasiones y en el 2018 visitó Yahualica, “ahí lo abordé y le presenté al padre Gabriel, que es el que ha dado la cara por la comunidad y ha presentado a título personal uno de los amparos; López Obrador dijo en ese entonces dijo que él en lo personal no se veía tomando una decisión para inundar Temacapulín”.

Nosotros comentamos con él que desde que ese acuerdo se firmó entre Guanajuato y Jalisco, la presa no solo era inviable, sino que era imposible”, recalcó.

Relató Manuel Villagómez que quien convenció a Emilio González de una cortina de 105, después a Aristóteles y ahora a Enrique Alfaro, es el Consejo Consultivo del Agua, conformado por 33 empresarios a nivel nacional, entre ellos los grandes privatizadores del agua, los dueños de las grandes empresas refresqueras, también ricos como Carlos Slim, que ya le entró a temas de infraestructura hidráulica, al grado que compró acciones de una empresa española que está metida en el tema del Zapotillo.

En su versión Jalisco el Consejo Consultivo lo dirige Francisco Mayorga y está integrado por 51 empresarios, entre ellos varios de ellos tienen que ver de manera directa con la construcción de la presa El Zapotillo, como el arquitecto José Manuel Gómez Vázquez Aldana; fuera de esa lista en calidad de asesor, pero como una figura central, se encuentra Enrique Dau Flores, así como los tres colegios de ingenieros y arquitectos que hoy se autonombran colectivos.

Ellos -dice Manuel Villagómez-, se han reunido en dos ocasiones con el presidente Andrés Manuel López Obrador y en la segunda el mandatario les confirmó que antes de tomar una determinación, se reuniría con los habitantes de las comunidades y después con los ambientalistas opositores. Ante ello, Gómez Vázquez Aldana mostró su molestia en una columna que escribe para un medio local, recriminando el “cambio de postura del presidente” en las dos reuniones que sostuvo con los empresarios jaliscienses. 

EL ZAPOTILLLO A 60 METROS

Producto de esa instrucción dada por el Presidente de la República, el titular de la Semarnat, Víctor Manuel Tinoco, realizó el pasado martes una visita a Temacapulín, se encontró con los opositores a la presa por más de 3 horas, escuchó más de 25 discursos y le concedió la palabra hasta en tres ocasiones a Manuel Villagómez.

Y fue ahí, caminando por Temacapulín, cuando el secretario de Semarnat dijo que a los 15 minutos de haber pisado ese suelo, confirmó su postura de que sería insensato inundarlo.

Al término de la reunión, Manuel Villagómez expuso: “Ahora al titular de la Semarnat se le ha pedido con todo comedimiento que le exprese al presidente lo que ha escuchado y confiamos en que el presidente le dé la instrucción de que debe hacer lo adecuado, y quizá para él lo adecuado sea demoler la presa”.

Pero la presa ya está construida y está en tierras de Jalisco, déjenla, pero para beneficio de Jalisco, operando solo a 60 metros; se debe hacer otra presa en Temara o en Loma Larga II para quedarnos con toda el agua del río Verde como debe de ser y que Guanajuato o acepte ese convenio o que busque su propia agua por otras vías.

Incluso el acueducto para distribuirles agua a los 14 municipios de Los Altos ya está diseñado y se puede partir de la presa de El Salto que tiene 80 millones de metros cúbicos abandonados disponibles anualmente, la mejor ubicada y la que está a mejor altura, de ahí se llevaría el agua con un costo mínimo de bombeo.

El Zapotillo serviría como una presa para sanear naturalmente el agua, ya que acumularía basura, tierra y otros sólidos, mientras que la otra presa que se deba construir para enviar el agua a Guadalajara, habrá de tener el mínimo mantenimiento, solo de servicio”, planteó el activista Manuel Villagómez.

 

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CARTÓN POLÍTICO

Edición 804: Lo piden los expertos: Una nueva Corte de Justicia sin extremos ideológicos

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Edición 804: Lo piden los expertos: Una nueva Corte de Justicia sin extremos ideológicos
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NACIONALES

El llamado de los expertos: Una nueva Suprema Corte de Justicia que priorice el derecho sin extremos ideológicos

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– Por Mario Ávila

Este domingo 31 de agosto llega a su fin una era de tres décadas en las que se implementó un modelo de justicia, nacido con la llegada a la presidencia de México, de Ernesto Zedillo y el lunes 1 de septiembre México amanecerá con un nuevo modelo de justicia, nacido a iniciativa del ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y hecho realidad en el primer año del sexenio de la primera presidenta en la historia del país, Claudia Sheinbaum Pardo.

En un análisis somero, el doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara, Javier Hurtado González, habló no sólo del Poder Judicial, sino específicamente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de la que dijo: “Se despide una Corte que preferentemente se dedicó a cuidar los intereses del capital, pero no podemos esperar que lleguemos a caer en el otro extremo y que se instale una Corte de tipo populista”.

Yo pienso -dijo-, que lo que deben hacer los nuevos ministros, es la recta aplicación del derecho, más allá de consideraciones de carácter social, étnico o político; tiene que ser una Corte imparcial, objetiva y apegada fielmente al derecho.

Hurtado González, politólogo y ex presidente del Colegio de Jalisco, aceptó la entrevista para los lectores del semanario Conciencia Pública y de entrada dijo: “En principio, hay que darles el beneficio de la duda y a través de sus sentencias, sus actos y sus decisiones, es como vamos a poder valorar, si realmente estos nuevos impartidores de Justicia que entran en funciones el día primero, van a estar a la altura de las circunstancias.

Yo pienso que el Poder Judicial, sobre todo los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, van a tener que contrarrestar el problema de su legitimidad de origen, yo no estoy diciendo que hayan sido producto de una imposición, sino que todos sabemos lo que pasó en el proceso de su elección, los famosos acordeones, eso es una mancha muy importante que van a tener y con la que van a cargar; no sé durante cuánto tiempo se puedan despojar de ella, pero la única manera de poder hacerlo, será a través de sus sentencias”, planteó el académico e investigador de la Universidad de Guadalajara.

Este modelo de justicia que imperó durante 30 años -sentenció-, yo pienso que fue en un ensayo, que finalmente no derivó en lo que se tenía pensado que pudiera ser; me refiero sobre todo al problema de la Carrera Judicial, más bien fue digamos un principio a alcanzar, pero no la realidad.

Yo no niego tampoco -expuso-, que no haya habido casos en los que se respetó la Carrera Judicial, para decidir un ascenso o el ingreso de impartidores de Justicia; pero hubo muchos otros casos y reconocidos por ellos mismos, en los que se admitió, reconocidos por ellos mismos que el nepotismo estaba presente en el 50% del personal, según lo dijo la propia ministra presidenta, Norma Piña.

Yo pienso que así es como se despide una Corte, que se dedicó mucho a cuidar los intereses del capital, en el entendido de que la mayor parte de la sentencias y de los casos que llegan a la Corte, son de carácter económico y fiscal y eso siempre lo resolvieron, o les daban largas y largas, como al caso de Salinas Pliego, que es paradigmático, para prolongar y mientras tanto ‘jinetear’ el dinero y les daban una parte de las mochadas de los intereses a los propios ministros que hacían eso, que escondían los expedientes en los cajones del escritorio”, recordó el entrevistado.

Sin embargo, Hurtado González también planteó que, con la llegada de los nuevos integrantes de la SCJN, no se debería caer en el otro extremo, “o sea, una Suprema Corte digamos de tipo populista, si la otra era elitista y favorecía a los grandes capitales como quedó demostrado, esta no debe caer en el otro extremo, su obligación es tomar decisiones bien sustentadas únicamente en el Derecho”.

LAS SENTENCIAS INTERNACIONALES

Al hacer un primer análisis de los retos que tendrá enfrente la nueva SCJN, el fundador de la carrera de Ciencias Políticas en la UdeG, Javier Hurtado, dijo ver un primer gran reto en el hecho de que si ésta Suprema Corte va a cumplir con las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, particularmente con la sentencia emitida a fines del año 2023 sobre la prisión preventiva, “en donde se le ordenó al Estado Mexicano, adoptar una serie de medidas, entre otras dejar de aplicar esa medida atentatoria al principio de presunción de inocencia y también se le ordenó reformar su Constitución para adaptarla a los estándares internacionales en materia de derechos humanos”.

Censuró el abogado constitucionalista y también licenciado en sociología, cómo es que en México se tiene la prisión preventiva si hay de por medio una sentencia que la Corte Interamericana “y se sigue aplicando ese ‘engendro del demonio’, se sigue haciendo e incluso le siguen poniendo más delitos; es decir, en vez de marchar en el sentido que dijo la Corte Interamericana, no, le agregaron otros delitos en el artículo 19 a la prisión preventiva”.

Vaticinó que ese será uno de los temas fundamentales que tiene que atender el próximo Poder Judicial y se preguntó si la SCJN va a acatar esa sentencia y dejará de aplicar la prisión preventiva, concretamente cuestionó qué es lo que le habrán de decir o qué le van a ordenar a los impartidores de justicia.

Aseguró que hay uno que otro juez que no ha aplicado la prisión preventiva ni el arraigo, porque son muy valientes, “pero creo que no llegan al 5% de los jueces quienes por sus pantalones no la aplican, acatando la decisión de la Corte Interamericana, pero los demás no lo hacen porque la Corte ha defendido la prisión preventiva.

Y ahí va a estar en un predicamento esta SCJN, va a estar a dos fuegos, por un lado, la presión del gobierno y el partido que los favoreció en la elección, que son favorables a la presión preventiva e incluso de agregarle más delitos y por otro lado, la Corte Interamericana que les dice, deja de aplicar eso y reforma tu Constitución para adaptarla a los estándares internacionales”, recalcó el jurista.

Refirió también que el arraigo, además de la presión preventiva, es una cosa totalmente fuera de cualquier consideración, en un país en el cual ya haya una plena observancia de los derechos humanos y se preguntó: “¿Cómo es posible que tú tengas presa a una persona para investigarla, hasta por 84 días?”

No puede ser eso -abundó-, es decir, te aprenden para investigarte, no investigan para aprenderte. Y a la vez tenemos otro tema y otro reto muy importante, que es la extinción de dominio, que también es contrario a los derechos humanos, pero el estado mexicano se hace omiso con relación a esto y la Corte, pues no toma las medidas necesarias para revertir esa situación a través de sentencias y de jurisprudencia. Por ejemplo, yo tengo una casa y al que se la rento, se dedica a delinquir y lo aprenden, y a mí me quitan la casa, cuando yo qué culpa tengo y aparte sin un juicio, es decir solo te la confiscan.

EL TRABAJO SERÁ EXCESIVO, SIN SALAS Y CON DOS MINISTROS MENOS

Otra situación a la que se refirió el maestro Javier Hurtado, es el trabajo excesivo que augura, tendrá la Suprema Corte de Justicia de la nación, toda vez que con la reforma, desaparecieron las Salas y redujeron el número de ministros.

Son dos cosas en contra -planteó-, cómo le van a hacer para resolver en el Pleno, el número cada vez más creciente de casos que llegan a la Suprema Corte; antes las salas permitían que se desahogara esa carga de trabajo, pero ahora quitan las Salas y aparte eliminan dos ministros, entonces la verdad, van a tener que ser magos o no sé cómo le van a hacer, es increíble, no hay forma de entender cómo le van a hacer.

 

EL TRIBUNAL DE DISCIPLINA JUDICIAL

Y EL ÓRGANO DE ADMINISTRACIÓN

Uno de los aspectos importantes que dejó la Reforma Judicial, es la creación de un nuevo ente llamado el Tribunal de Disciplina Judicial, se trata de un organismo inédito, sin paralelo en otros países, que transformará por completo el sistema de administración de justicia.

Este Tribunal sustituirá al actual Consejo de la Judicatura Federal y será un órgano con independencia técnica y de gestión, para emitir sus resoluciones. Su función principal será garantizar que jueces y magistrados actúen con ética, profesionalismo y respeto a la ley. Tendrá la responsabilidad de investigar y sancionar faltas graves en el ejercicio de la justicia.

Sobre esta creación, el doctor Javier Hurtado admitió que efectivamente, él nunca tuvo conocimiento de que el Consejo de la Judicatura sancionara a un juez o un magistrado, por lo que planteó su esperanza de que este nuevo tribunal cumpla bien con su misión, con su función y que sancione a los impartidores de Justicia que se aparten del Estado de Derecho o que incluso vendan la justicia.

Sin embargo, planteó a la vez que hay el riesgo de que queriendo cambiar totalmente la impartición de justicia, termine convirtiéndose ese Tribunal de Disciplina Judicial, en un ‘Tribunal de la santa inquisición’ y que corten cabezas por parejo; yo veo también que ese es otro gran problema, otro gran riesgo. Pero consideró que igual que a los ministros, habrá que darles el beneficio de la duda.

Hurtado González también habló del Órgano de Administración Judicial, el nuevo organismo que tendrá a su cargo la administración de los recursos financieros y humanos del Poder Judicial, así como dará seguimiento a la Carrera Judicial.

Este órgano estará integrado por cinco miembros: tres consejeros designados por el Pleno de la Suprema Corte, de entre los Magistrados de Circuito y Jueces de distrito; un consejero designado por el Senado, y uno por la presidenta de la República.

Y esa conformación es justamente la que llama la atención al doctor Javier Hurtado y sobre el que dijo: “Me parece quedó mal integrado, porque tanto ruido para tan pocas nueces, es lo mismo, la única diferencia con lo que existía (Consejo de la Judicatura), es que ya no lo preside la presidenta de la SCJN, pero ahí, en ese órgano de cinco miembros, el Poder Judicial tiene tres representantes, lo que significa que siguen siendo juez y parte, porque los otros dos, es un representante del Ejecutivo y otro del Senado; entonces quedamos igual, y ahí también el problema es que sigan tomando decisiones incestuosas para encubrir un mal manejo de los recursos que tienen a su cargo”, expuso.

 

¿UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

O UN TRIBUNAL DE CASACIÓN?

Una más de las inquietudes que un abogado constitucionalista como Javier Hurtado plantea, tiene que ver con dejar en claro cuál es la función, la figura y las facultades de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Y explica: “En 1994 cuando Zedillo hizo la reforma al Poder Judicial y se establecieron en el artículo 105 constitucional, en esa reforma del 31 de diciembre de 1994 se habló de las acciones de inconstitucionalidad, de las controversias constitucionales; entonces dijeron que la Suprema Corte era un Tribunal Constitucional y siempre se llamaron así.

Y el 5 de noviembre del año pasado, si no me falla la memoria, se cayó eso de que era Tribunal Constitucional con el voto del ministro Alberto Pérez Dayán, que dijo: ‘Nosotros no tenemos facultades para controlar las reformas constitucionales’, entonces no es tribunal constitucional, por más que digan lo que digan, es Tribunal de Constitucionalidad, es un Tribunal de Casación, es un Tribunal de Tercera Instancia”.

Recordar que un Tribunal de Casación, es un órgano judicial superior, cuya función es conocer y resolver el recurso de casación, un medio extraordinario para revisar sentencias de tribunales inferiores, por infracción o quebrantamiento de la ley. A diferencia de un tribunal de apelación, el tribunal de casación no reexamina los hechos del caso, sino que se enfoca en la correcta aplicación del Derecho y la unificación de la jurisprudencia para garantizar la seguridad jurídica.

 

 

LA SCJN, OBLIGADA A ANTEPONER

EL INTERÉS NACIONAL: ANDRÉS VALDEZ

Andrés Valdez Zepeda, doctor en estudios latinoamericanos con especialidad en Ciencias Políticas por la Universidad de Nuevo México

Hay mucha esperanza entre amplios sectores de la población, de que, con el nuevo modelo del Poder Judicial en México, las cosas cambien para bien, que haya justicia más expedita y, sobre todo, se reduzca o elimine la corrupción y el nepotismo. Lo que la gente no quiere es que haya más de lo mismo, lo que se requiere ahora es que el Poder Judicial ejerza sus labores profesionalmente y cumpla con sus funciones constitucionales. La nueva Suprema Corte de Justicia de la nación, debe trabajar en equipo, anteponer el interés nacional por encima de intereses particulares, eficientar y modernizar su estructura y dar señales claras de que hubo en cambio verdadero”.

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JALISCO

Cierra las puertas a la revisión: Se resiste el auditor de Jalisco Jorge Ortiz Ramírez a ser auditado

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– Por Francisco Junco

En Jalisco se vive una paradoja que raya en lo absurdo, el auditor superior del Estado, Jorge Alejandro Ortiz Ramírez, se niega a ser auditado. El funcionario que debería garantizar la transparencia y la rendición de cuentas, cierra las puertas a quien tiene la tarea de revisarlo desde adentro.

Lo que podría parecer un pleito de egos o un desencuentro burocrático es, en realidad, una afrenta al sistema democrático. Se trata de un auditor que desconoce al órgano interno de control nombrado por el Congreso, en un acto de rebeldía institucional que revela mucho más de lo que aparenta.

Desde el 10 de julio, cuando David Rubén Ocampo Uribe asumió la titularidad de la Unidad de Vigilancia del Congreso, se convirtió en el contralor interno de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ). Su papel es claro, revisar el funcionamiento administrativo, financiero y laboral del organismo que vigila el gasto público.

Pero a más de un mes de haber asumido el cargo, Ocampo no ha podido tener ni siquiera una reunión con Ortiz Ramírez. Las solicitudes formales se acumulan, los oficios se contestan con evasivas y la interlocución se reduce a la Secretaría Técnica, como si el titular del organismo no existiera.

“Lo primero que solicité fueron los expedientes laborales, la sábana de nómina, los contratos. Quería saber si todo estaba en regla. La respuesta fue negativa. Después pedí una reunión de trabajo pública, con agenda común. Tampoco hubo respuesta”, relató Ocampo en entrevista con Conciencia Pública.

El auditor no sólo evade, sino que además bloquea. Cuando el contralor intentó comunicarse directamente, el asistente le confesó que tenían prohibido pasarle llamadas. “Le dije que necesitaba hablar con el auditor. Me contestó que sólo podía comunicarme con el secretario técnico. Yo no quiero hablar con su secretario, necesito hablar con él. Somos titulares de áreas que deben coordinarse”, reclamó David Ocampo.

El 19 de agosto fue la fecha límite que el contralor fijó para un encuentro institucional. Citó al auditor en sus oficinas o, en su defecto, en la propia ASEJ. La silla quedó vacía. Ortiz Ramírez no apareció.

Para el diputado de Morena, Alberto Alfaro García, presidente de la Comisión de Vigilancia, el asunto es mucho más grave de lo que parece. “Este señor se siente intocable, como si fuera gobernador. Durante casi ocho años hizo y deshizo en la Auditoría porque no había contralor. Hoy que lo hay, se niega a recibirlo. Eso es un desafío al Congreso y a la sociedad”, afirmó para Conciencia Pública.

El diputado local morenista subrayó que el nombramiento de David Ocampo tuvo un respaldo contundente, 29 de 32 diputados presentes votaron a favor. “Con ese aval, no hay duda de su legitimidad. Lo que pasa es que al auditor le incomoda porque sabe que vamos a abrir la Caja de Pandora”, señaló.

El argumento del auditor para no colaborar resulta, cuanto menos, cuestionable. Según Ortiz Ramírez, el contralor sólo podría solicitarle información con un acuerdo previo de la Comisión de Vigilancia. Una interpretación que, para David Ocampo, es absurda, ya que él, como auditor no necesita un acuerdo y aseguró que “la Constitución me otorga facultades como órgano interno de control. El auditor lo sabe, pero se escuda en tecnicismos para evadir la revisión”.

Esta resistencia no sólo retrata soberbia. También enciende las alarmas, y de acuerdo con David Ocampo, las preguntas son evidentes, ¿qué teme mostrar el auditor? ¿Qué hay en los archivos que no quiere que salgan a la luz? Nadie que actúe con limpieza debería oponerse a ser supervisado.

Y no es una sospecha al aire. Dentro de la ASEJ circulan denuncias internas que pintan un panorama de corrupción. Trabajadores señalan la existencia de aviadores, nóminas infladas, cobro de comisiones ilegales y hasta incapacidades falsas pagadas con recursos públicos.

Una funcionaria de la Dirección Jurídica, identificada como Sandra Verónica Márquez González, quien aunque firmaba como Jefa de la Unidad de Recursos Humanos de la ASEJ, su nombramiento era de supervisor C numerario, es señalada como operadora de esas prácticas. Testimonios internos aseguran que mantiene en nómina a personal inexistente, además de cobrar “moches” a trabajadores que ganaron laudos laborales, condicionando el pago de lo que por derecho les corresponde.

Los señalamientos no terminan ahí. También se le atribuye tolerancia hacia incapacidades falsas expedidas por el IMSS, con las que algunos empleados justificaban ausencias mientras seguían recibiendo sueldo completo. Todo, dicen, con el aval implícito del auditor.

El problema se agrava cuando se revisa el historial de esa funcionaria. Su paso por el Tribunal de Arbitraje y Escalafón ya había dejado huella: se le vinculó a un grupo conocido como “El Clan Trevi”, acusado de cobrar comisiones por laudos. Más tarde, en la Fiscalía, los trabajadores denunciaron que pedía aportaciones de su sueldo para mantener sus plazas.

Mientras tanto, el malestar crece entre empleados que observan cómo la institución que debería ser ejemplo de legalidad arrastra prácticas clientelares y corruptas. “Es una burla que el organismo encargado de vigilar la transparencia se hunda en lo mismo que debería sancionar”, comentó David Ocampo.

En este escenario, el silencio de otros actores resulta ensordecedor. Ni el Congreso en pleno ni la Fiscalía Anticorrupción han tomado cartas firmes en el asunto. La pasividad alimenta la percepción de complicidad o, en el mejor de los casos, de indiferencia.

“El auditor piensa que tiene el sartén por el mango porque entró con acuerdos políticos. Pero se le salió de las manos. Ahora la sociedad presiona y nosotros no vamos a callarnos”, advirtió el diputado guinda.

Para el legislador, Ortiz Ramírez busca prolongar su estancia y hasta se habla de reelección. “No lo vamos a permitir. Un gobernador dura seis años y se va. Este señor ya lleva ocho y pretende quedarse otros ocho más. Es inadmisible”, sentenció.

La pregunta que ronda entre diputados y ciudadanos es la misma ¿cómo puede hablarse de rendición de cuentas si el auditor no acepta ser vigilado? El sistema de pesos y contrapesos pierde sentido cuando el propio fiscalizador se coloca por encima de la ley.

“La opacidad reina en la Auditoría”, resume David Ocampo. “Y si el auditor desconoce la ley, estamos en un problema muy grave. Porque entonces, ¿cómo están haciendo las fiscalizaciones en el resto del Estado?”.

La paradoja es grotesca, la oficina que vigila a todos los entes públicos se resiste a ser vigilada. El organismo que exige cuentas se niega a dar cuentas, coinciden David Ocampo y Alberto Alfaro.

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