ENTREVISTAS
El rescate de la cuenca Lerma-Chapala-Santiago: “Revertir 50 años de daño no se hace en un día; tenemos un plan realista”
Por Gabriel Ibarra Bourjac
¿Es posible rescatar la cuenca Lerma-Chapala-Santiago? Es la pregunta que le hago al director general del Organismo de Cuenca Lerma-Chapala-Santiago, Gustavo Figueroa Cuevas, a quien entrevisto para Conciencia Pública.
Su respuesta: “Revertir 50 años de daño requiere estrategia, inversión y participación de todos: gobiernos, empresas y sociedad”.
Y añade: “Roma no se hizo en un día”. Revertir 50 años de deterioro requiere estrategia, recursos y unidad de todos los sectores involucrados: gobiernos federal, estatal, municipal, industriales, agricultores y pobladores.
En Jalisco, la cuenca Lerma-Santiago-Pacífico representa uno de los retos hídricos más complejos y urgentes del país: un río históricamente contaminado, un lago de Chapala bajo presión y una Zona Metropolitana de Guadalajara que depende en más del 60% del agua superficial proveniente de esa cuenca.
Gustavo Figueroa Cuevas, director general del Organismo de Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), asume esta responsabilidad con una visión clara: el saneamiento no es un proyecto de corto plazo, sino un compromiso de vida que requiere coordinación intergubernamental, inversión alineada y metas concretas para revertir décadas de deterioro acumulado.
Figueroa Cuevas, jalisciense de Ocotlán con raíces en Chapala, recuerda un río Santiago limpio en su infancia: lugar de pesca, regatas, veleros y gastronomía regional basada en pescado blanco, caldo michi y charales.
Hoy, el tramo de 70 km entre Ocotlán y El Salto de Juanacatlán es uno de los más contaminados de México, con descargas domésticas crudas de cientos de miles de personas, vertidos industriales persistentes y descargas clandestinas.
Su diagnóstico es crudo: el daño de más de 50 años no se revierte de la noche a la mañana, pero se ataca sistemáticamente con obras en marcha y monitoreo permanente.
En el frente del saneamiento, CONAGUA avanza con seis plantas de tratamiento en construcción y ampliaciones clave: Zula (Ocotlán), Santa Cruz y San Miguel (Poncitlán), Ixtlahuacán de los Membrillos, El Salto y Juanacatlán. Estas, junto con colectores asociados, procesarán descargas de 70 mil habitantes en Ocotlán y eliminarán vertidos directos de 270 mil en la zona El Salto-Juanacatlán durante 2026.
Para evitar el abandono histórico de plantas por costos energéticos, el organismo impulsa la reconversión a energía solar (ya en trámite con CFE), tarifa agrícola para electricidad y mecanismos de reutilización del agua tratada que hagan autosustentables las operaciones municipales.
La coordinación con el gobierno estatal es constante: reuniones semanales con el secretario integral del agua definen prioridades y reparten responsabilidades (CONAGUA termina plantas; el estado, colectores).
En Proagua 2025 se alinean 180 mdp (90 federales + 90 estatales) para proyectos viables. Además, se analizan 44 empresas en El Salto-Juanacatlán con la Universidad de Guadalajara: pruebas detalladas, convenios con plazos de corrección y estaciones de monitoreo continuo en Ocotlán y El Salto para vigilar coliformes, metales y contaminantes en tiempo real.
Empieza a llegar agua de El Zapotillo
En cuanto al abasto para Guadalajara, el proyecto de la presa El Zapotillo empieza a entregar agua de forma progresiva; falta por resolver pendientes administrativos (liberación de terrenos, camino de acceso y CFE) y se espera su liberación en los próximos meses, indica el entrevistado.
El canal Atotonilquillo, viejo y contaminado, requiere urgente sustitución por un nuevo acueducto que respete el caudal autorizado en 2014, minimice impactos sociales y ambientales.
El gobierno federal apoya en aprobación y monitoreo; la responsabilidad principal y el financiamiento son estatales, pero la planeación conjunta es clave para garantizar cantidad y calidad.
La visión de Gustavo Figueroa Cuevas es pragmática y gradual: metas concretas (saneamiento de descargas masivas en 2026), alineación tripartita de inversiones (125 planes municipales como base), participación de empresas y sociedad, y reconocimiento de que el cambio climático y el crecimiento demográfico exigen acciones permanentes.
En Jalisco, CONAGUA apuesta por construir ese camino paso a paso, sin promesas vacías, pero con obras y compromisos visibles, subraya el director general del Organismo de Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico, Gustavo Figueroa Cuevas.




