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OPINIÓN

Sin agua… y sin diputados: Veinte curules vacías y una sola sed

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Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco:

El Congreso de Jalisco fue convocado a las diez de la mañana. Cerca de las trece horas, la presidenta de la Mesa Directiva, Alondra Fausto de León, pidió verificar cuántos diputados estaban presentes. El tablero registró dieciséis. Dos legisladores más no fueron contados por fallas técnicas. Con esa corrección tampoco se llegaba a los veinte necesarios para sesionar. Hubo que levantar la sesión.

En el orden del día estaba el trámite de la iniciativa del Ejecutivo sobre el acueducto sustituto Chapala-Guadalajara. El plan financiero de la obra con la que el gobierno promete resolver la mala calidad del agua en la metrópoli iba a turnarse a la Comisión de Hacienda. No se iba a votar ese día. Bastaba con que empezara a caminar, y ni eso ocurrió. También se esperaban las comparecencias de las autoridades estatales por las detenciones durante la manifestación del domingo anterior fuera de Casa Jalisco. Faltaban además diputados por rendir protesta.

Faltó el quórum y se perdió todo eso.

LA AUSENCIA COMO MÉTODO

Conviene precisar quién faltó. Las bancadas completas de Movimiento Ciudadano y del Partido Verde. Dos diputados del PAN, dos de Morena y uno del PRI. Fausto lo dijo sin rodeos: no es la primera vez, es una falta de respeto a los legisladores puntuales, al personal del Congreso y a los medios. Habló de una “parálisis legislativa” desde que empezó la legislatura. Es un diagnóstico duro, y lo hace la presidenta de la Mesa Directiva sobre el órgano que preside.

Primero, el reparto de culpas. La presidenta del Congreso repartió el reproche entre todos los partidos y tiene razón en parte. Cuando faltan diputados de cinco fuerzas políticas, nadie puede presentarse como víctima. Pero repartir la culpa por igual no es describir con exactitud lo ocurrido. Veinte curules vacías no pesan lo mismo cuando la mayor parte del vacío tiene color naranja.

LA EXPLICACIÓN DEL COORDINADOR

El coordinador de Movimiento Ciudadano, José Luis Tostado Bastidas, no se escondió. Explicó que la ausencia fue deliberada. Primero lo dijo con la sesión ya suspendida, por teléfono. Luego lo repitió con otras palabras: “Decidimos intencionalmente no presentarnos”. Su argumento es que su bancada no quería “interferir” en el diálogo entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Pablo Lemus, ni dañar un entendimiento que, según él, estará resuelto la próxima semana. Hasta entonces, dijo, habrá que esperar.

Hay que leer esa frase con cuidado. Un grupo parlamentario sostiene que el Congreso debe quedarse sin sesionar mientras otros dos poderes ejecutivos negocian. Ese dato no suele pasar inadvertido en una república con división de poderes. El Legislativo no existe para esperar a que el Ejecutivo estatal y el federal acuerden. Su función es discutir, cuestionar y, si es el caso, aprobar o rechazar. Por eso hay tribuna, comisiones y Comisión de Hacienda.

Hay otra ironía. La iniciativa que quedó sin trámite es del propio Ejecutivo estatal, que emana del partido de Tostado. El partido gobernante dejó sin quórum a su propio gobernador. La explicación oficial dice que lo hizo por cuidarlo. Queda la pregunta de si el gobierno quiere que el Congreso estudie su plan financiero o prefiere que lo estudie después, cuando ya esté negociado y sin preguntas incómodas.

Una columna de la prensa local lo resumió con ironía: “¡Qué considerados!” Es difícil mejorar esa frase.

LO QUE LA OPOSICIÓN QUERÍA DECIR

Tampoco las bancadas opositoras salen limpias. Morena, PT, Futuro y Hagamos se habían preparado para acusar al gobierno estatal y a Movimiento Ciudadano por lo sucedido el 11 de octubre frente a Casa Jalisco. Les arruinó el día la falta de quórum, y varios diputados, como Valeria Ávila, lo reclamaron en redes sociales. La molestia es legítima. Pero faltaron también dos diputados de Morena, y hay que mencionarlo. La oposición exige asistencia con una silla vacía en su propia bancada.

Además, se discutió quién faltó a las reuniones. El coordinador de Morena, Miguel de la Rosa Figueroa, dijo que Tostado no acude a las reuniones con la presidenta. Tostado lo negó. Nadie aclaró nada. Ese tipo de cruce se parece a un torneo de reproches, no a un debate.

EL SALDO

Quedó una sesión sin celebrarse, una iniciativa sin turnar, unas comparecencias sin hacerse y varios legisladores sin tomar protesta. Quedaron también una oposición sin la tribuna que quería y un gobierno sin preguntas. Sobre el acueducto, que ha dividido a la ciudad, se sabe lo mismo que antes: casi nada.

La cifra que debe quedar es la del quórum: se necesitaban veinte y no llegaron. Quedaron veinte curules vacías mientras afuera se pide agua, y la sed de la gente no suspende sesión por falta de quórum.

El agua, en el fondo, es una discusión sobre quién decide. Entre quienes deciden, algunos son legisladores que prefieren no aparecer. Y un Congreso al que se puede dejar sin quórum sin consecuencias, por convicción o por conveniencia, es un Congreso que ya aprendió a esperar.


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