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OPINIÓN

Crisis humanitaria: La tercera ola COVID

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Bioética, por Omar Becerra Partida //

Como sabemos, se ha llegado la hora de enfrentar una nueva ola de contagios por COVID 19, en México y en el estado de Jalisco.

En cuestión económica observamos en el estado de Jalisco, según la SEDECO, a través del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) en el primer trimestre de 2021 repunta la economía del estado en un 2.2 %; se ubica en cuarto lugar nacional, y durante el primer trimestre de 2021 la actividad económica creció 2.19 % en comparación con el mismo trimestre de 2020.

Esto trajo consigo el crecimiento del 2.19% que ubica a la entidad en la cuarta posición entre las únicas ocho entidades del país que tuvieron un repunte, estas son: Chiapas con el 2.9%, Baja California con el 2.7%, Aguascalientes con 2.6%, Coahuila con el 1.5%, Tabasco con 1.3%, Durango con 0.96 y Oaxaca con 0.90%.

Que a nuestro parecer ha sido bueno, pero de poco empuje a frente a otras competencias territoriales de otros países, ya que observamos en las calles un panorama muy distinto, y no nos vayamos lejos solo basta darnos una vuelta recorrer la Calzada Independencia, gran parte de los negocios cerrados y también en plazas comerciales de las diferentes partes de la zona metropolitana de Guadalajara.

Según el indicador con respecto a las entidades de similar peso económico, Jalisco fue la única entidad que registró crecimiento económico en términos anuales; Nuevo León registró una contracción del -0.5%; Estado de México del -2.2%; Veracruz del -6.1% y Ciudad de México del -6.9%.

Respecto al crecimiento por tipo de actividad con cifras originales en Jalisco, las actividades primarias aumentaron 1.09%, las actividades secundarias crecieron 1.96% mientras que las actividades terciarias se redujeron -0.57% específicamente.

Los sectores que presentan mayor incremento en la entidad son: el sector construcción, el cual forma parte de las actividades secundarias, y presenta un aumento de 4.42% respecto al mismo trimestre de 2020, con cifras originales; las industrias manufactureras, con un aumento de 1.30% anual durante el primer trimestre de 2021; y el sector comercio, el cual registra un aumento de 3.42% anual.

En lo referente a dichos números que presenta el indicador, observamos una ausencia de un departamento de bioética que pueda dar opinión respecto a ello, como lo hacen en distintos países de la Unión Europea.

Es necesario implementar un departamento de bioética y de ética dentro de los distintos ámbitos de gobierno que avalaran la congruencia entre el estado y la sociedad para observar tanto las necesidades como las posibilidades de salir adelante como estado y como país.

Como sabemos la bioética corporativa y el bioderecho están en pañales en nuestro estado, las empresas se resisten a catalogar un departamento de bioética dentro de su acta constitutiva, y claro está, a la mayoría de los especialistas mercantiles les es ajeno.

La Bioética mediante sus cuatro principios podría generar un mejoramiento de la calidad de trabajo y el trabajo humano, dichos principios como lo son la justicia, la beneficencia, la no mal eficiencia y la autonomía sería grandes aliadas de la economía y del sistema corporativo en el estado.

LA TERCERA OLA Y LA ECONOMÍA

Traería consigo la humanización de leyes corporativas y de los órganos que la implementan.

Para ello nos dimos a la tarea de buscar al experto en estos temas al Maestro Pablo Roberto Christian Decentes Carrillo que estudio maestría en relaciones económicas internacionales y cooperación, docente del CUCS, centro universitario de ciencias de la salud de la Universidad de Guadalajara.

Nos comentó lo siguiente:

Los índices de contagios entorno al Covid 19 se han disparado en las últimas semanas y eso pone de nueva cuenta en alerta a los sectores productivos de las naciones, entre ellas México.

Han pasado 15 meses desde marzo del 2020 cuando se declaró la pandemia por parte de la OMS y para que los expertos del Banco Mundial la calificaran como la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial (1939 a 1945), aunque hay quienes se atreven a decir que es incluso más fuerte que la de Gran Depresión de la década de 1930.

Ante este escenario, la economía no ha salido libre de afectaciones y seguramente será de nueva cuenta afectada de no tomarse medidas conducentes a establecer controles sanitarios en los diferentes comercios y actividades.

Hemos sido testigos de los profundos efectos económicos que se han presentados en los países que hemos sido afectados de manera fuerte por la enfermedad, sobre todo cuando la economía, como la mexicana, depende en gran medida del turismo y del comercio del internacional.

El Covid-19 ha afectado a la economía de tres maneras principales

-. Afectando directamente a la producción

-. Creando trastornos en la cadena de suministro y en el mercado

-. El fuerte impacto financiero en las empresas y los mercados financieros.

Además de repercusiones a largo plazo sobre el desarrollo del capital humano que es un factor que no se puede medir por el momento como en la educación, por ejemplo.

Ante la nueva oleada, la reacción de la población, así como de los gobiernos estatal y federal ha sido quizá poco afortunada o por decir lo menos mal, titubeante ya que de no tener un control real de los contagios y determinar políticas públicas acertadas podrían llevar a nuevos cierres y con ello no alcanzar los indicadores para salir de esta recesión

Los expertos del Banco Mundial esperan que la fortaleza de economías como China y Estados Unidos sean el ancla para soportar un nuevo impacto del Covid.

Además, esta crisis trajo el aceleramiento de tres grandes transformaciones: la inteligencia artificial, la automatización y la robotización y ha hecho que esos tres fenómenos lleguen masivamente a casi todas las economías del mundo, además del alza en el precio de los alimentos y de metales como el oro, el cobre o el alumno.

No somos ajenos a la dinámica mundial, así que una acertada aplicación en las políticas de vacunación, de salud pública permitirán que la economía no se estanque y permita alcanzar el desarrollo esperado.

Después de haber leído al experto nos damos cuenta que estamos ante una crisis humanitaria a nivel mundial pero que México está en los primeros lugares de mortandad por la pandemia y por otros factores.

La poca comprensión de la congruencia humana ha sido un factor detonante para ser un mal ejemplo a nivel mundial, tanto a nivel económico como humano en esta pandemia.

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CARTÓN POLÍTICO

Edición 804: Lo piden los expertos: Una nueva Corte de Justicia sin extremos ideológicos

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JALISCO

La transparencia del fiscalizador

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– Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac

En Jalisco, la transparencia y la rendición de cuentas deberían ser principios innegociables. Sin embargo, la resistencia del auditor superior del Estado, Jorge Alejandro Ortiz Ramírez, a ser auditado por la Unidad de Vigilancia del Congreso revela una paradoja alarmante: el encargado de fiscalizar el gasto público evade la supervisión.

Esta actitud, denunciada por David Rubén Ocampo Uribe, titular de la Unidad, y el diputado Alberto Alfaro García, presidente de la Comisión de Vigilancia, no solo cuestiona la integridad de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ), sino que amenaza la confianza en el sistema democrático.

Desde el 10 de julio de 2025, cuando Ocampo asumió su cargo, Ortiz Ramírez ha bloqueado cualquier intento de revisión. Solicitudes de expedientes laborales, nóminas y contratos han sido ignoradas, y un encuentro institucional propuesto para el 19 de agosto quedó en el vacío. “Quería saber si todo está en regla. La respuesta fue negativa. Pedí una reunión pública con agenda común, y tampoco hubo respuesta”, relató Ocampo a Conciencia Pública.

Incluso se le prohibió a personal de la ASEJ pasarle llamadas, limitando el diálogo al secretario técnico, un subordinado que no puede sustituir al titular.

El diputado Alfaro, de Morena, califica esta resistencia como un desafío al Congreso y a la sociedad. “El auditor se siente intocable, como si fuera gobernador. Durante ocho años operó sin contralor, pero ahora que lo hay, se niega a colaborar”, afirmó.

Con el respaldo de 29 de 32 deputados al nombramiento de Ocampo, su legitimidad es incuestionable. “Sabe que abriremos la Caja de Pandora”, añadió, sugiriendo que Ortiz Ramírez teme revelar irregularidades.

La Constitución de Jalisco y la Ley de Rendición de Cuentas otorgan a la Unidad de Vigilancia facultades plenas para revisar la ASEJ sin necesidad de acuerdos previos de la Comisión de Vigilancia, como argumenta Ortiz Ramírez.

Esta interpretación “tecnicista” es, para Ocampo, un escudo para evadir la fiscalización. La pregunta es inevitable: ¿qué oculta el auditor? Denuncias internas apuntan a aviadores, nóminas infladas, “moches” por laudos laborales y tolerancia a incapacidades falsas avaladas por el IMSS.

Una figura clave en estas acusaciones es Sandra Verónica Márquez González, de la Dirección Jurídica, señalada por mantener personal inexistente en nómina y exigir pagos ilegales, prácticas que arrastra desde su paso por el Tribunal de Arbitraje y la Fiscalía, donde se le vinculó al “Clan Trevi” por cobros indebidos.

La ASEJ es un pilar estratégico del gobierno de Jalisco, con autonomía técnica y de gestión para garantizar imparcialidad en la fiscalización de un presupuesto cercano a los 200 mil millones de pesos. Su rol como contrapeso es crucial para generar confianza ciudadana.

Sin embargo, la resistencia de Ortiz Ramírez recuerda épocas oscuras de la Contaduría Mayor de Hacienda, antecesora de la ASEJ, donde se rumoraba que las cuentas públicas se “lavaban” mediante acuerdos entre bancadas legislativas. Funcionarios corruptos encontraban en estos arreglos una vía para encubrir irregularidades, otorgando un poder desmedido al titular del organismo.

Hoy, la ASEJ debería ser un modelo de integridad. El Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024-2030, liderado por Cynthia Cantero Pacheco, establece la transparencia y la participación ciudadana como ejes rectores de la gestión pública. Este plan, construido con la voz de más de 675,000 jaliscienses, vincula el presupuesto a resultados medibles, exigiendo apertura y rendición de cuentas.

La opacidad de Ortiz Ramírez contradice este espíritu, debilitando la credibilidad de una institución que debería ser ejemplo.

La pasividad de otros actores institucionales agrava el problema. El silencio del Congreso en pleno y la inacción de la Fiscalía Anticorrupción alimentan percepciones de complicidad o indiferencia. Mientras, rumores de una posible reelección de Ortiz Ramírez, tras ocho años en el cargo, generan rechazo. “Un gobernador dura seis años y se va. Este señor pretende quedarse otros ocho. Es inadmisible”, sentenció Alfaro.

¿Cómo puede hablarse de rendición de cuentas si el fiscalizador se coloca por encima de la ley? La resistencia de Ortiz Ramírez no es un simple desencuentro burocrático; es una afrenta al sistema de pesos y contrapesos.

“La opacidad reina en la Auditoría. Si el auditor desconoce la ley, ¿cómo fiscaliza al estado?”, cuestiona Ocampo. La sociedad, cada vez más vigilante, exige respuestas. Ortiz Ramírez tiene una oportunidad: abrir las puertas de la ASEJ, entregar la información solicitada y demostrar que no hay nada que ocultar. De lo contrario, su silencio seguirá alimentando sospechas de irregularidades.

La transparencia no es negociable, y Jalisco merece una Auditoría Superior que predique con el ejemplo. Es hora de que el fiscalizador rinda cuentas.

 

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JALISCO

MC: espejismos de unidad y fractura a la vista

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– Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco

Movimiento Ciudadano en Jalisco ya abrió el telón de su renovación interna con la elección de 64 nuevos coordinadores municipales en la vieja casona de Av. La Paz. En apariencia, un ejercicio de normalidad partidista: discursos de unidad, promesas de cercanía con la gente, rostros nuevos para el escaparate y la certeza de que el partido naranja seguirá marcando la pauta en la política local.

Una postal impecable para las páginas de los diarios amigos… pero un espejismo apenas capaz de ocultar las fracturas internas que corroen al partido naranja. Pues, bajo el barniz del entusiasmo, se esconde un mapa con claroscuros que la dirigencia difícilmente podrá negar.

Los números de la elección de 2024 fueron generosos en sus bastiones metropolitanos: Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco volvieron a confirmar la hegemonía emecista. En la capital, 308 mil votos aseguraron la continuidad; Zapopan, con 323 mil sufragios, consolidó la plaza más codiciada del estado; y Tlajomulco refrendó, una vez más, su condición de vivero político del grupo alfarista con 94 mil papeletas a su favor. Una trinidad metropolitana que otorga poder y recursos, pero que no resuelve la fragilidad en el resto del estado.

Porque más allá del brillo urbano, MC perdió terreno en Puerto Vallarta —joya turística entregada al PVEM en sociedad con Morena—, cedió Ciudad Guzmán, enclave agroindustrial del sur, y vio escaparse Tepatitlán, bastión alteño que durante años se pensó inmune a los embates opositores. En Tlaquepaque y Tonalá, el retroceso fue aún más doloroso: en el primero, los 109 mil votos no alcanzaron para retener la presidencia municipal; en el segundo, apenas 47 mil sufragios lo relegaron a un segundo lugar incómodo detrás de Morena. Un tropiezo estratégico en el oriente metropolitano que desnuda la vulnerabilidad del proyecto.

Mirza Flores, encargada de administrar esta renovación interna, habla de “liderazgos de territorio, cercanos a la gente”. El discurso suena bien, pero la tarea es monumental: reconstruir la cohesión de un partido que, en su expansión, ha multiplicado corrientes, intereses y pleitos internos. Porque el problema no es solo perder municipios: es perderlos mientras el partido se enreda en disputas de candidaturas, pugnas entre cuadros y una dirigencia que debe demostrar que puede arbitrar sin fracturar.

Los números distritales tampoco ayudan: de 20 distritos locales, MC apenas ganó 6; de los federales, ninguno y los plurinominales fueron para los exfuncionarios que necesitaban fuero y los “liderazgos” escogidos. Esto significa que, aunque controla alcaldías claves, su voz legislativa es reducida y carece de peso real en el Congreso federal.

Un contraste brutal: músculo en los municipios, anemia en las cámaras. Y esa asimetría no se corrige con discursos ni asambleas, sino con operación política en campo, con la capacidad de seducir al votante rural, al comerciante alteño, al campesino del sur que aún ve en el naranja una marca citadina, aburguesada y distante.

Pero lo verdaderamente corrosivo no está en las urnas, sino en los pasillos. La disputa Alfaro–Lemus ha dejado de ser un rumor y se ha convertido en un hecho palpable. Enrique Alfaro se resiste a entregar el control de candidaturas y cuadros, mientras Pablo Lemus mueve sus piezas con paciencia quirúrgica, tejiendo su propia red de operadores que responden solo a él. Entre ambos, Mirza Flores aparece como árbitro incómodo, obligada a conciliar lo irreconciliable: mantener la disciplina de un ejército que ya no reconoce un solo general.

El grupo Alfaro–Lemus sabe que esta es su última gran prueba antes de 2027. Si logran ordenar candidaturas y mantener la paz interna, MC llegará con posibilidades de sostener el gobierno estatal. Pero si insisten en los métodos de imposición y en los arreglos de cúpula, el costo será alto: perderán distritos clave, y con ellos, la capacidad de negociar en el Congreso y de sostener el control territorial.

Los cuadros históricos, los que alguna vez creyeron en la “ola naranja” como una alternativa fresca, se encuentran marginados o desplazados por nuevas caras que responden a intereses de grupo. La operación interna dejó cicatrices: candidaturas impuestas, militantes que sienten haber sido utilizados y un éxodo silencioso hacia Morena y el PVEM que ya se empieza a notar en las regiones.

En política, decía siempre la vieja guardia, no basta con administrar victorias: hay que blindarlas. Movimiento Ciudadano gobierna hoy con holgura en las ciudades, pero su debilidad en la periferia y en el interior del estado es evidente. Las plazas que perdió en 2024 son recordatorio de que el poder es un animal volátil: se escurre por las rendijas más pequeñas y muerde cuando menos se le espera.

La renovación municipal, que en el discurso se vende como ejercicio democrático, en los hechos es un intento de tapar grietas con retórica. En lugar de cohesión, lo que se advierte es una carrera por controlar posiciones rumbo al 2027. Cada comité local es, en realidad, una ficha en el tablero de negociación entre Alfaro y Lemus.

La batalla del 2027 no se jugará únicamente en los edificios de avenida Hidalgo o en los mítines de funcionarios públicos en la Casa Ciudadana. Se librará en los tianguis de Tonalá -donde el Ayuntamiento ha prendido focos rojos-, en los talleres de Arandas -Cuando se habla de la inseguridad que hay en las carreteras de la zona-, en los mercados de Lagos de Moreno -Al momento de hablar de un nuevo ejecutado o desaparecido- y en las colonias populares de Tlaquepaque -Explicando por qué el SIAPA no otorga el servicio que cobra: agua-. Ahí, donde los discursos sobran y lo que cuenta son los servicios públicos, la seguridad y la cercanía real de quienes gobiernan.

La verdadera batalla de 2027 no será contra Morena ni contra el PVEM. Será contra sí mismo. Porque, como tantas veces en la historia política de este país, los partidos no caen por la fuerza del adversario, sino por la podredumbre que incuban dentro.

Hoy MC es un cascarón brillante en la superficie, pero carcomido por dentro. Se vende como movimiento fresco, pero huele ya a partido viejo: facciones enfrentadas, candidaturas negociadas en lo oscurito y un liderazgo que se desgasta en administrar pleitos en lugar de ganar territorios.

Si no corrigen el rumbo, el espejismo de unidad que hoy pregonan se desmoronará al primer soplo de la contienda. Y entonces, la historia no hablará de una derrota electoral, sino de un suicidio político en cámara lenta. Una crónica que, como tantas en la política mexicana, no se escribirá con tinta… sino con epitafios.

En X: @DEPACHECOS

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