CULTURA
La vitrina de la indiferencia: El valor de las fuerzas básicas y sus entradas

Futbol, por Esteban Trelles Meza //
Es indudable que México no está lejos de las grandes potencias futbolísticas en el mundo si tomamos en cuenta que tiene extraordinarios entrenadores mexicanos en las llamadas fuerzas básicas, que lo han demostrado a través de la historia en justas mundialistas y diversos torneos juveniles.
Es incuestionable que existe un parteaguas con personajes con nombre y apellido como lo fue Diego Mercado en el futbol amateur con los juveniles que forjó y formó en un extraordinario papel.
La planificación a mediano y largo plazo que la FEMEXFUT desarrolló con personajes claves como el citado junto a otro grande, Alfonso “El Pescado” Portugal, que dieron el despegue y la credibilidad que con un trabajo serio continuo y profesional se puede llegar a grandes logros tanto individuales como en equipo.
Destacamos las generaciones de los olímpicos en Múnich 72 y Montreal 76 que dieron para el futbol profesional individualidades sobresalientes que en los torneos internacionales y giras por todo el mundo, dieron el fogueo y la competitividad necesaria para el desarrollo de nuestro futbol que, si bien los resultados olímpicos no fueron halagadores, dieron la pauta para poner mayor énfasis y atención en la formación de los jóvenes futbolistas.
Leonardo Cuellar, Manuel Manzo, Juan Manuel Álvarez (capitán), José Luis Trejo, Jesús “Pimienta” Rico, extraordinarios jugadores resultado de los procesos ininterrumpidos como debe ser todo ello con la dupla Mercado-Portugal. Viene la otra generación comandada por el mejor futbolista de todos los tiempos Hugo Sánchez con sus compañeros delanteros Héctor Tapia y Víctor Rangel, goleador nato que llego a ser ídolo en la Selección Nacional que jugando para el Rebaño Sagrado siempre marcaba gol en los clásicos contra el equipo América.
Al paso de los años en el futbol amateur vienen los logros importantes y trascendentales en la obtención de un Campeonato Mundial Sub 17 efectuado en Lima, Perú en el año 2005 comandaos por el capitalino Jesús “Chucho” Ramírez y los futbolistas Efraín Juárez, Héctor Moreno, Patricio “El Pato” Araujo, Omar Esparza, Adrián Aldrete, César Villaluz, Giovani dos Santos, Carlos Vela, Ever Guzmán y Enrique Esqueda, muchos de ellos por cierto emigraron a Europa y prácticamente todos debutaron en primera división destacando sobremanera Carlos Vela en España y actualmente (2020) en la MLS de USA estableciendo marca de goleo en una brillante participación 2019-2020, entre paréntesis, este jugador en Selección Nacional jamás ha trascendido a grado tal de renunciar su participación en un egocentrismo patético no obstante que algunos comentaristas televisivos lo catalogan como un fuera de serie que por supuesto no lo es.
México confirma la supremacía jugando como locales en el mundial 2011 Sub 17 ganando la final a los charrúas uruguayos en emotivo encuentro en el Estadio Azteca destacando Jonathan Espericueta que en semifinales contra Alemania anotó gol de tijera con la cabeza vendada tras una lesión, la generación de Carlos Fierro con sus compañeros Giovani Casillas, Kevin Escamilla, Carlos Guzmán, Antonio Briseño una generación que no hizo mayor ruido en primera división.
DON ROGELIO BECERRA escrito con mayúsculas, de origen atlista (RIP), despedido por ellos, tenía la sucursal del Club Toluca de Primera División donde este entrenador referido mandó a Toluca cerca de un céntuplo de jugadores, muchos de ellos seleccionados nacionales que tenían sus instalaciones en el Club del Sindicato de los Ferrocarrileros en esta ciudad tapatía con una estructura de primer nivel.
En el Club Guadalajara tenía su estructura formativa de fuerzas básicas con Diego Martínez (RIP), extraordinario entrenador y tutor especialista en menores infantiles y juveniles entrenador de la Selección Jalisco, Jesús “Chuco” Ponce, hermano de Sabás, un entrenador sobresaliente de enorme visión que debutó infinidad de futbolistas dando el visto bueno al Ingeniero De la Torre y otros técnicos que les puso en bandeja de plata para debutarlos y darles el crédito a otros.
De los tiempos modernos actuales de las últimas décadas José Luis “El Güero” Real, el mejor forjador y hacedor de camadas de futbolistas, estudioso, observador, analítico, guía y tutor de muchos jóvenes que gracias a él debutaron desperdiciado en Selección Nacional como entrenador en juveniles interrumpiendo su proceso, en primera división con Chivas logró una marca histórica de encuentros invictos en inicio de campeonatos con más de 9 partidos sin perder, que también en el primer equipo lo despidió Jorge Vergara.
Efraín Flores, otro excelente técnico en juveniles que se desarrolló básicamente en Atlas aprovechado por Chivas que en el Atlas fue el artífice de fuerzas básicas que como siempre el crédito se lo dieron al argentino Marcelo Bielsa y antes al controvertido acosador sexual Ricardo La Volpe que también se llevó el crédito por los jugadores hechos por Efraín.
Por último cabe destacar al mejor entrenador de Chivas de todos los tiempos el Ingeniero Javier De La Torre (RIP), con 5 títulos de campeonato de liga y otros más que son cartas suficientes para determinar la capacidad y el talento estratégico con un equipo de elite de nuestro futbol mexicano, base de la selección nacional en mundiales, el único profesionista universitario de carrera en su época que demuestra su capacidad intelectual y académica con la humildad y sencillez de las circunstancias al transmitir a su equipo esas mismas condiciones que los hicieron inmortales, teniendo como auxiliares a Jesús “Chuco” Ponce y Tomas Balcázar (abuelito del Chicharito), recién fallecido 2020. Hacemos mención de este técnico puesto que el comentarista Jorge Pietrasanta blasfemó contra el Rebaño Sagrado al afirmar que el argentino Matías Almeyda es el mejor entrenador que ha tenido este equipo en su historia, lo cual es absurdo por ello el comentario.
En síntesis los olvidados e inadvertidos entrenadores dedicados al sector amateur son claves para la conformación y desarrollo de futbolistas, algunos de ellos con condiciones y talentos extraordinarios que ellos sirven para ubicarlos y llevarlos de la mano a lo que muchos han sido de los mejores del mundo caso especifico, Hugo Sánchez y Rafael Márquez.
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CULTURA
El Mazapán Parade 2026 arranca con sabor a México: La trascendencia cultural de este alimento

– Por Francisco Junco
Con un aire festivo y lleno de orgullo local, se dio el banderazo oficial del Mazapán Parade, un evento que busca rendir homenaje al dulce más emblemático de la ciudad y, al mismo tiempo, proyectar a la capital jalisciense al mundo como una tierra de tradición e innovación cultural.
La iniciativa no solo celebra al mazapán como ícono de identidad tapatía, sino que también abre un espacio para la creatividad, el arte urbano y la convivencia social, con decenas de piezas monumentales intervenidas por artistas locales y nacionales que transformarán las calles en un museo al aire libre.
Fue la tarde del jueves 21 de agosto cuando Tlajomulco tenía un aire festivo, desde el primer momento en que los invitados comenzaron a llegar. Las sonrisas y los abrazos llenaban el salón, en la sede de la fábrica de Dulces de la Rosa, donde todo estaba dispuesto para el lanzamiento de un evento que promete dejar huella.
En el centro de la celebración, Enrique Michel, vestido de negro con una sobriedad elegante, irradiaba alegría. Se le veía emocionado, repartiendo saludos, como anfitrión que abre las puertas de su casa para honrar a la cultura mexicana, representada, en un dulce, que ya forma parte de la memoria colectiva.
A su lado, con la serenidad de quien sabe que está sosteniendo un proyecto de gran trascendencia, María Laura Anaya lucía un vestido rojo que resaltaba con fuerza entre el ambiente decorado con motivos mexicanos. Ella, consejera de la Fundación Enrique Michel Velasco, se movía entre los invitados con un aire de gratitud, consciente de que lo que estaban a punto de anunciar se convertiría en un hito artístico y cultural para Jalisco.
La celebración tenía un sello profundamente mexicano. El banquete, pensado al detalle, buscaba rendir homenaje a las raíces de la región, a la cocina tradicional que ha acompañado las fiestas familiares y populares durante generaciones.
El ambiente se encendió cuando el Mariachi Oro y Plata arrancó con los primeros acordes de “Viva el Mariachi” y “El son de la negra”. La música vibraba en el corazón del salón. También el grupo norteño “Alegres de Tlajo” subió al escenario para mantener vivo el ánimo festivo.
En medio de este ambiente, Enrique Michel explicó el propósito del Mazapán Parade 2026 y aseguró que “vamos a tener una serie de mazapanes en diferentes avenidas, en el aeropuerto, y en los estadios de fútbol”, detalló, subrayando la dimensión que tendrá el proyecto, pensado para coincidir con el Mundial del próximo año.
La iniciativa no se limita a la exhibición, como explicó Michel Velasco, la idea busca que el mazapán trascienda como un símbolo cultural. “Esto lo estamos haciendo para celebrar a uno de los mejores artistas que tiene la escultura”, afirmó.
Para él, la importancia radica en que los visitantes del Mundial encuentren un punto en común que los acerque a México. “Que es precisamente el mazapán”, señaló.
Y es que después de más de cincuenta años de esfuerzo, la empresa cuenta con certificaciones internacionales que le abren las puertas a todo el mundo. “Tengo ISOS que nos dan la puerta abierta a todo el mundo. Me siento muy contento, orgulloso y satisfecho, porque sobrinos, hijos, siguen aquí creciendo la fábrica”, compartió con un brillo especial en los ojos, reflejo del legado familiar en marcha.
El orgullo también se mide en cifras. Actualmente, Dulces de la Rosa genera más de siete mil empleos, de los cuales tres mil 100 corresponden a la planta más grande de Latinoamérica en su ramo. No se trata sólo de dulces, se trata de trabajo, estabilidad y futuro para miles de familias, afirmó el director general de Dulces de la Rosa.
María Laura Anaya, explicó el trasfondo del proyecto y aseguró que “el objetivo del Mazapán Parade es acercar la cultura a través del arte, y con ello vinculamos la educación”.
Añadió que el festival contará con quince esculturas de mazapán intervenidas por artistas plásticos de renombre. “Estamos muy contentos por la apertura del gremio artístico y la confianza en el legado del señor Michel”, afirmó.
La lista de participantes es internacional. Entre ellos destacaba Aram Cortez, que celebraba quince años de trayectoria artística, y el príncipe Lorenzo de Médici, quien viajará desde Italia para intervenir una de las piezas, que después se exhibirá en la fundación de su familia.
“Esto es internacional”, dijo con énfasis María Laura, “el continente está presente: Chile, México y Europa. Vamos a celebrar el Día Internacional del Mazapán el 24 de enero y será una caravana por todo Jalisco, después por otros estados y luego Estados Unidos”.
Llegó entonces el turno de Aram Cortez, quien habló con emoción contenida. Y apuntó que “este proyecto nació en mi mente por allá del 2019, como un sueño lejano, pero poco a poco fue tomando forma gracias a la confianza del señor Enrique Michel y de María Laura”, dijo.
Después, Ignacio Gana, reconocido escultor chileno, tomó la palabra y dijo que para él “el arte es el bálsamo de la vida. Es alimento para el espíritu y lo que ha hecho don Enrique a través de esta convocatoria es dejar un legado”.
El artista comparó la trascendencia del arte con los testimonios históricos de la humanidad. “El arte es el mejor ejemplo para dejarle a las nuevas generaciones una muestra de cómo se hacen las cosas con amor, como lo ha hecho don Enrique”.
El mazapán, en ese instante, se convertía en un símbolo de unidad. Lo que nació como un experimento en un taller sencillo, hoy se había transformado en un emblema de México que se exporta a 38 países.
Alfonso Martorell, en representación del gobernador Pablo Lemus, tomó la palabra para reconocer la trayectoria de Michel. “Queremos agradecer de manera muy especial a don Enrique Michel, quien con su visión ha logrado que un dulce tan sencillo se convierta en un emblema de México y del mundo”, expresó con solemnidad.
Martorell destacó que el Mazapán Parade es reflejo de lo que representa Jalisco, raíces firmes, cultura viva y la capacidad de compartir con el mundo lo mejor de sus pueblos mágicos, su arte y su gastronomía.
Cuando llegó el turno final de Enrique Michel, el empresario habló con sencillez y emoción. “Les agradezco mucho que estén aquí y que formen parte de este grupo que quiere hacer el bien a la sociedad”, dijo, cerrando un ciclo de discursos que había estado cargado de gratitud y esperanza.
Y así, entre música de mariachi, platillos tradicionales y cocteles de mazapán, el Mazapán Parade 2026 dio su banderazo de salida. Una fiesta mexicana que reunió arte, cultura y orgullo, y que promete llevar a Jalisco y a México más allá de sus fronteras, con un dulce que se ha ganado un lugar en el corazón del mundo.
CULTURA
Clásico del teatro estadounidense: Un tranvía llamado deseo, minimalismo y pasión en escena

– Conciencia en la Cultura, por Luis Ignacio Arias
Un tranvía llamado deseo se presentó en el Conjunto Santander, la dirección estuvo cargo de Diego del Río quien presenta una puesta en escena minimalista; una tarima vacía en medio del escenario y su izquierda; discreta, disimulada, casi perdida en la sombra, una pianola.
No hay un telón que divida la realidad de la representación, no se guardan secretos entre el público y los actores, quienes en ningún momento abandonan el escenario; lo que se ve es lo que hay, sin música o efectos grabados. Los números musicales son interpretados y musicalizados en vivo por el grupo actoral utilizando la pianola, un banjo y una armónica, que crean un ambiente pasional, irracional, impredecible y caótico que tanto caracterizan al jazz.
Toda la atención está dirigida a la tarima, con luces cálidas sobre ella, las cuales, junto con la música, recrean el calor, la pasión de Nueva Orleans y los personajes que ahí dan vida a uno de los dramas más famosos en la historia del teatro. Una vez que los actores hacen su aparición, comienza el encanto, cada uno recorre la tarima, hace suyo el espacio y prepara al público hasta que todo inicia con la aparición de Blanche DuBois quien busca a su hermana Stella.
Blanche es interpretada por Marina De Tavira, con una actuación que oscila entre la fragilidad y la manipulación, ambigüedad que define al personaje de Blanche y las relaciones que ella forman con las personas a su alrededor, su presencia es lo que impulsa al resto de personajes, la actuación de Marina De Tavira es la base sobre la que se cimienta la obra.
Astrid Mariel Romo interpreta a Stella, la cual está casada con Stanley Kowalski, interpretado por Rodrigo Virago. Ellos viven en el barrio obrero de Elysian Fields, y es ahí, montada en un tranvía llamado deseo a donde llega Blanche.
La relación entre los tres es turbia; son opuestos que se atraen, se necesitan para ser. Blanche y Stella tienen ascendencia francesa, pertenecen a la clase burguesa, la cual entró en crisis a causa de la Revolución Industrial, la Segunda Guerra Mundial y la naciente clase media.
Las hermanas representan el conflicto social que se daba a finales de los 40s y durante los 50s, en pleno declive de la clase burguesa, desplazada por los nacientes capitalistas, las tierras perdieron valor frente a las fábricas, dando lugar a un nuevo orden, donde los capitalistas ocupan la cima de la pirámide social y se ve nacer un nuevo grupo, la clase media.
Blanche le cuenta a su hermana que han perdido la plantación familiar, llamada Belle Rêve (Hermoso Sueño, en francés); esto es, el fin del sueño burgués, el cual ha quedado reducido a un apellido, sus costumbres y su dignidad, que es lo único que llena la maleta de Blanche.
En México, por ejemplo, con el fin del porfiriato, muchas familias burguesas caídas en desgracia económica fueron rescatadas al casar a sus hijas con empresarios, los cuales ofrecían dinero a cambio del apellido, la educación y los contactos de los burgueses.
Por su parte, Stella, la hermana menor, está casada con un obrero, lleva años lejos de su familia y no aspira a recuperar las glorias pasadas, sino que se adaptó al cambio, abrazó a la clase trabajadora al casarse con Stanley. Stella es la transición; ya no se trata de una dama, refinada, elegante y conservadora, como busca ser Blanche, sino de una mujer que se encarga de que el hogar funcione, sin contar con fortunas o criados que la respalden, únicamente con su ingenio y el sueldo del esposo.
Stanley pertenece a la oleada de migrantes que llegó a Estados Unidos después de la 2 Guerra Mundial, cuando el trabajo en el campo dejó su lugar al trabajo en las fábricas. Los obreros se convierten en el motor económico, son duros, resistentes y sin mayores aspiraciones que cobrar su sueldo, beber y jugar. Stanley es un hombre de su tiempo; rudo, tosco, intransigente, lo que hoy se denomina machista.
Su primera aparición se da al salir del trabajo cuando le da un paquete con carne a Stella, anunciándole que irá a los bolos; ella le pregunta si puede acompañarlo. Ahí está, reducida, toda la dinámica de la época.
Un tranvía llamado deseo, escrita por Tennessee Williams, es la más importante de sus obras, cuyo valor proviene de la capacidad de retratar no solo la dinámica de su época, sino todas las contradicciones, vicios y deseos que existen tras ella.
Stanley no es el caballero que enamora por su trato, como el Señor Darcy en Orgullo y prejuicio; es algo más salvaje, animal; por ello aparece en escena sin camisa o solo en bóxer, provocando a las hermanas. Stella siente hacia él una atracción sexual; no es un encanto romántico, es el instinto animal. Mientras que él siente fascinación y rechazo por Blanche, como algo sagrado que puede profanar.
Un tranvía llamado deseo se caracteriza por su realismo psicológico, explorando la mente y los sentimientos de sus personajes. El mérito de la obra radica en la profundidad de sus personajes, especialmente femeninos, y en la capacidad de volver conflictos sociales particulares en algo universal.
Su lenguaje poético, la intensidad dramática y la innovación teatral la consolidaron como un clásico del teatro estadounidense, reconociendo a su autor con el Premio Pulitzer de Drama en 1948, y su influencia sigue vigente en el trabajo de Diego del Río, las actuaciones de Marina De Tavira, Astrid Mariel, Rodrigo Virago, Alejandro Morales, María Filippin, Andrés Penella, Federico Di Lorenzo, Diego Medel, Diego Santana y Paty Vaca.