LOS PELOTEROS
Las sorpresas de la Sere Mundial

Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac //
Antes que nada, elevo mis oraciones porque nuestro apreciado amigo José Luis González Iñigo, presidente de Charros de Jalisco, con la ayuda del Señor, supere la situación delicada de salud por la que pasa.
José Luis tiene aún varias batallas que dar, como esa gran empresa que se echó a cuestas de construir una sede digna del Banco de Alimentos, del cual es presidente; con la ayuda de su hijo Iñigo, de su hermano Juan Carlos, de su sobrino Luis Alberto y el gran trabajo de Ray Padilla, hicieron campeones a Charros la temporada pasada.
Si bien Charros traen perdido el rumbo en esta primera vuelta de la temporada, seguramente pronto retomarán el sendero de la victoria, para que cuando vuelva José Luis a la acción, vea a su equipo peleando por los primeros lugares en el standing y estas actuaciones no le generen malos momentos, como los que vivió hace algunos días al ver que los resultados no habían sido los esperados en la presente en curso.
LA MANO AMIGA
Durante la pandemia del Covid-19 se instrumentó en Jalisco el “Plan Jalisco sin hambre” y que iba a terminar el pasado año, pero el Banco de Alimentos y Cáritas tomaron el timón y decidieron hacerlo permanente.
“El hambre no descansa y quisiéramos que un día no tuviéramos que hacerlo (llevar despensas), pero es una meta difícil y mientras tanto seguiremos ayudando”, indicó José Luis González Íñigo, presidente del Banco de Alimentos.
José Luis, como gladiador que es, ganará esta batalla para seguir haciendo el bien, que ha sido su sino como líder empresarial, utilizando esta capacidad como mano amiga para hacer el bien, como instrumento de La Providencia y que lo ha hecho con plena convicción y pasión.
LAS SORPRESAS DEL BEISBOL
En el rey de los deportes uno es el pronóstico y otro puede ser el resultado.
El pronóstico de los expertos al iniciar la temporada que agoniza es que Dodgers llegaría a la Serie Mundial y le veían altas probabilidades de llevarse el Cásico de Otoño. No fue así. Los Padres de San Diego a los que Dodgers los aplastaron en el campo de juego hasta que se cansaron durante la temporada, pero llegan a la Serie Divisional de la Liga Nacional y los frailes sorprenden: eliminan a los poderosos Dodgers en una serie de 5 juegos la definen en cuatro. Dave Roberts, timonel de Los Ángeles, cayó en shock, no lo podía creer.
HOUSTON LLEGA DE FAVORITO
Pues bien, en estos días estamos viviendo el Clásico de Otoño con Astros de Houston enfrentando a los Filis de Filadelfia. El primero de la serie en el Minute Maid Park de Houston, Astros se fue adelante por 5 carreras, impulsadas por el joven pelotero y que defiende la pradera derecha Kyle Tucker que conectó par de cuadrangulares e impulsando 4 carreras, en tanto el lanzador que seguramente será nominado con el Cy Young de la Liga Americana en esta temporada, Justin Verlander, contaba con un colchón de 5 carreras, pero no logró contener a la ofensiva de Filis, que viniendo de atrás doblaría a Astros 6-5 en 10 episodios. Verlander perdió la ventaja que tenía.
El segundo juego que se celebró el pasado sábado en la casa de Houston Astros volvió a irse adelante 5-0, pero ahora sí el lanzador dominicano Framber Valdez en 6.1 innings contuvo la batería de Filis, dejando el juego 5-1, superando al pitcher estelar Zack Wheeler para igualar la serie a un triunfo por bando.
Los bats que se lucieron fueron Alex Bregman quien con jonrón de dos carreras remachó la ventaja que llevaba Houston.
Framber Valdez tuvo una actuación de ensueño en su participación en la Serie Mundial al mostrar pleno dominio con sus lanzamientos desde el montículo, recibió una carrera en los 6.1 innings que lanzó, recetando 9 ponches. El dominicano lideró Las Mayores este año con salidas de calidad durante la temporada regular con 26 salidas.
El juego se definió desde la primera entrada al anotarle los Astros a Wheeler 3 carreras. Y fue el venezolano José Altuve, quien ya está de regreso, el que inició con doblete y el mismo batazo de dos estaciones repitieron hombro con hombro el dominicano Jeremy Peña y el cubano Jordan Álvarez para que entraran las dos primeras anotaciones de Houston.
EL BATE DE ALTUVE
El gran motor de Houston en esta época ha sido el venezolano José Altuve y que en esta postemporada había estado en el hoyo negro con un terrible slump como lo indican ese 25-0. Ya en los últimos juegos, previo el encuentro del sábado, el pequeño gigante había pegado 4 imparables en 12 turnos y en el juego 2 se fue con 3 hits, en su primer turno al bat y al primer lanzamiento pegó un doblete, para animar al equipo, como líder que es. En los dos primeros partidos de esta Serie Mundial el infielder venezolano batea .444 de porcentaje.
Por cierto, con los 3 hits de este segundo juego, Altuve se convirtió en el pelotero latinoamericano con más hists en la historia de la Serie Mundial al llegar a 26 indiscutibles de por vida en la Historia del Clásico de Otoño.
El puertorriqueño Bernie Williams tenía el primer lugar de imparables en la historia del Clásico de Otoño con 25, vistiendo el uniforme de Yankees en 32 encuentros en la Serie Mundial; Altuve lo logró superar en 22 juegos.
Es Yogi Berra el dueño de más indiscutibles en la historia del Clásico de Otoño con 71, quien jugó 14 clásicos.
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LOS PELOTEROS
Charros, el orgullo tapatío que sueña con la gloria

– Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac
Los Charros de Jalisco están sorprendiendo en los playoffs de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) 2025, emergiendo como un auténtico caballo negro.
Tras una temporada irregular, con rachas brillantes opacadas por caídas abruptas, lograron el sexto boleto a la postemporada con un cierre espectacular. Ahora, en las semifinales, están a un paso de la final de la Zona Norte, demostrando que tienen la garra para pelear por la Copa del Rey en el Centenario de la LMB.
En la primera ronda, Charros enfrentó al líder de la División Norte, Sultanes de Monterrey, un bicampeón que parecía imbatible. Con una ventaja de 3-0, los jaliscienses estuvieron cerca de barrer, pero Sultanes remontó y forzó un séptimo juego.
En el Palacio Sultán, Charros mostró temple y aseguró la serie 4-3, avanzando como un equipo transformado. Sultanes, gracias a su promedio, regresó como el mejor perdedor, prometiendo un posible reencuentro.
En las semifinales, Charros se mide contra Algodoneros de Unión Laguna en el Estadio Francisco I. Madero de Torreón. Lejos de la irregularidad de la temporada regular, el equipo exhibe un juego colectivo inspirado: todos corren, batean y fildean con precisión. El pitcheo, liderado por figuras como el guasavense Luis Armando Payán (suma 3 victorias en play-offs), el estadounidense Zac Grotz y el ocotlense Luis Iván Rodríguez, han sido clave.
En los primeros dos juegos contra Algodoneros, Charros dominó con victorias contundentes de 9-3 y 7-4, impulsado por el bateo explosivo de Willie Calhoun, Kyle Garlick y Mateo Gil, quien despertó de un slump con tres jonrones en la serie.
De regreso en el Estadio Panamericano de Guadalajara, Charros buscó barrer a Algodoneros con una ventaja de 2-0. El sábado, el guasavense Luis Armando Payán brilló en la loma, lanzando siete entradas magistrales, con siete ponches, tres hits y una sola carrera limpia, asegurando un triunfo de 8-1 que puso la serie 3-0.
Mateo Gil, apodado “el hijo del papá”, volvió a destacar, consolidándose como un motor ofensivo. La afición, respondiendo al llamado del mánager Benjamín Gil, llenó el estadio con cerca de 11,000 almas, un respaldo que refleja el orgullo tapatío por su equipo.
El domingo, sin embargo, Tláloc interrumpió la fiesta. El cuarto juego, con Algodoneros liderando 1-0 en el tercer inning, fue suspendido por lluvia, postergando la acción para el lunes.
A pesar de este contratiempo, Charros está a una victoria de la final de la Zona Norte, donde podría reencontrarse con Sultanes de Monterrey, un rival experimentado al que ya vencieron.
La serie promete ser un duelo de titanes, pero los jaliscienses han perdido el miedo y juegan con la confianza de un equipo destinado a hacer historia.
DIABLOS, GRANDES FAVORITOS
En el otro frente, los Diablos Rojos del México avanzan como favoritos al título. Tras barrer 4-0 a los Leones de Yucatán y tomar una ventaja de 3-0 sobre Pericos de Puebla con un triunfo de 13-6 el domingo, suman siete victorias en los playoffs de 2025, tras ocho en su campeonato de 2024. Su paso arrollador los perfila como el rival a vencer, con 17 gallardetes en su historia.
Una final entre Diablos y Charros sería un sueño para los aficionados, un choque de titanes que elevaría el béisbol en Guadalajara.
El esfuerzo de la directiva de la familia González Íñigo por mantener béisbol todo el año en Jalisco, con Charros compitiendo en la LMB (verano) y la Liga Mexicana del Pacífico (invierno), es digno de reconocimiento.
Sin embargo, la afición tapatía no ha respondido en verano como en invierno. Benjamín Gil, con su pasión característica, reclamó esta apatía, instando a los jaliscienses a llenar el Panamericano y apoyar al “gran equipo de Jalisco”.
La respuesta en la serie contra Algodoneros, con una entrada récord el domingo, muestra que el mensaje caló, aunque la lluvia frustró el clímax. Charros tiene la oportunidad de hacer historia. De eliminar a Algodoneros y superar a Sultanes, podría enfrentar a Diablos en una final épica. Guadalajara, única ciudad con béisbol profesional todo el año, merece vibrar con su equipo.
El llamado de Gil no es solo a llenar gradas, sino a ser parte de un legado. Que la afición tapatía se una a esta fiesta, empuje a Charros hacia la gloria y demuestre que Jalisco es la capital del béisbol mexicano.
LOS PELOTEROS
Un llamado a la grandeza de Benjamín Gil: “Hoy el gran equipo de Guadalajara es Charros”

– Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac
Benjamín Gil no es solo un manager de beisbol, es un líder que lleva la pasión por este deporte en la sangre y un amor profundo por Jalisco en el corazón.
Sus palabras, cargadas de sentimiento, no son un simple reclamo a la afición; son un grito de guerra que busca encender el alma de Guadalajara, una ciudad que tiene la oportunidad única de escribir su nombre en los anales del beisbol mexicano.
Los Charros de Jalisco, bajo la guía de Gil y el respaldo de la familia González Íñigo, están al borde de un logro histórico: ser campeones en verano y en invierno, un hito sin precedentes que puede cambiar el rumbo del deporte en México.
Pero este sueño no se construye solo en el diamante; se forja en las gradas, en el rugido de una afición que hace temblar el estadio y convierte cada juego en una experiencia inolvidable.
Tiene razón Gil cuando expresa que Guadalajara no es cualquier ciudad. Es la cuna del beisbol mexicano, la única en el país con dos equipos profesionales, uno en la Liga Mexicana del Pacífico y otro en la Liga Mexicana de Beisbol.
“Respeto a Chivas y Atlas, pero hoy el gran equipo de Guadalajara es Charros de Jalisco. Representamos a la gente tapatía, con su coraje, corazón y garra de trabajadores entregados. Guadalajara es única en México por tener dos equipos. Deberíamos ser la ciudad más beisbolera del país, pero en el estadio no lo demostramos”, expresó el timonel de Charros esta semana al solicitar el apoyo de la afición tapatía”.
Esta distinción debería traducirse en una afición inquebrantable, en estadios llenos de pasión, en un apoyo que se sienta desde el primer lanzamiento hasta la última jugada. Sin embargo, como Gil lo expresó con el corazón en la mano, la respuesta de la afición no ha estado a la altura.
En los juegos de play-off, el Estadio Panamericano, que debería ser una fortaleza inexpugnable, ha visto gradas con apenas 6 mil personas, mientras otras plazas del país reúnen a 15 mil o más por partido. Esta apatía duele, no solo al equipo, sino a todos los que creen en el potencial de Guadalajara para ser la capital indiscutible del beisbol.
A quienes critican desde la comodidad de los chats, a los que prefieren mirar hacia otras ligas o se pierden en la mezquindad de ignorar los logros de los Charros, les decimos: el beisbol es más que un juego, es unión, orgullo y comunidad.
Durante décadas, Guadalajara careció de un equipo profesional porque la afición no respondió. Hoy, gracias al esfuerzo de empresarios serios como la familia González Íñigo, los Charros son una realidad vibrante, un equipo que representa la garra, el coraje y el espíritu trabajador de esta gran ciudad.
No dejen que esta oportunidad histórica se desvanezca en el silencio. Este es el momento de despertar, Guadalajara. No se trata solo de llenar el estadio, sino de ser parte de un legado. Traigan a sus familias, vengan con sus amigos, griten por cada batazo, celebren cada out.
Hagan que los Charros sientan que no están solos en esta batalla épica. Que el Estadio Panamericano se convierta en un volcán de pasión, donde los rivales teman jugar y los jugadores se sientan invencibles. No esperen a la final para unirse a la fiesta; sean parte de ella desde ahora, desde esta serie, desde este preciso instante.
Guadalajara, esta es tu hora de brillar. Demuestra que eres la afición más grande, la más leal, la que nunca se rinde. Los Charros son el reflejo de tu carácter, de tu lucha, de tu grandeza. No dejes que te lo cuenten.
¡Vive la historia, sé parte de la leyenda! Que el próximo juego marque el inicio de una fiesta que resuene en todo México. ¡Arriba los Charros, arriba Guadalajara!