OPINIÓN
Mejora la firmeza de la piel: Ultherapy, el lifting no invasivo que revoluciona la estética

Salud y Bienestar, por Gabriela Arce Siqueiros //
¿Cómo están, queridos lectores? Espero que hayan tenido una excelente semana. ¿Ya están listos para que les comparta un nuevo artículo sobre bienestar? Es muy importante todo lo que pueda aportar a la salud, porque pienso que si algo nos da la fuerza necesaria para trabajar, disfrutar y motivar nuestra vida cada día, es precisamente la salud.
La búsqueda de una piel firme, tersa y juvenil ha llevado a la industria de la estética a desarrollar nuevas tecnologías que permiten mejorar la apariencia sin necesidad de recurrir a cirugías invasivas. Uno de los tratamientos más innovadores y efectivos en este campo es Ultherapy, un procedimiento no quirúrgico que utiliza ultrasonido focalizado para estimular la producción de colágeno y mejorar la firmeza de la piel. En este artículo, exploraremos en profundidad qué es Ultherapy, cómo funciona, cuáles son sus beneficios, efectos secundarios, comparaciones con otros tratamientos y recomendaciones para su uso.
¿QUÉ ES ULTHERAPY?
Ultherapy es un tratamiento estético aprobado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) que emplea ultrasonido focalizado de alta intensidad (HIFU, por sus siglas en inglés) para estimular la producción natural de colágeno en la piel. A diferencia de otros procedimientos, Ultherapy trabaja a nivel profundo sin afectar la superficie de la piel, logrando un efecto lifting y tensando áreas como el rostro, el cuello y el escote.
Este procedimiento es especialmente popular entre personas que buscan mejorar la flacidez de la piel sin someterse a una cirugía plástica. Su capacidad para actuar en capas profundas de los tejidos sin necesidad de incisiones lo convierte en una alternativa segura y eficaz para el rejuvenecimiento facial.
¿CÓMO FUNCIONA?
El principio de funcionamiento de Ultherapy se basa en la energía de ultrasonido, la misma tecnología utilizada en ecografías médicas. Sin embargo, en este caso, las ondas ultrasónicas son enfocadas en capas específicas de la piel para generar calor y estimular la producción de colágeno.
El procedimiento se realiza mediante un aplicador que emite ondas ultrasónicas controladas a diferentes profundidades de la piel:
Capa Superficial: Actúa sobre la epidermis para mejorar la textura de la piel.
Capa Media: Estimula la producción de colágeno y elastina en la dermis.
Capa Profunda: Llega hasta la capa muscular, logrando un efecto lifting sin necesidad de cirugía.
A medida que el colágeno se regenera, la piel se vuelve más firme, tonificada y elástica. Este proceso ocurre de forma gradual, por lo que los resultados óptimos se pueden notar entre 2 y 6 meses después del tratamiento.
BENEFICIOS
Procedimiento no invasivo: Ultherapy no requiere incisiones, anestesia ni tiempo de recuperación. Es una excelente opción para quienes desean mejorar la apariencia de su piel sin los riesgos de una cirugía plástica.
Estimulación natural de colágeno: A diferencia de los rellenos dérmicos o el bótox, que agregan sustancias externas al cuerpo, Ultherapy estimula la producción natural de colágeno, promoviendo un rejuvenecimiento más natural y duradero.
Resultados graduales y duraderos: Los efectos de Ultherapy no son inmediatos, ya que el proceso de regeneración de colágeno toma tiempo. Sin embargo, los resultados pueden durar entre 12 y 24 meses, dependiendo del estado de la piel y el estilo de vida del paciente.
Aplicación en múltiples zonas: Ultherapy es eficaz en diversas áreas del cuerpo, incluyendo:
Rostro: Mejora la firmeza y redefine el contorno facial.
Cuello: Reduce la flacidez y las líneas horizontales.
Escote: Atenúa arrugas y mejora la textura de la piel.
Ceja: Levanta la mirada y da un aspecto más rejuvenecido.
Seguridad y aprobación médica: Este tratamiento está aprobado por la FDA y ha sido sometido a múltiples estudios clínicos que respaldan su eficacia y seguridad.
CANDIDATOS PARA ULTHERAPY
Ultherapy es ideal para personas que presentan signos de flacidez leve a moderada en la piel. Es una excelente opción para quienes aún no requieren una cirugía, pero desean mejorar la firmeza y elasticidad de su piel. Los mejores candidatos para este procedimiento incluyen:
Personas entre los 30 y 60 años con pérdida de firmeza en el rostro, cuello o escote. Aquellos que buscan una alternativa a la cirugía plástica sin tiempo de recuperación. Personas que han notado un descenso en la posición de las cejas, pómulos o línea mandibular.
PROCEDIMIENTO
El tratamiento se realiza en consultorios especializados y suele durar entre 30 y 90 minutos, dependiendo de las áreas a tratar. A continuación, se describen los pasos del procedimiento:
Evaluación y marcado: El especialista evalúa la piel del paciente y marca las zonas donde se aplicará el ultrasonido.
Aplicación del gel de contacto: Se coloca un gel conductor para facilitar la transmisión de las ondas ultrasónicas.
Emisión del ultrasonido: Se pasa el aplicador por las áreas seleccionadas, enviando energía a diferentes profundidades de la piel.
Finalización: Una vez terminado el procedimiento, el paciente puede retomar sus actividades diarias sin restricciones.
EFECTOS SECUNDARIOS Y CUIDADOS POSTERIORES
Ultherapy es un tratamiento seguro, pero como cualquier procedimiento estético, puede generar algunos efectos secundarios leves, como:
Enrojecimiento temporal en la piel.
Sensación de hormigueo o sensibilidad en las áreas tratadas.
Leve inflamación o hinchazón, que desaparece en pocos días.
En raros casos, pueden presentarse pequeños moretones o entumecimiento temporal.
Para optimizar los resultados y minimizar efectos secundarios, se recomienda:
Evitar la exposición solar directa durante al menos una semana.
No aplicar productos irritantes como ácidos o retinol en los días posteriores al tratamiento.
Hidratar la piel y utilizar protector solar diariamente.
Comparación de Ultherapy con otros tratamientos estéticos
Ultherapy vs. HIFU (Ultrasonido Focalizado de Alta Intensidad)
Ambos tratamientos utilizan ultrasonido para estimular el colágeno, pero Ultherapy es más preciso y cuenta con mayor respaldo clínico al estar aprobado por la FDA.
La radiofrecuencia también estimula el colágeno, pero actúa en capas más superficiales de la piel. Ultherapy, en cambio, penetra a mayor profundidad y ofrece resultados más duraderos.
Ultherapy vs. lifting quirúrgico. El lifting facial quirúrgico ofrece resultados más drásticos y permanentes, pero implica cirugía, anestesia y tiempo de recuperación. Ultherapy es una alternativa para quienes buscan una mejora sin intervención invasiva.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Cuántas sesiones se necesitan?
Generalmente, una sola sesión es suficiente para obtener resultados visibles. Sin embargo, algunas personas pueden beneficiarse de sesiones adicionales después de un año.
¿Cuándo se ven los resultados?
Los primeros efectos pueden notarse después de 2 a 3 meses, pero los resultados finales se observan entre 4 y 6 meses.
¿Es doloroso?
Algunas personas experimentan una ligera molestia o sensación de calor durante el procedimiento, pero es tolerable y no requiere anestesia.
¿Cuánto cuesta Ultherapy?
El costo varía según la clínica y la zona a tratar, pero en promedio oscila entre $500 y $3,500 dólares por sesión.
CONCLUSIÓN
Ultherapy es una de las mejores opciones para quienes buscan mejorar la firmeza de su piel sin recurrir a cirugías invasivas. Su capacidad para estimular el colágeno de manera natural, junto con su seguridad y resultados duraderos, lo convierten en un tratamiento altamente recomendado. Si buscas un procedimiento no invasivo con efectos visibles y progresivos, Ultherapy puede ser la solución ideal para ti.
Me despido de ustedes y les recuerdo que juntos podemos trabajar hacia soluciones que promuevan la salud. Gracias por su atención y compromiso con este artículo; siempre quedo atenta a sus comentarios.
E-mail: siqueiros.arte@gmail.com
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JALISCO
La transparencia del fiscalizador

– Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac
En Jalisco, la transparencia y la rendición de cuentas deberían ser principios innegociables. Sin embargo, la resistencia del auditor superior del Estado, Jorge Alejandro Ortiz Ramírez, a ser auditado por la Unidad de Vigilancia del Congreso revela una paradoja alarmante: el encargado de fiscalizar el gasto público evade la supervisión.
Esta actitud, denunciada por David Rubén Ocampo Uribe, titular de la Unidad, y el diputado Alberto Alfaro García, presidente de la Comisión de Vigilancia, no solo cuestiona la integridad de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ), sino que amenaza la confianza en el sistema democrático.
Desde el 10 de julio de 2025, cuando Ocampo asumió su cargo, Ortiz Ramírez ha bloqueado cualquier intento de revisión. Solicitudes de expedientes laborales, nóminas y contratos han sido ignoradas, y un encuentro institucional propuesto para el 19 de agosto quedó en el vacío. “Quería saber si todo está en regla. La respuesta fue negativa. Pedí una reunión pública con agenda común, y tampoco hubo respuesta”, relató Ocampo a Conciencia Pública.
Incluso se le prohibió a personal de la ASEJ pasarle llamadas, limitando el diálogo al secretario técnico, un subordinado que no puede sustituir al titular.
El diputado Alfaro, de Morena, califica esta resistencia como un desafío al Congreso y a la sociedad. “El auditor se siente intocable, como si fuera gobernador. Durante ocho años operó sin contralor, pero ahora que lo hay, se niega a colaborar”, afirmó.
Con el respaldo de 29 de 32 deputados al nombramiento de Ocampo, su legitimidad es incuestionable. “Sabe que abriremos la Caja de Pandora”, añadió, sugiriendo que Ortiz Ramírez teme revelar irregularidades.
La Constitución de Jalisco y la Ley de Rendición de Cuentas otorgan a la Unidad de Vigilancia facultades plenas para revisar la ASEJ sin necesidad de acuerdos previos de la Comisión de Vigilancia, como argumenta Ortiz Ramírez.
Esta interpretación “tecnicista” es, para Ocampo, un escudo para evadir la fiscalización. La pregunta es inevitable: ¿qué oculta el auditor? Denuncias internas apuntan a aviadores, nóminas infladas, “moches” por laudos laborales y tolerancia a incapacidades falsas avaladas por el IMSS.
Una figura clave en estas acusaciones es Sandra Verónica Márquez González, de la Dirección Jurídica, señalada por mantener personal inexistente en nómina y exigir pagos ilegales, prácticas que arrastra desde su paso por el Tribunal de Arbitraje y la Fiscalía, donde se le vinculó al “Clan Trevi” por cobros indebidos.
La ASEJ es un pilar estratégico del gobierno de Jalisco, con autonomía técnica y de gestión para garantizar imparcialidad en la fiscalización de un presupuesto cercano a los 200 mil millones de pesos. Su rol como contrapeso es crucial para generar confianza ciudadana.
Sin embargo, la resistencia de Ortiz Ramírez recuerda épocas oscuras de la Contaduría Mayor de Hacienda, antecesora de la ASEJ, donde se rumoraba que las cuentas públicas se “lavaban” mediante acuerdos entre bancadas legislativas. Funcionarios corruptos encontraban en estos arreglos una vía para encubrir irregularidades, otorgando un poder desmedido al titular del organismo.
Hoy, la ASEJ debería ser un modelo de integridad. El Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024-2030, liderado por Cynthia Cantero Pacheco, establece la transparencia y la participación ciudadana como ejes rectores de la gestión pública. Este plan, construido con la voz de más de 675,000 jaliscienses, vincula el presupuesto a resultados medibles, exigiendo apertura y rendición de cuentas.
La opacidad de Ortiz Ramírez contradice este espíritu, debilitando la credibilidad de una institución que debería ser ejemplo.
La pasividad de otros actores institucionales agrava el problema. El silencio del Congreso en pleno y la inacción de la Fiscalía Anticorrupción alimentan percepciones de complicidad o indiferencia. Mientras, rumores de una posible reelección de Ortiz Ramírez, tras ocho años en el cargo, generan rechazo. “Un gobernador dura seis años y se va. Este señor pretende quedarse otros ocho. Es inadmisible”, sentenció Alfaro.
¿Cómo puede hablarse de rendición de cuentas si el fiscalizador se coloca por encima de la ley? La resistencia de Ortiz Ramírez no es un simple desencuentro burocrático; es una afrenta al sistema de pesos y contrapesos.
“La opacidad reina en la Auditoría. Si el auditor desconoce la ley, ¿cómo fiscaliza al estado?”, cuestiona Ocampo. La sociedad, cada vez más vigilante, exige respuestas. Ortiz Ramírez tiene una oportunidad: abrir las puertas de la ASEJ, entregar la información solicitada y demostrar que no hay nada que ocultar. De lo contrario, su silencio seguirá alimentando sospechas de irregularidades.
La transparencia no es negociable, y Jalisco merece una Auditoría Superior que predique con el ejemplo. Es hora de que el fiscalizador rinda cuentas.
JALISCO
MC: espejismos de unidad y fractura a la vista

– Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco
Movimiento Ciudadano en Jalisco ya abrió el telón de su renovación interna con la elección de 64 nuevos coordinadores municipales en la vieja casona de Av. La Paz. En apariencia, un ejercicio de normalidad partidista: discursos de unidad, promesas de cercanía con la gente, rostros nuevos para el escaparate y la certeza de que el partido naranja seguirá marcando la pauta en la política local.
Una postal impecable para las páginas de los diarios amigos… pero un espejismo apenas capaz de ocultar las fracturas internas que corroen al partido naranja. Pues, bajo el barniz del entusiasmo, se esconde un mapa con claroscuros que la dirigencia difícilmente podrá negar.
Los números de la elección de 2024 fueron generosos en sus bastiones metropolitanos: Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco volvieron a confirmar la hegemonía emecista. En la capital, 308 mil votos aseguraron la continuidad; Zapopan, con 323 mil sufragios, consolidó la plaza más codiciada del estado; y Tlajomulco refrendó, una vez más, su condición de vivero político del grupo alfarista con 94 mil papeletas a su favor. Una trinidad metropolitana que otorga poder y recursos, pero que no resuelve la fragilidad en el resto del estado.
Porque más allá del brillo urbano, MC perdió terreno en Puerto Vallarta —joya turística entregada al PVEM en sociedad con Morena—, cedió Ciudad Guzmán, enclave agroindustrial del sur, y vio escaparse Tepatitlán, bastión alteño que durante años se pensó inmune a los embates opositores. En Tlaquepaque y Tonalá, el retroceso fue aún más doloroso: en el primero, los 109 mil votos no alcanzaron para retener la presidencia municipal; en el segundo, apenas 47 mil sufragios lo relegaron a un segundo lugar incómodo detrás de Morena. Un tropiezo estratégico en el oriente metropolitano que desnuda la vulnerabilidad del proyecto.
Mirza Flores, encargada de administrar esta renovación interna, habla de “liderazgos de territorio, cercanos a la gente”. El discurso suena bien, pero la tarea es monumental: reconstruir la cohesión de un partido que, en su expansión, ha multiplicado corrientes, intereses y pleitos internos. Porque el problema no es solo perder municipios: es perderlos mientras el partido se enreda en disputas de candidaturas, pugnas entre cuadros y una dirigencia que debe demostrar que puede arbitrar sin fracturar.
Los números distritales tampoco ayudan: de 20 distritos locales, MC apenas ganó 6; de los federales, ninguno y los plurinominales fueron para los exfuncionarios que necesitaban fuero y los “liderazgos” escogidos. Esto significa que, aunque controla alcaldías claves, su voz legislativa es reducida y carece de peso real en el Congreso federal.
Un contraste brutal: músculo en los municipios, anemia en las cámaras. Y esa asimetría no se corrige con discursos ni asambleas, sino con operación política en campo, con la capacidad de seducir al votante rural, al comerciante alteño, al campesino del sur que aún ve en el naranja una marca citadina, aburguesada y distante.
Pero lo verdaderamente corrosivo no está en las urnas, sino en los pasillos. La disputa Alfaro–Lemus ha dejado de ser un rumor y se ha convertido en un hecho palpable. Enrique Alfaro se resiste a entregar el control de candidaturas y cuadros, mientras Pablo Lemus mueve sus piezas con paciencia quirúrgica, tejiendo su propia red de operadores que responden solo a él. Entre ambos, Mirza Flores aparece como árbitro incómodo, obligada a conciliar lo irreconciliable: mantener la disciplina de un ejército que ya no reconoce un solo general.
El grupo Alfaro–Lemus sabe que esta es su última gran prueba antes de 2027. Si logran ordenar candidaturas y mantener la paz interna, MC llegará con posibilidades de sostener el gobierno estatal. Pero si insisten en los métodos de imposición y en los arreglos de cúpula, el costo será alto: perderán distritos clave, y con ellos, la capacidad de negociar en el Congreso y de sostener el control territorial.
Los cuadros históricos, los que alguna vez creyeron en la “ola naranja” como una alternativa fresca, se encuentran marginados o desplazados por nuevas caras que responden a intereses de grupo. La operación interna dejó cicatrices: candidaturas impuestas, militantes que sienten haber sido utilizados y un éxodo silencioso hacia Morena y el PVEM que ya se empieza a notar en las regiones.
En política, decía siempre la vieja guardia, no basta con administrar victorias: hay que blindarlas. Movimiento Ciudadano gobierna hoy con holgura en las ciudades, pero su debilidad en la periferia y en el interior del estado es evidente. Las plazas que perdió en 2024 son recordatorio de que el poder es un animal volátil: se escurre por las rendijas más pequeñas y muerde cuando menos se le espera.
La renovación municipal, que en el discurso se vende como ejercicio democrático, en los hechos es un intento de tapar grietas con retórica. En lugar de cohesión, lo que se advierte es una carrera por controlar posiciones rumbo al 2027. Cada comité local es, en realidad, una ficha en el tablero de negociación entre Alfaro y Lemus.
La batalla del 2027 no se jugará únicamente en los edificios de avenida Hidalgo o en los mítines de funcionarios públicos en la Casa Ciudadana. Se librará en los tianguis de Tonalá -donde el Ayuntamiento ha prendido focos rojos-, en los talleres de Arandas -Cuando se habla de la inseguridad que hay en las carreteras de la zona-, en los mercados de Lagos de Moreno -Al momento de hablar de un nuevo ejecutado o desaparecido- y en las colonias populares de Tlaquepaque -Explicando por qué el SIAPA no otorga el servicio que cobra: agua-. Ahí, donde los discursos sobran y lo que cuenta son los servicios públicos, la seguridad y la cercanía real de quienes gobiernan.
La verdadera batalla de 2027 no será contra Morena ni contra el PVEM. Será contra sí mismo. Porque, como tantas veces en la historia política de este país, los partidos no caen por la fuerza del adversario, sino por la podredumbre que incuban dentro.
Hoy MC es un cascarón brillante en la superficie, pero carcomido por dentro. Se vende como movimiento fresco, pero huele ya a partido viejo: facciones enfrentadas, candidaturas negociadas en lo oscurito y un liderazgo que se desgasta en administrar pleitos en lugar de ganar territorios.
Si no corrigen el rumbo, el espejismo de unidad que hoy pregonan se desmoronará al primer soplo de la contienda. Y entonces, la historia no hablará de una derrota electoral, sino de un suicidio político en cámara lenta. Una crónica que, como tantas en la política mexicana, no se escribirá con tinta… sino con epitafios.
En X: @DEPACHECOS