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La modelación de nuevas sociedades; apuntes sobre guerra simbólica: ¿Qué pasó en Bolivia?

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Por José Negrón Valera //

Durante la presidencia de Evo Morales Bolivia logró reducir la pobreza a la mitad. Fue el país que más creció en Latinoamérica en los últimos años, logró una redistribución de la pobreza y el respeto a las identidades locales de poblaciones históricamente excluidas. No le sirvió de nada. ¿Por qué? Porque se subestima el poder del imaginario colectivo.

Con Chávez ocurrió algo similar. Nunca antes en Venezuela se vivió tal nivel de bienestar como el que se alcanzó en el periodo entre 2006 y 2012. Miles de venezolanos, la mayoría de ellos opositores a la revolución bolivariana, viajaron por el mundo con dólares preferenciales producto de la bonanza petrolera de esos años.

Mejoraron su posición económica, adquiriendo viviendas y automóviles, producto de las políticas de créditos sociales y del enorme poder adquisitivo del bolívar. Aun así, nunca cambiaron su opinión adversa al presidente venezolano.

¿Qué pasó? Por qué las realidades de bienestar concreto, real, vivido, no permiten a las personas cambiar sus percepciones. Por qué, por ejemplo, son capaces de seguir atadas al discurso ‘antisocialismo’, aun cuando tiene en sus manos pruebas concretas de la eficacia de dicho sistema.

LA CLAVE ESTÁ EN LO INMATERIAL

En la novela Reyes y dinosaurios se describe la manera en que se diseñan los programas de ingeniería social disfrazados de programas gubernamentales, tendencias filosóficas y movimientos artísticos. En un fragmento de dicha obra uno de los agentes encargados de pensar cómo los símbolos pueden ser usados para derrocar Gobiernos comenta sus hallazgos:

“Había dado con el entendimiento cierto sobre la dimensión omnipresente del poder. Aquel cuya imposición no es visible. Aquel que actúa sin la figura del represor, sino a través de su sospecha, por intermedio de la intuición, de lo que sobrevendrá. (…) Usa el miedo para cohesionar su legión, pero no a través del miedo a perder, sino a dejar de-ser-eso-que-se-les-ha-prometido. Perfeccionó e hizo herramienta útil la muy patrocinada necesidad de pertenecer a la élite. La gente gusta de estar en grupos, pero no en cualquier grupo, sino en aquel que es más manada que el resto, aquel que come el pasto verde mientras los otros se conforman con la sal y la melaza. Hizo suyo el mito colonial, la segregación de las castas y los linajes, institucionalizó la subordinación e hizo del eurocentrismo su núcleo, su meca a la cual voltean y doblan sus rodillas el resto de ansiosos aspirantes.

Los que desean adorar, los que temen no embarcarse en el tren que los conducirá hacia otra clase de existencia, los que temen que el mundo siga su marcha y los deje atrás. (…) Crea una élite, un estamento que obedece y que olvida su pasado, su origen, el vientre materno, los juegos triviales; les borra el rastro de vuelta y los convierte en esclavos, en los edulcorados y muy eunucos ciudadanos del mundo, donde no hay patria y el arraigo avergüenza, donde la tradición huele a derrota y los ancestros saben a metal, a oxidado metal, a pesados grilletes”. 

Los dos símbolos más potentes que se utilizaron para modelar las sociedades latinoamericanas fueron el discurso religioso y el mito del progreso. Perder “eso-que-se-les-ha-prometido” se concreta, literalmente, en el miedo a no alcanzar el American Way of Life, de la maquinaria propagandística, pero también a evitar la castradora culpa del ‘pecado original’ católico. 

Un ‘paraíso prometido’ y un ‘sueño americano’ blanco, occidental y liberal, que por cierto, dejó por fuera esta existencia al 99% de la población latinoamericana, primero en el siglo XVI y luego con la avanzada imaginacional que puso a Estados Unidos como el modelo a seguir luego de la Segunda Guerra Mundial.

Quienes no entran en el estereotipo, tienen tres caminos desde el punto de vista de la élite: Someterse silenciosamente, canalizar su frustración convirtiéndose en verdugos de sus iguales o ser aniquilados como ocurre en Chile, Haití, Ecuador, Bolivia.

El mecanismo mitad culpa y mitad endorracismo adquiere entonces la forma de militares hincados ante una biblia minutos antes de cumplir la guerra santa que el neoliberalismo impuso en Latinoamérica a través de un Plan Cóndor y de una colonización medieval que aún se mantienen vigentes.

“La gente no vota por realidades sino por expectativas”… es una ley del márquetin electoral. Usualmente se les paga muy bien a los consultores solo para decir esa frase en conferencias. Lo dramático es que tienen razón. Aunque casi nunca explican el por qué ocurre esto.

 

EL EXPERIMENTO DE LOS CLARCK

Los indígenas que en Bolivia han participado en el golpe de Estado son esclavos de algo que no logran entender. Está allí, sí, como una molestia a la que no pueden ponerle nombre. Que los hace actuar con una violencia descarnada, derrotados ante un amo invisible que les ha gobernado desde niños.

Algo que han aprendido quienes se dedican al modelaje social es que los bloques constitutivos de la colonización comienzan a erigirse en la infancia.

Es en esta edad donde el efecto resulta más estremecedor y perecedero. ¿Se ha preguntado usted por qué cuando coloca un video infantil en Youtube, la publicidad que aparece usualmente es de un cantante de reguetón? Siendo las herramientas altamente específicas para lograr un mejor posicionamiento y segmentación de la audiencia, ¿usted cree que es casual que a su niño de cinco años lo bombardeen con material de consumo de adultos? Sabe por qué lo hacen. Porque están garantizando su próxima generación de consumidores a través de un modelado de sus percepciones.

No es un invento de los productores musicales, ya Thomas Bernays el creador de la teoría de la propaganda (sobrino de Freud, por cierto) estaba muy claro en que si las sociedades democráticas (entiéndase de nuevo las gobernadas por blancos, anglosajones, liberales) querían perpetuarse debían apelar a estrategias mucho más profundas que la fuerza.

Bernays ideó una ‘teoría del consentimiento’ explicada en los siguientes términos:

“La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizados de las masas es un elemento importante en la sociedad democrática. Aquellos que manipulan este mecanismo invisible de la sociedad constituyen un Gobierno invisible, que es el verdadero poder gobernante de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes son moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar. Este es un resultado lógico de la forma en que está organizada nuestra sociedad democrática”.

Cómo se llega a esto. Es aquí donde entran los medios masivos de difusión de contenido (TV, Prensa, Radio), pero también el saber que se produce en las universidades, los movimientos artísticos y las tendencias que inundan las narrativas, las estéticas, los gustos musicales. Nada queda fuera de ello. ¿Si es efectivo o no para dirigir el destino de las sociedades?, pues nada más tenemos que atender al experimento realizado en los cuarenta por los sociólogos estadounidenses Kenneth y Mamie Clark. 

Estos científicos sociales reunieron un grupo de niños y les hicieron preguntas sobre dos muñecas, una blanca y una negra.  Los resultados fueron un electroshock para quienes desde el statu quo deseaban mantener oculto el racismo terrible de la sociedad norteamericana.

“El 63% de ellos dijo que preferiría jugar con la muñeca blanca. La mayoría dijo que la muñeca blanca era más bonita que la muñeca negra y, en la respuesta más conmovedora de todas, el 44% de los niños negros dijo que la muñeca blanca se parecía más a ellos”.

Para el profesor de la Universidad de Harvard William Julius Wilson, el que los niños consideraran que el “blanco era más hermoso que el negro” resultó absolutamente ‘devastador’ para la opinión pública de aquel momento y fue usado para comenzar a poner fin a las leyes de segregación. ¿Les fue bien?

En el 2009 el programa estadounidense Good Morning América replicó el experimento de los Clark para ver qué había cambiado. A pesar de que en la reseña que hace la cadena, se consideran optimistas sobre cuánto ha avanzado la sociedad estadounidense, ver el video es un despertar automático para quien cree que el debate político actual es sobre meros modelos económicos.

“LA MENTE DE LA HUMANIDAD”: EL OBJETIVO

La verdadera guerra que hay que ganar es la cultural. La lucha es civilizatoria y se encuentra en efervescencia por todo el globo.

Las redes de tanques de pensamiento, concentradas en El Movimiento, la iniciativa impulsada por Steve Bannon, exasesor de Trump, llevan un trecho largo de ventaja sobre los pueblos.

La razón es que ellos sí entienden que para apuntalar las transformaciones económicas que necesitan, lo primero en que deben influir es “en el cuerpo viviente de la cultura”, para así conquistar “la mente de la humanidad”, tal como lo explica Luis Britto García en su obra El imperio contracultural. 

Lo alarmante es que sí lo están logrando.

En 2006, las corporaciones Disney, Time Warner, NBC Universal, Fax Studios (NewsCorp) y Viacom representaban el 79% de la producción cinematográfica y el 55% de la distribución mundial, según el investigador español Manuel Castell.

Una monopolización de lo que vemos y por supuesto, del cómo pensamos. Sin embargo, mientras en la pantalla se nos aletarga con la idea de que avanzamos hacia una sociedad tecnológica de progreso ilimitado, las imágenes que nos llegan de la realidad cruda y concreta nos cuentan algo muy distinto.

Se nos venden viajes a Marte, inteligencia artificial, transhumanos, pero en la vida verdadera no salimos del ciclo de violencia, del racismo colonial, de las masacres de niños como las que en estos momentos se silencian en Palestina. Una realidad medieval, edulcorada por los filtros de las redes sociales.

Esta contradicción no es casual. Lo que se nos está diciendo, y prácticamente a gritos, es que en la fiesta idílica del futuro no estamos invitados. Y que además, nos guste o no, tendremos que conformarnos con despedazarnos los unos a los otros, mientras los que tiran de los hilos terminan de decidir qué hacer con nosotros.

Para todos los que resistimos en El Alto, en Gaza, en Yemen, en Caracas, en Santiago;  Para quienes no aceptaremos resignados y con los brazos cruzados, se vienen tiempos interesantes. Ya lo decía Edward Said, la historia está repleta de opresiones e injusticias, pero también de heroísmos y resistencias, y “en la abrumadora mayoría de los casos”, estas últimas son las que han terminado triunfando.

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Estados Unidos y China: Tregua comercial a la guerra tecnológica

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Por Alfredo Jalife-Rahme (Cortesía de Sputnik Mundo)

La guerra comercial de Trump contra China obtuvo una tregua con un arreglo ‘deslactosado’ que mínimamente detuvo la batalla de las tarifas que beneficia a EEUU. China esperará el desenlace del ‘impeachment’ de Trump en el Senado y/o su reelección cuando se intensifica la guerra tecnológica por Mike Pompeo y se abre un nuevo frente en el Ártico.

Existe un patente fatalismo en los círculos estratégicos de Washington sobre la inevitable guerra de EEUU contra China plasmado en el teorema de la trampa de Tucídides y el memorándum Crowe del libro Sobre China de Kissinger.

En su libro Destinados para la Guerra, el politólogo y relevante consultor del Pentágono Graham Allison expone su teorema de la trampa de Tucídides: “Cuando una gran potencia amenaza para desplazar a otra, la guerra es casi siempre el resultado”.

En su polémico libro Sobre China, Kissinger, todavía muy cercano a Trump y a su yerno talmúdico Jared Kushner, desarchiva el célebre memorándum Crowe que versó antes del estallido de la Primera Guerra Mundial sobre la inevitabilidad de la guerra entre Gran Bretaña y Alemania y que ejemplifica “la rivalidad angloalemana como un augurio (sic) de lo que le puede esperar a EEUU y a China en el siglo XXI”.

Aquí no importan si tienen razón o no Allison y Kissinger, sino que representan más bien la moda pensante de los dos partidos reinantes de EEUU con sus respectivos estrategas que son auscultados por el presidente en turno.

En medio de su naufragio doméstico, debido a los avatares de su impeachment en el Senado, Trump consiguió dos resonantes triunfos comerciales de corte electorero: su acuerdo deslactosado de la fase uno con China, y su avallasador acuerdo T-MEC con Canadá y México que contempla utilizar para su reelección.

Trump exulta su logro comercial con China con propósitos propagandísticos, mientras ha levantado muchas cejas escépticas y asépticas sobre la implementación de la controvertida fase uno, no se diga si habrá una segunda fase.

Pareciera que a cambio del respiro que le concedió a Trump —debido a su flagrante intervencionismo desde Hong Kong hasta la provincia islámica de Xinjiang—, China prefirió absorber algunas pérdidas relativas a su inmenso PIB, que en términos de paridad de compra/poder adquisitivo ya rebasó a EEUU, mediante sus electoreras compras teledirigidas por 200.000 millones de dólares en dos años, mientras Trump mantenía el castigo de sus 360.000 millones de dólares en tarifas.

Así las cosas, después de dos años de estéril guerra comercial, las tarifas de EEUU a los bienes chinos serán del 19%, comparado al 3% de su inicio. Aquí pierde China.

Las fotos de la ceremonia en la Casa Blanca simbolizan el estado de las cosas. Cabe resaltar que no acudió el chino Xi Jinping y envió en su representación al viceprimer Liu He quien siempre estuvo a cargo de las negociaciones.

El rostro de Trump exultaba el triunfo, mientras la cara del viceprimer chino exhibía su distante perplejidad nada sonriente.

El triunfo de Trump es electoral coreográfico con poca sustancia, ya que no pudo someter a China, cuyos multimedia previnieron que no se trataba de “una victoria de un solo lado”, sino de un “win-win” (ganar-ganar).

China trató en la medida de lo posible de no apartarse de los axiomas de la OMC, del FMI y del G20.

Un día antes de la firma electoral coreográfica de Trump sobre el deslactosado acuerdo comercial con China, el pugnaz secretario de Estado y anterior director de la CIA, Mike Pompeo, intensificó la campaña contra Huawei ante los miembros del Grupo de Liderazgo de Silicon Valley —en el Commonwealth Club, de San Francisco— a quienes instó romper sus asociaciones con el Gobierno chino y sus empresas vinculadas.

En un ataque nada diplomático, dada la firma comercial del día después, Pompeo calificó a China de “verdadero Estado orwelliano” y refirió como ejemplo a seguir que “ninguno de nosotros hubiera instalado la tecnología soviética (sic)”.

Llama la atención que Pompeo aporte como ejemplo a la URSS cuando, en relación con el asesinato del icónico general iraní Soleimani ordenado por Trump, su primera reacción fue llamar a su homólogo ruso Lavrov para propiciar una “desescalada” en Oriente Medio.

Exageradamente emotivo, Pompeo exclamó ante el liderazgo tecnológico de Silicon Valley que “EEUU enfrenta un desafío de China que pide cada fibra (sic) de sus habilidades innovativas” y a quienes instó que “cooperar más con las agencias gubernamentales de EEUU” con el fin de “frenar a los militares chinos de usar nuestra propia innovación en contra nuestra”, por lo que “estaba alertando a sus aliados de los riesgos privados y la seguridad masiva en caso de estar conectados a la construcción de sus redes 5G por Huawei”. 

Quizá Pompeo ignore que no hace mucho varios gigantes de las joyas geoestratégicas de Silicon Valley —Google, Facebook y Microsoft—propusieron que el Pentágono controle la inteligencia artificial

Como si lo anterior fuera poco, una delegación del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU encabezada por Matt Pottinger, presiona a Gran Bretaña a deslindarse de la red 5G de Huawei, ya que de otra forma EEUU interrumpiría su compartición de datos de espionaje con Londres. 

Simone McCarthy, del portal South China Morning Post, aduce que “la próxima frontera de la batalla de EEUU/China es por el control global” —desde el mar del Sur de China hasta África—, donde el Ártico viene en primera línea

Según McCarthy, el Documento Blanco sobre el Ártico de 2018 que publicó China, donde se define como “un Estado casi (sic) del Ártico”, provocó escepticismo en Washington, ya que Pekín carece de “ambición militar”.

Nadie dice que es muy probable que la asociación estratégica de Rusia con China sea susceptible de conferirle su anhelado paraguas militar/nuclear/hipersónico a Pekín en el Ártico.

Nada menos que el fundamentalista evangelista sionista Mike Pompeo —quien se ha posicionado como el espantapájaros de Trump— arremetió contra China en el Consejo del Ártico por sus veleidades en el Ártico.

Pompeo fustigó la Ruta Polar de la Seda que pretende construir China en el Ártico, además de sus dos otros proyectos de Ruta de la Seda continental y marítima

Para el Pentágono, la presencia científica china en el Ártico —donde tratan de desarrollar un sistema GPS que cubra su polo— abre la vía militar a China, lo cual “incluye a sus submarinos”.

Trump hará lo imposible para bloquear el irredentismo chino en el Ártico, por lo que se puede interpretar su ofrecimiento de comprar Groenlandia con ese último fin.

El corredor chino en el Ártico y/o su proyectada Ruta de la Seda Polar dependen de la contribución de Rusia y la anuencia de los países nórdicos aledaños.

McCarthy cita al ruso Artyom Lukin, investigador de la Universidad Federal del Lejano Oriente, quien reconoce que “sin la participación china, será difícil conseguir mayores proyectos en el Ártico ruso (…) debido a sus inmensos costos y a su complejidad tecnológica”.

Para Lukin, “Rusia tiene todos (sic) los activos militares en el Ártico, todas las capacidades” cuando “China es solamente un huésped” cuyo valor reside en su voluntad de invertir.

Sea lo que fuere, el sutil avance de China en el Ártico ha puesto nerviosos a Trump y a su espantapájaros Pompeo.

A mi juicio, el caos, la confusión y las volteretas de Trump y Pompeo subrayan la desesperación estratégica de EEUU frente al doble ascenso y a la asociación de Rusia y China.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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Trump 2020: La impotencia demócrata

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Por Luis Rivas (cortesía de Sputnik Mundo)

Donald Trump enfila la recta final hacia las presidenciales de noviembre reforzado tras el escaso efecto del ‘impeachment’ lanzado a la desesperada por el Partido Demócrata, que teme ya ver a su rival en la Casa Blanca hasta 2024.

El procedimiento de destitución votado en la Cámara de Representantes no tendrá éxito en el Senado, de mayoría republicana. Ni el más soñador de los demócratas, ni el mayor enemigo de Trump entre los analistas de la CNN puede soñar con que 20 senadores republicanos apoyen la destitución de su líder.

Entre los méritos de Donald Trump en su periodo de mandato figura el hecho de haber hecho callar a los antiguos ‘Never Trumpers’, los miembros electos de su partido que aseguraban que jamás apoyarían al actual presidente. Por supuesto, si esos enemigos internos prefieren ahora permanecer silentes es porque no se han cumplido los innumerables desastres y plagas que la presidencia trumpista iba a provocar en el país.

Donald Trump no es un ejemplo de diplomacia, ni de actitud políticamente correcta, ni de delicadeza en el trato, ni de fineza intelectual, pero ha cumplido con sus promesas sin engañar a su electorado, ha destrozado las clásicas normas de comunicación con sus ciudadanos, con sus rivales políticos y con sus homólogos extranjeros, para imponerlas como inevitables.

Y, sobre todo, no solo no ha provocado el apocalipsis económico, como auguraban eminentes nobeles de economía norteamericanos y extranjeros, sino que ha borrado de la mente y de los medios de comunicación la obsesión del desempleo que angustiaba a sus compatriotas en los últimos años de la era Obama. La bajada del paro entre los norteamericanos negros, por ejemplo, es un hecho objetivo que, por mucho que sus enemigos mediáticos intenten ocultar, tiene ya una repercusión positiva en los sondeos efectuados entre la población afroamericana.

La operación militar contra el general iraní, Qasem Soleimani, y el acuerdo comercial firmado con China son otros dos elementos que refuerzan el apoyo a Trump no solo de sus partidarios ya convencidos, sino de parte de los indecisos.

Republicanos, unidos sin disidencia

A once meses del 3 de noviembre electoral, sus rivales demócratas potenciales son todavía 14, que deberán pelearse con progresiva virulencia en una maratón de primarias y caucus desde febrero hasta la Convención Demócrata de julio. Si para entonces los demócratas se presentan sin candidato claro, el designado in extremis tendrá apenas tres meses para preparar su sprint final contra Donald Trump.

El presidente, que en 2016 empezaba literalmente de cero, cuenta además con la ventaja que los aspirantes tienen por el simple hecho de estar en el poder en el momento del voto. Pero, además, los tres años de mandato de Trump han transformado la maquinaria republicana para evitar riesgos. Así, estado por estado y localidad por localidad, los republicanos menos trumpistas o más tibios han sido purgados del aparato. Trump verá desde la Casa Blanca cómo sus rivales se destrozan entre ellos —tal y como ahora mismo hacen Bernie Sanders y Elizabeth Warren— con la tranquilidad de no necesitar ni caucus ni primarias; con el convencimiento de llegar a la Convención de su partido como una estrella sin rivales ni críticos internos; con la seguridad de que el programa de campaña de sus rivales estará más centrado en atacarle personalmente que en proponer soluciones a los problemas cotidianos de la población.

La maquinaria republicana estará bien concentrada en asegurar el voto de las pequeñas circunscripciones que deciden la victoria final. Esos lugares, alejados de las redacciones y de los campus de Nueva York, Washington D.C. y California, donde el periodismo liberal pro ‘establishment’ y la élite cultural y artística consideran que está el centro del planeta y, por lo tanto, la razón política y moral.

Ni las acusaciones de acoso sexual, ni la supuesta ‘conexión rusa’, ni el ‘impeachment’ por sus demostradas maniobras para destapar los manejos de Joe Biden y su hijo en Ucrania, han servido para restar apoyo popular a Trump que, además, se ve reforzado tras el intento baldío de destitución auspiciado por sus rivales demócratas. Siempre según los sondeos de diversos institutos, muchos norteamericanos creen que el Partido Demócrata sigue sin digerir la derrota de Hillary Clinton y su único empeño en tres años ha sido intentar expulsar por cualquier medio del Despacho Oval al presidente.

La batalla interna entre izquierdistas y centristas demócratas era quizá inevitable, pero también positiva para Trump. La parte más radical ha ido moderando sus propuestas, en concreto sobre el sistema sanidad universal, al no convencer sobre la financiación de la misma. Si hay algo que Trump parece haber comprendido mejor que sus rivales es que el llamado ‘norteamericano medio’, incluidos los emigrantes de reciente generación, cree en el trabajo más que en la subvención, y toda propuesta de subida de impuestos para sufragar a determinados sectores supuestamente más necesitados choca con una cultura del esfuerzo y el sacrificio individual que lleva al orgullo de haber luchado, y triunfado a veces, sin ayudas externas.

Recetas europeas en el Midwest

Algunos candidatos demócratas (Elizabeth Warren o Bernie Sanders) y ciertos congresistas (Alexandria Ocasio-Cortez) han pretendido aplicar en su país recetas de la socialdemocracia nórdica de los años 70 o del supuesto paraíso social francés, pero ignorando al obrero del Midwest.

Además, como si todo el país fuera una extensión de la universidad donde han estudiado, han querido imponer las políticas identitarias y una guerra cultural que tendrá mucho éxito en Hollywood, pero que aleja a votantes de minorías como los latinos y los afroamericanos, que mantienen posturas consideradas conservadoras en cuestiones relacionadas con los valores morales, la familia o la religión.

Joe Biden, el candidato demócrata que representa a ese centro que sus rivales intentan desprestigiar, ha sido acusado por sus mismos compañeros y compañeras de “machista” y “racista”. Curiosa apreciación aplicada al que fue número dos del primer presidente negro de Estados Unidos. Y en eso llegó Michael Bloomberg, el modelo de candidato demócrata más parecido a Trump por cuenta corriente, aunque con una experiencia política como alcalde de Nueva York. Los millones que va a gastar sin pestañear para desprestigiar a Donald Trump mediante campañas de publicidad ayudarán también a todos los demócratas.

Desbancar a Donald Trump antes de la cita con las urnas parece ya difícil. Los ‘liberales’ norteamericanos —políticos, ‘intelligentsia’ y prensa— deberán seguir buscando tramas que impliquen gravemente al presidente para evitar unas elecciones que, de momento, a menos de un año, parecen muy favorables al candidato republicano. 

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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La democracia y el autoritarismo: Ideologías extremas víctimas de su propio éxito

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Por Jorge López Portillo //

Para nadie pasa inadvertido el hecho de que día a día, los seres humanos estamos más interconectados unos con otros entre comunidades de diversas partes del mundo. Dicha “conexión” es directa o indirecta, ya sea a través de los medios digitales de comunicación como las redes sociales y el internet, o indirecta por los constantes traslados de mercancías, ideas y enfermedades que pueden llegar de un lado al otro del mundo en un segundo o cuando mucho en horas.

A escasas tres semanas transcurridas del 2020, creo necesario hacer algunas reflexiones sobre asuntos y conductas globales que parecen aisladas pero que en realidad nos ayudarían a evaluar nuestra propia realidad.

DESDE “EL GABACHO”

Como sabemos en EUA se continúa el proceso de juicio político vs el Presidente Trump. El Partido Demócrata está dispuesto a decir de todo y hacer de todo para desprestigiar al mandatario que de suyo propio puede hacer ese trabajo solo, sin ayuda de nadie con los burdos comentarios mediáticos que le han caracterizado. No obstante, los demócratas insisten en amplificar cualquier detalle verdadero o falso con relación a los actos del inquilino de la “Casa Blanca”.

El constante ataque mediático en contra de Donlad Trump, de su familia y equipo, ha llegado a cansar a los ciudadanos, quienes están igualmente cansados de los descalificativos de ambos lados del espectro político. Con lo anterior podrían estar ayudando al propio Donald en su carrera por la reelección, quien en estos días se anotó dos victorias político-económicas de alto vuelo. Por un lado logró la aprobación final del nuevo Tratado Comercial para América del Norte (T-MEC), mientras que también logró cerrar la primera parte -llamada fase 1-, del Acuerdo Comercial que podría ser histórico con el Gobierno Chino.

No es casualidad que el día que se había anunciado para presentar el acuerdo comercial entre China y EUA, haya sido el mismo día que escogió la lideresa del congreso de EUA, la Representante Nancy Pelosi, para enviar los artículos del juicio en contra del Presidente de dicho país al Senado de la República. Con esto la legisladora californiana buscó arruinar el evento del mandatario, pero tal vez logró exactamente lo contrario, ya que mientras los legisladores estadounidenses estaban enfrascados en un debate político muy aburrido sobre un tema enredado, el presidente aparecía en medios declarando que a pesar de los problemas y las acusaciones, él seguía trabajando para cumplir sus promesas de campaña a favor del pueblo estadounidense, lo que ha estado impulsando al mercado bursátil positivamente y ayudado en temas como desempleo y poder adquisitivo en la nación de las barras y las estrellas.

En unos días veremos las encuestas de opinión sobre los sucesos antes descritos, pero creo que podrían sorprender a muchos, al dar a conocer que la población quiere más resultados y menos grilla. Ojo, esto no quiere decir que la oposición deba ser “ciega, sorda y muda”, pero claramente recordará, que en una democracia los ciudadanos quieren algo más que pan y circo.

El peor enemigo de Trump puede ser Trump, pero el peor enemigo de los demócratas, puede ser el propio Partido Demócrata que se ha perdido en un discurso de extrema izquierda y de doble moral, como la que acusó el comediante Ricky Gervais durante su monólogo en la gala de los “Golden Globes”, en donde exhibió la hipocresía de quienes dicen estar luchando por frenar el cambio climático y al mismo tiempo usan aviones privados para trasladarse en distancias muy cortas, algo así como México-Cuernavaca o Guadalajara-San Juan de los Lagos.

EN LA CHINA MILENARIA

Hace unos días se realizaron las elecciones nacionales de Taiwán, isla que se ha mantenido independiente de China continental desde la revolución socialista de Mao Tse Tung en 1949, también llamada guerra de liberación que llevó al partido comunista al poder en Beijín, obligando a los conservadores capitalistas a huir y refugiarse en la isla antes citada, desde donde han sido una piedra en el zapato, una afrenta y en algunos momentos hasta una amenaza para el gobierno de la China continental del presidente Xi Jinping, heredero político del líder Mao.

Las elecciones de la isla se realizaron en un entorno de tensión, en el que la poderosa economía china –envidia del mundo entero-, representaba una opción para el electorado de la isla asiática, quien además estuvo sometida a una gran guerra mediática desde Beijín, desde Londres y desde Washington. A unos meses de la elección del antepasado fin de semana, el partido afín a China comunista parecía ir a la cabeza, indicando también que el partido democrático local perdería el poder y con ello la isla pasaría a ser – como ya lo habíamos dicho- parte del sistema llamado “Una China Dos Sistemas”, bajo el cual están Macao y Hong Kong.

Al final, lo que más influyó en el ánimo de los electores, no fue la falta de buenos resultados de su propia democracia, sino los excesos de publicidad de Beijín y su conducta cuestionable sobre los ciudadanos de Hong Kong en las protestas del 2019 que culminaron con muertos la noche del 31 de diciembre pasado; es decir que, a pesar de lo bien que había hecho su trabajo de años el partido comunista de China en Taiwán y el gran esfuerzo diplomático del Presidente Xi para aislar económicamente al gobierno de Taipéi del resto del mundo, todo se fue a la basura o por lo menos se demorará 4 años, por excesos de confianza en los manejos de temas que eran sencillos, en especial cuando tienes en tus manos a la economía con mayor crecimiento mundial durante los últimos 30 años.

Lo mismo parece estar pasando en los asuntos económicos del gigante asiático, en donde la mayoría de los millonarios –varias decenas de miles del 2017 a la fecha- están planeando emigrar hacia occidente, básicamente intimidados por los nuevos controles que su propio gobierno les está imponiendo. Lo anterior podría causar una crisis económico-política durante los próximos años en dicha nación. Habrá que estar atentos, Taiwán fue el segundo revés al Partido Comunista de Beijín en menos de 3 meses, después del revés de Hong Kong.

EN REINO UNIDO

Después de 3 años de pleitos, los ingleses ratificaron y ampliaron el margen de maniobra para que el nuevo primer ministro, Boris Johnson, termine el “teatro” melodramático llamado Brexit. Ahora sí, el nuevo congreso votó la salida definitiva de la Unión Europea a 10 años de que esta incluyese en sus documentos constitutivos la cláusula para este tipo de “divorcio“ entre países. Recordemos que el partido laboral –izquierda- estuvo obstruyendo en alianza con algunos conservadores –contrarios al Brexit-, la dichosa votación hasta que hartaron al electorado y en una medida extraordinaria renovó al pleno parlamentario en elecciones extraordinarias, dejando claro que los ingleses ya no querían más rollo.

EN IRÁN

La gente está protestando en contra de su régimen político, porque están hartos de abusos y “errores” como el del “accidente” de hace 15 días, en el cual asesinaron a más de 170 personas con un misil que impactó al avión comercial en el que viajaban personas inocentes de diversas nacionalidades desde dicho país del Oriente Medio con rumbo a Ucrania. Es muy importante recordar que en Irán las libertades de manifestación están muy limitadas, por lo que dichos manifestantes se juegan la vida por sus derechos, algo que es admirable, pero que nos recuerda que las libertades se pierden poco a poco, así como la libertad de salir a la calle a cenar caminando con reloj, teléfono sin el temor de ser asaltado o secuestrado o de permitir a nuestros niños el salir al parque a jugar.

EN MÉXICO

Los partidos políticos de oposición y algunos líderes de opinión, olvidan que el Prian perdió por dar pésimos resultados en materia de Seguridad y de Estado de Derecho, dato que debe mantener siempre presente el actual partido en el poder. Hasta hoy vemos a una oposición que se deshace por criticar al nuevo gobierno, pero que no logra poner orden en su propia casa y a un nuevo gobierno que no termina de entender que lo que pasa hoy en día ya es su responsabilidad, a pesar de haber heredado muchos de los problemas; la nueva clase gobernante debe recordar que la gente le confió el poder para cambiar las cosas y no para lamentarse. Si hay gente de la actual administración que no da el ancho, bien haría el Presidente en cambiarlos de inmediato y más aun si hay gente que está comprometida con las pasadas clases gobernantes, pues que les de las gracias y les diga adiós, porque en México puede pasar lo que en China, EUA, UK e Irán, que la gente se canse de ver que el peor enemigo de un partido político, es el mismo partido político y decida dar la oportunidad a otro como le pasó en su momento al PRI, al PAN, al PRD y al PRIAN.

DEMAGOGIA DE “IZQUIERDA-DERECHA”

El mensaje es claro, los partidos no deben abusar de su plataforma mediática, porque actualmente el electorado tiene muchos medios para allegarse de información y al final del día, se cansa de la demagogia de derecha o de izquierda que son idénticas. Uno pensaría que un partido de derecha cuidaría a los empresarios y los derechos individuales pero no es así, cuando un partido se corrompe ya no busca una ideología sino un monopolio del poder. Lo mismo sucede con la izquierda que termina atropellando a los más pobres con medidas que arruinan a todos por igual pero que olvidan que no todos tienen forma de sacar capitales para mudarse al extranjero, como casi siempre lo hacen los ricos de izquierda o de derecha de los países a los que arruinaron siguiendo los pasos y las prácticas de los que tanto criticaron.

Ayer conocí a un joven empresario yucateco que pasaba por México rumbo a su tierra natal y me dijo, “soy panista de toda la vida, pero entiendo que Morena ganó las elecciones porque la gente estaba cansada del PRI y del PAN, de ver siempre a los mismos en el poder; AMLO comete errores pero al dar apoyos a jóvenes con becas y a ancianos mayores, está asegurando ganar las próximas elecciones, porque incluso muchos hijos, padres o parientes de priistas y panistas dirán que los gobiernos anteriores no les dieron nada y que ahora Morena los atiende, que por eso votarán por Morena en el 2021”. He de añadir que el viajero proveniente de USA, era también migrante con doble ciudadanía y se quejó amargamente de la falta de apoyos durante el gobierno de EPN a los verdaderos líderes migrantes, señalando que en los gobiernos de México sólo quieren a los migrantes para aportar dinero.

Comparto mi opinión, usted juzgue y genere sus propias conclusiones. Agradezco a usted que hace favor de leerme y a este medio que me da la oportunidad de llegar hasta su persona. 

Para cualquier comentario sobre la presente agradezco me contacte a columnadeopionionjlpb@gmail.com

Feliz año nuevo lunar. Dios nos bendiga, que es lo mejor que uno puede desear.

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