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OPINIÓN

Entre el castigo y la dispensa

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Por Isabel Venegas //

Esta semana el Gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, alias “el Bronco”, cerró definitivamente la cárcel de “Topo Chico” en la ciudad de Monterrey; un reclusorio en el que durante varios lapsos hubo ingobernabilidad por parte del estado, con un devenir de disturbios y sublevaciones, los más crueles en la historia de nuestro país. Espacio donde la delincuencia, las drogas, la prostitución forzada, entre otros muchos aspectos dan cuenta de historias que no reflejan posibilidad alguna para ser considerado un centro de readaptación.

76 años llenos de vidas que lucharon por sobrevivir a un sistema que no pudo (o tal vez, no quiso) asumir el compromiso de salvaguardar sus derechos humanos y su integridad como personas; para algunos (políticamente poco correctos) este ya es de hecho un tema de controversia, puesto que más allá de negar la condición de personas de los presos, quieren ver ejercer una suerte de castigo que sea ejemplar de modo tal que el resto de la población entienda la lección, o que por lo menos quien cometió el delito, sufra al punto de arrepentirse profundamente.

Ya el mismo Bronco en su campaña electoral por la presidencia de la república pegaba con tubo en las encuestas al decir que le iba a cortar las manos a todo aquel que se encontrara robando o cometiendo algún delito. Ciertamente era una locura, era una política que tan solo desde el punto de vista del sector salud resultaba absolutamente inviable, ya no se diga desde el concepto constitucional; de hecho cuando se le cuestionó acerca del cómo se podría llevar a cabo semejante medida él hizo referencia a la idea de “escarmiento”, con dos o tres casos sería suficiente para que los demás aprendieran la lección y se redujera de manera impactante el número de delitos y la inseguridad.

Pero siempre hay costos que preferimos omitir cuando de crueldad se trata, un buen ejemplo es lo que no vimos durante casi 80 años de horror que vivieron los habitantes de la prisión de Topo Chico; por ejemplo, en el panel de hombres había un plafón que servía como pared falsa y que conectaba con el área de mujeres, de modo tal que cuando los líderes lo deseaban, pasaban para el lado femenino, tomaban a quien querían y le sometían a la trata de personas de la que no había forma de escapar.

Las condiciones eran feas, tristes, peligrosas, pero fuertes en orden e intención. Ahí, en ese tenebroso lugar, nacieron y crecieron bebés, fruto –la mayoría- de violaciones y vejaciones en todos los sentidos. Un penal que como muchos, tiene condiciones de contraste entre presos pobres y presos poderosos. Había quienes tenían que pagar por dormir en cama, por tener una cobija, o por gozar de protección, mientras que ahí mismo se alojaba alguien que poseía un jacuzzi, televisión por cable, internet y uno que otro lujillo, como el control del mercado interno de la droga que se distribuía entre los reos o los accesos a teléfonos para seguir manejando la empresa de la extorsión desde el penal.

Con varios siglos de tradición, seguimos queriendo enfrentar el miedo por la inseguridad a través de los mismos mecanismos de figuras icónicas como la de la cárcel.

Ahí es donde esperamos tener a todos los que hacen daño, a todos los que agreden y atacan, sin tener en cuenta que, debido a un proceso legal podrían salir en unos 4, 5 o 20 años y que ese lugar se pudo haber vuelto en la universidad para delinquir, o peor aún, el medio para arrancar toda la compasión, empatía y solidaridad humana, porque ante una sistematización de la violencia, el individuo termina por normalizarla y entenderla incluso como obligatoria.

Necesitamos reflexionar sobre la capacidad y el interés del Estado por reinsertar a la sociedad a los presos que han pagado su condena. Topo Chico con sus puertas abiertas, evidencia una construcción que está diseñada para que no sea confortable, para infringir sufrimiento, para castigar.

En los años 70 Michel Foucault hacía un análisis desde la perspectiva de la sociedad que pretende atender sus miedos a través del ejercicio del poder y del castigo; describe las razones de encerrar a los “locos” en los manicomios, a “los malos” en las cárceles, y a los “delincuentes en potencia” en las escuelas.

Ese análisis implica ver cómo las construcciones comparten la misma disposición de los espacios: edificios con torres en las que se puede tener una visión general para no perder el control, cuerpos de prefectura, tiempos delimitados para cada una de las acciones: alimentación, higiene, esparcimiento, lecciones, etc.

Foucault evidencia grandes deficiencias en la organización estructural de estas dependencias, y en gran medida gracias a sus aportaciones, grupos de defensa de los derechos humanos, así como colectivos de pedagogía y docencia elevaron su voz para exigir cambios en la disposición de los espacios, pero más aún, en la preservación de los integridad de las personas que están en cada una de las dependencias que se apegan a estas dinámicas.

Paradójicamente, hoy nos encontramos ante tres momentos y espacios de quiebre:

  1. En la escuela como parte de la cultura moderna, se comenzó a instaurar una dinámica mucho más comprensiva del niño, lo que para algunos se ha interpretado como la “no aplicación de la sanción”, es decir, existe el reglamento, se tienen definidas las normas, pero en la mayoría de los casos la regla no se aplica, ya sea porque los padres de familia se presenten a dialogar, se establecen compromisos de mejora, se tienen nuevas figuras como la del tutor de apoyo y seguimiento, etc.

  2. En las cárceles, la pobreza y la capacidad rebasada de las instancias judiciales para llevar a cabo investigaciones asertivas y efectivas, redunda en la doble injusticia, para las víctimas del delito, y para quienes son reos sin el debido proceso. Éstas suelen estar llenas de gente inocente, personas cuya capacidad económica las somete a un castigo injusto que no sirve de nada a nadie.

  3. En la calle se apodera del escenario el debate de la actuación de los gobiernos actuales que, por no ejercer el control permiten marchas y manifestaciones que agreden a la ciudadanía, a los comerciantes, o a los edificios de patrimonio cultural. Es decir de haber tenido actuaciones de “abuso” en el ejercicio de la autoridad, ahora transita al “desuso” del poder, en tanto que por ejemplo el gobierno de la Ciudad de México en la última marcha, utiliza a funcionarios públicos para que atiendan el evento con la misma actuación de los cuerpos policiales pero sin el equipo y el uniforme de éstos, quienes desde antes iban desarmados con la simple intención de resistir.

Estamos entonces pretendiendo formar a nuestros niños ya no en función del miedo, atendiendo sus faltas con base en el diálogo y la negociación, cuando por otro lado, seguimos construyendo cárceles sin evaluar cuántos presos son inocentes, cuántos verdaderamente logran reivindicarse y las razones de aplicar una sanción. Sé que son temas muy complejos y cuyo abordaje debe ir considerando más variables, pero en esa misma perspectiva se pueden abordar problemáticas desde preguntas como: ¿De qué sirve encarcelar a una mujer por haber abortado?

Más allá de que sea su derecho o no, o de si la vida se considera a partir desde la concepción o en una semana específica del embarazo, estamos hablando de la lógica del castigo, en la que no se observa ningún sentido en “encarcelar” a una mujer que abortó, ni desde la perspectiva de la formación de la consciencia, ni en la recuperación del hecho afectado, ni en función de la organización social; desde ninguna de las dimensiones la prisión tiene un efecto positivo y si desde este análisis quitamos esa variable de la ecuación, podremos avanzar a discutir uno de los problemas modernos que por décadas ha sido postergado por miedo a los costos políticos que implica al gobernante en turno y por la poca capacidad de escucha que tenemos los ciudadanos. Vamos pensando en la construcción de una sociedad diferente, te invito a tener una semana de mucha paz y reflexión.

Mat. y M. en C. Isabel Alejandra María Venegas Salazar

E-mail: isa venegas@hotmail.com

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OPINIÓN

Prensa y derechos humanos

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Los Hombres del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac //

No deja de sorprendernos el gobernador Enrique Alfaro con las confrontaciones continuas que protagoniza con su estilo particular de atacar y descalificar a través de los mensajes que envía en los videos, mostrando ser un político diferente, sí, que le gusta hablar de frente, encarando los temas, presumiendo ser muy sincero. Y sí, tanto que se pasa con una lógica que no es la de la política concebida como el arte de construir consensos, acuerdos por medio del diálogo inteligente, con razones y argumentos.

Muy comentadas han sido las descalificaciones que realizó durante las últimas dos semanas contra el ombudsman de Jalisco Alfonso Hernández Barrón y la institución que representa, la Comisión Estatal de Derechos Humanos, un organismo creado por la sociedad para que sirva de contra peso a los excesos y abusos del Estado. De igual forma el diario insignia de Jalisco, como se considera a El Informador, que cumplió ya un siglo de vida, fue centro de la descalificación, tildándolo Alfaro de prensa chantajista que tergiversa la realidad, atacando a su gobierno porque decidió no darle publicidad este año.

En el caso de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Alfaro se molestó porque ésta preparaba una segunda Macro recomendación sobre la contaminación del río Santiago a la luz de la primera Macro recomendación al cumplirse diez años de la misma y once de la muerte del niño Miguel Ángel López Rocha, quien perdió la vida por el agua que ingirió al caer al río por accidente cuando jugaba en su colonia al lado de otros menores.

La forma de expresarse tan peyorativa tanto del gobernador como de su coordinador del gabinete de seguridad, Macedonio Tamez hacia la CEDHEJ, descalificando a su titular resultó muy penosa. Rudeza excesiva mostraron los dos personajes sin respeto a una institución.

Y durante la pasada semana, el gobernador Alfaro rompió lanzas con quien ha sido su gran aliado en este arranque tan complicado que ha tenido la administración que encabeza, cuando el diario se dedicó a apuntalar sus principales acciones y programas de gobierno, alineando incluso su política editorial en la confrontación que tuvo el líder de Movimiento Ciudadano desde antes que tomara posesión del Gobierno del Estado contra el Gobierno Federal y la política del Presidente López Obrador.

El apoyo que le brindó el dueño de este diario, Carlos Álvarez del Castillo, fue siempre muy generoso, haciendo sinergia con un grupo de empresarios jaliscienses con los que el editor ha hecho causa común desde hace varias décadas.

¿Cuál fue la causa de la irritación del gobernador con Carlos Álvarez? Hay diversas versiones, pero no creo se circunscriba al tema de la publicidad como el gobernador ha asegurado y que comentario aparte, en forma discrecional este gobierno la ha manejado, como se puede percibir con cerca de 70 millones de pesos que le otorga a las tres empresas que han estado ligadas a su proyecto político y que en la construcción de la imagen de su gobierno poca utilidad le han dado, si advertimos la imagen tan deteriorada que tiene actualmente el gobernador.

LA NARRATIVA DE LA SEGURIDAD

¿Qué saca de quicio al gobernador Alfaro? ¿Qué su narrativa sobre la seguridad no se la repliquen los medios como ellos la buscan imponer y los culpa de la percepción negativa que tienen los ciudadanos hacia su gobierno?

Si los funcionarios que tiene en el campo de la seguridad no ofrecen resultados, qué culpa tienen los periodistas y la prensa. Si el 99.5 por ciento de los homicidios quedan impunes, es porque las áreas de gobierno para darnos seguridad simplemente son inoperantes. Si en el primer año de gobierno fueron 2,100 las personas desaparecidas que ya no regresaron a sus casas, ¿qué culpa tenemos los periodistas?

No es un invento, el Gobierno Federal lo publicó en su Informe sobre Localización de Fosas Clandestinas y Desapariciones en México.

Pero como medio informativo, ¿cómo quedarse callado ante los miles desaparecidos que se registran en Jalisco y las decenas o centenas ya de tumbas clandestinas en las que se descubren muchos cuerpos sin vida que aparecen desmembrados una semana sí y otra tmabién? ¿Cómo generar una percepción positiva de que el modelo y la estrategia de seguridad que instrumenta este gobierno es exitosa?

A lo mejor tiene razón Alfaro en que los delitos patrimoniales van a la baja, pero como advierte el maestro e investigador del Observatorio de Seguridad y Justicia de la Universidad de Guadalajara, Alfonso Partida Caballero, la gente ya no denuncia, los estudios del Inegi así lo señalan, únicamente el 6.3% de los delitos se denuncian, el 92.7% no se denuncian. ¿Cuántos robos hemos o han sufrido alguno de nuestros familiares en los últimos dos años y cuántos hemos denunciado?

La inseguridad nos golpea a todos, descalificar las críticas no es la forma inteligente de resolver problemas, es agravarlos y esos arrebatos del gobernador Alfaro lo están conduciendo a un negro tobogán que le hará cada vez más complicado encontrar la luz en la oscuridad. El rompimiento con El Informador es una señal ominosa de un gobierno perdido en su laberinto por derecho propio.

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OPINIÓN

Lo moral es lo eficaz

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Comuna México, por Benjamín Mora //

Al ser humano se le ha definido de mil maneras; sin embargo, una es la que hoy quisiera dejar en la mente de quien me lee: El hombre es un animal que miente de manera reflexiva, intencional, consciente y abusiva, sin importarle si su mentira le excluye o aparte.

Tras décadas de mentiras y atracos al erario público desde el poder del gobierno, la moral social de México estaba colapsada y por ello ganó López Obrador. Los ciudadanos buscaron alternativas en distintos partidos –en lo federal, lo estatal y lo municipal- y ninguna les satisfizo porque casi ninguna cumplió a cabalidad y casi todas les traicionaron o, al menos, así se sintieron; así nos sentimos. En 2019, se votó por quien dijo no mentir y mintió, y ahora, en el autoengaño mayoritario, se regala tiempo a quien dijo que no lo necesitaría para cambiar las cosas y transformar a México; que el cambió sería inmediato.

Hoy, quienes no votaron los Andrés Manuel no comprenden que los chairos sigan siendo fieles a quien les mintió, a quien elimina programas sociales que les beneficiaba y estanca la economía, pero aquellos –los fifís- no profundizan en las causas psico-emocionales de la terca confianza de los chairos. ¿Quién podría negarse en creer en quien es su última opción de salvamento? ¿Quién ofrece –hoy, hoy, hoy- una alternativa eficaz y viable de gobierno sustentada en gente honesta y proba? ¡Nadie!

Vivimos en el torbellino de un circuito fatal, emprendido con la intención de calmar la sed de un buen gobierno y el dolor de la incapacidad de respuesta del actual titular de ese gobierno deseado. Vivimos como un pueblo ciego que no deja de inquietarse por lo que pierde día con día, pero esperanzado en que el nuevo gobierno pronto dejará de culpar al pasado para entregarse a resolver sus mandatos de hoy y mirar al futuro. Vivimos engañados en el autoengaño.

Lo moral es lo eficaz”, así de simple debería ser la política y el gobierno, tal cual le escuché decir a una mujer parlamentaria española posicionarse ante el dolor venezolano por una tiranía que defienden, en España, gente que ella menciona, y en México, desde la 4T, varios de sus más destacados militantes, que sea dicho de paso, gustan vacacionar en el Nueva York capitalista, la antítesis de la Caracas comunista que dicen admirar.

Rábanos del poder –rojos por fuera y blancos por dentro- que se esconden en las veleidades y los arrumacos falsos del comunismo, pero se deleitan en las promiscuidades, ciertas, del capitalismo.

Sus contradicciones solo pueden enjuiciarse sobre la realidad que manifiestan los resultados del gobierno federal que naufraga apenas empieza su segundo año de mandato.

Hoy, los mexicanos coexistimos sin encontrarnos, ignorándonos unos y otros; nos dividimos como estrategia del actual gobierno y de su presidente, que la oposición no alcanza a descifrar porque son ignorantes en lo que dicen es su pasión y vida. Los del poder de hoy, los de la 4T, se complacen en el autoengaño, y desde su ilusión mentirosa juegan a ser magos de su Delfos decadente.

Las promesas electorales han fallado estrepitosamente; los malos se volvieron más perversos y los políticos deshonestos solo cambiaron de piel. El ejemplo del nuevo mesías se siguió, pero no como él nos dijo; con él, el engaño se enseñoreó y la verdad se volvió unidireccional y unipersonal. Las promesas electorales se diluyen, una tras otra, entre las ingenuidades de los hoy chairos y los enojos de los fifís de siempre. Supersticiones que pretenden ser ciencia social, económica y política, contenidas en decálogos pejesistas –o como deban llamarse- se han vuelto verdades que los troles defienden desde los cuarteles de las hidras de mil caras y mil nombres falsos del internet.

Hay intención de engañar para beneficiarse. Por ello se rifa un avión que no les es propio; un avión que nunca se entregará y un dinero que aún no se tiene, como acción fraudulenta. Fraude abierto y descarado; delito que se persigue de oficio y que asume el propio Ejecutivo Federal… el señor presidente… el ser ideal de la nueva moral nacional.

La ortodoxia no es posible en la mentira; lo inmoral jamás será eficaz y la mentira es siempre inmoral. Desde los gobiernos, de ayer y hoy, buscaron y buscan vulnerar la confianza de los ciudadanos y socavar las promesas, el compromiso, los anhelos y los pactos

Hoy, además, socavar a las instituciones que nos han posibilitado vivir en democracia porque acaso ésta les estorba en su afán de perpetuarse en el gobierno, no con un presidente ya mayor sino como proyecto de gobierno que apenas empieza a dibujarse.

En la 4T, pero sobre todo en Andrés Manuel López Obrador, se han abierto grietas sociales, humanas, económicas y políticas que pronto evidenciarán su mala entraña. No son ignorantes; son perversos, o qué lo lleva a cuestionar el interés de los medios de comunicación en los feminicidios porque roban reflectores a la rifa del avión imposible de rifar. Lo del avión ya no me importa; es un distractor que ofende a nuestro intelecto y dignidad.

Hoy, desde la presidencia se niega lo que muchos creen adivinar: El deseo de reelegirse en la persona de López Obrador. Lo mismo se dijo con López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría… Peña Nieto, y nadie lo hizo. No caigamos en los otros distractores.

Decía mi abuela Rafaela que no hay ser más temeroso e inseguro que el político mexicano y cada día le doy más y más la razón. Cayó Emilio Lozoya. Exijamos un juicio sin enredos ni grietas para que la verdad total sea exhibida y sus implicados, castigados, pero no caigamos en sus enredos y distracciones. Lo que importa es más amplio y profundo.

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OPINIÓN

Las prioridades de Alfaro

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De Frente al Poder, por Óscar Ábrego //

El pasado 11 de febrero, en rueda de prensa realizada en el Parque Revolución, miembros del Colectivo Por Amor a Ellas y Ellos denunciaron que en el presupuesto estatal del 2020, aprobado por los diputados, se priorizó destinar más recursos para gastos del ingeniero Enrique, que para buscar a personas desaparecidas.

A decir de Andrés Barrios, integrante de dicho organismo, se autorizaron 167 millones de pesos para difusión, agenda, y actividades de Alfaro Ramírez, mientras que a la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas que sólo recibirá 29 millones, lo que representa 2 millones menos que en 2019.

Más aún, de acuerdo a este organismo, el gobierno estatal gasta más en entretenimiento que en la localización de desaparecidos, a pesar de que éste es el mayor problema que azota a Jalisco, con más de 8 mil víctimas.

Sobre el particular, Esperanza Chávez, vocera del movimiento, aseguró que el mandatario estatal prometió 543 millones de pesos para las instancias que tienen que ver con la atención a desparecidos, pero en el presupuesto de egresos de este año, solamente otorgó 517 millones.

Resulta indignante que hay rubros que le merecieron un mayor recurso, como el aumento de 77% en el presupuesto de la Agencia Estatal de Entretenimiento, que pasó de 19.5 a 34. 5 millones, superando por 5 millones lo asignado a la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas del Estado de Jalisco”, acusó Esperanza Chávez.

Los datos anteriores no sólo son reveladores, sino que además confirman que para el gobierno anaranjado -como para la mayoría de los diputados- las prioridades presupuestales están orientadas a todo aquello que represente negocio a sacie el apetito egocéntrico de quienes hoy se ostentan como el poder real de Jalisco.

Nada más hay que recordar que nuestra entidad ocupa el segundo lugar nacional en número de personas desaparecidas durante 2019, con 2 mil 100 desapariciones, según el “Informe sobre Localización de Fosas Clandestinas y Desapariciones en México” publicado el 6 de enero por el Gobierno Federal.

Por cierto, curiosamente, el mismo día en que el precitado Colectivo salió ante la opinión pública, Enrique Alfaro arremetió a través de sus redes sociales contra El Informador, al que acusó de crear una campaña para desacreditar al gobierno del estado. 

“Ese repentino cambio de posición, particularmente de El Informador, parece que tiene que ver con la idea de que este año decidimos no meterle un solo peso porque tenemos prioridades distintas, y como venganza o como ajuste de cuentas, ahora decidieron emprender una guerra de mentiras contra el gobierno de Jalisco”, expresó.  

“Hace unos días El Informador, en algunas notas, ha salido a desacreditar una vez más el trabajo, las acciones y los resultados que estamos dando en materia de seguridad”, añadió. 

Y para rematar, agregó: “Decirle a los periódicos, a sus dueños, que no pierdan el tiempo. Pueden decir todas las mentiras que quieran, en este Estado hay libertad de expresión, pero no van a doblar al gobierno. Si en eso deciden convertir sus medios, es decisión de ustedes. Este gobierno no acepta chantajes”.

En el epicentro de este tema se aloja una verdad imposible de ocultar: el dinero público (cientos de millones de pesos) se queda en las arcas de sus empresas de imagen y autopromoción.

Pero eso será objeto de análisis en otra ocasión.

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