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OPINIÓN

El retiro no es solo dinero: Diez reglas para cuidar tu pensión

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Consejos para tu jubilación, por Arturo Pérez Díaz.

E-mail: amper61@hotmail.com

Durante mucho tiempo hemos dedicado tiempo a pensar en alcanzar una pensión, completar las 500 semanas de cotización, mejorar el salario base promedio hasta el tope de 25 UMA y elegir la edad para retirarnos. Los 60 años, seis meses y un día pueden ser una gran opción. También pensamos en las modalidades 10 y 40. Y está bien. La seguridad económica es fundamental.

Pero existe otra seguridad social que nunca aparece en los estados de cuenta: la seguridad de tener para qué levantarnos cada mañana.

La vida de jubilación puede durar 20 años, 25 o incluso más. El INEGI reporta que la esperanza de vida en México supera los 75 años y las mujeres viven, en promedio, más años que los hombres.

Por ello, propongo este decálogo para el jubilado: diez puntos sencillos que son más que “reglas”, porque nadie te va a castigar si no los sigues. Pero te pueden ayudar a proteger la pensión y convertir los años de retiro en una etapa activa.

1- Camina y haz ejercicio 

El cuerpo necesita movimiento. Caminar diariamente, hacer ejercicio apropiado para la edad y conservar la movilidad son inversiones para mantener la independencia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce los beneficios de la actividad para la salud física y mental, así como para preservar la capacidad funcional de las personas mayores.

2- Come sano

La jubilación no debe convertirse en una licencia para abandonar los buenos hábitos. Una alimentación equilibrada, suficiente agua y moderación son aliados para conservar la calidad de vida. Comer bien no necesariamente significa comer en lugares caros.

3- Sal de casa

Pasea. Conoce lugares. Visita pueblos, parques, museos, mercados, plazas y ciudades. No hace falta viajar al extranjero para descubrir algo nuevo. Pero, si puedes ir al extranjero, procura lugares limpios y evita las comidas callejeras insalubres; solo se ven divertidas en la televisión.

4- Canta

Aprender canciones, recordar sus letras y cantar aquellas que acompañaron nuestra vida puede ser una divertida manera de ejercitar la memoria. ¿Cuántas canciones completas puedes recordar sin mirar el teléfono?

La música tiene, además, una extraordinaria capacidad para despertar recuerdos.

5- Conversa y reta a tu memoria

Habla. Recuerda anécdotas. Evoca acontecimientos históricos, antiguos compañeros de trabajo, películas, personajes y canciones de tu época.

Y aquí va un reto para los abuelos: si tienes muchos nietos, intenta recordar sus nombres, edades, escuelas y aficiones.

Mantener conversaciones y relaciones sociales no es solamente entretenimiento. La OMS advierte que la soledad y el aislamiento social pueden afectar la salud y el bienestar de las personas mayores.

6- Haz una auditoría anual de tu pensión

El pensionado también debe convertirse en administrador de su propia seguridad social.

Conserva tus resoluciones, comprobantes y recibos de pago. Si necesitas tus recibos de nómina de tu pensión del IMSS, solicítalos en Prestaciones Económicas de tu Unidad de Medicina Familiar.

Revisa cada año cuánto estás recibiendo, analiza el pago de tu aguinaldo a final de año y, en enero y febrero, el aumento. La actualización de las pensiones se realiza en febrero conforme al INPC, de acuerdo con la información del propio IMSS.

7- Revisa tus beneficiarios

Una vez jubilado, no olvides actualizar a tus beneficiarios.

Hazlo tanto en el banco donde recibes tu pensión como ante el IMSS.

También revisa periódicamente tus documentos personales, domicilio, CURP y demás información.

Un error documental aparentemente pequeño puede convertirse en un problema enorme cuando la persona ya no está en condiciones de resolverlo.

8- Dale certeza jurídica a tu pareja

Este punto merece especial atención.

Si una persona vive en concubinato, pero mantiene vigente un matrimonio anterior, debe analizar su situación jurídica y, cuando corresponda, regularizarla mediante el divorcio.

Después podrá decidir, junto con su pareja, si contrae matrimonio o mantiene el concubinato.

¿Por qué importa?

Porque, cuando sea necesario acreditar una relación de concubinato para ejercer determinados derechos, como una pensión por viudez, puede ser necesario acudir ante un juez familiar y demostrar esa relación mediante testimonios y documentos. Pueden ser relevantes los comprobantes de domicilio, recibos de servicios, impuesto predial, actas de nacimiento de hijos y otras evidencias de convivencia.

No hay que esperar a que muera uno de los integrantes de la pareja para descubrir que la relación no estaba jurídicamente regularizada.

9- Prepara tu expediente de seguridad social

Existe un expediente que todo jubilado debería tener.

Ahí deben estar la resolución de pensión, acta de nacimiento, CURP, documentos de matrimonio o divorcio, información de beneficiarios, estados de cuenta bancarios, AFORE, seguros, escrituras, testamento y demás documentos patrimoniales.

Y hay algo todavía más importante: que alguien de confianza sepa dónde está.

10- Decide cómo quieres envejecer

Esta quizá sea la sugerencia más retadora.

En México existe una arraigada tradición de envejecer en familia. Durante generaciones se esperaba que los hijos —particularmente las hijas— cuidaran a los padres cuando llegaran a la vejez.

Pero la sociedad está cambiando.

Cada vez más mujeres participan en actividades económicas y profesionales. Aquella hija que antes podía permanecer en casa para cuidar a sus padres ahora puede tener un negocio, empleo, responsabilidades propias, pareja e hijos.

Por eso debemos comenzar a preguntarnos con anticipación:

¿Dónde quiero vivir cuando tenga 75, 80 o 85 años?

¿En mi casa? ¿Con mis hijos? ¿Cerca de ellos? ¿En una residencia para adultos mayores?

Las casas de asistencia tienen ventajas: pueden proporcionar alimentación, supervisión, servicios y convivencia. Pero también implican costos, adaptación emocional y una calidad que puede variar considerablemente entre la realidad y lo que uno espera.

He insistido muchas veces en que jubilarse no es solamente dejar de trabajar. Es comenzar una etapa diferente. La pensión permite pagar alimentos, vivienda, servicios y medicamentos. Pero el dinero, por sí mismo, no proporciona compañía, propósito ni sentido en la vida.

Hay personas que llegan a la jubilación con dinero, pero sin amigos. Otras tienen familia, pero sus integrantes no tienen tiempo para acompañarlas. Algunos tienen una casa enorme que termina convertida en un lugar solitario.

Reitero: hay que cuidar las semanas cotizadas, el salario pensionable y los derechos; pero también hay que cuidar los pies para caminar, la mente para recordar, la voz para hablar y darse a entender con los amigos y la familia, y los ojos para ver las maravillas de la vida.

Pensiónate bien.

Arturo Pérez Díaz es periodista independiente. Ha sido docente de Política, Opinión Pública y Mercadotecnia Política, así como asesor profesional de Comunicación Pública.


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