ENTREVISTAS
Guadalajara, una ciudad al límite: Arquitectos alertan por redensificación sin planeación
– El caos urbano de la metrópoli.
Por Mario Ávila:
Un llamado de alerta para analizar la intención del Ayuntamiento de Guadalajara de repoblar su centro histórico lanzaron los arquitectos Abril de María Ledesma Zermeño, Eduardo Cuesta Sánchez y Jorge Fernández Acosta, ya que en los últimos años el cabildo autorizó la densidad H-5 en los planes parciales de desarrollo, que permiten hasta mil habitantes por hectárea, lo que, en su opinión, pone en grave riesgo la calidad de vida de los tapatíos.
Ello, en aras de recuperar los más de 300 mil habitantes que del año 2010 a la fecha abandonaron la ciudad, lo que impacta de manera directa en los recursos presupuestales que recibe el municipio, que ha cedido el primer lugar en número de habitantes en Jalisco al municipio de Zapopan y, en breve, podría caer hasta el tercer lugar por el crecimiento sostenido que ha tenido Tlajomulco.
Fue el doctor y arquitecto Eduardo Cuesta Sánchez, egresado de la Universidad de Guadalajara y fundador del Día Nacional del Arquitecto, quien puso el “dedo en la llaga” al advertir que en los últimos años “Guadalajara se ha sacado de la manga la densidad H-5 para algunas zonas céntricas en aras de lograr la densificación del primer cuadro tapatío”.
Detalló que la densidad H-1 es identificada en los planes parciales para las zonas residenciales o fraccionamientos de élite con densidad habitacional mínima; sigue la H-2 para densidad baja, la H-3 para densidad habitacional media y la H-4 para densidad habitacional alta.
Explicó que, una vez que se ha demostrado que el crecimiento vertical de Guadalajara no ha dado resultado, se optó por crear y aprobar la densidad H-5 en aras de una política de redensificación del centro histórico de Guadalajara, en lugar de resolver las causas verdaderas del abandono de la ciudad, que fueron la inseguridad, la prostitución, la indigencia, las fallas en la infraestructura urbana y la falta de servicios, entre muchas otras causas por las que la gente se va de Guadalajara.
Por su parte, el maestro Jorge Fernández Acosta, profesor de la Universidad de Guadalajara e investigador, detalló que H-5 significa mil habitantes por hectárea: “Entonces, realmente es una densidad que duplica o triplica el H-4 y, si el gobierno, a través de los planes parciales, lo permite, eso se convertirá en un clavo en el ataúd, un caos urbano en términos de planeación de futuro”.
Lamentó que en Guadalajara no tengamos una visión clara de cuántos habitantes queremos llegar a tener en la ciudad y cuántos habitantes nos permite el territorio poder tener, que son dos preguntas fundamentales.
Recordó que por eso se está generando la “vivienda huevito”, como en el caso de Huentitán, donde se habla de viviendas de solo 33 metros cuadrados, “y eso es hasta infrahumano. Realmente, las políticas deben de cambiar en términos de vivienda, porque la vivienda vertical tampoco ha resuelto el problema masivo en las zonas de élite”.
Fernández Acosta hizo un cálculo sencillo y habló de que Guadalajara como municipio (no como zona metropolitana) ha perdido 300 mil habitantes en los últimos 15 años: “Éramos un millón 600 en el 2010; hoy somos un millón 200 mil, pasaditos. Esos 300 mil habitantes, para que puedan volver a Guadalajara, requieren de una gran cantidad de edificios de 25 pisos, que son impensables, y eso nos lleva a ver la fragilidad de la infraestructura urbana”.
“Imagínate —dijo—, para traerte esas torres de 25 niveles en una infraestructura colapsada de drenaje, que está generando los problemas de socavones y hundimientos como estamos viendo ahorita en Ávila Camacho; estamos ante un terreno debilitado por las filtraciones del drenaje. Por eso es que la planeación no se puede ver solo como municipal, sino que se tiene que ver como territorial, porque el drenaje no se acaba en el límite del territorio del municipio ni en el límite de una colonia”.
Fernández Acosta lamentó que la ciudad, que debería perseguir ideales ambientales, sociales y de derechos humanos, se ha dejado llevar por el mercado: “El mercado define el valor de las zonas que hay que desarrollar, las infraestructuras que hay que construir y hacia dónde va creciendo la ciudad; los usos de suelo, los planes parciales y hasta el PotMet obedece a los intereses mercantiles. Y mientras eso no cambie, no habrá un buen desarrollo, dado que la perspectiva a nivel metropolitano está controlada por los intereses inmobiliarios; por lo tanto, es una ciudad-mercado”.
Código Urbano obsoleto y PotMet sin dientes
En su oportunidad, la doctora en arquitectura, Abril de María Ledesma Zermeño, presidenta del Colegio de Mujeres Profesionales de la Construcción del Estado de Jalisco, dejó en claro que el problema radica en la falta de una instancia legal de planeación y observación entre el estado y los municipios, que se reconozca en la ley, “porque hoy tenemos al PotMet, que es un buen instrumento, pero que carece de ‘dientes’, y por arriba de él tenemos un Código Urbano, pero totalmente desactualizado, por lo que lo único que regula el desarrollo urbano son los planes parciales de desarrollo de cada municipio”.
“Los planes parciales —precisó— son el único ordenamiento que es jurídicamente exigible que se ejecuten, porque son municipales, mientras que el PotMet es un instrumento de planeación técnico, sin que sea coercitivo”.
“En el siguiente nivel —abundó— está, a nivel estatal, el Código Urbano, pero está desactualizado. Necesita una reforma integral y no solo meterle más artículos, porque ya tenemos artículos que tienen infinidad de modificaciones y adiciones, pero en su estructura se remonta a las reformas constitucionales federales del 2011 y hoy estamos en el 2026. Son 15 años de esta nueva visión constitucional que no se ha manifestado en una reestructuración de fondo al único ordenamiento supramunicipal, que es estatal, que manda dentro del estado de Jalisco para el ordenamiento territorial”.
Ledesma Zermeño recordó que en Jalisco existe actualmente un ordenamiento que surge de un esfuerzo de entender la ciudad, ya no solo como municipios aislados, sino en esta densificación, masificación de la mancha urbana, y que genera institutos metropolitanos con una visión de conjunto. De ahí surge este ordenamiento, el Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano (PotMet), que es a una escala más bajita que lo estatal, pero más alta que lo municipal.
Lamentó que en este esfuerzo metropolitano todavía no se llega al ideal al que se debería llegar, que es entender que se trata de un territorio completo. No solo son los principales municipios del Área Metropolitana de Guadalajara que están conurbados, sino que se han analizado de forma fragmentada en un esfuerzo de integración. Pero hace falta llegar a entender que el territorio es territorio todo y que lo que sucede en un municipio, esté conurbado o no, habrá de tener implicaciones para el estado de Jalisco completo.
Recordó la doctora Abril de María que el Código Urbano empieza su vigencia en el 2009, se publica en el 2008 y ese Código Urbano es el ordenamiento estatal que da los parámetros del ordenamiento territorial de Jalisco, en el que se fundamenta el PotMet, “pero hay otro tema a nivel federal: cuando surge el Código Urbano, surge un ecosistema preconstitucional. Hubo una reforma en materia de derechos humanos en el 2011 a nivel nacional y eso cambia toda la perspectiva de todos los ordenamientos y de todas las instituciones y obliga a actuar con primacía constitucional”.
“Entonces —advirtió—, el Código Urbano, que es el origen y el fundamento del PotMet, también se crea inicialmente en un ecosistema antes de la reforma del 2011. Y eso es muy relevante, porque cuando se gesta un ordenamiento desde una perspectiva positivista de lo que dice la ley, estrictamente sin pensar en derechos humanos, la apreciación para el ordenamiento territorial es muy diferente a lo que se entiende una vez que estos ordenamientos tienen la misión constitucional de proteger y garantizar los derechos humanos de los mexicanos”.
Los expertos deben aportar la solución
Las soluciones a los graves problemas de la ciudad, como los socavones, la infraestructura sanitaria y pluvial y el reordenamiento territorial y urbano, deben ser aportadas por los expertos con el apoyo de la tecnología, no por los políticos ni por los empresarios inmobiliarios.
En ello coincidieron los arquitectos Abril de María Ledesma Zermeño, el maestro Jorge Fernández Acosta y el doctor Eduardo Cuesta Sánchez, quienes se preguntan por qué dejan que los políticos decidan sobre la vida de la ciudad y no dejan que los expertos sean los que los apoyen en la solución de los graves problemas urbanos.
Indicaron que, ante una crisis urbana como la que se padece en la ZMG, lo que hace falta es que haya una instancia que aglutine los esfuerzos y que proponga la solución a los problemas, que esté integrada por investigadores, universidades, el sector empresarial e incluso el sistema político, pero son los colegios de profesionistas los que deben coordinar estos trabajos.
Esta opinión la expresaron en la víspera de la celebración del Día Nacional del Arquitecto, en donde aclararon que “el arquitecto, sin aspirar a alentar los egos, es el que tiene la visión más amplia para coordinar los trabajos de todas las disciplinas, la visión de territorio, dada la formación hasta humanista que nosotros tenemos, esta visión de sociología, de geografía, de urbanismo”.
Explicaron que el Día Nacional del Arquitecto se celebra el 1 de octubre, pero la Organización de Colegios y Asociaciones del Día Nacional de Arquitectas y Arquitectos en Jalisco A.C. (DINARQ) lo habrá de festejar en Jalisco el 30 de octubre en el Teatro Degollado, donde reconocerán el trabajo de los arquitectos y mandarán un mensaje para reposicionar el papel y el rol del arquitecto en la planeación del desarrollo urbano.
Detallaron que es el arquitecto el que tiene esa visión de la ciudad, en términos de lo que requiere el conglomerado humano para funcionar óptimamente. Y abundaron: “Queremos reposicionar ese rol y que poco a poco tengamos incidencia en las políticas públicas, en la coordinación de la gobernanza, que es uno de los objetivos más importantes a asumir entre las nuevas responsabilidades”.
Al festejo del Día Nacional del Arquitecto están convocados los colegios, universidades, ayuntamientos y todos los que tengan interés en la arquitectura, especialmente los mismos futuros arquitectos, los alumnos, sobre quienes va a recaer la responsabilidad futura de cuidar la ciudad.
La celebración empieza el miércoles 30 de septiembre a las 6 de la tarde, con la presentación de la Orquesta Sinfónica en el Teatro Degollado, y posteriormente se llevará a cabo un acto de premiación en el patio central de la Presidencia Municipal de Guadalajara.
Sobre el tema de los socavones, la infraestructura sanitaria y pluvial, el maestro Jorge Fernández Acosta planteó: “Tenemos dos Guadalajara: la que está arriba y la que está abajo. Arriba están calles, avenidas, edificios y banquetas; mientras que abajo tenemos colectores, tuberías, rellenos antiguos, cauces, estratos volcánicos, aguas subterráneas, cavidades e infraestructura viejísima. Esto implica un mecanismo por el cual se están generando los socavones: un colector deteriorado que filtra agua erosiona el suelo; viene luego la pérdida del terreno, la pérdida de soporte y colapsa”.
Por su parte, el doctor Eduardo Cuesta Sánchez explicó que Guadalajara tiene una combinación de muchos factores que están favoreciendo la aparición de los socavones, entre los que destaca el factor geológico de la ciudad, que tiene un suelo muy heterogéneo, que va desde material de origen volcánico hasta sedimentos con capas de arcilla, piedra pómez, jales y gravas.
Detalló que también existe el factor hidráulico, que podría ser una de las claves, ya que un colector sanitario o pluvial no es solamente un tubo enterrado. Cuando llueve intensamente, puede recibir grandes cantidades de agua y, si el colector está deteriorado, aumenta el caudal, aumenta la presión y, si hay falla, hay fuga; si hay fuga, también hay erosión del suelo. Finalmente, cuando hay erosión, se genera una cavidad y, si no hay un buen soporte de la estructura, se generan los colapsos o socavones.
Otro problema muy importante es la antigüedad de las redes: “Tenemos varias décadas, 50 a 60 años, con una infraestructura hidráulica que tiene mucha antigüedad. Es decir, Guadalajara ha crecido mucho más rápido que su infraestructura. Hoy tenemos millones de habitantes, enormes superficies impermeabilizadas por el aumento de las capas asfálticas, avenidas de gran capacidad, estacionamientos, edificios y otras zonas donde antes se absorbía agua; ahora ya no, y por ello hay mayores volúmenes de escurrimiento”.
Explicó que la pavimentación también juega un papel crucial: antes, el agua se infiltraba, otra se evaporaba, otra se iba y se escurría por gravedad de manera directa. Hoy esas cosas ya no están sucediendo, porque se está impermeabilizando la ciudad y esas lluvias atípicas generan que el agua corra por la superficie, que no se infiltre. Aparte, con los temas de las conductas humanas, estamos arrojando los residuos (basura) a las calles y se tapan los drenajes.
El doctor Cuesta Sánchez también se refirió al tráfico como un problema que también es peligroso, porque hoy tenemos muchas cargas dinámicas sobre avenidas y carreteras: un automóvil no es igual que un autobús, no es igual que un camión; un camión cargado produce un peso considerable.
En síntesis, el experto planteó la necesidad de hacer un mapa de vulnerabilidad de la Zona Metropolitana de Guadalajara, analizando tuberías, colectores, materiales, profundidad, caudal, tipo de suelo, pendientes, sedimentos, intensidad de lluvias, tráfico vehicular y antigüedad de pavimentos. “Hay que tener una base de datos para poder entonces obtener algo y decir: aquí es una zona de riesgo; aquí el riesgo es medio, o aquí el riesgo aquí es bajo”, planteó.

Arquitectos alertan sobre los riesgos de redensificar Guadalajara sin planeación ni infraestructura suficiente.

Abril de María Ledesma Zermeño. Advierte que el Código Urbano está desactualizado y el PotMet carece de “dientes”.

Eduardo Cuesta Sánchez. “Guadalajara ha crecido mucho más rápido que su infraestructura”.

Jorge Fernández Acosta. Advierte que la densificación sin planeación puede llevar a Guadalajara al caos urbano.


