OPINIÓN
Festejos, heridas y divisiones internas: Morena, una quinceañera en aprietos
Opinión, por Pedro Vargas Ávalos:
Cumplir años es motivo, por lo general, de celebraciones. Las personas, al igual que las instituciones, al llegar a los quince años de existencia, lo conmemoran con reuniones emotivas, contentas por los múltiples logros alcanzados en tres lustros y avizorando un futuro pleno de buenos deseos, pero advertidas de que ese porvenir enfrenta numerosos retos. Eso, puntualmente, es lo que acontece en el caso del partido político dominante de la escena pública nacional.
En efecto, Morena es el acrónimo del organismo denominado Movimiento de Regeneración Nacional, creado el 2 de octubre de 2011 a iniciativa del líder tabasqueño Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Otra fecha relevante es aquella en que el movimiento se constituyó como asociación civil, el 20 de noviembre de 2012, y evolucionó a instituto partidista el 9 de julio de 2014, cuando el Instituto Nacional Electoral (INE) le otorgó su registro como partido político nacional, con efectos constitutivos a partir del 1 de agosto de 2014.
El novel partido participó por primera vez en unas elecciones en 2015, obteniendo, pese a que por ser su primera participación no podía tener alianzas, resultados excelentes, a tal grado que se le reconoció como la cuarta fuerza política nacional.
Con pasmosa habilidad y notable visión, el hombre fuerte de la organización, Andrés Manuel López Obrador, forjó una alianza para competir en los comicios federales de 2018. Esa asociación de partidos se denominó “Juntos Haremos Historia” y se integró inicialmente, además de Morena, con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES). El candidato a la Presidencia de la República, lógicamente, fue AMLO.
Es asombroso que, apenas a siete años de fundada Morena, el 1 de julio de 2018 se convirtiera en la principal fuerza política de México, al lograr la Presidencia del país y, a la par, la mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Unión, es decir, en la Cámara de Diputados y el Senado.
Aquí se fraguó que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se integrara al triunfante lopezobradorismo, pues cedió varios diputados para que Morena lograse la mayoría absoluta de la Cámara baja, quedando desde entonces adherido como aliado estratégico para aprobar las variadas reformas que el nuevo gobierno proyectó.
De esa manera, desde el 23 de diciembre de 2020, al registrarse la coalición nacional “Juntos Hacemos Historia”, esa poderosa alianza tuvo presencia electoral, derrotando a los viejos partidos del PRI, el PAN y el PRD. El nombre de la coalición se transformó en 2024 en “Sigamos Haciendo Historia”.
Otro paso trascendente se registró cuando, en 2024, no solo triunfó la candidata presidencial Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), sino que la susodicha alianza logró la mayoría calificada en el Poder Legislativo federal. En consecuencia, se pudieron realizar numerosas modificaciones constitucionales —que antes se habían obtenido con suma dificultad— y, desde luego, reformas a las leyes secundarias, que no requieren mayoría calificada.
Actualmente, Morena, como cabeza de la alianza parlamentaria, cuenta con la citada mayoría calificada legislativa y 24 gubernaturas, de las 32 que existen en la nación. Así pues, Morena, que ya tiene un padrón de 11 millones 629 mil 541 militantes, es uno de los partidos políticos más grandes del mundo, dejando muy atrás a sus adversarios priistas, panistas y demás cofrades de las oposiciones.
Las ceremonias que se han venido celebrando a lo largo y ancho de la República hacen alarde del lopezobradorismo que, hecho gobierno, desarrolla lo que denominan la Cuarta Transformación (4T). La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, fue clara al hacer uso de la palabra en el Auditorio Nacional, recinto donde se fundó la quinceañera, y aprovechó para hacer llamados a la unidad, respetar el legado del fundador —“Por el bien de todos, primero los pobres”—, así como respaldar a la presidenta CSP.
Los escuchas eran gobernadores, senadores y miembros del gabinete federal. Con emoción, hizo un recorrido por los quince años de vida del morenismo, enalteciendo el principio básico de AMLO: “No mentir, no robar y no traicionar”.
Muy importante fue lo siguiente: “No podemos permitir que los cargos nos alejen de las causas ni el poder de la gente. Hemos luchado por devolver la dimensión ética a la política”. Luego agregó: “Todos estamos obligados a seguir actuando con humildad, con asertividad y a ras de piso. Y esta ética de la que hablamos cambió y nos obliga a preguntarnos para qué queremos el poder”.
El mensaje tiene significación especial debido a que recientemente se ha nombrado a los 17 coordinadores estatales de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional —incluyendo a todos los que aspiran a algún cargo de elección—, porque en ese contexto han brotado denuncias por excesos, gastos superfluos y señalamientos de corrupción o colusión con la delincuencia.
Al respecto, no se puede ocultar que el proceso del que surgieron esos coordinadores ha tenido muchas peripecias, algunas de ellas tan delicadas que amenazan con divisiones intrapartidistas: verdaderos aprietos para la quinceañera.
En Aguascalientes, Nora Ruvalcaba Gámez, quien ya perdió la elección anterior frente a la ahora gobernadora Tere Jiménez, recibe una segunda oportunidad. En Baja California, la senadora Julieta Ramírez Padilla se la jugará, con bastantes posibilidades de lograr el triunfo. Lo mismo se puede decir de Baja California Sur, donde el cachorro Manuel Alejandro Cota Cárdenas, hijo de un gobernador (Leonel Cota), recibió la alternativa.
Escabroso es Campeche, porque allí la actual ejecutiva, Layda Sansores, no ha sabido hacer un buen gobierno. Por ello, el expanista y ahora verde ecologista Pablo Gutiérrez Lazarus, con el sombrero de Morena, tiene buen trabajo que realizar. Pero en Chihuahua el asunto se puso color de hormiga: otro expanista, Cruz Pérez Cuéllar, se llevó el gato al agua, dejando a un lado a la favorita Andrea Chávez, quien, como pago a su disciplina, ha sido designada para, en su momento, ser candidata a la alcaldía de Ciudad Juárez. Todo un cambalache de viejo cuño.
En Colima, la actual gobernante, Indira Vizcaíno, supo imponer a Rosa María “Rosi” Bayardo, su muy cercana colaboradora. Algo singular ocurrió en Nayarit, donde Yasmín Bugarín fue nombrada coordinadora. Aquí, las encuestas que tanto defiende Morena para elegir abanderados posicionaron mejor al morenista alcalde con licencia de Bahía de Banderas, Héctor Santana, pero, por motivos de paridad de género, la Comisión Nacional de Elecciones determinó otorgar la posición a Bugarín, proveniente del Verde, lo cual hizo que los celos del PT afloraran.
Un caso muy peliagudo fue el de Guerrero, donde la experredista Beatriz Mojica fue preferida sobre el senador Félix Salgado Macedonio. Este, desde luego, lo aceptó rechinando los dientes. Algo parecido sucedió en Michoacán de Ocampo: Carlos Torres Piña salió avante sobre el profesor Raúl Morón Orozco, a quien se la debían desde hace seis años, pero ahora se le dio con la puerta en las narices y eso lo aprovechan otros partidos para tratar de postularlo y dividir a Morena.
El tema del norteño Nuevo León es tremendo, pues, al repetir Clara Luz Flores Carrales como coordinadora de la 4T, desplazó a personajes como Tatiana Clouthier, quien criticó el sistema de encuestas y se dice que formará un organismo paralelo. En el muy panista Querétaro, el polémico Santiago Nieto ha sido colocado como potencial candidato a gobernador. Todo un desafío para este controvertido político.
El delfín de Mara Lezama, mandamás de Quintana Roo, Eugenio “Gino” Segura Vázquez, se llevó el banderín, por lo que los desmanes de Mara seguirán desplegados. En San Luis Potosí, el PVEM, con su gobernador Ricardo Gallardo, parece que impondrá a su esposa, y Morena da la impresión de que puso un títere destinado a perder: Elí César Eduardo Cervantes Rojas, un maestro que aceptó laborar en desventaja para que la esposa de Gallardo, Ruth Miriam González Silva, en contra de las ideas de la misma presidenta CSP, sea sucesora del político verde ecologista.
Algo parecido aconteció en Zacatecas: Verónica Díaz Robles, quien fuera esposa de Luis Enrique Monreal, será la postulada a gobernadora, a efecto de que el monrealismo prosiga dominando esa entidad.
Los estados de Sinaloa y Sonora son peculiares: en el primero, la colaboradora del defenestrado Raúl Rocha Moya, Imelda Castro, es la coordinadora de la 4T; o sea, sin novedad en el frente. En la tierra de Álvaro Obregón, Lorenia Valles Sampedro, exdirectora del DIF con el mandatario Alfonso Durazo, tendrá un hueso duro de roer en Luis Donaldo Colosio junior, quien, como buen saltimbanqui de Movimiento Ciudadano, de alcalde de Monterrey y luego senador neoleonés, ahora se vino a las tierras sonorenses.
Terminamos viendo que Tlaxcala no tiene novedad, pues la senadora Ana Lilia Rivera, de credenciales válidas como lopezobradorista, salió adelante y parece que allí no habrá sorpresas en la sucesión de la morenista Lorena Cuéllar Cisneros.
En conclusión, la quinceañera Morena, a pesar de un fructífero quindenio (periodo de quince años), resulta que no supo hacer un excelente trabajo para nombrar a sus coordinadores estatales, sembrando dudas, abriendo heridas y alentando desuniones. Debido a ello, a pesar de sus pródigos festejos, tendrá muchos apuros y aprietos con motivo de las elecciones intermedias de 2027.


