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Sistema de pensiones en las universidad públicas del país

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Bioética, por Omar Becerra Partida //

Definimos a la Seguridad Social, como el derecho que tienen los individuos a ser amparados en los casos de disminución, suspensión o pérdida de su capacidad para el trabajo, abarca las acciones de previsión social, salud social y ayuda social aunado a los principios de la bioética principialista, la autonomía, la justicia, la beneficencia y la no maleficencia.

Hacemos énfasis en esta definición de seguridad social por una problemática administrativa en las instituciones académicas de mayor renombre en país, distintos expertos en esta rama del derecho han opinado sobre este tema y nos dimos a la tarea de investigar un poco de la situación que acontece en la casa de estudios.

Según el Análisis situacional de las pensiones en las Universidades Públicas Estatales (UPES), 2000-2022 en México, al no existir ordenamientos generales que regulen la jubilación en las UPES, cada institución desarrolló su propio sistema, lo que para algunas se ha convertido en un problema de carácter financiero al traer como consecuencia pasivos por este concepto; mismo que se ha incrementado notablemente en el transcurso de los años recientes. Las UPES han presentado dificultades financieras para cumplir con sus objetivos y con sus compromisos contractuales

¿QUÉ ESTARÁ PASANDO EN LAS UPES?

Un Fideicomiso, desde los especialistas en derecho corporativo, es una figura jurídica con grandes beneficios, pero solo para empresas o particulares que lo ven con un fin de lucro, o determinado fin económico, claro está es una de las figuras jurídicas más rentables para el sistema bancario, según estudios del Mtro. César Uribe Vera, ex catedrático de la Universidad de Guadalajara y experto en la figura, en paz descanse.

Dentro del Fideicomiso también se puede manejar desde la previsión social, pero atendiendo a legislación vigente en materia de seguridad social.

Bióeticamente hablando la seguridad social es parte fundamental del bienestar social y para una vejez digna.

¿Pero un fin de lucro? ¿Un fin económico? ¿En seguridad social? Entendamos que la seguridad social tiene un fin paternalista en el que el estado cuida a su población brindándole servicios de salud y de varios tipos de pensiones.

Curiosamente la figura del fideicomiso en prevención social, tiende a tener muchos vacíos legales, sobre todo en tipos pensiones a los ascendientes, viudez, menores de edad, tutores y descendientes, digamos que no es tan completa como una AFORE.

Desde los orígenes de la seguridad social en el mundo, los grandes pensadores alemanes como Otón Bismarck considerado el padre de la seguridad social tiene un origen paternalista, en México, vivimos un mal sistema híbrido en cuestiones de seguridad social, copiado a Chile, reforma que por cierto fue aprobada en tan solo 3 semanas y Chile duró 32 años en perfeccionarlo, pero ese es otro tema.

Pero, ¿realmente un fideicomiso de prevención social es mejor que una AFORE?

Entendemos que el fideicomiso es un contrato mediante el cual una Persona Física o Moral transmite la titularidad de ciertos bienes y derechos a una institución fiduciaria, expresamente autorizada para fungir como tal.

Según el banco BANORTE:

El fideicomiso de previsión social es un fondo que se constituye por empresas privadas o dependencias y entidades del sector público a favor de sus empleados, como complemento a los planes que para tales efectos establecen las instituciones de Seguridad Social. Estos tipos de fideicomiso son:

Fondo de ahorro: Se constituye un fondo con aportaciones de la empresa y de los empleados cuyo fin principal es fomentar el ahorro y otorgamiento de préstamos a los trabajadores participantes.

Plan de pensiones: Las empresas constituyen una reserva para el pago de pensiones o jubilaciones del personal, complementaria a la que establecen las Afores y la Ley de Seguro Social, y cuyo principal objetivo es que los trabajadores cuenten con un patrimonio al momento de su retiro.

Deben estar complementados en un régimen Obligatorio del IMSS, preferentemente, y el sistema de pensiones de la casa de estudios dejó de pagar al IMSS, sólo constituyendo un fideicomiso.

Una AFORE significa según el gobierno federal es una Administradora de Fondos para el Retiro. Es una institución que se encarga de llevar a cabo la administración de fondos para el retiro de los trabajadores.

En unos años más, nos daremos cuenta si realmente podrá sostenerse como se espera por parte de las casas de estudios del país y sus trabajadores.

Las universidades públicas aún no terminan de definirse como una entidad pública o privada en el ámbito de la seguridad social y es que realmente no es una institución de seguridad social es un ente académico que debería regirse bajo las leyes mexicanas como todas las demás instituciones públicas y privadas de este país.

También, habría que definir la condición de los académicos y administrativos de las universidades, porque es su futuro laboral, y observar en qué condiciones se encuentran en este momento.

Tenemos muchas dudas sobre el tema; ¿tendría que regresar al IMSS, a un régimen obligatorio de pensiones? Y así complementar para una pensión digna para sus trabajadores o ¿que aporten más al fideicomiso de previsión los nuevos académicos? Dudas y más dudas, solo el tiempo lo dirá.

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Primera semana de Claudia Sheinbaum, primer roce: Los caminos, continuidad, ajuste o rompimiento

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Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco //

En una jornada política que ya empieza a mostrar las fisuras internas, Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa de México, enfrentó en su primera semana una prueba crucial en su relación con el presidente saliente, Andrés Manuel López Obrador.

El 3 de junio marcó el inicio de una turbulenta semana para la economía mexicana, con el peso desplomándose un 8% desde las elecciones, una caída no vista en cuatro años.

La causa de este sacudón financiero fue la avasalladora victoria del partido del Gobierno, Morena, que ahora tiene el poder suficiente en las Cámaras legislativas para aprobar las reformas políticas planteadas por López Obrador antes de que termine su mandato el 30 de septiembre. En su característico estilo, el presidente insistió en la urgencia de sus iniciativas constitucionales, enfatizando que «la justicia está por encima de los mercados», un comentario que solo avivó las llamas del nerviosismo económico.

Por otro lado, la doctora Sheinbaum y su equipo buscaban calmar a los mercados con un enfoque de «parlamento abierto» para discutir las reformas, tratando de proyectar una imagen de estabilidad y moderación. Sin embargo, este esfuerzo se vio saboteado por la insistencia del presidente en aprobar sus reformas de inmediato, exacerbando la caída del peso y el nerviosismo de los mercados financieros.

El punto álgido de esta semana de desencuentros se dio cuando el diputado morenista Ignacio Mier, en una declaración irresponsable, amenazó con que la nueva Legislatura del Congreso de la Unión aprobaría en septiembre las 18 reformas constitucionales rechazadas anteriormente, usando la mayoría de Morena. Este anuncio, junto con las declaraciones del presidente, que desestimaban la importancia de la estabilidad económica en favor de sus reformas judiciales, sumieron al peso en una espiral descendente, alcanzando los 18.33 por dólar.

El presidente López Obrador no solo contradijo públicamente a su sucesora, sino que además lanzó advertencias a las clases medias y a quienes calificó como «promotores del nerviosismo», insinuando posibles investigaciones de corrupción para aquellos que agiten los mercados financieros. Estas declaraciones incendiarias fueron vistas como un intento de intimidación, agravando aún más la incertidumbre económica.

Mientras la doctora Sheinbaum intentaba desesperadamente enviar señales de calma y continuidad institucional, el presidente saliente insistía en sus posturas confrontacionales, amenazando con un clima de inestabilidad que podría complicar la transición de poderes. Esta dinámica de tensión y desencuentros presagia una relación complicada entre el presidente saliente y la presidenta entrante, con la posibilidad de que estas fricciones se intensifiquen en los próximos meses.

Así pues, la primera semana posterior a las elecciones ha revelado no solo las diferencias estratégicas entre López Obrador y Sheinbaum, sino también el potencial para que estas diferencias se conviertan en un obstáculo significativo para la estabilidad económica y política del país. La transición de poder, que podría haber sido una oportunidad para consolidar un frente unificado de cara al futuro, corre el riesgo de convertirse en un escenario de confrontación y ruptura, algo que la historia del presidencialismo mexicano ha visto con frecuencia en el pasado.

LO QUE VIENE ESTA SEMANA

Este lunes, en las oficinas de Pemex, el ambiente será tenso. Todos saben que algo se cocina desde la Secretaría de Hacienda. Un equipo de esa dependencia se ha anunciado para hacer una revisión exhaustiva de la situación financiera de la petrolera, esa misma que ha sido el talón de Aquiles de los últimos gobiernos y que ahora preocupa profundamente a la próxima presidenta, Claudia Sheinbaum, y al todavía secretario Rogelio Ramírez de la O. Este último, desconfiado por naturaleza y con una relación más que tirante con el agrónomo Octavio Romero Oropeza, no deja espacio para dudas: algo huele mal en Pemex.

Dentro de la empresa, las apuestas están a la orden del día. La reciente victoria de Sheinbaum ha desatado las especulaciones sobre quién ocupará la dirección de Pemex. Los nombres que se manejan son de peso: Luz Elena González, Raquel Buenrostro, Lázaro Cárdenas Batel y Gerardo Esquivel. Este último es el favorito de los que desean un rescate real de la petrolera, pero también el menos querido por quienes prefieren seguir desangrándola para su beneficio personal.

Pero la atención no solo está en el cambio de dirección. La constructora ICA ha lanzado un reclamo monumental: mil millones de dólares por desacuerdos en la obra de la planta coquizadora de Salina Cruz. Pemex, en un principio, se negó rotundamente a pagar, alegando que las demandas están sustentadas en conceptos fantasmas, como la fluctuación del tipo de cambio. Sin embargo, el rechazo inicial ha sido seguido por un inesperado regaño desde Palacio Nacional. Extrañamente, el presidente López Obrador parece ser el más interesado en que se pague la suma antes de que deje el cargo, y la decisión recaiga en su sucesora.

Las sombras del poder y la corrupción no dejan de acechar a Pemex. El nombre de Javier Emiliano González del Villar resuena en los pasillos como el nuevo “rey del huachicol”, una figura tan temida como su predecesor, el general Trawitz. González del Villar, ahora director de Logística, se pasea en al menos tres Suburban blindadas, justificando una amenaza del crimen organizado que pocos creen. La cifra no miente: un aumento del 117 por ciento en el robo de combustibles durante este sexenio. Su cercanía con Juan Pablo Martínez Iglesias y Stephano Fonseca Andrade, ambos señalados por corrupción, completa el oscuro cuadro.

No menos importante es el caso de Alberto Velázquez, quien, según se dice, sobrevivió políticamente gracias a la creación de un puesto a medida por parte de Romero Oropeza, tras ser casi borrado del mapa por Ramírez de la O. Velázquez, ahora en la dirección de comercialización, maneja las ventas de todos los productos de Pemex, un poder que, como se sabe, implica mucho más de lo que se ve a simple vista.

Claudia Sheinbaum y Rogelio Ramírez de la O tienen razones de sobra para estar preocupados. El diagnóstico es claro: Pemex es un barco que hace aguas por todos lados. La revisión que se avecina promete ser minuciosa, y no es para menos. El futuro de la empresa, y quizás del país, depende de ello.

Este lunes también, Claudia Sheinbaum y López Obrador tendrán su primera reunión donde Claudia ya no será subordinada, sino la mujer que tomará el lugar de su mentor político, ante quien la Sheinbaum, tiene tres caminos posibles a tomar: La primera ruta, la más fiel al legado de su mentor, es la de la continuidad total con el proyecto de Andrés Manuel López Obrador. La segunda, un ajuste estratégico de las reformas obradoristas para ganar legitimidad institucional. Y la tercera, una ruptura con el obradorismo para forjar un liderazgo propio.

Cada uno de estos caminos tiene sus propias trampas y recompensas. La decisión que tome Claudia Sheinbaum no solo definirá su presidencia, sino también el rumbo de una nación en búsqueda de certidumbre y progreso. La política mexicana, siempre enredada en su propio drama, se encuentra una vez más en un punto de inflexión, y todos los ojos están puestos en la mujer que tiene en sus manos la posibilidad de moldear el futuro del país.

En X @DEPACHECOS

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