MUNDO
Inestabilidad geopolítica: La próxima gran depresión económica global

Actualidad, por Alberto Gómez R. //
Las predicciones actuales sobre el estallido de una nueva burbuja financiera, un escenario que diversos economistas y analistas financieros han advertido como inminente. Las voces de expertos como Ray Dalio, Peter Schiff, Michael Saylor, Robert Kiyosaki y Michael Burry coinciden en señalar que la economía global enfrenta un riesgo significativo de una gran depresión económica, cuyos efectos podrían ser amplificados por la inestabilidad geopolítica y el debilitamiento de la hegemonía económica de Estados Unidos.
En un ejercicio prospectivo, se analizarán los síntomas de esta burbuja, las causas de su posible estallido y las consecuencias que podrían derivarse de una crisis de esta magnitud.
SEÑALES DE UNA BURBUJA INMINENTE
Uno de los principales indicadores de una burbuja financiera es la creciente acumulación de deuda global, tanto pública como privada. Durante años, las políticas de tasas de interés bajas implementadas por los bancos centrales han fomentado el endeudamiento masivo para sostener el crecimiento económico. Sin embargo, en 2024, el endurecimiento de la política monetaria en países clave ha generado un aumento en el costo de la deuda, lo cual ha expuesto la fragilidad de economías sobre apalancadas.
Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates (una firma de gestión de activos que presta servicios a clientes institucionales a nivel mundial, con un AUM de $235,5 mil millones; es uno de los fondos de cobertura más grandes del mundo y gestiona activos para inversores institucionales, personas con un alto patrimonio y fondos de pensiones), ha advertido que el incremento de las tasas de interés podría desencadenar una serie de impagos y colapsos en el mercado de deuda, similar a lo que ocurrió durante la crisis financiera de 2008.
Peter Schiff, un conocido defensor de los metales preciosos ha sido particularmente crítico con la expansión monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos. Según Schiff, el mercado bursátil de Estados Unidos se ha mantenido artificialmente inflado gracias a la impresión desmedida de dinero, lo cual ha generado un entorno de especulación que no se corresponde con los fundamentos económicos. En sus recientes análisis, Schiff ha enfatizado que la inflación persistente y el aumento de las tasas de interés pondrán presión sobre los mercados, llevando a una corrección drástica en los precios de los activos y a una posible recesión global.
EL PAPEL DE LA GEOPOLÍTICA Y LOS CONFLICTOS BÉLICOS
Los actuales conflictos bélicos, como la guerra en Ucrania y las tensiones en Oriente Medio, también juegan un papel central en la configuración de esta crisis económica. Estos conflictos han desestabilizado el suministro de energía y alimentos, afectando la estabilidad de precios a nivel global. Michael Burry, quien se hizo famoso por predecir la crisis de las hipotecas subprime, ha señalado que la combinación de tensiones geopolíticas y vulnerabilidad económica es una «tormenta perfecta» para el sistema financiero global.
Burry ha destacado que las interrupciones en el comercio internacional y las sanciones económicas a Rusia han generado nuevas barreras para la economía global, dificultando la recuperación postpandemia y exacerbando la volatilidad en los mercados.
Michael Saylor, fundador de MicroStrategy y un defensor de las criptomonedas, ha vinculado la incertidumbre económica y la inestabilidad geopolítica con un posible cambio en el sistema monetario global. Saylor sostiene que la pérdida de confianza en las monedas fiat, especialmente en el dólar estadounidense, podría llevar a una búsqueda de activos alternativos como las criptomonedas. Sin embargo, advierte que la transición hacia un nuevo sistema financiero será dolorosa y que podría provocar un colapso de las instituciones tradicionales antes de que emerja un nuevo orden económico.
EL DECLIVE DE LA HEGEMONÍA ECONÓMICA DE EUA
La caída de la hegemonía económica de Estados Unidos es otro factor que agrava la posibilidad de una gran depresión global. Robert Kiyosaki, autor de «Padre Rico, Padre Pobre», ha enfatizado que el endeudamiento masivo de Estados Unidos y la creciente pérdida de confianza en el dólar están debilitando la posición del país como líder económico mundial. Kiyosaki ha señalado que la transición hacia una economía multipolar, donde el yuan y otras monedas ganan terreno frente al dólar, es un signo claro de que el mundo se está moviendo hacia un sistema financiero menos dependiente de Estados Unidos.
Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han fortalecido su colaboración en busca de alternativas al dólar en el comercio internacional, lo que representa un desafío directo a la hegemonía de Estados Unidos. Este proceso, que según varios analistas podría acelerar la desdolarización, ha sido impulsado por la percepción de que la política monetaria de la Reserva Federal ha sido perjudicial para la estabilidad económica global. El debilitamiento del dólar, que tradicionalmente ha sido visto como un refugio seguro en tiempos de crisis, genera incertidumbre sobre la capacidad de Estados Unidos para gestionar futuras crisis financieras, lo que podría incrementar la volatilidad en los mercados globales.
CONSECUENCIAS DE UNA GRAN DEPRESIÓN ECONÓMICA
La inminente crisis económica, de acuerdo con estas predicciones, podría tener profundas implicaciones sociales y económicas. Ray Dalio ha señalado que una recesión prolongada podría llevar a un aumento significativo del desempleo y a una contracción en el consumo, lo que a su vez podría desencadenar una crisis social. Dalio advierte que los conflictos internos en los países, sumados a la tensión geopolítica, podrían generar un entorno de inestabilidad política, donde el descontento social se manifieste a través de protestas masivas y la desconfianza hacia las instituciones.
Por su parte, Michael Burry ha indicado que una crisis de esta magnitud podría tener efectos similares a la Gran Depresión de la década de 1930, pero en un contexto globalizado, lo que ampliaría el impacto de la recesión a nivel mundial. En sus análisis, Burry ha señalado que la economía global podría enfrentar un período prolongado de contracción económica, con una recuperación desigual entre los países.
Las economías más vulnerables, como aquellas que dependen en gran medida de la exportación de materias primas, podrían sufrir un impacto más severo, mientras que los países con mayor capacidad de adaptación y diversificación económica podrían superar la crisis con menos daños.
POSIBLES ESTRATEGIAS DE MITIGACIÓN Y SALIDA DE CRISIS
A pesar del sombrío panorama, algunos analistas proponen posibles estrategias para mitigar los efectos de una crisis económica global. Ray Dalio ha sugerido la necesidad de una mayor cooperación internacional y de un nuevo acuerdo económico global que reestructure la deuda de las economías más afectadas. Esto permitiría reducir la carga de la deuda y estabilizar los mercados financieros, evitando un colapso sistémico. Sin embargo, las tensiones geopolíticas y la falta de voluntad política de los principales actores dificultan la posibilidad de un acuerdo de este tipo.
Por otro lado, Michael Saylor considera que la digitalización de la economía y la adopción de tecnologías financieras emergentes, como las criptomonedas y las plataformas de pago descentralizadas, podrían ofrecer una vía de escape a la crisis. En su opinión, estas tecnologías permitirían una mayor inclusión financiera y crearían un sistema monetario más resiliente ante las fluctuaciones de las monedas tradicionales. No obstante, la transición hacia este modelo es incierta y enfrenta resistencias por parte de los reguladores y las instituciones financieras tradicionales.
El estallido de la próxima burbuja financiera parece ser una amenaza cada vez más cercana, según las advertencias de reconocidos analistas y economistas. La acumulación de deuda, la inestabilidad geopolítica y la pérdida de la hegemonía económica de Estados Unidos han creado un entorno de alta vulnerabilidad, donde una recesión global podría tener consecuencias devastadoras para la economía mundial.
Aunque existen posibles estrategias para mitigar la crisis, como la cooperación internacional y la adopción de nuevas tecnologías financieras, el camino hacia la recuperación será largo y estará marcado por la incertidumbre. Las predicciones de ofrecen una visión detallada de los riesgos que enfrenta la economía global y destacan la necesidad de una respuesta coordinada para evitar que una nueva Gran Depresión deje una huella permanente en la historia económica del siglo XXI.
MUNDO
La rebelión de las masas

Conciencia con texto, por José Carlos Legaspi Íñiguez //
José Ortega y Gasset, filósofo español, estableció en su obra “La rebelión de las masas”, que data de 1930, que los cambios en las estructuras del poder anticipaban cambios significativos para las naciones. Desde su punto de vista, “las masas” son una nueva clase social. Esta nueva “clase social” no tiene características ni cualidades que la definan, eso sí… es homogénea y ha adquirido poder político y, desde luego, social.
Ortega y Gasset, indica que el poder, en las sociedades antiguas, era detentado por las clases privilegiadas, élites que se consideraban altamente capacitadas para dirigir, para ordenar y guiar a las sociedades.
En el siglo XX, la democracia tiene gran auge. Las masas tienen mayor influencia en la política porque también tienen mejores capacidades que las de antaño; así se alteraron las estructuras del poder. Las masas, señala el filósofo hispano, han tomado el control; ya las élites no son tan abrumadoramente poseedoras de los poderes públicos, políticos y sociales.
Esta nueva situación ha traído un cambio revelador en la sociedad. Es así como la cultura, el pensamiento, el arte han sido influenciados por una realidad moderna y diferente a lo establecido con anterioridad. Ortega y Gasset aclara que este ascenso de las masas, tiene un “lado oscuro”: 1. Que las masas no muestran un interés profundo en el conocimiento ni en la cultura y que el perfeccionamiento personal lo relegan a un plano ínfimo o, lo peor, a nada.
El filósofo no se tienta el corazón al afirmar que “el individuo promedio tiende a la mediocridad; carece de una verdadera visión crítica. Esto, paradójicamente, lleva a una sociedad más homogénea, menos innovadora y propensa a la superficialidad”.
En “La rebelión de las masas”, José Ortega y Gasset critica con esa lucidez filosófica que le caracteriza en sus obras, al “progreso sin dirección”. Considera que la sociedad moderna, basada en la idea de la igualdad y la democracia, “ha perdido el rumbo”… afirma que las élites intelectuales, culturales y políticas, que tradicionalmente guiaban a la sociedad, han sido desplazadas por estas masas homogéneas, “que no tienen la capacidad de generar un pensamiento profundo ni de dirigir al futuro de manera adecuada”.
Por ello, cree el filósofo hispano, que las grandes ideas desaparecerán al no contar con intelectuales y que el dominio de las masas lleve a la decadencia y a la desaparición…de las grandes ideas.
En 1930, cuando se publicó su obra, manifestaba que hay una crisis de autoridad: “En las sociedades modernas ya no existe un respeto genuino por la autoridad, ya sea política, cultural o intelectual”. “Las masas buscan la igualdad en todo; pero es ahí, en la igualdad irrestricta, donde se produce una falta de sentido y dirección”.
“La rebelión de las masas es una obra que invita a reflexionar sobre el papel del individuo en una sociedad que, cada vez, es más democrática”. “¿Realmente estamos progresando o estamos perdiendo nuestra capacidad para pensar, crear y vivir de forma auténtica?”
Además, plantea que, en este tipo de sociedades, las masas se rebelan no sólo contra las élites, sino también contra el pensamiento profundo e incluso la cultura; es decir, atenta contra sí misma, contra su propio destino; paradójicamente hay un auge de las ideas antidemocráticas con una postura reformista supuestamente favorecedora de las mayorías.
“El progreso entonces significa enterrar instituciones, aunque se sostiene el sistema parlamentario, pero con un tinte totalitario, dictatorial, absolutista y aún…tirano”.
“Las masas, sus representantes, son guiadas o guían, según el caso, hacia el conformismo y el menosprecio al que piensa distinto; a quien se ataca, se agrede verbal o físicamente por no estar dentro de la masa, por pensar y actuar de manera independiente”.
Desde ese punto de vista, las masas son maleables, dúctiles y dependientes de quienes se autoproclaman sus representantes. Sus ideólogos no tienen empacho en fomentar la banalidad, la mediocridad e ignorancia para preservarse en los puestos de poder que las masas han conquistado mediante la democracia.
Las masas tratan de destruir y eliminar el talento, la personalidad independiente y a todo aquel que no piense como la mayoría: “Ser diferente es indecente. Las masas arrollan sin pudor ni recato todo lo que es diferente, individual, calificado o selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como las mayorías, corre el riesgo de ser eliminado”. “Vivimos, así, bajo el brutal imperio de las masas”.
“El hombre-masa se parece a un niño mimado, que desconoce deberes y límites; a diferencia de las generaciones anteriores que trabajaron y enfrentaron obstáculos para determinar su suerte”. “La generación-masa, toma los logros de la civilización como algo dado, sin preocuparse por preservarlos; el hombre-masa, carece de proyectos, va a la deriva y por eso no construye nada para la sociedad; es perezoso y exigente de privilegios. Defiende a gritos sus pocas ideas que son, la mayoría de las veces, banales”.
Emite opiniones de todo, “guiadas” o copiadas de quienes encabezan a esta nueva generación de ciudadanos… y las repite hasta el cansancio con el fin de establecerlas como única y total verdad. Estamos, según Ortega y Gasset, “en un sistema con el universal derecho a no tener razón, lo que constituye la razón de la sinrazón.”
MUNDO
El tormento de Tántalo: Políticos que no aprenden a administrar el poder

A título personal, por Armando Morquecho Camacho //
La semana pasada reflexioné sobre la necesidad de mantener un equilibrio en la política, recurriendo a las figuras de Sísifo e Ícaro para ilustrar cómo el poder, en su naturaleza cíclica, siempre conlleva ascensos y caídas. Sísifo nos enseñó la persistencia frente a lo inevitable; Ícaro, los peligros de volar demasiado alto.
Sin embargo, la lección central sigue siendo la misma: las caídas son inevitables, y el verdadero arte del liderazgo radica en saber administrar el poder mientras se tiene, en lugar de sucumbir a su seducción o desperdiciarlo en excesos.
Lamentablemente, los líderes políticos actuales parecen haber olvidado esta verdad milenaria, atrapados en un ciclo de ambición, arrogancia y desconexión que los condena a repetir errores del pasado. Para entender este fracaso, recurramos ahora a otro mito griego: el de Tántalo, cuya historia revela con precisión quirúrgica las fallas de quienes ostentan el poder hoy.
Tántalo, en la mitología griega, era un rey favorecido por los dioses, invitado incluso a sus banquetes celestiales. Sin embargo, su codicia y su arrogancia lo llevaron a traicionarlos: robó néctar y ambrosía para compartirlos con los mortales y, en un acto aún más atroz, sacrificó a su propio hijo Pélope para probar la omnisciencia divina. Su castigo fue eterno y cruelmente simbólico: condenado en el inframundo a estar sumergido en agua hasta el cuello, con frutas colgando justo fuera de su alcance, Tántalo sufre hambre y sed perpetuas.
Cada vez que intenta beber, el agua se aleja; cada vez que estira la mano hacia las frutas, estas se elevan. Es un tormento de deseo insatisfecho, un recordatorio de que el poder mal administrado no solo destruye a quien lo ejerce, sino que lo deja en un estado de miseria eterna.
Los líderes políticos de nuestro tiempo son, en muchos sentidos, modernos Tántalos. Tienen a su disposición recursos inimaginables —dinero, influencia, tecnología, apoyo popular— y, sin embargo, parecen incapaces de saciar su hambre de más. En lugar de usar el poder para construir algo duradero, lo despilfarran en proyectos vanidosos, promesas vacías o en la persecución de una aprobación efímera.
Pensemos, por ejemplo, en los gobernantes que llegan al poder con discursos grandilocuentes sobre el bienestar colectivo, pero que pronto se enredan en escándalos de corrupción o en políticas que benefician a unos pocos mientras el resto se hunde en la precariedad. El agua está ahí, al alcance, pero ellos mismos la alejan con sus decisiones.
Uno de los fracasos más evidentes de estos líderes es su incapacidad para reconocer la naturaleza cíclica del poder. Como señalé antes, el poder no es un estado permanente; es un flujo, una marea que sube y baja. Sin embargo, muchos actúan como si su mandato fuera eterno, como si las elecciones, las crisis o las revoluciones no estuvieran ya gestándose en el horizonte.
Esta miopía los lleva a priorizar el corto plazo sobre el legado, a gastar su capital político en victorias superficiales en lugar de sembrar las bases para una estabilidad futura. Tántalo, al menos, tuvo la excusa de la tentación divina; nuestros líderes solo tienen la excusa de su propia ceguera.
Otro aspecto del tormento de Tántalo que resuena en la política actual es la desconexión con las necesidades reales de la gente. El rey griego, en su afán por impresionar a los dioses, olvidó a los mortales que dependían de él.
Hoy, vemos líderes que parecen más interesados en las cámaras, los titulares o las cumbres internacionales que en las calles de sus propios países. Mientras el agua de la confianza pública se evapora y las frutas de la prosperidad se alejan de las mayorías, ellos siguen estirando las manos hacia una gloria personal que nunca alcanzan.
Pensemos en los discursos vacíos sobre el cambio climático mientras las emisiones siguen subiendo, o en las promesas de igualdad que se diluyen en estadísticas de pobreza creciente. Es el mismo patrón: el poder está ahí, pero su administración es un espejismo.
La arrogancia, quizás el pecado más grave de Tántalo también define a muchos líderes actuales. Creyéndose intocables, subestiman las consecuencias de sus actos. Tántalo pensó que podía engañar a los dioses; los políticos de hoy creen que pueden engañar a la historia. Pero el poder, como el agua y las frutas del mito, siempre encuentra la manera de escaparse de quienes lo maltratan.
Las revoluciones, las urnas o simplemente el paso del tiempo terminan por recordarnos que nadie es inmune a la caída. Ejemplos sobran: regímenes que parecían inexpugnables han colapsado en meses, presidentes que se creían imprescindibles han sido olvidados en semanas. El ciclo sigue su curso, implacable.
Entonces, ¿por qué fallan estos líderes en administrar el poder? Porque, como Tántalo, han perdido de vista el propósito del privilegio que se les otorgó. El poder no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para servir, para equilibrar, para construir.
Sin embargo, en lugar de aprender de las caídas de sus predecesores, se entregan a la misma codicia, la misma desconexión, la misma arrogancia. No ven que el agua y las frutas no están fuera de su alcance por un capricho del destino, sino por sus propias manos. El tormento no es el castigo; el tormento es la incapacidad de aprender.
Volviendo a Sísifo e Ícaro, la lección se completa con Tántalo: el poder exige humildad, paciencia y sacrificio. Sísifo nos enseñó a seguir empujando la roca; Ícaro, a no volar demasiado cerca del sol; Tántalo, a no “estirar la mano” hacia lo que no podemos sostener.
Los líderes actuales, atrapados en su propio inframundo, podrían evitar su destino si tan solo miraran hacia arriba y reconocieran que el poder no se trata de acumular, sino de administrar con sabiduría. Hasta que no lo hagan, seguirán condenados a ver cómo el agua se aleja y las frutas se elevan, mientras el ciclo del poder, eterno e indiferente, espera su próxima caída.
MUNDO
Los narcos gringos (segunda parte)

Opinión, por Gerardo Rico //
En el ecosistema de la distribución de estupefacientes en Estados Unidos, un broker es un individuo que se maneja de manera independiente para concretar negocios entre un productor y un vendedor o distribuir drogas a cambio de una cuota.
El broker se encarga de toda la infraestructura y la logística para mover la droga del punto de partida al punto final. La particularidad de su trabajo consiste en que no tienen a su cargo la responsabilidad de ingresar la droga al país.
“Un broker no marca una diferencia, no distingue; tanto puede trabajar con el Cártel de Juárez, como con el de Sinaloa, con los Zetas, o con los tres al mismo tiempo”. La particularidad de un broker del narcotráfico gringo es que no tiene lealtades, ni firma contratos de exclusividad con nadie: trabaja para el mejor postor, con el cártel que mayores beneficios económicos le aporte, con narcotraficantes pequeños o con cualquier grupo criminal.
Cuando le salen bien las cosas, el broker hace un negocio redondo porque técnica y financieramente recupera todo el dinero que invierte, sin contar los dólares que se embolsa y que tiene garantizado bajo el acuerdo con los cárteles del narcotráfico internacional, su porcentaje de ganancia. Hay que reiterar: en Estados Unidos no hay cárteles, sino pandillas y narcotraficantes independientes.
En el libro «Los narcos gringos, una radiografía inédita del tráfico de drogas en Estados Unidos», del periodista Jesús Esquivel, se pregunta ¿Cuánto dinero le cuesta a un broker fletar la droga de los cárteles mexicanos? De acuerdo a Óscar Hagelsieb, quien fue agente especial del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) y se infiltró en agrupaciones de motociclistas que trasladan droga a lo largo y ancho de la Unión Americana, señaló que las cantidades de pago dependen del tipo de droga que se trate y del destino final de la misma.
“El transporte de un kilo de cocaína que se lleva de El Paso a la zona de Chicago se puede cobrar hasta en dos mil dólares. El dinero que el broker paga a la empresa de camiones de transporte público o comercial, o al chofer independiente, no sale directo de su bolsillo, sino del de los distribuidores de la mercancía en Estados Unidos, quienes a su vez la entregan a sus despachadores, que al menudeo la venden en calles, escuelas, centros nocturnos de diversión, bares, cantinas, iglesias, centros financieros y hasta a domicilio”.
Una parte importante de la violencia que existe en Estados Unidos tiene que ver con las disputas entre pandilleros por el control del tráfico de drogas al menudeo, de acuerdo al jefe de Operaciones de la DEA Jak Riley. Matiza que las pandillas callejeras y las bandas o clubes de motociclistas de su país son una necesidad del narcofráfico internacional: define sus actividades como “crimen organizado urbano”.
La eliminación de las pandillas callejeras es una tarea casi imposible de concretar, por lo menos mientras se mantenga la tendencia a la alza en la demanda y el consumo de drogas en Estados Unidos. Al problema de narco pandillas callejeras hay que sumar el de las bandas o clubes de motociclistas involucrados en el tráfico de drogas provenientes de México.
“Los conocemos como outlaw motorcycle gangs, son pandilleros que se hacen pasar por integrantes de clubes de motociclismo recreativo, cuando en realidad son delincuentes”, señala Oscar Hagelsieb. Existe un último escalón del narctráfico en Estados Unidos en relación con las pandillas callejeras: la distribución y la venta de droga dentro de las cárceles municipales y estatales.
Miembros de las pandillas acuden a tiendas de autoservicio para robar cualquier cosa e intencionalmente se dejan arrestar por la policía. Les inician juicios en los que reciben sentencias de tres o cuatro años y a través de redes establecidas dentro de las prisiones primero dominan el territorio y posteriormente inician con la distribución de droga que es introducida por familiares, amigos y hasta personas que son enviadas por los líderes de las pandillas
Otra manera de repartir droga en todo el territorio de Estados Unidos son los narcocamioneros, al igual que los motociclistas la tarifa es de acuerdo al tipo de droga y al destino final donde se entregará. En las compañías de transporte interestatal existe un personaje clave para la logistica del traslado de droga y es el despachador, “un despachador tiene la capacidad de poner un camión en cualquier parte de la Unión Americana. Regularmente es un operador directo del broker y de los cárteles mexicanos”.
Los operadores que trabajan para empresas de carga comercial privada son una pieza importante para el rompecabezas del narcotráfico en Estados Unidos. Con pagos menores a los que reciben los narcocamioneros que salen de la frontera sur con cargamentos de droga, sus colegas de empresas privadas regularmente hacen fletes dentro de un mismo estado.
Más del 65% de las 500 mil empresas de transporte de carga comercial infraestatal que tiene registradas el Departamento del Transporte, tienen su sede en los cuatro estados de la frontera sur de Estados Unidos: Texas, Arizona, Nuevo México y California.
Las ganancias del narcotráfico en México ascienden a más de 500 mil millones de dólares al año. Analistas en México y Estados Unidos coinciden en que al Presidente Donald Trump lo que menos le interesa es acabar con los cárteles de la droga en nuestro país y viene por las ganancias del narco, ante el quiebre económico y el déficit que muestran los números de la Unión Americana.
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Javier Hernández Rizo.
25 de octubre de 2024 at 13:20
Muy interesante el tema de las economías en diferentes paises, todo esto ya lo venían manejando en la agenda 20-30 pero se esta acelerando esto con las guerras, desastres en diferentes partes del mundo.