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OPINIÓN

Primero los pobres

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Opinión, por Luis Manuel Robles Naya //

En un mundo donde la desigualdad es una constante y las proporciones del 80-20 y hasta 90-10, en la concentración de la riqueza y el nivel del ingreso se mantienen inalterables, es evidente que se debiera estar a favor de los que menos tienen y los que menos ganan al ser mayoría, siendo un principio de justicia y equidad al que la humanidad no puede renunciar.

En México, el 41.9% de la población: 52.4 millones viven en pobreza, según CONEVAL y hasta 2018 solo se había logrado reducir en 3 puntos este indicador respecto a la década anterior, dato que no es menor si consideramos que la población creció en 1.4 por ciento.

Este dato, por sí mismo justifica el énfasis que el titular del poder ejecutivo pone al afirmar que en este gobierno primero los pobres, sin embargo, en el contexto actual de las acciones gubernamentales, decir que primero los pobres suena más a recurso demagógico que a verdadera política pública. Resulta además en un proyecto de gobierno excluyente con tintes más de consolidación de poder político que de atender las urgentes prioridades de la nación. Es ignorar, por formación ideológica o clasista, que en México el 42.4 de los hogares en donde viven 40 millones de mexicanos son de clase media (INEGI, ENIGH 2010) y que ésta ha crecido en mayor proporción que la pobreza.

Ahora bien, si el énfasis es sobre los pobres, las políticas públicas del actual régimen, están plagadas de contradicciones. Es encomiable que se busque aumentar el ingreso de los que menos tienen, pero darles más dinero vía subsidios directos se neutraliza si le quitan y escatiman servicios como acceso a guarderías, desayunos escolares, acceso a medicamentos y atención a la salud en el tercer nivel. Es paradójico becar a millones de jóvenes para que se capaciten para el empleo y a la vez cancelar y desalentar inversiones que implican miles de empleos permanentes para estos jóvenes tras el fin de su beca. Es plausible que se trate de evitar la corrupción, (el combate está en duda) pero censurable que por ello se detenga la inversión del estado en infraestructura, se incurra en sub ejercicios presupuestales y se retengan los pagos a proveedores, de quienes dependen otros miles de empleos.

Reducir la desigualdad implica necesariamente incrementar el ingreso de los más pobres, pero un incremento al salario mínimo, así sea histórico, es una receta muy limitada, especialmente en una economía como la nuestra en la que casi el 60 por ciento de la actividad económica se realiza en la informalidad por la inexistencia de mejores oportunidades. Tanto informales como el comercio establecido requieren de la generación de riqueza para que esta sea distribuida y desafortunadamente, la política económica, hasta hoy, no va en ese sentido como lo refleja el primer año de crecimiento negativo. Menor actividad económica es menor recaudación para el estado, agobiado ya por el excesivo costo de los programas sociales y la exigencia de recursos para proyectos prioritarios de dudosa conveniencia

La crisis a la que nos orilla el COVID19 habrá de mostrar la fragilidad de la política económica del régimen. La primera señal de insuficiencia es el afán de conservar al máximo la dinámica comercial para no dañar la economía de los que trabajan a diario y viven de ello.

Es necesario hacerlo así porque el gobierno no tiene dinero para apoyar en forma directa a ese 60 por ciento de la economía que es la informalidad. Es preferible continuar trabajando y administrar los efectos de la pandemia cuya letalidad es menor, pues los muertos serán entonces un daño colateral justificable. El presidente ha hablado de recursos disponibles que nadie sabe dónde están porque no se encuentran en ningún documento oficial; con el precio del petróleo en su peor nivel del siglo, con la recesión en puerta en los USA y la consiguiente reducción de las remesas, con la actividad económica nacional retraída, lo único que puede dar a los pobres son discursos, pensiones y abrazos.

La persistencia en mantener el impacto psicológico en las masas y por ello su renuencia a dejar de concurrir a plazas y eventos multitudinarios, aún en medio de la crisis del COVID19, es parte de los intentos por administrar una crisis que tarde o temprano habrá de exhibir la fragilidad e inoperancia del proyecto gubernamental.

Es necesaria una pronta rectificación para mantener vivo el proyecto transformador, aunque sea en la urgente necesidad de moralizar a la administración pública. Deshacerse del “servum pecus” que es su gabinete y llegar a acuerdos con los 16 ricos que acaparan la riqueza nacional y hoy están a su alrededor, postrados y genuflexos, para limitar sus ganancias y distribuir mejor sus excedentes. Se requieren acciones de Estado para apoyar la economía no desplantes populistas.

OPINIÓN

«Alito» Moreno, con la estocada adentro

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Mujeres y Hombres del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac

¿Sobrevivirá Alejandro “Alito” Moreno a la crisis en que está inmerso?

¿Cuál será el costo de su decisión de mantenerse a la cabeza del otrora partidazo?

El PRI pasa por su momento más crítico en su historia como partido, con una presidencia sumamente cuestionada y que lucha por sobrevivir al estar su presidente sometido a dos fuegos: por un lado, hay fuerzas que se manifiestan y sacuden el árbol del partido y que representan Claudia Ruiz Massieu y Dulce María Sauri que exigen su renuncia, y por el otro lado enfrenta al poder de la 4T cuya punta de lanza es la gobernadora morenista de Campeche, Layda Sansores y que pretende llevarlo a juicio y encarcelarlo por los supuestos delitos de lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

Sin duda el PRI es un partido que con todo y crisis mantiene su gran poder, tanto que frenó la reforma eléctrica que ha sido la gran apuesta del gobierno que encabeza el Presidente López Obrador.

LOS TRAIDORES A LA PATRIA”

Desde la pasada elección intermedia, el PRI decidió ir en alianza con PAN y PRD en “Va por México” para enfrentar a Morena. La alianza electoral se mantuvo y logró romper la mayoría calificada de Morena y aliados en la Cámara de Diputados. En esa situación los cabilderos del gobierno de la 4T operaron para tener el voto favorable de los legisladores federales del PRI. El gobierno de AMLO sentía que contaría con el apoyo del partido tricolor en San Lázaro.

Alito Moreno después de la alianza electoral hizo otro pacto con Va por México, el legislativo. Y contra todo lo que se dijo, mantuvo su posición de rechazar la reforma eléctrica y ésta no pasó.

Vino la declaración del Presidente López Obrador y la embestida de Morena contra los que llamó “traidores a la Patria”. Algunos agudos analistas señalaron que esa descalificación de intolerancia plena y fuera de toda proporción iba dirigida al presidente nacional del PRI porque había asumido el compromiso que la apoyaría y no lo hizo.

VINIERON LOS ATAQUES

Antes de las elecciones en 6 estados de la república, la gobernadora de Campeche empezó a meterle leña al fuego y exhibir a su antecesor en la gubernatura, como un gandalla y vividor de la política, filtrando audios de supuestas conversaciones de Alito de haber recibido financiamiento ilegal para campañas del PRI, de lavado de dinero, de descalificaciones a periodistas, entre otros señalamientos que lo dejan muy mal parado, como alguien impresentable y que se toma como otra raya más al tigre de la corrupción.

La respuesta de Alejandro Moreno es que se trataba de una venganza por no haber cedido a las presiones para que otorgara el voto de los diputados del PRI a favor de la reforma eléctrica, lo que así fue, como se corroboró con el audio que el propio Alito filtró de una conversación que tuvo con el senador del PVEM, Manuel de Velasco, quien se presentó como emisario del Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, para que recapacitara en torno a la posición de su partido en la votación en San Lázaro sobre la reforma eléctrica. Alito se mantuvo y vinieron los ataques.

Su situación se agrava en el PRI, porque a estos audios escandalosos dados a conocer por Layda Sansores, se registraron los resultados adversos en estas elecciones en seis estados, en las que el PRI perdió Oaxaca e Hidalgo, que se añaden a las derrotas en 2021 en Campeche, Colima, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, o sea la derrota y pérdida en 10 en estados que gobernaba, todo en dos años, ganando únicamente Durango en alianza con PAN y PRD, para quedarse con dos estados (Coahuila y Estado de México).

LE PIDEN LA RENUNCIA

Si bien es cierto que Alejandro Moreno fue electo democráticamente como presidente y cuyo periodo vence en agosto del 2023, dentro de 14 meses, su situación se torna cada vez más difícil. Tiene una opinión pública muy feroz que ya lo condenó y que no le da margen, cuando lo retrata de cuerpo completo como un político corrupto y en esas condiciones no se vislumbra que el PRI pueda recuperarse, ya que esa imagen de impresentable la alimenta el gobierno de la 4T con Layda Sansores montando desde Campeche el juicio.

Mantenerse Alito en la presidencia le generará aún más daño al PRI y seguramente impactará negativamente la elección del próximo año en el Estado de México y en Coahuila.

DEBE DE IRSE

Veo que Alito no tiene salida, está atrapado. Incluso, para la Alianza “Va por México”, que le dio el espaldarazo después de los ataques, el daño los alcanzará y se vuelven aun más vulnerables, donde el gran ganador es precisamente Morena.

Alito bien puede continuar en la presidencia del PRI, incluso, el juicio en Campeche los morenistas lo pueden ir administrando todo este año y hasta agosto del 2023 para remarcar la narrativa de que “Va por México” es una alianza de sinvergüenzas, que han saqueado al país y lo quieren seguir saqueando. Es como anillo al dedo para el discurso de AMLO contra la corrupción.

Alito trae la estocada muy adentro. Como bien señala Eugenio Ruiz Orozco, no tiene defensa y está acorralado.

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JALISCO

Congreso de Jalisco, oficialía de partes: ¿Quién elaborará el proyecto ejecutivo de la Línea 4 del Tren Ligero?

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Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco //

El 22 de mayo de este año, en medio de caras de celebración y discursos llenos de comedidos elogios, en el estado que gobierna Enrique Alfaro, algo así como “Alfarilandia”, se realizó el acto inaugural de la construcción de la Línea 4 del Tren Ligero.

La “Magna obra” en beneficio de los tlajomulquenses, se la auto atribuye el ahora gobernador de Jalisco, pero en su momento presidente municipal de Tlajomulco, desde donde -según el propio Enrique Alfaro- se gestó lo que en unos dos años más será una realidad: una línea de tren ligero para las zonas necesitadas del municipio.

Ese día, lleno de satisfacción, el gobernador de Jalisco agradeció a los diputados su apoyo para la realización del proyecto, dijo: “Hay temas en los que podemos debatir, discutir argumentalmente, pero hay otros en los que tenemos que cerrar filas, y por eso hoy a los coordinadores parlamentarios que han acompañado este proceso, a Erika, a Hugo, a Claudia, a Chema, a Quirino”, dijo el Gobernador.

En el agradecimiento del gobernador Enrique Alfaro inicia una serie de situaciones que solo en “Alfarilandia” se pueden dar, mire, se supone que el dinero para la construcción de la Línea 4 a Tlajomulco se aportara de la siguiente forma:

2 mil millones de pesos aportará el Gobierno federal para la Línea 4 del Tren Ligero.

2 mil millones de pesos provendrán del presupuesto de Jalisco de los años 2023, 2024 y 2025.

5 mil 725 millones de pesos provendrán de recursos de la iniciativa privada.

El dinero de la iniciativa privada para la línea 4, según lo dicho por Enrique Alfaro, forma parte de “los dos primeros proyectos bajo la modalidad de Propuesta No Solicitada”, donde se “establece una obligación de pago por una fuente bien establecida, que en este caso es la tarifa del tren con una serie de candados importantes”, ha explicado el gobernador la semana pasada que anduvo de gira en los medios de comunicación explicando “su proyecto”.

Así pues, ya sabemos que la iniciativa privada aportará la mayor parte de la inversión financiera en la construcción de la Línea 4, e incluso se ha dado a conocer por parte del gobierno de Jalisco que han realizado trabajos de análisis hechos a la ”propuesta no solicitada”, mediante la cual la iniciativa privada, es decir, Mota Engil, pide le dejen, ¡Por favor! aportar los más de 5 mil millones de pesos.

Lo bueno es que el 16 de junio, los diputados integrantes de la LXIII Legislatura aprobaron los decretos que permiten a la Comisión Estatal del Agua (CEA) y al Sistema de Tren Eléctrico Urbano (SITEUR) celebrar contratos de inversión con la iniciativa privada. Sí, apenas este jueves de la semana pasada.

Dice el comunicado del Congreso de Jalisco: “Con la finalidad de que se realice el proyecto denominado «Modelo integral de movilidad de la zona sur del Área Metropolitana de Guadalajara (Línea 4)”, los diputados que integran las comisiones de Movilidad, y Hacienda y Presupuestos, autorizaron al Sistema de Tren Eléctrico Urbano una inversión pública productiva total de hasta 9 mil 725 millones de pesos, sin incluir el Impuesto al Valor Agregado (IVA), a valores de mayo 2022.

En el dictamen se avaló llevar a cabo el proyecto mencionado por un monto total de hasta 21 mil 614 millones 400 mil pesos, sin incluir el Impuesto al Valor Agregado, a valores de mayo 2022, por un plazo de hasta 38 años, los cuales tendrán un máximo de 2 años corresponderá a la etapa de inversión.

Los diputados de Jalisco autorizaron la realización del contrato de inversión con la iniciativa privada para la Línea 4, hablan del monto de total beneficio económico que recibirá el inversionista privado de los más de 5 mil millones, y no les molestó en lo más mínimo que, el gobernador ya hubiera iniciado la construcción de la obra de la Línea 4, ya hubiera promocionado el tipo de inversión privada que iba a participar, con todo y monto, además de ya conocerse la empresa “interesada”, es decir, una vez más, el Congreso de Jalisco funcionó como Oficialía de partes de Enrique Alfaro y no como un poder autónomo.

Pero, la mejor muestra de que la Línea 4 del Tren Ligero solo puede existir en “Alfarilandia”, la exhibe el periodista Jonathan Lomelí en sus redes sociales, pues presenta la respuesta a la solicitud de transparencia SIOP/TRANSPARENCIA/616/2022, que dice: 

III.- En respuesta a su solicitud, dicha Secretaría realizó las gestiones correspondientes y hacen de su conocimiento que, el sentido de la respuesta es NEGATIVA POR INEXISTENCIA de conformidad a lo dispuesto al artículo 86.1, fracción III de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Jalisco y sus Municipios; y de acuerdo a lo manifestado en el oficio SIOP/TRANSPARENCIA/616/2022; se le comunica que como parte de los inicios de los trabajos de la obra en comento, se está ejecutando la construcción de paso superior vehicular «Adolf Horn» e imagen urbana sobre la Av. Adolf B. Horn Jr. a su cruce con las vías de ferrocarril Guadalajara – Manzanillo, en los municipios de San Pedro Tlaquepaque y Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco; del cual sí se cuenta con proyecto, pero no así, de un proyecto ejecutivo integral para la obra de línea 4, motivo por el cual es inexistente lo solicitado”.

¡Viva Alfarilandia!

Enrique Alfaro inicia una obra, se da a conocer el costo financiero de la obra, se dice cuánto va a venir a ofrecer una empresa sin pedirlo el gobierno del estado, se conoce el nombre de la empresa interesada, se autoriza que el gobierno y la empresa privada firmen un contrato por parte de los diputados, luego, la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública de Jalisco dice que: NO HAY un proyecto ejecutivo integral para la obra de línea 4.

Se supone que los próximos días, saldrá la convocatoria para la licitación de la empresa que vendrá a Jalisco a pedir invertir… ¿Después de eso se iniciará con la realización del proyecto ejecutivo de la Línea 4?

Todo puede suceder en ¡Alfarilandia!

En Twitter @DEPACHECOS

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OPINIÓN

Tibieza política

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Opinión, por Miguel Ángel Anaya Martínez //

Desde inicios de los 80 se comenzó a utilizar el término de “corrección política” o “políticamente correcto”. Este se refiere a evitar utilizar lenguaje o promover políticas públicas que afecten a las minorías, evitando la discriminación o el desfavorecimiento de cierto grupos o etnias vulnerables.

El concepto se popularizó cuando a mediados de los 90 el periódico The New York Times comenzó a publicar artículos replanteando pensamientos sobre el machismo, la homofobia, la discriminación, etc. Los temas se fueron ampliando, llegando a tocar conceptos como el cuidado del medio ambiente, género y hasta el lenguaje mismo.

Al popularizarse las posiciones “políticamente correctas” muchos de sus promotores fueron tomando fuerza y el movimiento se distorsionó en una corriente que define lo bueno y lo malo, se olvidó que el mundo y la sociedad misma es un mosaico de pensamientos, de ideologías y de colores, haciendo creer que en el mundo todo es blanco o negro; si apoyas determinada causa estás bien si no eres el enemigo.

De esta manera los políticos de todos los sabores fueron montándose en la ola de lo “políticamente correcto” aunque esto contradijera sus propios valores, sus propias ideologías o creencias, dejaron de existir los discursos duros para cambiarlos por posiciones tibias que no incomodaran; finalmente las posiciones de las diferentes instituciones políticas se fueron homologando, los partidos se mimetizaron y para la sociedad -cansada de los excesos de los que gobernaban- todo comenzó a sonar igual.

Este fenómeno que afecta a buena parte del mundo occidental tiene su contraparte, y en una sociedad que reclama contrastes y posiciones distintas, el hartazgo de discursos planos y poco convincentes llevó a la aparición de ciertos personajes que tenían sus posiciones muy claras, al sonar diferentes a lo que la palestra política ofrecía lograron encumbrarse en el poder, los ejemplos abundan, desde Donald Trump en Estados Unidos, Boris Johnson en Reino Unido, Marine Le Pen en Francia, Jair Bolsonaro en Brasil, Nayib Bukele en el Salvador, Gloria Álvarez en Guatemala o el partido Vox en España e incluso esto explica de alguna manera la popularidad de López Obrador -o en su momento El Bronco- en nuestro país, ya que su discurso y solo el discurso se contrapone en cierta medida a lo que ofrecen los partidos políticos de siempre.

Así como el hartazgo de lo “políticamente correcto” explica la aparición de ciertos personajes políticos, también ayuda a entender el porqué la oposición no está funcionando en México, la alianza de PAN, PRI y PRD suena rara, ver a un panista aliarse con un priista ya que coinciden únicamente en ganarle a Morena suena mal, para poder conjuntarse, los discursos se tienen que igualar, olvidarse de lo que históricamente fueron y asumir posiciones tibias con el único fin de ganar una elección y si todo suena igual entonces todos son iguales, si todos son iguales entonces no vale la pena votar por ellos. Del PRD ni hablamos porque de no ser por la alianza ya hubiera perdido el registro en al menos, la mitad del país. MC juega sus cartas aparte.

La elección del pasado 5 de junio muestra un claro escenario, Morena sigue creciendo y muy probablemente no es por sus aciertos, lo que sucede es que enfrente no había quien. Mientras la oposición siga presentando personajes reciclados en las boletas, mientras no se replanteen ideas, mientras los posicionamientos sigan siendo tibios para evitarse cualquier problema, mientras no se entienda que la sociedad necesita ver algo distinto, los ciudadanos seguirán viendo con apatía la política y no asistirán a las urnas y cuando esto sucede suelen ganar aquellos que ya tienen el poder.

En la reciente elección el abstencionismo fue de alrededor del 50% y en Oaxaca llegó a más del 60%. Así las cosas en un país que enfrenta problemáticas fuertes diariamente, que quiere cambiar y no sabe cómo o con quienes. El panorama esta claro: si se quiere cambiar de rumbo los movimientos tendrán que surgir de la sociedad civil organizada y no de los partidos políticos de siempre.

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