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El caos en Latinoamérica: Agonía del neoliberalismo con auge de la remilitarización

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Por Alfredo Jalife-Rahme (Sputnik Mundo) //

En el mundo tripolar de hoy, conformado por las potencias Estados Unidos, Rusia y China, fracturado también por la desglobalización que refleja la agonía del neoliberalismo global, se escenifican revueltas multidimensionales con una aguda remilitarización en Latinoamérica -sin el Caribe-, en medio de la rebelión demográfica de los ‘millennials’ que usan como instrumento las redes cibernéticas.

 

Solía proferir Confucio, el inconmensurable sabio chino del Siglo V, antes de Cristo, que el inicio del caos se gestaba con la confusión lingüística.

En el nuevo (des) orden global en curso, han sido hechas añicos las viejas categorías de izquierda y derecha cuando hoy el mundo se encuentra fracturado por la dicotomía del nacionalismo contra el globalismo -antes de la próxima taxonomía de la inteligencia artificial donde prevalecerán EEUU, China y Rusia-.

La epidemia de revueltas en Latinoamérica, sin contar El Caribe, que padece las propias, se han agudizado debido a su dinámica demografía donde resaltan los millennials desde Ecuador pasando por Chile hasta Bolivia y quienes se movilizan con mayor vehemencia y celeridad gracias a las redes cibernéticas.

Bajo el prisma del hemisferio ‘americano’, resalta la lucha por el poder en EEUU entre dos grupos antagónicos —el de George Soros y el del presidente Trump— quienes hoy luchan en una guerra sin cuartel con sus respectivos tentáculos y epígonos.

En la fase de Trump, asistimos a un neomonroísmo que resucita la doctrina Monroe de 1823 y que busca destruir lo que queda del alicaído bloque ALBA.

La feroz lucha fratricida en EEUU, de cara a las elecciones de noviembre de 2020, afecta e infecta la dimensión latinoamericana debido a la presencia del 18% de latinos en su seno —55 millones, en una población de 329 millones—, muchos de ellos de doble nacionalidad, así como a la política propia del trumpismo, nada disímbola de Hillary Clinton/Obama respecto a Latinoamérica que sufre en varios puntos desestabilizaciones mediante golpes de Estado inducidos y apoyos tangibles para sus diversas  remilitarizaciones.

A mi juicio, el inicio de las audiencias públicas para defenestrar a Trump y/o la búsqueda de su reelección tienen ya repercusiones enormes desde el norte de México -la carnicería de la familia de mormones LeBaron en la Sierra de Sonora, frontera con Arizona: notorio estado volátil (swing state) del colegio electoral estadounidense- hasta Bolivia, donde fueron capturadas las llamadas telefónicas a la Embajada de EEUU en La Paz de parte de dos senadores republicanos que promovieron el golpe de Estado: Marco Rubio de Florida (con 29 votos electorales) y Ted Cruz de Texas (con 38 votos electorales).

De aquí a noviembre del 2020, tanto para impedir su impeachment (defenestración) como para ser reelegido, Trump deberá contar con el apoyo de los dos senadores de origen cubano Marco Rubio y Ted Cruz, quienes han apretado las tuercas para propiciar cambios de régimen en países que consideran comunistas/socialistas en Latinoamérica.

A raíz de la carnicería de la familia de mormones binacionales LeBaron en el norte de México, no solamente el presidente Trump conminó a su homólogo mexicano a recibir ayuda militar para combatir a los ‘monstruos’ del narcotráfico, sino que también el muy influyente senador republicano Lindsey Graham llegó a calificar a México de encontrarse en una situación peor a la de Siria.

Las convulsiones en Latinoamérica y sus resultados tendrán enorme impacto en las elecciones de EEUU en noviembre del 2020.

Hoy Latinoamérica vive una imponente remilitarización: desde la llegada al poder en Brasil con el excapitán evangelista Jair Bolsonaro hasta el reciente golpe policiaco-militar-mediático-bíblico en Bolivia.

En Brasil, la máxima potencia geoeconómica-territorialpoblacional-militar de Latinoamérica, 22 miembros del gabinete de Bolsonaro son militares, donde destaca su vicepresidente y general retirado Hamilton Mourao.

La remilitarización brasileña es sui generis con máscara ‘democrática’, mezclado al pinochetismo neoliberal de su ministro de economía Paolo Guedes: un Chicago boy adoctrinado en Chile.

En Chile, el colapso del modelo neoliberal ha llevado a una revuelta de los millennials que no amaina, por lo que su presidente Sebastián Piñera, un multimillonario que hizo su fortuna bajo el pinochetismo, decretó el estado de emergencia operado por la casta militar.

La dimisión del gabinete de Piñera y las promesas de un nuevo pacto social y una nueva Constitución no satisfacen a los millennials, sin horizonte palpable de vida, quienes exigen su renuncia, lo cual presagia la ingobernabilidad y un inminente golpe de Estado rectificativo.

En Perú, frontera norte de Chile, el presidente Martin Vizcarra disolvió el Congreso y gobierna con un amplio respaldo de su Ejército.

En Ecuador, frontera norte de Perú, las volcánicas protestas juveniles obligaron a un toque de queda operado por el Ejército en la capital Quito para sostener a su repudiado presidente Lenin Moreno que tuvo que huir a Guayaquil.

Hasta aquí cabe un axioma estrujante: los Gobiernos de Latinoamérica, sean de izquierda o de derecha en la anacrónica taxonomía, perviven si gozan del apoyo del Ejército —como son los casos de Nicaragua y Venezuela— o son derrocados, como es el caso de Bolivia donde el Ejército y la Policía obligaron a la renuncia del presidente Evo Morales.

El caso de Venezuela es singular: pese al boicot y las sanciones de EEUU —que busca apoderarse de su petróleo, oro y torio—, el presidente Maduro, sucesor de Hugo Chávez (teniente coronel de carrera), ha podido sortear las sublevaciones y la autoproclamación como ‘presidente’ de Juan Guaidó, gracias al apoyo del Ejército que ha mantenido su cohesión contra vientos y mareas.

Debido al golpe de Estado, Bolivia marca el paroxismo de la remilitarización en Latinoamérica y parece repetir el menú neomonroísta de EEUU cuando Hillary Clinton propició el golpe de Estado militar contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras en 2009 para luego redireccionar su ‘democracia’ militarizada con un candidato conveniente.

¿Podrá el Ejercito de Bolivia repetir hoy con Trump la fórmula hondureña de ayer con Hillary Clinton?

En Bolivia, llamó la atención que la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez —por cierto, tía de Carlos Andrés Áñez Dorado, un narcotraficante encarcelado en Brasil hace dos años —haya sido elegida sin quórum y entronizada por los militares en forma flagrante.

La autoproclamada presidenta se hizo notar más, amén de su racismo medieval contra los indígenas (mayoría de la población), por ostentar una Biblia evangelista como su estandarte, en imitación al ‘evangelismo sionista’ del excapitán Bolsonaro en Brasil.

Entre los varios factores en juego en Bolivia, cabe destacar uno de mayor trascendencia geopolítica: su posesión de gas nacionalizado y la mayor reserva de litio en el planeta que sirve para los smartphone y los carros eléctricos.

Justamente antes del golpe, el Gobierno de Evo Morales había anunciado sus planes para nacionalizar la industria del litio. Cabe destacar que días antes, el depuesto Evo Morales había asistido al lanzamiento del carro eléctrico Quantum, de fabricación boliviana al 100%.

Hace dos meses, Ivanka, hija y ‘asesora’ de Trump, había visitado la provincia de Jujuy (Argentina), frontera con Bolivia, para apoyar la ‘ruta del litio’ mediante una inversión de 400 millones de dólares.

El ‘triángulo del litio’ de Bolivia/Argentina/Chile concentra el 75% del planeta y es objeto de la codicia de las mineras anglosajonas de EEUU y Canadá que desde la OEA —con sede en Washington y cuyo presupuesto depende del 60% de EEUU— había catalizado el golpe de Estado en Bolivia.

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MUNDO

Podría prolongar su gobierno hasta 2036: De la KGB a zar de todas las rusias…¡Putin forever!

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

Navsegada” Putin – Putin para siempre-, decían algunos de los manifestantes que con pancartas apoyaban o rechazaban las reformas constitucionales que el Presidente Vladimir Putin había propuesto al pueblo de Rusia mismas que fueron votadas el pasado 1 de julio.

Nuestra Constitución, Nuestro País, Nuestra Decisión” decían los folletos de propaganda que impulsaban la propuesta. En Rusia existe una ley para la realización de referéndums que permitan reformar su “Carta Magna”, en ese sentido y a sus 67 años de edad el ex agente de la KGB –policía secreta- obtuvo una importante victoria política al lograr pasar el proyecto de ley que permite su reelección continua hasta el año 2036. El actual periodo de Putin Concluía en el 2024, pero decidió no esperar y en medio de la pandemia se logró reformar la constitución.

Los acontecimientos políticos de una potencia sirven de referencia para conocer lo que pueden ser tendencias o fenómenos político-sociales que se repitan en otras regiones del mundo, especialmente en una era tan intercomunicada como la actual; por ejemplo, sabemos que el Presidente de China Xi Jinping logró algo similar hace un par de años, aumentando su poder político –interno y externo- prolongando su permanencia en el cargo reformando la ley que ahora le permitirle reelecciones indefinidas. Parce que Putin no se quiso quedar atrás.

Hay varias democracias que mantienen a sus mismos gobernantes en el poder por décadas, pero en ellas los órganos del Estado son mucho más independientes y por ende se da un verdadero equilibrio de poder mediante el cual los ciudadanos pueden exigir cuentas de forma efectiva a sus gobernantes. Japón, Alemania, Inglaterra, Francia e Israel son ejemplos de este tipo de democracias que mantienen por mucho tiempo a sus gobernantes pero que pueden ser removidos en cualquier momento por medios pacíficos en caso de ser encontrados culpables por faltas graves o vía electoral permitiendo que alguien más llegue al gobierno.

En el mundo circulan videos de líderes opositores rusos y de organismos civiles de supervisión electoral en donde acusan al gobierno de haber perpetrado un fraude electoral monumental, pero el Organismo Central Electoral anunció que el 78% de los electores votaron a favor de las reformas propuestas.

UNA BUENA SEMANA PARA EL KREMLIN

La reforma constitucional tienen muchos más aspectos que la prolongación de Putin en el poder. En esta nueva Carta Magna el Presidente Ruso puede destituir a los jueces y ministros de la Corte, también se crea el Consejo de Estado integrado por el Ministro del Interior –algo así como el de Gobernación- y todos los gobernadores del país; una mezcla de CONAGO en México pero encabezada por el presidente del país.

Resaltó que en la misma se defina al matrimonio como la “Unión del Hombre y la Mujer” lo que motivó varias marchas de grupos gay y la protesta de varias embajadas en el pasado miércoles izaron en Moscú la bandera del arcoíris, símbolo mundial de la homosexualidad.

La inclusión de Dios en el texto constitucional es el último elemento que cuadra la campaña del Presidente Putin, quien se ve así mismo como el conservador de los mandatarios mundiales y defensor de la fe cristiana, lo que contrasta con su socio comunista del sur Xi Jinping. Es una extraña coincidencia que un Vladimir –Lenin- eliminó a la Iglesia de los asuntos del gobierno ruso y otro Vladimir –Putin- la regrese 100 años después.

El Kremlin es la mini ciudad amurallada en la cual está asentada la sede del poder político de Rusia a la orilla del rio “Moskva”. Pero en términos geo-políticos es el centro de gobierno que ha influido con mucha determinación en el ascenso y descenso de la mayoría de los movimientos político-económico-militares que dan forma al mundo moderno. Conquistarla fue la distracción o ambición que en 1812 costó la derrota a Napoleón lo que detuvo su avance europeo y que terminó en su primer exilio en la Isla de Elba. Lo mismo le pasó a Hitler que por abrir el frente ruso perdió el frente Occidental y ahora lo mismo le pasa a los americanos que por estar entretenidos con Rusia durante cuatro años de pleitos en Washington, están por perder el flanco asiático.

La elección se dio el miércoles 1 de julio. El jueves 2 de julio Rusia ponía en marcha una pieza más del ajedrez global que por el momento comparte con China aunque también le vende aviones militares a la India que de momento está en pleito con Beijing.

La alianza sino-rusa envió el primer tren de tecnología moderna patrocinada por Beijing conectando el comercio entre Pyongyang y Moscú. Uno podría decir que Corea del Norte es poco importante, pero estas vías recorren una distancia que por mar durarían semanas y que por aire es muy costosa para la venta de artículos industriales o de autos. La distancia es superior a la que separa a Cancún de Alaska. Este avance también permite –en plena pandemia- el aumento del comercio de mercancías chinas enviadas directamente en vagones cerrados y con rastreo satelital hasta los mercados europeos de Alemania o Francia. Es el segmento ferroviario más largo del mundo

En la reunión informativa del jueves, la Empresa Paraestatal Ferroviaria Rusa confirmó que la construcción del Tren Bala que conectará a Moscú con Beijín en recorridos de 48hrs -hoy toma siete días- va en tiempo conforme a lo planeado y que se inaugurará en el 2023. Las inversiones y construcciones para conectar los más de siete mil kilómetros están siendo a cargo de la empresa china ferroviaria pero la operación será a cargo de la entidad rusa.

Donald Trump ha pedido que Rusia sea reintegrado al G7, propuesta que Alemania y Francia rechazaron, pero ahora Rusia dice que un G7 sin Beijing “no tiene sentido, porque es simplemente imposible discutir cualquier asunto del mundo moderno sin China” declaró el 4 de julio el viceministro de relaciones exteriores de Rusia Sergei Ryabkov.

EL NEO-ZAR VLADIMIR

La gente por las calles también llevaba fotos de Putin con atuendo de Zar. “Una vez que se es agente de la KGB, siempre se será de la KGB”, declaró el Presidente Ruso. Eso nos da una clara idea de su estructura intelectual. El también abogado nació en San Petersburgo – Ciudad de San Pedro en español- ha sido el hombre fuerte de Rusia desde 1999. Su ambición por restablecer el esplendor de la Rusia Imperial mezclado con el poder de la Unión Soviética es una similitud que se puede encontrar en el Presidente chino aunque con estilos muy distintos ambos gozan de un poder casi absoluto dentro de sus países.

El fenómeno jurídico-social que por la vía electoral otorga a una sola persona el control económico-político-militar de un país por largos periodos de tiempo, no es un hecho de ideología comunista o capitalista sino de control emocional y mental de una mayoría que ve en esta forma de gobierno una oportunidad para sobrevivir por miedo o por interés. Los ciudadanos ven en al líder como al único capacitado para lograr el objetivo del Estado Moderno que es “El Bien Común” y a cambio de eso ceden sus libertades individuales al extremo. A él entregan las riendas de un Estado que es público pero que puede manejar como propio “por el bien de todos”. Siempre es más fácil responsabilizar a otros de lo que puede ser parte de nuestra propia responsabilidad. También puede ser que muchos ciudadanos prefieran a un líder respetado en el mundo aunque éste no de resultados económicos en lo local o de derechos civiles en lo local. Puede haber de los dos pero a veces hay que escoger.

Vladimir logró crear una idea de Unidad Nacional en torno a su propia persona. El nacionalismo regresa por los excesos de la globalización, irónicamente la propia globalización está cayendo víctima de su propia ambición porque el rumbo que sigue no es de globalización en el sentido de que todos los países valgan lo mismo sino de una redistribución del poder en el que un gobierno pueda imponer su ideología a los demás marcando el regreso del péndulo de la historia.

No olvidemos que el socialismo nació en Occidente, de hecho el primer pueblo socialista-comunista se creó en 1824 en EUA a manos de un inmigrante inglés, mismo que fracasó dos años después. Este experimento encabezado por Robert Owen fue practicado años antes del Manifiesto Comunista de Marx & Engels en 1848, pero tuvo su primer gran triunfo en la Rusia Comunista de 1917, Revolución patrocinada en parte por Alemania y Japón al inicio del siglo pasado en su búsqueda por distraer al Zar de Rusia de los conflictos que tenía en ese momento con los países respectivos. El sistema socialista después fue imitado por la China comunista y muchos más. Pero Putin no parece tener interés en el comunismo sino en el imperialismo liberal asociado con la China comunista.

La gran diferencia material entre un rey que hereda el gobierno a un hijo y un líder que hereda el poder a otro en un sistema semi o totalmente autoritario, es que en el primero el derecho es por sangre y en el segundo es por maniobras políticas, pero en los dos el verdadero dueño del país es un grupo de oligarcas y no una mayoría, a pesar de que en el segundo se diga que la mayoría decide, en realidad hay una “orientación para que el pueblo decida lo correcto” que es casualmente lo que el eterno líder ha pensado.

Rusia encabezada por Stalin fue el punto de apoyo que Occidente usó para derrotar a Hitler en la Segunda Guerra Mundial, hoy China usa a Rusia con Putin para derrotar a Occidente. No creo necesario aprender ruso -aunque debe ser interesante- pero sí comentar que hay una tendencia hacia el autoritarismo por las fallas o excesos de la democracia capitalista occidental, especialmente las fallas de gobernantes y ciudadanos que no hemos sido más exigentes con nosotros mismos siendo parte del problema nuestra propia falta de responsabilidad.

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Con derecho al retorno: Cómo Israel repatrió a los judíos de todo el mundo

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(Sputnik Mundo). Hace justo 70 años, el 5 de julio del 1950, el Parlamento de Israel (Knéset) aprobó la Ley del Retorno, que garantiza el derecho de todos los judíos a regresar a Israel y solicitar la ciudadanía. Esta iniciativa legislativa, que se convirtió en una de las más importantes del país, no ha estado exenta de polémicas.

Inicialmente, el artículo 2 de esta ley prescribía que el visado de repatriado podía concederse a cualquier persona de origen judío que manifestara su deseo de asentarse en Israel. Las autoridades israelíes solo podían rechazar una solicitud si el individuo había sido acusado de cometer un crimen contra el pueblo de Israel o si presentaba una amenaza a la salud pública y la seguridad del Estado hebreo.

Tampoco podían regresar a Israel aquellas personas que tuvieran un historial criminal en el pasado. Esta disposición buscaba evitar a los delincuentes que veían el regreso a Israel como una manera de escapar de la justicia en otros países.

La aprobación de la Ley del Retorno condujo inmediatamente a la aparición de ciertos problemas legales. En particular, se hizo necesario determinar algunos criterios que debía cumplir cada solicitante para ser repatriado a Israel. 

En 1958, el ministro del Interior de la época, Yisrael Bar-Yehuda, dio instrucciones para que “una persona que declare sinceramente que es un judío sea registrada como judío, sin exigir pruebas mayores”. Sin embargo, esto causó una fuerte polémica dentro del país, especialmente dentro de los sectores más religiosos, por lo que el primer ministro, Ben Gurión, decidió derogar esta modificación. 

Esta situación solo empeoró en 1962, con el caso del monje católico de origen judío Oswald Rufeisen y en 1968, con el comandante de la Armada israelí, Benjamin Shalit, casado con una mujer atea y escocesa, y quien exigió reconocer a sus hijos como judíos. La historia de Rufeisen fue tan determinante que se convirtió en un símbolo de la lucha de los que no estaban de acuerdo con la definición oficial de persona judía.

Algunos expertos defendían que era necesario que los repatriados respetaran el Halajá: el cuerpo colectivo de reglas religiosas judías que reglamenta la vida religiosa y social de los adeptos al judaísmo. Otros sugerían que para reconocer a un individuo como judío bastaba con que este pasase a confesar la respectiva fe, sin importar si era un afroamericano o un aborigen.   

En 1970, la Ley del Retorno fue completada con la siguiente definición: un judío era aquel individuo que nacía de una madre judía o realizaba un giyur —conversión de un no judío al judaísmo —, y no pertenecía a otra religión. Al mismo tiempo, su cónyuge, hijos y nietos de otra confesión que arribaron al país hebreo junto con él podían contar con  los mismos derechos y beneficios que otros repatriados, según la base de la Ley del Retorno.

“Guiado por esta ley, el Gobierno israelí abrió las puertas a una repatriación ilimitada e inmediatamente enfrentó el problema de la repatriación y absorción masiva de inmigrantes”, recordó en una de sus obras literarias el escritor ruso Rafael Grugman. 

La primera ola estaba compuesta por refugiados procedentes de Europa que habían sobrevivido al Holocausto y se habían asentado en Chipre. La segunda procedió de los países árabes y del norte de África. 

“Los judíos fueron forzados a abandonar sus hogares, les confiscaron sus propiedades, casas y tierras. Un gran número de nativos multilingüe de 70 países que no hablaba la lengua hebrea se movilizaron a Israel, entre ellos había muchas personas discapacitadas, ancianos y niños que necesitaban un cuidado especial”, escribió Grugman.

Como consecuencia, este flujo de migrante condujo a una profunda crisis económica en Israel. El 12 de marzo de 1951, el país hebreo envió una nota a Estados Unidos, la URSS, Reino Unido y Francia exigiendo que le pagasen una indemnización de 1.500 millones de dólares de los fondos recibidos como parte de las reparaciones alemanas. La URSS decidió no responder a esta nota, mientras los países occidentales recomendaron que Israel recurriese directamente a la Alemania Occidental. 

De acuerdo con lo señalado por Joseph Telushkin en su libro El Mundo Judío, “la Ley del Retorno es probablemente el acta más popular de todas las que fueron introducidas por el Knéset. Incluso al día de hoy sigue siendo una fuente de confort psicológico para los judíos de todo el mundo, incluso para los que no tienen la intención de volver a Israel.”

No obstante, una de las principales críticas a las que se somete esta ley es el hecho de que muchos de los que volvieron a Israel no se asocian con el pueblo judío. En cambio, lo hicieron solo con el fin de mejorar su situación socioeconómica al recibir los beneficios que otorga esta ley a los repatriados. Parte de estas personas considera a Israel como un punto intermedio para emigrar a EEUU o Canadá. 

De hecho, la profesora de derecho israelí Ruth Gavison opina que la repatriación debe permitirse solo a los que estén interesados en el modo de vida judío. Por esta razón, ya se propuso una enmienda a la ley, que incluiría un criterio de interés por la vida judía.

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El perverso mensaje de EEUU de apropiarse del remdesivir: Compra producción de próximos tres meses

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Por Raúl Zibechi (Sputnik Mundo)

Días atrás del gobierno de Donald Trump decidió comprar grandes cantidades del fármaco remdesivir, casi todo lo que el fabricante será capaz de ofrecer al mundo durante los próximos tres meses.

Se trata del primer medicamento aprobado contra el COVID-19, patentado por la empresa Gilead, lo que hace que ninguna otra empresa esté autorizada para producirlo. Según la información, se trata de 500.000 dosis compradas por EEUU, que equivale a toda la producción del mes de julio y el 90% de lo que se prevé para agosto y septiembre.

Es cierto que cada país tiene el deber de proteger la vida de sus ciudadanos. Sobre todo EEUU, donde la pandemia ha contagiado ya a casi tres millones de personas y se ha cobrado la vida de 130.000, con elevadas tasas de contagios en la actual oleada de rebrotes, que superan los 50.000 diarios.

Sin embargo, el mensaje que envía la Administración Trump al mundo es algo muy parecido a una declaración de guerra. La Unión Europea no ocultó su malestar que viene de mucho antes y se remonta a las “escaramuzas por las mascarillas y el supuesto intento estadounidense de hacerse con la empresa alemana CureVac, puntera en la investigación de una vacuna”, destaca El País.

En realidad, el remdesivir no es la solución a la pandemia de coronavirus, aunque “acorta las hospitalizaciones, pero no reduce la mortalidad ni disminuye los ingresos en la UCI”, según el jefe de servicio de enfermedades infecciosas del hospital Ramón y Cajal en Madrid.

En suma, no cura pero resuelve el problema que desvela a los gobiernos: el colapso del sistema sanitario.

La cuestión es más grave aún, ya que el laboratorio estadounidense Gilead, que produce el fármaco, vende cada dosis a razón de casi 400 dólares, llevando el costo total del tratamiento a 2.200 dólares.

El periódico español desnuda el inmenso negocio que supone la compra masiva de la Casa Blanca. La ONG Salud por Derecho, defensora del acceso universal a los medicamentos sostiene: “Cálculos hechos por la Universidad de Liverpool estiman que el coste de producción más un beneficio razonable sería de un dólar [90 céntimos de euro] por dosis”.

La industria farmacéutica occidental se beneficia de las gigantescas inversiones que realizan los Estados para el desarrollo de nuevos fármacos, que luego rinden beneficios millonarios a las empresas privadas.

La directora de Salud por Derecho concluye que “estos elevados precios y los acuerdos como el de Estados Unidos ponen en riesgo el acceso al fármaco de toda la población que lo necesite”.

Las razones por las cuales la Casa Blanca decidió hacer una compra tan masiva pueden oscilar entre dar un mensaje de “preocupación” por la salud de la población en plena campaña electoral, hasta un probable recado dirigido a la Unión Europea, que estos días decidió abrir sus fronteras a pasajeros de 15 países extra comunitarios pero no a los provenientes de EEUU.

Lo grave del asunto es que muestra la existencia de una guerra no armada entre aliados tan cercanos como EEUU y la UE. En abril, Francia denunció intentos de Estados Unidos de llevarse sus pedidos de China, pagando precios superiores y en efectivo en la misma pista donde se embarcan las mascarillas.

Se dirá que no es nuevo y que ha sido la tónica durante la pandemia, incluyendo peleas entre países de la misma Unión Europea. A principios de marzo, “Francia se apropió 4 millones de mascarillas que iban rumbo a España e Italia”, provenientes de China, aprovechando una escala en la ciudad de Lyon para requisarlas.

La situación es más grave de lo que se piensa, ya que no se trata de un simple intento de tomar la delantera frente a otros países.

En primer lugar, la política de América primero, con la cual EEUU busca reposicionarse en el mundo y revertir su decadencia industrial, no sólo está destinada a provocar enfrentamientos con quienes ha declarado como enemigos (China, Rusia, Irán y Venezuela), sino que provoca tensiones y enemistades incluso con sus propios aliados.

En el estado actual del sistema mundial, nadie puede permitirse jugar solo y en contra de los demás. Esta política contrasta con la declarada por el gobierno de China, en el sentido de tejer alianzas de larga duración, como la Ruta de la Seda, que beneficien tanto al país que realiza inversiones como a los anfitriones.

En segundo lugar, esta puede ser apenas la primera escaramuza de una batalla mayor, cuando se consiga la primera vacuna contra el coronavirus. Como apuntó el investigador Andrew Hill, de la Universidad de Liverpool: “Imagina que esto fuera una vacuna. Eso sería una tormenta de fuego. Pero tal vez esto es una muestra de lo que vendrá”.

Al parecer, tanto las escaramuzas por las mascarillas y los respiradores al comienzo de la pandemia, como la actual disputa por el remdesivir, es algo así como un “ensayo general” de un enfrentamiento en ciernes a gran escala. La guerra comercial contra China y las tasas a las importaciones de productos de sus aliados que viene promoviendo Trump, van en la misma dirección: América primero es una declaración del guerra al resto del mundo.

La tercera es el agudo contraste entre esta política y la de Pekín, que donó millones de mascarillas a los más diversos países del mundo en todos los continentes. Se dirá, con razón, que son donaciones interesadas para mejorar su posición comercial y diplomática, lo cual resulta evidente. Aún así, el contraste con la política de Washington no puede ser mayor.

Finalmente, la cuestión de fondo es que China ha contenido la pandemia, mientras EEUU lucha con un rebrote inesperado y letal que retrasa aún más la ansiada reapertura de la economía. La crisis global generada por la pandemia encuentra al Dragón en plena expansión, pese a los tropiezos inevitables, mientras el Águila sigue su lenta decadencia, alienándose cada vez más aliados que resultan imprescindibles en la batalla por la hegemonía global.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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