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Estados Unidos y China: Tregua comercial a la guerra tecnológica

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Por Alfredo Jalife-Rahme (Cortesía de Sputnik Mundo)

La guerra comercial de Trump contra China obtuvo una tregua con un arreglo ‘deslactosado’ que mínimamente detuvo la batalla de las tarifas que beneficia a EEUU. China esperará el desenlace del ‘impeachment’ de Trump en el Senado y/o su reelección cuando se intensifica la guerra tecnológica por Mike Pompeo y se abre un nuevo frente en el Ártico.

Existe un patente fatalismo en los círculos estratégicos de Washington sobre la inevitable guerra de EEUU contra China plasmado en el teorema de la trampa de Tucídides y el memorándum Crowe del libro Sobre China de Kissinger.

En su libro Destinados para la Guerra, el politólogo y relevante consultor del Pentágono Graham Allison expone su teorema de la trampa de Tucídides: “Cuando una gran potencia amenaza para desplazar a otra, la guerra es casi siempre el resultado”.

En su polémico libro Sobre China, Kissinger, todavía muy cercano a Trump y a su yerno talmúdico Jared Kushner, desarchiva el célebre memorándum Crowe que versó antes del estallido de la Primera Guerra Mundial sobre la inevitabilidad de la guerra entre Gran Bretaña y Alemania y que ejemplifica “la rivalidad angloalemana como un augurio (sic) de lo que le puede esperar a EEUU y a China en el siglo XXI”.

Aquí no importan si tienen razón o no Allison y Kissinger, sino que representan más bien la moda pensante de los dos partidos reinantes de EEUU con sus respectivos estrategas que son auscultados por el presidente en turno.

En medio de su naufragio doméstico, debido a los avatares de su impeachment en el Senado, Trump consiguió dos resonantes triunfos comerciales de corte electorero: su acuerdo deslactosado de la fase uno con China, y su avallasador acuerdo T-MEC con Canadá y México que contempla utilizar para su reelección.

Trump exulta su logro comercial con China con propósitos propagandísticos, mientras ha levantado muchas cejas escépticas y asépticas sobre la implementación de la controvertida fase uno, no se diga si habrá una segunda fase.

Pareciera que a cambio del respiro que le concedió a Trump —debido a su flagrante intervencionismo desde Hong Kong hasta la provincia islámica de Xinjiang—, China prefirió absorber algunas pérdidas relativas a su inmenso PIB, que en términos de paridad de compra/poder adquisitivo ya rebasó a EEUU, mediante sus electoreras compras teledirigidas por 200.000 millones de dólares en dos años, mientras Trump mantenía el castigo de sus 360.000 millones de dólares en tarifas.

Así las cosas, después de dos años de estéril guerra comercial, las tarifas de EEUU a los bienes chinos serán del 19%, comparado al 3% de su inicio. Aquí pierde China.

Las fotos de la ceremonia en la Casa Blanca simbolizan el estado de las cosas. Cabe resaltar que no acudió el chino Xi Jinping y envió en su representación al viceprimer Liu He quien siempre estuvo a cargo de las negociaciones.

El rostro de Trump exultaba el triunfo, mientras la cara del viceprimer chino exhibía su distante perplejidad nada sonriente.

El triunfo de Trump es electoral coreográfico con poca sustancia, ya que no pudo someter a China, cuyos multimedia previnieron que no se trataba de “una victoria de un solo lado”, sino de un “win-win” (ganar-ganar).

China trató en la medida de lo posible de no apartarse de los axiomas de la OMC, del FMI y del G20.

Un día antes de la firma electoral coreográfica de Trump sobre el deslactosado acuerdo comercial con China, el pugnaz secretario de Estado y anterior director de la CIA, Mike Pompeo, intensificó la campaña contra Huawei ante los miembros del Grupo de Liderazgo de Silicon Valley —en el Commonwealth Club, de San Francisco— a quienes instó romper sus asociaciones con el Gobierno chino y sus empresas vinculadas.

En un ataque nada diplomático, dada la firma comercial del día después, Pompeo calificó a China de “verdadero Estado orwelliano” y refirió como ejemplo a seguir que “ninguno de nosotros hubiera instalado la tecnología soviética (sic)”.

Llama la atención que Pompeo aporte como ejemplo a la URSS cuando, en relación con el asesinato del icónico general iraní Soleimani ordenado por Trump, su primera reacción fue llamar a su homólogo ruso Lavrov para propiciar una “desescalada” en Oriente Medio.

Exageradamente emotivo, Pompeo exclamó ante el liderazgo tecnológico de Silicon Valley que “EEUU enfrenta un desafío de China que pide cada fibra (sic) de sus habilidades innovativas” y a quienes instó que “cooperar más con las agencias gubernamentales de EEUU” con el fin de “frenar a los militares chinos de usar nuestra propia innovación en contra nuestra”, por lo que “estaba alertando a sus aliados de los riesgos privados y la seguridad masiva en caso de estar conectados a la construcción de sus redes 5G por Huawei”. 

Quizá Pompeo ignore que no hace mucho varios gigantes de las joyas geoestratégicas de Silicon Valley —Google, Facebook y Microsoft—propusieron que el Pentágono controle la inteligencia artificial

Como si lo anterior fuera poco, una delegación del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU encabezada por Matt Pottinger, presiona a Gran Bretaña a deslindarse de la red 5G de Huawei, ya que de otra forma EEUU interrumpiría su compartición de datos de espionaje con Londres. 

Simone McCarthy, del portal South China Morning Post, aduce que “la próxima frontera de la batalla de EEUU/China es por el control global” —desde el mar del Sur de China hasta África—, donde el Ártico viene en primera línea

Según McCarthy, el Documento Blanco sobre el Ártico de 2018 que publicó China, donde se define como “un Estado casi (sic) del Ártico”, provocó escepticismo en Washington, ya que Pekín carece de “ambición militar”.

Nadie dice que es muy probable que la asociación estratégica de Rusia con China sea susceptible de conferirle su anhelado paraguas militar/nuclear/hipersónico a Pekín en el Ártico.

Nada menos que el fundamentalista evangelista sionista Mike Pompeo —quien se ha posicionado como el espantapájaros de Trump— arremetió contra China en el Consejo del Ártico por sus veleidades en el Ártico.

Pompeo fustigó la Ruta Polar de la Seda que pretende construir China en el Ártico, además de sus dos otros proyectos de Ruta de la Seda continental y marítima

Para el Pentágono, la presencia científica china en el Ártico —donde tratan de desarrollar un sistema GPS que cubra su polo— abre la vía militar a China, lo cual “incluye a sus submarinos”.

Trump hará lo imposible para bloquear el irredentismo chino en el Ártico, por lo que se puede interpretar su ofrecimiento de comprar Groenlandia con ese último fin.

El corredor chino en el Ártico y/o su proyectada Ruta de la Seda Polar dependen de la contribución de Rusia y la anuencia de los países nórdicos aledaños.

McCarthy cita al ruso Artyom Lukin, investigador de la Universidad Federal del Lejano Oriente, quien reconoce que “sin la participación china, será difícil conseguir mayores proyectos en el Ártico ruso (…) debido a sus inmensos costos y a su complejidad tecnológica”.

Para Lukin, “Rusia tiene todos (sic) los activos militares en el Ártico, todas las capacidades” cuando “China es solamente un huésped” cuyo valor reside en su voluntad de invertir.

Sea lo que fuere, el sutil avance de China en el Ártico ha puesto nerviosos a Trump y a su espantapájaros Pompeo.

A mi juicio, el caos, la confusión y las volteretas de Trump y Pompeo subrayan la desesperación estratégica de EEUU frente al doble ascenso y a la asociación de Rusia y China.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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Comportamiento irracional de gobernantes ante COVID-19, la gente exige la reapertura, no pueden vivir aislados por siempre

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

El COVID19 nos obliga a recordar que la decisiones de Estado sin análisis integral tienen consecuencias indeseables ya sea que éstas se tomen por parte de economistas, abogados o médicos. El repetir frases hechas como un mantra o dogma de fe sin comprender sus alcances puede ser mortal.

Mientras miles de doctores y enfermeras atienden y hacen su mejor esfuerzo a diario por aliviar a millones de pacientes en todo el mundo, nos preguntamos si la prevención y la atención de los organismos multinacionales y de los gobiernos fue la correcta para abordar la epidemia que pasó a pandemia. Mi opinión personal es que en la mayoría de los casos los organismos multilaterales y los gobiernos del mundo fueron en el mejor de los casos negligentes.

Algunos países como Corea del Sur fueron mucho más exitosos que otros en el control de la propagación, de cualquier modo también han tenido sus momentos difíciles pero el rastreo rápido del contagio permitió que sus economías no cierren.

Hubo quienes al inicio sólo cerraron una región y los vuelos nacionales dejando los vuelos internacionales desde la región infectada al mundo abiertos como fue China. Hubo otros como Corea del Sur que encerraron en cuarentena a todos los que venían del extranjero y obvio a los infectados. Hubo quienes cerraron casi todo pero dejaron los vuelos nacionales e internacionales abiertos incluyendo los transporte masivos como el metro, por lo que la propagación se aceleró y hubo quienes no cerraron su economía pero aplicaron medidas de contención a la población vulnerable y de rastreo. En fin hubo de todo y así de todo han sido los resultados.

LA EMPATÍA DE MUJERES GOBERNANTES

Únicamente 7% de los países son gobernados por mujeres, pero durante la crisis del COVID19 los habitantes de dichos países muestran estar más satisfechos con su gobierno que en los países gobernados por nosotros los hombres. El distintivo más importante es la empatía que ellas muestran al anunciar y tomar las medidas conducentes. Los casos más representativos son Alemania, Taiwán, Dinamarca y Nueva Zelanda. Naturalmente podríamos alegar que al haber más varones gobernantes hay más posibilidades de error pero hasta el momento la percepción popular les da la ventaja.

CUANDO EL GOBIERNO ME IMPIDE TRABAJAR

Hace varios años el Partido Verde decía que “si el IMSS no te da las medicinas, ¡que te las pague!”. En medio de esta crisis socio-económica, vale preguntar… si el gobierno no me deja trabajar, ¿me mantendrá a mi y a mi familia? Y si lo hace, ¿a cambio de qué?

En varios países del mundo desde España hasta Hong Kong y EUA se resisten a confiar al gobierno su futuro personalísimo; confiar en que el gobierno será capaz de hacer por ellos de manera eficaz y expedita, lo que les prohíben hacer por si mismos; pero si por años ni siquiera han podido erradicar la miseria o la pobreza extrema de mucho menos gente a pesar de los programas de gobierno o de organismos internacionales, entonces ¿cómo confiarles que si me encierro ellos me resolverán la vida por 6 meses o 1 año?

DESIGUALDAD AUMENTA

En este escenario surge un nuevo nivel de riqueza. Así es, según medios internacionales el billonario Jeff Bezos estaría por romper nuevamente la barrera de los “ceros” gracias a que su empresa es prácticamente la única trasnacional que sigue trabajando en cada país del mundo, por lo que su fortuna personal al margen de la empresarial habría aumentado en 25% tan sólo en tres meses de pandemia impulsándolo a ser el primer trillonario en la historia de la humanidad en un par de años más.

Su modelo de negocio es de lo poco que se ha permitido continuar, pero recordemos que Amazon también trabaja -todavía- con seres humanos y en sus almacenes no se aplicó el “cerrón” que se ordenó a otras empresas, gozando además de una cadena de reparto -humana-, en todo el mundo. La fortuna personal de Bezos supera los 144 mil millones de dólares, es decir él tiene más dinero que varios estados de la República Mexicana y en un par de años más que el presupuesto del Gobierno Federal Mexicano. Esos millones de dólares que aumentaron en unos días, pasaron de tiendas o negocios de millones de otras personas que por ende perdieron la oportunidad de trabajo incluidos pequeños negocios o restaurantes.

Soy un capitalista y admiro a las personas que con una idea tan simple logran ser tan exitosos, pero me pregunto si otros muchos negocios no podrían trabajar durante esta pandemia aplicando medidas de prevención como las de Amazon, que por cierto fue muy criticado a inicios de la pandemia por sus propios trabajadores por la falta de equipo de protección en sus propias instalaciones. También me pregunto cuánto ayuda o afecta que a millones de personas se les ordene perder su fuente de ingresos.

Muchos de los llamados humanos “no esenciales” ingresaran a la pobreza extrema y algunos “esenciales” aumentaran su riqueza, ¿en cuál está usted?

“LA BURRA NO ERA ARISCA”

Recordemos que a nivel internacional las autoridades “responsables” tardaron al menos dos meses en admitir que COVID19 era contagioso, meses en informar que harían falta equipos para protección médica y tres o cuatro meses en comprender que necesitaban dar seguimiento a los contagios para así poder aislar sin cerrar economías. Cada uno de los puntos anteriores fueron importantes antes de ser urgentes; ahora quieren que tardemos seis o doce meses en aperturas, dejando de lado que para la mayoría del mundo trabajar es esencial para poder pagar comida, vivienda y medicinas propias y de la familia, olvidando que el verano sería la oportunidad para recargar “energías” antes del invierno en caso de un segundo brote.

Interpol informa aumento en el consumo de drogas, los órganos de procuración de justicia indican incremento en violencia doméstica, los organismos médicos informan aumento de enfermedades mentales y obviamente la ONU y otros organismos económicos advierten del acelerado aumento en la pobreza, mismo que aquí anunciamos desde febrero como uno de los efectos colaterales a la geo-negligencia gubernamental.

Los políticos de la medicina nos dejaron con el mismo mal sabor de boca que los políticos de la vida diaria. No cerraron los traslados de un país a otro a pesar de ver que muchos países ya estaban padeciendo severamente el problema. No aumentaron su producción de utensilios médicos para poder proteger a los profesionales de la salud. Peor aun, no previnieron los efectos económicos a nivel popular de un cierre general, ni mucho menos los efectos en salud pública de dichos encierros.

No atender o sobre reaccionar ante el COVID19 son hechos erróneos que causan daños individuales y colectivos muy severos, mismos que espero sean reversibles.

Durante el encierro y más ahora en la reapertura hay de todo en la conducta irracional la pandemia del miedo, la ridiculez y de la ignorancia desde gobernantes que insultan a la gente que únicamente quiere trabajar o lineamientos que permiten a dos personas ir en una lancha pero no a tres; decir que es correcto ir a un súper mercado pequeño en el que la gente está a menos de dos metros de distancia, pero no a ir a misa o a un panteón al aire libre a pesar de que haya distancia mucho mayor que en un hospital o tienda de alimentos.

Cada vez con más fuerza se alzan voces de “locos” que preguntan cuánto costará el recuperar la cordura para aplicar medidas coherentes que efectivamente combatan al COVDI19 pero que no nos maten por los efectos de un mal medicamento.

Habrá un pasaporte de salud para poder viajar o entrar a centros de entretenimiento pero ¿también sería necesario para trabajar?

MITIGACIÓN VS ERRADICAR

En marzo comentamos que la mitigación es para controlar la velocidad del contagio, dando tiempo a una población para tener capacidad de reacción-atención “exitosa” frente a una enfermedad. Hay países que tendrán la oportunidad de demostrar si aprendieron las lecciones de los primeras naciones que enfrentaron la epidemia y fueron rebasados por la velocidad del contagio, como fue el caso de Italia y España, cuyos sistemas de salud quedaron colapsados.

Habrá que ver si los gobiernos de América Latina aprendieron la lección de estos países europeos e hicieron lo pertinente para no ser tomados fuera de base con alargar el aplanamiento de la curva y repararse para enfrentar la epidemia. Finalmente los resultados darán la respuesta. Podemos citar que Ecuador falló, si consideramos lo que sucede con sus enfermos que mueren en las casas y en las calles.

Tal vez haya una vacuna antes de diciembre, tal vez haya medicinas 100% seguras en unos meses, lo que ya existe es una demanda generalizada de poder responder al reto con medidas que nos permitan trabajar en condiciones apropiadas y terminar con un encierro que servirá para atenuar el golpe pero no para erradicar el mal e incluso podría estar ocasionando otro daño mayor.

Esto parece ir en contra del “mantra-dogma” de encierro indefinido, pero no es así. La gente exige que los gobiernos diseñen de inmediato una fórmula que valore ambos riesgos, evolucionando y aplicando medidas temporales para poder reanudar el trabajo seguro. En especial para no hacer sentir a millones como innecesarios o como delincuentes por cometer el crimen de buscar trabajo honesto en lugar de sumarse a las filas de la delincuencia organizada, ya sea e la que usa armas como herramienta o la que usa el poder público como su negocio personal, dicho sea de paso estos dos últimos están trabajando sin problema alguno a nivel mundial.

El COVID19 es un virus serio al que hay que combatir, pero por respeto a la humanidad y al sentido común, el combate debe ser inteligente y no dogmático como antes lo fue aplicar sanguijuelas o el insistir en que la tierra era plana. La gente puede aplicar medidas de precaución en sus negocios o ¿debemos sentarnos a esperar meses o años a que el corona virus desaparezca? ¿Y sino desaparece? ¿A qué estamos condenando a nuestros ciudadanos?

¡GEO-OPORTUNIDAD ECONOMICA!

Si las autoridades toman medidas con inteligencia integral y no con enfoques parciales, podrán reabrir la economía y crear nichos de mercado adicionales. De lo contrario como en otras pandemias, “el caldo será más caro que las albóndigas”.

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Trump privilegió a economía sobre la salud: Del falso Russiagate al genuino Obamagate

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Por Alfredo Jalife-Rahme (Sputnik Mundo) //

Pese a haber manejado pésimamente la pandemia del COVID-19, Trump hizo explotar la bomba judicial del ‘Obamagate’ que expone la crapulosa sordidez de los servicios de espionaje de EEUU para inventar el falso ‘Russiagate’.

El Obamagate se puede convertir en un ‘COVID-19 político-judicial’ que cobrará a muchos infectados y víctimas, incluido al candidato demócrata Joe Biden.

En Estados unidos existe un tácito acuerdo de que los expresidentes no ataquen al presidente en turno ni que este, a su vez, anatemice a sus antecesores. Este acuerdo ha sido roto por Obama y por Trump quienes ahora se golpean retórica y judicialmente con todo.

No es ningún secreto exponer que Trump ha manejado muy mal la pandemia del COVID-19 por haberse confiado y haber retrasado las medidas precautorias teniendo en consideración más a la economía que a la salud pública que desnudó la miseria del sistema hospitalario en EEUU, mientras las grandes empresas farmacéuticas (big pharma) se enriquecen sin límites.

Nunca hay que subestimar el poder de réplica de Trump, un fanático del box, quien, cuando parecía arrinconado, pasó a una felina contraofensiva que exhibe la perfidia persecutoria de Obama, quien fraguó el Russiagate.

En forma increíble, los revires boxísticos de Trump le han redituado beneficios electorales, como se vio en las dos elecciones parciales de legisladores en California, un feudo inexpugnable del Partido Demócrata, y en el volátil (swing state) Wisconsin, donde salieron triunfantes los candidatos del Partido Republicano contra todos los pronósticos, lo cual asienta que la elección del 3 de noviembre será ferozmente disputada.

En el Día de las Madres, Trump se lanzó con todo contra Obama en una serie de 126 tuits donde colocó el hashtag “#OBAMAGATE!” que hizo reflexionar a los estrategas, amén de entusiasmar a sus 80 millones de seguidores, sobre los alcances judiciales que harán derramar mucha sangre, como clásica venganza a la persecución a la que fue sometida su presidencia durante tres interminables años y que desembocaron en una fallida defenestración (impeachment), impulsada en la Cámara de Representantes, a mayoría del Partido Demócrata, por Nancy Pelosi y la camarilla adicta al megaespeculador George Soros, la cual fue desechada en el Senado por la mayoría del Partido Republicano.

Ahora la narrativa de Trump y sus aliados consiste en exhibir que el mismo Obama, como sus más altos funcionarios —desde el mismo vicepresidente Joe Biden, pasando por el abanico del poderoso espionaje del FBI, hasta la nomenclatura del poder judicial: condensados en el Deep State (Estado profundo)— , al unísono de un puñado de mafiosos oligarcas ucranianos, impusieron la peregrina teoría de que Trump ganó las elecciones en 2016 gracias a la ayuda de Rusia, lo cual hasta hoy no ha podido ser demostrado y fue desechado por el fiscal especial Robert Mueller, curiosamente aliado del exdirector expulsado del FBI James Comey, quien ha sido desnudado en su infinita criminalidad.

Entre las víctimas perseguidas por la pandilla judicial y del espionaje crapuloso de Obama, se encontraba el consejero de Seguridad Nacional de Trump, el teniente gral. retirado Michael Flynn, quien fungió antes como director de la DIA (Defense Intelligence Agency: Agencia de Espionaje de Defensa).

Michael Flynn fue perseguido sin piedad por el FBI debido a una llamada telefónica con el entonces embajador ruso en EEUU Serguéi Kisliak, lo cual es más que normal en la interacción de dos superpotencias geoestratégicas nucleares del tamaño de EEUU y Rusia. Flynn fue obligado a renunciar en forma insólita 24 días después de haber iniciado su función.

Para minimizar su condena, Flynn llegó a un arreglo judicial con el fiscal especial Robert Mueller y aceptó haber mentido al FBI, lo cual, visto en retrospectiva, fue un grave error de juicio.

Quizá por necesidad para desviar la atención de su pésimo manejo de la pandemia,Trump ha pasado a la contraofensiva y ha puesto a la defensiva a sus pletóricos enemigos encabezados por Obama.

Así las cosas, el hoy mandamás del Departamento de Justicia, William Barr, desistió de los cargos contra Flynn, lo cual sacó de quicio a Obama quien fustigó la decisión por “haber puesto en riesgo el imperio de la ley”.

Obama ha destrozado el accionar de Trump durante la pandemia como un “desastre caótico absoluto“, lo cual desembocó en el furibundo revire de Trump que produjo un tsunami con su hashtag #Obamagate que, comentó, “hace de Watergate parecer pequeño en comparación” y arremetió contra su antecesor de haber cometido “el mayor crimen político de la historia estadunidense”.

El muy influyente Senador Rand Paul se fue a la yugular de Obama y lo señaló como parte del grupo de espionaje que tenía como objetivo entrampar a Michael Flynn.

Según un reporte del actual director del Espionaje Nacional (National Intelligence) Richard Grenell, se señala tanto al anterior vicepresidente y hoy candidato presidencial Joe Biden, así como al anterior director del FBI James Comey, de estar implicados en la trama contra Flynn durante la investigación del fake Russiagate, lo cual ha sacudido a la clase política de Washington.

Fox News reportó que el director de National Intelligence Richard Grenell desclasificó una información, que implica a John Brennan de haber desinformado sobre el fake Russiagate.

Nada menos que 23 funcionarios de Obama forman parte del explosivo reporte donde destacan John Brennan, exdirector de la CIA, y James Clapper,exdirector de la Agencia de Inteligencia de Defensa.

Por cierto, James Clapper admitió que no existía evidencia de una “conspiración” de Rusia con Trump.

¿Se atreverá Richard Grenell a ventilar el nombre de Obama?

Cual su costumbre implacable, Rudolph Giuliani, exalcalde de Nueva York y abogado privado de Trump, fustigó tanto a John Brennan como a James Comey de haber orquestado la tentativa del Deep State para derrocar a Trump, lo cual equivale a una “alta traición“.

El volcánico Obamagate ha puesto a la defensiva al Partido Demócrata, y Charles Schumer, líder de la minoría Demócrata en el Senado y muy cercano a la dupla Soros/Bloomberg, arremetió contra las “desacreditadas teorías de la conspiración” contra Obama y “contra Biden” y volvió a rumiar sobre la “frecuente conspiración (sic) generada por Rusia en contra de la cúpula del Partido Demócrata”.

El mandamás del Comité de Espionaje de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, lubricado pecuniariamente por George Soros, fue señalado en un editorial del Wall Street Journal— perteneciente a Fox News y muy cercano a Trump— de haber alterado las transcripciones testimoniales para incriminar a Trump mediante el fake Russiagate y así encaminarlo al cadalso del impeachment.

La réplica del vilipendiado Schiff ha sido sanguinaria y acusa a Trump de la muerte de 80.000 estadunidenses por el COVID-19 y de haber arruinado a la economía que se encuentra en la peor situación desde la depresión de 1929.

Schiff juzga que el Obamagate es un señuelo de distracción de Trump.

El editorial de marras del Wall Street Journal comenta sobre la reciente divulgación de los testimonios de que “Adam Schiff propaló falsedades sin ninguna vergüenza (sic) sobre Rusia y Donald Trump durante tres años, pese a que su propio Comité recolectó la evidencia contraria”.

Trump instó al muy influyente senador Lindsey Graham, que preside el Comité Judicial del Senado, a que cite a comparecer a Obama y así responda a las graves imputaciones en su contra de haber maquinado y montado el fake Russiagate.

Ya fue mancillado el inmerecido Premio Nobel de la Paz de Obama quien practicó el más vil espionaje contra sus adversarios.

¿Un citatorio de Obama en el Senado descarrilará la candidatura presidencial de Joe Biden?

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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Lo que dice el Deutsche Bank: EEUU y China tendrán una “guerra fría de tecnologías” después de la pandemia

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(Sputnik Mundo) — EEUU y China entrarán en fase aguda de una “guerra fría de tecnologías” tras la pandemia del coronavirus, según estima un informe del banco alemán Deutsche Bank denominado ‘La vida tras el COVID-19’.

“La agudización de la guerra fría de tecnologías globales del Siglo XXI puede dividir al mundo en dos partes con una ‘muralla tecnológica’, con la creación de dos regímenes tecnológicos paralelos, сon centro en EEUU y con centro en China, que no van a colaborar uno con el otro”, dice el texto a disposición de Sputnik.

Las consecuencias de esa posible división, consideran los economistas, podrían afectar todas las esferas de vida en el mundo y durar “décadas, si no generaciones”.

El 13 de mayo el presidente de EEUU, Donald Trump, prolongó la prohibición para pactos que amenacen a la seguridad de la información de EEUU, decreto que, en opinión de muchos expertos, apunta contra la empresa china Huawei, uno de los líderes globales en el mercado de telecomunicaciones.

Un estudio reciente del Deutsche Bank reveló que un 41% de los estadounidenses rechazan los artículos hechos en China, mientras que el 35% de los chinos no quieren comprar productos hechos en EEUU.

“Fueron precisamente las tecnologías las que impulsaron la globalización, pero este giro, irónicamente, puede atizar una guerra fría tecnológica”, advierten los expertos.

La anterior Guerra Fría, entre EEUU y la Unión Soviética, “se prolongó por más de cuatro décadas pero, a diferencia de la actual, entonces los dos bloques casi no dependieron uno del otro”.

“En cambio, la interdependencia de EEUU y China viene creciendo desde los años 1970 y el nivel de integración de dos estos regímenes tecnológicos no tiene precedentes”, por lo tanto, “sería una ruptura muy dolorosa y muy costosa”, alertan los analistas de Deutsche Bank.

DESARROLLO DE MONEDAS DIGITALES

Además, se desprende del informe que el nuevo coronavirus podría dar un impulso al desarrollo de monedas digitales de los bancos centrales en medio de las preocupaciones relacionadas con el uso de efectivo durante la propagación de la enfermedad.

“A mediano y largo plazo, las preocupaciones por el uso de efectivo serán un incentivo adicional para el desarrollo de monedas digitales de los bancos centrales”, dice el informe a disposición de Sputnik.

Agrega que “hoy en día, el 80% de los bancos centrales ya se ocupa de este problema, yendo más allá de la investigación teórica: el 40% está experimentando con el proceso de aprobación, el 10% ya ha lanzado proyectos piloto”.

“En los estados en los que vive una quinta parte de la población mundial, una moneda digital de banco central puede aparecer dentro de tres años”, subraya en documento.

El banco también espera que la popularidad de ciertos métodos de pago sin efectivo crecerá en un futuro cercano.

Por ejemplo, para 2025, las billeteras electrónicas serán el segundo método de pago más popular después de las tarjetas, y el método preferido entre los mileniales, según Deutsche Bank.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esperanza de vida del coronavirus en el papel es de entre 3 y 4 días.

A mediados de marzo, el Banco Central de la Federación de Rusia señaló que el dinero en efectivo, en teoría, podría ser un canal para la propagación de virus, por lo que es más seguro pagar los bienes y servicios sin contacto durante la epidemia del coronavirus.

EN UNA GUERRA DE INVERSIONES: EEUU PERDERÁ MAS QUE CHINA

En 2019, la inversión directa china en EEUU cayó a su nivel más bajo desde la recesión de 2008. Ello se debió al cambio de política de Washington, que pasó a ver a Pekín como su competidor estratégico. Sin embargo, esta separación afectará más al país norteamericano que a su rival asiático, comentó a Sputnik el politólogo chino Jiang Yuechun.

A modo de comparación, en 2017 la inversión directa china en EEUU fue de 29 mil millones de dólares, pero con el comienzo de la guerra comercial entre los dos países en 2018 esta suma se redujo hasta tan solo 5 mil 400 millones de dólares.

De esta suma, 4.800 millones de dólares fueron destinados a las inversiones de alto riesgo. Mientras tanto, en el primer cuatrimestre de 2020, tan solo 400 millones de dólares en inversiones de riesgo provinieron desde China.  

El experto del Centro de Economía Mundial y Desarrollo del Instituto Chino para Estudio de Problemas Internacionales, Jiang Yuechun, atribuye estos cambios al hecho de que en diciembre de 2017 Estados Unidos publicó una nueva estrategia de seguridad nacional en la que reconoció a China como un rival estratégico. 

Como resultado, las relaciones bilaterales pasaron a basarse en la competencia y empeoraron aún más en 2018, tras el inicio de la guerra comercial entre ambos Estados. El Departamento de Comercio introdujo en la lista negra a varias empresas chinas que de repente se vieron aisladas de la cooperación con sus socios estadounidenses. 

A su vez, el Comité de Inversión Extranjera de los Estados Unidos intentó cerrar el acceso del capital chino a varias industrias con el pretexto de preservar la seguridad nacional o pasó a investigar los acuerdos ya concluidos, como fue el caso de la china ByteDance y la empresa emergente estadounidense musical.ly. La cooperación de estos socios posteriormente culminó con el lanzamiento de la red social TikTok, que sigue ganando popularidad en todo el mundo.

La política de Estados Unidos aplicada respecto a China ha cambiado drásticamente. Por ello, Pekín y Washington podrán continuar intensificando su divorcio en el futuro, señaló a Sputnik Jiang Yuechun.

 “En estas circunstancias, la estrategia de Washington respecto a China ha cambiado en el plano económico, científico y técnico. (…) Observamos que esta situación está totalmente asociada al cambio de la política estadounidense con respecto a China”.

A la luz de estos hechos, Washington está revisando todas sus inversiones que se inyectan hoy en día en China. 

Un ejemplo de ello fue el llamado de la Administración Trump a los fondos de pensiones estadounidenses, en el cual pidió a estos que dejasen de invertir en los índices bursátiles que incluyen a las acciones emitidas por las compañías chinas. Presuntamente, esto se pidió para que estos fondos no acaben financiando el negocio chino a expensas de los contribuyentes estadounidenses.

No obstante, ya en 2017 la Junta Federal de Inversiones de Ahorro para la Jubilación de EEUU decidió que los fondos de pensión deberían optar por invertir sus capitales en el índice MSCI ACWI que engloba a las empresas de 47 países, incluidas las de China, que se atribuyen con el 7,5% de su capitalización bursátil.

¿Quién pierde más China o EEUU?

A pesar de la epidemia de coronavirus, el índice chino CSI 3000 muestra los mejores resultados del mundo. Durante el 2020 el CSI 300 ha crecido un 3% mientras que otros índices se han hundido en las bolsas, incluido el S&P 500, que perdió el 3% de su valor 

Visto el crecimiento económico en China se corre el riesgo de sufrir pérdidas al renunciar a la inversión en las empresas chinas. Por lo tanto, en el divorcio actual entre Pekín y Washington, el último puede verse en una situación peor que su rival asiático, destacó el experto.

“En el contexto de la globalización, cualquier cooperación económica entre países puede ser mutuamente beneficiosa o, por el contrario, puede traducirse en una pérdida para todos. (…) En una situación caracterizada por la disminución de la inversión mutua, parece que EEUU sufrirá más daños que China”, enfatizó.

En caso de que Washington deje de invertir sus recursos en el país asiático, Pekín también sufrirá daños, pero ello no afectará al desarrollo de la economía china en términos generales, puesto que el país asiático continuará desarrollando la cooperación con otros Estados, concluyó Jiang Yuechun. 

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