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Política Global: Rusia-Europa: estratega alemán propone una relación constructiva

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Por Elisabeth Hellenbroich (MSIa Informa)

En su edición del 9 de marzo, la revista alemana Der Spiegel publicó una importante entrevista con el Profesor Horst Teltschick, uno de los mejores estrategas alemanes de la actualidad.

En la entrevista, Teltschick del presidente ruso Vladimir Putin dice ser un hombre “encantador” y de “mente abierta”, habiéndolo conocido en Moscú, en 2001. En ese entonces, ocupando la presidencia de la MSC, él tenía la intención de invitarlo a participar en la conferencia anual de la entidad, con la condición de que se involucrara en una “discusión franca con el público”. Teltschick resaltó que, “para Putin esto era algo sobre entendido, no como el vicepresidente de los EUA, (Mike) Pence, quien, en la conferencia de este año hace apenas algunas semanas, pronunció un discurso anunciando lo que era la política de los EUA y lo que el gobierno de su país esperaba de nosotros y, después, se marchó” (sin discusión alguna, dejando al público perplejo).

Teltschick subrayó que no fue su único encuentro con Putin, quien, en su primer mandato presidencial (2000-08), invitó regularmente a un grupo de especialistas alemanes a mantener un diálogo sobre política internacional, recordando también su histórico discurso en el Parlamento alemán en 2001. “En aquella época, Putin estaba abierto al establecimiento de relaciones estrechas con la Unión Europea (UE), incluso estaba listo para hablar sobre una participación en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Claro que no como parte de la organización militar de la OTAN. Su ministro de defensa de la época me dijo que no esperaba que el Ejército alemán, en caso de crisis, defendiera a Rusia en la frontera china”, aseveró.

Según Teltschick, Occidente cometió grandes errores en relación a Ucrania y Rusia, quienes históricamente siempre tuvieron una relación especial. Cuando Europa y los EUA comenzaron a pensar la manera de lidiar con Ucrania, incluyendo una adhesión a la UE y a la OTAN, “debieron de haber hecho ofertas a Rusia, incluyendo un acuerdo de libre comercio europeo, pero no ofrecimos nada a Rusia”.

Teltschick fue enfático al afirmar que “Putin no es un adversario de Europa. Él busca alternativas. Se siente eliminado por los europeos. Y lo que realmente lo lastimó fue la afirmación del presidente estadounidense Barack Obama, cuando dijo que Rusia era una potencia regional.

La referencia fue en la cumbre tripartita ruso-china-india, en 2014, donde Putin, esencialmente, señaló que “ellos rechazaban un orden mundial unipolar y se concebían como actores en un mundo multipolar, cuya existencia Obama puso en cuestión”. Él también se refirió a la Carta de París de 1990, la cual acabó con la Guerra fría. En este acuerdo, había una referencia a “una seguridad para toda Europa, donde todos, incluyendo a Rusia, tenían seguridad igual en la Casa Común de Europa”.

SEGURIDAD, CHECHENIA Y CRIMEA 

Teltschick enfatizó que, desde el punto de vista de Rusia, el factor más importante es la “seguridad”. Habiendo solicitado un comentario sobre la observación de Putin, de que la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX sea el colapso de la Unión Soviética, Teltschick hizo referencia a las negociaciones con Rusia en 1989-90, en las cuales estaba involucrado. “Nuestra oferta de que una Alemania unificada daría garantías de políticas de seguridad fue lo que garantizó el avance.

Cuando Putin llegó a la presidencia, estaba preocupado de que Rusia pudiera desintegrarse. Por eso reprimió brutalmente a Chechenia, con el fin de demostrar lo que consideraba una ‘línea roja’. Solamente con este telón de fondo se puede entenderlo”.

Con respecto a la anexión de Crimea, Teltschick recordó una discusión que tuvo con Putin sobre Ucrania, en la cual el presidente le dijo que todos los presidentes ucranianos era unos bribones. “Esta en lo cierto. Si usted observa los actuales candidatos a la Presidencia, verá que siguen los trucos sucios”. La tendencia de la prensa, principalmente la de Alemania, a describir a Putin como un “hombre maligno y omnipotente” es capciosa, afirma, atribuyéndola a una “herencia de la Guerra Fría”.

Teltschick pide una “perspectiva constructiva” para bregar con Rusia. Recuerda que el ex canciller Willy Brandt (1969-1974), después de los eventos de la Primavera de Praga de 1968, aceptó la propuesta de la unión Soviética para una conferencia sobre seguridad europea. Él negoció el ‘Tratado de Moscú’ (el comienzo de una nueva Ostpolitik constructiva bajo el gobierno de Brandt, basado en entendimiento para la resolución pacífica de conflictos entre la URSS y Alemania) y Brandt llegó a nadar con el presidente Leonid Brezhnev”.

Para Teltschick, la clave para llegar a un entendimiento mutuo es la necesidad de comprender los “motivos del adversario”. “En 1982-83, tuvimos que enfrentar a Yuri Andropov (ex jefe de la KGB y entonces secretario general del PCUS y líder de la URSS) en el Kremlin. Cuando Helmut Kohl llegó a la Cancillería, le sugerí, ‘escriba una carta a Andropov y explique que quiere desarrollar relaciones de una manera positiva’. Y, en el verano de 1983, estábamos en Moscú, a pesar de las amenazas de Andropov”.

En la actualidad, una perspectiva constructiva con Rusia involucra todos los niveles, no solamente un diálogo militar y estratégico, sino también un amplio intercambio cultural y científico, defiende Teltschick pór eso sugiere “promover un intercambio”. Como ejemplo, citó al actual director de la orquesta Filarmónica de Munich, Valery Gergiev, amigo íntimo de Putin, quien dirigió un concierto en Palmira, Siria, después de la liberación de la ciudad de las garras del Estado Islámico. “Rusia no es la URSS, no hay más ideologías y 40 millones de ciudadanos rusos nacieron después del fin de la URSS ¿Por qué no concedeos la exención de visa a todos aquellos menores de 25 años? ¿Por qué no promovemos el intercambio de estudiantes?”, preguntó.

Recordando el discurso del canciller ruso Sergei Lavrov en la edición de este año del MSC, en el cual defendió nuevamente la idea de un arreglo de seguridad europea de Lisboa a Vladivostok, Teltschick lamentó que este podría haber sido un asunto para discutirse en el Consejo OTAN-Rusia, el cual en os últimos años solamente se ha reunido a nivel de embajadores, en lugar de reunirse y discutir los conflictos Este-Oeste a nivel de jefes de gobierno, cancilleres y ministros de Defensa. Para él, una de las razones por las cuales esto no se ha hecho tiene que ver con la “supuesta amenaza rusa” contra Polonia y los Países Bálticos.

A propósito, recordó una discusión que tuvo con el ex ministro de Defensa ruso Sergei Ivanov que le dijo: “Nosotros no somos suicidas. Si hiciéramos algo en los países Bálticos, tendríamos que enfrentar inmediatamente a la OTAN”. Teltschick completó: “Yo no creo que los rusos sean tan estúpidos para atacar a la OTAN”. Además, observó, Rusia tiene una larga experiencia histórica con invasiones. “Siempre fue el Occidente quien atacó a Rusia. Carlos XII, Napoleón, Adolf Hitler, ellos perdieron 27 millones de personas durante la guerra. Los intereses de Rusia son esencialmente defensivos”.

Evidentemente, observó, Polonia ve las cosas de manera diferente, y es por esto que quieren ver tropas de la OTAN movilizadas en Europa Oriental. Pero para ilustrar la manera de ver el problema, Teltschick comentó: “¿Cómo se siente un ciudadano común ruso cuando oye noticias de que soldados alemanes están nuevamente en la frontera con Rusia?”

Teltschick recordó un comentario de un veterano ruso en el Cáucaso en julio de 1990, después de la conclusión de las negociaciones entre Kohl y el presidente ruso Mikhail Gorbachov. En la ocasión, durante una conferencia de prensa con ambas delegaciones, el veterano se le aproximó y le dijo que “rusos y alemanes deben ser amigos”.

UNA NUEVA OSTPOLITIK Y

En este contexto, Teltschick destacó la espiral de escalada militar sin sentido, donde un lado (OTAN) está involucrada en maniobras militares que son inmediatamente respondidas por el otro lado (Rusia), en igualdad de condiciones. Por esto, alertó de manera enfática que “estamos enfrentando un juego realmente peligroso. Tenemos muchas posibilidades, pero no hacemos nada”.

El drama de todo esto, en su visión, es que la canciller alemana Angela Merkel es la única líder occidental que tiene acceso directo a Putin en cualquier momento, por teléfono o personalmente.

Durante la crisis en Ucrania, “ella fue a ver a Putin con el entonces presidente francés (Francois Hollande) y los tres se dirigieron a Minsk”. Sin embargo, según Teltschick, el problema es que “si Merkel estuviera determinada, podría conseguir un acuerdo. El ex canciller Kohl intentaría establecer una relación personal con Putin. Usted puede ver con el ex canciller (Gerhard) Schröeder (actualmente, presidente del consejo de la empresa ruso-alemana Nord Stream AG y de la rusa Rosneft), como funciona esto. No sé si Merkel recurre a Schröeder, pero yo lo haría. Cuando fui consejero de Egon Bahr (ministro de Asuntos Especiales de Willy Brandt y negociador clave de la Ostpolitik), antes de viajar hacia Moscú, él llegó a procurarme y ofrecer ayuda. Le dijimos donde estaban los problemas y, siempre que él iba, él ayudaba”.

No obstante, para Teltschick, la debilidad de Merkel es que ella, “realmente, no confía en Putin y ella no es alguien que guste de ser líder”, como demuestra su comportamiento con el presidente francés Emmanuel Macron. Helmut Kohl, dice él, “habría viajado inmediatamente a París, después de escuchar el discurso de Macron sobre el futuro de Europa, lo habría abrazado y dicho ‘vamos’” En 2007, Merkel propuso desarrollar mejor las relaciones entre Rusia y la OTAN, pero ella nunca concretó la intención, aunque aquel fuera el momento oportuno.

Por consiguiente, Teltschick aconseja a la nueva presidente del CDU (partido de Merkel) y potencial futura canciller federal, Annegret Kramp-Karrenbauer, quien no tiene experiencia con el Este, a involucrarse en discusiones con representantes de Rusia, independientemente de si le gusta o no: “La confianza solamente puede construirse paso a paso. Y para hacer esto, necesitamos realmente platicar y platicar”.

AUTOR DEL LIBRO “RULETA RUSA, DE LA GUERRA FRÍA A LA PAZ FRÍA”

Ex asesor del canciller Helmut Kohl (1982-1998), Teltschick desempeñó un activo papel en las negociaciones que condujeron a la reunificación alemana en 1989-1990. De 1999 a 2008, fue presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC, siglas en inglés), unos de los principales centros de discusión de alto nivel en Europa. Acaba de publicar el libro “Ruleta rusa: de la Guerra Fría a la Paz Fría) (Russisches Roulette: Vom Kalten Krieg zum Kalten Frieden, C.H. Beck Verlag, 2019), en el cual hace una revisión de la Ostpolitik (política hacia el Este) alemana, e identifica los actuales errores cometidos por lo lideratos políticos occidentales en relación a Rusia.

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Política Global: El magante no pasa de la bravata a los hechos: Trump cuestiona el orden mundial, pero es incapaz de crear uno nuevo

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Por Gabriel Ibarra Bourjac //

Muchas cosas se dicen sobre el rumbo que seguirá el mundo en los próximos años. Se debate si el mundo será de orden trilateral o multilateral, en el entendido que el unilateralismo que pretendió imponer Estados Unidos pasó a mejor vida.

Hoy en el ajedrez mundial además de Estados Unidos irrumpen Rusia y China, que presionan y buscan convertirse en contra peso del imperio norteamericano.

¿Y en ese contexto, cuál es el verdadero juego del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump? ¿Realmente tiene un proyecto de orden mundial?

A Trump líderes políticos, expertos en temas internacionales de geopolítica, junto con analistas y politólogos señalan y acusan de estar destruyendo el Orden Mundial al debilitar las alianzas históricas, los valores occidentales, las organizaciones comerciales mundiales impulsadas por Estados Unidos y violando las constituciones de instituciones nacionales a internacionales.

Sin embargo, hechos no respaldan esa retórica.

DEL MUNDO POLAR AL UNILATERALISMO

Después de la segunda guerra mundial el mundo caminó por dos aguas con el enfrentamiento de dos visiones político económico y social que se le conoció por guerra fría y que representaba el capitalismo y el comunismo que se disputaban la hegemonía mundial como superpotencias. El mundo bipolar fue producto del acuerdo entre Estados Unidos y la URSS, tras concluir el conflicto bélico Europa del Este quedó bajo el dominio de Rusia, partiendo en en dos a Alemania.

En lo económico se dio un cambio relevante de posguerra en las relaciones financieras internacionales como resultado de lo acordado en la Conferencia de Bretton Wodds, registrada el 1 de julio de 1944 cuando aún no concluía la Segunda Guerra Mundial y en esa conferencia se crearon el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, que hoy es conocido como Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que empezaron a operar al concluir la guerra.

Durante cerca de medio siglo, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial se registró la llamada guerra fría entre las dos superpotencias y que concluyó con el desmoronamiento de la URSS por la incapacidad del sistema colectivista y estatista de generar mejores condiciones económicas para su sociedad, al fracasar la utopía de la igualdad que se dio en el empobrecimiento general, donde una pequeña casta burocrática disfrutaba de las mieles del poder.

Fue así como en 1991 se registró la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y el fracaso del comunismo. El 9 de noviembre de 1989 se registró un suceso en Alemania que se convirtió en una alegre sorpresa para el mundo occidental: El muro de Berlín, conocido como el muro de la ignominia y que había partido en dos al actual motor de la economía europea, convertido en el símbolo de la división del pueblo alemán durante la guerra fría, cayó tras 29 años de haber sido construido.

La caída del muro de Berlín fue la síntesis de lo que significó la lucha entre dos sistemas políticos y económicos: Capitalismo y Comunismo. Fue el triunfo del capitalismo. Al mismo tiempo, como sucede con las pirámides del ajedrez, se dio el desmoronamiento de la URSS al ser víctima de sus contradicciones y hundirse en un colapso económico que el mundo moderno no había presenciado.

¿HACÍA DONDE VA EL MUNDO?

En la última década del segundo XX con un escenario con una superpotencia colapsada y desaparecida del escenario internacional, el mundo se hizo bipolar y se creía que la humanidad podría caminar con la luz de la libertad y aspirar a la construcción de un mundo con mejores oportunidades sin la amenaza comunista y totalitarista, que negaba la libertad en todos los órdenes con un Estado que se imponía sobre todo y sobre todos.

Estados Unidos se quedaba como la única superpotencia e impulsa un nuevo orden mundial donde ellos pretendían ser los mandones, moviendo los hilos de lo que llamamos globalización, impulsando lo que conocemos como neoliberalismo. Entre 1990 y el 2015 Estados Unidos se erigió como el soldado del mundo, ejemplo de ello fueron sus intervenciones militares en Afganistán, Irak y Libia, para deponer a sus jefes de gobierno y apoderarse de un insumo que ha sido fundamental para el capitalismo como es el petróleo y sus derivados.

Henry Kissinger, quien fuera el gran operador durante las presidencias de Richard Nixon y Gerard Ford como Secretario de Estado, es quien mejor ha descrito cómo Estados Unidos pretende manejar el mundo con el Nuevo Orden Mundial que vino configurando antes de la llegada a la Presidencia de Donald Trump.

En su libro Orden Mundial, que se refiere al carácter de las naciones y el curso de la historia, Kissinger advertía que este modelo se veía amenazado por diversos factores, como la difusión de armas de destrucción masiva, la desintegración de los Estados (los nacionalismos), el impacto de la depredación ambiental, la persistencia de políticas genocidas y la expansión de nuevas tecnologías, que podrían salirse de control con consecuencias inciertas.

La globalización ha generado grandes tensiones sociales, si bien se acabó la amenaza comunista, pero hoy hay otros conflictos, la forma de ejercer el poder ha cambiado, los movimientos migratorios son los que se convierten en arietes desestabilizadores y confrontación de naciones, a la vez que el terrorismo y los fanatismos religiosos se hacen presentes. El sino de hoy parece ser el desorden.

LA RETÓRICA DE TRUMP

Con la llegada a la Presidencia de los Estados Unidos del magnate inmobiliario pareciera que se registra un replanteamiento a la política globalizadora de la primera potencia mundial. Pero a este controvertido personaje, más que su narrativa de confrontación hay que verla por los hechos y sus resultados.

A Trump líderes políticos, expertos en temas internacionales de geopolítica, junto con analistas y politólogos señalan y acusan de estar destruyendo el Orden Mundial al debilitar las alianzas históricas, los valores occidentales, las organizaciones comerciales mundiales impulsadas por Estados Unidos y violando las constituciones de instituciones nacionales a internacionales.

¿Existe realmente un quiebre de Trump con el pasado? ¿O es una tempestad en una tetera?, como lo pregunta James Petras, sociólogo estadunidense y profesor de la Binghamton University de Nueva York, quien es reconocido por sus estudios sobre imperialismo, la lucha de clases y los conflictos latinoamericanos.

Petras plantea que Trump ha provocado divisiones en la Unión Europea y ha amenazado a China, cuestionando el orden mundial existente, pero advierte que “no ha construido uno nuevo”.

Trump ha heredado un mundo desordenado y dividido por prolongadas guerras regionales en África, Oriente Medio y el Sur de Asia. Durante las últimas presidencias, los valores imperiales sustituyeron a los ideales democráticos como lo atestiguan los millones de asesinados en Iraq, Siria, Libia, Yemen, Somalia y Palestina en el curso de las dos últimas décadas”.

El presidente Trump está tratando de reconfigurar un orden mundial basado en la presión económica, la amenaza militar y las bravatas políticas”.

El sociólogo y catedrático de la Binghamton University de Nueva York, considera que en el proceso de “rehacer” un orden mundial centrado en EEUU, Trump genera caos y desorden con el propósito de reforzar su posición en futuras negociaciones y acuerdos. “La llamada locura de Trump es una táctica para asegurar los mejores arreglos, como es el caso en estos momentos con la Unión Europa. Un enfoque de corto plazo consigue resultados imprevistos en el mediano plazo”, apunta.

El analista internacional está convencido que mucho de lo que afirma Trump es retórica, ya que ha hecho muy poco por desmantelar el orden existente. Y así lo fundamenta: “EEUU rodeó militarmente a China durante la presidencia de Obama, una política que Trump sigue al pie de la letra. Washington continúa en la OTAN y comercia con la Unión Europea. El Pentágono eterniza sus guerras en Oriente Medio. El Tesoro de EEUU financia la limpieza étnica israelí”.

En pocas palabras, Trump ha estado muy poco dispuesto y ha sido incapaz de sacar a los EEUU del caos político legado por sus predecesores”. Y entre las bravatas y los hechos ha aumentado el presupuesto militar pero no ha sido capaz de proyectar poder. Trump ha amenazado con una guerra comercial de ámbito mundial pero de hecho el comercio ha aumentado y los déficits siguen pesando”.

A pesar de que el discurso de Trump habla de una gran transformación y sus enemigos lo acusan de destrucción sistemática, la pregunta sigue en pie: en realidad, ¿qué ha cambiado”.

Trump es más retórica que realidad, ya que pese a las bravatas y amenazas, pocos cambios destacables han tenido lugar, ya que pese a los cambios de personalidades, las estructuras políticas subyacentes siguen estando allí y prometen continuar, a pesar de las elecciones y las interminables investigaciones y revelaciones.

La llamada “guerra comercial” no ha tenido éxito en su objetivo de reducir el comercio mundial, el empleo continúa inalterable, y la igualdad no sólo persiste, sino que se agudiza. Las políticas que amenazan con más guerras se alternan con tentativas de paz.

EL ORDEN MUNDIAL SIGUE EN PIE

La sobrecogedora realidad es que ‘el caos’ –precisa Petras- es como la espuma en la cerveza desbravada –escasa, si acaso alguna-, ha habido muy pocos cambios.

El Orden Mundial sigue en pie, la hueca guerra comercial entre Europa y América del Norte no lo ha afectado”.

Las airadas voces de Washington son ahogadas ventosidades en comparación con la multimillonaria expansión de infraestructura materializada por China en la obra llamada Belt and Road, que atraviesa África Occidental”.

En el orden mundial en curso, Washington aumenta sus dádivas a Israel a 38 mil millones de dólares para el decenio que viene y presupuesta 4% de su PIB para robotizar el complejo militar-industrial.

LAS RELACIONES COMPLICADAS CON EUROPA

Recientemente, entre el 15 y 17 de febrero se realizó la Quinta Conferencia de Seguridad de Munich y se dedicó al tema ¿Quién recogerá las piezas?, pregunta referida al actual orden mundial en colapso, a dos años del gobierno de Donald Trump y su política exterior errática.

El debate se dio en torno al futuro del orden mundial, sobre si será unilateralismo o multilateralismo. Por Estados Unidos participó el Vicepresidente Mike Pence y en contraste la canciller alemana Angela Merckel se manifestó a favor de un orden mundial multipolar.

Allí el representante del Gobierno de los Estados Unidos exhortó a Europa a seguir el “liderato” norteamericano y así lo argumentó: “(Trump) tomó medidas decisivas para hacer todavía más fuertes las fuerzas armadas más poderosas de la historia del mundo, teniendo la mayor inversión en nuestra defensa nacional desde los días de Ronald Reagan. (…) Iniciamos la modernización de nuestro arsenal nuclear. Y, el mes pasado, el presidente Trump reveló la nueva estrategia de defensa contra proyectiles de nuestra nación. (…) Trump ha liderado a nuestros aliados de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) para renovar su compromiso con nuestra defensa común.”

Estados Unidos, exigió Pence, “espera que cada miembro de la OTAN ponga en marcha un plan creíble para alcanzar la meta de 2 por ciento (de su PIB, en la defensa ). Y hasta 2024, esperamos que todos nuestros aliados inviertan el 20 por ciento de los gastos de defensa en adquisiciones” (de armamentos y equipos ).

Pence hizo una fuerte crítica indirecta a Alemania, al afirmar que Estados Unidos no permitiría una alianza dividida por interferencia política o por el uso de recursos energéticos. Exigió que, imitando a Estados Unidos, “todos los socios de Europa deberían adoptar una posición fuerte contra el (gasoducto ruso-alemán) Nord Strem II. Y recomendamos que otros hagan lo mismo.” A manera de justificación, argumentó que Occidente no puede defenderse “si nuestros aliados siguen dependencia de oriente”.

El vicepresidente de los Estados Unidos, como era de esperarse, dedicó un ataque especial a Rusia en el que destacó que “luego de años de violaciones rusas de nuestro tratado de décadas, Estados Unidos anunciaron planes para retirarse del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio.”

La otra diana fue Irán. Pence afirmó, y con ello demostró la obsesión patológica de demonizar el país, que “el régimen iraní defiende abiertamente otro holocausto y busca los medios para conseguirlo. El mismo ayatola Jamanei dice que la misión de la República Islámica de Irán es borrar a Israel del mapa.”

En referencia a la reunión de Varsovia sobre Paz y Seguridad en Oriente Medio afirmó: “Llegó la hora de que todos nosotros actuemos. Llegó el momento de que nuestros socios europeos dejen de minar las sanciones de Estados Unidos contra este régimen revolucionario asesino (sic). Llegó el momento de que nuestros socios estén presentes con nosotros y con el pueblo iraní, nuestros aliados y amigos de la región. Llegó el momento de que nuestros socios europeos se retiren del “acuerdo nuclear con Irán” y se unan a nosotros, mientras hacemos las presiones económicas y diplomáticas para dar al pueblo iraní, a la región y al mundo la paz, la seguridad y la libertad que merecen.”

(Con información de MSI)

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Política Global: Brasil: fricciones en torno a la política de no intervención

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(Editorial en Capa).- A pesar del continuo e imprudente coqueteo con la política intervencionista de Washington manifestado por el canciller Ernesto Araujo y por el mismo presidente Jair Bolsonaro, contagiados por una rancia ideología neoconservadora, la cúpula militar en Brasil, contradiciendo las inclinaciones presidenciales se han mantenido firme en el principios de No Intervención y el respeto a la soberanía con relación a la aguda crisis venezolana.

El presidente Jair Bolsonaro, en su reciente visita de Estado a los Estados Unidos, reafirmó su vacilación en la reunión sostenida con el presidente Donald Trump. No obstante su vocero el General Otávio Rêgo Barros, tuvo inmediatamente que reafirmar la posición militar de no intervencionista expresada semanas antes por el vicepresidente, general (retirado) Hamilton Mourão durante la reunión del Grupo de Lima realizada en la ciudad colombiana de Bogotá el 25 de febrero. Su participación fue fundamental para enfriar el ambiente beligerante creado por la agresiva retórica intervencionista de los Estados Unidos, en la ocasión representado por el vice-presidente Mike Pence.

Brasil cree firmemente que es posible hacer que Venezuela regrese a la convivencia democrática de las Américas sin ninguna medida extrema que nos confunda, siendo naciones democráticas, con los que serán juzgados por la Historia como agresores, invasores y voladores de las soberanías nacionales” enfatizó el general Mourão.

Dos semanas después, el 14 de marzo, el propio vocero de la presidencia el General Rego Barros había señalado que Brasil ha venido conduciendo una diplomacia militar con Venezuela. “Desde que decidimos compartir la ayuda humanitaria, les he comunicado que la diplomacia militar se ha hecho presente en la interlocución con Venezuela. Y, naturalmente, por ser diplomacia militar, los militares venezolanos con los militares brasileños establecieron un link y conversan por medio de ese link”.

De acuerdo a un reportaje del periódico O Globo del 13 de marzo el canal de comunicación de los generales de ambos países existe desde septiembre del año pasado a partir de la realización de un encuentro en la ciudad venezolana de Puerto Ordaz, entre el entonces ministro de Defensa del gobierno de Michael Temer, general Joaquim Silva e Luna y su colega del país vecino, general Vladimir Padrino López, aun en el cargo. En la época el ministro brasileño dijo, “Celebramos aquí un acto de confianza para la reconstrucción de nuestro trabajo, para nuestros países y particularmente para nuestra región, que necesita mantenerse en estabilidad y paz”.

Es claro que las Fuerzas Armadas de Brasil en armonía con la posición oficial no comparten cualquier simpatía por el gobierno de Nicolás Maduro y lo consideran un presidente ilegítimo, reconociendo el peligro que representa para todo el Hemisferio.

Mourão, en la referida reunión del Grupo de Lima dejó claro que el cuestionado gobierno de Nicolás Maduro no abandonará la escena tan fácilmente: “A la luz de los acontecimiento acumulados desde hace más de una década, debemos reconocer que Venezuela no conseguirá librarse ella sola de la opresión del régimen chavista…El momento es del llamado al sentido de la responsabilidad. Ante todo, de los gobierno de los países de las Américas. Independientemente de ideologías y de partidos, es forzoso reconocer que tenemos nuestra cuota de participación en la consolidación de un régimen ilegal e ilegítimo en Venezuela, debido a errores y omisiones que deseamos que no se repitan.

El mundo vive, continuo Mourão, una preocupante escalada de tensiones políticas, económicas y militares que se deben enfrentar adecuadamente con la actuación responsable de los gobiernos nacionales y de los organismos internacionales, el motivo primario de nuestra presencia en esta reunión cumbre, para tratar la crisis más grave habida en el hemisferio desde inicios de los años 60 del siglo pasado”.

(Colaboración de Movimiento de Solidaridad Iberoamericana MSIa Informa)

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Política Global: Ante su derrumbe estratégico global, Estados Unidos invoca la Doctrina Monroe

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Fuente: Movimiento de Solidaridad Iberoamericana (MSI) ///

En una entrevista concedida a la red CNN el 3 de marzo, el consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, se encontró ante la pregunta del periodista Jake Tapper: ¿Cómo se explica que Estados Unidos se opongan al gobierno de Nicolás Maduro, si mantiene vínculos estrechos con gobiernos autoritarios en Egipto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos? Bolton no se hizo del rogar y astutamente respondió que la situación de Venezuela es completamente diferente, pues el país se sitúa en el Hemisferio Occidental. Luego más rápido que un rayo en pleno siglo XXI, invocó la Doctrina Monroe para legitimar la hegemonía norteamericana en el Hemisferio, el cual ha sido tratado como el patio trasero.

En este gobierno no tenemos miedo a usar la frase Doctrina Monroe. Ese es un país de nuestro Hemisferio; ha sido el objetivo de los presidentes, desde Ronald Reagan, tener un Hemisferio completamente democrático”, dijo (Washington Post, 04/03/2019).

La centenaria Doctrina Monroe se refiere a los postulados presentados por el presidente estadounidense James Monroe (1817-1825) sobre la no intervención de las potencias europeas en los asuntos de los países americanos, “América para los americanos”, decía. En el momento en el que fue anunciada, en 1820, Estados Unidos no había salido de dos costosas guerras con Gran Bretaña y todavía no había tomado la ruta colonial que lo condujo a la categoría de mayor superpotencia del planeta.

Más tarde, el presidente Theodore Roosevelt (1901-1909) reformuló la concepción de la doctrina, el famoso “corolario Roosevelt” de la Doctrina Monroe; éste le atribuyó a Estados Unidos el papel de “policía mundial” apto para exigir el buen comportamiento de aquellas naciones juzgadas de incapaces de mantener el orden interno y cumplir con sus obligaciones, en especial en lo tocante a sus deudas externas. En el mensaje al Congreso en el que anunció el corolario, Roosevelt mencionó específicamente “a las naciones bañadas por el Mar Caribe”, algunas de las cuales ya habían sido objeto de intervenciones militares estadounidenses. Por eso tal política externa fue debidamente adjetivada de “Política del gran garrote” (Big Stick, en inglés).

De manera que a partir del Corolario, la frase que sintetizaría la Doctrina Monroe sería más acorde con la realidad si se sustituyese por “América para los estadounidenses”.

El excepcionalismo estadounidense, expresado en las zonas de influencia mencionadas ahora por Bolton, fue claramente expresado en 1912 por el presidente William Howard Taft:

No está muy distante el día en el que tres barras y estrellas a tres puntos equidistantes marcarán nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el Hemisferio será nuestro de hecho tanto, por virtud de la superioridad de nuestra raza, así como ya lo es nuestro moralmente.”

Por consiguiente, como Bolton no es hombre de desperdiciar palabras, su mención de la Doctrina Monroe no es de ninguna forma gratuita, sino que viene a reforzar la voluntad de Donald Trump de tratar al Hemisferio Occidental como una especia de último reducto para la conservación de su capacidad hegemónica en franca declinación; ambición opuesta a la aparición del nuevo escenario mundial multipolar y cooperativo aun incipiente, centrado en la integración euroasiática encabezada por China y por Rusia, estas emblemáticamente calificadas de “potencias contestatarias” por los estrategas estadounidenses.

EL GRAN CARIBE

Esa debilidad en su hegemonía es lo que ahora obliga a los EU a regresar con más vigor a la nombrada “geopolítica del Gran Caribe.” Por Gran Caribe se entiende un eje de poder que cuenta, entre otros recursos, con grandes reservas de petróleo; es el conjunto de territorios bañados por las aguas del mar Caribe, e incluye las islas del Caribe y los países costeños: Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, Belice y México.

En junio de 2010 en el lanzamiento de la Iniciativa de Seguridad para la Cuenca del Caribe, la entonces secretaria de Estado de EU, Hillary Clinton llegó a afirmar: “…había la percepción de que Estados Unidos estaba ausente de la región [caribeña]. Bueno, estamos de regreso. Estamos de regreso al 100 por ciento”.

La antigua trama actualizada se expuso hace unos años en un artículo aparecido en julio de 2012 en el sitio de la agencia de espionaje privada Stratfor, titulado “La fuente del poder estadounidense.” Los autores, los periodistas Robert D. Kaplan y Karen Hooper, explican:

El poderío geopolítico estadounidense tiene su origen, históricamente, no en Europa ni en Asia, sino en el Gran Caribe. El Gran Caribe es el mundo que, de Yorktown a las Guayanas, es decir, de los estados meso atlánticos a las selvas del Norte de América del Sur. El Hemisferio Occidental, como el estratega holandés-americano Nicholas J. Spykman explicó en 1942, no se divide entre América del Norte y del Sur. Se divide entre las latitudes al norte de la gran barrera de la selva del Amazonas y las latitudes al sur de ella. En otras palabras, bajo una óptica geopolítica, Venezuela no es, absolutamente, un país sudamericano, sino caribeño. La mayor parte de su población de 28 millones vive en el norte, a lo largo del mar Caribe, lejos de las selvas del sur”.

Aunque los encabezados periodísticos hablen hoy del Medio Oriente y de Asia, para muchos presidentes de Estados Unidos, de principios del siglo XIX a inicios del siglo XX, las crisis de política exterior se centraron en el Gran Caribe. Fue un proceso de un siglo para que el joven Estados Unidos, tomase de las potencias europeas el dominio del Gran Caribe. El Gran Caribe -el golfo de México y el Caribe, propiamente dicho- es de hecho una extensión de las aguas azules del territorio continental de Estados Unidos. La influencia sobre él se debe a la construcción del canal de Panamá, a principios del siglo XX.  Cuando Estados Unidos pudo asegurar el dominio del Gran Caribe, el país se convirtió en el hegemón del Hemisferio Occidental, faltándole tan solo el Ártico canadiense y el cono sur de América del Sur (en especial las zonas de sombra de Bolivia, Ecuador y Perú), efectivamente, además del cinturón de seguridad establecido por la Armada de Estados Unidos en las Indias Occidentales. Y con el Hemisferio Occidental bajo su dominio, Estados Unidos pudo, a partir de ahí, afectar el equilibrio de poder en el Hemisferio Oriental. Las victorias estadounidenses en las dos guerras mundiales y en la Guerra fría fueron construidas originalmente sobre la geopolítica del Gran Caribe.

No obstante, cuando las distancias se colapsan, en un mundo más densamente poblado y crecientemente unido por la tecnología, el Gran Caribe vuelve nuevamente al palco.” 

EL MUNDO DE HOY

En aquel entonces. Estados Unidos empezaba su malhadada intervención en el conflicto de Siria, luego de haber encabezado la devastadora intervención militar en Libia, que convirtió al país más próspero de África en un infierno terrenal de luchas armadas ente tribus y pandillas, y en una plataforma de entrenamiento y de exportación de yijadistas para intervenciones en otros países blanco de los planes de Washington, como la misma Siria.

Hoy, los resultados de la súper extensión militar de Estados Unidos y las limitaciones estratégicas de su pauta hegemónica está a la vista de todos:

1) la incapacidad de someter a Siria y a Irán al plan de “cambio de régimen”;

2) el trastorno de las relaciones con Turquía, miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que se alió a Rusia y a Irán para solucionar el conflicto de Siria;

3) el papel cada vez más firme de Rusia como contestataria del excepcionalismo hegemónico, en el Medio Oriente, en especial, y en su alianza de hecho con China;

4) el fracaso de las negociaciones con Corea del Norte, provocado por la falta de intención de cualquier contrapartida estadounidense al desmantelamiento del programa nuclear militar del país asiático, frustrante para los aliados regionales de Corea del Sur y Japón, y que deja el camino abierto para una mayor influencia de China y de Rusia en la posible normalización de las relaciones en la península coreana;

5) el tremendo choque con Europa Occidental en torno de cuestiones como el acuerdo nuclear con Irán y las sanciones contra Rusia, que se ha hecho evidente en las recientes conferencias de Varsovia y de Múnich. Sin sorpresa, Italia acaba de anunciar su intención de participar activamente en la Iniciativa Cinturón y Ruta China, punta de lanza de los esfuerzos para la integración económica de Eurasia.

Gobierno brasileño propone la construcción de 8 plantas nucleares

El Ministerio de Minas y Energía (MME) anunció su intención de retomar a gran escala el programa nuclear nacional con la construcción de entre cuatro y ocho nuevas plantas nucleares. La información fue confirmada en una nota divulgada por el ministerio para defender la terminación de la planta Angra 3.

Para el sector nuclear, la conclusión de Angra 3 es importante, porque escalará toda la cadena productiva del sector, desde la producción de combustible hasta la generación de energía. Esto se vuelve más importante cuando se toma en cuenta que Brasil necesitará invertir en energía para el futuro, en función del aumento de la demanda y el agotamiento del potencial hidroeléctrico “, dice la nota reportada por el periódico O Estado de Saõ Paulo del 22 de enero de este año.

La nota prosigue afirmando que “El Plan Nacional de Energía 2030 (PNE) prevé la construcción de entre cuatro y ocho plantas nucleares en el país. Escenario que tiende a confirmarse por el PNE 2050.”

Actualmente, solo existen dos plantas nucleares en operación, Angra 1 y 2, las cuales generan el 1.1% de la generación nacional de electricidad.

Los planes de expansión de generación nuclear fueron casi olvidados por los últimos gobiernos, por la conjunción de situaciones. Una la falta de los recursos destinados a las inversiones públicas, debido a que la prioridad era el cumplimiento del servicio de la deuda pública-; la otra por la negligencia de los gobiernos con la energía nuclear, apoyada en argumentos ambientalistas radicales. Por eso, la conclusión de Angra 3 deberá ser fundamental para marcar el cambio del rumbo imprescindible para la seguridad energética del país.

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