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JALISCO

Javier Armenta, el nuevo presidente de la FEU: “Todos debemos ser actores, no espectadores”

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Por Diego Corona //

Bailarín de salsa, futbolista, orador, creyente de las personas y las causas sociales, son algunas de las cartas de presentación de Javier Armenta, próximo presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), la organización estudiantil de la Universidad de Guadalajara, una de las más importantes a nivel nacional.

“Soy un bailarín de salsa, nací en el barrio de la Perla que está detrás de San Juan de Dios, a los 10 años me mudé a Huentitán donde vivo actualmente, me gusta el futbol, lo hice a nivel profesional, me lastimé la rodilla pero no era tan bueno. En la preparatoria 11 me invitan a participar en la FEU, inicia mi contacto apasionado con la Universidad de Guadalajara, fui presidente, también del CUCEA en la división de gestión empresarial, consejero general universitario, fui secretario de la FEU”.

Agrega: “Combinaba mis estudios siendo mesero, luego estudié la maestría, donde hice un concurso estatal de oratoria, me tocó visitar toda las zonas regionales y metropolitanas del estado, conozco todos los centros, las preparatorias, me ha tocado ver las grandes desigualdades que existen. Creo en las personas, me gustan los perritos, corro, me gusta nadar”.

La oportunidad de liderar los esfuerzos de la organización estudiantil le llega a los 27 años, tras ganar la contienda con 59 mil 243 votos ante los candidatos Alan Alvarado y Fernanda Ábrica. Sin embargo, para llegar al punto más alto de la FEU, pasó por cada uno de los procesos de la política estudiantil de la Universidad de Guadalajara.

“Entré a la política estudiantil porque no me parecía suficiente lo que hacían los que ocupaban los espacios. A mí la vida en la política estudiantil me ha hecho varios regalos, el primer regalo fue la valentía, competí en la prepa 11 con un ambiente bien violento, yo solo tenía a mis amigos del salón, no tenía amigos malandros, quería declinar, mi jefa me impulsó, me amarré, me quedé y gané”.

“El segundo regalo, la universidad me ha regalado amigos y amigas que son lo más valioso que tengo en mi vida, el valor de la humildad, uno solo no puede, los problemas que uno cree que le pasan a uno, le pasan a un chingo (sic) de personas, es bien difícil creer que nada más uno importa”.

El grupo político al cual pertenece y le permitió ganar la contienda es Índigo, el cual considera es el más importante en la Federación, en cantidad de alumnos simpatizantes y representantes en preparatorias así como en centros universitarios, a los cuales les agradece la confianza que le otorgaron en este proceso.

“Índigo es un grupo que fue la principal fortaleza de mi candidatura, el grupo que más presidencias de alumnos tiene, un grupo plural, desde muchachos de zonas regionales, hasta Zona Metropolitana, tenemos líderes de todo Jalisco que participan. Ellos me apoyaron, los estudiantes que me dieron la oportunidad, nosotros llevamos un proceso interno democrático, me dieron su voto de confianza y me aventé con el apoyo de ellos”.

ACTORES, NO ESPECTADORES

Para Javier Armenta, lo más importante que tiene la universidad son sus alumnos, por ello, siendo líder estudiantil, su prioridad será abonar a movilizar a cada uno de los jóvenes a sumarse a causas, dejar de ser espectadores ante las diversas crisis que se viven en la actualidad para convertirse en actores que puedan influir en un cambio social.

“Creo que lo más importante en la universidad es que nos puede brindar la oportunidad de tener un elevador social, de existir. En mi barrio en la Perla, solo dos terminamos la licenciatura, la FEU tiene la oportunidad de cambiar vidas como me la cambió a mí, hasta hacer visibles causas como las mamás de los desaparecidos que no las pelaba el gobierno, por ejemplo”.

“Yo quise ser presidente porque quiero llevar un mensaje a las aulas, quiero compartirle a los estudiantes que es la mejor experiencia que van a vivir en su vida, la prepa y la universidad están increíbles, puedes vivirla con amigos, pero puedes hacer tantas cosas por tu país, por tu ciudad, por tu universidad. Quiero visibilizar a quienes no tuvieron chance, creo que hay de dos, o somos actores o espectadores, yo le encuentro sentido a mi existencia trabajando con personas porque a mí me hace feliz, segundo, el mensaje es que todos debemos ser actores, no espectadores”.

Subraya: “Nos están heredando un mundo tan complicado, con crisis climáticas, con desigualdades, con muchos problemas, si nos seguimos quejando y no hacemos nada, no tomamos el rol que nos toca que somos los que tenemos la oportunidad de estudiar, criticar y transformar, me parece que estamos siendo irresponsables con la historia, por eso me apunté a ser presidente, con muchas causas, pero al final de todo, si lo quieren hacer en la FEU, en la universidad, en la calle, es que los estudiantes tenemos que actuar, somos los obligados a ser revolución”.

LA FEU REPRESENTA LIBERTAD

Para la FEU, debe ser prioridad ser la voz que invite a los estudiantes a no solo desarrollarse como profesionistas, sino también como ciudadanos, por ello, Armenta señala que la organización representa libertad y fuerza, un espacio plural para que todos puedan encontrar lo que más disfruten de esta vida.

“La FEU representa lo que me permitió ganar la libertad. El conocer a tantas personas y realidades en tantas partes del estado me hizo entender lo chiquito que eran mis problemas y lo valioso que es la universidad porque todos tienen que caber ahí, que nosotros tenemos la responsabilidad porque somos los llamados a hacer algo para nuestro país. ¿Qué representa para mí la FEU? La voz que tiene que luchar, cuestionar e invitar a que los estudiantes se desarrollen como personas, no formamos solo profesionistas, formamos ciudadanos, formamos personas, tiene que ser el espacio donde todos ellos encuentren lo que quieren ser, lo que han soñado ser”.

Añade: “Creo que para la sociedad la FEU es la oportunidad de criticar nuestra sociedad. Al margen de lo que los partidos políticos han hecho o dejado de hacer, la FEU siempre ha levantado la voz en los temas que debe levantar la voz, faltan, pero no hemos tenido ningún empacho en señalar lo que pasa. Somos lo incómodo para el gobierno, no porque no nos caigan bien, le vamos a aplaudir lo que hagan bien, pero no vamos a callar en lo que pensamos diferente, para eso son las democracias. Para la universidad nosotros representamos lo más importante, la fuerza de los estudiantes”.

LOS COMPROMISOS

El principal compromiso que asume como presidente electo de la FEU es no ser un simulador, decir las cosas abiertamente y además, dar continuidad a proyectos que fueron positivos durante la gestión anterior, así como la agenda pendiente como el desarrollo integral.

“Yo no seré un presidente simulador. Voy a decir la neta, esa es mi responsabilidad, actuaré hasta donde las circunstancias me lo permitan, antes de todo está la estabilidad de la institución, es la segunda mejor universidad del país, quiero que sea la primera en los próximos años”.

“Yo me comprometo a no callar las simulaciones, como los maestros que no dan clases que son los menos, tiene que haber maestros en las aulas, me comprometo a atajar problemas dentro y fuera de la universidad, vamos a abordar los temas como son”.

“En el tema de inseguridad, nosotros no vamos a combatir la inseguridad con violencia, vamos a recuperar los espacios públicos de la Zona Metropolitana y de zonas regionales. Espero en la medida de nuestras posibilidades que menos jóvenes sean reclutados por organizaciones criminales, nosotros les vamos a brindar experiencias y nuevos espacios. Me comprometo a no callar lo que pase dentro, sin olvidar que nos debemos a los de fuera”.

 

JALISCO

Historias paralelas entre MC y Morena: El gran desafío en Jalisco es Morena vs Morena

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Por Mario Ávila //

La mesa podría estar servida en Jalisco, para que Morena repita la historia de todas las elecciones intermedias que se han celebrado después de la alternancia política, en las que triunfa la oposición y el gobernador tiene que remar contracorriente en la segunda mitad de su sexenio.

Alberto Cárdenas Jiménez tuvo después de 1997 tres años de grandes dificultades con una legislatura histórica de 20-20 que lo desafió en cada determinación que intentó tomar; Francisco Ramírez Acuña, perdió a la mitad de su sexenio (2003) la mayoría en el Congreso y perdió además toda la Zona Metropolitana con excepción de Guadalajara; Emilio González sufrió “las de Caín” cuando en la elección intermedia del 2009 lo venció el PRI y el priísta Jorge Aristóteles Sandoval sufrió una fuerte zarandeada a manos de Movimiento Ciudadano en el 2015 cuando el Estado se tiñó de naranja.

Este mismo fenómeno podría repetirse ahora y Morena podría despacharse con la cuchara grande en el proceso del 6 de junio del 2021 en Jalisco, aprovechando que enfrentará mano a mano y al tú por tú, a cada uno de los partidos políticos que en el resto del país van en la alianza denominada “Va por México” (PRI-PAN-PRD). Es decir, Movimiento Ciudadano tendrá que jugar solo, sin el apoyo de PAN y PRD, que fueron sus aliados en el triunfo contundente del 2018.

El hecho de que MC compita en solitario, con el desgaste de ser gobierno, con graves dilemas como la pandemia y la inseguridad y con la renuncia de un buen número de militantes distinguidos que no se sintieron valorados y que han encontrado en otros partidos políticos una opción de seguir siendo útiles, es de esperarse una caída drástica en las preferencias electorales para el partido naranja.

En contraparte, Morena viene con el plus de ser gobierno nivel nacional, con una fuerte y sólida estructura en todo el país, con un líder nacional en la persona del presidente que no cae en las preferencias de la gente, con la posibilidad de disponer a su favor del padrón de los programas sociales, con un buen discurso pegador centrado en contra de la corrupción de los partidos de siempre y con una inercia ganadora en muchos rincones del país.

La lógica diría que en el proceso electoral del 6 de junio Morena tendría todo para alzarse con el triunfo en Jalisco, conquistar la mayoría en el Congreso y obtener municipios importantes en la Zona Metropolitana y en ciudades medias, pero todo depende de dos cosas importantes: 1.- Lo que diga y haga Movimiento Ciudadano y 2.- Que Morena salga bien librado de las elecciones internas.

MORENA Y MC, DOS HISTORIAS PARALELAS

Morena y Movimiento Ciudadano tienen muchos más puntos en común de lo que podría pensarse, tienen grandes similitudes que van más allá de que su nombre empieza con la misma letra, incluso podría asegurarse que hasta tienen una historia paralela.

Ambos se consideran movimientos sociales y no propiamente partidos políticos, aunque operan, se mueven, cobran y hablan como tales; ambos tienen un nacimiento muy similar en la segunda década del siglo XXI; ambos se gestaron producto del desprendimiento de otros partidos políticos, Morena del PRD y MC del Partido Convergencia Democrática y finalmente ambos tienen a un personaje central sobre el que gira su popularidad y las determinaciones más importantes, sin que propiamente sean los presidentes del partido, aunque seguramente toman decisiones como si fueran los dueños de la marca.

Incluso el discurso original, los pronunciamientos fueron muy similares, ambos desde su gestación anunciaron que el objetivo central de su aparición en la política, era para enfrentar a los partidos de siempre; ambos criticaron en todo momento a los partidos tradicionales y a la corrupción con la que operaban; ambos se dijeron representantes de los más sanos intereses de los ciudadanos y ambos trazaron al llegar a ser gobiernos, proyectos ambiciosos para imponer su sello y para marcar una huella profunda de su paso por el servicio público, uno mediante la implementación de una Cuarta Transformación del país y otro ofreciendo la Refundación del Estado de Jalisco.

Además, su historia no siempre fue paralela, por algunos momentos fue similar, es decir fueron juntos como aliados en el proceso electoral del 2012 y contra un adversario común, el PRI. En esa elección, Andrés Manuel López Obrador enfrentaba a Enrique Peña Nieto, mientras que Enrique Alfaro Ramírez disputó la gubernatura del Estado a Jorge Aristóteles Sandoval. Ambos perdieron y también ambos siguieron en la carrera hasta conquistar el triunfo seis años más tarde.

Las similitudes entre AMLO y Alfaro llegan al extremo de tener ambos, el mismo origen: el PRI. Los dos también pasaron por el PRD y ocuparon cargos públicos de abanderados con las siglas del partido del Sol Azteca, López Obrador en el Distrito Federal y Alfaro en Tlajomulco.

Sin embargo, hubo un solo elemento visible que los distanció, su relación con el expresidente de México Carlos Salinas de Gortari. Para López Obrador ha sido siempre su peor adversario y podría decirse que hasta su peor enemigo; mientras que para Alfaro Ramírez, hay evidencias de que hubo mucho más que un simple acercamiento, es decir pudo haber habido hasta apoyo directo.

Un ejemplo de ello fue una reunión efectuada en la sede de la Fundación Carlos Salinas, en la que el expresidente ofrecía una cena y una charla a un grupo numeroso de estudiantes distinguidos de varias universidades del país y en donde el “plato fuerte”, previo a la presentación del propio Salinas de Gortari, de lo que en el futuro sería el modelo de candidatos ciudadanos, distanciados de los partidos políticos tradicionales, se abrió el telón y se presentó en sociedad, nada más y nada menos que al político jalisciense, Enrique Alfaro Ramírez.

Saber esto molestó en gran medida a López Obrador que al no poder hacer ya nada previo a la elección del 2012, se mantuvo como compañero de partido de Alfaro Ramírez, pero ya sin mucho acercamiento, frío y evitando todo tipo encuentros con el jalisciense, incluso en actos de campaña.

Y de ahí vino luego, una vez consumadas las derrotas de ambos, el distanciamiento formal, los desplantes que se convirtieron luego en agravios, en insultos y hasta en ofensas. Luego ambos triunfaron en el 2018 y ese fue el peor día para Alfaro Ramírez, en la rueda de prensa cuando se conoció su victoria como gobernador de Jalisco, lo que hubo fueron rostros serios, adustos, nada de ebullición, ningún gesto de festejo, todos sabían que si bien habían triunfado y habían conquistado el gran anhelo, la otra cara de la moneda era que su ahora peor enemigo se había convertido en el presidente del país.

LAS GUERRAS INTESTINAS, LOS GRUPOS, LAS TRIBUS

A decir de los propios militantes, simpatizantes, ciudadanos y analistas, el principal enemigo de Morena, será el propio Morena. Fiel a su condición histórica como partido de izquierda y por ende a la rebeldía de sus militantes, su constante inconformidad, se han creado muchos grupos, sectas, tribus o corrientes, que tienen posturas radicales, que no aceptan imposiciones, que no acatan instrucciones, que no saben lo que significa la disciplina partidista.

Eso provoca que no se puedan poner de acuerdo ni siquiera para lo mínimo indispensable, ya que tienen desde la muerte de Humberto Ortiz en el 2016, que no han sido capaces de elegir al presidente de un comité directivo estatal.

Han sido invadidos por empresarios, por gente enviada del gremio padillista, por la vieja guardia de la extinta Federación de Estudiantes de Guadalajara, por advenedizos provenientes de otros partidos políticos que incluso no solo han podido colocarse en las candidaturas más relevantes a puestos de elección popular, sino que han intentado apoderarse del control de la dirigencia estatal.

Y a quien se designó en un tiempo en calidad de presidente interino, provisional, momentáneo, el ex priista Hugo, llega al cargo y no quiere irse, termina su período y se niega a abandonar el cargo, se queja, impugna, patalea y pese a que los tribunales en la materia le dicen una y otra vez que su nombramiento ya feneció, de manera espuria se aferra al cargo y se ostenta como líder morenista en la entidad.

Delegados llegan y se van, entran y salen y ninguno puede lograr la reconciliación en las bases, ninguno ha podido hacerlos entrar en razón, ninguno ha podido “repartir el pastel” de manera que todos queden satisfechos. Ahí está un grupo importante de la gente de izquierda de Jalisco, los doctrinarios, los luchadores sociales, los que incluso se pronunciaron en contra de que Morena se convirtiera en partido político, porque ellos querían que siguiera la lucha como Movimiento.

Ellos no han recibido nada que no sea trabajo, ellos son los que han construido cuadros, ellos son los que reparten a pie y casa por casa, el periódico que es el órgano oficial de Morena, ellos son los que están siempre en el frente de cualquier batalla social en favor de los trabajadores, de los campesinos, de los obreros, en defensa del medio ambiente, en contra de la violencia contra las mujeres, en contra de los abusos del Estado. Y cuando alguno de ellos que llegaron a Morena antes de que fuera un partido político, intenta postularse a un cargo en el comité directivo o aspira a una candidatura a un puesto de elección popular, simplemente son marginados, desdeñados.

Hoy se pueden identificar claramente en Morena, grupos con mayor o menor relevancia, pero todos antagónicos entre sí. Los de Alejandro Peña, los del doctor Lomelí, los de la izquierda tradicional con la diputada federal Laura Imelda Pérez Segura, los de Jaime Hernández Ortiz identificados con Raúl Padilla López, los veteranos de la Federación de Estudiantes de Guadalajara y los llegados del PAN y PRI y los de recién ingreso entre los que hay incluso gente de Movimiento Ciudadano.

Si todos ellos se pudieran poner de acuerdo, con mucha seguridad Jalisco tendría una nueva primera fuerza política a partir del 6 de junio del 2021 y eso se sabrá en pocas semanas más, cuando se definan mediante el turbio método de las encuestas, a los que serán los candidatos a diputados federales, diputados locales y presidentes municipales. Es decir, si Morena celebra su elección interna sin mayor problema y terminan unidos, la suerte estará echada, de otra manera desecharán una oportunidad histórica que quizá no se les vuelva a presentar.

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ENTREVISTAS

Morena no arrasará a Movimiento Ciudadano; en la entidad se polarizará el voto: Francisco Aceves

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Por Mario Ávila //

Como positivo para la democracia, calificó sociólogo e investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Francisco Aceves González, el hecho de que hayan fracasado las alianzas entre los partidos políticos que habrán de contender en la elección estatal del 6 de junio, ya que de esta manera al ir solos, “el electorado pondrá a cada quien en su lugar”.

El hecho de que vayan solos -dijo-, con sus seguras consecuencias en el resultado de la elección, quedará muy claro el peso específico de cada uno de los partidos y servirá para hacer una especie de limpia al sistema partidista, con todos los inconvenientes que tiene el mismo sistema; habrá seguramente partidos que no alcanzarán los límites mínimos exigidos para seguir con el membrete vigente y eso me parece positivo para el juego electoral.

Aceves González planteó que el sistema político-partidista de México está profundamente devaluado. “Hay que recordar que cuando a los ciudadanos les preguntan qué grado de confianza le tienen a las instituciones, los partidos políticos están en la parte más baja de la tabla; con esta crisis partidaria, tenemos partidos muy desdibujados ideológicamente, el ‘chapulineo’ es una constante porque no hay partidos doctrinarios, sólidos, fundamentados, el brincoteo de los actores políticos es muy fácil, en un momento dado eres de MC y no tienen ningún empacho en irte al PAN, a Morena o a cualquier otro”.

Al hacer un análisis de lo que podríamos esperar del proceso electoral 2021 en Jalisco, el investigador universitario planteó de entrada que la pandemia obligará a que no haya actos masivos, “por lo tanto serán muy utilizados los recursos de comunicación electrónica y veo un papel muy importante de las redes sociales que sí van a jugar un papel vital. Yo creo que está mejor instrumentado y tiene mejor capacidad en el manejo de redes, Movimiento Ciudadano, que Morena”.

Yo no veo un tsunami morenista en Jalisco, aunque sí un crecimiento y probablemente quedará como segunda fuerza política ganando espacios de relevancia como la presidencia municipal de Puerto Vallarta en el interior del Estado y Tonalá en la Zona Metropolitana”.

Hoy las encuestas a mí me dicen que hay un empate técnico en las preferencias electorales entre Movimiento Ciudadano y Morena a nivel distrital y es interesante en Jalisco porque Tequila el PAN y Morena están en lo alto, en lo demás las preferencias están entre MC y Morena y las diferencias no son muy grandes en la ZMG, en los distritos de interior sí, por ejemplo en Lagos de Morena la diferencia es casi de 12 puntos para MC, en Tepatitlán casi 5 puntos para el PAN, pero en los distrito urbanos de la ZM la lucha está mucho más cerrada, hay casi casi un empate técnico cuando se habla de partidos. En la ZMG podríamos decir que no hay nada para nadie, las encuestas arrojan un empate técnico”.

DESCARTA PACO ACEVES “TSUNAMI” MORENISTA

P. ¿Espera usted un triunfo de la oposición como es tradicional en las elecciones intermedias?

R. El panorama que yo veo para las elecciones intermedias, tradicionalmente o al menos desde la alternancia política para acá, o quizá desde el sexenio de Zedillo, quedó claro que las elecciones intermedias era un parteaguas y era una elección muy dirigida y muy enfocada la evaluación y el desempeño presidencial, es como un momento en que se hace la calificación de que tan aprobado o reprobado era el trabajo del presidente.

Recuerdo que en el 97 por primera vez el PRI pierde la mayoría en el Poder Legislativo, por primera vez hay un congreso dividido; posteriormente en el 2003 la elección intermedia también se convierte en una evaluación del desempeño en donde el voto de castigo a Vicente Fox, que se expresa muy claramente, diciendo hay que ‘quitarle el freno al cambio’, en cierta medida tratando de excusar la fata de resultados en el desempeño gubernamental porque no tenía el control absoluto de este Poder, pero no solamente no le quitó el freno al cambio, sino que le fue peor; Calderón en el 2009 vuelve a perder como un voto de castigo a su desempeño; en el 2015 no sucede lo mismo con Peña Nieto, ya que previamente había constituido una serie de alianzas electorales particularmente con el PAN, con lo que logra mantener presencia importante en el Legislativo, aunque en el país los tricolores sí pierden en esa elección intermedia muchos lugares importantes como fue en el caso de Jalisco, los gobiernos de la Zona Metropolitana, con el surgimiento importante de Movimiento Ciudadano que se convierte en el actor político importante en la entidad.

P. ¿Es un plebiscito entonces?

R. Las intermedias son elecciones en las que de alguna manera un elemento importante está en la evaluación del desempeño del gobierno en turno, del presidente de la República y del gobernador del Estado. Y aunque ninguno de ellos esté en la boleta, en el trasfondo de la decisión electoral, está el desempeño de Alfaro y el desempeño de López Obrador. En este instrumento de evaluación, calificación, aprobación o descalificación para los gobernantes en turno, en el 2021 hay un elemento adicional que no solamente se habrá de dar en términos del desempeño gubernamental, son que se va a dar una evaluación con un tono plebiscitario completamente y un tono plebiscitario que le ha impreso el gobierno federal. López Obrador necesita para el desarrollo de su proyecto de nación, mantenerla mayoría en la Cámara de Diputados, porque de otra manera tendría una traba total y tendría un grave problema para sacar adelante sus iniciativas, sobre todo en la cuestión del presupuesto. Sería un verdadero trabuco para el presupuesto, por eso la oposición trata precisamente de llegar a ocupar la mayoría en el Poder Legislativo para impedirle el manejo que hasta ahora le ha dado al uso de los recursos público y por eso López Obrador ha impreso en la retórica de las elecciones intermedia, una tónica plebliscitaria, o avanzamos o retrocedemos, o seguimos con la transformación o regresamos a la corrupción, y todo el discurso está elaborado de esa manera.

P. De ahí la importancia de la alianza “Va por México”…

R. A nivel federal tenemos una elección que no habrá de ser de evaluación, sino de plebiscito, lo que significa que se polariza la intención del voto, o estás a favor o estás en contra, eso genera unas condiciones propicias para que haya mucha participación, porque la gente cuando siente que está ante una disyuntiva que le va a afectar en su vida cotidiana, se va a sentir motivada a participar y a votar.

Cómo va a votar, ahí viene lo interesante, es obvio que para Andrés Manuel es imperativo mantener la mayoría en el Legislativo y por lo tanto su control y es un hecho que el único instrumento que tiene para hacerlo, es Morena y sus partidos satélites o aliados. Esa habrá de ser la tónica que habrá de estar vigente en todo el país con excepción de Jalisco, en donde la situación será muy particular.

P. ¿Aquí no será plebiscitaria?

R. Más que eso. En Jalisco además de la polarización que vemos en el espectro político nacional, tenemos una confrontación y una oposición más establecida y consolidada ante la Cuarta Transformación, en la persona del gobernador Enrique Alfaro.

O sea, en todos los estados de alguna u otra manera la presencia de Morena y de López Obrador, hay un peso muy fuerte, aquí en Jalisco no, aquí se tendrá esta disyuntiva plebiscitaria en sus dos versiones, o se sigue con la Cuarta Transformación o no, pero eso lleva a una confrontación entre las huestes de Morena y de Movimiento Ciudadano, entre López Obrador y Enrique Alfaro.

P. ¿Que le impediría a Morena triunfar?

R. Por un lado, el crecimiento de la imagen Alfaro a nivel nacional, hay que reconocer que como actor político se ha posicionado no solo a nivel estatal sino nacional, como una figura visible de oposición, o sea todo el polo que está en contra de Andrés Manuel, ve en Alfaro a un representante de sus intereses y ese también es un trasfondo que no podemos soslayar. Por ello la figura Alfaro versus Andrés Manuel, jugará un papel importante. Yo no veo ahorita con los datos que tengo en las encuestas, no veo una irrupción púrpura, como la de MC en el 2015; yo no veo el escenario en el 2021 despertando el 7 de junio con la noticia de que Morena es la fuerza principal del estado. No lo veo porque lo que me demuestran las encuestas es que Morena ha venido descendiendo en las preferencias electorales tanto a nivel de la aprobación presidencial en Jalisco. Lo que yo veo en la encuesta de Mitofsky de cómo se han cruzado las aprobaciones estatales y federales, es muy claro que el manejo de la pandemia en el caso de Jalisco ha sido fundamental para la caída de Andrés Manuel y el crecimiento de Alfaro. En noviembre del 2019 López Obrador tenía 50 puntos y Alfaro 33, en marzo Alfaro 35 y López Obrador ya había bajado a 41 y en abril Alfaro se fue al 52% y Andrés Manuel bajó a 34. En octubre que es lo más reciente y que yo creo que no se ha modificado grandemente, Alfaro está en el 52% de aprobación y López Obrador en el 41%.

P. ¿MC podría hacer valer el hándicap del campeón, como en el boxeo?

R. Es decir, para el jalisciense en general, no estoy refiriéndome al círculo rojo, ni al círculo discursivo, mucho menos a la grilla política, sino a los simples ciudadanos encuestados, lo que dice la población en general es que Alfaro ha hecho mejor su trabajo a nivel general y ahí es muy claro que sea desde marzo cuando nace el problema de la pandemia y cuando se da este cruce en las encuestas con la subida de Alfaro y la caída de López Obrador. Y eso va a contar. Otra gran diferencia es que en Jalisco Movimiento Ciudadano trae mucha más estructura que Morena. Morena no ha podido cuajarse y trae una serie de conflictos internos que se van a generar, se van a reproducir y se van a intensificar; en cambio Movimiento Ciudadano tiene mucho mayor estructura y además tiene un eje político muy fuerte y anclado en el estado, que es Enrique Alfaro. En síntesis, Morena sí puede llegar a tener un avance muy sensible en Jalisco, obviamente que fácilmente rebasará al PRI y al PAN, pero no creo que vaya a barrer a Movimiento Ciudadano y seguramente la lucha más fuerte y más encarnizada se habrá de dar precisamente en la Zona Metropolitana, en donde hay elementos externos que podrán jugar en esta contienda que está cantada y dividida.

P. ¿Y los otros partidos no harán sombra?

R. Tenemos 10 partidos políticos en Jalisco, pero la lucha será solamente entre dos, MC y Morena. Y ahí podrá haber muchas cosas, como podrían darse las alianzas de facto.

P. ¿El abstencionismo beneficiará a quién?

R. En efecto en esta elección intermedia hay una menor participación, aunque por el ingrediente plebliscitario y por la pugna entre Alfaro y Andrés Manuel, podrá ser un incentivo para la participación en las urnas y aunque habrá de reducir la participación seguramente no será una caída tan drástica.

P. ¿Por la pandemia ya no habrá campañas de suela, saliva y sudor?

R. Yo creo que sí habrá un componente diferente por la pandemia, por ejemplo veo que la que pesa más en las intermedias, es la elección de los presidentes municipales de la Zona Metropolitana, Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, menos Tonalá y algo Tlajomulco, pero ahí se concentra básicamente la atención. Y también veo que hoy en lugar de las grandes concentraciones y las visitas casa por casa, en las campañas serán muy utilizados los recursos de comunicación electrónica y veo un papel muy importante de las redes sociales que sí van a jugar un papel vital. Yo creo que está mejor instrumentado y tiene mejor capacidad en el manejo de redes, Movimiento Ciudadano, que Morena.

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ENTREVISTAS

Canibalismo interno impediría el triunfo de Morena el 6 de junio: Prevalece la desunión y la lucha por el poder

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Por Mario Ávila //

Morena podría desaprovechar la oportunidad de triunfar en Jalisco en la elección local del 6 de junio, principalmente a causa de las graves divisiones que hay al interior del partido, por lo que no han podido ni siquiera designar a un comité directivo estatal durante ya más de 5 años.

Para hablar de estos conflictos internos, de este cúmulo de “expresiones políticas” al interior de Morena, que en lugar de enriquecer el proyecto político, lo podrían descarrilar, hablamos con un luchador social, Carlos Ramón Sepúlveda Luna, un militante de la izquierda auténtica en Jalisco desde hace casi medio siglo.

Su análisis del próximo proceso electoral no es muy optimista, sabe que hay posibilidades de victoria, pero sabe también que hay dos factores importantes: 1.- Que están tremendamente desunidos al interior de su partido y 2.- Que el partido en el gobierno no está dispuesto a perder la posición como la principal fuerza política en la entidad y echará mano de los recursos económicos y humanos para impedirlo.

Y lamenta: “Estamos llenos de grupos, tribus, sectas, mafias, chapulines o como se les denomine, aunque algunos les llaman pomposamente ‘expresiones’, donde están metidas las manos del grupo UdeG, de empresarios, de mercenarios de la política, de los viejos dirigentes de la FEG y de muchos oportunistas y demagogos que dicen enarbolar la Cuarta Transformación, cuando en realidad solo van por los espacios de elección popular, para ganar posiciones y ponerse al frente de Morena”.

P. ¿Carlos, desde cuándo estás cerca de Morena?

R. Nuestra experiencia en la lucha social, sindical y de alguna manera política con los sectores en resistencia, hacen queme identifique con este Movimiento, gestado a raíz del desafuero en contra de Andrés Manuel López Obrador, hasta el triunfo en el 2018, nos muestra como el Movimiento en sus diferentes etapas tenía una estructura, una lógica y una dinámica muy propia.

P. ¿Tú querías un Movimiento o un partido?

R. En el 2014 se le da el registro como partido político acatando la disposición de la mayoría, aunque nosotros en el Distrito 8 ganamos la votación en favor de que se conservara como movimiento, pero ya como partido político se alcanzó el registro de más de 300 mil militantes a nivel nacional. En el 2015 se creó la estructura nacional de promoción y defensa del voto, se cumplió con la encomienda. Luego en la elección del 2018 ya con más experiencia se logró una votación abrumadora y en ese momento se supone que fue el mejor para reconstruir los comités seccionales de Morena, pero solo estadísticamente, no en la acción, no en la organización, no en el nivel de conciencia, no en la actuación.

P. ¿Hay mucha diferencia en otros estados y en Jalisco?

R. Sí, claro. Ahí Morena entra a este sistema tradicional de partidos y obtiene un triunfo apabullante a nivel nacional, pero en el caso de Jalisco fue la excepción. Por ello el gran problema y el gran reto que tiene Morena a nivel nacional, pero en particular en Jalisco, es que la estructura que se construyó como partido se quedó solo en la estadística, en los números, no en el nivel de organización, en el nivel de actuación, que pueda acompañar al gobierno de la Cuarta Transformación.

P. ¿Qué lo impide?

R. Todos los grupos, tribus, sectas, mafias, chapulines o como se les denomine, aunque algunos les llaman pomposamente “expresiones”, donde están metidas las manos de Raúl Padilla, de mercenarios de la política, de los viejos dirigentes de la FEG y muchos de ellos todos oportunistas y demagogos que dicen enarbolar la Cuarta Transformación, cuando en realidad solo van por los espacios de elección popular, para ganar posiciones y ponerse al frente de Morena.

P. Están en el momento de las precampañas ¿Hay confianza?

R. La verdad es que no se ve mucho, no sé qué vaya suceder en Jalisco, yo no tengo un pronóstico por tantos grupos que existen al interior de Morena y que en este momento sacaron a relucir sus fauces buscando cargos, no para hacer un trabajo real de transformación en este país, sino para enquistarse en la cúpula del poder.

P. ¿Qué impediría que ganen?

R. El canibalismo político, la descalificación, es un rasgo característico de estos grupos, buscan espacios pero sin principios ni valores éticos ni morales, es el poder por el poder, solo lo hacen por controlar Morena. Eso frente al panorama de la política del gobierno estatal, no le favorece a Morena, porque salvo muy raras excepciones de gente que se moviliza, pero todos están a la expectativa de arribar a cargos de poder.

P. ¿Se puede ganar pese a esas circunstancias internas?

R. Pues por las cuestiones del actual gobernador, hay visos de que esto pueda ocurrir, el aumento de los impuestos, el endeudamiento brutal a costa de las nuevas generaciones y sucesos que les desfavorece al actúa gobierno; pero no nos queda duda que echarán a andar toda su maquinaria, de hecho, ya andan por todos los barrios y colonias de la ciudad platicando con la gente, van a destinar recursos millonarios de las arcas públicas.

P. ¿Porqué la izquierda se divide más que otros partidos en donde sí hay disciplina partidista?

R. Morena nació con los grandes vicios del PRD y lo rebasó con la variedad de mafias. Incluso yo no considero que ahora Morena sea realmente un partido de izquierda, así lo dicen sus principios, el programa y sus estatutos, tradicionalmente nos identificábamos a los sectores de la izquierda, y ahora hay diferentes matices, ideológicamente hay de todo, panistas, priístas, perredistas, hasta emmecistas, chapulines, oportunistas, mercenarios y vividores, esos no se pueden calificar como de izquierda.

P. ¿Por qué no han podido elegir a un comité directivo estatal?

R. Justamente por el canibalismo, la disputa por el control y el poder, por eso desde el primer comité ejecutivo que tuvimos con Humberto Ortiz, murió y ya no se pudo elegir a un comité, cambiaron a la figura de un delegado y otro, un enviado, un senador, un encargado, una asambleísta, una diputada para recomponer al partido en Jalisco y terminan siendo parte de ese juego entre caníbales.

P. ¿Falta un líder auténtico en Jalisco?

R. Nosotros hablamos en términos colectivos, aquí se necesitan equipos de trabajo colectivo que impulsen, hay gente que proviene de hace más de 15 años en estas luchas, en el movimiento nacional en defensa del petróleo y por la soberanía, en el movimiento en defensa de la economía popular, en la convención nacional democrática, cuando se creó la asociación civil Morena el 2 de octubre del 2011, el paso al partido político y tantas y tantos compañeras y compañeros de base, leales, honestas, de convicción, que nos los toman en cuenta y a quienes quieren aspirar a un cargo en la conformación del comité ejecutivo estatal o a cargos de elección popular, los marginan.

P. ¿Solo López Obrador podría poner orden?

R. No, él ha dejado muy claro eso, yo soy el presidente, yo no me meto en el partido, eso lo tiene que resolver internamente Morena. Él solo da recomendaciones como el que se recurra a las encuestas también para elegir a dirigentes y ahí metió las manos el Tribunal Federal Electoral, que encima de los derechos constitucionales estatutarios de Morena, este organismo decide que Mario Delgado ganó la encuesta, sobre Porfirio Muñoz Ledo.

P. ¿Ganarán Guadalajara, Zapopan, el Congreso?

R. Yo tengo mis dudas, difícilmente porque hay grandes intereses empresariales y financieros que están ahí invirtiéndole. No te podría decir, hay muchos aspirantes, pero no les veo ancas de jinete, son de la misma lógica de la que he dicho, gente que quiere figurar, que quiere estar, que quiere gobernar, pero dónde está su propuesta programática en favor del pueblo, en favor de la gente, en favor de la ciudadanía, no se sabe. Van solo tras el poder y con grandes intereses por detrás.

P. ¿Tú aspiras a una precandidatura?

R.- No. Nunca ha sido mi intención, yo más bien acá, con el pueblo, con la raza, luchando. Aportando a la lucha social, en defensa del medio ambiente y en la cuestión sindical, apoyando a organizaciones ligadas a la defensa de los derechos de los trabajadores, en el sector de salud y en el educativo. Ahí estaré aportando mi granito de arena, hay muchas tareas.

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