CULTURA
“Arma blanca”, entre la memoria, la violencia y la intimidad
Conciencia en la Cultura, por Luis Ignacio Arias
El pasado 6 de agosto se presentó en Impronta Casa Editora el poemario Arma blanca, de Sayuri Sánchez, publicado por Mano Santa Editores dentro de la colección Prueba de Autor. Se trata de la segunda y única reimpresión del libro, luego de que la primera edición se agotara durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Esta nueva tirada se encuentra disponible exclusivamente en Impronta.
La presentación estuvo acompañada por Juliana de la Torre y por el editor de Mano Santa, Luis Fernando Ortega, quien explicó la filosofía artesanal de la colección Prueba de Autor: “Cada poema necesita su libro, cada poema necesita su espacio visual”, al describir la importancia del diseño en la lectura del poemario. De la Torre destacó la evolución de la autora y la claridad con la que sostiene su trabajo poético; señaló que es poeta incluso en los periodos en los que no escribe y subrayó que Arma blanca condensa distintas etapas de su vida, desde la infancia hasta la adultez.
Sayuri Sánchez, nacida en Guadalajara en 1993, es poeta, performer y gestora cultural. Es licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara, beneficiaria del PECDA Jalisco 2020 y ganadora del Premio Estatal de Literatura Hugo Gutiérrez Vega 2018. Su obra ha sido publicada en medios como Gatopardo, La Jornada y Letras Libres, y ha participado en encuentros literarios en España y Finlandia. Arma blanca es su segundo poemario.
La autora explicó que Arma blanca es un libro construido a partir de dicotomías. “Va de lo íntimo a lo visceralmente público”. Para Sánchez, el libro se nutre de conversaciones, encuentros y experiencias acumuladas a lo largo de su vida, incluyendo su trabajo en museos y su relación con el arte contemporáneo.
Entre los temas que aborda se encuentran los usos de la comunicación y de las redes sociales, así como las formas de enajenamiento que pueden generar. El color rojo aparece como un elemento recurrente. La autora también señaló la influencia de la película mexicana La fórmula secreta (1962), de Rubén Gámez, a la que llegó a través de su relación con el artista Rubén Ortiz Torres.
El objeto simbólico del poemario es una navaja que perteneció a su abuelo materno. Sayuri explicó que el libro está dedicado a sus abuelos y que el significado de la navaja cobró una dimensión especial tras la muerte de su abuelo, en 2011, una semana antes de su graduación. Recordó la imagen de aquel hombre, de gran estatura, cortando fruta con la misma navaja, y explicó que, por ese recuerdo, pidió el objeto a su abuela como una forma de conservar ese vínculo. “De repente esa navaja se convirtió como en un tótem”.
La navaja funcionó como un objeto de protección imaginaria durante su juventud en Santa Tere, en un periodo que recuerda por los robos en casas y por conflictos de identidad. La autora señaló que, entre los 16 y los 24 años, llegó a dormir con la navaja bajo la almohada como una forma de sentirse segura. “En mi mente era así de que si alguien se mete voy a sacar mi navaja y lo voy a enfrentar”. Incluso la llevaba consigo cuando se desplazaba en bicicleta. Con el tiempo, el objeto adquirió una carga simbólica tan fuerte que ya no permanece con ella: “Es un objeto tan fuerte que no la tengo yo… está en un lugar que no les podré mencionar”.
Aunque Arma blanca posee una estética urbana, Sánchez explicó que el libro se gestó en Puerto Vallarta, donde actualmente vive. Durante un verano encontró en la costa tiempo para leer y escribir, y desde ahí comenzó a tomar forma un poemario marcado por la añoranza de lo urbano. Juliana de la Torre destacó que, a diferencia de otros trabajos de la autora, escritos a lo largo de periodos más extensos, Arma blanca fue realizado durante el verano, aunque condensa experiencias de distintas etapas de su vida. La autora señaló que se trata de su segundo poemario, después de Bas Jan Ader: retrato de un gusano blanco, su primer libro, que habla de la costa y el mar y que escribió antes de imaginar que viviría en la playa.
Durante la presentación, la autora compartió fragmentos del poemario que abordan temas como la vigilancia digital, la violencia cotidiana y la fragilidad de la inocencia. En uno de ellos afirma: “Frente a mí hay ocho personas… seis miran fijamente la pantalla de su celular”. En otro, la crítica se dirige a la cultura del consumo: “Arma blanca, refresco de cola, cristales de azúcar incrustados en la laringe”.
La presentación terminó con una reflexión sobre el proceso de construir un libro a partir de materiales personales. Para Sánchez, escribir también implica seleccionar, organizar y dejar fuera parte de las propias historias. “El discriminarte a ti misma y a tus historias”, explicó, forma parte de ese proceso de depuración. En ese sentido, Arma blanca representa para ella el cierre de algunas heridas, pero también el comienzo de nuevos proyectos.




