OPINIÓN
El agua sucia y las cuentas que no quieren aclarar
Opinión, por Violeta Moreno Haro:
No me preocupa que Movimiento Ciudadano y Morena discutan sobre el agua de Guadalajara. Me preocupa que pretendan convertir una responsabilidad compartida en una campaña para convencernos de que la culpa siempre está del otro lado. Mientras preparan sus argumentos rumbo a 2027, las familias siguen esperando algo bastante elemental: abrir la llave y recibir agua limpia.
La responsabilidad de MC es directa. Gobierna Jalisco y debe responder por el funcionamiento del SIAPA: mantenimiento, potabilización, distribución y atención a los usuarios. Las denuncias por agua turbia y maloliente llevan meses. Una infraestructura envejecida explica el problema; también obliga a explicar por qué se permitió llegar a esta situación. Cambiar funcionarios o anunciar obras no sustituye los resultados. Pero el deterioro tampoco comenzó con MC: los gobiernos anteriores del PRI y del PAN también deben responder por lo que hicieron y dejaron pendiente.
Y Morena tampoco puede presentarse como observadora inocente. Gobierna la Federación, donde están Conagua y las decisiones presupuestales necesarias para completar infraestructura estratégica. La vigilancia de las descargas que afectan aguas nacionales también tiene una dimensión federal. Si cada autoridad señala únicamente lo que corresponde a la otra, la contaminación encuentra una administración extraordinariamente cómoda: todos tienen atribuciones y nadie asume el conjunto.
Conviene separar tres problemas que el discurso político mezcla: conseguir agua suficiente, potabilizarla y entregarla en condiciones adecuadas. Terminar El Zapotillo puede mejorar el abasto; eso no repara automáticamente una planta potabilizadora ni una red deteriorada. La propia diputada Mery Gómez Pozos reconoce que sus obras complementarias no resuelven por sí mismas el agua sucia que llega a las casas.
El presupuesto exige la misma precisión. Mery Gómez Pozos anuncia que Jalisco recibiría 226,877 millones de pesos federales en 2027, dentro de un proyecto todavía sujeto a aprobación. Su desglose incluye más de 102 mil millones en participaciones, 55 mil millones en aportaciones y 56 mil millones en programas sociales. Pero esos recursos no son una sola bolsa disponible para reparar el SIAPA: las participaciones permiten decidir prioridades, las aportaciones tienen destinos específicos y los apoyos sociales llegan directamente a las familias. Una pensión no paga una tubería. Anunciar el total elude la pregunta importante: cuánto está destinado a las obras que necesita Guadalajara.
Aquí MC tiene un argumento más sólido: recibir recursos federales generales no equivale a tener financiadas las obras hidráulicas comprometidas. La revisión publicada del proyecto identifica 16,765,926 pesos para el saneamiento del Santiago, pero no partidas específicas para las grandes obras de abastecimiento anunciadas. Tampoco permite adjudicar íntegramente a Jalisco los 1,041 millones del proyecto del Lerma: para 2027, su distribución identifica al Estado de México y Querétaro. Sumar bolsas regionales como si fueran inversión local es marear con números.
A Lemus hay que reconocerle que haya presentado una propuesta concreta de acueducto sustituto. Eso coloca su respuesta un paso adelante del intercambio de acusaciones. Pero el proyecto plantea una inversión de 11,922 millones, con un contrato de 20 a 25 años. Aunque el gobierno sostenga que no genera deuda pública, debe transparentar cuánto se pagará durante toda su vigencia y con qué recursos.
MC debe responder por el servicio y Morena por las obligaciones federales. Ninguno puede usar las omisiones del otro para esconder las propias. Rumbo a las elecciones, que no pretendan lavarse las manos con el agua que los ciudadanos ni siquiera pueden usar.


