JALISCO
Jalisco apuesta por formar liderazgos femeninos con enfoque político y estratégico
Por Redacción Conciencia Pública
Transcripción de texto a voz
En un momento donde la disputa por el espacio público también se libra en el terreno de las narrativas, el Gobierno de Jalisco puso en marcha el Laboratorio de Comunicación Política y Liderazgo, una iniciativa orientada a fortalecer la voz y la incidencia de las mujeres en la vida pública.
El proyecto, impulsado por la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres (SISEMH), busca ir más allá de la capacitación tradicional y construir herramientas que permitan a las participantes influir en la agenda pública desde una perspectiva de género.
Más de 200 mujeres —entre funcionarias, activistas y ciudadanas— forman parte de este programa que combina sesiones presenciales y virtuales para ampliar su alcance en todo el estado.
El laboratorio se inserta dentro del Seminario de Género, Participación Política y Derechos Político-Electorales, un espacio académico que pretende traducir la teoría en capacidades prácticas para el ejercicio del poder.
El arranque estuvo marcado por la masterclass “Género y poder: de la representación simbólica a la transformación estructural”, impartida por la política y consultora feminista Martha Tagle, quien planteó la necesidad de pasar de la presencia a la incidencia real.
Durante la apertura, la titular de SISEMH, Fabiola Loya Hernández, advirtió que las violencias contra las mujeres no solo persisten, sino que evolucionan, especialmente en entornos digitales y en las formas simbólicas de exclusión.
En ese contexto, subrayó que el silencio en la política no es neutral, sino que puede convertirse en una forma de complicidad frente a las desigualdades estructurales.
Para la funcionaria, comunicar con perspectiva de género no es únicamente una estrategia discursiva, sino una herramienta para visibilizar problemáticas que de otro modo quedarían fuera de la agenda pública.
“Lo que no se nombra no existe, y lo que no existe en la agenda difícilmente se convierte en política pública”, es una de las ideas que marcaron el arranque de este laboratorio.
Loya Hernández también planteó que el desafío actual no es solo que las mujeres lleguen a los espacios de decisión, sino que transformen las lógicas tradicionales de poder que históricamente han sido excluyentes.
En ese sentido, hizo un llamado a construir liderazgos basados en la sororidad, el cuidado colectivo y una ética distinta en el ejercicio político.
La apuesta, dijo, es impulsar voces que no eviten el conflicto cuando se trata de justicia, ni se silencien ante situaciones de desigualdad o violencia.
Desde la perspectiva académica, Enrique Ibarra Pedroza, presidente de El Colegio de Jalisco —sede del encuentro—, reconoció la relevancia de generar este tipo de espacios para fortalecer la participación de las mujeres en la vida pública.
Con este laboratorio, el Gobierno estatal busca no solo formar liderazgos, sino también propiciar redes y alianzas que permitan a las mujeres transitar de la experiencia individual a la acción colectiva en la política jalisciense.


