JALISCO
El rescate del SIAPA: Cartera vencida supera los 20 mmdp; «no lo vamos a privatizar, lo vamos a eficientar», dice Ismael Jáuregui
Por Mario Ávila
Con apenas un mes al frente del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), el ingeniero Ismael Jáuregui Castañeda presentó su visión de gestión durante las Jornadas de Gestión Hídrica Metropolitana 2026, organizadas con el apoyo del Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Jalisco (CICEJ).
Ante expertos, académicos, sociedad civil y representantes de diversos sectores, el director general se comprometió a no privatizar el organismo, sino a eficientarlo de manera integral.
“Mucho se ha hablado de organismos operadores privados en otras partes del mundo. Aquí no es el caso, no lo vamos a hacer ni lo pensamos hacer; pero tenemos que eficientarlo”, afirmó con claridad durante la inauguración del evento, que incluyó seis mesas de trabajo sobre temas clave: calidad de agua y salud pública; infraestructura y operación; saneamiento, reúso y fuentes emergentes; gestión pluvial y resiliencia climática; gobernanza, finanzas y fortalecimiento institucional; y participación social y cultura del agua.
Aunque se analizarán todas las propuestas recibidas, Jáuregui asumió compromisos concretos para atender de forma urgente la grave problemática del agua de mala calidad que llega a los hogares de diversas colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG).
Un organismo colosal con infraestructura deteriorada
El SIAPA es uno de los organismos operadores de agua más grandes de Latinoamérica. Abastece a más de 5 millones de habitantes en siete municipios: Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá, de manera total o parcial, y entrega agua en bloque a El Salto, Tlajomulco y Juanacatlán, sin encargarse de su distribución ni cobro.
Este último aspecto genera problemas financieros importantes, ya que varios de estos municipios no pagan el agua que reciben. El director reconoció el estado crítico de la infraestructura: “Está totalmente derribada”. Esto incluye el viejo acueducto Chapala-Guadalajara, plantas de tratamiento, más de 8 mil kilómetros de redes subterráneas, equipamiento de pozos y manantiales, sistemas de bombeo y zonas altamente contaminadas, como el canal de Atequiza.
Los expertos consultados mencionan necesidades de inversión que estiman son muy cuantiosas, de decenas de miles de millones de pesos. “No están descabelladas”, admitió Jáuregui. Una ciudad que atiende a 5 millones de personas, con sistemas tan complejos, requiere montos elevados. El reto es priorizar proyectos ejecutivos bien justificados para iniciar de forma responsable, ya que el presupuesto actual no alcanza para todo.
El acueducto sustituto Chapala-Guadalajara: prioridad estratégica
Uno de los proyectos emblemáticos es la construcción del acueducto sustituto Chapala-Guadalajara, que ya cuenta con el visto bueno de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y del gobernador Pablo Lemus Navarro. Las obras iniciarían a principios de 2027, con una inversión aproximada de 10 mil millones de pesos bajo un esquema de inversión público-privada, sin deuda pública.
El sistema actual tiene serios problemas. Desde 1957 opera el sistema antiguo (canales a cielo abierto de unos 90 km), que solo entrega 2.5 metros cúbicos por segundo tras pérdidas por riego, tomas clandestinas y evaporación.
El acueducto de 1991, diseñado para 7.5 m³/s, actualmente solo entrega 5 m³/s debido al deterioro. Juntos cumplen la concesión de 7.5 m³/s de Chapala, que representa el 60% del consumo total de la ZMG. Tras 35 años de operación (diseñado para 30), el acueducto actual está al límite de su vida útil. Una falla podría dejar sin agua a cerca del 50% de la ciudad.
El nuevo ducto cerrado eliminará pérdidas del 30%, garantizará el caudal autorizado sin extraer más agua del lago y permitirá modernizar la potabilización.
Además, se contempla la ampliación de la planta potabilizadora número 1 (Miravalle). El proyecto generaría un ahorro anual de 609 millones de pesos, al reducir el alto consumo energético actual (850 millones de pesos al año) por la obsolescencia de los sistemas de bombeo.
La construcción tomará al menos tres años, por lo que sería un legado de largo plazo para la siguiente administración.
Acciones inmediatas: limpieza de tanques
Para enfrentar la emergencia del agua turbia, desde su toma de posesión el 1 de abril, Jáuregui ordenó la limpieza integral de todos los tanques de almacenamiento. Se trata de un operativo de tres meses que concluirá a finales de junio.
Algunos tanques se lavan sin interrumpir el servicio, pero otros deben vaciarse completamente, sanearse y sanitizarse, lo que genera baja presión o reducción temporal de volumen durante 3 a 5 días.
Una vez terminado este ciclo de emergencia, se establecerá un procedimiento rutinario, preferentemente en temporadas de menor consumo (época de frío), para minimizar afectaciones a los usuarios.
Ampliación de plantas potabilizadoras y tratamiento
Se planea ampliar la planta potabilizadora número 3 de San Gaspar, en Tonalá, que actualmente procesa poco más de 2 m³/s, para llevarla a una capacidad de hasta 7 m³/s (operando mínimamente a 5). También se considera construir una nueva planta en la zona de San Juan de Dios o La Federacha, aunque estos son proyectos de muy largo plazo (tres o cuatro administraciones).
El objetivo es lograr agua suficiente y de mejor calidad, avanzar hacia el tratamiento total de aguas residuales y promover una economía circular del agua.
Modernización de pozos, bombeo y redes
Los pozos y manantiales presentan infraestructura muy deteriorada. Se requiere mantenimiento, limpieza, cambio de bombas y modernización eléctrica. Un primer proyecto contempla renovar entre el 35% y el 40% de los sistemas de bombeo (incluyendo cárcamos y pozos), con una inversión superior a los 2,400 millones de pesos.
Este esfuerzo generaría ahorros energéticos significativos (alrededor de 350 millones de pesos en 12 años), permitiendo pagar la modernización mediante financiamiento a largo plazo (posiblemente 30 años), en lugar de seguir pagando altos costos de operación y energía.
Las redes subterráneas: el problema invisible
Los 8 mil kilómetros de redes de distribución son otro punto crítico. “Hay quien dice que estas redes no se han renovado porque no dan votos, pero sí los quitan”, señaló Jáuregui. Por más agua limpia que se produzca, si viaja por tuberías antiguas o contaminadas, llegará turbia a los hogares.
El director hizo un llamado a la corresponsabilidad ciudadana: las casas antiguas, con tuberías galvanizadas llenas de sarro, también contribuyen al problema, por lo que recomienda limpieza periódica de instalaciones internas.
Gestión pluvial: responsabilidad compartida
Aunque el SIAPA se enfoca en agua potable y alcantarillado sanitario, las lluvias afectan sus sistemas porque el agua pluvial se mezcla con las redes sanitarias, que resultan insuficientes. El organismo destina cerca del 80% de su gasto en infraestructura a temas pluviales y solo el 20% a renovación de tuberías o sistemas eléctricos.
Se trabaja en separar flujos pluviales y sanitarios, sistemas de infiltración y vasos reguladores, en coordinación con los municipios, que tienen la responsabilidad primaria en drenaje pluvial.
El problema de la tarifa y la morosidad
Uno de los temas más sensibles es el financiero. El SIAPA produce cada metro cúbico de agua a un costo de 29 pesos, pero cobra solo 14 pesos a los usuarios con medidor. Además, existen 256 mil cuentas (aproximadamente el 20% de los usuarios) sin medidor que no pagan nada. Estos suelen ser los de mayor consumo (lavado de autos, piscinas, jardines) y se concentran en asentamientos irregulares de la periferia.
Esta situación, sumada a la falta de pago de algunos municipios por el agua en bloque, explica el déficit operativo. “Las ecuaciones no dan”, reconoció el director. Los ingresos solo alcanzan para mantenimiento básico y operación urgente, mientras se deben cubrir costos de extracción, bombeo, potabilización, almacenamiento y distribución.
Conclusión: un camino de eficiencia y responsabilidad
Ismael Jáuregui Castañeda plantea un enfoque pragmático: modernizar sin privatizar, priorizar inversiones con proyectos bien sustentados, buscar financiamiento público-privado responsable, mejorar la recaudación y promover una cultura del agua que involucre a todos los actores.
El reto es monumental, pero también la oportunidad de dejar una ZMG con mayor seguridad hídrica para las próximas décadas. Los próximos meses serán clave para concretar los primeros proyectos y demostrar que la eficiencia es posible dentro de un organismo público.
Cartera vencida del SIAPA supera 20 mil millones de pesos
Una cartera vencida superior a los 20 mil millones de pesos, que resulta prácticamente impagable y que, por lo tanto, deberá depurarse, es la que arrastra el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) en los últimos años, según advirtió el tesorero del organismo, Carlos Grajales.
Al participar en las Jornadas de Gestión Hídrica Metropolitana 2026, particularmente en la mesa denominada “Gobernanza, Finanzas y Fortalecimiento Institucional”, el funcionario refirió que esta cartera vencida equivaldría a cerca de cinco años de operación, si se considera que el organismo ejerció en 2025 un presupuesto de 4 mil 812 millones de pesos.
Durante estas jornadas, organizadas de manera conjunta por el Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Jalisco y el organismo, detalló que para 2026 se cuenta con un presupuesto de 6 mil 300 millones de pesos, monto que apenas alcanza para la operación, pero no para inversión.
Precisó que gran parte del gasto se destina a rubros ineludibles: el pago de energía eléctrica asciende a 820 millones de pesos anuales; en productos químicos se erogan 600 millones de pesos, mientras que en inversión pública apenas se canalizan 466 millones.
Añadió que a la nómina se destina el 23% del presupuesto total, lo que permite sostener una plantilla laboral de aproximadamente 3 mil 100 trabajadores.
Otro gasto relevante, explicó, corresponde al pago de derechos por la concesión federal del agua. En este rubro, el gobierno federal cobra al organismo cerca de 298 millones de pesos anuales, con la promesa de reintegrar hasta el 50%; sin embargo, hasta el momento, ese beneficio no se ha reflejado en las finanzas del SIAPA.
El tesorero también destacó la decisión del gobernador Pablo Lemus Navarro de destinar 1 mil 100 millones de pesos durante este año para fortalecer la infraestructura hidráulica del organismo.
Finalmente, expuso que los ingresos del SIAPA dependen prácticamente en su totalidad del cobro de tarifas, donde además se registra un déficit de 8.56 pesos por metro cúbico, ya que producirlo cuesta alrededor de 29 pesos, mientras que se vende en poco más de 20 pesos a los usuarios de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Se requiere voluntad para tomar decisiones de fondo
Mensaje de Mirna Avilés Mis, presidenta del Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Jalisco (CICEJ), al inaugurar las Jornadas de Gestión Hídrica Metropolitana 2026: “No podemos seguir bajo una lógica de reacción. No podemos seguir administrando la crisis ni pateándola hacia adelante. Tenemos que empezar a resolverla”.
Avilés Mis señaló que lo que ha faltado es voluntad para tomar decisiones de fondo, sostenerlas en el tiempo y pensar más allá de los ciclos administrativos. Destacó la preocupación genuina de la sociedad por la mala calidad del agua que llega a los hogares y consideró que este es un gran momento para revertir lo que se ha dejado de hacer, pensando en las siguientes generaciones.
La presidenta del CICEJ llamó a construir un acuerdo técnico con metas concretas a corto, mediano y largo plazo, y a formar un consejo de seguimiento que dé continuidad real a las propuestas que surjan de las jornadas.


