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Se consuma venta del club rojinegro: Atlas cambia de manos, Orlegi se va, Grupo PRODI toma el control

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Por Diego Morales Heredia

Se acabó la era del Atlas con Orlegi Sports. En una operación aprobada por la Asamblea de Dueños del futbol mexicano, el equipo rojinegro fue vendido a Grupo PRODI, encabezado por el empresario José Miguel Bejos, en una operación que ronda los 210 millones de dólares, cerrando así uno de los ciclos más significativos en la historia reciente de la institución.

La noticia, anunciada hace meses que inició el proceso de compraventa, no es únicamente un cambio de propietario; es el fin de un modelo, de una narrativa y una etapa que transformó al Atlas, un equipo que rompió la sequía de títulos de más de 70 años y ahora tiene dos estrellas más en su historial, además de la infraestructura deportiva con el complejo Academia AGA.

Grupo Orlegi adquirió al Atlas en mayo de 2019, en un momento crítico para la institución, mal manejado por Grupo Salinas. El consorcio encabezado por Ricardo Salinas Pliego compró a los socios de la Asociación Civil el club en 50 millones de dólares; sin embargo, no pudo alcanzar los éxitos deportivos, dando paso a Alejandro Irraragori.

El bicampeonato de 2021 y 2022 no solo rompió una sequía de más de 70 años, sino que cambió la conversación en torno al Atlas. Dejó de ser el equipo romántico del “algún día” para convertirse en un proyecto deportivo sólido, estructurado y competitivo dentro de una liga caracterizada por la inestabilidad.

Es el punto que marca la dimensión de la venta. No se vende cualquier Atlas; se vende un Atlas que logró conquistar un proyecto ganador, además de una institución que logró la estabilidad financiera y cuenta con instalaciones de primer mundo.

En su comunicado oficial, Orlegi Sports no evade esa lectura. Habla de transformación integral, de fortalecimiento institucional, de infraestructura y de procesos. Presume la consolidación de la Academia AGA, el desarrollo deportivo y la estabilidad financiera como pilares de su gestión.

“Este proceso se condujo bajo criterios de diligencia, orden y transparencia”, afirmó Alejandro Irarragorri, presidente del Consejo de Administración, al cerrar un ciclo que, más allá de las opiniones, deja resultados tangibles.

Sin embargo, del otro lado de la operación no hay títulos que defender, sino un discurso que construir. Grupo PRODI aterriza en el Atlas con una narrativa distinta. Su posicionamiento no se basa en logros dentro del futbol de Primera División, sino en la promesa de desarrollo, crecimiento y visión a largo plazo. Su experiencia en el deporte proviene del beisbol, donde ya fue campeón con los Pericos de Puebla, y de su participación en proyectos de infraestructura a gran escala.

En su comunicado, el grupo plantea el inicio de una “nueva época” para el club, vinculando incluso ese proceso con el contexto del Mundial de 2026, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá. La apuesta es clara: proyectar al Atlas como parte de una nueva narrativa de crecimiento institucional.

Ese es el contraste central de esta operación: un grupo que se va con logros comprobables y otro que llega con expectativas por cumplir. Continuidad y cambio, en tensión permanente.

El proceso, además, no será inmediato. Aunque la venta fue aprobada por la Liga MX, la transacción aún está sujeta a la autorización de la Comisión Nacional Antimonopolio. En lo operativo, Orlegi Sports mantendrá el control del club hasta el 30 de junio de 2026, mientras que Grupo PRODI asumirá la administración total a partir del 1 de julio del mismo año. Este periodo de transición abre una zona gris. Es el espacio en el que se definirá si el Atlas mantiene la estructura que lo llevó al éxito o si, gradualmente, se transformará en otra cosa.

En medio de ese escenario, hay elementos que buscan dar certidumbre. El acuerdo establece que el club no podrá cambiar de sede, nombre ni escudo, blindando su identidad en el corto plazo. La permanencia del equipo en Jalisco fue, incluso, una condición política.

El gobernador Pablo Lemus confirmó que el Gobierno del estado acompañó el proceso y que exigió desde el inicio que el Atlas no abandonara Guadalajara. “Solicité que el Atlas se quedara en Jalisco, que no existiera la posibilidad de que se fuera a otra ciudad. Ambas partes lo aceptaron”, afirmó.

Más allá de la garantía institucional, el contexto en el que ocurre la venta es igual de relevante. La Liga MX ha intentado, en los últimos años, reconfigurar su modelo de propiedad ante las críticas constantes a la multipropiedad, una práctica que durante décadas fue común en el futbol mexicano.

Orlegi Sports operaba tanto Atlas como Santos Laguna. Con esta operación, se desprende del club tapatío y cumple con los lineamientos de la liga para concentrar su inversión en una sola institución.

El movimiento, en ese sentido, no solo responde a una lógica empresarial, sino a una presión estructural por modificar la forma en que se organizan los clubes en México. Sin embargo, la historia reciente del futbol mexicano obliga a mirar estos cambios con cautela. No todas las ventas han significado transformaciones reales. En muchos casos, los cambios de dueño han sido más administrativos que de fondo.

El Atlas que rompió su historia ya es pasado. El que viene está por construirse. Entre ambos hay un margen que no se define en comunicados ni en asambleas, sino en decisiones, en gestión y, sobre todo, en resultados. Porque en el futbol, como en pocas cosas, el tiempo revela todo. Y el Atlas, otra vez, está empezando de cero.

¿QUIÉN ES JOSÉ MIGUEL BEJOS?

José Miguel Bejos es un empresario mexicano con base en el Estado de México, cuya carrera no está construida en el futbol, sino en la infraestructura, la construcción y negocios vinculados al desarrollo urbano. Es presidente de Mota-Engil México, una de las empresas más relevantes en obra pública del país, con participación en proyectos de alto perfil como el Tren Maya, el Tren Ligero de la Zona Metropolitana de Guadalajara y el desarrollo Parque Aztlán en Ciudad de México.

Además, es parte de Grupo PRODI, el vehículo empresarial con el que adquiere al Atlas. Su incursión en el deporte no es nueva; en 2018 adquirió a los Pericos de Puebla de la Liga Mexicana de Beisbol, que bajo su gestión fue campeón en 2023. También ha estado vinculado al golf como impulsor de la Gira Profesional Mexicana.


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