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Un futbol sin control: Violencia e impunidad en la Liga MX
Por Esteban Trelles Meza
En estos tiempos resulta increíble el comportamiento negativo en las “broncas”, no solo de los jugadores, sino también de los propios directores técnicos que, se supone, deben mantener la cabeza fría y un criterio más mesurado. Por encima de todo deberían prevalecer los valores formativos, pero lo que se observa es un espectáculo violento en los estadios de futbol.
En diversas ocasiones, en este mismo espacio se ha señalado la importancia de la figura del inspector autoridad, dependiente de los gobiernos municipales, para poner orden. Asimismo, el llamado “respetable” también debe mostrar un comportamiento impecable.
Cada actor dentro del ámbito del futbol debe asumir su responsabilidad: jugadores, árbitros y directivos por igual.
La modernidad, especialmente con la incorporación de la psicología en las ciencias aplicadas al deporte, debería tener un papel preponderante. Más allá de los llamados “coaches”, influencers o youtubers —muchas veces centrados en su propio protagonismo—, se requiere formación real, sobre todo para los jóvenes, quienes no encuentran en ellos un ejemplo adecuado.
Mientras más insultos y señas obscenas se normalicen, más se refleja la carencia de educación. En el caso del técnico Antonio Mohamed, sus expresiones durante el partido evidencian una conducta inapropiada. Jugadores que perciben salarios millonarios están obligados a mantener un comportamiento ejemplar. Resulta incluso cuestionable que un narrador como Andrés Vaca, desde una transmisión, emita juicios como si formara parte de la Comisión Disciplinaria.
Lamentablemente, en nuestro país no existe una cultura de prevención. Después vienen las quejas y las culpas compartidas, bajo la falsa idea de que se actúa con conocimiento.
Dentro del terreno de juego, el árbitro es la máxima autoridad y quien regula la intensidad emocional del partido. Las jugadas polémicas deben juzgarse con apego al reglamento, pero también considerando su trascendencia, sobre todo en encuentros de alto perfil como un América vs. Toluca.
En el partido del pasado sábado en la Ciudad de México, el América necesitaba ganar para aspirar a la liguilla frente al actual bicampeón, Toluca. Por la relevancia del encuentro, debió designarse un árbitro de mayor jerarquía. Una expulsión cuestionable detonó una bronca descomunal. Jugadores como Alejandro Zendejas mostraron una actitud provocadora, mientras que Helinho cayó en el juego. Incluso Henry Martín, desde la tribuna, participó en la gresca en el túnel del estadio, en una reacción que debió sancionarse con mayor severidad.
Como dice el adagio: “Para bailar se necesitan dos”. Ante una provocación, lo prudente es no responder en los mismos términos.
En materia de castigos disciplinarios, todo apunta a que los más señalados serán los jugadores de Toluca. Existen antecedentes, como el del paraguayo Pablo Aguilar, sancionado inicialmente con un año por agredir a un árbitro, pero cuya sanción fue reducida tras apelación.
En algún momento, el arbitraje mexicano intentó sacudirse las acusaciones de corrupción, incluso con una huelga. Sin embargo, la percepción de favoritismo hacia ciertos equipos, como América, persiste entre la afición.
Tras la trifulca, la Comisión de Arbitraje actuó rápidamente. Helinho recibió tres partidos de suspensión; Mohamed, uno; Zendejas, una multa económica; y un integrante del cuerpo técnico también fue sancionado. En el caso de Henry Martín, su participación desde la tribuna, incluso facilitando el acceso de aficionados al túnel, no fue castigada con la severidad que ameritaba. Afortunadamente, no ocurrió una tragedia.
Como suele suceder, las imágenes completas de lo ocurrido en el túnel difícilmente se harán públicas. En definitiva, resulta vergonzoso el cinismo con el que los dueños del futbol exhiben su poder sin consecuencias visibles.
El caso de Henry Martín, por su condición de capitán, debió implicar un castigo ejemplar. Incluso se llegó a mencionar la posibilidad de vetar el estadio, pero todo quedó en palabras.
Las multas económicas resultan simbólicas. Parecen castigos de trámite, casi como obligar a los infractores a escribir cien veces: “No debo ser violento”.
En otro tema, en medio del ambiente mundialista, se organizó un partido de exhibición entre México y Brasil con exfutbolistas. Algunos mostraron buena condición física, mientras que otros evidenciaron el paso del tiempo.
A pesar de ello, el encuentro resultó entretenido. Destacaron figuras como Oswaldo Sánchez, Jesús Corona, Rafa Márquez, Jared Borgetti, Ramón Morales, Andrés Guardado y Oribe Peralta, quien anotó dos goles.
También participaron jugadores como Luis Hernández, quien marcó tras una gran jugada, además de figuras brasileñas como Kaká, Adriano, Lucio y Ronaldinho, este último homenajeado por su paso en el futbol mexicano.
La presencia de Jairzinho, campeón del mundo en México 70, fue un recordatorio del paso del tiempo. El llamado dios Cronos no perdona: mientras algunos exjugadores se mantienen en forma, otros muestran un evidente deterioro físico.


