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El Niño podría alcanzar una intensidad histórica durante el invierno 2026-2027

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Por Redacción Conciencia Pública

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El fenómeno de El Niño que se desarrolla en el océano Pacífico podría convertirse en el más intenso desde que comenzaron los registros modernos en 1950. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que existe una probabilidad de 69 por ciento de que alcance niveles nunca observados durante los últimos 76 años.

De acuerdo con la actualización publicada este 13 de agosto por el Centro de Predicción Climática de la NOAA, El Niño continúa fortaleciéndose rápidamente. El organismo calcula que hay más de un 90 por ciento de probabilidades de que sea clasificado como “muy fuerte” durante el otoño y el invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte.

El escenario más relevante se concentra entre octubre y diciembre. Para ese periodo, los especialistas estiman 95 por ciento de probabilidad de que el fenómeno alcance la categoría de muy fuerte y 69 por ciento de que supere la intensidad de todos los episodios incluidos en la serie estadística iniciada en 1950.

El Niño ya no es solamente una posibilidad. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de México confirmó su establecimiento desde el pasado 18 de junio. En ese momento se calculaba una probabilidad de 63 por ciento de que llegara a ser muy fuerte, pero el calentamiento avanzó más rápido de lo previsto y los nuevos datos elevaron considerablemente esa estimación.

Durante julio, la temperatura de la superficie del mar se ubicó 1.4 grados Celsius por encima del promedio en la región central del Pacífico ecuatorial, conocida como Niño 3.4. En zonas más cercanas a las costas de Sudamérica, el calentamiento llegó a 2.9 grados por arriba de lo habitual.

La señal más preocupante se encuentra debajo de la superficie. La NOAA detectó acumulaciones de agua con temperaturas de hasta 10 grados Celsius por encima de lo normal en algunas capas profundas. Esta reserva de calor puede desplazarse hacia la superficie y alimentar todavía más el fenómeno durante los próximos meses.

El Niño se presenta cuando las aguas del centro y oriente del Pacífico ecuatorial se calientan de manera anormal y modifican los vientos, las lluvias y la circulación de la atmósfera. No es una tormenta ni un huracán, sino un enorme cambio climático natural capaz de alterar el tiempo en distintas regiones del planeta durante varios meses.

Para medir su intensidad, la NOAA utiliza el Índice Oceánico Relativo de El Niño, conocido como RONI. Este indicador calcula el calentamiento promedio durante tres meses en la región Niño 3.4 y descuenta parte del aumento general de la temperatura de los océanos, lo que permite hacer comparaciones más precisas entre diferentes épocas.

Los episodios más intensos registrados hasta ahora alcanzaron valores de 2.4 grados Celsius en 1982-1983 y de 2.3 grados en 1997-1998 y 2015-2016. Para el trimestre octubre-diciembre de 2026 existe un 69 por ciento de probabilidad de que el RONI llegue a 2.5 grados o más, con lo que se establecería un nuevo máximo en los registros modernos.

Sin embargo, los científicos advierten que el récord todavía no puede darse por hecho. Una probabilidad de 69 por ciento representa un escenario muy posible, pero no una certeza. Tampoco significa que este episodio necesariamente será el más destructivo, pues los efectos dependen de la duración, la ubicación del calentamiento y su combinación con otros sistemas atmosféricos.

A escala mundial, un El Niño muy fuerte puede elevar temporalmente la temperatura promedio, modificar las trayectorias de las tormentas y favorecer sequías, inundaciones, olas de calor e incendios forestales. También suele aumentar la actividad de ciclones en el Pacífico central y oriental, mientras reduce la formación de huracanes en el océano Atlántico.

En México, sus efectos cambian según la temporada y la región. Durante el verano y parte del otoño puede provocar lluvias más irregulares y periodos secos en el centro y sur del país. En invierno, generalmente favorece mayores precipitaciones en el norte y noroeste, así como la entrada de humedad, tormentas invernales y episodios de frío.

Para Jalisco, uno de los principales puntos de atención será la actividad ciclónica en el Pacífico, que podría mantenerse intensa o prolongarse hacia octubre y noviembre. También existe la posibilidad de lluvias muy fuertes concentradas en periodos cortos, intercaladas con pausas prolongadas que podrían afectar los cultivos de temporal, la ganadería y la recuperación de presas y cuerpos de agua.

La NOAA estima una probabilidad de 97 por ciento de que El Niño continúe hasta comienzos de la primavera de 2027. La próxima actualización oficial será publicada el 10 de septiembre; mientras tanto, los especialistas recomiendan seguir los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional, ya que la intensidad del fenómeno aumenta el riesgo de condiciones extremas, pero no permite anticipar con exactitud dónde ni cuándo se presentarán.


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