LOS PELOTEROS
101 años de la LMB y la hora de la verdad en los diamantes
Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac
El béisbol, nuestro entrañable deporte rey, está de fiesta. En este 2026, la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) alcanza un hito histórico: 101 años de fundación. Más de un siglo de tradiciones, de leyendas forjadas al calor del diamante y de una pasión que, lejos de desgastarse, parece renovarse con cada lanzamiento y cada cuadrangular.
Los playoffs han arrancado con una energía renovada, en los que 12 equipos, con historias y aspiraciones distintas, se han dado cita con un objetivo único: levantar el trofeo y consagrarse en la codiciada Serie del Rey.
Tras una temporada extenuante de 93 juegos, el panorama competitivo quedó definido. En la Zona Norte, los Toros de Tijuana impusieron condiciones con un registro sólido de 60 victorias y 31 derrotas (porcentaje de .659). Por su parte, en la Zona Sur, los Diablos Rojos del México reafirmaron su estirpe de grandeza con un superliderato imponente: 64 triunfos y apenas 29 descalabros (.688). Junto a ellos, la baraja de contendientes se completa con escuadras como Caliente, Sultanes, Charros, Acereros y Algodoneros en el Norte, mientras que, en el Sur, Olmecas, Piratas, Pericos, Bravos y Guerreros completan el cuadro.
La postemporada, sin embargo, es un animal completamente distinto. La lógica dictaría que los primeros sembrados tienen el camino allanado, pero el béisbol, como bien sabemos, nos enseña constantemente que los números en el papel sirven de poco cuando se canta el playball. Lo vivimos apenas la temporada pasada: los Sultanes de Monterrey, favoritos indiscutibles, fueron sorprendidos por unos Charros de Jalisco que entraron «de panzazo» y, con una garra admirable, eliminaron a los regiomontanos en dos ocasiones.
Este fin de semana, en el arranque de la postemporada, la sorpresa volvió a asomarse. Mientras los Diablos Rojos del México hacían valer su jerarquía al vencer 13-11 a sus hermanos, los Guerreros de Oaxaca, en el Norte vivimos un contraste revelador: los Acereros de Coahuila dieron un golpe de autoridad al derrotar a Caliente de Durango (12-6). La lección es clara: en estas instancias, la inercia, el temple y el manejo táctico pesan más que la clasificación final. Lo mismo ocurrió con la victoria de los Pericos de Puebla sobre los Piratas de Campeche (8-3) y la de los Olmecas sobre los Bravos. Los Toros de Tijuana, cumpliendo los pronósticos, superaron 5-2 a los Algodoneros de Unión Laguna, reafirmando que son el equipo a vencer.
En la Zona Norte, todas las miradas se centran en los Toros de Tijuana. El equipo de Roberto Kelly no solo llega con la etiqueta de favorito, sino también con la robustez estadística que respalda sus aspiraciones. Terminó la campaña con la mejor efectividad colectiva de la liga en pitcheo (3.28) y fue líder en ponches recetados (822). La rotación, encabezada por figuras como Daniel Martínez —quien lideró la liga con una efectividad de 1.94— y respaldada por Roel Ramírez en las ventajas preservadas, es un muro difícil de escalar.
Además, la directiva ha sido quirúrgica al reforzar el roster con elementos de peso internacional, entre los que destaca la incorporación del campeón de la Serie Mundial Justin Turner, junto con piezas clave como Enny Romero y Gilberto Celestino. Kelly, con su vasta experiencia de más de 130 juegos en postemporada, sabe que en octubre los partidos se ganan desde el montículo.
El trabuco de Diablos
Por otro lado, los Diablos Rojos del México llegan a esta postemporada con el peso de la historia sobre los hombros: buscan lo que sería un tricampeonato inédito en 77 años para la franquicia. Su fortaleza radica en una ofensiva letal y profunda. Cuentan con un orden al bat que infunde temor, encabezado por figuras de peso internacional y experiencia en Grandes Ligas como Robinson Canó, Jon Singleton y Maikel Franco, además del bateo oportuno del mexicano Julián Ornelas y de Juan Carlos «El Haper» Gamboa, quien brilló al conquistar el título de bateo esta temporada.
Bajo la batuta de Lorenzo Bundy, quien ha logrado amalgamar una mentalidad ganadora, los «Pingos» no solo juegan béisbol: ejecutan una estrategia agresiva que busca capitalizar el regreso del estelar Trevor Bauer y la llegada de elementos con recorrido ligamayorista como Orlando Arcia y Roberto «Tito» Valenzuela.
Charros vs. Sultanes
En el contexto regional, la serie entre Sultanes de Monterrey y Charros de Jalisco se presenta como uno de los duelos más atractivos, a pesar de las complicaciones climatológicas que obligaron a reprogramar el inicio en el Walmart Park de la Sultana del Norte. Ambos equipos llegan con historias entrelazadas. Recordemos que, apenas en 2025, los tapatíos eliminaron a los regios en un enfrentamiento épico que se definió en siete juegos.
La balanza es frágil: apenas una victoria de diferencia en la clasificación general —49 de Sultanes contra 48 de Charros— augura una contienda de toma y daca. El duelo en la lomita para el primer compromiso, entre Zac Grotz, por Charros, y Daniel Mendgen, por Sultanes, seguido por Manny Barrera y Manny Bañuelos, promete un despliegue de pitcheo de alto nivel.
El camino a la Serie del Rey es largo y tortuoso. Con la variante del «mejor perdedor», que añade una capa extra de drama a la configuración de las semifinales, el formato obliga a no bajar la guardia. La lógica nos invita a pensar en un enfrentamiento final entre Toros y Diablos, una serie que, por nombres, trayectorias y profundidad de roster, sería el duelo soñado por cualquier aficionado al rey de los deportes. Sin embargo, el béisbol tiene la virtud de no obedecer siempre a la lógica.
Ya tendremos oportunidad de ver cómo concluyen estas series y cuáles son las sorpresas que el deporte rey nos presenta: si se cumplen los pronósticos de una final entre Toros y Diablos o si alguna inspiración individual y otros factores terminan por configurar una historia distinta de la que la lógica nos indica.




