Connect with us

MUNDO

Racha de grandes sismos sacude al mundo, pero no representa una anomalía: USGS

Publicado

el

Spread the love

– Cinco terremotos de magnitud superior a 7 se registraron en aproximadamente tres meses; especialistas explican que la concentración se mantiene dentro de la variabilidad sísmica natural

Por Redacción Conciencia Pública

Transcripción de texto a voz

_______

Durante los últimos tres meses se ha registrado una llamativa concentración de terremotos de gran magnitud en diferentes regiones del mundo, particularmente alrededor del océano Pacífico y en el continente americano. Aunque la sucesión de movimientos ha provocado inquietud, los registros históricos no muestran que el planeta haya entrado en una etapa extraordinaria de actividad sísmica.

Entre los principales eventos se encuentran el terremoto de magnitud 7.8 ocurrido en Filipinas el 7 de junio; el de 7.5 registrado en Venezuela el 24 de junio; el movimiento de magnitud 7.3 localizado cerca de Chiapas, México, el 17 de julio; el de 7.4 en Colombia, el 10 de agosto, y el terremoto de magnitud 7.7 que golpeó Indonesia el 14 de agosto.

La acumulación de cinco terremotos de magnitud 7 o superior en aproximadamente tres meses puede parecer excepcional. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) calcula que cada año ocurren alrededor de 15 sismos de magnitud 7 y uno de magnitud 8 o superior en distintas partes del planeta.

Ese promedio equivale a casi cuatro grandes terremotos cada trimestre. Por lo tanto, los cinco eventos observados recientemente representan una actividad ligeramente superior al promedio, pero todavía se encuentran dentro de las fluctuaciones naturales que pueden producirse de un año a otro.

Los terremotos no ocurren de manera uniforme ni siguen un calendario regular. Pueden presentarse semanas o meses relativamente tranquilos y posteriormente registrarse varios movimientos fuertes en un periodo corto, sin que esto signifique necesariamente que exista una conexión entre ellos o que se aproxime un terremoto de mayores dimensiones.

La mayoría de los acontecimientos recientes se produjo en regiones atravesadas por límites de placas tectónicas. Filipinas, Indonesia, México y Colombia forman parte o se encuentran próximas al llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa franja caracterizada por la interacción constante de placas, volcanes activos y una elevada actividad sísmica.

En el caso de México, la actividad se relaciona principalmente con el contacto entre las placas de Cocos, Norteamérica, Rivera, Pacífico y Caribe. El movimiento de estas estructuras acumula tensiones durante años o décadas hasta que las rocas se fracturan o deslizan, liberando energía en forma de ondas sísmicas.

Aunque un terremoto fuerte puede modificar las tensiones en fallas cercanas y generar réplicas, no existe evidencia de que el sismo de Indonesia haya provocado directamente los movimientos ocurridos en Colombia, Venezuela o México. Cada uno se originó en sistemas tectónicos diferentes y respondió a procesos geológicos particulares.

El USGS señala que las ondas de un gran terremoto pueden estimular pequeños movimientos en fallas lejanas que ya se encontraban sometidas a una fuerte tensión. Sin embargo, esta activación a distancia es poco frecuente y no permite establecer una cadena mundial en la que un terremoto necesariamente produzca otro.

La percepción de una actividad extraordinaria también aumenta por las réplicas. Después de un terremoto de gran magnitud pueden presentarse decenas, centenares o incluso miles de movimientos menores durante semanas, meses o años. Las aplicaciones móviles y las redes sociales notifican muchos de estos eventos, multiplicando su presencia informativa.

Actualmente, el Centro Nacional de Información Sísmica del USGS localiza alrededor de 20 mil terremotos cada año, equivalentes a unos 55 diarios. El número de movimientos detectados ha crecido por la instalación de más estaciones, el mejoramiento de los instrumentos y la rapidez de las comunicaciones, no necesariamente porque la Tierra tiemble más que antes.

Tampoco existe evidencia científica de que esta racha sea causada por eclipses, alineaciones planetarias, tormentas solares o cambios en la rotación terrestre.

Los especialistas concluyen que la reciente sucesión sí resulta llamativa, pero permanece dentro del comportamiento natural del planeta y no anuncia necesariamente un “megaterremoto”; ante la imposibilidad de predecirlos con precisión, la prevención, la construcción segura y los protocolos de protección civil continúan siendo las mejores herramientas para reducir los riesgos.


Spread the love
Continuar Leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © 2020 Conciencia Pública // Este sitio web utiliza cookies para personalizar el contenido y los anuncios, para proporcionar funciones de redes sociales y para analizar nuestro tráfico. También compartimos información sobre el uso que usted hace de nuestro sitio con nuestros socios de redes sociales, publicidad y análisis, que pueden combinarla con otra información que usted les haya proporcionado o que hayan recopilado de su uso de sus servicios. Usted acepta nuestras cookies si continúa utilizando nuestro sitio web.

Privacy Policy