JALISCO
“Reclutamiento 2.0”, la red criminal que obliga a los adolescentes a reclutar a sus propios amigos
Por Belisario Bourjac
Jalisco enfrenta una alarmante transformación de su crisis de desapariciones: el crimen organizado ha reducido el rango de edad de sus víctimas y ahora se enfoca en adolescentes de entre 13 y 17 años.
Mediante tácticas sofisticadas de engaño, como falsas ofertas laborales difundidas en redes sociales, los grupos delictivos atraen a menores en momentos de vulnerabilidad, especialmente durante los cierres de ciclos escolares y las graduaciones, para trasladarlos a estados como Zacatecas, Sinaloa o Michoacán.
Allí, lejos de sus hogares, son sometidos a procesos de adiestramiento forzado en ranchos clandestinos, lo que configura un escenario de explotación que ha transformado la naturaleza de la inseguridad en el estado.
Ante el agravamiento de este fenómeno, el Gobierno de Jalisco ha implementado una respuesta integral que combina la inteligencia operativa con la prevención social. La Fiscalía estatal y la Secretaría de Seguridad han dado prioridad a la investigación de estos casos bajo la hipótesis de reclutamiento forzado, además de ejecutar operativos de rescate y mantener un monitoreo constante de las plataformas digitales.
Paralelamente, estrategias como “No es lo que parece” y “Alerta Joven” buscan proteger a estudiantes y familias contra los fraudes digitales. Estas acciones están respaldadas por un marco legislativo en desarrollo que pretende penalizar y erradicar específicamente la captación de menores por parte de organizaciones criminales.
Sin embargo, el fenómeno continúa evolucionando hacia lo que especialistas y periodistas, como Jaime Barrera, han denominado “reclutamiento 2.0”. Este modus operandi no solo incluye desapariciones grupales, sino también la dolorosa revictimización de menores que, bajo amenazas, son obligados a captar a sus propios amigos y familiares.
Esta realidad exige que la respuesta institucional trascienda el uso de la fuerza y se conduzca con profunda empatía. Es necesario reconocer que detrás de cada joven captado existe una tragedia humanitaria que requiere una estrategia capaz de desarticular estas redes antes de que la promesa de un empleo se convierta en una pesadilla irreparable.
Disminuye la edad de las víctimas
Autoridades como el secretario de Seguridad del Estado, Juan Pablo Hernández, han señalado que anteriormente la delincuencia se enfocaba en jóvenes de entre 18 y 19 años, pero ahora incluye a adolescentes de entre 13 y 17.
Entre las modalidades reportadas se encuentran las falsas ofertas laborales, con supuestos sueldos de entre 20 mil y 30 mil pesos mensuales o semanales, para desempeñarse como guardias, cortadores de agave o en actividades similares. Estas propuestas son difundidas mediante redes sociales como TikTok, Facebook e Instagram.
Los delincuentes también se valen de personas conocidas, amigos previamente reclutados y citas en plazas comerciales, restaurantes, tiendas de conveniencia o terminales de autobuses. En algunos casos recurren a las amenazas o a la privación de la libertad.
Con frecuencia, los jóvenes reclutados son trasladados fuera de Jalisco. Las rutas detectadas conducen hacia Zacatecas, donde serían adiestrados, y posteriormente a Nayarit, Sinaloa —entidad vinculada con conflictos entre facciones criminales—, Guerrero, Michoacán u otros estados.
También existen reportes sobre centros o ranchos de adiestramiento, como el Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, uno de los principales sitios descubiertos en 2025, donde se ha documentado entrenamiento forzado. Algunos casos terminan con la localización con vida de los jóvenes en otras entidades o con su regreso a casa; en los peores escenarios, concluyen con el hallazgo de sus cuerpos.
Entre los casos registrados durante 2025 y 2026 se encuentran grupos de adolescentes desaparecidos en la Zona Metropolitana de Guadalajara, Puerto Vallarta, Tlajomulco, Zapopan y otros municipios. Algunos ocurrieron alrededor de las graduaciones escolares de junio y julio de 2026 o después de recibir ofertas de trabajo. En varias carpetas de investigación, el reclutamiento constituye la principal línea de indagación.
La Fiscalía de Jalisco ha reportado decenas de menores desaparecidos en periodos cortos y ha colaborado con fiscalías de otras entidades. Algunos adolescentes han sido localizados. En agosto de 2026, por ejemplo, jóvenes de entre 14 y 15 años regresaron después de haber establecido contactos relacionados con ofertas laborales.
Colectivos y especialistas señalan un incremento o, al menos, la persistencia del problema, con miles de adolescentes incluidos en los registros de personas desaparecidas en el estado.
Investigaciones y operativos
Las autoridades estatales han respondido con investigaciones prioritarias, operativos de localización, monitoreo de redes sociales, campañas preventivas y avances legislativos.
La Fiscalía estatal, incluida la Vicefiscalía en Personas Desaparecidas, considera el reclutamiento como una de las principales hipótesis en múltiples casos de desaparición de adolescentes. También ha ampliado las búsquedas a otros estados y localizado a jóvenes, tanto adultos como menores, en entidades como Sinaloa, Guerrero y Zacatecas.
La Secretaría de Seguridad realiza operativos, acciones de intervención y monitoreo de cuentas en redes sociales. Entre estas labores se encuentran la prevención de reclutamientos mediante TikTok y la localización de un adolescente en Tequila, en agosto de 2026. También existen reportes de rescates efectuados por las fuerzas de seguridad, incluso en ranchos.
Campañas de prevención
“No es lo que parece”, lanzada en febrero de 2026, alerta sobre ofertas laborales engañosas que prometen pagos elevados o condiciones poco creíbles. La campaña cuenta con materiales colocados en espacios de alta afluencia, como el Mercado de Abastos, y difunde los números 911 y 089 como canales de denuncia.
La estrategia “Alerta Joven”, implementada desde octubre de 2025 e impulsada por la Dirección de Juventudes en coordinación con la Secretaría de Seguridad, la Comisión de Búsqueda y otras dependencias, ofrece talleres en escuelas, casas hogar, universidades y espacios comunitarios.
En estas actividades se informa sobre las tácticas de reclutamiento, especialmente las falsas ofertas laborales, las violencias digitales, las medidas de autoprotección y las opciones de empleo seguro. La estrategia atendió inicialmente a más de 4 mil 500 jóvenes, mientras que reportes posteriores situaron la cifra en cerca de 7 mil 800.
Jaime Barrera visibiliza el problema
El periodista Jaime Barrera, moderador de la mesa de análisis Periodistas en Plural, de Televisa Guadalajara, ha contribuido a visibilizar el reclutamiento de adolescentes por parte del crimen organizado en Jalisco. También ha abordado el tema en su columna Radar, publicada en El Informador, especialmente a partir de las desapariciones de menores ocurridas durante junio y julio de 2026.

“Reclutamiento delincuencial 2.0”
El 3 de julio, Barrera hizo visible la desaparición de seis jóvenes de entre 14 y 18 años en apenas seis días: tres en Puerto Vallarta, el 25 de junio, cuando se dirigían a su graduación del CECyTEJ, y otros tres en Guadalajara, el 30 de junio, después de su graduación de secundaria.
Señaló que el momento de las desapariciones, coincidente con el final de cursos y las ceremonias de graduación, así como el modus operandi, representaban un “nuevo punto de inflexión” en el reclutamiento delincuencial forzado, que agrava la crisis de desapariciones al afectar principalmente a jóvenes y adolescentes.
El mes pasado, autoridades y académicos advirtieron que la nueva estrategia del crimen organizado ya no consiste solamente en secuestrar a los jóvenes o atraerlos mediante falsas ofertas laborales, sino también en obligarlos a reclutar a otros menores y adolescentes de sus círculos familiares o de amistades. Ahora se tiene conocimiento del primer menor detenido por ese motivo.
Barrera destaca al menos tres factores de una posible nueva tendencia, a la que denomina “reclutamiento 2.0”, motivada en parte por el endurecimiento de las medidas de vigilancia en las centrales camioneras:
- Desapariciones grupales de menores de 18 años.
- Vulnerabilidad durante el cierre del ciclo escolar.
- Comunicación de las víctimas con sus familias. Los jóvenes dicen encontrarse bien, pero no poder regresar. En un caso exigieron retirar las fichas de búsqueda y, en otro, mencionaron que se irían “tres meses a la sierra”.
El periodista concluye que se trata de nuevos métodos y rutinas de operación del crimen organizado que las autoridades deben desmantelar cuanto antes.

“Adolescentes reclutadores: ¿revictimizados?”
El 31 de julio de 2026, Jaime Barrera retomó el tema en El Informador. Señaló que, aunque Jalisco descendió en la clasificación nacional de desapariciones —pasó del primero al noveno lugar durante el sexenio—, aumentó la privación de la libertad de adolescentes y jóvenes de entre 15 y 19 años. Según los datos oficiales citados por el periodista, mil 436 personas de ese rango de edad permanecían sin ser localizadas.
De enero a julio se reportó la desaparición de 129 adolescentes. Más de 60 siguen sin ser localizados.
Barrera visibilizó los casos ocurridos durante junio y julio. Algunos tuvieron un desenlace positivo, como la liberación con vida y en buenas condiciones de seis jóvenes pertenecientes a dos grupos de tres. Otros adolescentes continúan desaparecidos, como David Emiliano y varios jóvenes del Área Metropolitana de Guadalajara, cuyos rastros telefónicos conducen a Michoacán y Zacatecas, posiblemente relacionados con centros de adiestramiento.
También abordó las advertencias de autoridades y académicos sobre menores previamente reclutados que son obligados a atraer a otros niños y adolescentes mediante lazos de amistad o parentesco y la promesa de un trabajo temporal.
Este cambio de estrategia genera conflictos dentro de los círculos familiares y de amistades, además de reclamos por la posible revictimización de los jóvenes. Barrera citó el caso de una madre buscadora a quien las autoridades le indicaron que su hijo desaparecido habría pasado de ser reclutado a convertirse en posible reclutador. Ella lo negó, presentó evidencias en sentido contrario y acusó que se estaba revictimizando al adolescente.
El periodista enfatiza que las autoridades deben actuar con mucho tacto y empatía, al reconocer que lo más probable es que esos adolescentes sean obligados por los delincuentes que primero los captaron.
En su cuenta de X, @SOYJBARRERA, ha compartido y comentado estas columnas. En ellas destaca el crecimiento del reclutamiento infantil, la manera en que este fenómeno ha eclipsado las mejoras en las cifras generales de desapariciones y la necesidad de actuar con empatía para no revictimizar a los menores forzados a reclutar a familiares o amigos.
Barrera enmarca el fenómeno como parte de la crisis humanitaria de desapariciones en Jalisco, con un enfoque analítico sobre la evolución de las tácticas criminales, la vulnerabilidad de los adolescentes —especialmente durante momentos de transición escolar— y las implicaciones para las familias y la respuesta institucional.
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Recuadro
Opinión
Juventud vulnerable
Por Gabriel Ibarra Bourjac
El tema de los adolescentes desaparecidos en Jalisco no es un asunto menor ni coyuntural: es una herida abierta que duele en las familias y pone en evidencia fallas profundas del Estado.
En los últimos meses hemos visto cómo se acumulan los casos de jóvenes de 14, 15, 16 y 17 años que salen de sus casas, acuden a una graduación o simplemente caminan por la calle y ya no regresan.
La Fiscalía ha reconocido que, en varios de estos expedientes, la línea de investigación apunta hacia un posible reclutamiento por parte de la delincuencia organizada. Algunos adolescentes han sido localizados con vida en otros estados; otros continúan sin dejar rastro.
Las madres y los padres marchan, preguntan “¿cuántos más?” y exigen resultados. Tienen toda la razón.
Jalisco es, lamentablemente, una de las entidades con mayor número de personas desaparecidas en el país. Cuando el fenómeno comienza a concentrarse en los adolescentes, el problema se vuelve todavía más grave. No hablamos solamente de números, sino de proyectos de vida truncados, familias destruidas y un mensaje terrible para la sociedad: la juventud es vulnerable y el Estado no siempre consigue protegerla.
Lo que más preocupa es la combinación de factores. Por un lado, están la pobreza, la falta de oportunidades reales y el engaño mediante ofertas de trabajo que terminan convirtiéndose en trampas. Por el otro, se encuentra la capacidad de los grupos criminales para operar y reclutar en zonas urbanas y rurales.
En medio está una respuesta institucional que, aunque ha mejorado en algunos aspectos relacionados con la búsqueda, continúa siendo insuficiente en materia de prevención e investigación profunda.
No basta con activar alertas ni con solicitar la colaboración de otras entidades. Se necesita una estrategia integral: inteligencia efectiva, atención prioritaria en las zonas de mayor riesgo, programas preventivos en escuelas y colonias y, sobre todo, resultados visibles.
Cada día que pasa sin localizar a un adolescente representa un día más de angustia para una familia y otro día de impunidad.
Los gobernantes, tanto estatales como federales, no pueden seguir tratando este problema como un asunto estadístico. Detrás de cada ficha de búsqueda hay un nombre, una madre que no duerme y una sociedad que se pregunta hasta cuándo.
La seguridad de los jóvenes no es un tema de campaña: es una obligación mínima del Estado.
En el programa Periodistas en Plural, conducido por nuestro colega Jaime Barrera, lo hemos dicho antes y lo repetimos: mientras no exista una política de Estado seria, coordinada y con recursos suficientes para proteger a la juventud y desarticular las redes que se alimentan de ella, seguiremos lamentando casos.
Eso es inaceptable. Las familias merecen respuestas. Jalisco merece seguridad. Los adolescentes merecen un futuro, no una ficha de búsqueda.





