OPINIÓN
Lo que se dice y lo que se calla: El informe de los dos Jaliscos
Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco:
Hay informes de gobierno que se leen y otros que se pesan. El entregado al Congreso de Jalisco por el Ejecutivo pertenece a la segunda especie: casi mil quinientas páginas en cuatro tomos. Pero el lector avisado sabe que, en estos mamotretos, la verdad no vive en el mensaje del gobernador, sino en los anexos, en esas tablas que nadie lee y que, precisamente por eso, dicen lo que el discurso calla.
Empecemos por lo que el señor gobernador Pablo Lemus Navarro quiso que leyéramos. En el primer tomo, la palabra “Mundial” aparece doscientas cuarenta y tres veces. “Homicidio”, diez. “Pobreza”, seis. Y “cártel”, “crimen organizado” o las siglas del grupo criminal que hizo célebre a Jalisco en medio mundo: ninguna. Cero en quinientas noventa y dos páginas.
El lector recordará el 22 de febrero. Fuerzas federales abatieron en Tapalpa a Nemesio Oseguera, “El Mencho”. Lo que siguió fue una jornada con unos doscientos cincuenta bloqueos, camiones ardiendo, elementos de la Guardia Nacional asesinados, un penal asaltado en Ixtapa y la ciudad paralizada. ¿Cómo lo registra el informe? Como “acontecimientos extraordinarios registrados a partir del 22 de febrero”, en un párrafo del capítulo económico dedicado a un programa de ocho millones de pesos para 211 negocios afectados. El día más violento del sexenio quedó convertido en una convocatoria de apoyo a tiendas de conveniencia. Hay que tener talento para eso.
Concedamos lo que hay que conceder, porque la crítica sin datos es apenas un berrinche. La Fiscalía reporta que las víctimas de homicidio doloso bajaron de 962 a 612 entre enero y septiembre. Y esta vez no es solo el juez calificándose a sí mismo: el conteo federal de la SSPC registra una caída del 31 por ciento al 16 de septiembre, y el Secretariado Ejecutivo ya había documentado en enero un descenso del 47 por ciento en el promedio diario. Las cifras difieren en método, pero coinciden en dirección. El homicidio baja en Jalisco. Es el logro de esta administración y sería mezquino negarlo.
Pero existe el otro Jalisco, el que retrata la ENVIPE del INEGI. Ahí se confirma que la percepción de inseguridad subió al 78.9 por ciento. El dato tiene explicación: la encuesta se levantó entre el 16 de febrero y el 10 de abril, justo bajo el humo de los bloqueos. El gobierno tenía a la mano el argumento para matizar la cifra. Prefirió no nombrar lo ocurrido y, al callarlo, se quedó también sin defensa.
La misma encuesta dice algo más grave. La cifra negra no empeoró: se estancó en el 92.2 por ciento, sin cambio estadístico. De cada cien delitos, apenas en ocho se abre una carpeta de investigación. Y dos de cada tres víctimas que no denuncian culpan a la autoridad: pérdida de tiempo, desconfianza, miedo a la extorsión. El homicidio baja; la justicia sigue sin llegar.
Y luego están los desaparecidos. Al 16 de septiembre, según el propio registro estatal, 736 personas reportadas como desaparecidas durante 2026 seguían sin ser localizadas. Son más que los 506 homicidios del mismo corte. En Ciencias Forenses había 429 cuerpos sin identificar. Las personas llevadas a juicio por desaparición bajaron de 116 a 88. Y la organización Data Cívica documentó que el registro estatal y el nacional ni siquiera coinciden: en 2024, uno contaba 3,328 casos y el otro, 320. Se busca mucho, se castiga poco y ni siquiera se cuenta igual. Hasta en el robo de autos las cuentas bailan: la Fiscalía reporta un alza del 6 por ciento; la SSPC, del 23 por ciento.
Pasemos a la economía, donde el informe adopta un tono de folleto para inversionistas. Jalisco, se nos dice, es “el oasis de las inversiones”. Exportaciones por 67 mil millones de dólares, inversión extranjera por 1,406 millones en un semestre. Pero el anexo consigna que el PIB creció un 1 por ciento, frente a una meta del 2 por ciento. La actividad económica trimestral marcó un -1.1 por ciento. El estado cayó del cuarto al sexto lugar en competitividad. Y la pobreza laboral subió. El oasis tiene agua para los contenedores de exportación, pero no tanta para las cocinas. Ni el Mundial resistió las tablas: la ocupación hotelera anual cayó del 57.6 al 50.5 por ciento. La fiesta fue intensa y breve, y la cruda llegó puntual.
Vamos al dinero, que es donde los gobiernos dejan de hablar y empiezan a decir la verdad. El gobernador repite como mantra “el Jalisco de las niñas y los niños”. El tema presupuestal dedicado a ellos ejerció 87.9 millones de pesos de un total de 132 mil millones: siete centésimas de punto porcentual. La igualdad entre mujeres y hombres recibió 19.8 millones. La búsqueda de desaparecidos, como tema especial, 80.8 millones. Habrá quien diga que otras partidas cubren esas causas. Entonces cabe preguntar para qué se crearon etiquetas tan solemnes si se iban a llenar con calderilla.
La Secretaría de la Hacienda Pública califica como “crítico” a uno de cada cuatro indicadores de sus propios programas; en Desarrollo Social, a uno de cada tres. Otros 175 rebasaron su meta de tal modo que el documento admite “un inapropiado proceso de programación”. En castellano: o no se cumplen las metas o se ponen tan bajas que se rebasan sin despeinarse.
En finanzas hay un mérito: la deuda pesa menos y las calificadoras mantienen la nota AAA. Pero ese orden descansa en una dependencia federal del 81 por ciento. Jalisco presume autonomía y vive de la mesada de la Federación. Es un hijo próspero que todavía no se ha ido de casa.
Queda el dato que debería quitarle el sueño a cualquier gobernante con ambiciones. Solo el 3.6 por ciento de los jaliscienses dice tener “mucha confianza” en su gobierno estatal. La meta era del 5.2 por ciento. Ni la meta era ambiciosa.
Dos Jaliscos, pues. El del mensaje, con estadios llenos y récords de exportación. Y el de los anexos, donde los homicidios bajan, pero la impunidad no se mueve; donde hay más desaparecidos sin hallar que muertos contados, y donde un 22 de febrero se convierte en un trámite de apoyo a tiendas. El primero existe. Pero es el segundo el que el informe se empeña en no nombrar.
Resumen editorial
- El Segundo Informe de Gobierno de Jalisco presenta contrastes entre los resultados destacados por el Ejecutivo y las cifras contenidas en sus anexos.
- Aunque disminuyen los homicidios dolosos, persisten problemas de impunidad, desapariciones y desconfianza ciudadana.
- Los indicadores económicos, presupuestales y sociales exhiben diferencias entre el discurso gubernamental y el cumplimiento de las metas oficiales.


