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MUNDO

Caída no ve razas ni credos: Crisis de Estados Unidos no discrimina

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

Hace unos días vimos como en unas horas las bolsas de valores de EUA y de Asia bajaban de manera precipitada, incluso más que durante el COVID19, emulando la crisis en EUA de 1987. Esta nota nos dará una idea de lo que la antes llamada clase media en EUA está enfrentando y de cómo su economía está en aprietos.

Recordemos que comparamos a EUA con EUA porque no podemos decir que EUA esta peor que otros países, pero a final de cuentas al ser el país con la moneda y economía más poderosa del mundo y nuestro principal apoyo, si ellos bajan nosotros también, especialmente porque nosotros no tenemos una variedad real de ingresos no provenientes de EUA. Ya sea por migrantes, por comercio, por petróleo o por turismo. Los ingresos más grandes para México son en dólares “made in the USA”.

A unos días de terminar su periodo como presidente, AMLO puede presumir que es el único presidente en la historia de México que recibió un dólar por arriba de lo que lo entrega. No entraremos en detalles del resto del país ni de la economía solo dejamos esto para la reflexión porque una parte es suerte de las políticas de EUA, pero otra parte es por las propias.

El viernes pasado, cansado de buscar las políticas de los candidatos a presidente en EUA y después de ver que uno ofrece lo que ya dio cuando gobernó y que la otra no ofrece ningún detalle de cómo gobernará, encontré y vi un documental llamado “La Familia Americana” en la que se habla de la crisis de dos familias de la clase media a partir de los años 90s.

La macroeconomía es una cosa, pero la vida diaria es otra, dicen los americanos que hacen dicho estudio. Algo que acá recordamos como la frase de Aspe con Salinas quien dijo que la pobreza era un mito genial basado en la creación de riqueza y el número de población en el país.

Hace unos días se decía que la economía de EUA estaba genial pero un pequeño reporte de empleo y sobre todo el del desempleo de los trabajadores sin título universitario y que para acabarla de fregar la mitad de los empleos creados en realidad eran empleos de gobierno pagados con deuda y no por el crecimiento del sector privado. Esto aterró a los inversionistas del mundo. Por eso creo que los datos de ese video se vuelven relevantes.

La inflación ha dejado de subir de forma acelerada, pero eso no implica que los precios bajen, sino que dejan de subir tan rápido. La inflación acumulada del 2020 a la fecha es terrible.

Por eso cada que los grandes economistas y políticos occidentales dicen que la economía de EUA va muy bien, miles de personas de ese país denuncian que las élites les ignoran porque no sienten lo que ellos y que además les están tratando de engañar. Especialmente porque las deudas en las tarjetas de crédito han crecido y en muchos casos la gente ha empezado a caer en moras de pagos porque deben escoger entre pagar o comer. Así es la realidad de miles allá en EUA.

Las luces de alerta están encendiendo para indicar que la disparidad entre los ricos y los pobres está aumentando y que el endeudamiento de la clase media y clase pobre está aumentando de manera importante y pasando a muchos de clase media a clase pobre. Esto también está alertando a los productores e inversionistas que saben que podría caer el consumo de bienes no esenciales.

Algunos artículos de prensa relatan declaraciones de trabajadores incluso de personas con título diciendo…»esta es la era en la que más he ganado en toda mi vida y es en la que me siento más quebrado, no me alcanza para los básicos de mi familia”

Es realmente duro el ver en el documental una ventana de los últimos 30 años y de cómo la economía del país más rico y poderoso del mundo dejó a millones de sus ciudadanos olvidados detrás. El documental habla de dos familias de Milwaukee uno blanco y uno negro y de cómo ambas siguieron en los últimos años una ruta tristemente conocida para los mexicanos que tenemos más de 40 años al enfrentar inflación galopante y crisis económicas que evaporaron la riqueza acumulada por familias de clase media.

En el documental se indica que en el 1991 los dos personajes tenían un salario de $20 dólares por hora, hasta que fueron despedidos junto con todos sus compañeros de trabajo al cerrar cientos de empresas que pasaron sus plantas de producción a China. Las familias de ambos y de casi todos sus colegas bajaron de clase media a pobreza y por décadas no se han podido recuperar, sus barrios poco a poco fueron cayendo en pobreza y ahora sus colonias son áreas de pandillas y de alta delincuencia.

Las dos familias del documental han tratado de todo, naturalmente sus esposas y ellos han tomado cursos para capacitarse en muchos empleos incluidas enfermeras y asistentes legales pero sus ingresos, aunque mayores que nunca, no les alcanzan para lo que antes.

La familia del hombre negro se desintegró y ahora los adolescentes sufren una pobreza mayor porque a pesar de que ambos padres trabajan ambos deben pagar su propia casa. Ambas familias trataron de todo, pusieron pequeños negocios, que también quebraron, ambas tuvieron problemas de salud y perdieron la casa que habían pagado por décadas.

Como dice el autor del documental, este caso de las dos familias es particularmente trágico porque ambas familias estaban bien y creciendo y ahora están en ruinas y segundo que ambas familias no son una anomalía sino un ejemplo de lo que millones de familias están enfrentando en el país del tío Sam.

De los 80s al 2020 la productividad creció un 65% mientras que los ingresos crecieron solo en un 15% y la inflación acumulada de los últimos 3 años es mayor al 30% lo que vino a poner el último clavo en el ataúd de esa clase media de la que EUA se sentía tan orgulloso desde los años 20s del siglo pasado. Y si pensamos que ésta muy triste historia es solo significativa para los ahora cuarentones estamos en un error, la crisis está afectando especialmente a los jóvenes de ese país y de occidente.

De acuerdo a la encuesta del Grupo Bloomberg casi un 50% de los jóvenes entre 18 y 29 están viviendo con sus padres lo que indica niveles de falta de recursos para independizarse, números similares a los de 1940, años de la gran depresión económica previa a la segunda guerra mundial, cuando los jóvenes no podían costear una casa y sus alimentos, por lo que se quedaban en casa, fenómeno muy similar al que sucede en México y en países pobres.

Si hablamos de iniciar una familia los números son igual de desalentadores. Según esta encuesta solo el 29% de los jóvenes entre 18 y 34 están casados o piensan hacerlo en el 2024 en comparación con el 60% de los nacidos en los 70s y los 80s. como lo ha advertido Elon Musk los jóvenes en occidente están teniendo menos hijos.

La tasa de natalidad es significativamente menor en las adultas de 18 a 25 años de edad siendo muy por debajo del nivel de mantenimiento poblacional algo así como 11 hijos por cada 11 mil mujeres sumando a esto el aumento casi descontrolado por las muertes relacionadas con sobre dosis de drogas que han llegado a 180 mil personas por año en comparación con las poco más de 100 mil por año antes de la pandemia. Por su lado los suicidios subieron en un 38% lo que se suma a la crisis anterior.

No es de sorprender que los americanos se sientan descontentos a pesar de que los números de la macroeconomía parecen estar muy bien. Pero según algunos empresarios globales piensan, aunque no lo dicen, que lo que es bueno para las empresas no es necesariamente bueno para los trabajadores.

Lo que es interesante es que una tendencia como la actual podría también ser mala para las empresas del mundo ya que la clase media de EUA representa el 70% del PIB de ese país. Según las encuestas, el consumo de los productos no esenciales ha bajado un 8% en este año lo que también es de ser tomado en cuenta.

En comparación las marcas y productos para la gente rica no han sufrido ninguna baja. En este sentido las empresas no podrán seguir pasando todo el aumento inflacionario a sus clientes quienes ya no pueden pagar más y así las empresas empezaran a sufrir baja de ganancias o tendrán que irse a otros países en donde los impuestos y los incentivos sean mayores lo que aumentará el circulo vicioso.

Cuando vemos que nuestro país tiene problemas debemos ver lo que pasa en el mundo, de lo contrario podríamos tomar decisiones equivocadas con respecto a nuestros negocios, nuestra economía o nuestra política local. Abrazo y muchas gracias por su atención.

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MUNDO

La tradición del saqueo: Naturaleza depredadora del poder imperial

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– Actualidad, por Alberto Gómez R.

(Parte 1) A lo largo de la historia de la humanidad, el poder económico de los grandes imperios se ha construido frecuentemente sobre pilares tan sombríos como la guerra, el saqueo sistemático y el sometimiento de pueblos enteros.

Este patrón de comportamiento, visible desde los primeros imperios de la antigüedad hasta las potencias contemporáneas, revela una lógica de acumulación basada en la extracción violenta de recursos más que en la productividad o la innovación endógena.

El historiador económico Douglas North, citado en uno de los documentos analizados, señalaba que los imperios antiguos establecían sistemas burocráticos sofisticados que permitían la expropiación sistemática de excedentes de las regiones conquistadas.

En el mundo actual, Estados Unidos representa la última encarnación de este impulso imperial, aunque sus métodos hayan evolucionado hacia formas más sofisticadas de dominación económica y militar.

Como se advierte en el panorama actual, esta potencia estaría experimentando un rápido declive relativo en el escenario global, lo que intensificaría sus comportamientos depredadores hacia naciones ricas en recursos que se resisten a someterse a su hegemonía.

Venezuela, con las mayores reservas petroleras certificadas del planeta, se encontraría en la mira de este mecanismo de saqueo contemporáneo, al igual que lo estuvieron Irak, Libia y Siria en las últimas décadas, solo por citar algunos ejemplos.

LOS CIMIENTOS HISTÓRICOS DEL SAQUEO IMPERIAL

Los primeros grandes imperios de la historia establecieron las bases de lo que sería una larga tradición de explotación económica mediante la conquista. En Mesopotamia, Egipto, China y la India, surgieron estructuras estatales centralizadas que «legislaban, impartían justicia y ejecutaban sobre un extenso territorio que agrupaba a muchas ciudades» (eumed.net).

Estos imperios perfeccionaron sistemas de extracción de riqueza mediante tributos, esclavitud y control de las rutas comerciales.

El Imperio de Alejandro Magno ofrece un ejemplo temprano de cómo la conquista militar servía como vehículo para la acumulación de riqueza. Como se describe en los documentos, Alejandro y sus falanges macedonias conquistaron todo el Imperio persa en tan sólo ocho años, apoderándose de inmensos tesoros y estableciendo un sistema de control sobre territorios que se extendían hasta la India. Patrón similar exhibiría el Imperio Romano, que transformó el Mediterráneo en su «Mare nostrum» y extrajo recursos de todos los territorios conquistados, desde las minas de plata hispanas hasta los graneros egipcios.

Con la era de los descubrimientos, las potencias europeas perfeccionaron el arte del saqueo imperial a escala global. España y Portugal inauguraron lo que podría considerarse el primer «imperio global» de la historia: «por primera vez un imperio abarcaba posesiones en todos los continentes del mundo» (eumed.net).

El flujo de metales preciosos desde América hacia Europa financió las guerras y el desarrollo económico europeo durante siglos, a costa del exterminio y la explotación de poblaciones indígenas.

El Imperio británico llevaría este modelo a su máxima expresión, estableciendo una red global de colonias y territorios controlados que proveían de recursos naturales y mercados cautivos a la metrópoli. El comercio de esclavos, la extracción de recursos en condiciones de cuasi-esclavitud y la destrucción de industrias locales competitivas fueron algunas de las estrategias empleadas para consolidar su hegemonía económica.

ESTADOS UNIDOS, LA SUPERPOTENCIA DEPREDADORA

Estados Unidos emergió como potencia global practicando una versión modernizada del juego imperial tradicional. Bajo la Doctrina Monroe y su corolario Roosevelt, se autoproclamó potencia hegemónica en América Latina y el Caribe, interviniendo militarmente en múltiples ocasiones para proteger sus intereses económicos. La diplomacia de las cañoneras y las intervenciones directas aseguraban el acceso a mercados, recursos y rutas comerciales estratégicas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, con las potencias europeas debilitadas, Estados Unidos ascendió a la condición de superpotencia global, rol que se consolidaría tras el colapso de la Unión Soviética.

Como se señala en uno de los documentos, «después de que se desintegrase la Unión Soviética a principios de 1990, Estados Unidos quedó como la única superpotencia restante de la Guerra Fría». Esta posición hegemónica le permitió moldear las instituciones internacionales a su medida y establecer un sistema económico global que privilegiara sus intereses.

La economía estadounidense se ha vuelto profundamente dependiente de lo que el presidente Eisenhower denominó el «complejo militar-industrial». Con un presupuesto militar que supera al de los siguientes diez países combinados, Estados Unidos ha convertido la guerra en un negocio extraordinariamente lucrativo para sus corporaciones de defensa.

Como se documenta en uno de los artículos revisados, la administración Biden ha solicitado al Congreso «842 mil millones de dólares para el Pentágono en el año presupuestario 2024», lo que representa «la solicitud más grande desde el pico de las guerras de Irak y Afganistán» (france24.com).

Este apetito insaciable por el gasto militar requiere enemigos externos y conflictos perpetuos, creando un círculo vicioso de intervencionismo que justifique tales desembolsos. Los resultados son visibles en las sucesivas guerras e intervenciones que han marcado las últimas décadas, desde Vietnam hasta Afganistán, pasando por Irak, Libia y Siria.

EL SAQUEO CONTEMPORÁNEO

La invasión de Panamá en 1989 constituye un ejemplo paradigmático de cómo Estados Unidos utiliza pretextos para justificar intervenciones militares que persiguen objetivos geoeconómicos estratégicos. Como se documenta extensamente en varios de los materiales consultados, la llamada «Operación Causa Justa» fue oficialmente justificada como una medida necesaria para detener el narcotráfico y defender la democracia.

El general Manuel Antonio Noriega, quien había sido durante años un aliado útil para Washington y colaborador de la CIA, fue convertido de pronto en enemigo público número uno. Como se describe en los documentos, Noriega «había sido aliado clave de Estados Unidos durante el final de la Guerra Fría, trabajando como agente de la CIA, al tiempo que tejía vínculos con el narcotráfico» (elnacional.com). Cuando dejó de ser funcional a los intereses estadounidenses, fue acusado de narcotráfico y derrocado mediante una invasión militar que causó entre 500 y 4 mil víctimas panameñas, según distintas fuentes.

El verdadero objetivo de la invasión, sin embargo, habría sido asegurar el control estratégico del Canal de Panamá en vísperas de su traspaso completo a soberanía panameña, previsto para el año 2000 según los Tratados Torrijos-Carter de 1977. Como se señala en uno de los documentos, estos tratados «condicionaba la defensa del canal de manera conjunta, a través de un tratado adicional, dando la posibilidad de intervenir militarmente en Panamá si la operación del canal se viese comprometida».

La invasión aseguró que, aunque panameño en papel, el canal permaneciera bajo control efectivo estadounidense.

Continuará…

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MUNDO

Inteligencia artificial: La arquitectura del nuevo orden mundial

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– Análisis, por Victor Hugo Celaya Celaya

El mapa del poder mundial se ha reorganizado. Hoy, la influencia no se mide únicamente en arsenales o acuerdos comerciales, sino en algoritmos y capacidad de procesamiento.

Nos enfrentamos a un nuevo tablero geopolítico y geoeconómico definido por tres grandes polos de poder: Estados Unidos, con su enfoque en el desarrollo tecnológico, las finanzas y la seguridad; China, que ha apostado por la manufactura avanzada, la innovación y la inversión masiva en infraestructura; y Rusia, que basa su estrategia en el control de energía, minerales estratégicos y su poder militar.

Esta reconfiguración global plantea preguntas cruciales para el resto del mundo. ¿Cómo coexistir con estos bloques? ¿Cómo aprovechar las corrientes de innovación que emanan de ellos sin sacrificar nuestra soberanía? Y, sobre todo, ¿cómo podemos acompasar nuestras políticas públicas y nuestros esfuerzos nacionales para no quedarnos atrás en esta nueva era de equilibrios de poder?

La visión de una «aldea global» que definimos en los años noventa, unida por la apertura del comercio, ha dado paso a una realidad más compleja. La interconexión actual se teje con redes de inteligencia artificial (IA), investigación científica y ecosistemas digitales.

Aunque las tensiones militares persisten, el verdadero campo de batalla se ha trasladado a la biotecnología, la robótica y, de manera central, a la inteligencia artificial. Esta revolución ya impacta nuestra vida diaria, transformando la educación, la salud, el trabajo y la seguridad. Ninguna sociedad puede sustraerse a ella.

LA CARRERA POR EL FUTURO: ESTRATEGIAS EN COMPETICIÓN

Cada una de las grandes potencias ha trazado una ruta clara para liderar esta era tecnológica, obligando al resto de los países a replantear la cooperación y la competencia.

Estados Unidos ha optado por un modelo que prioriza la innovación impulsada por su dinámico sector privado. En 2023, la inversión privada en IA en este país alcanzó los $67.2 mil millones, una cifra superior a la suma de los siguientes 14 países.

El gobierno actúa como un catalizador estratégico, como lo demuestra la Orden Ejecutiva 14110 para el desarrollo seguro y confiable de la IA, o la Ley CHIPS y de Ciencia, que destina más de $52 mil millones a revitalizar la fabricación de semiconductores, el hardware fundamental sobre el que corre toda la inteligencia artificial.

Esta estrategia se materializa en proyectos monumentales como ‘Stargate’, el centro de datos de $100 mil millones de Microsoft y OpenAI, o la Alpha School en Virginia, que ya personaliza el aprendizaje con IA.

China avanza con un enfoque centralizado y dirigido por el Estado, con la meta clara de alcanzar el liderazgo mundial en IA para 2030. A través de iniciativas como «AI+», integra soluciones de IA en sectores clave. El resultado es un ecosistema robusto: se estima que el valor de la industria de IA en China superará los $220 mil millones para 2026.

Este esfuerzo se refleja en su dominio de la propiedad intelectual, acumulando casi la mitad de todas las solicitudes de patentes de IA en el mundo. Gigantes tecnológicos como Baidu, Alibaba y Tencent no son solo empresas, sino instrumentos de la estrategia nacional para establecer estándares globales.

Rusia, por su parte, enfoca su estrategia de IA en la soberanía digital y la seguridad nacional. A través del proyecto nacional “Economía de Datos”, que se extenderá hasta 2030, busca reducir su dependencia de la tecnología extranjera e integrar la IA en sectores gubernamentales clave.

Más que competir en el mercado de consumo global, su prioridad es aplicar la IA para la optimización de sus industrias estratégicas (energía, defensa) y la administración pública. Su marco regulatorio es estricto y busca asegurar un uso responsable de la tecnología, priorizando el control estatal y el desarrollo de talento local a través de iniciativas educativas supervisadas.

La Unión Europea ha decidido jugar un papel distinto, posicionándose como el gran regulador global. Su enfoque no es competir en una carrera de velocidad, sino establecer las reglas del juego. Con su Ley de Inteligencia Artificial (AI Act), aprobada en 2024, introduce el primer marco legal integral para la IA, basado en niveles de riesgo. Este prohíbe aplicaciones consideradas inaceptables (como el «social scoring» estatal) y regula estrictamente los sistemas de alto riesgo.

Este poder normativo se complementa con fuertes inversiones a través de programas como Horizonte Europa y Europa Digital, que movilizan miles de millones de euros para construir una infraestructura de datos soberana bajo iniciativas como GAIA-X y apoyar a un ecosistema de IA «confiable y centrado en el ser humano».

EL DESPERTAR DE AMÉRICA LATINA: PRIMEROS PASOS

Frente a estas estrategias consolidadas, América Latina no es un simple espectador; la región ha comenzado a mover sus propias piezas. Aunque de manera desigual y con retos importantes, están surgiendo iniciativas notables.

En México, la coalición multisectorial IA2030MX ha impulsado una agenda para el desarrollo de una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. Polos de innovación como Monterrey y Guadalajara concentran talento y startups, mientras que universidades como la UNAM y el Tec de Monterrey lideran la investigación.

Otros países también marcan el paso. Chile fue pionero en la región al lanzar su Política Nacional de Inteligencia Artificial en 2021, centrada en el desarrollo de talento, la ética y la adopción de IA en la industria. Brasil cuenta con una robusta red de centros de investigación en IA y debate activamente un marco legal propio. Por su parte, Colombia ha establecido un marco ético para la IA en el sector público y promueve proyectos de datos abiertos para fomentar la innovación. Estos esfuerzos, aunque incipientes, demuestran una conciencia creciente sobre la urgencia de participar activamente en esta revolución.

DE ESPECTADORES A PROTAGONISTAS

Ante este escenario, la pregunta para nuestros países es ineludible: ¿nos conformaremos con estos primeros pasos o aceleraremos el ritmo para jugar un rol protagónico? Si queremos dejar de ser simples compradores de tecnología para convertirnos en creadores, necesitamos una hoja de ruta clara y acciones inmediatas.

La interconexión de hoy, definida por algoritmos, nos obliga a innovar. Para ello, es fundamental avanzar en tres áreas estratégicas:

  1. Formar talento e invertir en educación digital. Esto debe empezar desde la educación primaria y extenderse hasta los posgrados.
  2. Crear alianzas estratégicas entre universidades, gobierno y empresas. Los esfuerzos aislados son insuficientes.
  3. Diseñar políticas públicas con visión de futuro. Debemos impulsar el uso integral de la IA y desarrollar un marco ético sólido que garantice la equidad y la protección de datos.

Esto implica fomentar centros de inteligencia artificial que apoyen a startups y consoliden proyectos de investigación propios, aprendiendo de las experiencias globales. La tecnología no debe ser vista como algo «importado» o lejano, sino como un campo fértil donde podemos liderar.

Nos encontramos en un punto de inflexión histórico. La inteligencia artificial está redefiniendo las reglas del desarrollo económico y social a una velocidad sin precedentes. No podemos permitirnos el lujo de la duda o la postergación. La tarea es clara: debemos alinear nuestros recursos, talentos y voluntades para integrarnos de manera soberana y estratégica a esta nueva era. Lo que hagamos, o dejemos de hacer, durante esta década determinará las oportunidades de las próximas generaciones.

 

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El dilema de Putin: ¿Paz con Trump o alianza con China?

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– Política Global, por Jorge López Portillo Basave

El miércoles habrá un gran evento en China para conmemorar el día de la victoria aliada vs Hitler hace 80 años. Como sabemos en la guerra contra los Nazis, Rusia y China fueron compañeros de lucha con EUA y casi todo Europa. Por eso es por lo que el propio Putin antes de ir a Alaska a ver a Trump pasó por el cementerio de soldados rusos y americanos caídos en la Segunda Guerra Mundial.

El 1 de septiembre era la fecha que Trump había puesto como referencia para saber si Rusia hablaba en serio. De hecho, tanto Francia como Alemania han dicho que parece ser que Estados Unidos tendrá que aplicar sanciones más severas contra Rusia, ya que no ha cumplido sus promesas para ver a Zelenski antes de este día.

Alemania ha ido más allá y ha dicho que Rusia ya está en guerra con Europa porque en fechas recientes ha habido ataques terroristas en contra de intereses alemanes en varios países de la región.

Dichos ataques habrían sido financiados por Rusia, según el nuevo canciller alemán, quien además ha asegurado que el modelo económico de regalar dinero a los ciudadanos por no trabajar era insostenible. Es decir, que Europa no está en su mejor momento económico. Esto lo digo porque una guerra es cara.

La OTAN celebra cada año en Francia la llegada de los aliados y el Día de la Victoria, pero pocas veces invitan a sus aliados de otros países (como Rusia y China), quienes también lucharon contra Hitler, Japón e Italia.

La fiesta en China será presenciada no solo por Xi Jinping quien la organiza, sino por varios líderes aliados o vecinos del momento, incluido Vladimir Putin, quien debe decidir si acuerda la paz con Trump para Ucrania o se sigue entregando en los brazos de China.

Irán, India, Corea del Norte, Rusia, China y otros 23, de un modo o de otro, no han querido aplicar sanciones a Rusia por la guerra de Ucrania o son aliados de China, por encima de EUA.

Sea lo que sea, parece que EEUU y Europa se preparan para la guerra esperando llegar a un acuerdo previo, pero incluso invirtiendo más en armas y hasta cambiando el nombre de sus secretarías de defensa por guerra, como lo anunció Estados Unidos para regresar al nombre de “Departamento de Guerra” en lugar de “Departamento de Defensa”, nombre que llevó desde 1947 a la fecha.

Una tristeza que no haya acuerdo en Europa por una u otra causa. Como lo hemos venido diciendo, China es el gran ganador de la guerra en Ucrania y en la paz sería el gran perdedor a menos de que logre reintegro con una Rusia arruinada.

EUA es claro, quiere hacer negocio con Rusia y con Ucrania, pero si no es por el comercio, será por las armas. Me hubiera gustado hablar de los temas de las drogas a menores para cambiar de sexo o el supercohete que con éxito despegó hace 4 días desde Texas en la carrera de las potencias para regresar a la Luna y llegar a Marte, pero creo que esta reunión y esta fecha serán determinantes para el futuro de Europa. Aunque las drogas para cambio de sexo pueden ser determinantes para el futuro de Occidente.

Por lo pronto, Rusia, el rebelde y agresivo, está viendo si da su amor a EUA o a China. Y en caso de hacerlo, habrá que ver si es duradero.

Por cierto, quiero felicitar al Papa León XIV por su cumpleaños. Espero ir a Roma a conocerle —al menos de lejos— y de ahí, si Dios quiere, a Tierra Santa. Los avances tecnológicos parece que no han ido de la mano con los avances, o mejor dicho, con el mantenimiento del sentido común. Hace mucho que no doy gracias a usted por su lectura y a este espacio por la oportunidad. De verdad, ¡muchas gracias! Feliz inicio del mes.

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