JALISCO
Presentación de libro: Entre la fe y la imprenta; Fray Antonio Alcalde y el origen editorial de Guadalajara
Por Francisco Junco
En la sede de El Colegio de Jalisco, la presentación del libro “Elogios fúnebres de fray Antonio Alcalde”. Intríngulis históricos de la primera imprenta en Guadalajara (1793)”, se convirtió en algo más que un acto académico.
Fue una reconstrucción viva de los cimientos culturales de la ciudad. La obra de Edgar Daniel Yáñez Jiménez dialoga con el pasado desde una postura crítica, situando al lector frente a preguntas que incomodan las certezas históricas más repetidas.
El evento, realizado dentro del Seminario Permanente de Investigación “Fray Antonio Alcalde OP”, reunió a especialistas que no solo revisaron el contenido del libro, sino que ampliaron el horizonte interpretativo sobre la imprenta, la Iglesia y la configuración social de Guadalajara en el siglo XVIII.
Yáñez Jiménez explicó, en entrevista con Conciencia Pública, el origen del proyecto con una claridad que marca el tono de toda su obra: “El libro”, dijo, “en primera, fue un encargo que se me pidió. El padre Tomás de Híjar fue el responsable de ese encargo, pero sabía mi conocimiento sobre mis estudios sobre la imprenta, pero yo no había estudiado la imprenta en Guadalajara”.
A partir de ese punto de partida, el autor reconoció que su trabajo implicó un desplazamiento intelectual y “a partir de ello, de ya mis propias investigaciones y conocer a Fray Alcalde, fue como pude hacer este libro e inspirarme en cruzar ambos temas”, dijo, subrayando la intersección entre economía, cultura e historia.
Lejos de reproducir lo ya documentado, Yáñez planteó una inquietud metodológica central y apuntó que “lo primero es que dije, bueno, ya muchos han trabajado el tema de la primera imprenta… ¿Qué puedo yo aportar más allá de que no se ha encontrado nueva documentación? Es muy complicado encontrarla”.
Esa limitación, lejos de frenar el estudio, se convirtió en detonante de una lectura crítica. “Más bien, empezar a cuestionar un poco mi historia que suelo hacer… cuestionar, hacer crítica y preguntar: ¿por qué se dice que fue la primera imprenta?, ¿por qué se dice que es el primer impreso?”.
El historiador insistió en que su interés no radica únicamente en confirmar o refutar, va “más allá, inclusive, de refutarlas o de estar de acuerdo, es entender todo el contexto y la importancia”, puntualizó.
En ese sentido, destacó el impacto estructural de la imprenta en la vida cultural local: “La importancia de la primera imprenta en Guadalajara es que hoy existe una tradición tipográfica… dejó un legado para los talleres, para la literatura local”.
La escena cultural que describe remite a una ciudad que dependía de otros centros editoriales, como “antes, lo que se publicaba en el centro se iba a Puebla o a México… tener una imprenta era un espacio donde los autores podían publicar, aunque también era muy costoso”.
UNA ESPLÉNDIDA APORTACIÓN
Enrique Ibarra Pedroza, presidente del Colegio de Jalisco, contextualizó la relevancia del libro desde una perspectiva histórica más amplia y apuntó que “es una espléndida aportación, porque pocos seres humanos tienen el honor del reconocimiento a través de elogios fúnebres como los que aquí se documentan”.
Enrique Ibarra subrayó el valor de los textos rescatados, ya que “son dos elogios fúnebres, uno inmediatamente después de su fallecimiento y otro cien años después… y coinciden muchos historiadores en que se trata del primer libro impreso cuando llegó la imprenta a Guadalajara”.
También precisó el lugar de Guadalajara en el mapa novohispano, donde señaló que “fue la cuarta ciudad en la que se estableció la imprenta… antes Puebla y Oaxaca tenían mayor dinamismo, pero aquí su impacto fue decisivo”.
El presidente del Colegio llevó la reflexión hacia la figura de Alcalde, donde destacó “sus prendas personales, religiosas y académicas… fue un practicante de la sencillez y la austeridad”.
Más allá de la dimensión religiosa, lo describió como un agente transformador, porque “Alcalde llega a una ciudad de apenas veinte mil habitantes y la deja convertida en una de las más importantes del reino de la Nueva España”.
El libro, sin embargo, no se limita a esa narrativa laudatoria. Yáñez propuso una lectura distinta, y aseguró que se vuelve “una lectura obligada… pero también hay que hacer una lectura crítica de su vida, porque fue una persona, un humano”.
Esa postura se profundiza cuando aborda el carácter del personaje y aseguró que de Fray Alcalde se “decían que era muy iracundo, pero también que era muy gracioso… en el Concilio, estaba cuente y cuente chistes”, relató, abriendo un ángulo poco explorado.
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista se centró en la materialidad del cuerpo y explicó que él “sugeriría acercarse a ver la máscara mortuoria… ahí se ve totalmente su humanidad, que padeció una enfermedad gravísima, se le colgó la mitad del rostro”.
La imagen contrasta con la iconografía tradicional, donde “en los cuadros lo vemos más lozano… pero la máscara muestra otra realidad, más cruda, más humana”, añadió el autor.
También abordó la relación de Fray Alcalde con la riqueza y subrayó que el religioso “fue muy rico, yo creo que, de los más ricos de aquí, pero todo lo dio… no dejó absolutamente nada”, explicó, destacando la paradoja de su vida.
Por su parte, el sacerdote Tomás de Híjar Ornelas enmarcó la obra dentro de un proceso histórico mayor, y señaló que “este día se engasta en el aniversario quinientos del arribo de los frailes predicadores a la Nueva España”, señaló.
Tomas de Híjar destacó la relevancia del hallazgo bibliográfico y aseguró que el primer libro que merece llamarse así salió de la imprenta de Manuel Valdés Téllez Girón, y este trabajo redescubre y pone los puntos sobre las íes en una tarea pendiente.
Yáñez sintetizó el espíritu de su obra con una metáfora que atraviesa todo el libro. “Si tengo que resumirlo, diría que son las estampas de Fray Antonio Alcalde… esta idea de estampar, de imprimir, como una forma de dejar huella”. Y, en tono abierto, concluyó que “ojalá se acerquen a leer la obra… pero también a cuestionar, porque la historia también se construye desde la duda”.


