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DEPORTE/CULTURA

La obra pictórica de Karla Betancourt: Una sociedad movida por el hiperconsumo e hipersexualización

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Por Gabriel Ibarra Bourjac //

Hiperconsumo e hipersexualización son fenómenos que envuelven a la sociedad de hoy y que están en el centro de todo, temas que la artista jalisciense Karla Betancourt los interpreta en su exposición “La condición de la belleza” que se puede admirar en el Museo Raúl Anguiano (MURA) desde el pasado mes de julio (inicialmente se programó por tres meses) pero ante el éxito logrado se decidió que se extendiera durante el mes de octubre.

Karla es una joven artista (28 años de edad) que tiene muy claro el enfoque social con un pensamiento crítico agudo que expresa en su obra actual al generar con sus pinturas y esculturas una serie de conjeturas sobre los fenómenos que impactan nuestras vidas para dar pie a la reflexión sobre lo que sucede en el entorno social.

Esta exposición duró cuatro años para realizarse, el proyecto originalmente no iba a ser tan grande, quería que fuera un espacio abierto porque todas las obras se relacionan entre sí, una te lleva a otra, es un proyecto integral”, explicó la artista.

Karla dice convencida que no se entiende que hoy puedan existir personas en alguna trinchera que se abstengan de participar en el ámbito de la vida pública que carezcan de ese sentido social que hace referencia. “Hay tantos problemas sociales hoy que todos desde nuestro papel que cada quien ame (seamos periodistas, empresarios, ingenieros, sociólogos, artistas) tenemos que abonar a la parte de los problemas que existen”.

Su trabajo gira principalmente en torno a tres conceptos claves: observación, representación y comunicación. Pertenece a una generación que rompe con los limites entre abstracción y figuración; además de carecer de prejuicios en utilizar todos los recursos históricos de la pintura sin distinción de escuelas y movimientos para mezclarlos con los de comunicación de masas con el objeto de la creación de producción artística. “Esto con la finalidad de que la obra en su totalidad tenga repercusión en la reflexión de nuestra contemporaneidad, su uso, objetivo y significado”, subraya.

La ciencia y el arte, señala, son los dos alicientes que siempre van empujando a la sociedad y que vienen a ser reflejo de la revolución y el crecimiento que se registra dentro de ella.

El arte siempre viene a ser un reflejo de cómo se viene manejando los movimientos socio-culturales de los avances o los retrocesos de la sociedad”, expresa.

Yo les explico a la gente cuando tengo la oportunidad de recibirlos aquí en la exposición de que no soy muy lejana a una escriba que existía en Egipto hace tres mil años”.

¿Cómo sabemos de que había garzas, que existía el Rio Nilo y existían cocodrilos, que ciertas cosas permanecen y existían ciertos dioses?”

Los podemos saber por los registros que quedaron de lo que venía a ser la cultura que en nuestro tiempo son llamados artistas y que en ese tiempo eran llamados artesanos y que dejaron todo un registro en papiros, en esculturas de piedra con el registro de todos los fenómenos de su tiempo”.

Y abunda:

Yo no disto mucho de eso, realmente, lo que estoy haciendo a través de la exposición es englobar una serie de fenómenos que los categorizo en cuatro que son: globalización, consumismo, industria e hipersexualización con un cúmulo de fenómenos que acontecen a la realidad de nuestros días y en base a eso hablo de las cosas que podemos ver en el cotidiano, como es le hiperconsumo, toda lo que se ha venido desarrollando a través de la tecnología, gran impulsor de toda esa serie de actos de un capitalismo con una vorágine muy grande y que ha venido en detrimento, no solo de la ecología que depende nuestra vida, sino también de la cuestión emocional como sociedad y en parte también de nuestra economía”.

La vocación y pasión de Karla por el arte es tan fuerte que a pesar de las condiciones adversas que ha enfrentado, hoy es posible admirar ese talento de una mujer sensible y comprometida que tiene una mirada profunda que penetra a las profundidades de la sociedad de hoy, desde el fenómeno de la comunicación de masas, muy ligadas a lo que se ha llamado la sociedad del espectáculo.

Karla al igual que muchos artistas jóvenes ha salido adelante sin apoyo del gobierno, incluso, fue rechazada en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara por no aprobar el examen artístico cuando realizó su examen de admisión.

Pero en el camino se ha encontrado a gente que ha creído en ella como el coleccionista y promotor de arte Benjamín Fernández, presidente de la Fundación Black Coffee Gallery, a quien llama el ‘Peggy Guggenheim mexicano’.

LA ENTREVISTA

Hablame de Karla, cómo nace esa vocación del artista, cómo se va expresando…

Karla es una persona que está muy a favor de encontrar el tema social, a favor de discutirlo, a favor de encontrar las aristas de las que poco se habla, estoy también muy determinada a generar un pensamiento crítico, primero en mí, hablando en primera persona para después de esas disyuntivas que piense o haber logrado concretar, poder hacerlas extensivas a las demás.

Afortunadamente, uno de los grandes beneficios de ser artista, es que tenemos mucho tiempo, la gente podrá pensar tiempo ocioso, pero no es tiempo ocioso, es tiempo de pensar, tiempo de estudiar, es tiempo de reflexionar, es tiempo que nos lleva a generar una conjetura para poderla transpolar a nuestro trabajo, en este caso particular a la exposición en pintura, escultura, obra gráfica e instalación, entonces es esta parte que a mi me interesa.

NO PUDO INGRESAR A ARTES PLÁSTICAS

¿Cómo se expresa tu parte artística?

Pinto desde los ocho años; se materializó cuando la UdeG me reprobó, no pude entrar a artes plásticas porque reprobé el examen artístico y fue algo muy traumático para mi, pero tuve el gusto de conocer al maestro Waldo Saavedra que fue mi tutor durante tres años en los cuales aprendí toda la parte de la institucionalización de la carrera de manera directa, sin pasar por un aula, con la creación día a día y de esa manera tuve la oportunidad de determinar.

Después pude estudiar un poco la historia del arte en Casa Lam en la Ciudad de México, luego me vine a Guadalajara y a partir de estos extractos que tenía después de la convivencia con grandes personalidades, con grandes artistas, empecé a hacer yo mi labor crítica de pensar qué iba a hacer.

ES UNA COSA DE EPIGENÉTICA”

Esta conciencia crítica que resalta en la visión de la joven artista, ¿cómo llegaste a ella?

Creo que es una cosa de epigenética, una cosa celular, creo que se la debo a mi papá y a mi abuelo que en paz descanse que no tuve la oportunidad de conocer, pero mi abuelo a pesar de que solo llegó a tercero de primaria, hizo la labor de abogado para ayudar a muchas personas en Tapachula, Chiapas; mi papá siempre fue una persona muy sapiente, fue masón, en fin, una persona siempre muy crítica con su tiempo con sus modos y sus acciones, aparte de ser muy crítico, una persona con una vena social muy fuerte.

JAMÁS HA SIDO BECADA

¿Has recibido apoyo de los gobiernos durante tu carrera?

He participado en distintos concursos estatales y he también accedido a la solicitud de distintas becas tanto estatales como nacionales no he corrido con la suerte de poder acceder a una, pero la carrera del artista en general es una carrera de largo aliento en la cual se necesita mucha resiliencia. No quito el dedo del renglón en poder acceder a una en algún punto de mi carrera además de que con la entrada del nuevo Gobierno viene mucho empuje a la parte cultural de esta gran ciudad que tiene muchos talentos y además propuestas concretas.

Conté con el apoyo de dos mujeres totalmente comprometidas con su ciudad. La Lic. Violeta Parra ex directora de cultura Guadalajara y la actual diputada Local Claudia Salas las dos fungieron como parte de esencial de mi proyecto además de por supuesto siempre mostrar una disposición a apoyarnos entre mujeres. Cosa que me llevo como un gran aprendizaje de vida.

¿De qué vives?

Vivo de mi trabajo, las piezas de la exposición están a la venta, más de la mitad están vendidas, encontré un gran aliado en Benjamín Fernández. Es seguir este círculo virtuoso, se expusieron las piezas ahora encontrar coleccionistas para tener capital y crear lo que viene”.

BENJAMÍN FERNÁNDEZ, ‘EL PEGGY GUGGENHEIM MEXICANO’

¿Cómo ves la labor de Benjamín en el mundo del arte?

Le dije cuando tuve la oportunidad de tener una entrevista con él en mi taller, Benjamín es un gran coleccionista de arte, le presenté el proyecto hace meses, le dije que siento que me estoy entrevistando con Peggy Guggenheim, se río por supuesto, pero estaba nerviosa de conocerlo. Realmente son personas que en su momento claro que hacen inyección a la cultura, nosotros como artistas siendo parte de ese movimiento tenemos la oportunidad de asentarnos, primero por tener este respaldo de pertenecer a este tipo de colecciones, segundo porque están abonando, eso genera que el ferrocarril vaya caminando, me siento sumamente agradecida. Con Benjamín no creo que sea la única artista que se sienta de la misma manera, creo que está apostando por otro tipo de firmas consolidadas como Víctor Hugo, pero por personas jóvenes como Shuta Ruelas, Manuel Rodríguez, una servidora, gente joven con iniciativa, calidad y propuesta en nuestro trabajo”, puntualizó.

¿Qué grado de satisfacción tienes con lo que has hecho?

Me llevo muchas satisfacciones como creadora, pero la más grande a nivel de profundidad, es que siempre podría haber sido más y no es suficiente, ahora veo muchas cosas y digo qué hermoso está, qué padre, bien lograda, pero puedo hacer muchas más cosas de las que creí posibles. Es eso, romper ese techo creativo que tenía, respecto a una presentación en museo, la gestión cultural, uno se pone creativo, llega un momento que esa creatividad tiene una limitación física, capital, de esfuerzos y energías, en esta exposición se rompió eso, todos esos no que existen previo a la creación, desde conceptualizar la idea hasta materializar se rompieron. Esta exposición la adoro, siempre será mi primera exposición individual, pero quiero cosas más grandes.

Hay escultura en tu exposición, ¿cuándo empezaste a trabajarla?

La escultura la trabajé en conjunto con un despacho de arquitectura y un diseñador industrial, eso se gestó durante casi dos años de desarrollo del proyecto de las esculturas.

¿Cómo fue que entras a la escultura?

Fue por una disyuntiva curiosa porque hay una pieza de la exposición que se llama Non Stop, que no puede parar, una serie continuada de actos. En esta pieza hablo de los elefantes, de la insostenibilidad del mercado, sabía que quería hablar de esto, lo hice como una alucinación y lo que no sabía era en qué sostenerlo, había pensado en huevo, le di vueltas, de pronto dije se va a sostener sobre papel moneda, hice el origami de 50 dólares, le hice la foto, lo pinté, luego me di cuenta que por sí misma era una gran pieza, hice solo el cuadro del origami que se llama listo para consumir, teniendo el elefantito ahí y las piezas dije que se tenía que llevar a la tridimensión, cuando tuve el elefante, lo quise en proporciones de descontextualizarlo para llevarlo a un grado de reflexión, que salte a la vista y te provoque este choque de verlo a priori y decir qué es eso, es lo mismo con el plátano, por eso hay una banana gigante en medio de la exposición, enterrada visualmente en el piso, para hacer esta alusión.

LLEVAR A LA REFLEXIÓN

¿Conectas más con los jóvenes que con los adultos?

Ambas partes, pero siento que quienes han absorbido el discurso, dicen gracias por llevarme a este nivel de reflexión son los jóvenes. Creo que es liberador para todos entender que lo que nos vende el mercado y lo que nos hacen creer, desde la idea de plenitud que maneja el mercado no es real, es algo artificial y artificioso para que nos volvamos consumidores, eso mucha gente lo agradece, los engranes de este mecanismo están tan bien ajustados que es difícil darte cuenta en el cotidiano, despedazo esto para que la gente pueda observarlo, sobre todo el público joven.

LLEVAR LA EXPOSICIÓN A MONTERREY Y CIUDAD DE MÉXICO

¿Qué planes tienes con estas obras en el futuro?

La verdad no tengo planes en ese sentido, ha habido comentarios al calce, me gustaría llevarla a Monterrey o Ciudad de México, el único tema es de gestión, no he tenido la oportunidad como creadora de ver ese tema, pero me gustaría que se pudiera hacer itinerante, sobre todo por la temática, de las grandes satisfacciones que me llevo es la respuesta del público. Siempre cuando doy los recorridos guiados es curioso, parece que al principio serán datos inconexos, pero en medida que vaya haciendo la interrelación de ideas se darían cuenta de la explicación, de pronto llega el momento en que todos me dicen que ponen atención, siento que sí me siguen pero los veo haciendo sinapsis”.

IMÁGENES DE LA EXPOSICIÓN LA CONDICIÓN DE LA BELLEZA EN EL MURA:

DEPORTE/CULTURA

Vivir de la pintura no es fácil: “hay dos tipos de pintores, los que venden y los que no”, Juan Carlos Manjarrez

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Conciencia en el arte, por Gabriel Ibarra Bourjac //

“El éxito no es casual, pero el fracaso tampoco y es mi personalidad lo que define el éxito”. “La realidad es que soy una persona perseverante, otros le llaman necedad. Soy apasionado, definitivamente iba a hacer lo que estoy haciendo hasta conseguirlo”.

Es Juan Carlos Manjarrez, quien descubrió su vocación tardía por el arte y la pintura a los 22 años, pero esto no ha sido limitante para convertirse en el pintor tapatío que más obras ha vendido en estas últimas dos décadas, más de 1,800.

Su filosofía de vida la podríamos encuadrar en el siguiente pensamiento que nos compartió, a propósito de desafíos en la vida:

“Toda persona que esté intentando o que quiera entrar en el mundo del arte, o en un mundo desconocido pero que le llama, debería permitirse hacerlo, provocarlo, motivarlo, así tenga todo en su contra, creo que los tiempos difíciles te llevan a mejores situaciones, tiempos difíciles generan hombres fuertes, hombres fuertes generan vidas fáciles, vidas fáciles generan hombres débiles”.

Una conferencia del pintor cubano José Fors le ayudó a descubrir que lo suyo era el arte, la pintura y que provocó que cambiara su perspectiva de lo que quería hacer en su vida.

Juan Carlos en ese momento cursaba el séptimo semestre de Arquitectura en el Iteso, había tomado una materia optativa de pintura y al terminar su primer cuadro decidió dejar su carrera y dedicarse a pintar, con la oposición familiar, de amistades y de todos.

Así recuerda aquel suceso que lo llevó a tomar el camino definitivo de su vida:

“Estudiaba en el ITESO, en séptimo semestre. La realidad es que algo pasó, cuando me doy cuenta que realmente lo que quiero es pintar y siento que he perdido mucho tiempo, me di cuenta de algo que quiero hacer, mi papá y mi mamá me decían que terminara la carrera, pero les decía que iba retrasado, cada minuto que le pudiera ganar, no tuve dudas, ni miedo al futuro. Tenía la certeza, no sabía cuándo, pero que iba a llevar esto a un nivel muy grande, no estaba especulando, siempre fui el hijo rebelde de la casa, de tres hombres soy el de en medio, siempre fui rebelde, me voy a los 18 años a trabajar a Alaska, un trabajo peligroso, rudo, de los 50 trabajos más peligrosos, pero era bien pagado. Estaba joven, no me importaba nada, siempre fui arriesgado en ese aspecto”.

Tres décadas después de aquello,Juan Carlos reflexivo y emocionado hace una retrospectiva y recuerda que los primeros ocho años fueron muy difíciles, porque primero tenía que aprender a pintar, los años que tardó para salir al mercado, pero lo que no esperaba fue la respuesta del mercado. “Mi salida fue como un cohete, no he parado de vender, desde hace 20 años a la fecha he vendido más de mil 800 cuadros, no he parado, el mercado me recibió bien”.

El inicio fueron tiempos difíciles “porque tenía cero apoyos, con mis propias uñas tenía que rascarme, al cerrar el apoyo económico de mi familia, literalmente estar jodido en la ciudad que todo mundo te conoce, que todo mundo me diera la espalda en ese momento”.

EL PUNTO DE INFLEXIÓN

El punto de inflexión en la vida de Juan Carlos fue en el año 2000 cuando el dueño de Santo Coyote le ofrece un proyecto para abrir un restaurante en la Ciudad de México. “Me pedían que hiciera indios, en ese momento tenía tres años casado, le decía a mi esposa en aquel entonces, ‘nos vamos a Estados Unidos’ y trabajo de mesero medio tiempo; me apoyó muchísimo, ella tenía dos trabajos y con eso nos mantenimos los dos. Ella me decía, sigue pitando, me apoyó increíblemente, gracias a ese apoyo pude llegar a esta oportunidad”.

“Hice indios; a la hora de entregar el quinto cuadro, el dueño del restaurante va a mi estudio, ve un cuadro de desnudo muy parecido a lo que yo hago, le digo que esto es lo que a mi me gusta, la pintura en blanco y negro”.

“Hice cuadros para un restaurante de él aquí en Guadalajara, se inauguró el restaurante, fui a cenar para ver la opinión de la gente, en esos 15 días cerré la venta de 50 cuadros… al día de hoy no he parado de pintar, fue el despegue, de no vender nada a tener anticipos, fue un cambio drástico en mi vida, no ha habido un día desde 2000 a la fecha que no diga que no tengo un cuadro que entregar, ha sido una locura, me ha ido muy bien”.

LA GLOBALIZACIÓN DE SU OBRA

Ahora Juan Carlos tiene nuevos planes, quiere llevar su obra al campo internacional, más global y es lo que ha empezado a hacer, ya tuvo la primera subasta en México, con la idea de llegar a las casas de subastas de Londres para dar a conocer lo que está haciendo, ya no se trata de dinero, busca que se obra se de a conocer en todo el mundo.

Nuestro personaje de hoy comenta que su carrera ha sido sui generis, poco ha expuesto, pero en lugares importantes, porque lo han invitado, no ha sido seguir la línea de exponer en una galería, después en un museo. “Mis colegas hacen todo esto para poder vender, yo empecé a vender y luego entonces la gente me empezó a buscar para exponer en los espacios, a la inversa”.

Recientemente empezó a trabajar con el galerista Héctor Díaz con quien ha hecho una mancuerna interesante y el objetivo es la internacionalización. Ya lograron colocar la primera pieza en Casa Morton que logró venderse y el proyecto es ir a la Casa de Subastas de Londres, seguir creciendo.

“MI PERSONALIDAD DEFINE EL ÉXITO”

¿Cómo defines tu técnica y estilo?

“Siempre busqué pintar la realidad tal cual, siempre fue mi objetivo, ni experimenté técnicas diferentes ni estilos, iba a lo que quería hasta lograrlo y conseguirlo.

¿Cómo te describirías en un mundo tan competitivo como es el arte y la cultura?

“Más que lo que he conseguido como técnica, corriente o lo que he hecho, mi personalidad es lo que define el éxito. El éxito no es casual, pero el fracaso tampoco. La realidad es que soy una persona perseverante, otros lo llaman necedad, la realidad es que sí soy apasionado, definitivamente iba a hacer lo que estoy haciendo hasta conseguirlo. Encuentro la pintura a los 22 años, un encuentro tardío, porque generalmente un artista empieza desde la niñez a dar sus primeros signos de que quiere pintar”.

¿Tenías facilidad para pintar?

“No, realmente no, nunca lo había experimentado. Estudiaba arquitectura, me gustaban los espacios, me gusta el rollo espacial, estando dentro de la carrera va un pintor cubano, José Fors, da una plática que realmente cambió mi perspectiva de lo que quería hacer en la vida. Tomé una optativa de pintura dentro de la carrera, al terminar el primer cuadro decidí dejar la carrera y dedicarme a pintar, con toda la oposición familiar, de amistades, de todo”.

Quemaste tus naves y sin miedo…

“El hecho de que hoy a mi edad todavía no tenga hijos, sigo sin medirlo. Al no tener hijos sigues arriesgándote a hacer más cosas, llega el momento en que dices no me importaría empezar otra vez de cero, perder algo y volver a empezar, sigo con ese ímpetu por hacer cosas, no considero que mi carrera esté en la cumbre donde pensé alguna vez llevarlo. Tengo 51 años, creo que tengo todavía unas dos décadas para consolidar lo que he querido hacer”.

Han pasado tres décadas de tu comienzo en el arte, ¿cómo ha sido el camino?

“Ha sido muy contrastante, los primeros ocho años fueron muy difíciles, porque primero tenía que aprender a pintar, me cuesta ocho años llegar a una calidad óptima para salir a un mercado, lo que no esperé es que cuando salgo al mercado fue como un cohete, no he parado de vender, desde hace 20 años a la fecha he vendido más de mil 800 cuadros, no he parado, el mercado me recibió bien. Me ha ido increíblemente bien los últimos años, creo que los ocho que me costaron, ya no figuran en la cantidad de bien que me ha ido. Fueron difíciles porque tenía cero apoyos, con mis propias uñas tenía que rascarme, al cerrar el apoyo económico de mi familia, literalmente estar jodido en la ciudad que todo mundo te conoce, que todo mundo me diera la espalda en ese momento”.

¿Es la decisión más difícil que tomaste en tu vida?

“He tomado varias, pero es una de las más importantes. Cambió el rumbo de mi vida, un giro muy brusco el que di en ese momento. Pero siempre fui apasionado, estaba muy hambriento por aprender, siempre he sido de muy fácil trato con la gente, cuando llegué a la Ciudad de México fui a la Librería Gandhi en Coyoacán, conozco al cuate del área de arte, le pido chance para ponerme a leer, iba diario casi cuatro horas a leer libros de arte, porque no sabía nada, me encuentro con la pintura, vengo de un estrato social medio alto donde el rollo cultural no era tan fomentado”.

¿Mejoró la relación familiar?

“Mi padre falleció en 2014 pero ya teníamos una buena relación, convivíamos, al principio pensó que era un capricho de joven, pero cuando empezó a escuchar de parte de gente que él admiraba que su hijo pintaba increíble, ahí fue cuando empezó a tener otra percepción de lo que decidí en su momento. Cuando mi padre falleció estábamos bastante bien, nos fuimos sin deudas, se superaron las diferencias, con mi madre llevo una relación increíble, pero en su momento fue muy difícil para mí, que estaba acostumbrado en una vida cómoda para irme a una vida extrema, tenía que ver cómo iba a vivir, dónde iba a vivir, de qué iba a vivir, fue difícil ese tiempo”.

Los precios de tus obras, ¿altos?

“Son de los precios más altos del mercado en Guadalajara, pero no son los precios más altos a nivel nacional para el tipo de pintura, Guadalajara tiene otro estándar de mercado, una pieza original mía ahorita oscila entre 200 y 280, pero en el mercado nacional la subasta estaba entre 280 y 400, porque es el valor de esta obra a nivel nacional, soy de los precios más bajos en el estándar de la gama del hiperrealismo a nivel nacional”.

Estás inmerso en una “internacionalización” …

“Sí, es lo que estoy buscando, aunque tengo clientes en Estados Unidos, en Europa, Sudamérica, pero no tengo ese mercado. No es tanto que el mercado pague mejor, son los foros que tienes, realmente siempre el dinero dejó de ser un problema, nadie está peleado con el dinero, el problema fundamental de una persona es tengo cómo comer, dónde vivir, eso está resuelto, podría sentarme en mi zona de confort y seguir vendiendo, no he parado.

Interesante la visión que tiene Héctor Díaz como galerista…

“Sí, cuando platiqué con él me di cuenta que tiene una visión diferente a otros galeristas, no es un comerciante de arte sino un promotor de arte, que es lo que debería ser un galerista, un promotor más que un vendedor, la mayoría de las galerías venden arte, más que promoverlo. Sí me ha ayudado mucho en la promoción para lo que busco, por eso hicimos buena mancuerna”.

¿Benjamín Fernández tiene obra tuya?

“Sí, tiene tres piezas mías. Benjamín es de los pocos coleccionistas que hay todavía a nivel nacional, debe estar dentro de los cinco más importantes a nivel nacional, engloba mucho lo que pasa en general, tiene obra de la gran mayoría de los artistas, tiene una visión global de lo que está pasando en este momento histórico a nivel cultural en México, aparte que ha extendido su colección a piezas internacionales, eso ha sido importante, el papel de Benjamín es fundamental en la promoción cultural, más que el gobierno. El trabajo que ha hecho ha sido extraordinario para promover a muchos artistas tanto locales como internacionales. Faltan más personas como Benjamín a nivel nacional.

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DEPORTE/CULTURA

Jalisco vive una crisis de galerías: Galerista Héctor Díaz

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Por Gabriel Ibarra Bourjac //

Desde que nacemos las galerías estamos en peligro de extinción”, expresa Héctor Díaz, quien desde el 2020 incursiona en el mundo del negocio del arte. Creo que Jalisco cayó en una crisis no de artistas sino de galerías, no hay, los que hay son promotores, tienen una visión cortoplacista, aquí son proyectos a largo plazo”, afirma.

Hay galerías buenas pero de arte conceptual, no soy fan pero lo respeto, no entiendo en qué momento ganaron tanto terreno en Jalisco, pero galerías de pintura, creo que somos la única en el occidente del país, que represente artistas, que tengamos un programa. Me dicen qué padre, pero ojalá hubiera más, ser punta de lanza es complicado, habría más conciencia del arte, hay mucho desconocimiento”.

Uno de los principales retos para las galerías y los artistas es la internacionalización, ya no es suficiente tener un éxito local o nacional, sino un éxito internacional, expresa Héctor Díaz en diálogo con Conciencia Pública.

Nos guste o no con la apertura del mundo a través de Interrnet el artista compite hoy internacionalmente”, resalta nuestro estrevistado, quien está al frente de la Galería Héctor Díaz Gallery ubicada en Plaza D’ Lucca en Zapopan.

Chihuahuense de nacimiento, Héctor hace poco más de una década decidió establecerse en Guadalajara para crear su galería de arte y hace hincapié sobre la diferencia que hay entre galería de arte y tienda de arte.

Las tiendas de arte son estáticas, tienen arte, pero se vende una pieza y la reemplazan, en cambio las galerías son dinámicas, tienen un programa de exposiciones, pase lo que pase tienen programado sus eventos y cada mes cambian la exposición”.

Recalca que la galería se enfoca al artista, mientras que las tiendas se enfoca al arte consignado.

Profundiza sobre el desafío que considera tiene el artista en esta época de la aldea global que es lo que llama la internacionalización, gracias a la tecnología y comunicación al instante que permite Internet.

¿Cómo hacer esa internacionalización? -pregunta-.

Da su respuesta: “Nosotros tenemos una vocación internacional, es fácil para mi representar a un artista de Jalisco y hacerlo de uno de Nigeria; colaboramos con artistas de Africa, Rusia, Colombia, Argentina y México”.

LA ENTREVISTA

Eres muy joven, ¿cómo te iniciaste en el mundo del arte?

Tengo 35 años, a mí me hubiera gustado ser escritor, admiro mucho a Vargas Llosa, nunca me atreví a escribir, tiempo después todo hizo clic en mi vida, tenía una empresa similar a Clío, me desempeñé como biógrafo y documentalista privado, era fácil, una persona, una familia o una organización que quisiera dejar un legado con quién vas, no hay, me tocó colaborar con personalidades, preservando sus historias, el último proyecto que hice me tocó hacer un documental sobre una artista famosa, me metí en la industria de lleno, fue cuando me di cuenta que un artista no solamente vende su obra, sino también su historia. Fue fácil dar el cambio”.

¿Qué estudiaste?

No tengo carrera, siempre fui inquieto desde chico, lo más cercano que tuve a una carrera me tocó estudiar el IPADE, me dio herramientas administrativas para estructurar un negocio, carrera como tal no tengo, tengo vena artística eso sí”.

¿Para ti el arte es pasión?

Sí, al frente de una galería no solamente compartes la pasión por tu negocio, sino la pasión de los propios artistas que se contagia, uno puede estar desmotivado pero otro motiva, se vuelve un equipo padre. El ser galerista a veces uno también es porrista, que el artista no se caiga, es uno psicólogo, hay que escucharlo, entenderlo, son muchas cosas a la vez”.

¿Cómo decides hacerte galerista?

Hay un galerista que admiro mucho, un francés, tiene su galería en Londres, hacía mi tarea, me metía a su sitio web, leía sus redes sociales, en algún momento me atreví, le dije que lo admiraba mucho, lo abordé, es quizá el galerista más importante de Inglaterra y se perfila como uno de los mejores del mundo, es Jean-David Malat, ya hasta pude conocerlo, me tocó alguna vez hacerle una entrevista para El Economista, quedó muy agradecido, él sabe la admiración que le tengo.

Y cómo ves el proceso de los artistas de exponer para que se conozcan sus obras…empiezan en exposiciones colectivas…

El tema de las colecciones lo veía en su galería, lo empecé a entender y vi cómo funcionaba esto, un artista que trabaja pieza por pieza expone en colectivas, no va a destacar, el camino no son las colectivas, tampoco el camino es la trayectoria, conocemos artistas con curriculum impresionante, no te generan dinero es la verdad.

Bueno, hay muchos artistas que quieren tener sus obras en museos…

Muchos artistas quieren estar en un museo, las piezas valen más fuera del museo que en el museo, lo que hacen los museos es desvalorizar el arte, cuando la pieza está de nuestro lado tiene un valor, pero cuando entra a un museo ya es de todos, ya no es de un coleccionista, te pones a analizarlo, muchos artistas quieren entrar, es un tema de trascendencia, sí, pero hay que replantear cosas respecto a generar colecciones, el curriculum impresionante no te ayudará tanto.

Les digo a los artistas que se pongan de lado del coleccionista, hasta un Picasso es decorativo, es algo propio de la pintura. Ningún coleccionista tiene la obligación de entender los caprichos de un artista, hay que enfocar la obra hacia el mercado”.

¿Cómo te ha ido como galerista?

Muy complicado, sí vivo de esto al cien por ciento, pero es complicado, Uno de los principales retos para mí no es vender arte, sino tener una credibilidad al mercado. Quién le pone precio al arte, no es el mercado, se lo pone el artista, a veces, el precio del arte lo ponen los agentes de la industria, tú ves un Picasso en una de las mejores casas de subasta del mundo, es el prestigio de la casa de subastas la que determina cuánto vale algo, las mejores galerías del mundo no le preguntan al artista cuánto vale su obra, para mí lo más difícil como galerista es tener prestigio para presentar a un artista y decir señores esto vale, o presentarme con una de las mejores casas de subasta y decirles esto vale. Para mí ha sido lo más complicado, tener un prestigio en la industria, veo la necesidad de tener presencia en otros mercados, la galería es un showroom, el negocio no nada más está aquí, hay que tener presencia en ferias para poder llegar a otros mercados, no estamos en un negocio de vender, estamos en un negocio de consolidar trayectorias, porque vender cualquiera”.

¿Cómo decides organizar una exposición?

Tiene que tener una viabilidad, un proyecto expositivo, una viabilidad artística y otra financiera. Nada más. Se escucha fácil, pero está complicado”.

Escribes de arte, te permite una conexión con ese mundo…

Sí, nunca había tenido esa conexión, no sabía lo que era ser publicado y que a la audiencia le gustaran los contenidos, me gustan los artículos de opinión, que a veces los perfiles son padres, pero tener la oportunidad de escribir opinión ha sido satisfactorio. Estoy escribiendo lo que a mí me hubiera gustado leer sobre la industria, porque las galerías tienden a ser herméticas, hay esta aura y romanticismo, y no”.

¿Cómo ves las galerías en Jalisco y la promoción del arte?

La verdad, en Jalisco hay unas galerías que representan artistas y tienen programas de exposiciones. Hay galerías buenas pero de arte conceptual, no soy fan pero lo respeto, no entiendo en qué momento ganaron tanto terreno en Jalisco, pero galerías de pintura, creo que somos la única en el occidente del país, que represente artistas, que tengamos un programa no hay. Me dicen qué padre, pero ojalá hubiera más, ser punta de lanza es complicado, habría más conciencia del arte, hay mucho desconocimiento, la gente me pregunta si cobramos por entrar, si somos de gobierno, si está a la venta, quién diría”.

Pareciera que el arte es para la elite, ¿cómo romper esa percepción?

Fomentando el coleccionismo, quitarle a la gente el miedo de las galerías, piensan que somos caros, la gente no sabe si hará una pregunta indebida, pero es acercar el arte a la gente. Creo que Jalisco cayó en una crisis no de artistas, de galerías, no hay, los que hay son promotores, tienen una visión cortoplacista, aquí son proyectos a largo plazo, por eso ves galerías en otras partes del mundo, incluso cuando el artista falleció, la representación sigue, estamos en un negocio de largo plazo con el artista”.

¿Cómo ves esa expresión artística en Jalisco?

Pujante, excelente, creo que Jalisco tiene los mejores artistas de México. Oaxaca tiene buenos artistas, pero el arte es muy oaxaqueño, aquí tenemos una variedad de estilos, Jalisco es excelente en cuestión de arte, ha hecho falta al gremio artístico hacer equipo, sí es complicado, no sé si son los egos, las personalidades, creo que sí les ha hecho falta un proyecto en conjunto, no sé si los artistas hagan una asociación de galeristas, una cámara que viera por el gremio, se puede hacer, yo he pensando en hacerlo, en Ciudad de México se hace una ruta donde se pueden visitar las galerías, o hacer una feria de arte con los artistas, sí le veo mucho potencial, el tema es que alguien quiera asumir un liderazgo y te linchan, quién eres tú para hacerlo”.

¿Cómo te ha ido en ese sentido con la irrupción que has tenido con ideas frescas?

Tampoco estamos inventando el hilo negro, estamos siendo fieles a lo que debería ser una galería, es representar a los artistas, a pesar de que mi base de operaciones está en Jalisco, soy chihuahuense pero me considero jalisciense, aquí he crecido profesionalmente, personalmente, esta es mi ciudad. A pesar de que la galería está basada en Jalisco, no solo operamos aquí, tenemos algunos artistas en la galería que sus obras no tienen mercado en Jalisco, tenemos un artista argentino que sus piezas valen 40 mil dólares, no es su mercado ideal, tengo un artista en Nigeria, en Jalisco es más fácil que pongan una Virgen de Guadalupe, pero es lo que estamos logrando hacer, cruzar a los artistas con distintos mercados, porque hoy en día se puede y se debe”.

Y la labor de Benjamín Fernández, ¿qué valor le das?

Nunca pensó en hacer una labor, convirtió una pasión propia en algo espectacular, de paso ayudó a muchos artistas. Creo que él no lo ve como una labor, sino como una pasión, gracias a eso, tiene una gran colección, ha apoyado a muchos artistas, es de los coleccionistas más importantes en México, sí por la cantidad de obras, pero también por estar tan cerca de los artistas, está construyendo su museo, se me hace interesante su caso”.

¿Qué viene en el futuro de Héctor Díaz?

Ser de las mejores galerías de Latinoamérica es nuestra visión, a dos años, quisiéramos ser de las mejores. No es por la cantidad de artistas, nosotros no coleccionamos artistas, ni por los metros cuadrados, puedo tener 10 artistas, pero queremos ser los mejores por los logros tanto con los artistas como con los coleccionistas, hay que sacarlos en medios nacionales e internacionales, que los coleccionistas tengan una plusvalía, son los resultados tanto con los artistas como con los coleccionistas”.

¿Qué exposiciones preparas para los siguientes días, semanas y meses?

La galería inauguró con el proyecto Mona Lisa, fue una colectiva, de seis países, cada artista generó una versión de la Mona Lisa, hubo de Nigeria, Rusia, España, Colombia, Estados Unidos y México, un espectáculo visual muy bonito. Tuvimos una exposición de Francisco Correa, se dice que es el secreto mejor guardado de América Latina. Tenemos una exposición de bombas, muy bonita, donde el discurso no es bélico, es la importancia del tiempo. Viene una exposición de un artista de Bulgaria, serán obras en negro, traeremos a Hernán Javier Muñoz, es de los mejores artistas de Latinoamérica, traemos planes, nuestro programa continúa para irnos consolidando”.

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DEPORTE/CULTURA

Karlos Ibarra, joven artista contemporáneo: Su creatividad gira en torno a momentos y espacios cotidianos

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Por Raúl Cantú //

Soy un artista cuya producción creativa gira en torno a momentos y espacios cotidianos, registrados bajo una propuesta que implica un lenguaje de apreciación que lleva a la identificación de elementos utilizados en la composición estética de mis piezas, más allá de la técnica”.

Mi obra representa una cualidad imaginativa autoral que transporta a paisajes urbanos, escenas cotidianas de la metrópoli, lugares a distancia o desconocidos que dejan a la libre interpretación de la sustancia y forma de mi obra, lo que permite la valoración propia del espectador bajo un título sugerente, mas no impositivo”, expresa al describir al artista y su obra misma”.

Karlos Ibarra un artista contemporáneo que en su fiel idea de arte nos expone momentos tan inefables de la vida. Con el propósito de desprenderse la escuela figurativa y tradicional, y así establecer un estilo de pintura propio.

Creció en Guadalajara, México, es licenciado en Artes Visuales Expresión Plástica por la Universidad de Guadalajara y forma parte de la Sala de Arte Rimbaud.

Creció dentro de una familia tradicional mexicana que lo ha apoyado en lo que le apasiona. Él mismo expresa que su primer contacto con el arte y diseño fue a los 8 años con el libro Toulouse Lautrec además del conocimiento que su hermana mayor arquitecta le proporcionaba.

Él se considera una persona tranquila, observadora y crítica que le gusta descubrir nuevos lugares, así como tener experiencias culinarias. Su entorno forma parte de su proceso creativo ya que de forma inconsciente proyecta temas sociales, de protesta y la vida.

Lo que más se graba en mi memoria son las personas y su manera de vivir, se vuelven personajes de historias abstractas.”

Como artista siempre llegas a tener como referencia a otro artista o artistas, Karlos no es la excepción, su admiración por reconocidos artistas como Gerhard Richter; por su etapa figurativa donde muestra imágenes crudas como notas periodísticas, Lita Cabellut; por sus retratos, su concepto de romper el lienzo y exquisitos craquelados y por último el gran mencionado artista de protesta social Banksy y más otros artistas callejeros por su tema social y protesta.

Respecto al proceso creativo, él refiere que pensar menos, es más, cada día trata de limitar más sus formatos, paleta de colores y la composición de la imagen, trabajando dos obras al mismo tiempo por estrategia. Él expresa que le resulta más sencillo lidiar con dos que con una obra.

Cuenta con una trayectoria de más de ocho años de experiencia en el mundo del arte, se ha dado a la tarea de abrirse en el mundo moderno del arte y redes sociales. Cuenta con dos Ferias de Arte Internacionales: Feria de arte contemporáneo Art3F en Kirchberg, Luxemburgo; Salón Nacional de Bellas Artes por Société NacionalesDes Beux Arts en París, Francia, participó en la Primera Bienal nacional de Paisaje «Luis Nishizawa” en Toluca, México, así como las más de 13 exposiciones a lo largo de su carrera.

La preferencia de Karlos Ibarra con la pintura acrílica y los recurrentes temas sociales tienen una correlación histórica: rapidez en tiempo de secado y la veloz forma de la vida nunca antes experimentada.

Hoy en día, lo más importante para él es sentirse feliz y satisfecho de todo lo que hace. Como él menciona “si me recuerdan, que sea con mis obras, creo que lo más romántico que pudiera pasar, es que a través de un cuadro puedan entender quién soy.”

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