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Presentan libro: La misión de Rusia, en el actual cambio de época

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La ideas centrales del orden unilateral

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En el actual cambio de época

Por Lorenzo Carrasco

La irrupción estratégica a escala global de Rusia es, sin lugar a dudas, uno de los mayores acontecimientos universales modernos. Lo que nos proponemos en este libro, al compilar varios artículos sobre ese tema, es indagar el papel que tendrá en el cambio de época histórica que se gesta. Ya en sí mismo, el resurgimiento de Rusia constituye un evento no lineal, si partimos del papel que las potencias occidentales atribuían a un país que salía del cautiverio comunista de setenta años y que se suponía debería quedar preso de un nuevo orden mundial unilateral después de superada la Guerra fría.

El derrumbe del Muro de Berlín en 1989 y la disolución del Imperio soviético en 1990 provocó la euforia de los ideólogos del poder hegemónico angloamericano, quienes creían tener la oportunidad de su vida para hacer realidad un viejo sueño: imponer una asfixiante estructura de poder mundial sobre los escombros, no solo de los estados nacionales de los países cubiertos del paraguas soviético, sino sobre absolutamente todos los demás, es decir un sistema maltusiano de soberanías limitadas dirigido por un poder financiero y militar global.

La agenda unimundista impuso el examen de admisión para poder ingresar al sistema de la globalización financiera, disciplinarse al designio de la denominada soberanía limitada bajo pretextos diversos (medio ambiente, derechos humanos, problemas indígenas), cuestiones de identidad, como la ideología de género etc., y como garantía, la utilización de fuerza militar cual política externa angloamericana unilateral.

Nada del programa era original, sencillamente se apegaron literalmente al ideario del Leviatán del ideólogo británico Thomas Hobbes, cerebro de la política exterior de las potencias coloniales, veamos: En la “bellum omnium contra omnes” (la guerra de todos contra todos) nada es injusto. Las nociones de derecho e ilegalidad, justicia e injusticia están fuera de lugar. Donde no hay poder común, la ley no existe; donde no hay ley, no hay justicia. En la guerra, la fuerza y el fraude son las dos virtudes cardinales.” (Leviatán, Capítulo XIII).

¿Acaso no fueron la invasión a Panamá en diciembre de 1989 y la Guerra del Golfo en 1991 las señales inequívocas del trato hobbesiano que recibirían las naciones rebeldes de esa agenda unimundista?

Fue también en este clima dónde surge la unificación alemana, que bien podría haber sido el mensaje de un renacimiento económico global, pero de inmediato vilipendiada por la primera ministra inglesa Margaret Thatcher como si fuese el peligro del advenimiento de un Cuarto Reich; una nueva Alemania nazi. Luego, los Tratados de Maastricht, firmados en febrero de 1993, fueron la camisa de fuerza que se colocó a las naciones europeas para controlar el desarrollo económico a la par de su sometimiento a la agenda contracultural o postmoderna claramente anticristiana, mediante la dictadura ejercida por la burocracia de la Unión Europea (UE) enseñoreada en Bruselas.

LAS IDEAS CENTRALES DEL ORDEN UNILATERAL

Tres documentos, entre muchos otros, son característicos de este orden. El primero, El Fin de la Historia y el Último Hombre publicado en 1992 por Francis Fukuyama. La tesis central transcurría en que, con la disolución del imperio soviético, el occidente liberal sería el Titán victorioso de la Guerra fría. La muerte del comunismo y la lucha de clases creaban las condiciones para el establecimiento de un Gobierno Mundial universal y evidentemente, eterno.

El segundo documento El Choque de Civilizaciones escrito en 1996 por el profesor de Harvard, Samuel Huntington, defendía la tesis de que con el fin de la Guerra fría, el sistema de dominación maniqueo debía de desplazarse de la lucha del liberalismo occidental contra el comunismo, hacia un choque de civilizaciones, principalmente entre el Occidente cristiano y el mundo musulmán, pero también entre el Occidente y la China en ascensión. Si bien existía ya en la época el grupo Al Qaeda comandado por la figura de Osama Bin Laden, es verdad que su creación fue obra de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, Arabia Saudita y Paquistán, con el propósito de combatir a la Unión Soviética en la Guerra de Afganistán.

Irónicamente, Bin Laden fue el primero en entender el cambio de orientación de la lucha contra el comunismo hacia el choque de civilizaciones. Si esta no hubiese sido su intención, de cualquier forma sirvió perfectamente para dar veracidad al nuevo maniqueísmo de Huntington.

La Guerra del Golfo en 1991, los bombardeos continuos y la invasión norteamericana de Irak en 2003, crearon las condiciones para el surgimiento de una forma diabólicamente radical de extremismo islámico. El nacimiento del Estado Islámico en 2014 como la Primavera Árabe, iniciada tres años antes, tenían el propósito de derrocar los regímenes seculares en el mundo árabe, establecer estados clericales y exterminar las minorías cristianas en el Medio Oriente. Como nos explica el sacerdote argentino Alfredo Sáenz en su artículo en este libro, las comunidades originarias del cristianismo en el Medio Oriente fueron casi eliminadas, sin que las potencias occidentales levantaran su voz y sus armas en su defensa.

Estaban así creadas las condiciones de un choque total de civilizaciones. El Estado Islámico se alimentaba de brigadas de jóvenes provenientes del propio Occidente para enfrentar una Europa apóstata. Un terrorismo islámico occidental que ayudado por olas de migrantes musulmanes pretendía dar muerte a una civilización culturalmente suicida.

EL GRAN TABLERO MUNDIAL

El tercer documento, El Gran tablero Mundial, la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, fue escrito en 1997 por el exconsejero de Seguridad Nacional estadounidense, Zbigniew Brzezinski. En el libro, Brzezinski retoma la orientación geopolítica británica que causó las dos Guerras Mundiales en el siglo XX, intentando establecer un nuevo cerco contra Rusia, política que orientó la actual extensión de la OTAN hacia las fronteras de Rusia, así como el cambio de régimen en Ucrania.

Para Brzezinski la subversión de Ucrania impediría el resurgimiento de Rusia como una potencia euroasiática. De la misma forma, consideraba contrario a los intereses hegemónicos estadounidenses el establecimiento de coaliciones euroasiáticas entre países como China, Rusia o Irán. La crisis ucraniana y la incorporación de Crimea a Rusia, provocaron lo que Brzezinski también deseaba, el alejamiento entre Rusia y Europa Occidental, especialmente Alemania.

Con base a las premisas de los tres trabajos anteriores fue fundado en 1997 el Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense (Project for the New American Century – PNAC) del cual participaron importantes miembros del Partido Republicano, a saber: Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Jeb Bush, Dick Cheney, Francis Fukuyama y muchos otros ligados al Complejo Industrial Militar estadounidense. El axioma del proyecto era que ya estarían dadas las condiciones para un dominio hegemónico planetario hacia el siglo 21, una Pax Americana.

Explota en nuevo orden mundial iniciado en 1991


Es claro que el llamado Nuevo Orden Mundial iniciado en 1991, o el proyecto de Un Nuevo Siglo Estadounidense de 1997, explotó con la derrota del Estado Islámico en Siria, especialmente después de la caída de Alepo en diciembre de 2016, cerrando el espacio para la continuación de bombardeos, por lo menos en lo que toca al Oriente Medio. Quiere decir que el intento de crear un gobierno mundial ha fracasado. No obstante, no quiere decir que podemos regresar a las condiciones de la Guerra fría, por más que el poder angloamericano insista en separar a Rusia del destino europeo, como pretendía Brzezinski en su tablero geopolítico.

Putin ha insistido, una y otra vez, que Rusia es una nación que tiene sus raíces en Europa así lo dijo el canciller ruso, Sergei Lavrov en su artículo: Bases espirituales de la política exterior rusa. “Rusia es esencialmente una rama de la civilización europea”. Por otro lado, regresar al espíritu de la Guerra fría en un mundo en que no existen las reglas de esferas de influencia definidas, establecidas en el mundo anterior a 1990, es caminar hacia el abismo de la guerra termonuclear.

El declive estratégico evidente de los Estados Unidos tanto en relación con Europa y con el resto del Mundo, no presupone un cambio de potencia hegemónica y de moneda de reserva mundial como la que se experimentó en el inicio del siglo 20, en el relevo del Imperio Británico y la libra esterlina por los Estados Unidos y el dólar. No hay más espacio histórico para una nueva hegemonía. El hecho que ni Europa Continental, ni China, ni Rusia, tengan capacidad de sustituir a los Estados Unidos, no implica evidentemente que estos permanecerán dando las órdenes al mundo, por más que insistan en su excepcionalismo enfermo.

Esto nos presenta una paradoja histórica que cuestiona la llamada “trampa de Tucídides”, según la cual el declive de una potencia y su eventual sustitución por otra emergente, implica necesariamente un conflicto bélico total. Si bien esta trampa puede haber sido válida desde las Guerras del Peloponeso descritas por Tucídides, en el presente histórico implicaría la total destrucción de la civilización.

De hecho la doctrina nuclear de la Destrucción Mutua Asegurada durante la Guerra fría (MAD en su sigla en inglés) era ya el preludio de esta inflexión en la historia de la Humanidad, que la oligarquía angloamericana ignoró a lo largo de los últimos 30 años. El desarrollo de las armas hipersónicas anunciadas por el presidente Putin el 1 de marzo de 2018 prueba que la proyección de poder de una potencia sobre otra resulta absolutamente inocua. Avances tecnológicos semejantes están siendo desarrollados por China.

Esta realidad singular nos lleva a otro aspecto más profundo. El anuncio de Putin sobre la impresionante colección de nuevas súper armas estratégicas, no solamente muestra una superioridad tecnológica militar rusa, sino por fortuna, una oportunidad, especialmente dirigida a los Estados Unidos, de explorar un camino de entendimiento dirigido a un nuevo orden mundial multipolar y cooperativo, que es la condición sine qua non para sembrar el camino del progreso y la paz mundial.

Tanto el presidente Putin como el canciller Serguei Lavrov han insistido en el camino que llaman “un espacio común de paz, seguridad igual e indivisible y cooperación mutua en la zona, del Atlántico al Pacífico,” lo que permitiría la sintonía de esfuerzos para echar a andar un gran proyecto de integración euroasiática del cual China está dispuesta a encabezar. El desarrollo de Eurasia, abrigando dos tercios de la población mundial, representa un corredor de estabilidad en una región atravesada por zonas de conflicto endémicas. Romper con las viejas ideas de la geopolítica británica actualizadas por Brzezinski, y unir a los mismos Estados Unidos a los beneficios económicos del esfuerzo, es el único camino a un mundo cooperativo. Es, pues, claro que la misión de Rusia es ser la liga entre Oriente y Occidente.

Cardenal Juan Sandoval: “Rusia no es comunista; regresa al cristianismo”

El Cardenal Juan Sandoval Iñiguez tras recomendar la lectura del libro La misión de Rusia en el cambio actual de época,  porque abre una perspectiva amplia y completa de lo que pasa con el Nuevo Orden Mundial y el papel que juega aquel gran país y su líder Vladimir Putin.  

El líder religioso católico hizo la invitación al participar en la presentación del libro referido editado por el Foro de Guadalajara en la sede de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco, (México).

Al explicar la condición que vive actualmente el Nuevo Orden Mundial y el gigante euroasiático, desvirtuado por occidente, dijo que “Rusia no es comunista, sino un país místico”, que vive una férrea fe cristiana.

En una semblanza histórica recorrió aspectos socio políticos desde la Guerra Fría, la Perestroika y el nuevo orden mundial y calificó que este libro resulta “interesantísimo” como un moderno referente de la transformación de este gran país, Rusia.

Luego, afirmó que, “el comunismo pasó y ahora Rusia vuelve a su cristianismo”. Se refirió al presidente Vladimir Putin como el mandatario más hábil del mundo. “Es un cristiano como jefe de Estado. Habla del cristianismo no confesional, sino hecho práctica. Habla del cristianismo como el motor de la cultura rusa”.

Ponderó la religiosidad del Estado ruso que ha llevado a cabo su transformación, saliendo del comunismo. Hizo una analogía respecto al pueblo mexicano “que en algunos sectores se dice fervoroso de sus creencias religiosas pero que lamentablemente se limitan a asistir a misa una vez por semana, aunque la presencia icónica de “la morenita” resulta importante para la religiosidad, algo similar, representa Fátima para los rusos.

El moderador Antonio Álvarez Esparza dijo que el libro “La Misión de Rusia”, enriquece el acervo de actividades del Foro Guadalajara, cuya primera edición fue en 2012, con el tema “Por la unión de los Estados Nacionales, la Justicia social y el bien común”.

La segunda edición en 2014, tuvo por título “Las bases para un nuevo orden internacional justo. La Política como forma superior de Caridad”. Recordó que en 2013 se llevó a cabo el Foro Sindical Brasil-México, patrocinado por la central de Sindicatos Brasileños (CSB) y la Federación Revolucionaria de Obreros y Campesinos del Estado de Jalisco, en la ciudad de Rio de Janeiro, en Brasil.

Explicó que el libro contiene tres partes en 158 páginas. Estos tres capítulos son: La propuesta para un nuevo orden mundial; Rusia y Occidente; y acercamiento histórico de los dos pulmones, católico y ortodoxo.

Participó también en la presentación del libro Lorenzo Carrasco, quien junto con su esposa, Silvia Palacios, coordinaron la edición respaldada por la editorial Capax Dei, la Federación Revolucionaria de Obreros y Campesinos del Estado de Jalisco (FROC) el Movimiento de Solidaridad Iberoamericano (MSla), representado en Guadalajara por Ángel Palacios y Verónica Cruz, y por el informativo Página Iberoamericana.

Este compendio contiene textos de: Vladimir Putin, presidente de Rusia; Dr. Ján Carnogurský, Padre Alfredo Saénz SJ, Elisabeth Hellenbroich, Anno Hellenbroich, Paolo Raimondi, Silvia Palacios, con la traducción de Luis Nava y fecha de edición enero de 2019.

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Estados Unidos y China: Tregua comercial a la guerra tecnológica

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Por Alfredo Jalife-Rahme (Cortesía de Sputnik Mundo)

La guerra comercial de Trump contra China obtuvo una tregua con un arreglo ‘deslactosado’ que mínimamente detuvo la batalla de las tarifas que beneficia a EEUU. China esperará el desenlace del ‘impeachment’ de Trump en el Senado y/o su reelección cuando se intensifica la guerra tecnológica por Mike Pompeo y se abre un nuevo frente en el Ártico.

Existe un patente fatalismo en los círculos estratégicos de Washington sobre la inevitable guerra de EEUU contra China plasmado en el teorema de la trampa de Tucídides y el memorándum Crowe del libro Sobre China de Kissinger.

En su libro Destinados para la Guerra, el politólogo y relevante consultor del Pentágono Graham Allison expone su teorema de la trampa de Tucídides: “Cuando una gran potencia amenaza para desplazar a otra, la guerra es casi siempre el resultado”.

En su polémico libro Sobre China, Kissinger, todavía muy cercano a Trump y a su yerno talmúdico Jared Kushner, desarchiva el célebre memorándum Crowe que versó antes del estallido de la Primera Guerra Mundial sobre la inevitabilidad de la guerra entre Gran Bretaña y Alemania y que ejemplifica “la rivalidad angloalemana como un augurio (sic) de lo que le puede esperar a EEUU y a China en el siglo XXI”.

Aquí no importan si tienen razón o no Allison y Kissinger, sino que representan más bien la moda pensante de los dos partidos reinantes de EEUU con sus respectivos estrategas que son auscultados por el presidente en turno.

En medio de su naufragio doméstico, debido a los avatares de su impeachment en el Senado, Trump consiguió dos resonantes triunfos comerciales de corte electorero: su acuerdo deslactosado de la fase uno con China, y su avallasador acuerdo T-MEC con Canadá y México que contempla utilizar para su reelección.

Trump exulta su logro comercial con China con propósitos propagandísticos, mientras ha levantado muchas cejas escépticas y asépticas sobre la implementación de la controvertida fase uno, no se diga si habrá una segunda fase.

Pareciera que a cambio del respiro que le concedió a Trump —debido a su flagrante intervencionismo desde Hong Kong hasta la provincia islámica de Xinjiang—, China prefirió absorber algunas pérdidas relativas a su inmenso PIB, que en términos de paridad de compra/poder adquisitivo ya rebasó a EEUU, mediante sus electoreras compras teledirigidas por 200.000 millones de dólares en dos años, mientras Trump mantenía el castigo de sus 360.000 millones de dólares en tarifas.

Así las cosas, después de dos años de estéril guerra comercial, las tarifas de EEUU a los bienes chinos serán del 19%, comparado al 3% de su inicio. Aquí pierde China.

Las fotos de la ceremonia en la Casa Blanca simbolizan el estado de las cosas. Cabe resaltar que no acudió el chino Xi Jinping y envió en su representación al viceprimer Liu He quien siempre estuvo a cargo de las negociaciones.

El rostro de Trump exultaba el triunfo, mientras la cara del viceprimer chino exhibía su distante perplejidad nada sonriente.

El triunfo de Trump es electoral coreográfico con poca sustancia, ya que no pudo someter a China, cuyos multimedia previnieron que no se trataba de “una victoria de un solo lado”, sino de un “win-win” (ganar-ganar).

China trató en la medida de lo posible de no apartarse de los axiomas de la OMC, del FMI y del G20.

Un día antes de la firma electoral coreográfica de Trump sobre el deslactosado acuerdo comercial con China, el pugnaz secretario de Estado y anterior director de la CIA, Mike Pompeo, intensificó la campaña contra Huawei ante los miembros del Grupo de Liderazgo de Silicon Valley —en el Commonwealth Club, de San Francisco— a quienes instó romper sus asociaciones con el Gobierno chino y sus empresas vinculadas.

En un ataque nada diplomático, dada la firma comercial del día después, Pompeo calificó a China de “verdadero Estado orwelliano” y refirió como ejemplo a seguir que “ninguno de nosotros hubiera instalado la tecnología soviética (sic)”.

Llama la atención que Pompeo aporte como ejemplo a la URSS cuando, en relación con el asesinato del icónico general iraní Soleimani ordenado por Trump, su primera reacción fue llamar a su homólogo ruso Lavrov para propiciar una “desescalada” en Oriente Medio.

Exageradamente emotivo, Pompeo exclamó ante el liderazgo tecnológico de Silicon Valley que “EEUU enfrenta un desafío de China que pide cada fibra (sic) de sus habilidades innovativas” y a quienes instó que “cooperar más con las agencias gubernamentales de EEUU” con el fin de “frenar a los militares chinos de usar nuestra propia innovación en contra nuestra”, por lo que “estaba alertando a sus aliados de los riesgos privados y la seguridad masiva en caso de estar conectados a la construcción de sus redes 5G por Huawei”. 

Quizá Pompeo ignore que no hace mucho varios gigantes de las joyas geoestratégicas de Silicon Valley —Google, Facebook y Microsoft—propusieron que el Pentágono controle la inteligencia artificial

Como si lo anterior fuera poco, una delegación del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU encabezada por Matt Pottinger, presiona a Gran Bretaña a deslindarse de la red 5G de Huawei, ya que de otra forma EEUU interrumpiría su compartición de datos de espionaje con Londres. 

Simone McCarthy, del portal South China Morning Post, aduce que “la próxima frontera de la batalla de EEUU/China es por el control global” —desde el mar del Sur de China hasta África—, donde el Ártico viene en primera línea

Según McCarthy, el Documento Blanco sobre el Ártico de 2018 que publicó China, donde se define como “un Estado casi (sic) del Ártico”, provocó escepticismo en Washington, ya que Pekín carece de “ambición militar”.

Nadie dice que es muy probable que la asociación estratégica de Rusia con China sea susceptible de conferirle su anhelado paraguas militar/nuclear/hipersónico a Pekín en el Ártico.

Nada menos que el fundamentalista evangelista sionista Mike Pompeo —quien se ha posicionado como el espantapájaros de Trump— arremetió contra China en el Consejo del Ártico por sus veleidades en el Ártico.

Pompeo fustigó la Ruta Polar de la Seda que pretende construir China en el Ártico, además de sus dos otros proyectos de Ruta de la Seda continental y marítima

Para el Pentágono, la presencia científica china en el Ártico —donde tratan de desarrollar un sistema GPS que cubra su polo— abre la vía militar a China, lo cual “incluye a sus submarinos”.

Trump hará lo imposible para bloquear el irredentismo chino en el Ártico, por lo que se puede interpretar su ofrecimiento de comprar Groenlandia con ese último fin.

El corredor chino en el Ártico y/o su proyectada Ruta de la Seda Polar dependen de la contribución de Rusia y la anuencia de los países nórdicos aledaños.

McCarthy cita al ruso Artyom Lukin, investigador de la Universidad Federal del Lejano Oriente, quien reconoce que “sin la participación china, será difícil conseguir mayores proyectos en el Ártico ruso (…) debido a sus inmensos costos y a su complejidad tecnológica”.

Para Lukin, “Rusia tiene todos (sic) los activos militares en el Ártico, todas las capacidades” cuando “China es solamente un huésped” cuyo valor reside en su voluntad de invertir.

Sea lo que fuere, el sutil avance de China en el Ártico ha puesto nerviosos a Trump y a su espantapájaros Pompeo.

A mi juicio, el caos, la confusión y las volteretas de Trump y Pompeo subrayan la desesperación estratégica de EEUU frente al doble ascenso y a la asociación de Rusia y China.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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Trump 2020: La impotencia demócrata

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Por Luis Rivas (cortesía de Sputnik Mundo)

Donald Trump enfila la recta final hacia las presidenciales de noviembre reforzado tras el escaso efecto del ‘impeachment’ lanzado a la desesperada por el Partido Demócrata, que teme ya ver a su rival en la Casa Blanca hasta 2024.

El procedimiento de destitución votado en la Cámara de Representantes no tendrá éxito en el Senado, de mayoría republicana. Ni el más soñador de los demócratas, ni el mayor enemigo de Trump entre los analistas de la CNN puede soñar con que 20 senadores republicanos apoyen la destitución de su líder.

Entre los méritos de Donald Trump en su periodo de mandato figura el hecho de haber hecho callar a los antiguos ‘Never Trumpers’, los miembros electos de su partido que aseguraban que jamás apoyarían al actual presidente. Por supuesto, si esos enemigos internos prefieren ahora permanecer silentes es porque no se han cumplido los innumerables desastres y plagas que la presidencia trumpista iba a provocar en el país.

Donald Trump no es un ejemplo de diplomacia, ni de actitud políticamente correcta, ni de delicadeza en el trato, ni de fineza intelectual, pero ha cumplido con sus promesas sin engañar a su electorado, ha destrozado las clásicas normas de comunicación con sus ciudadanos, con sus rivales políticos y con sus homólogos extranjeros, para imponerlas como inevitables.

Y, sobre todo, no solo no ha provocado el apocalipsis económico, como auguraban eminentes nobeles de economía norteamericanos y extranjeros, sino que ha borrado de la mente y de los medios de comunicación la obsesión del desempleo que angustiaba a sus compatriotas en los últimos años de la era Obama. La bajada del paro entre los norteamericanos negros, por ejemplo, es un hecho objetivo que, por mucho que sus enemigos mediáticos intenten ocultar, tiene ya una repercusión positiva en los sondeos efectuados entre la población afroamericana.

La operación militar contra el general iraní, Qasem Soleimani, y el acuerdo comercial firmado con China son otros dos elementos que refuerzan el apoyo a Trump no solo de sus partidarios ya convencidos, sino de parte de los indecisos.

Republicanos, unidos sin disidencia

A once meses del 3 de noviembre electoral, sus rivales demócratas potenciales son todavía 14, que deberán pelearse con progresiva virulencia en una maratón de primarias y caucus desde febrero hasta la Convención Demócrata de julio. Si para entonces los demócratas se presentan sin candidato claro, el designado in extremis tendrá apenas tres meses para preparar su sprint final contra Donald Trump.

El presidente, que en 2016 empezaba literalmente de cero, cuenta además con la ventaja que los aspirantes tienen por el simple hecho de estar en el poder en el momento del voto. Pero, además, los tres años de mandato de Trump han transformado la maquinaria republicana para evitar riesgos. Así, estado por estado y localidad por localidad, los republicanos menos trumpistas o más tibios han sido purgados del aparato. Trump verá desde la Casa Blanca cómo sus rivales se destrozan entre ellos —tal y como ahora mismo hacen Bernie Sanders y Elizabeth Warren— con la tranquilidad de no necesitar ni caucus ni primarias; con el convencimiento de llegar a la Convención de su partido como una estrella sin rivales ni críticos internos; con la seguridad de que el programa de campaña de sus rivales estará más centrado en atacarle personalmente que en proponer soluciones a los problemas cotidianos de la población.

La maquinaria republicana estará bien concentrada en asegurar el voto de las pequeñas circunscripciones que deciden la victoria final. Esos lugares, alejados de las redacciones y de los campus de Nueva York, Washington D.C. y California, donde el periodismo liberal pro ‘establishment’ y la élite cultural y artística consideran que está el centro del planeta y, por lo tanto, la razón política y moral.

Ni las acusaciones de acoso sexual, ni la supuesta ‘conexión rusa’, ni el ‘impeachment’ por sus demostradas maniobras para destapar los manejos de Joe Biden y su hijo en Ucrania, han servido para restar apoyo popular a Trump que, además, se ve reforzado tras el intento baldío de destitución auspiciado por sus rivales demócratas. Siempre según los sondeos de diversos institutos, muchos norteamericanos creen que el Partido Demócrata sigue sin digerir la derrota de Hillary Clinton y su único empeño en tres años ha sido intentar expulsar por cualquier medio del Despacho Oval al presidente.

La batalla interna entre izquierdistas y centristas demócratas era quizá inevitable, pero también positiva para Trump. La parte más radical ha ido moderando sus propuestas, en concreto sobre el sistema sanidad universal, al no convencer sobre la financiación de la misma. Si hay algo que Trump parece haber comprendido mejor que sus rivales es que el llamado ‘norteamericano medio’, incluidos los emigrantes de reciente generación, cree en el trabajo más que en la subvención, y toda propuesta de subida de impuestos para sufragar a determinados sectores supuestamente más necesitados choca con una cultura del esfuerzo y el sacrificio individual que lleva al orgullo de haber luchado, y triunfado a veces, sin ayudas externas.

Recetas europeas en el Midwest

Algunos candidatos demócratas (Elizabeth Warren o Bernie Sanders) y ciertos congresistas (Alexandria Ocasio-Cortez) han pretendido aplicar en su país recetas de la socialdemocracia nórdica de los años 70 o del supuesto paraíso social francés, pero ignorando al obrero del Midwest.

Además, como si todo el país fuera una extensión de la universidad donde han estudiado, han querido imponer las políticas identitarias y una guerra cultural que tendrá mucho éxito en Hollywood, pero que aleja a votantes de minorías como los latinos y los afroamericanos, que mantienen posturas consideradas conservadoras en cuestiones relacionadas con los valores morales, la familia o la religión.

Joe Biden, el candidato demócrata que representa a ese centro que sus rivales intentan desprestigiar, ha sido acusado por sus mismos compañeros y compañeras de “machista” y “racista”. Curiosa apreciación aplicada al que fue número dos del primer presidente negro de Estados Unidos. Y en eso llegó Michael Bloomberg, el modelo de candidato demócrata más parecido a Trump por cuenta corriente, aunque con una experiencia política como alcalde de Nueva York. Los millones que va a gastar sin pestañear para desprestigiar a Donald Trump mediante campañas de publicidad ayudarán también a todos los demócratas.

Desbancar a Donald Trump antes de la cita con las urnas parece ya difícil. Los ‘liberales’ norteamericanos —políticos, ‘intelligentsia’ y prensa— deberán seguir buscando tramas que impliquen gravemente al presidente para evitar unas elecciones que, de momento, a menos de un año, parecen muy favorables al candidato republicano. 

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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La democracia y el autoritarismo: Ideologías extremas víctimas de su propio éxito

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Por Jorge López Portillo //

Para nadie pasa inadvertido el hecho de que día a día, los seres humanos estamos más interconectados unos con otros entre comunidades de diversas partes del mundo. Dicha “conexión” es directa o indirecta, ya sea a través de los medios digitales de comunicación como las redes sociales y el internet, o indirecta por los constantes traslados de mercancías, ideas y enfermedades que pueden llegar de un lado al otro del mundo en un segundo o cuando mucho en horas.

A escasas tres semanas transcurridas del 2020, creo necesario hacer algunas reflexiones sobre asuntos y conductas globales que parecen aisladas pero que en realidad nos ayudarían a evaluar nuestra propia realidad.

DESDE “EL GABACHO”

Como sabemos en EUA se continúa el proceso de juicio político vs el Presidente Trump. El Partido Demócrata está dispuesto a decir de todo y hacer de todo para desprestigiar al mandatario que de suyo propio puede hacer ese trabajo solo, sin ayuda de nadie con los burdos comentarios mediáticos que le han caracterizado. No obstante, los demócratas insisten en amplificar cualquier detalle verdadero o falso con relación a los actos del inquilino de la “Casa Blanca”.

El constante ataque mediático en contra de Donlad Trump, de su familia y equipo, ha llegado a cansar a los ciudadanos, quienes están igualmente cansados de los descalificativos de ambos lados del espectro político. Con lo anterior podrían estar ayudando al propio Donald en su carrera por la reelección, quien en estos días se anotó dos victorias político-económicas de alto vuelo. Por un lado logró la aprobación final del nuevo Tratado Comercial para América del Norte (T-MEC), mientras que también logró cerrar la primera parte -llamada fase 1-, del Acuerdo Comercial que podría ser histórico con el Gobierno Chino.

No es casualidad que el día que se había anunciado para presentar el acuerdo comercial entre China y EUA, haya sido el mismo día que escogió la lideresa del congreso de EUA, la Representante Nancy Pelosi, para enviar los artículos del juicio en contra del Presidente de dicho país al Senado de la República. Con esto la legisladora californiana buscó arruinar el evento del mandatario, pero tal vez logró exactamente lo contrario, ya que mientras los legisladores estadounidenses estaban enfrascados en un debate político muy aburrido sobre un tema enredado, el presidente aparecía en medios declarando que a pesar de los problemas y las acusaciones, él seguía trabajando para cumplir sus promesas de campaña a favor del pueblo estadounidense, lo que ha estado impulsando al mercado bursátil positivamente y ayudado en temas como desempleo y poder adquisitivo en la nación de las barras y las estrellas.

En unos días veremos las encuestas de opinión sobre los sucesos antes descritos, pero creo que podrían sorprender a muchos, al dar a conocer que la población quiere más resultados y menos grilla. Ojo, esto no quiere decir que la oposición deba ser “ciega, sorda y muda”, pero claramente recordará, que en una democracia los ciudadanos quieren algo más que pan y circo.

El peor enemigo de Trump puede ser Trump, pero el peor enemigo de los demócratas, puede ser el propio Partido Demócrata que se ha perdido en un discurso de extrema izquierda y de doble moral, como la que acusó el comediante Ricky Gervais durante su monólogo en la gala de los “Golden Globes”, en donde exhibió la hipocresía de quienes dicen estar luchando por frenar el cambio climático y al mismo tiempo usan aviones privados para trasladarse en distancias muy cortas, algo así como México-Cuernavaca o Guadalajara-San Juan de los Lagos.

EN LA CHINA MILENARIA

Hace unos días se realizaron las elecciones nacionales de Taiwán, isla que se ha mantenido independiente de China continental desde la revolución socialista de Mao Tse Tung en 1949, también llamada guerra de liberación que llevó al partido comunista al poder en Beijín, obligando a los conservadores capitalistas a huir y refugiarse en la isla antes citada, desde donde han sido una piedra en el zapato, una afrenta y en algunos momentos hasta una amenaza para el gobierno de la China continental del presidente Xi Jinping, heredero político del líder Mao.

Las elecciones de la isla se realizaron en un entorno de tensión, en el que la poderosa economía china –envidia del mundo entero-, representaba una opción para el electorado de la isla asiática, quien además estuvo sometida a una gran guerra mediática desde Beijín, desde Londres y desde Washington. A unos meses de la elección del antepasado fin de semana, el partido afín a China comunista parecía ir a la cabeza, indicando también que el partido democrático local perdería el poder y con ello la isla pasaría a ser – como ya lo habíamos dicho- parte del sistema llamado “Una China Dos Sistemas”, bajo el cual están Macao y Hong Kong.

Al final, lo que más influyó en el ánimo de los electores, no fue la falta de buenos resultados de su propia democracia, sino los excesos de publicidad de Beijín y su conducta cuestionable sobre los ciudadanos de Hong Kong en las protestas del 2019 que culminaron con muertos la noche del 31 de diciembre pasado; es decir que, a pesar de lo bien que había hecho su trabajo de años el partido comunista de China en Taiwán y el gran esfuerzo diplomático del Presidente Xi para aislar económicamente al gobierno de Taipéi del resto del mundo, todo se fue a la basura o por lo menos se demorará 4 años, por excesos de confianza en los manejos de temas que eran sencillos, en especial cuando tienes en tus manos a la economía con mayor crecimiento mundial durante los últimos 30 años.

Lo mismo parece estar pasando en los asuntos económicos del gigante asiático, en donde la mayoría de los millonarios –varias decenas de miles del 2017 a la fecha- están planeando emigrar hacia occidente, básicamente intimidados por los nuevos controles que su propio gobierno les está imponiendo. Lo anterior podría causar una crisis económico-política durante los próximos años en dicha nación. Habrá que estar atentos, Taiwán fue el segundo revés al Partido Comunista de Beijín en menos de 3 meses, después del revés de Hong Kong.

EN REINO UNIDO

Después de 3 años de pleitos, los ingleses ratificaron y ampliaron el margen de maniobra para que el nuevo primer ministro, Boris Johnson, termine el “teatro” melodramático llamado Brexit. Ahora sí, el nuevo congreso votó la salida definitiva de la Unión Europea a 10 años de que esta incluyese en sus documentos constitutivos la cláusula para este tipo de “divorcio“ entre países. Recordemos que el partido laboral –izquierda- estuvo obstruyendo en alianza con algunos conservadores –contrarios al Brexit-, la dichosa votación hasta que hartaron al electorado y en una medida extraordinaria renovó al pleno parlamentario en elecciones extraordinarias, dejando claro que los ingleses ya no querían más rollo.

EN IRÁN

La gente está protestando en contra de su régimen político, porque están hartos de abusos y “errores” como el del “accidente” de hace 15 días, en el cual asesinaron a más de 170 personas con un misil que impactó al avión comercial en el que viajaban personas inocentes de diversas nacionalidades desde dicho país del Oriente Medio con rumbo a Ucrania. Es muy importante recordar que en Irán las libertades de manifestación están muy limitadas, por lo que dichos manifestantes se juegan la vida por sus derechos, algo que es admirable, pero que nos recuerda que las libertades se pierden poco a poco, así como la libertad de salir a la calle a cenar caminando con reloj, teléfono sin el temor de ser asaltado o secuestrado o de permitir a nuestros niños el salir al parque a jugar.

EN MÉXICO

Los partidos políticos de oposición y algunos líderes de opinión, olvidan que el Prian perdió por dar pésimos resultados en materia de Seguridad y de Estado de Derecho, dato que debe mantener siempre presente el actual partido en el poder. Hasta hoy vemos a una oposición que se deshace por criticar al nuevo gobierno, pero que no logra poner orden en su propia casa y a un nuevo gobierno que no termina de entender que lo que pasa hoy en día ya es su responsabilidad, a pesar de haber heredado muchos de los problemas; la nueva clase gobernante debe recordar que la gente le confió el poder para cambiar las cosas y no para lamentarse. Si hay gente de la actual administración que no da el ancho, bien haría el Presidente en cambiarlos de inmediato y más aun si hay gente que está comprometida con las pasadas clases gobernantes, pues que les de las gracias y les diga adiós, porque en México puede pasar lo que en China, EUA, UK e Irán, que la gente se canse de ver que el peor enemigo de un partido político, es el mismo partido político y decida dar la oportunidad a otro como le pasó en su momento al PRI, al PAN, al PRD y al PRIAN.

DEMAGOGIA DE “IZQUIERDA-DERECHA”

El mensaje es claro, los partidos no deben abusar de su plataforma mediática, porque actualmente el electorado tiene muchos medios para allegarse de información y al final del día, se cansa de la demagogia de derecha o de izquierda que son idénticas. Uno pensaría que un partido de derecha cuidaría a los empresarios y los derechos individuales pero no es así, cuando un partido se corrompe ya no busca una ideología sino un monopolio del poder. Lo mismo sucede con la izquierda que termina atropellando a los más pobres con medidas que arruinan a todos por igual pero que olvidan que no todos tienen forma de sacar capitales para mudarse al extranjero, como casi siempre lo hacen los ricos de izquierda o de derecha de los países a los que arruinaron siguiendo los pasos y las prácticas de los que tanto criticaron.

Ayer conocí a un joven empresario yucateco que pasaba por México rumbo a su tierra natal y me dijo, “soy panista de toda la vida, pero entiendo que Morena ganó las elecciones porque la gente estaba cansada del PRI y del PAN, de ver siempre a los mismos en el poder; AMLO comete errores pero al dar apoyos a jóvenes con becas y a ancianos mayores, está asegurando ganar las próximas elecciones, porque incluso muchos hijos, padres o parientes de priistas y panistas dirán que los gobiernos anteriores no les dieron nada y que ahora Morena los atiende, que por eso votarán por Morena en el 2021”. He de añadir que el viajero proveniente de USA, era también migrante con doble ciudadanía y se quejó amargamente de la falta de apoyos durante el gobierno de EPN a los verdaderos líderes migrantes, señalando que en los gobiernos de México sólo quieren a los migrantes para aportar dinero.

Comparto mi opinión, usted juzgue y genere sus propias conclusiones. Agradezco a usted que hace favor de leerme y a este medio que me da la oportunidad de llegar hasta su persona. 

Para cualquier comentario sobre la presente agradezco me contacte a columnadeopionionjlpb@gmail.com

Feliz año nuevo lunar. Dios nos bendiga, que es lo mejor que uno puede desear.

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