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NACIONALES

¿A quién perjudicaría Ebrard?

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Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac //

La gran expectación la centra hoy el ex canciller Marcelo Ebrard cuya decisión impactará en el futuro del país. Ebrard quien por segunda ocasión busca la presidencia de México no fue favorecido en el proceso interno que vivió Morena para elegir a quien será su abanderado presidencial, la cual fue ganada por Claudia Sheinbaum con una ventaja de dos dígitos.

Marcelo dice que acepta que perdió ante la señora Sheinbaum, pero lo que le molesta fue el que la contienda no haya sido limpia, al utilizarse los métodos del viejo PRI, por lo que exigió se repitiera el proceso. Sin embargo, su llamado no tuvo eco.

Con esa lógica, expresó que “en Morena ya no hay espacio para mi”, pero estaré en la boleta presidencial”.

Sin la oportunidad de convertirse en candidato presidencial independiente, porque se agotó el tiempo para el registro, a Marcelo le queda ser el abanderado de Movimiento Ciudadano donde manda su amigo Dante Delgado.

¿QUÉ QUIERE EBRARD?

Al conocerse la decisión de Ebrard de romper con Morena y la Cuarta Transformación, se emitieron opiniones buenas y malas hacia su persona. Primero, los del Frente Amplio por México le pidieron que se les uniera o de lo contrario si decide ser candidato presidencial por Movimiento Ciudadano sería un esquirol que le estaría haciendo el juego sucio a Morena favoreciendo a Claudia Sheinbaum porque dividiría el voto opositor.

Por su parte en las redes los radicales de Morena le tundieron, señalándolo como traidor y mal agradecido, después de haber sido el brazo derecho del Presidente Andrés Manuel López Obrador quien lo volvió a la vida política después de haberse exiliado en Francia, perseguido por el gobierno de Enrique Peña Nieto.

¿Habría de preguntarnos qué busca Marcelo Ebrard realmente?

¿Su decisión de participar en la contienda presidencial es por la frustración que le genera el que López Obrador no lo haya hecho candidato presidencial, pese a habérsela jugado con él apostándole todo su capital y busca venganza?

La otra versión es que tras no ser el ungido acepta jugar el juego perverso que López Obrador le marca. ¿Aceptaría Marcelo jugar ese papel indigno?

Quienes conocen a Marcelo Ebrard están convencidos que nunca aceptaría ese rol y repite la historia de su mentor Manuel Camacho hace 28 años cuando se rebeló contra la decisión del entonces tlatoani Carlos Salinas de Gortari de romper con el sistema al ser favorecido el sonorense Luis Donaldo Colosio, cuya carrera política tendría un final funesto por todos conocido en Lomas Taurinas, Tijuana.

UNA DERROTA SEGURA

Las posibilidades de triunfo de Marcelo Ebrard con el carro de Movimiento Ciudadano la mayoría de los analistas consideran que es una derrota segura. ¿Pero a quién favorecería?

En la óptica del Presidente López Obrador, Marcelo perjudicaría a Xóchitl Gálvez y hasta irónicamente comentó que ésta podría caer al tercer lugar considerando el buen ambiente que tiene el ex canciller en la clase media.

A Morena, conforme al decir de Ignacio Mier, coordinador de la bancada en San Lázaro le abre un hoyo, porque 90 diputados federales lo apoyan. A su vez Marcelo ha señalado que tiene en el país un ejército de 500 mil personas que no es nada desdeñable, si consideramos además que en la elección de este Movimiento de Regeneración Nacional logró captar el 25% de simpatías.

UNA OPOSICIÓN UNIDA

¿Es posible que Marcelo se una al Frente y unifique a la oposición?

En política todo es posible y esa posibilidad existe y puede ser realidad.

En esa tesitura el Frente Amplio por México pondría a temblar al proyecto de la Cuarta transformación que inició López Obrador y estaría en peligro el triunfo de Claudia Sheinbaum.

Si en este momento se realizaran las elecciones no hay duda que ganaría Morena y aliados con Claudia Sheinbaum, pero de aquí al 2 de junio del 2024 fecha en la que se realizarán los comicios hay mucho camino por recorrer y muchas cosas pueden suceder.

Primero, esperemos qué decisión toma Marcelo Ebrard. Si en este fin de semana se reafirma su decisión de no participar más en Morena y aceptar ser candidato presidencial de Movimiento Ciudadano.

Y luego habría qué ver cómo camina su candidatura. Marcelo es un político muy experimentado y muy completo, es muy competitivo para cualquier partido político. Desconocemos el impacto que su candidatura podría tener sobre Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, en el debate seguramente superaría a ambas.

LAS SORPRESAS DE LA VIDA

La vida está llena de sorpresas. Los seres humanos somos los animales más impredecibles. Son las emociones las que nos suelen mover y nunca se puede dar por un hecho los acuerdos cuando está la disputa por el poder cuando las ambiciones siempre estarán a flor de piel.

Marcelo Ebrard amenaza con descarrilar la nave de la Cuarta Transformación y este lunes es el día clave cuando dé a conocer en cadena nacional su decisión de romper la unidad que López Obrador buscó en aquella cena con las seis corcholatas para establecer las reglas del proceso interno de elección de quien abanderará el proyecto presidencial del 2024.

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Primera semana de Claudia Sheinbaum, primer roce: Los caminos, continuidad, ajuste o rompimiento

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Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco //

En una jornada política que ya empieza a mostrar las fisuras internas, Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa de México, enfrentó en su primera semana una prueba crucial en su relación con el presidente saliente, Andrés Manuel López Obrador.

El 3 de junio marcó el inicio de una turbulenta semana para la economía mexicana, con el peso desplomándose un 8% desde las elecciones, una caída no vista en cuatro años.

La causa de este sacudón financiero fue la avasalladora victoria del partido del Gobierno, Morena, que ahora tiene el poder suficiente en las Cámaras legislativas para aprobar las reformas políticas planteadas por López Obrador antes de que termine su mandato el 30 de septiembre. En su característico estilo, el presidente insistió en la urgencia de sus iniciativas constitucionales, enfatizando que «la justicia está por encima de los mercados», un comentario que solo avivó las llamas del nerviosismo económico.

Por otro lado, la doctora Sheinbaum y su equipo buscaban calmar a los mercados con un enfoque de «parlamento abierto» para discutir las reformas, tratando de proyectar una imagen de estabilidad y moderación. Sin embargo, este esfuerzo se vio saboteado por la insistencia del presidente en aprobar sus reformas de inmediato, exacerbando la caída del peso y el nerviosismo de los mercados financieros.

El punto álgido de esta semana de desencuentros se dio cuando el diputado morenista Ignacio Mier, en una declaración irresponsable, amenazó con que la nueva Legislatura del Congreso de la Unión aprobaría en septiembre las 18 reformas constitucionales rechazadas anteriormente, usando la mayoría de Morena. Este anuncio, junto con las declaraciones del presidente, que desestimaban la importancia de la estabilidad económica en favor de sus reformas judiciales, sumieron al peso en una espiral descendente, alcanzando los 18.33 por dólar.

El presidente López Obrador no solo contradijo públicamente a su sucesora, sino que además lanzó advertencias a las clases medias y a quienes calificó como «promotores del nerviosismo», insinuando posibles investigaciones de corrupción para aquellos que agiten los mercados financieros. Estas declaraciones incendiarias fueron vistas como un intento de intimidación, agravando aún más la incertidumbre económica.

Mientras la doctora Sheinbaum intentaba desesperadamente enviar señales de calma y continuidad institucional, el presidente saliente insistía en sus posturas confrontacionales, amenazando con un clima de inestabilidad que podría complicar la transición de poderes. Esta dinámica de tensión y desencuentros presagia una relación complicada entre el presidente saliente y la presidenta entrante, con la posibilidad de que estas fricciones se intensifiquen en los próximos meses.

Así pues, la primera semana posterior a las elecciones ha revelado no solo las diferencias estratégicas entre López Obrador y Sheinbaum, sino también el potencial para que estas diferencias se conviertan en un obstáculo significativo para la estabilidad económica y política del país. La transición de poder, que podría haber sido una oportunidad para consolidar un frente unificado de cara al futuro, corre el riesgo de convertirse en un escenario de confrontación y ruptura, algo que la historia del presidencialismo mexicano ha visto con frecuencia en el pasado.

LO QUE VIENE ESTA SEMANA

Este lunes, en las oficinas de Pemex, el ambiente será tenso. Todos saben que algo se cocina desde la Secretaría de Hacienda. Un equipo de esa dependencia se ha anunciado para hacer una revisión exhaustiva de la situación financiera de la petrolera, esa misma que ha sido el talón de Aquiles de los últimos gobiernos y que ahora preocupa profundamente a la próxima presidenta, Claudia Sheinbaum, y al todavía secretario Rogelio Ramírez de la O. Este último, desconfiado por naturaleza y con una relación más que tirante con el agrónomo Octavio Romero Oropeza, no deja espacio para dudas: algo huele mal en Pemex.

Dentro de la empresa, las apuestas están a la orden del día. La reciente victoria de Sheinbaum ha desatado las especulaciones sobre quién ocupará la dirección de Pemex. Los nombres que se manejan son de peso: Luz Elena González, Raquel Buenrostro, Lázaro Cárdenas Batel y Gerardo Esquivel. Este último es el favorito de los que desean un rescate real de la petrolera, pero también el menos querido por quienes prefieren seguir desangrándola para su beneficio personal.

Pero la atención no solo está en el cambio de dirección. La constructora ICA ha lanzado un reclamo monumental: mil millones de dólares por desacuerdos en la obra de la planta coquizadora de Salina Cruz. Pemex, en un principio, se negó rotundamente a pagar, alegando que las demandas están sustentadas en conceptos fantasmas, como la fluctuación del tipo de cambio. Sin embargo, el rechazo inicial ha sido seguido por un inesperado regaño desde Palacio Nacional. Extrañamente, el presidente López Obrador parece ser el más interesado en que se pague la suma antes de que deje el cargo, y la decisión recaiga en su sucesora.

Las sombras del poder y la corrupción no dejan de acechar a Pemex. El nombre de Javier Emiliano González del Villar resuena en los pasillos como el nuevo “rey del huachicol”, una figura tan temida como su predecesor, el general Trawitz. González del Villar, ahora director de Logística, se pasea en al menos tres Suburban blindadas, justificando una amenaza del crimen organizado que pocos creen. La cifra no miente: un aumento del 117 por ciento en el robo de combustibles durante este sexenio. Su cercanía con Juan Pablo Martínez Iglesias y Stephano Fonseca Andrade, ambos señalados por corrupción, completa el oscuro cuadro.

No menos importante es el caso de Alberto Velázquez, quien, según se dice, sobrevivió políticamente gracias a la creación de un puesto a medida por parte de Romero Oropeza, tras ser casi borrado del mapa por Ramírez de la O. Velázquez, ahora en la dirección de comercialización, maneja las ventas de todos los productos de Pemex, un poder que, como se sabe, implica mucho más de lo que se ve a simple vista.

Claudia Sheinbaum y Rogelio Ramírez de la O tienen razones de sobra para estar preocupados. El diagnóstico es claro: Pemex es un barco que hace aguas por todos lados. La revisión que se avecina promete ser minuciosa, y no es para menos. El futuro de la empresa, y quizás del país, depende de ello.

Este lunes también, Claudia Sheinbaum y López Obrador tendrán su primera reunión donde Claudia ya no será subordinada, sino la mujer que tomará el lugar de su mentor político, ante quien la Sheinbaum, tiene tres caminos posibles a tomar: La primera ruta, la más fiel al legado de su mentor, es la de la continuidad total con el proyecto de Andrés Manuel López Obrador. La segunda, un ajuste estratégico de las reformas obradoristas para ganar legitimidad institucional. Y la tercera, una ruptura con el obradorismo para forjar un liderazgo propio.

Cada uno de estos caminos tiene sus propias trampas y recompensas. La decisión que tome Claudia Sheinbaum no solo definirá su presidencia, sino también el rumbo de una nación en búsqueda de certidumbre y progreso. La política mexicana, siempre enredada en su propio drama, se encuentra una vez más en un punto de inflexión, y todos los ojos están puestos en la mujer que tiene en sus manos la posibilidad de moldear el futuro del país.

En X @DEPACHECOS

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