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Sheinbaum, la gran favorita de las encuestas: Factores sobresalientes de la jornada electoral 2024

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Opinión, por Pedro Vargas Ávalos //

Con fecha 29 de mayo, por mandato legal, concluyen las campañas electorales, es decir las operaciones previas de la jornada votante más grande de la historia nacional, a celebrarse el inminente domingo 2 de junio de 2024. En tal proceso destacaron varios factores: las coaliciones participantes, los abanderados de cada una de esas alianzas, incluyendo al aspirante de un partido que compite por sí mismo; el papel de los grupos de presión y la participación de la autoridad. 

Las coaliciones contendientes son dos: la denominada “Corazón y Fuerza por México”, y la que se conoce como “Sigamos Haciendo Historia”. La primera está integrada por los viejos partidos (Revolucionario Institucional, PRI), Acción Nacional, PAN y el no tan antiguo, pero igual o peor de alicaído, el de la Revolución Democrática, PRD), organismos ahora en general muy desprestigiados ante la ciudadanía (posición ganada a pulso) por tanto mentir y fallar de manera deliberada a través de su historia.

El martes 21 de noviembre del año pasado, dicha unión se registró ante el INE; no debemos olvidar que, antes de esa fecha, esos partidos con el concurso del activista Claudio X. González Guajardo, se habían articulado en una mixtura denominada “Frente Amplio por México”, y todavía antes en una ligazón titulada “Va por México”. Su paladina es la hidalguense, senadora panista ahora con licencia, Xóchitl Gálvez Ruiz, registrada ante el INE con fecha 20 de febrero de este año.  

La otra alianza electoral se encabeza por el Partido de Renovación Nacional, (MORENA), el cual tiene por aliados a nivel de la república, a los institutos políticos PT -Partido del Trabajo- y PVEM, es decir el Partido Verde Ecologista de México. Esta coalición es sucesora de la que con el lema “Juntos Hacemos Historia”, participó en las votaciones federales de 2021​​ y las posteriores efectuadas los años de 2022 y 2023. Ya con su divisa -Sigamos Haciendo Historia- transformada, se oficializó el 19 de noviembre de 2023, cuando Claudia Sheinbaum Pardo llevó a cabo su registro, como pretendienta única a la presidencia de la república, por cada uno de los partidos mencionados. 

El tercer postulante presidencial, es el diputado zacatecano plurinominal por la circunscripción cuya sede es Guadalajara, Jorge Álvarez Máynez, ahora con licencia, quien surgió luego de peripecias del Partido de Movimiento Ciudadano (MC) ente que se resistió a formar parte de la oposición instrumentada por el aludido capitalista Claudio X., y tras el fracaso del gobernador de Nuevo León por ser el candidato presidencial de MC. Este personaje, bajo el influjo del antedicho ejecutivo neoleonés, logró la postulación de su partido, y se registró ante el INE con fecha 22 de febrero del corriente año. A pesar de las vicisitudes, este candidato de Movimiento Ciudadano -Jorge Álvarez Máynez- es un fenómeno que puede darle buen porcentaje de votos a MC, porque se los quitarán a la oposición y al lopezobradorismo, gracias a su cruzada fundada en un supuesto respaldo juvenil, respaldada con una canción, un jingle, todo complementado con bailar y sonreír. Esa presunta alta votación, sería redituable logro para Dante Delgado, el fundador y usufructuario del partido, quien de esa manera podrá elevar su presencia política, y agigantar el peso o, mejor dicho, los favores de su instituto.  

SHEINBAUM, LA GRAN FAVORITA

Desde octubre del año pasado, las encuestas han señalado que la candidata de MORENA y coligados tiene la ventaja con gran amplitud; parejo a ello, la creencia de que saldrá avante esta competidora es avasallante: un pronóstico publicado en días pasados por el diario El País, de España, precisó que la creencia entre los mexicanos interrogados al respecto, es de un 86% de que Claudia Sheinbaum será la vencedora de los comicios presidenciales, frente a un minúsculo 14 por ciento de la candidata opositora.

Sobre el tema, la liga “Corazón y Fuerza por México”, se basa en el “sí se puede”, lo que entraña admitir su desventaja, aún en los estudios demoscópicos que ellos prefieren (que son las encuestadoras a su servicio), México Elige y Massive Caller, siempre discordantes con los números de las demás casas del ramo. 

Por lo que ve intrínsecamente a las personas pretendientes a la jefatura del poder ejecutivo mexicano, circulan sencillas pero muy fundadas impresiones: de Claudia Sheinbaum, que es una científica, de ideas avanzadas, con muchas propuestas para gobernar, sensata y con experiencia en cargos de gobierno. En cuanto a Xóchitl, la opositora, -salvo sus incondicionales- es comúnmente conocida por las mentiras, vulgaridades y contradicciones ideológicas en que incurre, además de su falta de propuestas para guiar al país, e inclusive hasta por exhibirse con insuficiente preparación para improvisar y evidenciar escaseces pragmáticas en materia gubernativa: su espíritu confrontativo, a veces rayano en difamante, y su indumentaria dizque indígena (el famoso huipil que suele lucir) la han caracterizado. Del tercer aspirante presidencial, más bien “suspirante”, poco puede decirse en lo personal, pues aparte de lo dicho antes, que llevará más votos de los esperados a su causa, adolece de múltiples limitaciones que lo harán pasar como escueto testigo del proceso sucesorio de Andrés Manuel López Obrador. 

Hablando de actores en esta justa por el poder supremo, no se puede soslayar la implicación del presidente (AMLO), misma que sin duda ha sido rotunda, pues su popularidad (cuya idea se sostiene en el principio de que el pueblo lo apoya), resulta contundente a estas alturas del sexenio, por lo que parece indiscutible la continuidad del morenismo y su abanderada Claudia Sheinbaum, a cuya causa se le debe sumar la sólida actuación del equipo que la rodea, mismo que sin mayores fisuras ha trabajado con muy buenas calificaciones para su campaña, lo que no sucedió en el caso de Xóchitl Gálvez, quien varias veces manifestó que al actuar conforme sus asesores le aconsejaron, se le distanció de la genuina imagen que ella proyectaba desde su lanzamiento. Así pues, en tanto Sheinbaum ejerce un liderazgo fuerte y sin grietas, no encontrando indicadores que conspiren en contra de su triunfo, en su adversaria a diario surgen problemas y discordancias que la alejan de su meta. Comparando la producción y realización de difusión de cada demandante, es evidentemente mejor la del lopezobradorismo, que cuenta con un equipo sólido, bien preparado y disciplinado. Las encuestas y percepciones así lo prueban.  

En los tiempos presentes, se ha conjeturado alrededor de la polarización, indicando al respecto ser un elemento que influirá en los resultados comiciales, puesto que ha terciado en las campañas. Pero debemos entender que esa segmentación ideológica, es natural resultado de la lucha por el poder, lid en que cada fuerza esgrime principios que se contradicen con los de la otra contendiente, y en eso se fundan las luchas políticas, generando una lógica polarización. Según Lorenzo Córdova (el contradictorio expresidente del INE), la política más exitosa del actual gobierno de la Cuatro T ha sido la de dividir al pueblo mexicano, y además presupone este personaje algo discutible: ese discurso polarizante es lo mismo que han manipulado los totalitarismos. Sin embargo, admite que, en el actual caso de México, no hay elección de Estado, sino solo un piso disparejo. Sobre el tema, hay quienes afirman que, ese discurso de lo disparejo es para curarse en salud por parte de los consejeros de la pretendiente opositora. 

Al enlistar factores contrarios a la abanderada antilopezobradorista, uno básico es el hecho de la depreciación de sus postuladores: el priismo está de plano a la baja; los panistas han dado bandazos lamentables, y el perredismo es un organismo moribundo. Por ello, muchos observadores sostienen que los adversarios de la Cuatro T usan el color rosa, en vez de esgrimir los de alguno de sus partidos, que simbolizan la decadencia.

¿Cómo ignorar los antecedentes de los priistas y panistas que actuaron contra México, que acudían a los paraísos monetarios, que gozaban de donaciones fiscales, auspiciaban corruptelas, coartaban la libertad de expresión y los derechos humanos, atracaban el erario, favorecían tanto al influyentismo, como al nepotismo y la impunidad? Es por ello, que la decencia pública fue muy zarandeada en México. Y ese fenómeno, aún contamina hasta a las encuestas, muchas de las cuales no pueden ser creíbles: un grupo de ellas exagera el porcentaje a favor de Claudia Sheinbaum, en tanto que otro conjunto exagera los números de su antagonista.    

Sobre la influencia de internet, no hay mediciones creíbles para calcular sus efectivas consecuencias en unos comicios. Xóchitl tiene un trato benéfico, pero con eso de los bots, que amplifican o disminuyen calificaciones, volvemos a lo dicho: no hay certeza de su repercusión. De igual forma, los grupos de presión suelen apoyar a los anti cuatro T, pero ese respaldo se erosiona cada vez más, conforme se consolida la idea de que habrá continuidad del lopezobradorismo. Según el periodista Ciro Gómez Leyva, a pesar de que la oposición tiene una muy buena candidata, su propaganda no ha sido lo efectiva que la de Claudia, por lo que afirma: “Yo creo que será una gran sorpresa que la oposición obtenga una votación menor a la de 2021”, pero -pensamos nosotros- sin opción de ganar. 

Aspecto interesante es como surgirá la oposición, a partir del 3 de junio, ya sea que gane Claudia o en su caso la portavoz del antimorenismo: sin duda, quien venza deberá considerar que la pluralidad de México exige que se dialogue con todas las fuerzas ideológicas. Ya habrá tiempo para debatir si se eliminan todas o parte de las curules plurinominales; y también de algo toral: ¿deberíamos adoptar un sistema parlamentario en lugar del presidencialismo actual?  Y en cuanto al poder Judicial, reformarlo es incuestionable, aun cuando discutamos si sus ministros y magistrados deben ser electos por el pueblo. A los constituyentes de Querétaro todo lo anterior no les pareció procedente, pero han pasado más de cien años, el país se transformó, sus habitantes están más politizados, y entonces meditamos: ¿nuestra ciudadanía seguirá pensando lo mismo? 

Recapitulando sobre la elección del 2 de junio, la noción del arroz cocido no debe permear, es decir lo de que los comicios son mero trámite: no está decidida la elección pues hay un voto escondido (indecisos, cambiantes y abstencionistas) pero antes que nada, una definitiva decisión de la ciudadanía, la cual finalmente dirá la última palabra. A esos votantes, hay que tenerles respeto y no olvidemos que el sufragio, entre otras cosas, sirve para calificar la administración pública y el nivel cívico-político del pueblo que elige. 

También debemos tener firme, invariable, el no adoptar la intolerancia, la cual es contraria al espíritu democrático, pues cuando se arraiga, el contendiente es sustituido por el enemigo. Debemos entender que, al día siguiente de las elecciones, todos los que participamos somos mexicanos, con el inalterable compromiso de proseguir trabajando por nuestra república.  

En razón a lo comentado, de lo que sí estamos seguros, y damos por hecho, es que el 2 de junio, al acudir a las urnas se fortalecerá la democracia y vivificaremos el destino anchuroso de nuestra Patria, la formidable y portentosa nación mexicana. 

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Primera semana de Claudia Sheinbaum, primer roce: Los caminos, continuidad, ajuste o rompimiento

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Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco //

En una jornada política que ya empieza a mostrar las fisuras internas, Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa de México, enfrentó en su primera semana una prueba crucial en su relación con el presidente saliente, Andrés Manuel López Obrador.

El 3 de junio marcó el inicio de una turbulenta semana para la economía mexicana, con el peso desplomándose un 8% desde las elecciones, una caída no vista en cuatro años.

La causa de este sacudón financiero fue la avasalladora victoria del partido del Gobierno, Morena, que ahora tiene el poder suficiente en las Cámaras legislativas para aprobar las reformas políticas planteadas por López Obrador antes de que termine su mandato el 30 de septiembre. En su característico estilo, el presidente insistió en la urgencia de sus iniciativas constitucionales, enfatizando que «la justicia está por encima de los mercados», un comentario que solo avivó las llamas del nerviosismo económico.

Por otro lado, la doctora Sheinbaum y su equipo buscaban calmar a los mercados con un enfoque de «parlamento abierto» para discutir las reformas, tratando de proyectar una imagen de estabilidad y moderación. Sin embargo, este esfuerzo se vio saboteado por la insistencia del presidente en aprobar sus reformas de inmediato, exacerbando la caída del peso y el nerviosismo de los mercados financieros.

El punto álgido de esta semana de desencuentros se dio cuando el diputado morenista Ignacio Mier, en una declaración irresponsable, amenazó con que la nueva Legislatura del Congreso de la Unión aprobaría en septiembre las 18 reformas constitucionales rechazadas anteriormente, usando la mayoría de Morena. Este anuncio, junto con las declaraciones del presidente, que desestimaban la importancia de la estabilidad económica en favor de sus reformas judiciales, sumieron al peso en una espiral descendente, alcanzando los 18.33 por dólar.

El presidente López Obrador no solo contradijo públicamente a su sucesora, sino que además lanzó advertencias a las clases medias y a quienes calificó como «promotores del nerviosismo», insinuando posibles investigaciones de corrupción para aquellos que agiten los mercados financieros. Estas declaraciones incendiarias fueron vistas como un intento de intimidación, agravando aún más la incertidumbre económica.

Mientras la doctora Sheinbaum intentaba desesperadamente enviar señales de calma y continuidad institucional, el presidente saliente insistía en sus posturas confrontacionales, amenazando con un clima de inestabilidad que podría complicar la transición de poderes. Esta dinámica de tensión y desencuentros presagia una relación complicada entre el presidente saliente y la presidenta entrante, con la posibilidad de que estas fricciones se intensifiquen en los próximos meses.

Así pues, la primera semana posterior a las elecciones ha revelado no solo las diferencias estratégicas entre López Obrador y Sheinbaum, sino también el potencial para que estas diferencias se conviertan en un obstáculo significativo para la estabilidad económica y política del país. La transición de poder, que podría haber sido una oportunidad para consolidar un frente unificado de cara al futuro, corre el riesgo de convertirse en un escenario de confrontación y ruptura, algo que la historia del presidencialismo mexicano ha visto con frecuencia en el pasado.

LO QUE VIENE ESTA SEMANA

Este lunes, en las oficinas de Pemex, el ambiente será tenso. Todos saben que algo se cocina desde la Secretaría de Hacienda. Un equipo de esa dependencia se ha anunciado para hacer una revisión exhaustiva de la situación financiera de la petrolera, esa misma que ha sido el talón de Aquiles de los últimos gobiernos y que ahora preocupa profundamente a la próxima presidenta, Claudia Sheinbaum, y al todavía secretario Rogelio Ramírez de la O. Este último, desconfiado por naturaleza y con una relación más que tirante con el agrónomo Octavio Romero Oropeza, no deja espacio para dudas: algo huele mal en Pemex.

Dentro de la empresa, las apuestas están a la orden del día. La reciente victoria de Sheinbaum ha desatado las especulaciones sobre quién ocupará la dirección de Pemex. Los nombres que se manejan son de peso: Luz Elena González, Raquel Buenrostro, Lázaro Cárdenas Batel y Gerardo Esquivel. Este último es el favorito de los que desean un rescate real de la petrolera, pero también el menos querido por quienes prefieren seguir desangrándola para su beneficio personal.

Pero la atención no solo está en el cambio de dirección. La constructora ICA ha lanzado un reclamo monumental: mil millones de dólares por desacuerdos en la obra de la planta coquizadora de Salina Cruz. Pemex, en un principio, se negó rotundamente a pagar, alegando que las demandas están sustentadas en conceptos fantasmas, como la fluctuación del tipo de cambio. Sin embargo, el rechazo inicial ha sido seguido por un inesperado regaño desde Palacio Nacional. Extrañamente, el presidente López Obrador parece ser el más interesado en que se pague la suma antes de que deje el cargo, y la decisión recaiga en su sucesora.

Las sombras del poder y la corrupción no dejan de acechar a Pemex. El nombre de Javier Emiliano González del Villar resuena en los pasillos como el nuevo “rey del huachicol”, una figura tan temida como su predecesor, el general Trawitz. González del Villar, ahora director de Logística, se pasea en al menos tres Suburban blindadas, justificando una amenaza del crimen organizado que pocos creen. La cifra no miente: un aumento del 117 por ciento en el robo de combustibles durante este sexenio. Su cercanía con Juan Pablo Martínez Iglesias y Stephano Fonseca Andrade, ambos señalados por corrupción, completa el oscuro cuadro.

No menos importante es el caso de Alberto Velázquez, quien, según se dice, sobrevivió políticamente gracias a la creación de un puesto a medida por parte de Romero Oropeza, tras ser casi borrado del mapa por Ramírez de la O. Velázquez, ahora en la dirección de comercialización, maneja las ventas de todos los productos de Pemex, un poder que, como se sabe, implica mucho más de lo que se ve a simple vista.

Claudia Sheinbaum y Rogelio Ramírez de la O tienen razones de sobra para estar preocupados. El diagnóstico es claro: Pemex es un barco que hace aguas por todos lados. La revisión que se avecina promete ser minuciosa, y no es para menos. El futuro de la empresa, y quizás del país, depende de ello.

Este lunes también, Claudia Sheinbaum y López Obrador tendrán su primera reunión donde Claudia ya no será subordinada, sino la mujer que tomará el lugar de su mentor político, ante quien la Sheinbaum, tiene tres caminos posibles a tomar: La primera ruta, la más fiel al legado de su mentor, es la de la continuidad total con el proyecto de Andrés Manuel López Obrador. La segunda, un ajuste estratégico de las reformas obradoristas para ganar legitimidad institucional. Y la tercera, una ruptura con el obradorismo para forjar un liderazgo propio.

Cada uno de estos caminos tiene sus propias trampas y recompensas. La decisión que tome Claudia Sheinbaum no solo definirá su presidencia, sino también el rumbo de una nación en búsqueda de certidumbre y progreso. La política mexicana, siempre enredada en su propio drama, se encuentra una vez más en un punto de inflexión, y todos los ojos están puestos en la mujer que tiene en sus manos la posibilidad de moldear el futuro del país.

En X @DEPACHECOS

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