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OPINIÓN

Alfaro, AMLO y el agua: Enfoques disparejos en el caso de la presa de El Zapotillo

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Por Pedro Vargas Ávalos //

El modo de ser de una persona es determinante para alcanzar metas en la vida. Por ello debemos conocer el ostensible carácter de un individuo, incluida su trayectoria, para percibir lo que persigue, es decir, su real objetivo.

Y nada mejor para valorar a las personas, que su conducta ante problemas de fondo, sustanciales, como en los tiempos actuales es solventar el tema del agua. Tan vital líquido, se presenta bajo distintos perfiles en su problemática: puede ser de índole internacional, territorial, rural, urbano, e incluso, artificial o natural.

Para México, es trascendente resolver año con año sus obligaciones con Estados Unidos, país con el cual tiene un tratado que desde 1944 debe cumplir puntualmente, so pena de dificultades delicadísimas con la potencia del norte. Recordemos como hace unos meses se recrudeció ese asunto, por la inconsecuente negativa de Chihuahua y su gobernador Corral, para que se aportara la cuota acuífera que nuestra nación debe cubrir conforme ese convenio. El primer magistrado federal supo resolver esa contrariedad con habilidad plausible.

Territorialmente, existen evidentes incongruencias, como es el caso de la distribución del torrente del río Lerma, que, en su recorrido desde el Estado de México hasta el lago de Chapala, soporta sustracciones exageradas, siendo Guanajuato la entidad que más abusa, por lo que Jalisco recibe exiguos remanentes contaminados. En muchos lugares de la república se carece de agua suficiente, como en la Laguna, Baja California, Zacatecas y sin ir muy lejos, en nuestra Entidad federativa, resaltando el caso del área conurbada de Guadalajara, que antes del temporal de este año, sobrellevó sequía pasmosa.

Por otra parte, las épocas de lluvias acarrean innumerables inundaciones a todo lo ancho y largo de la República, por lo que se aplican medidas de urgencia y cuantiosos planes especiales, para aliviar los daños que sufren los damnificados de esas catástrofes.

Por ello revistió peculiar importancia el tema latente de la presa El Zapotillo, misma que desde hace más de 16 años ha sido un calvario para los habitantes de Temacapulín y Palmarejo, municipio de Cañadas de Obregón, así como de Acasico, municipalidad de Mexticacán, en los Altos de Jalisco. El suplicio comenzó cuando el frívolo panista guanajuatense Vicente Fox, indujo a los ejecutivos de Jalisco y Guanajuato (sus correligionarios Francisco Ramírez Acuña y Juan Carlos Romero Hicks) aceptaran se construyera una presa que llevaría agua a León y algunos pueblos jaliscienses de Los Altos. La ubicación sería en la Cuenca del Río Verde, en el lugar conocido como El Zapotillo, del municipio de Cañadas de Obregón; el acuerdo se firmó, obsecuentemente, en Los Pinos, la entonces fastuosa residencia del presidente en la ciudad de México, el martes 24 de mayo de 2005.

Desde esa fecha, los habitantes de los tres pueblos aludidos, iniciaron su lucha para no desaparecer, pues el llevar agua a los leoneses, exigía tuviese el embalse una cortina de 105 metros de altura, con lo cual necesariamente se inundarían los poblados antedichos, lo que implicaba su muerte. Como antecedente tuvieron los lugareños, las proezas de los indómitos cazcanes que en el siglo XVI encabezaron una rebelión contra los conquistadores hispanos, quemando a Guadalajara de Tlacotán, derrotando al temible Tonatiuh Pedro de Alvarado (quien murió en la encomienda) y poniendo al borde del desastre la colonia entera.

Así las cosas, se llevó a cabo una tenaz contienda en variados frentes, siendo uno el jurídico y otro el de la concientización de los habitantes.

DIEZ Y SEIS AÑOS DE FÉRREAS BATALLAS

Van dieciséis años de bizarras batallas y tras obtener un amparo para que la cortina no sobrepase los ochenta metros de elevación, los inquebrantables aldeanos de los tres pueblos que abandera Temacapulìn (Temaca), parece que divisan el final del túnel y que su empeño vencerá.

Los dos gobernantes que concurren al desenlace de esta trama del Zapotillo, es decir del agua, son el gobernador de Jalisco (Enrique Alfaron Ramírez, EAR) y el presidente de México (Andrés Manual López Obrador, AMLO). Sus enfoques deberían de coincidir, aunque la forma de abordarlo es bastante dispareja. Para uno (AMLO) el pueblo es la última palabra; para EAR, lo que importa es de golpe tomar las medidas.

Por increíble que parezca, a la zona de Temaca, la ha visitado más veces (5) en tiempos recientes el primer mandatario nacional, que el estatal. Pero las asistencias que más importan son las de agosto y octubre de este año.

En la del 14 del primer mes predicho, AMLO les hizo el gusto a los lugareños de estar con ellos en su pueblo de Temacapulìn, y no hacerlos viajar a la presa motivo del dilema (como se había planeado), y ya en ese lugar, asegurarles que se haría lo que la mayoría resolviese, formulando la oferta de que la obra acuífera no rebasaría los 80 metros de cortina, el líquido vital solo sería para Guadalajara y pueblos de Los Altos de Jalisco, dejando para otra solución el tema de León. Además, les ofreció emitir un decreto para garantizar toda medida que fuese necesaria con el fin de que ninguno de los tres poblados en cuestión se anegara.

El gobernador se mostró complacido con la propuesta, se disculpó con su igual de Guanajuato, con quien había hace meses suscrito un convenio para distribuir el agua del Río Verde (el sustento de la presa Zapotillo) entre sus respectivos Estados.

Desde luego es de imaginar que esa disculpa de EAR (la inconveniencia fue por AMLO, pues lo del agua es competencia federal) no satisfizo a los guanajuatenses, quienes indignados amenazaron con no dar agua de sus embalses (como la presa Solís) para Chapala. Al presidente tocó apaciguar tales conatos de represalia.

El 10 del presente mes, regresó tal como lo ofreció, el presidente a Temaca. Y allí escuchó estipulaciones a que llegaron los habitantes amagados. Estos con buen sentido solidario, admitieron la presa, subrayaron que no pasara los ochenta metros de cortina y plantearon, para su seguridad, una especie de vertedero entre los 40 y 50 metros, con lo cual jamás serían inundados sus pueblos. También hicieron otros planteamientos, como ciertas indemnizaciones y resarcimientos, por todo lo que se les ha inferido en su perjuicio.

¡Cuchillo, navaja, Temaca no se raja!”, gritaron los pobladores de la comunidad tras escuchar el discurso del Presidente, luego de que este reafirmara su compromiso de no inundar los tres poblados” nos dice Víctor Ramírez de OEM-Informex. En el presídium, EAR se veía incómodo, y hasta el collar de flores que se le obsequió, se lo quitó del cuello, en tanto que AMLO lo lució en todo momento. Y sigue diciendo, el reportero Francisco Félix: “16 años de confrontaciones con autoridades de todos los niveles y de distintos colores y siglas; de solidaridad regional, nacional e internacional, pero también de cansancio, angustia y enfermedades, e inclusive del fallecimiento de quienes no lograron resistir más, muchas veces consumidos por la tristeza a causa de vivir en una zozobra permanente. Más de tres lustros de remar a contracorriente, de resistir, bajo la consigna “ríos para la vida, no para la muerte”. (julioastillero.com, 11 oct.21).

Por cierto, que según ese reportero, cuando los del Comité Salvemos a Temaca, supieron que el gobernador estaría junto al presidente, decían que “Alfaro, otrora férreo opositor a la construcción de la presa, cambió de postura casi desde el inicio de su mandato y es calificado como “traidor” y “mentiroso” por los habitantes de Temacapulìn, Acasico y Palmarejo. La confirmación de su presencia causó algunas tensiones con el equipo de “avanzada” de AMLO. Por ello, cuando se inició la reunión del domingo 10, hubo abucheos y rechiflas contra EAR: “¡Temaca vive!” se leía en las playeras del ‘performance’ de los habitantes de la comunidad”.

Hablaron los del Comité de salvación y sobre todo su vocero y virtual líder moral, el exsacerdote Gabriel Espinoza, quien repitió el anhelo de las comunidades: recuperar por fin la paz que les fue robada por la imposición del proyecto de la presa. Entre los asistentes “se veía gente de distintos rincones del país, del estado, e inclusive de Europa y Norteamérica, que han seguido con atención la lucha en contra del proyecto El Zapotillo. Representantes de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco e inclusive de la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Todos están ahí para presenciar un día histórico”.

Tras el desfile de oradores de los vecinos, que en punto final piden se acabe con la pesadilla y les vuelva el alma al cuerpo, habla el presidente del país. Todos están atentos, y contentos porque no oirán al gobernador. Nos dice la crónica periodística del día siguiente: El mensaje presidencial es claro desde el inicio: Temacapulín, Acasico y Palmarejo no se inundan pues deben preservarse sus raíces, tradiciones, costumbres, difuntos, templos e historia. López Obrador da a conocer que los asesores técnicos que apoyan a los pueblos han solicitado medidas de mayor seguridad en la presa y anuncia que se atenderá la petición. Para reafirmar el compromiso, asevera: “Si se requiere presupuesto, yo puedo garantizarlo”. Aplausos y vítores.

Enseguida, el Presidente da un paso adelante en la propuesta y habla de un Programa Integral para el Bienestar de los Pueblos de la región que implicará la atención de caminos, el mejoramiento de viviendas y la creación de obras y programas de desarrollo. Lo principal, dice, será la corresponsabilidad entre el Gobierno y el pueblo y anuncia que se entregará el presupuesto directamente a las comunidades para la realización de las obras y programas. De esta forma, dice, a partir del conflicto inicial se construirá algo ejemplar y se demostrará que es posible alcanzar acuerdos a través del diálogo…habla de la oportunidad de unirse y reconciliarse. De cómo pasó del “ni perdón ni olvido” de sus tiempos en la oposición a su convicción actual de: “olvido, no; perdón, sí”. Hace un llamado a la solidaridad y dice que la presa es necesaria para dotar de agua a la gente humilde de Guadalajara. Finalmente, anuncia que volverá a Temacapulín (con todo su Gabinete) para firmar el acuerdo que incorpora las demandas de las comunidades”.

Ante lo anterior, EAR se muestra confuso. Escribe el reportero: “Durante todo el evento, el gobernador Enrique Alfaro aparece, ensimismado en su cubrebocas, fustigado, ofuscado, visiblemente molesto. A ratos, su rostro incluso adquiere tonalidades rojizas. Se quita el collar de flores de cempasúchil que le colocaron a su llegada. No aplaude ninguno de los discursos. Mira hacia arriba en señal clara de desesperación, como esperando que el evento se acabe cuanto antes. Se sabe repudiado. Los oradores de las comunidades no hacen mención de él, salvo para recriminarle. En un gesto de cortesía política, López Obrador finaliza su mensaje con un llamado a respetar al gobernador: “nada de odios. Ustedes son gente buena…Quiero pedirles de manera especial que tengamos mucho respeto, tal como se lo merece el gobernador Enrique Alfaro”, y añadió que el objetivo fundamental de la buena política es el “amor al prójimo”.

Son las 5 de la tarde del domingo 10 de octubre. En Temacapulín saben que no sólo han ganado una batalla. Han dado un ejemplo de lucha y dignidad. Y sí, aunque parezca increíble, al menos esta vez, parece que no ganaron los de arriba. Ha triunfado el pueblo. Y este festeja y canta.

Por su parte, Enrique Alfaro, lamentó que ante la presencia del Presidente no se haya concluido todo lo relativo a El Zapotillo: “Lo que se acordó “no es la ruta correcta”, dijo: “lamento mucho que los grupos de MORENA pretendan hacer de esto un tema político electoral”, en referencia a los desaires que recibió.

Y sobre el vertedero que exigieron los del Comité de Temaca, se expresó pesimista y reprobó lo del túnel o canal, invocando que él (EAR) es ingeniero civil, y sabe sobre la materia. Pero reitera que “aguantará” lo que sea con tal de lograr resolver el grave problema del agua para la Perla Tapatía. Finalmente, sobre la defensa que AMLO hizo de él, expresó tonante que “no ocupa que lo defiendan”.

Del tema del agua, la presa El Zapotillo, y la pesadilla que padecieron los tres poblados a que nos referimos, el lector podrá sacar sus conclusiones y razonar el modo de ser de AMLO y EAR, con motivo de sus dispares enfoques ante el pueblo estoico de la región de Cañadas, Yahualica y Mexticacán, en Los Altos de Jalisco.

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NACIONALES

El fracaso de AMLO en la lucha contra la corrupción

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Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac //

La bandera contra la corrupción fue la narrativa que enarboló Andrés Manuel López Obrador para lograr el apoyo de cerca de 30 millones de mexicanos hace 6 años, junto con el slogan «Primero los pobres» que le permitió romper con el bipartidismo y convertirse en Presidente de México.

El presidente López Obrador ha externado es que «no puede haber desarrollo si hay corrupción, de allí la importancia de combatirla, solamente así se podrán garantizar mayores niveles de bienestar para los mexicanos».

El político tabasqueño afirmó que «acabaría con la corrupción en México», expresión muy temeraria, fuera de la realidad porque por principio, en ningún país del mundo se ha logrado acabar con las prácticas corruptas. Sí se puede acotar, se puede disminuir, es posible establecer orden, pero para lograrlo se requiere un gobierno con transparencia, con rendición de cuentas, que las instituciones funcionen tanto las procuradoras como las administradoras de justicia

¿Cómo se va acabar con la corrupción cuando tenemos al crimen organizado cuyo poder se manifiesta en la mayor parte del país imponiendo su ley de la violencia y que ha dejado en estos seis años una estela roja de cerca de 180 mil homicidios?

¿Cómo hablar de éxito contra la corrupción cuando el 99 por ciento de los homicidios no se esclarecen, cuando la justicia no funciona en México y la impunidad se impone?

El Presidente puede culpar al Poder Judicial que es corrupto y que ha sido el freno que ha tenido para lograr limpiar a México de corrupción, pero lo cierto es que su lucha no tuvo éxito. En el sexto año de su gobierno, cabe preguntarnos los resultados obtenidos en la lucha contra la corrupción en todo un sexenio. Vamos a citar cuatro casos emblemáticos que este gobierno ha centrado para demostrar que en México no hay intocables. Una cosa es construir una narrativa de que se llevará a la hoguera a los corruptos y otra es dar resultados.

1. Qué pasó en la cruzada para acabar con el huachicol.

2. Qué pasó con la corrupción en Pemex centrada en las acusaciones contra Emilio Lozoya, ex director de Pemex y el empresario Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México, acusado de delito de lavado de dinero y actos de corrupción.

3. Qué pasó con Juan Collado, conocido como abogado del poder, acusado de blanqueo de capitales y delincuencia organizada por la presunta venta de un inmueble de la compañía Caja Libertad.

4. ¿En qué terminó la acusación contra Rosario Robles por la llamada Estafa Maestra?

EL ROBO DE HUACHICOL

Vamos por partes: El caso de la guerra contra el huachicol es un fracaso rotundo. Fue el primer gran conflicto grave en la administración de López Obrador, se trataba de combatir el llamado «huachicoleo», robo de combustible a los ductos de Pemex, era la guerra contra el crimen organizado que habían convertido a Pemex en un gigantesco palacio de saqueo.

Al paso de cinco años los resultados son contundentes: además de las muertes que son decenas por explosiones y cientos o miles por la operación de grupos criminales como sucede en Guanajuato, hay un daño al erario de cuando menos 20 mil millones de dólares. Han sido además asesinados decenas de técnicos por las mafias huachicoleras. Conforme al Informe Nacional de seguridad, en 2022 fueron robados a Pemex 6.1 mil barriles de petróleo por día, aumentando el mercado negro en 70% respecto de 2021.

EMILIO LOZOYA Y ALONSO ANCIRA

La acusación contra Emilio Lozoya por caso Obedrecht y la compra de Pemex de Agronitrogenados a Alonso Ancira es otro de los cinco casos emblemáticos. Este fue uno de los más sonados casos y en este tema es donde se pudo obtener mejores resultados. En la acusación contra Alonso Ancira y Lozoya por la compra a sobre precios por parte de Pemex de la empresa Agronitrogenados se logró detener en España al dueño de Altos Hornos de México y se le trasladó a México. La planta estaba valuada en 58 millones de dólares y Pemex pagó 257 millones de dólares. Ancira estableció un acuerdo reparatorio con Pemex y ha abonado 108 millones de dólares de un total de 216 que acordó pagar para recuperar su libertad.

Emilio Lozoya también fue detenido en España y trasladado a México. En la acusación contra Emilio Lozoya por soborno de Odebrecht de 10 millones de dólares, después de tres años de estar prisionero un juez federal le concedió al ex director de Pemex la prisión domiciliaria. El juicio sigue pero ya no en el reclusorio Norte.

ROSARIO ROBLES Y LA ESTAFA MAESTRA

Después de una batalla que inició en 2019, finalmente un Tribunal absolvió a Rosario Robles por el delito de ejercicio indebido de la función pública en la llamada «Estafa Maestra», en un esquema de corrupción en la que 11 dependencias federales desviaron más de 3 mil millones de pesos a través de universidades. Rosario Robles fue Secretaria de Desarrollo Social y Secretaria de Desarrollo Agrario y Territorial durante el sexenio del presidente Peña Nieto.

EL CASO JUAN COLLADO

Otra derrota que sufrió la Fiscalía General de la República fue la liberación de Juan Collado, el abogado de Enrique Peña Nieto y «de la mafia del poder», según el Presidente López Obrador. Collado no será procesado por el delito de fraude, por los trámites que realizó para desbloquear 76.5 millones de euros en sus cuentas bancarias en el Principado de Andorra.

Después de cuatro años de estar privado de la libertad el pasado 21 de septiembre del 2023 un juez le concedió libertad condicional. El juicio sigue, por loque tendrá que utiliza un brazalete en el tobillo y no podrá salir del país.

¿Cómo calificaría la lucha contra la corrupción, considerando estos cuatro casos y cinco personajes?

Para mi fue un fracaso la lucha contra la corrupción en el sexenio de AMLO.

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Beisbol

La pasión por el beisbol: Las peñas y las polémicas

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Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac //

Hay un tema que tenía pendiente de abordar sobre las peñas y el beisbol, que gracias al desarrollo de la tecnología permite una mayor interacción y que quienes vibramos con el beisbol tengamos la oportunidad de intercambiar información, opiniones y hasta abrir debates.

No en pocos casos nos gana la pasión y hasta a más de uno se nos pasa la mano. Cuando llegó el beisbol profesional a Jalisco sin pretenderlo, por circunstancias de la vida tuve alguna participación en dar un empujoncito para que el entonces gobernador Aristóteles Sandoval diera con toda firmeza el apoyo a la iniciativa de los empresarios que querían traer la franquicia de Algodoneros de Guasave a Guadalajara y que cambiaría por la de Charros, cuyo promotor y propietario de la marca era Armando Navarro, a quien le debemos tener beisbol profesional de nuevo en Jalisco.

Quiero subrayar que hubo tres personajes fundamentales para que Jalisco ingresara a la Liga Mexicana del Pacífico (LMP): Armando Navarro, gran promotor; Aristóteles Sandoval que apoyó con el estadio Panamericano, haciendo las adecuaciones e inversiones necesarias para que éste fuera objeto de obras de acondicionamiento y pudiera utilizarse como diamante para el juego del deporte rey.

Al margen de lo que haya sucedido entre accionistas que iniciaron con el equipo de Charros, también mucho tuvo que ver Salvador Quirarte, a quien le tocó manejar el marketing y las relaciones públicas que fue extraordinario, quién no recuerda la frase «Todos somos Charros» y «Charros es de todos», a propósito que en el futbol había cinco o seis franquicias (Chivas, Atlas, Tecos, Leones Negros, El Tapatío, el viejo Oro de los que recuerde).

LA PEÑA

Se fundó la Peña Beisbolera que fue iniciativa mía y a la par creamos la Revista Peloteros, que lo hice con el único afán de impulsar el beisbol. Al paso del tiempo los personalismos, los intereses y la mezquindad hicieron acto de presencia, por lo que decidí marginarme de la Primera Peña llamada «Los Peloteros» que llevaba el nombre de la primera revista que formé y después por diferencias con un Salvador Quirarte decidí poner fin a esta publicación.

Al suceso desagradable simplemente le dimos vuelta a la página porque lo importante es apoyar al beisbol. Lo otro es hobby y así lo tomamos. Las diferencias que tuve con Salvador Quirarte se superaron, tanto que en la edición del libro conmemorativo al primer campeonato logrado por Charros me invitó a que hiciera el prólogo del mismo y lo hice con mucho gusto.

El asunto es que aquí hay dos Peñas Beisboleras y una de ellas me toca ser el coordinador. La verdad es que hay grandes conocedores del beisbol y me quito el sombrero ante estos personajes frente a los cuales soy un aprendiz, con todo y que llegué al periodismo por mi pasión al beisbol en mi natal Hermosillo. Los sabios del chat porque muchos saben de beisbol son Juan Carlos González Íñigo, Eduardo «Eddy» Almada, Manuel Hermosillo, Eliseo Villarreal, doctor Vicente Arturo «Mi Sangre» Carranza. Manny Hermosillo, por citar un caso, sabe mucho de beisbol, el problema es que es fanático yankee y allí es donde pierde el sentido crítico y su opinión deja de tener peso.

En el chat de la peña Las Estrellas de Jalisco seguido se generan polémicas con posiciones encontradas.

La más reciente es el hecho de que en esta peña «Estrellas de Jalisco» el favorito (no tan obvio) es «Hermosillo», reclama Juan Carlos, editor de la Revista Cuarto Bat y asesor de Charros de Jalisco.

Y luego afirma que «en La Peña de Sonora el favorito (obvio) es Hermosillo». Juan Carlos opina que es extraño que esto suceda por el hecho que «Estrellas de Jalisco es una peña que favorece y aplaude a otro equipo», con lo que con todo respeto no estoy de acuerdo. El que Manny Hermosillo apoye a Naranjeros, no me extraña porque suele ser «Contreras Medellín» -dice que allí vivió de niño y adolescente-. Y a lo mejor de vez en vez va a visitarla para retroalimentarse de esa filosofía, es una broma…

Pero creo que la mayoría de los que forman este chat y que vivimos en Jalisco estamos con Charros, como es mi caso, que tengo a Naranjeros como segundo equipo. Incluso Manny y Miguelón me critican porque digo que «Soy Charranjero», esto es, primero charro y después Naranjeros, equipo con el que nació mi pasión y creció viendo jugar a grandes peloteros como Héctor Espino, Celerino Sánchez, Bob Darwin, Luis Tiant (un año), Sergio «Kalimán» Robles, Jerry Heirstone, Maximino León, Alfredo Zurdo Ortiz, Ángel Macías, de manager a Benjamín «Cananea» Reyes.

AZUL ES MI COLOR

Mi vida profesional la he hecho en Guadalajara, amo al beisbol, disfruto cada juego que tengo la oportunidad de presenciar, apoyo y le voy a Charros, porque además aquí vivo, dejé Hermosillo y el equipo de mi ciudad adoptiva es Charros y quiero que al equipo y a la directiva le vaya bien, que haya cada vez más afición.

Es muy extraño el proceder de Manny Rodríguez, siempre Contreras Medellín, pero pues su gusto y se le respeta.

No creo que en La Peña Estrellas de Jalisco el equipo favorito sean los campeones Naranjeros de Hermosillo, será favorito de Manny, pero no de la mayoría, Manny es sólo una voz.

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JALISCO

Coalición Fuerza y Corazón por México: La fórmula a base de agua y aceite político busca ganar el Senado en Jalisco

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Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco //

La fórmula al Senado propuesta por la coalición Fuerza y Corazón por México de los partidos Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), son Francisco Ramírez Acuña y Natalia Juárez Miranda, personajes políticos jaliscienses que a lo largo de su vida han sido agua y aceite por sus convicciones políticas, pero, que en esta elección hacen equipo buscando rescatar un logro político, algo que presumir, cosa que ninguno de los dos tiene en este momento.

FRANCISCO RAMÍREZ

En el crepúsculo de una carrera política que alguna vez iluminó los rincones más distinguidos del poder en Jalisco y más allá, Francisco Javier Ramírez Acuña se despidió del servicio público en los lujosos salones de la Embajada de México en España. Este último acto, lejos de ser una ovación de pie, fue más bien un epílogo dorado a una saga marcada por la controversia y el debate.

Ramírez Acuña, cuyo nombre resuena con los ecos de un pasado tanto venerado como vilipendiado, no es ajeno a las luces y sombras de la política. Durante su mandato como gobernador de Jalisco, Guadalajara fue escenario de una cumbre internacional que se convirtió en el telón de fondo de violentas manifestaciones. La respuesta de su gobierno a estas protestas, marcada por la represión y acusaciones de violaciones a los derechos humanos, sigue siendo una mancha en su legado, un recuerdo de decisiones que algunos interpretan como necesarias y otros como imperdonables.

La carrera de Ramírez Acuña es un tapiz de altos cargos: diputado local (dos ocasiones), regidor, alcalde, gobernador, diputado federal, secretario de Gobernación, embajador. Cada uno de estos roles fue un capítulo en una historia de ambición, poder y, en ocasiones, de polémica. A pesar de su vasta experiencia y su formación en derecho, el exgobernador panista enfrentó en 2021 el rechazo de los electores del distrito 10 de Zapopan, el distrito más panista del Área Metropolitana de Guadalajara, un golpe no solo a sus aspiraciones sino a la percepción de su legado.

La derrota a manos de un novato del sector empresarial, Horacio Fernández Castillo, en una contienda por un escaño en el Congreso, fue un claro indicativo de un cambio en el ánimo de la población. Esta pérdida simboliza no solo el fin de una era para Paco Ramírez sino también para la coalición PAN-PRI-PRD, que vio cómo sus esperanzas se desvanecían ante la frescura y el atractivo de nuevas propuestas políticas.

¿Qué nos dice este crepúsculo dorado sobre el estado de la política en Jalisco y en México? Francisco Ramírez Acuña, con todos sus logros y controversias, encarna la complejidad de una vida dedicada al servicio público, donde las decisiones tienen consecuencias duraderas y el legado es un mosaico de luces y sombras.

La carrera política de Paco Ramírez sirve como un recordatorio de que, en política, el final de un camino es solo el inicio de una reflexión más profunda sobre el poder, la responsabilidad y la memoria.

Así, mientras la cortina cae sobre la escena política del nuevamente candidato Ramírez Acuña, ahora como aspirante al Senado por la misma coalición con la que perdió en 2021, uno no puede evitar preguntarse sobre el verdadero costo de la política, sobre aquellos momentos en que las decisiones tomadas en salones de poder resonaron en las calles con la fuerza de un grito de molestia, sobre el precio de la ambición y sobre el legado que los gobernantes dejan tras de sí. Paco Ramírez, en la candidatura próxima a su retiro, nos invita a reflexionar sobre estas preguntas, ofreciendo su carrera como un espejo en el que podemos ver reflejadas las virtudes y vicios de la política misma.

Y la pregunta que flota en el aire es: ¿Por qué al político le cuesta tanto entender los tiempos en que debe retirarse?

NATALIA JUÁREZ

En las entrañas de la política jalisciense, una figura emerge con la tenacidad de quien ha sido forjada en las luchas universitarias y la arena pública, donde las ideas son tanto escudos como armas. Erika Natalia Juárez Miranda, timonel del extinto PRD en Jalisco, carga sobre sus hombros el estandarte de un partido que, para muchos, parece navegar en las aguas del olvido, un espectro de lo que alguna vez fue en el vasto circo político mexicano.

Desde sus primeros pasos en el ámbito universitario, Juárez Miranda ha caminado por un sendero definido por sus principios izquierdistas, un camino que, aunque natural, no ha estado exento de espinas y desafíos. En una sociedad donde el machismo aún asoma sus garras en los más altos estrados del poder, ha tenido que enfrentar desplantes que buscan minimizar su lucha y su voz, como aquel beso lanzado por el titular del Ejecutivo estatal, un gesto que buscaba relegar su crítica a mero capricho femenino, ignorando el trasfondo de una crisis humanitaria que ella valientemente denunciaba.

Ante la designación de Natalia Juárez como candidata al Senado por la coalición Fuerza y Corazón por México, surge la duda, en un terreno donde sus siglas apenas logran distinguirse en la maraña de una coalición con partidos de ideologías antaño contrarias, uno se pregunta cómo esta entidad política, el PRD, que parece más un fantasma que una fuerza viva en el debate público, logra presentar candidatura al Senado.

Natalia Juárez, en su posición de liderazgo, enfrenta no solo el reto de revitalizar una estructura que muchos consideran obsoleta, sino también de responder a las voces críticas que cuestionan la relevancia de su partido en un estado donde la política se ha tornado en un laberinto de alianzas y contradicciones. ¿Cuántos militantes respaldan realmente al PRD en Jalisco? ¿Es suficiente su número para llenar un modesto Volkswagen o estamos ante una presencia meramente simbólica, una sombra en la boleta electoral que despierta más preguntas que certezas?

Y una pregunta más, ¿en qué ayuda la candidatura de Natalia Juárez a la fórmula para competir por el Senado a la coalición del PRI, PAN y PRD?

Si bien es cierto que, la figura de Natalia se erige como un faro de esperanza para algunos, portadora de un mensaje de lucha y resistencia por su compromiso con la causa de género y su experiencia dentro de las filas sindicalistas magisteriales de la UdeG, donde ya es un fósil, realmente son luces que, en medio de la oscuridad, no le han permitido lucir cuadros políticos jóvenes que le respalden o estructuras políticas que surjan por y para su liderazgo.

No obstante, en este juego de poder y percepción, Natalia y el PRD de Jalisco enfrentan desafíos titánicos. La arena política es un espejo de la sociedad, y en ella se reflejan tanto las esperanzas como las decepciones de los electores. La pregunta sobre la viabilidad de su candidatura al Senado y la efectividad de la coalición Fuerza y Corazón no solo es un desafío electoral, sino un dilema existencial para un partido en busca por lo menos de alcanzar registro estatal.

Erika Natalia Juárez Miranda ha sido en su carrera política la antítesis de su compañero de fórmula Francisco Ramírez Acuña, el agua y el aceite en convicciones políticas, ¿cuántos los verán como opción de voto en la siguiente elección?

En X @DEPACHECOS

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Tendencias

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