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OPINIÓN

Ayotzinapa: Crimen de Estado, caso de impunidad y verguenza; «no hay indicios de que normalistas estén vivos», Encinas

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Opinión, por Pedro Vargas Ávalos //

A una altitud de 1344 metros sobre el nivel del mar, y a unos 5 kilómetros al sur de la ciudad de Tixtla, (estado de Guerrero), a cuya municipalidad pertenece, se ubica Ayotzinapa; la localidad está al borde de la Carretera Federal 93, su mejor vía de comunicación, ya que la une con la mencionada Tixtla, así como con Chilapa y Tlapa hacia el este; al oeste, a una hora, está la capital del estado, Chilpancingo de los Bravo: según el Censo de Población y Vivienda de 2010, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), ese pequeño vecindario tenía una población de 84 habitantes, de los cuales la mitad son mujeres y la otra porción, hombres.

Por cierto, el nombre es de origen nahoa, significando “Río de las calabacitas”, de “ayotl” calabaza, “tzin” (diminutivo) y “apan”, rÍo. Para algunos, más bien significa “río de las tortugas”, pues “ayotl” también tiene ese sentido, en cuyo caso la partícula “tzin” podría tener el concepto de “reverencia”, es decir, lugar donde se venera a la tortuga. Por su situación geográfica, esta acepción podría ser correcta. Empero, la primera mencionada, es la que más aceptación tiene.

Históricamente se asegura que es uno de los lugares donde caló la idea del Rayo del Sur, (Don José María Morelos), quien en sus “sentimientos de la nación” de 1813, incluía uno sobre que debería aumentarse el jornal del pobre, para que mejore sus costumbres, y lo aleje de la ignorancia, la rapiña y el hurto. ​Esa exhortación del Siervo de la Nación, -Morelos- fue la que indujo al potentado Don Sebastián de Viguri, tixtleño dueño de la entonces finca rústica, para desprenderse de una de sus más valiosas haciendas y repartirla entre sus peones, entre 1815 y 1818. La codicia y los malos gobiernos, permitieron que para 1862 fueran despojados esos campesinos; y aunque Juárez ordenó se les restaurara, todo quedó en buenas intenciones.

Rescatados los terrenos por el ayuntamiento de Tixtla, el año de 1931, por iniciativa de los profesores Rodolfo A. Bonilla y Raúl Isidro Burgos, se logró establecer en ellos la Escuela Normal que hasta ese momento funcionaba precariamente en la cabecera municipal; así surgió la que sería Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, que fue bautizada con el nombre del maestro Burgos. De este centro educativo surgieron dos célebres líderes de los años sesenta y setenta del siglo pasado: Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas (fundador del Partido de los Pobres); ellos organizaron y concientizaron a los campesinos sobre sus derechos, sosteniendo sus ideas, primero con esfuerzos cívicos y finalmente con las armas. Son pues, junto al gran Morelos, los inspiradores de los alumnos de ese plantel.

La situación de vida de esos muchachos los pinta Elena Poniatowska: “La Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, es muy pobre, pero es el único lugar donde los que nada tienen pueden recibir una educación superior gratuita. Es la única opción de los campesinos que han escogido ser maestros rurales. Las habitaciones de los estudiantes de la Normal evidencian la miseria, el abandono de los muchachos. Su comida también. Cuando a uno de ellos le sirvieron leche exclamó que era la primera vez que la veía y sonrió al decir que le gustaba. Así como la leche, son muchos los alimentos que los chavos desconocen. Sus camisetas, sus mochilas, sus suetercitos recargados en los muros de su cuarto vacío, sus utensilios de plástico, todos son prendas de pobre.” (Discurso en el zócalo, 26-10-2014)

Por lo anterior, es que los estudiantes de esa escuela normal, siempre están en pie de lucha. Y los caciques y jefes del crimen locales, con la complicidad de los gobiernos municipal, estatal y federal, invariablemente prestos para reprimirlos. Muchos son los hechos represivos que allí han pasado, con saldos cruentos por lo general, y también, ordinariamente cobijados por la impunidad y causando gran dolor. El corolario se registró el 26 de septiembre de 2014, cuando un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de entre 17 y 25 años, acudió a la ciudad de Iguala, Guerrero, con la finalidad de “tomar” autobuses que requerían para participar en la conmemoración del 2 de octubre, en la ciudad de México.

En total, ese día fatal, seis personas fueron asesinadas, tres de ellas estudiantes, hubo 20 lesionados −uno con muerte cerebral− y resultaron “detenido-desaparecidos” de manera forzosa 43 jóvenes de la Escuela Normal de Ayotzinapa: desde entonces se dijo que esos hechos, configuran crímenes de lesa humanidad y son una vergüenza para México. La versión oficial del gobierno de Peña Nieto, a través de la Procuraduría General de la República, señaló que grupos de sicarios y policías corruptos del municipio de Iguala fueron los responsables de los sucesos de esa noche y que los 43 jóvenes, una vez detenidos por la policía, por orden del alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, del PRD, y de su esposa María de los Ángeles Pineda, ambos vinculados con el crimen organizado, fueron entregados a miembros del Cartel Guerreros Unidos, quienes se encargaron de torturarlos, asesinarlos e incinerarlos en un basural de Cocula (población del estado de Guerrero) arrojando sus restos en el río San Juan. Investigaciones posteriores y el testimonio de los sobrevivientes responsabilizan a fuerzas municipales, estatales y federales en conjunto con sicarios narcos, porque el narcotráfico está casi apoderado de toda esa Entidad.

Lastimosamente, en vez de buscar la verdad y hacer justicia, el gobierno federal de Peña Nieto, urdió un relato oficial de la masacre y una verdad jurídica, la cual le permitiría evadir su responsabilidad en los hechos y librar posibles demandas de todo tipo. Esa fue la “verdad histórica”, que dio a conocer el procurador del país, Jesús Murillo Karam, el 28 de enero de 2015. Pero no convenció ese punto de vista. Ni a estudiantes, ni a ciudadanos y mucho menos a expertos. Estos, Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que provenían de varios países, refutaron la “verdad histórica” afirmando: a) Los normalistas de Ayotzinapa NO fueron quemados en el Basurero de Cocula; b) las policías de Iguala y Cocula, en la detención y desaparición de los estudiantes, también fueron apoyados por elementos del ejército y la policía federales, y c) el gobierno de Peña Nieto no sólo no quiere cooperar con los equipos internacionales de investigación, sino que trabaja para ocultar evidencias y dar por cerrado el caso.

La lucha por buscar la verdad prosiguió. Y se redobló al arribar al poder federal el presidente Andrés Manuel López Obrador. Frases como, “vivos se los llevaron, vivos los queremos”; “Ayotzinapa somos todos”; “¿Dónde están?”; “Ayotzinapa en pie de lucha”; “Ayotzinapa vive, el Estado ha muerto”; “Fue el Estado”; “Donde están nuestros hijos”; “No estamos todos, nos faltan 43”, son locuciones que a cada momento desde ese ya lejano 2014 se han esgrimido en busca de justicia. El primer mandatario recibió a los padres de los desaparecidos y les prometió llegar a la verdad, cayera quien cayera. Y hace dos años hubo un primer informe de la Comisión que se creó con ese fin, encabezada por Alejandro Encinas, subsecretario de gobernación y que se llama Comisión para la Verdad y el acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa: se supo que el grupo internacional se sumaba, y que había muchas nuevas pruebas, todo desmintiendo la repudiada “verdad histórica” de Murillo Karam.

Finalmente, el 18 de agosto reciente, hubo una reunión del primer mandatario y los principales miembros de su gabinete, con los padres de los 43 estudiantes, representantes de los grupos de apoyo nacional y externo, de la ONU, el Fiscal General y todos aquellos que tienen importancia para saber la verdad de los sucesos.

El encuentro fue “doloroso” dijo Encinas. Y en la inmediata conferencia de prensa se estableció: a) No existen indicios para afirmar que los normalistas estén vivos; b)Testimonios acreditan que fueron arteramente ultimados y desaparecidos por Guerreros Unidos; c) Autoridades federales y locales supieron en tiempo real de la situación y no actuaron; d) Se ocultaron hechos, alteraron escenas del crimen y se escondieron vínculos de autoridades con el grupo criminal; e) a los alumnos se les separó en al menos tres grupos; f) la verdad histórica, fue una acción urdida desde el poder; g)hubo encubrimientos desde lo más alto de la autoridad; h) han fallecido o han sido ejecutadas 26 personas clave para obtener información, 14 integrantes de Guerreros Unidos, tres familiares de Guerreros Unidos, dos integrantes del grupo delictivo gente nueva, 7 testigos o involucrados que fueron activistas, funcionarios y policías entre ellos Mario Salgado Casarrubias, ex líder de los Guerreros Unidos; finalmente, i) hay pruebas para inculpar a 33 funcionarios de los tres niveles y militares, pero el expresidente Peña aún no: las indagaciones van del 26 y 27 de septiembre de 2014, hasta descubrir quién construyó la verdad histórica y quién ordenó que ésta se haya implementado. (La Jornada, 19-agosto-022)

El subsecretario Encinas finalizó: La desaparición de los 43 normalistas “constituyó un crimen de Estado en el que concurrieron integrantes de Guerreros Unidos y agentes de diversas instituciones diversas del Estado mexicano”.

Y culmina con lo siguiente: “Hoy hemos presentado un informe de avances de las investigaciones, estando conscientes de que todavía tenemos un trabajo, una tarea larga por delante. No estamos cerrando, como alguien lo ha señalado, la investigación, sino con toda esa investigación continúa, continuará, hasta que encontremos toda la verdad, encontremos a los muchachos y se castigue a los responsables”.

El día 19, siguiente al informe antedicho, se aprehendió a Jesús Murillo Karam, el exprocurador que urdió la “verdad histórica”; luego la Fiscalía General de la República, en twitter, informó: la FGR “obtuvo 83 órdenes de aprehensión contra 20 mandos militares y personal de tropa en Iguala, autoridades de Guerrero; policías estatales, policías municipales y 14 miembros del grupo Guerreros Unidos, vinculados al caso Ayotzinapa”.

Los pasos para saber qué pasó y quién participó en los macabros hechos de Ayotzinapa, van adelante, a pesar de los opositores al régimen actual, que nada creen y todo critican. Sin embargo, como dice un principio inconcuso: La verdad nos hará más libres. Y eso es lo que esperamos todos los mexicanos, para evitar que ese caso tan doloroso, sea amparado por la impunidad.

NACIONALES

El fracaso de AMLO en la lucha contra la corrupción

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Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac //

La bandera contra la corrupción fue la narrativa que enarboló Andrés Manuel López Obrador para lograr el apoyo de cerca de 30 millones de mexicanos hace 6 años, junto con el slogan «Primero los pobres» que le permitió romper con el bipartidismo y convertirse en Presidente de México.

El presidente López Obrador ha externado es que «no puede haber desarrollo si hay corrupción, de allí la importancia de combatirla, solamente así se podrán garantizar mayores niveles de bienestar para los mexicanos».

El político tabasqueño afirmó que «acabaría con la corrupción en México», expresión muy temeraria, fuera de la realidad porque por principio, en ningún país del mundo se ha logrado acabar con las prácticas corruptas. Sí se puede acotar, se puede disminuir, es posible establecer orden, pero para lograrlo se requiere un gobierno con transparencia, con rendición de cuentas, que las instituciones funcionen tanto las procuradoras como las administradoras de justicia

¿Cómo se va acabar con la corrupción cuando tenemos al crimen organizado cuyo poder se manifiesta en la mayor parte del país imponiendo su ley de la violencia y que ha dejado en estos seis años una estela roja de cerca de 180 mil homicidios?

¿Cómo hablar de éxito contra la corrupción cuando el 99 por ciento de los homicidios no se esclarecen, cuando la justicia no funciona en México y la impunidad se impone?

El Presidente puede culpar al Poder Judicial que es corrupto y que ha sido el freno que ha tenido para lograr limpiar a México de corrupción, pero lo cierto es que su lucha no tuvo éxito. En el sexto año de su gobierno, cabe preguntarnos los resultados obtenidos en la lucha contra la corrupción en todo un sexenio. Vamos a citar cuatro casos emblemáticos que este gobierno ha centrado para demostrar que en México no hay intocables. Una cosa es construir una narrativa de que se llevará a la hoguera a los corruptos y otra es dar resultados.

1. Qué pasó en la cruzada para acabar con el huachicol.

2. Qué pasó con la corrupción en Pemex centrada en las acusaciones contra Emilio Lozoya, ex director de Pemex y el empresario Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México, acusado de delito de lavado de dinero y actos de corrupción.

3. Qué pasó con Juan Collado, conocido como abogado del poder, acusado de blanqueo de capitales y delincuencia organizada por la presunta venta de un inmueble de la compañía Caja Libertad.

4. ¿En qué terminó la acusación contra Rosario Robles por la llamada Estafa Maestra?

EL ROBO DE HUACHICOL

Vamos por partes: El caso de la guerra contra el huachicol es un fracaso rotundo. Fue el primer gran conflicto grave en la administración de López Obrador, se trataba de combatir el llamado «huachicoleo», robo de combustible a los ductos de Pemex, era la guerra contra el crimen organizado que habían convertido a Pemex en un gigantesco palacio de saqueo.

Al paso de cinco años los resultados son contundentes: además de las muertes que son decenas por explosiones y cientos o miles por la operación de grupos criminales como sucede en Guanajuato, hay un daño al erario de cuando menos 20 mil millones de dólares. Han sido además asesinados decenas de técnicos por las mafias huachicoleras. Conforme al Informe Nacional de seguridad, en 2022 fueron robados a Pemex 6.1 mil barriles de petróleo por día, aumentando el mercado negro en 70% respecto de 2021.

EMILIO LOZOYA Y ALONSO ANCIRA

La acusación contra Emilio Lozoya por caso Obedrecht y la compra de Pemex de Agronitrogenados a Alonso Ancira es otro de los cinco casos emblemáticos. Este fue uno de los más sonados casos y en este tema es donde se pudo obtener mejores resultados. En la acusación contra Alonso Ancira y Lozoya por la compra a sobre precios por parte de Pemex de la empresa Agronitrogenados se logró detener en España al dueño de Altos Hornos de México y se le trasladó a México. La planta estaba valuada en 58 millones de dólares y Pemex pagó 257 millones de dólares. Ancira estableció un acuerdo reparatorio con Pemex y ha abonado 108 millones de dólares de un total de 216 que acordó pagar para recuperar su libertad.

Emilio Lozoya también fue detenido en España y trasladado a México. En la acusación contra Emilio Lozoya por soborno de Odebrecht de 10 millones de dólares, después de tres años de estar prisionero un juez federal le concedió al ex director de Pemex la prisión domiciliaria. El juicio sigue pero ya no en el reclusorio Norte.

ROSARIO ROBLES Y LA ESTAFA MAESTRA

Después de una batalla que inició en 2019, finalmente un Tribunal absolvió a Rosario Robles por el delito de ejercicio indebido de la función pública en la llamada «Estafa Maestra», en un esquema de corrupción en la que 11 dependencias federales desviaron más de 3 mil millones de pesos a través de universidades. Rosario Robles fue Secretaria de Desarrollo Social y Secretaria de Desarrollo Agrario y Territorial durante el sexenio del presidente Peña Nieto.

EL CASO JUAN COLLADO

Otra derrota que sufrió la Fiscalía General de la República fue la liberación de Juan Collado, el abogado de Enrique Peña Nieto y «de la mafia del poder», según el Presidente López Obrador. Collado no será procesado por el delito de fraude, por los trámites que realizó para desbloquear 76.5 millones de euros en sus cuentas bancarias en el Principado de Andorra.

Después de cuatro años de estar privado de la libertad el pasado 21 de septiembre del 2023 un juez le concedió libertad condicional. El juicio sigue, por loque tendrá que utiliza un brazalete en el tobillo y no podrá salir del país.

¿Cómo calificaría la lucha contra la corrupción, considerando estos cuatro casos y cinco personajes?

Para mi fue un fracaso la lucha contra la corrupción en el sexenio de AMLO.

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Beisbol

La pasión por el beisbol: Las peñas y las polémicas

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Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac //

Hay un tema que tenía pendiente de abordar sobre las peñas y el beisbol, que gracias al desarrollo de la tecnología permite una mayor interacción y que quienes vibramos con el beisbol tengamos la oportunidad de intercambiar información, opiniones y hasta abrir debates.

No en pocos casos nos gana la pasión y hasta a más de uno se nos pasa la mano. Cuando llegó el beisbol profesional a Jalisco sin pretenderlo, por circunstancias de la vida tuve alguna participación en dar un empujoncito para que el entonces gobernador Aristóteles Sandoval diera con toda firmeza el apoyo a la iniciativa de los empresarios que querían traer la franquicia de Algodoneros de Guasave a Guadalajara y que cambiaría por la de Charros, cuyo promotor y propietario de la marca era Armando Navarro, a quien le debemos tener beisbol profesional de nuevo en Jalisco.

Quiero subrayar que hubo tres personajes fundamentales para que Jalisco ingresara a la Liga Mexicana del Pacífico (LMP): Armando Navarro, gran promotor; Aristóteles Sandoval que apoyó con el estadio Panamericano, haciendo las adecuaciones e inversiones necesarias para que éste fuera objeto de obras de acondicionamiento y pudiera utilizarse como diamante para el juego del deporte rey.

Al margen de lo que haya sucedido entre accionistas que iniciaron con el equipo de Charros, también mucho tuvo que ver Salvador Quirarte, a quien le tocó manejar el marketing y las relaciones públicas que fue extraordinario, quién no recuerda la frase «Todos somos Charros» y «Charros es de todos», a propósito que en el futbol había cinco o seis franquicias (Chivas, Atlas, Tecos, Leones Negros, El Tapatío, el viejo Oro de los que recuerde).

LA PEÑA

Se fundó la Peña Beisbolera que fue iniciativa mía y a la par creamos la Revista Peloteros, que lo hice con el único afán de impulsar el beisbol. Al paso del tiempo los personalismos, los intereses y la mezquindad hicieron acto de presencia, por lo que decidí marginarme de la Primera Peña llamada «Los Peloteros» que llevaba el nombre de la primera revista que formé y después por diferencias con un Salvador Quirarte decidí poner fin a esta publicación.

Al suceso desagradable simplemente le dimos vuelta a la página porque lo importante es apoyar al beisbol. Lo otro es hobby y así lo tomamos. Las diferencias que tuve con Salvador Quirarte se superaron, tanto que en la edición del libro conmemorativo al primer campeonato logrado por Charros me invitó a que hiciera el prólogo del mismo y lo hice con mucho gusto.

El asunto es que aquí hay dos Peñas Beisboleras y una de ellas me toca ser el coordinador. La verdad es que hay grandes conocedores del beisbol y me quito el sombrero ante estos personajes frente a los cuales soy un aprendiz, con todo y que llegué al periodismo por mi pasión al beisbol en mi natal Hermosillo. Los sabios del chat porque muchos saben de beisbol son Juan Carlos González Íñigo, Eduardo «Eddy» Almada, Manuel Hermosillo, Eliseo Villarreal, doctor Vicente Arturo «Mi Sangre» Carranza. Manny Hermosillo, por citar un caso, sabe mucho de beisbol, el problema es que es fanático yankee y allí es donde pierde el sentido crítico y su opinión deja de tener peso.

En el chat de la peña Las Estrellas de Jalisco seguido se generan polémicas con posiciones encontradas.

La más reciente es el hecho de que en esta peña «Estrellas de Jalisco» el favorito (no tan obvio) es «Hermosillo», reclama Juan Carlos, editor de la Revista Cuarto Bat y asesor de Charros de Jalisco.

Y luego afirma que «en La Peña de Sonora el favorito (obvio) es Hermosillo». Juan Carlos opina que es extraño que esto suceda por el hecho que «Estrellas de Jalisco es una peña que favorece y aplaude a otro equipo», con lo que con todo respeto no estoy de acuerdo. El que Manny Hermosillo apoye a Naranjeros, no me extraña porque suele ser «Contreras Medellín» -dice que allí vivió de niño y adolescente-. Y a lo mejor de vez en vez va a visitarla para retroalimentarse de esa filosofía, es una broma…

Pero creo que la mayoría de los que forman este chat y que vivimos en Jalisco estamos con Charros, como es mi caso, que tengo a Naranjeros como segundo equipo. Incluso Manny y Miguelón me critican porque digo que «Soy Charranjero», esto es, primero charro y después Naranjeros, equipo con el que nació mi pasión y creció viendo jugar a grandes peloteros como Héctor Espino, Celerino Sánchez, Bob Darwin, Luis Tiant (un año), Sergio «Kalimán» Robles, Jerry Heirstone, Maximino León, Alfredo Zurdo Ortiz, Ángel Macías, de manager a Benjamín «Cananea» Reyes.

AZUL ES MI COLOR

Mi vida profesional la he hecho en Guadalajara, amo al beisbol, disfruto cada juego que tengo la oportunidad de presenciar, apoyo y le voy a Charros, porque además aquí vivo, dejé Hermosillo y el equipo de mi ciudad adoptiva es Charros y quiero que al equipo y a la directiva le vaya bien, que haya cada vez más afición.

Es muy extraño el proceder de Manny Rodríguez, siempre Contreras Medellín, pero pues su gusto y se le respeta.

No creo que en La Peña Estrellas de Jalisco el equipo favorito sean los campeones Naranjeros de Hermosillo, será favorito de Manny, pero no de la mayoría, Manny es sólo una voz.

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JALISCO

Coalición Fuerza y Corazón por México: La fórmula a base de agua y aceite político busca ganar el Senado en Jalisco

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Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco //

La fórmula al Senado propuesta por la coalición Fuerza y Corazón por México de los partidos Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), son Francisco Ramírez Acuña y Natalia Juárez Miranda, personajes políticos jaliscienses que a lo largo de su vida han sido agua y aceite por sus convicciones políticas, pero, que en esta elección hacen equipo buscando rescatar un logro político, algo que presumir, cosa que ninguno de los dos tiene en este momento.

FRANCISCO RAMÍREZ

En el crepúsculo de una carrera política que alguna vez iluminó los rincones más distinguidos del poder en Jalisco y más allá, Francisco Javier Ramírez Acuña se despidió del servicio público en los lujosos salones de la Embajada de México en España. Este último acto, lejos de ser una ovación de pie, fue más bien un epílogo dorado a una saga marcada por la controversia y el debate.

Ramírez Acuña, cuyo nombre resuena con los ecos de un pasado tanto venerado como vilipendiado, no es ajeno a las luces y sombras de la política. Durante su mandato como gobernador de Jalisco, Guadalajara fue escenario de una cumbre internacional que se convirtió en el telón de fondo de violentas manifestaciones. La respuesta de su gobierno a estas protestas, marcada por la represión y acusaciones de violaciones a los derechos humanos, sigue siendo una mancha en su legado, un recuerdo de decisiones que algunos interpretan como necesarias y otros como imperdonables.

La carrera de Ramírez Acuña es un tapiz de altos cargos: diputado local (dos ocasiones), regidor, alcalde, gobernador, diputado federal, secretario de Gobernación, embajador. Cada uno de estos roles fue un capítulo en una historia de ambición, poder y, en ocasiones, de polémica. A pesar de su vasta experiencia y su formación en derecho, el exgobernador panista enfrentó en 2021 el rechazo de los electores del distrito 10 de Zapopan, el distrito más panista del Área Metropolitana de Guadalajara, un golpe no solo a sus aspiraciones sino a la percepción de su legado.

La derrota a manos de un novato del sector empresarial, Horacio Fernández Castillo, en una contienda por un escaño en el Congreso, fue un claro indicativo de un cambio en el ánimo de la población. Esta pérdida simboliza no solo el fin de una era para Paco Ramírez sino también para la coalición PAN-PRI-PRD, que vio cómo sus esperanzas se desvanecían ante la frescura y el atractivo de nuevas propuestas políticas.

¿Qué nos dice este crepúsculo dorado sobre el estado de la política en Jalisco y en México? Francisco Ramírez Acuña, con todos sus logros y controversias, encarna la complejidad de una vida dedicada al servicio público, donde las decisiones tienen consecuencias duraderas y el legado es un mosaico de luces y sombras.

La carrera política de Paco Ramírez sirve como un recordatorio de que, en política, el final de un camino es solo el inicio de una reflexión más profunda sobre el poder, la responsabilidad y la memoria.

Así, mientras la cortina cae sobre la escena política del nuevamente candidato Ramírez Acuña, ahora como aspirante al Senado por la misma coalición con la que perdió en 2021, uno no puede evitar preguntarse sobre el verdadero costo de la política, sobre aquellos momentos en que las decisiones tomadas en salones de poder resonaron en las calles con la fuerza de un grito de molestia, sobre el precio de la ambición y sobre el legado que los gobernantes dejan tras de sí. Paco Ramírez, en la candidatura próxima a su retiro, nos invita a reflexionar sobre estas preguntas, ofreciendo su carrera como un espejo en el que podemos ver reflejadas las virtudes y vicios de la política misma.

Y la pregunta que flota en el aire es: ¿Por qué al político le cuesta tanto entender los tiempos en que debe retirarse?

NATALIA JUÁREZ

En las entrañas de la política jalisciense, una figura emerge con la tenacidad de quien ha sido forjada en las luchas universitarias y la arena pública, donde las ideas son tanto escudos como armas. Erika Natalia Juárez Miranda, timonel del extinto PRD en Jalisco, carga sobre sus hombros el estandarte de un partido que, para muchos, parece navegar en las aguas del olvido, un espectro de lo que alguna vez fue en el vasto circo político mexicano.

Desde sus primeros pasos en el ámbito universitario, Juárez Miranda ha caminado por un sendero definido por sus principios izquierdistas, un camino que, aunque natural, no ha estado exento de espinas y desafíos. En una sociedad donde el machismo aún asoma sus garras en los más altos estrados del poder, ha tenido que enfrentar desplantes que buscan minimizar su lucha y su voz, como aquel beso lanzado por el titular del Ejecutivo estatal, un gesto que buscaba relegar su crítica a mero capricho femenino, ignorando el trasfondo de una crisis humanitaria que ella valientemente denunciaba.

Ante la designación de Natalia Juárez como candidata al Senado por la coalición Fuerza y Corazón por México, surge la duda, en un terreno donde sus siglas apenas logran distinguirse en la maraña de una coalición con partidos de ideologías antaño contrarias, uno se pregunta cómo esta entidad política, el PRD, que parece más un fantasma que una fuerza viva en el debate público, logra presentar candidatura al Senado.

Natalia Juárez, en su posición de liderazgo, enfrenta no solo el reto de revitalizar una estructura que muchos consideran obsoleta, sino también de responder a las voces críticas que cuestionan la relevancia de su partido en un estado donde la política se ha tornado en un laberinto de alianzas y contradicciones. ¿Cuántos militantes respaldan realmente al PRD en Jalisco? ¿Es suficiente su número para llenar un modesto Volkswagen o estamos ante una presencia meramente simbólica, una sombra en la boleta electoral que despierta más preguntas que certezas?

Y una pregunta más, ¿en qué ayuda la candidatura de Natalia Juárez a la fórmula para competir por el Senado a la coalición del PRI, PAN y PRD?

Si bien es cierto que, la figura de Natalia se erige como un faro de esperanza para algunos, portadora de un mensaje de lucha y resistencia por su compromiso con la causa de género y su experiencia dentro de las filas sindicalistas magisteriales de la UdeG, donde ya es un fósil, realmente son luces que, en medio de la oscuridad, no le han permitido lucir cuadros políticos jóvenes que le respalden o estructuras políticas que surjan por y para su liderazgo.

No obstante, en este juego de poder y percepción, Natalia y el PRD de Jalisco enfrentan desafíos titánicos. La arena política es un espejo de la sociedad, y en ella se reflejan tanto las esperanzas como las decepciones de los electores. La pregunta sobre la viabilidad de su candidatura al Senado y la efectividad de la coalición Fuerza y Corazón no solo es un desafío electoral, sino un dilema existencial para un partido en busca por lo menos de alcanzar registro estatal.

Erika Natalia Juárez Miranda ha sido en su carrera política la antítesis de su compañero de fórmula Francisco Ramírez Acuña, el agua y el aceite en convicciones políticas, ¿cuántos los verán como opción de voto en la siguiente elección?

En X @DEPACHECOS

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Tendencias

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