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OPINIÓN

López Obrador unifica grupos y partidos en su contra: Del PRI y el PAN antagonistas al prianismo aliado

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Opinión, por Pedro Vargas Ávalos //

Desde que México logró su independencia de España, las pugnas políticas ocuparon protagónico papel en la vida de la nación. En la cruenta guerra de independencia (1810-1821), los bandos se habían dividido con suma claridad: por un lado, los realistas, y en la otra parte, luchando contra ellos, los insurgentes.

Al lograse la independencia nacional, en 1821, los partidarios de la monarquía pugnaron por imponer un sistema imperial, surgiendo en 1822 el primer imperio mexicano, con Agustín de Iturbide como soberano. Ese gobierno fue efímero, terminando al año siguiente con la abdicación del ambicioso Iturbide.

Los realistas-monarquista, ahora ya denominados conservadores, se transformaron en centralistas, y sus adversarios políticos en liberales. En ambos bandos se abrazó la idea de pronunciarse republicanos, pero adoptando los conservadores la forma centralista, en tanto que los liberales fueron federalistas.

Finalmente se impusieron los federalistas y en 1824 se inició la vida de ese sistema, teniendo como primer presidente al antiguo insurgente Gral. Guadalupe Victoria, y como último presidente del Congreso Constituyente, al respetado maestro jalisciense de los federalistas de ese tiempo, Doctor José de Jesús Huerta Leal, oriundo de Santa Ana Acatlán, hoy de Juárez.

Esa etapa liberal fue breve, los conservadores volvieron a la carga y con su caudillo Antonio López de Santa Anna, derrumbaron la república federal y con sus intrigas establecieron el centralismo, sistema que en 1836 produjo la constitución centralista llamada de las Siete Leyes. Es de mencionar que en 1833 se había registrado el primer experimento de Reforma política, con el Dr. Valentín Gómez Farías como encargado de la presidencia del país, ensayo que bloquearon los conservadores, y por tanto quedó como precedente de la reforma juarista.

En la década de 1840-50, los liberales (donde destacó Mariano Otero) que sostuvieron los estandartes federalistas, no pudieron evitar las desgracias nacionales, como la pérdida de territorio y el arribo de la dictadura santanista, que con el aplauso de los conservadores, en el clímax del paroxismo de su caudillo, aceptaron llamarlo Alteza Serenísima.

La revolución de Ayutla (1854) vino a salvar nuestra República, teniendo como su líder a Juan Álvarez y como su primer mártir a Don Gordiano Guzmán, el de Tamazula. Sin embargo, los testarudos reaccionarios (conservadores) emponzoñaron el pensamiento y desataron la Guerra de Tres años (1857-1860), en la cual de nueva cuenta fueron derrotados, ahora por el abanderado de la Reforma, D. Benito Juárez.

Moral y militarmente vencidos, los conservadores buscaron apoyos en el extranjero y de esa manera volvieron a poner, como en la injusta guerra contra Estados Unidos, en predicamento a la nación mexicana, pues trajeron a un príncipe extranjero para dizque gobernar un quimérico imperio. Esta caricatura de monarquía se derrumbó en 1866-67, siendo fusilado Maximiliano y sus corifeos Miramón y Mejía en el Cerro de las Campanas.

Tal parecía que los conservadores ahora se encubrirían de plano. Acogotados verían las luchas entre liberales, hasta que se impuso el oaxaqueño Porfirio Díaz en 1876. El vencedor de Tecoac, se convirtió en árbitro nacional y con mano férrea dirigió a la república. Sus lineamientos fundamentales fueron tres: 1) Ese pollo quiere “máiz”, es decir, a todo ciudadano que proteste y destaque, hay que cooptarlo, otorgándole premios y prebendas. 2) Poca política y mucha administración, o sea, que la actividad política quedó reducida al accionar del presidente y sus portavoces, debiéndose dedicar toda la burocracia a sus tareas administrativas. 3) Mátenlos en caliente, extremo procedimiento para aplicar a quienes no se sujetasen a los dos anteriores principios.

Agazapados, adheridos y camuflajeados en el porfirismo, los conservadores pervivieron hasta la revolución de 1910. Sus zarpazos fulguraban de vez en vez: se levantaron contra Madero y lo asesinaron. Tras el constitucionalismo vencedor, procuraron enquistarse con algunos generales o ciertos intelectuales, pero no pudieron evitar la entrada en vigor de la Constitución de 1917, redactado su proyecto por el liberal jalisciense Luis Manuel Rojas, presidente además de la Asamblea de Querétaro. ¡Cuánto le debemos a este enorme mexicano, y ni en México ni en su tierra le hemos hecho justicia!

Los conservadores volvieron a la carga en la década de los veintes, estremeciendo a todo México con la rebelión cristera. Apagado ese incendio, se unificó a la supuesta familia “revolucionaria”, la cual se aglutinó en el PNR (Partido Nacional Revolucionario) en marzo 4 de 1929. Quien lo impulsó, el Gral. Plutarco Elías Calles, se proclamó “Jefe Máximo” hasta que fue expulsado por Lázaro Cárdenas, quien trocó el partido callista en el PRM o Partido de la Revolución Mexicana en 1938. Al año siguiente en septiembre se fundó el PAN, por Manuel Gómez Morín y el jalisciense Efraín González Luna, entre otros, y desde ese momento fue enconado el forcejeo ideológico político entre ambos institutos. El PRM se “modernizó” en 1946, con Ávila Camacho, y se transformó en PRI (Partido Revolucionario Institucional): los encontronazos entre ambos partidos crecían a cada momento, si bien su común denominador fue siempre civilizado, a diferencias de otros grupos de derecha, que propiciaron la violencia.

Entre esas agrupaciones de ultraderecha, se encontraron los sinarquistas, los pedemistas, el Yunque, el MURO y contemporáneamente, el FRENAAA, etc. Sin embargo, de una manera u otra, todos concuerdan en el panismo.

Los enfrentamientos entre priistas y blanquiazules, fueron colosales. No había semana en que no se lanzaran puyas y embestidas. Sus posiciones parecían irreconciliables.

Sin embargo, tras el gobierno de López Portillo se observó un giro gubernamental, que vale decir priista: De La Madrid, el presidente de una falsa “renovación moral” dio un golpe de timón y encausó a la república rumbo a la derecha, pues privatizó muchas empresas estatales, y lo peor, entregó el timón al peor exponente del neoliberalismo: Carlos Salinas de Gortari. Este dio una vuelta al reloj de la historia, devolviendo derechos políticos y civiles a la iglesia y clero, acelerando la privatización de organismos del Estado y casi acabando con la propiedad social. El colmo fueron los asesinatos políticos.

Con Zedillo y su “Sana Distancia” del priismo, la crecida derecha se preparó para el asalto al poder, lo cual realizó el año 2000, al asumir el poder ejecutivo federal un locuaz cuanto frívolo sujeto: Vicente Fox. Éste le falló a los mexicanos que esperaban mucho de la transición democrática. La administración replicó el sistema priista, endeudó al país no obstante el boom petrolero que hubo entonces y a la democracia la apuñaló al auspiciar el desafuero del jefe de gobierno del DF y conspirar contra la democracia electoral, entregando el poder a Felipe Calderón, quien aceptó haber ganado “haiga sido como haiga sido”.

El PRIAN, o sea, la unión del PRI con el PAN, algo que parecía contranatural unos años antes, ahora se volvía un hecho. Y el colmo llegó con Enrique Peña Nieto, el tricolor que hundió al país en la corrupción y la impunidad, a tal grado que daba la impresión podría haber un desquiciamiento social.

Los comicios de 2018 demostraron que cuando el pueblo se decide, él manda. Y cansado de tanto gatopardismo de panistas y priistas, dio la oportunidad a una tercera vía: la de una izquierda nacionalista con cimiento popular. De acuerdo a ese mandato, se implementó una serie de cambios que se dio en denominar la cuarta transformación, o Cuatro T.

Ante este panorama, en el afán de bloquear el sendero del lopezobradorismo, que en esencia es la Cuatro T, sus adversarios acordaron lo que si bien en los hechos se había registrado, formalmente se estaba muy lejos de documentar: y se firmó una especie de alianza para luchar contra el partido en el poder y, en las vecinas elecciones de junio, quitarle la mayoría de la Cámara de Diputados Federal, con lo cual creen maniatarían al presidente y el avance de la Cuatro T. por si fuera poco esa unión pragmática, se les agregó lo que resta de un partido que erró su senda y ahora es una especie de cascajo, el PRD. Y con ellos, grupos empresariales de la derecha furibunda.

Afirma el investigador Hervey Rivera, de la universidad de Puebla, que esa alianza electoral, es sin ideología y solo busca objetivos pragmáticos, iniciando con ganar los comicios de junio. El historiador Enrique Semo, agrega que de darse ese hecho, estaríamos ante la antesala de una especie de golpe de estado blando.

Como quiera que sea, lo cierto es que el pacto entre PAN y PRI, confirma que los tiempos cambian y que ahora el prianismo existe y amaga con volver por sus fueros, que no son otros que gobernar al estilo de Calderón y Peña Nieto. La ciudadanía tiene la última palabra: ojalá acredite que como se dice, son un pueblo sabio y así lo demuestre el 6 de junio.

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MUNDO

¿Quién quiere asesinar a Trump?

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Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac //

Siempre detrás de los atentados contra figuras poderosas quedará la duda de quién es el que mece la cuna, normalmente los autores materiales son fanáticos o tienen un perfil psicológico con trastornos de personalidad o algún sujeto extremista, simpatizante o miembro de una secta.

Hay magnicidios que vienen a cambiar la historia y el de mayor impacto sin duda en los últimos 70 años es el asesinato en Dallas, Texas del presidente de EEUU, John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963. ¿Quién asesinó a Kennedy?, se preguntó el mundo. Las autoridades señalaron a Lee Harvey Oswald, un ex infante de marina estadounidense como su asesino, detenido 80 minutos después de perpetrado el suceso.

Pero Oswald nunca fue juzgado ya que dos días más tarde, mientras lo trasladaban y lo custodiaba la policía, Jack Ruby, un gángster de Dallas, le disparó y lo mató. Oswald negó haber realizado el crimen. Se concluyó que utilizó para hacer el disparo un rifle de francotirador.

En México se han registrado dos magnicidios en distintas épocas que han sacudido al país. Sucedió en Lomas Taurinas, Tijuana con el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, quien postulado por el PRI se perfilaba para convertirse en presidente de México y oficialmente se trató de un asesinado solitario, como es el caso del asesino confeso Mario Aburto, que está por recuperar su libertad tras purgar 30 años en una cárcel federal.

El 17 de julio de 1928 fue asesinado Álvaro Obregón, después de ganar la elección presidencial para el ejercicio de gobierno en el periodo 1928-1934. El político sonorense se había reelegido. El general Obregón al momento de su asesinato representaba a una importante fuerza política y una notable influencia sobre el bando vencedor emanado de la Revolución. Su asesino fue José León Toral, considerado un fanático católico, sin embargo, siempre quedó la duda si el autor intelectual fue Plutarco Elías Calles, el principal beneficiario de la muerte de su paisano Obregón al quedarse como el heredero del poder.

FALLIDO INTENTO DE ASESINATO DE TRUMP

La noticia que recibimos la tarde del pasado sábado que se había registrado intento de asesinato del candidato presidencial republicano, Donald Trump en un mitin en Pennsylvania, del cual por fortuna salió con una herida en la oreja, estremeció al mundo, por tratarse no sólo de un ex presidente, sino también de alguien que ante este suceso aparecía con serias posibilidades de ganar la elección presidenciales de noviembre próximo al tener enfrente de contrincante al actual presidente de EEUU, Joe Biden, pero con evidentes problemas de salud mental como lo ha evidenciado en sus discursos de campaña al cambiarle de nombre a figuras muy públicas.

Al salir con vida de este atentado y la forma como mediáticamente se ha manejado con esa foto de Trump cuando era levantado por agentes del servicio secreto, con el brazo en alto y el puño cerrado con la bandera de EEUU hondeando al fondo, aumentan las probabilidades de ganar las elecciones presidenciales de noviembre próximo para regresar a la Presidencia.

Por cuestión de milímetros la bala que le dirigió el asesino no alcanzó el objetivo del asesinato.

En torno a este intento frustrado de magnicidio, sobran las especulaciones, pero hay dos visiones, alimentadas por las filias y las fobias de unos y otros: una, que fue un autoatentado y un montaje para aumentar su popularidad; dos que la nomenklatura del poder norteamericano está detrás del intento de homicidio, porque como sea, tratan de evitar que vuelva a la Presidencia de los EEUU, ya que de diversas formas se le han cruzado para evitar que vuelva a la primera magistratura del país, ya que iría en contra de las políticas externas del Presidente Biden, en particular, en torno a la posición de la guerra entre Rusia-Ucrania, que ha sido apoyada firmemente por el gobierno norteamericano.

Desde ya, Donald Trump Jr., ha fijado en la parte superior en su página de X, la frase: ¡Nunca dejará de luchar para salvcar a Estados Unidos!

LAS TEORÍAS DE LAS CONSPIRACIONES

En la lucha descarnada por el poder todo puede pasar, la teoría de la conspiración seguramente se nutrirá con interpretaciones, como lo estamos viendo que hubo un buen número de voces que vieron al asesino subirse al lugar donde se instaló para cazar al candidato presidencial republicano, sin que el servicio secreto norteamericano hubiera hecho algo por evitarlo y estos lo asesinaron después de que Thomas Matthews Crooks realizó los disparos.

Si hubo o no mano negra detrás del joven de 20 años Thomas Matthews Crooks, quien tenía un canal de YouTube sobre armas, difícilmente se sabrá, pero lo cierto es que la violencia alcanza a la política norteamericana, el tema de la necesidad de un control de armas, vuelve a discutirse, sin embargo el mismo Donald Trump ha defendido a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (ANR), como lo hizo en Houston el 27 de mayo del 2022 ante un público en su mayoría integrado por hombres blancos y mayores. “La existencia del mal en nuestro mundo no es una razón para desarmar a los ciudadanos respetuosos de la ley. La existencia del mal es una de las mejores razones para armar a los ciudadanos respetuosos de la ley”.

Eso dijo Trump. ¿Seguirá pensando lo mismo después de este sábado violento en el que pudo perder la vida?

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MUNDO

Muchas interrogantes: Trump, el atentado

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Opinión invitada, por Juan Raúl Gutiérrez Zaragoza //

A estas alturas todo el mundo, literal, sabe del atentado en contra del pre-candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos de América, Donald Trump.

El resumen es sencillo, un tipo disparó contra Trump, falló y lo eliminaron. Sin embargo, es bastante más complicado de lo que a simple vista aparece ante nuestros ojos.

La primera duda que he visto o escuchado es ¿por qué a Donald Trump lo protege el Servicio Secreto? La respuesta la encontramos en la Ley de Expresidentes de aquel país que otorgó, en 1958, a los expresidentes y sus esposas una protección de por vida del Servicio Secreto, una pensión, personal y gastos de oficina, y seguro de salud.

Enseguida se analizará hasta la saciedad la actuación, precisamente, del Servicio Secreto con al menos las siguientes interrogantes básicas: ¿cómo nadie se pudo dar cuenta de que había una persona en una azotea con un arma larga? Para el profesionalismo que caracteriza a los agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos pareciera muy fácil haber cubierto el área, en esa zona de Butler, Pensilvania, donde sucedieron los hechos, no tiene edificios, por lo que sería, en principio, sencillo de cubrir el espacio visual completo, incluyendo las terrazas de las casas y/o graneros.

Continuemos, se efectúa el disparo agresor, impacta en la oreja derecha del blanco, este voluntariamente se arroja al piso, llegan los agentes del Servicio Secreto a cubrirlo totalmente y hasta aquí la escena va (medianamente porque faltaron los escudos balísticos que protegieran al principal) como lo marcan sus protocolos. Las interrogantes vienen aquí: ¿Cómo le permitieron los Agentes a Trump levantarse y exponer su pecho y cara en al menos tres veces por cinco segundos aproximadamente? Vaya, le dio tiempo a Trump de encarar al público, levantar la mano y gritar tres veces ¡fight! ¡fight! ¡fight!

Otro detalle a analizar es el tiempo que pasa entre el disparo que impactó la oreja de Trump y la reacción del francotirador del SS para neutralizar al agresor, pareciera que desde antes de la reacción ya lo tuviera en la mira. En efecto, de lo que se desprende en los videos públicos disponibles, se aprecia que, al parecer, el francotirador de la Agencia, ya estaba observando al agresor por su mira telescópica. No paran las interrogantes ¿lo tenía efectivamente en la mira? ¿si fuera así, este Agente le informó o no a sus superiores de la situación? ¿recibió la orden de disparar al agresor antes de que este accionara su arma, no obedeció? ¿No recibió esa orden hasta después de que el francotirador detonara la letal bala?

Más aún, en prensa y redes sociales estadounidenses corren un sin número de versiones que se habrán de convertir en líneas de investigación, narro dos de ellas: la primera, que personas asistentes al evento señalaron a diferentes autoridades policiales de la presencia de una persona en esa terraza y la supuesta declaración, en una de esas redes sociales, la segunda, la del Agente del SS que mencionó que, supuestamente, mencionó que avisó a su rango siguiente en la línea de mando y que este no le autorizó el disparo oportuno que impidiera la agresión.

Continúan las preguntas ¿por qué el o los disparos al agresor fueron mortales? ¿pudieron ser solo para inmovilizarlo y después interrogarlo? Al fin, eran solo 120 de metros de distancia, que para un francotirador entrenado es una distancia corta suficiente para hacer impacto en una parte del cuerpo que no causara la muerte. Cuando digo “solo 120 metros” parecieran muchos, pero como referencia señalaré que el record de un experto en este tipo de disparos fue atinar a su blanco a 3,540 metros.

Todavía hay muchos cuestionamientos, cito algunos: ¿quién fue el agresor más allá de su nombre (Thomas Matthew Crooks, de 20 años, quien vivía en Bethel Park, Pensilvania)? ¿Cuáles fueron sus motivos? ¿A qué grupo representaba? ¿Representaba a algún grupo o solo se le ocurrió un sábado cualquiera? ¿Quién o quiénes permitieron que estuviera en esa terraza?, estos, entre muchos otros por supuesto.

No faltarán las teorías del complot y de conspiración, dejemos que la autoridad correspondiente investigue.

Por otra parte, es imposible no referirme a la imagen de Trump, que ilustra a varios rotativos mundiales en su portada: la sangre en su rostro, el puño en todo lo alto, la mirada de los Agentes del SS, la bandera ondeando, etc., sin duda será la foto de la campaña de Trump y se convertirá en un ícono de esta generación, a estas alturas debe haber ya miles o millones de camisetas y otros souvenirs con esa imagen.

Perdón, pero tengo que seguir hablando de esa imagen porque lo tiene todo para darle una potencia visual que difícilmente será superada en lo que resta de esta campaña y las subsecuentes, será icónica. El marco referencial de la foto, es insuperable, representando a un Trump fuerte, enérgico, decidido, valiente, que será contrastada a la de Biden en el anterior debate, donde todos lo vimos frágil, débil, dubitativo, temeroso. El Trump que, en un momento tan difícil, con su vida en peligro tiene la cabeza tan fría que se levanta victorioso, arenga a sus seguidores y los conmina a pelear, frente a la imagen de Biden, que en un ambiente mucho más relajado confunde los nombres del Presidente de Ucrania con el de Rusia y el de su propia vicepresidenta con el de Trump. El contraste entre ambas situaciones será inminente y JB no saldrá bien librado.

Vamos con un poco de números, 2 % es la diferencia a favor de Trump después del debate, veremos en la siguiente medición cuánto aumenta. En el caso de Reagan después de su atentado, la diferencia fue de 22 % en el aumento de su popularidad. En las casas de apuesta, después del atentado, la probabilidad de triunfo de Trump aumentó 10%, quedando en 70 contra el 17 de Biden.

Para la contienda presidencial, si es que se mantienen estos dos candidatos, la pregunta no será si gana Trump, sino por cuánto ganará.

Por si faltara poco, todo esto se da en medio de una generalizada política del odio en casi todo el mundo, contando lo público y lo privado, baste solo ver nuestras propias redes sociales y encontraremos innumerables ejemplos de esa polarización.

Tenemos que revisar analistas, columnistas, youtubers, entre otros actores, cuál es nuestra contribución al clima de odio reinante.

Me despido con dos preguntas ¿qué tanto cambiará el mundo después de Butler? y, ¿seguros que Hollywood o alguna plataforma creadora de series no está escribiendo ya el guion?

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NACIONALES

¡Larga vida a la escuela pública!

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Por Isabel Venegas //

Siempre ha sido un gran reto establecer la distancia entre los ideales y anhelos del “deber ser” y las realidades de lo que se puede ser cualquier institución; en esta complejidad encontramos a la educación pública, tan amada por su valía y tan poco valorada por sus resultados tangibles; la mayoría de las personas adultas con hijos piensa que la escuela pública es una maravilla, pero si tienen las posibilidades, mejor inscriben a sus pequeños en una institución privada.

¿Por qué suele haber esa discrepancia? En primer lugar, sucede que la mayoría de las personas de nuestra generación proviene de escuelas públicas, es decir, para cuando fuimos niños, la oferta era muy poca y los costos de esas colegiaturas eran muy altos; también es un hecho que la dinámica social era diferente, y los resultados de la formación eran tal vez que mejores, o tal vez que eso creíamos, pero a final de cuentas eran diferentes.

Hoy la escuela enfrenta muchos retos que incrementan la complejidad: la dinámica familiar se ha transformado y la tarea de los padres de familia cada vez es menor en la cooperación para que los niños “completen” sus tareas académicas en casa, por el contrario, la escuela asume cada vez más el rol de formador desde la personalidad, los valores, la identidad, la ética y todo lo que tiene que ver con considerar a los pequeños estudiantes, como seres que en la mayoría de las veces, solo conviven con esos profesores y compañeros de clase; el resto del día puede ser una Tablet o un celular.

Tengamos en cuenta que nuestra SEP es muy joven, el 3 de octubre de 1921, se publicaba el decreto en el Diario Oficial de la Federación, con el que se creaba la Secretaría de Educación Pública, y asumía la titularidad del cargo su primer secretario, el Lic. José Vasconcelos Calderón, con la visión y necesidades de hace tan solo poco más de 100 años:

«Al decir educación me refiero a una enseñanza directa de parte de los que saben algo, en favor de los que nada saben; me refiero a una enseñanza que sirva para aumentar la capacidad productiva de cada mano que trabaja, de cada cerebro que piensa (…) trabajo útil, trabajo productivo, acción noble y pensam¿iento alto, he allí nuestro propósito”, José Vasconcelos.

Es necesario también pensar en la falta que están haciendo los presupuestos, dineros que no alcanzan para mantener los mínimos indispensables de edificios que, si no se mantienen funcionales, poco pueden representar en la formación de niños y niñas que requieren tener una imagen de la limpieza y el orden para construir su propia identidad a partir de entornos higiénicos y bonitos.

Eso sin dejar de lado la asignación de recurso para las nóminas; en 1919 había 9,560 profesores, pero para 1921 el número creció 25,312; al día de hoy, tan solo en nuestro estado se registran 127,352 profesores en la Secretaría de Educación Jalisco. Según el INEGI, por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, México cuenta con 1,225,580 de maestras y maestros en educación básica.

La revolución de la vida con las tecnologías que nos han tocado, obliga a repensar muchas cosas, y tal vez que ya se llegó la fecha de subir al escenario la reingeniería de la educación pública, porque los tiempos, las dinámicas y la filosofía de vida ya no es la misma de hace tan solo diez o veinte años. La sociedad líquida de la que habla Zygmunt Bauman nos hace cuestionar si el gasto en esos edificios, en esas butacas y en esos pizarrones sigue teniendo sentido, en “ese” sentido.

Procurar la transformación obliga a una parada, la reflexión ¿de dónde y cómo surgió la escuela pública? Debemos considerar que, para ese momento, el objetivo era dotar de elementos a toda la población que estaba totalmente carente de estudios, aquellos que de otra manera no iban a tener ninguna posibilidad de aprender a leer, escribir, y con un poco de suerte, tener un oficio como medio para mejorar su economía personal.

Mirar a la educación con ese sentido de justicia social, es reconocerle la altísima encomienda de atender a los niños sin contar con nada más que su propia inteligencia y la motivación intrínseca que se va movilizando a partir del descubrimiento de algo nuevo cada día.

La escuela de hoy puede decir que no cuenta prácticamente con los padres de familia, puesto que ambos hoy se encuentran trabajando con jornadas que agotan su tiempo y sus energías; son los profesores los que abrazan a sus alumnos, los escuchan y acompañan en su proceso de construcción personal. Es justo ahora cuando los maestros deben de tener el respaldo social para hacer la tarea más importante de nuestra vida: ser el refugio de las niñas, niños y adolescentes, ante la lucha diaria; pelea que se da en contra de la ignorancia, la falta de identidad, las drogas, la falta de autoestima, la violencia local y global, y un sinfín de elementos a los que están expuestos todos los días y a todas horas.

Nuestros niños, niñas y adolescentes no pueden esperar a que nos sobre el tiempo para atenderlos, aunque desgraciadamente poner un celular en sus manos los haga acallar la urgencia de escucharlos y atender sus demandas.

Disfrutemos este periodo vacacional con ellas y ellos, démosles espacio para que platiquen y cuenten sus preocupaciones, aspiraciones, pero pongamos en acción todas las ideas para que la escuela siga siendo ese lugar al que acuden cada mañana con emoción y alegría, donde se encuentran con sus mejores amigos, y donde está un tutor y guía que los apoya al contestar las preguntas importantes de la vida.

Que la escuela sea espacio de información, formación, refugio y protección. Que estas generaciones cada vez aprendan más cosas, descubran respuestas interesantes antes los enigmas del universo, pero, sobre todo, que no se sientan solos, que perciban el abrazo amoroso de una sociedad que confía en que cada uno de ellos ha venido a aportar algo extraordinario a nuestra sociedad. ¡Larga vida a la escuela pública!

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Tendencias

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