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MUNDO

Los errores de Trump que evitan su reelección: Kamala Harris será la primera mujer vicepresidenta en EEUU

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Política Global, por Jorge López Portillo //

En la Historia de Estados Unidos la elección ha sido resuelta cuatro veces en conflictos post electorales, esta será la quinta. Irónicamente Trump tiene un cuadro en su oficina de Andrew Jackson, quien era también corredor de bienes raíces y fue presidente en 1820, Jackson perdió la reelección en un proceso post electoral. Esta semana los estados de EEUU darán las actas de mayoria a Biden y de ahí decidirá la Corte.

El neoyorkino fue víctima de sus palabras, que le alejaron de un importante número de voto femenino, por su lado Biden debe cuidar no caer en el error de pensar que la mitad de los americanos están obligados a pensar como él, en especial porque los líderes de su partido pronto se burlaron públicamente de los ciudadanos que votaron por el presunto perdedor.

QUIÉN GANÓ LA ELECCIÓN: ¿EUA O EL DIVISIONISMO?

A pesar de la pandemia y a pesar de las encuestas, ambos candidatos obtuvieron número de votos record. Trump tiene más votos que Hillary u Obama y Biden más que Trump. El hecho más bochornoso es que casi la mitad de los americanos decepcionaron las expectativas de los especialistas mundiales y precisamente por eso es importante conocer el otro lado de la historia.

Es casi imposible que Trump logre revertir los resultados de las casillas clave para poder ganar la elección, de cualquier forma estos son los puntos relevantes del tema.

La Presidente de EUA es una elección con 50 reglas estatales y miles de reglas distritales. El artículo II de su Constitución es claro, las decisiones para designar a los integrantes del llamado Colegio Electoral, le compete a las legislaturas de cada Estado.

LO QUE TRUMP DEBE PROBAR

El reclamo de la campaña de Trump es que los alcaldes o gobernadores cambiaron durante este trimestre las reglas que permiten revisar la validez, recibir y contar los votos, lo que habría permitido votaciones irregulares desde personas muertas y alteraciones en las máquinas que cuentan boletas, hasta casillas con más votos en las urnas que en las listas de asistencia.

Veremos si logra demostrar que dichos cambios fueron ilegales y que fueron suficientes para afectar el resultado de la elección en ciudades clave para el Colegio Electoral, lo que depende de 50 mil votos repartidos en Atlanta, Filadelfia, Las Vegas, Phoenix y Detroit, del total de 150 millones. En el 2016 Trump ganó con 70 mil votos.

En el año 2000, hubo un problema similar con Gore vs Bush por los votos por correo en Florida, obligando a reconteos manuales para aclarar errores de las máquinas, manteniendo en suspenso la elección presidencial por 37 días. Hoy el reclamo es similar pero con respecto a varias ciudades, todas gobernadas por demócratas favoreciendo a Biden, así como hace 20 años un republicano en Florida favoreciendo a Bush, lo que en esa época fue cuestionado por los demócratas y por el mundo, pero que ahora no parece despertar sospecha o mayor problema.

El viernes pasado la Suprema Corte ordenó a los Estados mantener por separado el conteo de votos que no cumplen con las leyes locales, pero aún no decide si esos sufragios se tomarán como válidos por estar apegados a los reglamentos que fueron emitidos por los gobernadores o alcaldes durante esta época del Covid19 a pesar de ir más allá de la ley. La corte podría no pronunciarse si considera que el número anomalías no sería suficiente para alterar el resultado.

EL PROBLEMA DE PELEAR CON LAS TELEVISORAS

Ante la falta de un Instituto Electoral, los conteos rápidos y las encuestas permiten a las televisoras declarar ganadores por Estado la noche de la elección y de ahí todo se desenvuelve, días después los Estados terminan los conteos oficiales y por lo general coinciden con lo que las televisoras han proyectado. Pero, ¿qué pasa cuando las encuestas y las proyecciones fallan como pasó en el 2016 y ahora? Pues se hace un “cochinero”, ya que la percepción y la costumbre arrastra a los partidos a decir una cosa u otra.

Por meses se dijo que Trump perdería por un muy amplio margen y que los demócratas arrasarían en las dos Cámaras, incluso por más de 17%. La noche de la elección, todo cambió, aunque mantuvieron la mayoría en la Cámara de Representantes, los demócratas perdieron varios distritos, una gubernatura y hasta el momento en el Senado no hubo sorpresas. Irónicamente la certeza de un Senado Republicano elevó el mercado de valores ante la idea de que no habrá cambios a los impuestos en el futuro inmediato.

Trump inició ganado y eso fue el principio del problema, porque ante el escenario tan apretado y los avances de republicanos en los estados demócratas de la zona de los Grandes Lagos, se creó una idea de que repetiría su triunfo del 2020, pero los votos por correo llegados y contados días después de la jornada electoral revirtieron esas ventajas.

Básicamente Trump alega que la madrugada del 4 de noviembre, los demócratas se dieron cuenta de cuántos votos necesitaban y estos fueron llegando milagrosamente días después de la elección, en especial porque ese fenómeno se dio únicamente en ciudades gobernadas por los aliados de Biden y únicamente a favor del partido demócrata y para la elección presidencial, permitiendo votos y conteos a modo en las casillas clave que darían el triunfo en 5 ciudades. Pensilvania, Illinois y otros Estados han sufrido varios escándalos por elecciones fraudulentas. ¿Será?

TARDAN EN CONTAR LOS VOTOS

No hagas cosas buenas que parezcan malas”, poco favor le hacen a Biden sus compañeros cambiando reglas durante una elección en proceso, arriesgando la imagen o el resultado de una elección. Filadelfia, Detroit, Atlanta, Milwaukee, Minnesota, Las Vegas y Phoenix dieron un número final hasta el fin de semana.

De manera tradicional las televisoras anunciaron a quien ellos creían que sería el ganador antes de tener conteos reales, lo que ha provocado problemas, ya que esas proyecciones están basadas en números y valoraciones como los de las encuestas del 2016 y del 2020. Por un momento recordemos lo que pasó en México en el 88 y en el 2006.

Si los resultados anunciados por las televisoras el sábado pasado y Biden recibe actas de mayoría, habría ganado los Estados que ganó Clinton como Arizona y Georgia e incluso recuperado el llamado Muro Azul en los Grandes Lagos.

La evolución jurídica mexicana, generada por los conflictos post electorales de las campañas de Cárdenas, Clouthier y AMLO, previene problemas como las encuestas a modo, las aportaciones en especie por parte de los medios de comunicación, la identificación con fotografía de cada elector, la verificación del padrón electoral y claro la participación ciudadana y de los partidos para contar cada voto el día de la elección y en un mismo lugar a diferencia de lo que se permite en EUA en donde uno puede votar sin necesidad de mostrar identificación o enviar una boleta por correo a casillas en donde empleados de gobierno reciben y procesan los votos en oficinas cerradas. “En arca abierta, hasta el más santo peca”.

Con todo y la corrupción, podemos presumir que nuestro país tiene un sistema electoral “que ni Obama” –como decía AMLO-, mucho más claro que el de los americanos.

Si no se corrige el sistema de encuestas y de límites para cambiar reglas durante procesos electorales ya en curso, estos problemas se repetirán y traerá malas consecuencias, pero sus senadores y congresistas no tienen incentivos para modificarlo, porque duran hasta 50 años en el mismo cargo y si ese sistema les ha ayudado, ¿para qué cambiarlo? No lo hicieron en el 2000, no lo hicieron en el 2016 y tal vez no lo harán en el 2020.

Tal vez no nos guste pero Cuauhtémoc, Maquío, el Peje y sus equipos cambiaron a México. ¿Cambiará a EUA la derrota de Trump?

LA RAZÓN DEL VOTO Y LAS REPERCUSIONES POLÍTICAS

Según encuestas de salida a los electores, la razón por la que votaron 35% fue la economía vs 37% que lo hicieron por el COVID-19 y la solución a los problemas raciales, esto explica la diferencia de votos entre Biden y Trump.

Es de resaltar que Kamala Harris será la primera mujer Vicepresidenta, además es de color e hija de padre y madre inmigrantes. Como escribí en febrero, es altamente probable que ella sea la primera mujer Presidenta, en especial por la salud de Biden quien podría dejar la silla antes de su cuarto año. Pero ya hablaremos de ellos el lunes próximo.

El mandato del pueblo estadounidense hacia Biden es claro, aliviar el COVID-19 y las tensiones raciales, mientras que para Trump el mensaje es claro, 51% de los electores en su contra prefieren un lenguaje empático y amable, sobre una economía saludable.

Con Biden regresará la clase gobernante al Poder Ejecutivo de los EUA y por ende de su relación con el mundo con los efectos que ya he mencionado.

La redefinición del Partido Demócrata y del Partido Republicano ya que Biden fue el candidato demócrata que ha tenido menos apoyo porcentual de la población de color, hispana e incluso LGBT en los últimos 40 años, en contraste los republicanos lograron números record con dichas minorías, algo que no lograban en casi cuatro décadas, lo anterior por su mensaje pro empleo y clase media.

Nosotros pronosticamos “un final de foto” y así fue, a diferencia de los números proyectados por las grandes empresas de comunicación, que pronosticaron una victoria arrolladora y eso no sucedió. En consecuencia, cuando menos había un error de cálculo en pronóstico de la intención del voto general, cercano al 15%.

La emoción de Trump se tradujo en 71 millones de votos vs los 63 millones del 2016. Estos números son 10% mayores a los votos de Hillary en el 2016 y 7% mayores a los de Obama en el 2012, pero no la suficiente para contrarrestar la emoción de los que lo querían fuera, que suman más de 73 millones a favor de Biden en este 2020. La votación total pasó de 61% en el 2012, a más de un 65% en este 2020, con todo y pandemia pero lejos del 75% de la elección de 1900 o del 80% de la elección de 1830.

EL ESTADO DE LA ECONÓMICA

En el año con una de las peores crisis económicas que el mundo ha visto, los EUA se recuperan a pasos agigantados tanto en PIB como en empleo, el tema comercial logra repatriar empresas que se habían ido a las costas de Asia y en el tema energético EUA dejó de necesitar el petróleo de los países musulmanes. Esta historia continuará…

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MUNDO

¿Quién quiere asesinar a Trump?

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Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac //

Siempre detrás de los atentados contra figuras poderosas quedará la duda de quién es el que mece la cuna, normalmente los autores materiales son fanáticos o tienen un perfil psicológico con trastornos de personalidad o algún sujeto extremista, simpatizante o miembro de una secta.

Hay magnicidios que vienen a cambiar la historia y el de mayor impacto sin duda en los últimos 70 años es el asesinato en Dallas, Texas del presidente de EEUU, John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963. ¿Quién asesinó a Kennedy?, se preguntó el mundo. Las autoridades señalaron a Lee Harvey Oswald, un ex infante de marina estadounidense como su asesino, detenido 80 minutos después de perpetrado el suceso.

Pero Oswald nunca fue juzgado ya que dos días más tarde, mientras lo trasladaban y lo custodiaba la policía, Jack Ruby, un gángster de Dallas, le disparó y lo mató. Oswald negó haber realizado el crimen. Se concluyó que utilizó para hacer el disparo un rifle de francotirador.

En México se han registrado dos magnicidios en distintas épocas que han sacudido al país. Sucedió en Lomas Taurinas, Tijuana con el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, quien postulado por el PRI se perfilaba para convertirse en presidente de México y oficialmente se trató de un asesinado solitario, como es el caso del asesino confeso Mario Aburto, que está por recuperar su libertad tras purgar 30 años en una cárcel federal.

El 17 de julio de 1928 fue asesinado Álvaro Obregón, después de ganar la elección presidencial para el ejercicio de gobierno en el periodo 1928-1934. El político sonorense se había reelegido. El general Obregón al momento de su asesinato representaba a una importante fuerza política y una notable influencia sobre el bando vencedor emanado de la Revolución. Su asesino fue José León Toral, considerado un fanático católico, sin embargo, siempre quedó la duda si el autor intelectual fue Plutarco Elías Calles, el principal beneficiario de la muerte de su paisano Obregón al quedarse como el heredero del poder.

FALLIDO INTENTO DE ASESINATO DE TRUMP

La noticia que recibimos la tarde del pasado sábado que se había registrado intento de asesinato del candidato presidencial republicano, Donald Trump en un mitin en Pennsylvania, del cual por fortuna salió con una herida en la oreja, estremeció al mundo, por tratarse no sólo de un ex presidente, sino también de alguien que ante este suceso aparecía con serias posibilidades de ganar la elección presidenciales de noviembre próximo al tener enfrente de contrincante al actual presidente de EEUU, Joe Biden, pero con evidentes problemas de salud mental como lo ha evidenciado en sus discursos de campaña al cambiarle de nombre a figuras muy públicas.

Al salir con vida de este atentado y la forma como mediáticamente se ha manejado con esa foto de Trump cuando era levantado por agentes del servicio secreto, con el brazo en alto y el puño cerrado con la bandera de EEUU hondeando al fondo, aumentan las probabilidades de ganar las elecciones presidenciales de noviembre próximo para regresar a la Presidencia.

Por cuestión de milímetros la bala que le dirigió el asesino no alcanzó el objetivo del asesinato.

En torno a este intento frustrado de magnicidio, sobran las especulaciones, pero hay dos visiones, alimentadas por las filias y las fobias de unos y otros: una, que fue un autoatentado y un montaje para aumentar su popularidad; dos que la nomenklatura del poder norteamericano está detrás del intento de homicidio, porque como sea, tratan de evitar que vuelva a la Presidencia de los EEUU, ya que de diversas formas se le han cruzado para evitar que vuelva a la primera magistratura del país, ya que iría en contra de las políticas externas del Presidente Biden, en particular, en torno a la posición de la guerra entre Rusia-Ucrania, que ha sido apoyada firmemente por el gobierno norteamericano.

Desde ya, Donald Trump Jr., ha fijado en la parte superior en su página de X, la frase: ¡Nunca dejará de luchar para salvcar a Estados Unidos!

LAS TEORÍAS DE LAS CONSPIRACIONES

En la lucha descarnada por el poder todo puede pasar, la teoría de la conspiración seguramente se nutrirá con interpretaciones, como lo estamos viendo que hubo un buen número de voces que vieron al asesino subirse al lugar donde se instaló para cazar al candidato presidencial republicano, sin que el servicio secreto norteamericano hubiera hecho algo por evitarlo y estos lo asesinaron después de que Thomas Matthews Crooks realizó los disparos.

Si hubo o no mano negra detrás del joven de 20 años Thomas Matthews Crooks, quien tenía un canal de YouTube sobre armas, difícilmente se sabrá, pero lo cierto es que la violencia alcanza a la política norteamericana, el tema de la necesidad de un control de armas, vuelve a discutirse, sin embargo el mismo Donald Trump ha defendido a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (ANR), como lo hizo en Houston el 27 de mayo del 2022 ante un público en su mayoría integrado por hombres blancos y mayores. “La existencia del mal en nuestro mundo no es una razón para desarmar a los ciudadanos respetuosos de la ley. La existencia del mal es una de las mejores razones para armar a los ciudadanos respetuosos de la ley”.

Eso dijo Trump. ¿Seguirá pensando lo mismo después de este sábado violento en el que pudo perder la vida?

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MUNDO

Muchas interrogantes: Trump, el atentado

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Opinión invitada, por Juan Raúl Gutiérrez Zaragoza //

A estas alturas todo el mundo, literal, sabe del atentado en contra del pre-candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos de América, Donald Trump.

El resumen es sencillo, un tipo disparó contra Trump, falló y lo eliminaron. Sin embargo, es bastante más complicado de lo que a simple vista aparece ante nuestros ojos.

La primera duda que he visto o escuchado es ¿por qué a Donald Trump lo protege el Servicio Secreto? La respuesta la encontramos en la Ley de Expresidentes de aquel país que otorgó, en 1958, a los expresidentes y sus esposas una protección de por vida del Servicio Secreto, una pensión, personal y gastos de oficina, y seguro de salud.

Enseguida se analizará hasta la saciedad la actuación, precisamente, del Servicio Secreto con al menos las siguientes interrogantes básicas: ¿cómo nadie se pudo dar cuenta de que había una persona en una azotea con un arma larga? Para el profesionalismo que caracteriza a los agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos pareciera muy fácil haber cubierto el área, en esa zona de Butler, Pensilvania, donde sucedieron los hechos, no tiene edificios, por lo que sería, en principio, sencillo de cubrir el espacio visual completo, incluyendo las terrazas de las casas y/o graneros.

Continuemos, se efectúa el disparo agresor, impacta en la oreja derecha del blanco, este voluntariamente se arroja al piso, llegan los agentes del Servicio Secreto a cubrirlo totalmente y hasta aquí la escena va (medianamente porque faltaron los escudos balísticos que protegieran al principal) como lo marcan sus protocolos. Las interrogantes vienen aquí: ¿Cómo le permitieron los Agentes a Trump levantarse y exponer su pecho y cara en al menos tres veces por cinco segundos aproximadamente? Vaya, le dio tiempo a Trump de encarar al público, levantar la mano y gritar tres veces ¡fight! ¡fight! ¡fight!

Otro detalle a analizar es el tiempo que pasa entre el disparo que impactó la oreja de Trump y la reacción del francotirador del SS para neutralizar al agresor, pareciera que desde antes de la reacción ya lo tuviera en la mira. En efecto, de lo que se desprende en los videos públicos disponibles, se aprecia que, al parecer, el francotirador de la Agencia, ya estaba observando al agresor por su mira telescópica. No paran las interrogantes ¿lo tenía efectivamente en la mira? ¿si fuera así, este Agente le informó o no a sus superiores de la situación? ¿recibió la orden de disparar al agresor antes de que este accionara su arma, no obedeció? ¿No recibió esa orden hasta después de que el francotirador detonara la letal bala?

Más aún, en prensa y redes sociales estadounidenses corren un sin número de versiones que se habrán de convertir en líneas de investigación, narro dos de ellas: la primera, que personas asistentes al evento señalaron a diferentes autoridades policiales de la presencia de una persona en esa terraza y la supuesta declaración, en una de esas redes sociales, la segunda, la del Agente del SS que mencionó que, supuestamente, mencionó que avisó a su rango siguiente en la línea de mando y que este no le autorizó el disparo oportuno que impidiera la agresión.

Continúan las preguntas ¿por qué el o los disparos al agresor fueron mortales? ¿pudieron ser solo para inmovilizarlo y después interrogarlo? Al fin, eran solo 120 de metros de distancia, que para un francotirador entrenado es una distancia corta suficiente para hacer impacto en una parte del cuerpo que no causara la muerte. Cuando digo “solo 120 metros” parecieran muchos, pero como referencia señalaré que el record de un experto en este tipo de disparos fue atinar a su blanco a 3,540 metros.

Todavía hay muchos cuestionamientos, cito algunos: ¿quién fue el agresor más allá de su nombre (Thomas Matthew Crooks, de 20 años, quien vivía en Bethel Park, Pensilvania)? ¿Cuáles fueron sus motivos? ¿A qué grupo representaba? ¿Representaba a algún grupo o solo se le ocurrió un sábado cualquiera? ¿Quién o quiénes permitieron que estuviera en esa terraza?, estos, entre muchos otros por supuesto.

No faltarán las teorías del complot y de conspiración, dejemos que la autoridad correspondiente investigue.

Por otra parte, es imposible no referirme a la imagen de Trump, que ilustra a varios rotativos mundiales en su portada: la sangre en su rostro, el puño en todo lo alto, la mirada de los Agentes del SS, la bandera ondeando, etc., sin duda será la foto de la campaña de Trump y se convertirá en un ícono de esta generación, a estas alturas debe haber ya miles o millones de camisetas y otros souvenirs con esa imagen.

Perdón, pero tengo que seguir hablando de esa imagen porque lo tiene todo para darle una potencia visual que difícilmente será superada en lo que resta de esta campaña y las subsecuentes, será icónica. El marco referencial de la foto, es insuperable, representando a un Trump fuerte, enérgico, decidido, valiente, que será contrastada a la de Biden en el anterior debate, donde todos lo vimos frágil, débil, dubitativo, temeroso. El Trump que, en un momento tan difícil, con su vida en peligro tiene la cabeza tan fría que se levanta victorioso, arenga a sus seguidores y los conmina a pelear, frente a la imagen de Biden, que en un ambiente mucho más relajado confunde los nombres del Presidente de Ucrania con el de Rusia y el de su propia vicepresidenta con el de Trump. El contraste entre ambas situaciones será inminente y JB no saldrá bien librado.

Vamos con un poco de números, 2 % es la diferencia a favor de Trump después del debate, veremos en la siguiente medición cuánto aumenta. En el caso de Reagan después de su atentado, la diferencia fue de 22 % en el aumento de su popularidad. En las casas de apuesta, después del atentado, la probabilidad de triunfo de Trump aumentó 10%, quedando en 70 contra el 17 de Biden.

Para la contienda presidencial, si es que se mantienen estos dos candidatos, la pregunta no será si gana Trump, sino por cuánto ganará.

Por si faltara poco, todo esto se da en medio de una generalizada política del odio en casi todo el mundo, contando lo público y lo privado, baste solo ver nuestras propias redes sociales y encontraremos innumerables ejemplos de esa polarización.

Tenemos que revisar analistas, columnistas, youtubers, entre otros actores, cuál es nuestra contribución al clima de odio reinante.

Me despido con dos preguntas ¿qué tanto cambiará el mundo después de Butler? y, ¿seguros que Hollywood o alguna plataforma creadora de series no está escribiendo ya el guion?

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MUNDO

El odio, veneno social

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De primera mano, por Francisco Javier Ruiz Quirrín //

LA HISTORIA registra múltiples atentados contra presidentes en funciones y candidatos a la Casa Blanca en los Estados Unidos.

De los presidentes, desde Abraham Lincoln en el siglo XIX, hasta el de John F. Kennedy en 1963, pasando por atentados a los que sobrevivieron –entre otros- Roosvelt, Nixon y Ronald Reagan, éste último en1981.

Entre los candidatos asesinados, inolvidable el de Roberto Kennedy en 1968, en el Hotel Ambassadour en Los Angeles.

Ayer, este sábado, el seguro candidato del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump, sobrevivió a un atentado con disparos de arma de fuego por parte de un joven de 20 años, que segundos después de tratar de herir a su objetivo, fue abatido por el servicio secreto.

Trump se puede decir, es un hombre muy afortunado ahora, por dos razones. La primera porque una bala apenas y le hirió en su oreja y porque, si lo hubiera planeado no le hubiera salido tan perfecto.

Ahora, ha obtenido una mayor celebridad y después de este suceso, sus adversarios del Partido Demócrata están pensando –sin duda alguna- en desistir llevando como su candidato al presidente Joe Biden.

Desde que los primeros ingleses arribaron a Norteamérica, se sembró la semilla del odio y el racismo.

Para el “gringo”, el mejor indio es el indio muerto. Trataron de exterminar a las etnias originales. Las que quedaron fueron puestas a trabajar para generar impuestos al gobierno, como lo podemos constatar en todo el sur de la Unión Americana.

A partir de entonces y aunque la llegada de millones de inmigrantes de todo el mundo que con su esfuerzo y trabajo han participado en hacer de esa nación la más poderosa del planeta, el racismo y el odio ha continuado por generaciones en el “gringo puro”.

Donald Trump ha sido uno de los mayores instigadores de ese odio en nuestros días. Simpatizante de que cada norteamericano se arme para autodefenderse, la facilidad legal para hacerse de armas ha facilitado el ataque y asesinato de miles de inocentes, sobre todo de jóvenes en las escuelas.

México no escapa a la cultura del odio. En 2018, se le preguntó “en corto” a Andrés Manuel López Obrador cuál había sido su secreto para obtener el triunfo de manera contundente.

“Muy simple –comentó- fomentamos el descontento”.

Ya sentado en la silla presidencial, se esforzó porque el pueblo odiara a los “enemigos de la cuarta transformación”, entre quienes se contaron a dirigentes empresariales, políticos de la oposición y los más célebres periodistas.

Hay políticos como Lilly Téllez o Germán Martínez, empresarios como Claudio X. González, o bien, periodistas como López Dóriga, Loret de Mola, “Brozo” y Carmen Aristegui, que han sido puestos en tal vulnerabilidad, que si algún día deciden dar un paseo por la alameda central de la ciudad de México, podrían ser víctimas de un atentado.

La combinación de ausencia de la autoridad, la impunidad, la falta de valores e incluso, la ausencia de Dios en los hogares, han permitido un coctel de tal violencia, que vivimos días en que la vida no vale nada, como bien cantó José Alfredo Jiménez.

TARDE pero sin sueño, llegó la lluvia al centro del Estado este fin de semana… Fue apenas el comienzo y una pequeña prueba de lo que podría ser una continuidad en este seco verano… Vale más que así sea, porque hay compromisos de tipo político que requieren de la lluvia para poder presumirlos… Porque si no sucede, el problema político se vendrá encima.

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