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OPINIÓN

Los nuevos estilos del poder

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Por Isabel Venegas //

Tener un juicio crítico no significa vivir pensando o buscando el lado negativo de las cosas; se trata más bien de asumir la realidad para que a partir de eso se puedan encausar las acciones, corregir y mejorar; para ello es importante establecer más allá del idioma con el que la comunicación se vuelve efectiva, la forma del diálogo. En cada sexenio el presidente en turno define su estilo, su tono al hablar y la estrategia con la que piensa atender a los medios, pero es ese mismo tono de voz e incluso sus ademanes, los que se van adueñando de la escena configurando también a su gabinete y a la mayoría de los integrantes de sus equipos de administración.

Pongamos de ejemplo a Vicente Fox cuando tomó un discurso lleno de imágenes del rancho, del pueblo, cercanos al cotorreo y del que muchos otros aprovecharon la patente para llevar a sus presentaciones. Recuerdo cuando un programa de televisión llamado “Otro Rollo” que conducía Adal Ramones, fue el detonante para ese nuevo estilo de campañas políticas. Vicente rompió el rating y definió el hito entre lo que muchos calificarían como el peor momento de la democracia en México, aunque para otros, ese fue el detonante en el que la formalidad y la etiqueta ajena a la nación agonizaban para dar paso al nuevo perfil: ese político más ciudadano y más de a pie que otra cosa, montado a caballo, con botas y cinturón piteado…, que no pretendía enriquecerse robándole al pueblo, porque el pueblo era él.

Era la ocasión perfecta para que México se volviera a sentir identificado con su “representante”, la figura en la que se depositaba no solo la confianza de llevar al país a buen puerto, sino que sus expresiones, su informalidad, el carisma e incluso el albur dotaban de los elementos para enaltecerlo por sobre una capacidad que podría o no ser bien evaluada. Así se subieron a ese tren todos los candidatos, queriendo dejar a un lado una imagen que ya traía consigo facturas muy caras por pagar; quisieron competir entonces con puntos a base de hacer reír, se debían ver más humanos, más sencillos… tal vez, menos capaces, porque eso del tecnicismo y de la formación parecía ser la razón que justificaba el que un grupo de expertos pudieran haberse apoderado de tantos bienes sin el menor juicio: sabiduría mal empleada.

Recuerdo que Adal conminaba a Fox a regresar al programa, una vez que fuera presidente; era una promesa que arrancó aplausos por tan “valeroso y arrojado” compromiso. ¿Cómo iba una figura presidencial llena de símbolos y protocolos ir a un programa de chacoteo y rebane? Era ese doble sentido que todo lo permitía, pero más aún, divertía. Hacía que la política retomara un poder que veía perdido pero era tal vez el remate que habría de pagar después, mandándola a un estado de coma, es decir, de gravedad pero viva al fin.

Y sin querer evocar a ninguna de las administraciones pasadas, valorando o enjuiciando sus logros o errores, lo que pretendo poner sobre la mesa es esa continuidad en minimizar el discurso profundo de la política, banalizándolo y observando que “vende” más, entre menos contenido tenga. Eso sería un juicio duro para la formación ciudadana, sería tanto como decir que como pueblo todavía no tenemos la capacidad de digerir ideas profundas, análisis reales o debates bien dados.

Pero no es el presidente Andrés Manuel chacoteando en las mañaneras, recargado en el atril sobre su brazo derecho como si fuera Arturo de Córdova diciendo su frase “esto no tiene la menor importancia”, haciendo bromas y tomando casi todo a la ligera, con lo cual deja una estela de dominio y control sobre el tema, que a unos causa alivio, a otros encanta y a otros más hace reír. El porcentaje que se molesta, que se indigna por la forma y el tipo de respuestas que da, es el mismo porcentaje que podría llegar a perder de haber elecciones en este momento.

Y es que muchas veces erramos el concepto de valentía. La mayoría en su momento llegó a elevar a los nichos de santidad a esos conductores de televisión que se “atrevían” a burlarse de los candidatos durante la contienda electoral, chacoteando con el que al cabo de pocas semanas sería el nuevo presidente de la nación. El reclamo a Enrique Peña Nieto quien aparecía en la escena pública como el “cobarde y débil” para contestar los agravios del presidente de Estados Unidos, ponía en una muy ventajosa posición al que en su momento fuera un candidato de oposición, cuya voz enérgica y reclamante, sobresalía de entre el resto de los candidatos, incluso del que compartía la contienda abanderando el mismo partido del presidente en turno.

Sí, así somos, queremos todo: que sea valiente, enérgico, fuerte y atrevido, pero tierno y dulce, jocoso y amable. Que tenga dominio total sobre el ejercicio del poder, pero que no sea autoritario, que controle con mano firme, pero que nos permita hacer una que otra –travesurilla- dependiendo del papel que se juegue.

México es un país grande, diverso, desigual, en el que caben todos los reclamos, desde el gran empresario que pide que no se suban más los impuestos porque deja de ganar tanto como tenía presupuestado, al mismo tiempo que los taxistas piden que se regule el uso de las aplicaciones digitales, en tanto hay comunidades para cuyas niñas y adolescentes todavía está latente el riesgo de ser vendidas, esclavizadas o asesinadas con la mayor crueldad, porque los videos y productos derivados de ese horror también tienen su propio mercado.

Ninguna de las demandas pierde sentido frente a otras. Todas tienen su legítimo espacio para el reclamo, pero es ahí donde un gran comunicador le lleva delantera al político o estratega que en el fondo buscamos para cada puesto de elección; debemos entonces hacer preguntas más frecuentes sobre qué es lo que queremos, cómo lo queremos y cuáles son los costos o consecuencias negativas por optar entre tal o cual rumbo.

Hace casi veinte años Carlos Monsiváis escribía con respecto al cambio que el milenio traía consigo: “Para modificar el look, el político acepta la televisión ya convencido de que el porvenir no le corresponde al capaz de gobernar sino, tentativamente, al facultado para hacer reír, y éste es el nuevo training que sustituye a las horas en antesalas y a los méritos en campaña. A todo se prestan, a iluminar los semblantes ante la perspectiva de oír o decir algo divertido; a ver el naufragio de su velocidad mental ante el vértigo del animador que no le da tregua al silencio tal vez para disimular la lentitud del entrevistado…”

No nada más es el presidente de la república, ni algún gobernante o diputado en particular, es un estilo que se impone en el formato del quehacer político, pero antes de seguir ahondando en estos temas, debemos reconocer la enorme importancia que la política tiene para con todos, en todos los espacios. Deberíamos ser más democráticos, más comprensivos y más argumentativos; resulta urgente revalorar el ejercicio de la política como algo que no tiende a morir, sacándolo urgentemente de la misma casilla de la corrupción o de la ineptitud.

Probablemente este sea justo el momento en el que debamos comenzar a ver las cosas con un juicio severo pero con un sentido positivo; entender que la política en nuestro país ha sido la vía para construir grandes instituciones, muchos avances y una cultura de la que nos podemos preciar a lo largo y ancho del mundo. Nuestro sistema electoral se ha robustecido, y los mecanismos de transparencia se instalan con la intención de ir formando parte de una dinámica cada vez más común.

Este no es un acto de generosidad, no son las nuevas generaciones concediendo un voto de confianza a lo que en el pasado pareciera haber estado todo mal. Es una invitación a retomar el valor de la evaluación para recuperar lo positivo y encontrar ese justo medio en el que la autoridad se asume con total madurez y responsabilidad, habiendo evidenciado un alto nivel de compromiso y capacidad, impidiendo que el chascarrillo sea la mascarada que oculte la falta de pericia. Mucho éxito a todos, porque para exigir un buen dominio en la agenda pública, primero debemos asumir el control de nuestras propias vidas, lo cual es mucho más determinante que cualquier puesto de elección popular.

Mat. y M. en C. Isabel Alejandra María Venegas Salazar

E-mail: isa venegas@hotmail.com

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OPINIÓN

Mario Delgado y el futuro de Morena en Jalisco

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Los Hombres del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac //

La visita de Mario Delgado a Jalisco empieza a dejar en claro la ruta que tendrá Morena para la lucha electoral en el 2021, quien es señalado como el favorito para convertirse en el nuevo presidente de esta organización política.

En el entorno del gobierno de la Cuarta T hay una diversidad de grupos que bien podríamos encuadrar entre los radicales y moderados. Por un lado, Bertha Luján y Alfonso Ramírez Cuellar, forman parte del ala radical y Mario Delgado del ala moderada. En otro plano habrá que considerar a Porfirio Muñoz Ledo, cuyo talento político es reconocido por tirios y troyanos, el único en México que ha llegado a ser presidente de dos de los partidos político más grandes de México (PRI y PRD), y ahora se apunta para presidir Morena. De Yeidckol Polevnsky habría que señalar que realizó un trabajo acorde al interés y lineamientos de López Obrador, cuidando los equilibrios internos que permitieron la articulación del Movimiento de Regeneración Nacional y a la postre el triunfo del tabasqueño.

EL HOMBRE DE LA UNIDAD

De todos los aspirantes a la presidencia de Morena el político originario de Colima es el que mejor encaja en el proyecto de la Cuarta T que impulsa el Presidente López Obrador al contar con una serie de atributos que podrían permitir un trabajo que tienda a la consolidación de este Movimiento llamado Morena que aún dista bastante de ser un partido político, toda vez que deben aprender a vivir, primeramente, lo que es la vida institucional.

El cuartelazo que le dieron a Yeidckol Polevnsky por parte de los radicales encabezados por Bertha Luján y Alfonso Ramírez Cuellar, volvió a repetir la historia de lo que es la izquierda dogmática del todo o nada, historia que echó a perder al PRD que finalmente quedó secuestrado por un grupo de mercenarios de la política.

Mario Delgado todo parece indicar que es el candidato que tiene la bendición del Presidente López Obrador al ganarse la confianza con su operación desde San Lázaro, su oficio político lo demostró en la conducción de la bancada de este Movimiento en la Cámara Baja, apegándose lo más posible a los lineamientos del jefe político, al hacer valer la mayoría para la aprobación de cambios al marco jurídico que se ha requerido.

ORDEN EN JALISCO

En su visita de proselitismo que hizo a Guadalajara entre los militantes de Morena se vio que diversas expresiones se hicieron presente para darle su espaldarazo. En el encuentro que mantuvo con los morenos locales todo mundo se quería tomar la foto con Delgado, quedando claro que tendrá la tarea de estar al frente en los procesos de elección de los candidatos, de convertirse en el futuro presidente de Morena, si es que no sucede algún hecho extraordinario de aquí a la elección que será a través de encuesta y que le tocará coordinar al Instituto Nacional Electoral (INE), lo que garantiza un juego limpio y la credibilidad, que es muy importante para evitar dar pie a la judicialización de la elección, en lo que son tan dados en Morena.

La visita de Mario Delgado a Jalisco dejó en claro la importancia que tiene el senador Alejandro Peña, que sigue muy cercano al Coordinador General de Programas para el Desarrollo del Gobierno Federal, Gabriel García Hernández, quien con Delgado seguirá como uno de los operadores y su opinión tendrá su peso al momento de que se tomen las decisiones.

Por cierto, Alejandro Peña acercó a Mario Delgado a varios personajes de influencia política en Jalisco quienes sin ser militantes o simpatizantes de Morena, quiso conocer sus visiones sobre algunos temas de orden político y social de la entidad, entre ellos un notable dirigente de una central obrera y un diputado afín a Movimiento Ciudadano, lo que habla del talante del político colimote que no se queda únicamente con la visión de gente de su partido, sino que le gusta construir puentes.

LOS ASPIRANTES

Llamó la atención que los principales aspirantes de Morena a las alcaldías metropolitanas hicieron acto de presencia, buscando tomarse la selfie con Delgado. Allí estuvieron muy cerca Alberto Uribe, quien seguramente estará en la boleta del 2021, ya sea como candidato a la alcaldía de Guadalajara o de Tlajomulco. Hay que ver esta noche la entrevista que le hizo Zul de la Cueva en Los sótanos del poder, muy interesante las revelaciones que hace Uribe.

De igual forma se vio en este evento a la regidora de Guadalajara, Claudia Delgadillo, quien también buscará convertirse en la candidata a la alcaldía de la capital jalisciense o bien podría regresar al Congreso del Estado. El comunicador Óscar Ábrego también ya se dejó ver y le está echando todos los kilos para que en su primera incursión en el mundo de la política partidista, convertirse en el candidato de Morena a la alcaldía de Zapopan.

Toño Pérez Garibay allí también estuvo, quien lucha por ser el abanderado de Morena a la alcaldía de Guadalajara, admirable el tesón de Toño, por trascender en el mundo de la política, distinguiéndose con su discurso de unidad, con una gran sencillez y humildad. Alberto Maldonado Chavarría, allí también anduvo, entusiasta promotor de Mario Delgado.

LA ENCUESTA

Mario Delgado ya conoció a los morenos jaliscienses que le expresó una buena parte de ellos su respaldo y les dejó en claro que los candidatos serán aquellos que tengan el respaldo ciudadano y que se decidirá por el método de encuestas, evitando las asambleas que dejan mucha gente lastimada.

El primer paso ya está dado para que se ponga orden en Jalisco y después, cuando se defina la presidencia de Morena por medio de la encuesta, que creo será Mario Delgado, vendrá la siguiente etapa, de selección de candidatos a las alcaldías de todo el Estado, así como a las diputaciones locales y federales.

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OPINIÓN

Las uvas de la discordia en el alfarismo: En 2021 el paradigma cambia

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Opinión, por Jorge Zul de la Cueva //

El sistema político estatal ha colapsado, está agónico y con respiración artificial. Va a tener que reinventarse porque las reglas con las que quisieron jugar ya no son sostenibles y una enorme crisis de credibilidad está haciendo temblar las estructuras de poder rumbo a 2021. No puede ser todo un mismo trato de corruptos repartiéndose posiciones con todo lo que no sea ellos rechazado y afuera, eso es insostenible.

Si el grupo político de Enrique Alfaro es un puñado de personas al centro de las cuales no está el bien común sino Enrique Alfaro (como afirmó Alberto Uribe en Los Sótanos del Poder), entonces a Jalisco lo gobierna una mesa de cuando mucho cinco jefes que desconfían cada vez más los unos de los otros y todo esto rodeado por la más mórbida, incapacitante y entorpecedora burocracia de alianzas tejidas y acuerdos con grupos y más grupos antagónicos que se estiraron y tuvieron que echar mano de hasta su más incompetente incondicional para llenar las sillas y las posiciones de poder que les correspondían.

Casi no hay actores capaces bajo el puñado de líderes. Como la Rusia de Stalin, después de las purgas, no tiene generales curtidos para enfrentar la guerra, sino productos maquillados que además están divididos entre ellos por profundos recelos.

No tienen un proyecto conjunto más allá de la correlación de utilidad que los unió en torno a un jefe político cada vez más más aislado en sí mismo con una ruta hacia la presidencia cantada antes de tiempo y por ende cada vez más pantanosa y llena de enemigos.

En la medida que el poder del jefe reduce su fulgor, también como consecuencia lógica, se afloja el pegamento de las alianzas. El Gobierno de Jalisco es un barco lleno de aviadores inconfiables y eso explica al líder malhumorado, que sabe que las uvas de la discordia irán alimentando rencores personales al interior de un castillo donde la hoguera de las vanidades y las aspiraciones políticas hará arder el fuego de las traiciones en una pira cada vez más incontrolable rumbo a 2021. Los que no logren cumplir con sus aspiraciones buscarán venganza.

El PAN, el PRD, El PRI, son actores testimoniales que queman los muebles de la sala para dar último calor a la mortecina hoguera de su colapso. No conectan con nadie, ni con la realidad y es porque sus actores no tienen relación con la sociedad, si les venden un kilo de tortillas en 500 pesos les parece que eso cuesta. Viven en una burbuja cupular y lanzan al aire arengas que se pierden y se hunden en el cieno de su propia intrascendencia.

En el caso del PRI las ansias de irrelevancia son tales que han arrinconado hasta hacer insostenible la posición de sus dos únicos actores relevantes: Mariana Fernandez y Miguel Castro. Ellos no pueden quedarse en el partidazo sin ser sepultados por su irrelevancia. Y del PAN, ¿Quién de trascendencia queda para irse? La cúpula de Jalisco es una fiesta de pocos amigos en la que no cabe nade de afuera y lo que es peor a nadie de afuera le interesa entrar.

Morena, que debería ser un espacio de la más abierta participación ciudadana también se pierde en las complejidades de la lucha por la dirigencia y a pesar de tratarse de “una poderosísima fuerza electoral”, (como la llamó en entrevista para Los Sótanos del Poder el joven Alejandro Puerto, que ha levantado la mano poniendo sus miras Zapopan), enfrenta enormes dificultades para pasar de movimiento social a partido institucional y el tiempo juega en contra. Morena puede dar cabida en los espacios de participación a actores como Alejandro Puerto, Candelaria Ochoa, Rodrigo Cornejo y en general gente que sabe qué pasa en la calle, gente real y de carne y hueso, gente con raíz en la sociedad y así conservar su parte más valiosa: la de representar realmente a un movimiento social. También, naturalmente, deberá dar espacio a líderes y operadores políticos capaces para ser eficiente, pero si ganan aquellos que no representan más que sus intereses personales, Morena se convertirá rápidamente en uno más de los monstruos irrelevantes que viven del erario. Ganará posiciones para grupos y a cambio perderá todo.

A los políticos profesionales les llega una encrucijada terrible. Sus métodos ya se agotaron e ir a las colonias con carpas llenas de dentistas y peluqueros no va a ser visto como una benevolencia sino como un chantaje.

Las rifas, las sonrisas blancas, los postureos huecos en torno a la emergencia del momento, twitteo de apoyo y abrazos a Myanmar, Salvemos a los Ajolotes, no uses popotes… Todas esas tonterías no van a ajustar para nada. Las causas de postureo de los actores vanos y huecos no van a emocionar a nadie y por eso están temblando. No saben qué hacer porque todo lo quieren hacer desde adentro de un sistema vacuo, hueco, corrupto y diseñado para robar groseramente a las personas. Lo que hay que hacer es enfrentar ese sistema y eso no se puede desde el privilegio que emana del mismo. No pueden dar el salto y están aterrados. Mueren de ganas de conservar el privilegio y no han entendido que el privilegio es justo lo que hay que reventar.

En ese sentido lo único interesante de esta elección estará en los márgenes, en lo que puede ser Morena si pone su mirada en lo pequeño, en lo honesto o en lo que puede ser Futuro que acaba de obtener a regañadientes su registro, a mi gusto gracias a la presión ejercida en las redes sociales.

En mi opinión esta elección se trata de poner los márgenes al centro, lo digo con todo respeto.

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OPINIÓN

Las redes sociales y los nuevos retos políticos: Aumentan los problemas de salud mental y conductual

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Opinión, por Armando Morquecho Camacho //

“Nada extraordinario llega a la vida de los mortales, sin alguna maldición”.

SÓFOCLES

Tal y como lo mencioné la semana pasada, las redes sociales no solo están cambiando el mundo, en términos positivos, también, lo están cambiando en términos lamentables. Sin embargo, nos guste o no nos guste, las redes sociales y las tecnologías de la información, llegaron para quedarse, y nosotros no tenemos de otra más que adaptarnos legislativa y socialmente a los cambios que estos medios de comunicación e interacción seguirán generando en nuestras vidas.

Una de las principales afectaciones que las redes sociales tienen en la vida de sus usuarios, son los daños de carácter psicológico, que de una manera casi imperceptible, afectan a miles de personas, en especial a los más jóvenes.

DEPRESIÓN Y ANSIEDAD

Según Jonathan Haidt, psicólogo social y autor del libro ‘”The Righteous Mind: why good people are divided by politics and religion,’’ La depresión y la ansiedad han aumentado a gran escala en adolescentes, y esto empezó justo entre 2011 y 2013. Según el profesor de Liderazgo Ético de la Universidad de Nueva York, un total de 100,000 mujeres adolescentes son hospitalizadas cada año por heridas autoinflingidas e intentos de suicidios.

En las adolescentes mayores, esta estadística subió en un 62%, mientras que en las preadolescentes, ha subido en un 189%. Casi el triple.

Pero las cifras expuestas por Jonathan, se ponen aun peor, ya que el mismo patrón se presenta con los suicidios. En las adolescentes de 15 a 19 años, el número aumentó en un 70% en comparación con la primera década de éste siglo. Mientras que las preadolescentes, que empezaron con tasas muy bajas, la cifra aumentó en un 151% y este patrón apunta directamente a la influencia que tienen las redes sociales en la vida diaria de millones de jóvenes.

Facebook, Twitter, Instagram, Youtube y ahora, Tik Tok, no solo son centros de interacción, también se han convertido en centros de reconocimiento y de rechazo social, en los que cada like representa aprobación.

Hoy en día todo lo que haces en línea es registrado y analizado. Cada acción que tú realizas es monitoreada y estudiada cuidadosamente; desde qué imagen y video te detienes a ver, hasta la cantidad de tiempo que inviertes viéndolos.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La inteligencia artificial que rodea a todas a estas redes sociales ha crecido sin control y su capacidad de almacenar datos, perfiles, así como su capacidad para estudiarlos ha evolucionado de tal manera, que ya no está sometida al control humano.

Tan es así, que por más difícil que resulte creerlo, actualmente una computadora en Silicon Valley es capaz de saber cuándo nos sentimos solos, deprimidos o si somos introvertidos o extrovertidos, y en base a eso, darnos contenido en nuestras redes sociales, según perciben nuestro estado de ánimo o nuestra personalidad.

Es por ello, que el desarrollo tan grande que han tenido las redes sociales en el mundo demuestra que son manejadas no solo por ingenieros, sino también por expertos en psicología persuasiva, que poco a poco, han sido capaces de modificar la conducta social de las personas, creando un hábito adictivo.

Y en este tema, quienes resultan más afectados son los jóvenes, en especial aquellos que forman parte de la famosa Generación Z, quienes desde muy temprana edad han tenido acceso a las redes, construyendo así una generación cada vez más irritable, inconforme, frágil, subversiva y con altos niveles de ansiedad y depresión, lo que ha llevado a lo anteriormente expuesto: un aumento en los problemas de salud mental y conductual.

LAS BONDADES DE LAS REDES SOCIALES

Cuando hablamos de las redes sociales, sería injusto no hablar de todas las bondades y de todo lo positivo que han dado. Gracias a ellas, hay personas que pueden reencontrarse con sus amigos de la infancia e incluso, con sus propios familiares. Desgraciadamente, esto es solo una cara de la moneda y nuestro sistema, nuestra legislación y nosotros como individuos, hemos descuidado la otra cara. Hemos pasado de la era de la información, a la era de la desinformación. La distorsión de la realidad y la constante búsqueda de aceptación digital y de seguidores, se ha convertido en el negocio de miles de millones de industrias.

No me cansaré de aprovechar este medio para recordar que vivimos tiempos sumamente difíciles y que por ello, necesitamos activistas, políticos y profesionistas que estén a la altura de todos estos retos y fenómenos que enfrentemos para así proponer y construir soluciones para todos y cada uno de los problemas generados por la modernidad.

Hoy, millones de jóvenes buscan aceptación en todas y cada una de las redes sociales, ya sea a través de una foto, de un meme o un video; las nuevas generaciones comienzan a medir el éxito, la felicidad y la plenitud en likes y seguidores. Si no tienes likes no eres bien visto o aceptado, si no tienes seguidores no encajas y no eres exitoso, y por lo tanto no eres aceptado dentro de la comunidad digital, por lo tanto, estás lejos ser pleno y sobre todo, estás lejos de tener una identidad.

Esto está desencadenando muchos problemas sociales, pero sobre todo, está desencadenando grandes problemas en la salud mental y conductual en los jóvenes. La situación de relativo aislamiento generada por el COVID-19, más el excesivo uso de redes sociales (el cual ha aumentado en esta pandemia) expone a los usuarios a un mundo lleno de publicidad creada especialmente para todos y cada uno de nosotros, publicidad que alimenta nuestros miedos, nuestras inseguridades.

CUANDO LA PRIVACIDAD SE PERDIÓ

Pero no solo es la publicidad, los jóvenes también están expuestos a un mundo donde la privacidad no existe y carece de sentido, un mundo en el que el odio se manifiesta con agresiones basadas en la apariencia física, con memes y hasta con fotos y videos que exponen la intimidad de las personas. Gracias a las redes sociales, los abusos y el bullying, ya no conocen fronteras.

Regular las redes sociales es todo un reto, no solo por el trabajo técnico que esto implica, sino porque a diferencia de nosotros, las redes sociales están en constante evolución y probablemente su sistema no será igual en seis meses, pero esto no implica que no podamos hacer algo para mitigar sus efectos.

La realidad que enfrentamos y el mundo en constante cambio en el que vivimos nos obligan a comenzar a construir nuevos proyectos y a repensar nuestros sistemas, en especial el de salud, por ello, hoy tenemos que apuntar por un verdadero sistema de salud integral.

Ya sea una cuestión cultural o una cuestión de nuestro sistema de salud, la solución para ambos rubros se puede construir desde la administración pública invirtiendo más recursos en campañas de concientización dirigidas a padres e hijos, campañas en centros educativos cuya finalidad sea explicar qué son los trastornos de salud mental y conductual y qué implican estos. De la misma manera, se tiene que invertir para mejorar y ampliar la atención que brindan nuestros sistemas de salud.

Allá afuera hay miles de jóvenes que forman parte de una generación digital que se siente sistemáticamente olvidada y que no volteamos a ver. Los jóvenes, se sienten deprimidos y ansiosos. Tal vez esto es así porque nos negamos a creer que esto no es un problema real y creemos que solamente ‘’es una etapa’’ o tal vez es porque no sabemos cómo hacerle frente a este problema. Sea como sea, el problema está, seguirá y crecerá.

Así que si su partido político de cabecera solo plantea proyectos de rencor encaminados a señalar lo malo para así sacar a los que están ahora, pero no plantea propuestas que planteen soluciones a una gran cantidad de problemas sociales que enfrentamos, yo le recomiendo voltear a ver a otro lado.

Es momento de legislar y construir proyectos políticos que volteen a ver a todos esos ciudadanos que navegan en las redes. Es momento de incluir a las nuevas generaciones en la planeación de políticas públicas encaminadas no solo a solucionar los problemas generados por la modernidad, sino también, a reivindicar y atender al yo interno que existe dentro de todos los ciudadanos. La psicología nunca ha sido tan importante como lo es ahora.

Tenemos que tener presente, que tal y como lo señala Francis Fukuyama, la felicidad de los individuos depende de su autoestima, y esta es subproducto del reconocimiento público. Los gobiernos pueden otorgar facilmente reconocimiento púbico en la forma en que se dirigen y tratan a sus ciudadanos, por eso, las sociedades modernas tienen la responsabilidad de elevar la autoestima de todos y cada uno de los ciudadanos.

Esta columna se la quiero dedicar a mi hermana, quien lleva 15 años luchando con un trastorno límite de la personalidad y a quienes como ella, llevan años luchando en silencio y en contra de todos los prejuicios sociales, con un problema que continúa creciendo y afectando a la sociedad en todos los sentidos. Ellos, también son héroes sin capa.

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