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OPINIÓN

Prometer no empobrece: Ayuntamiento, el encontronazo con la realidad

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Opinión no pedida, por Armando Morquecho //

En los últimos años tanto partidos políticos como gobiernos en turno se han mostrado incapaces de separar lo administrativo y gubernamental de lo político, lo cual, es un error total, sobre todo cuando tu trabajo es impulsar proyectos que mejoren la vida de los ciudadanos.

De hecho, es cada vez más frecuente que candidatos y representantes populares se suban al ring político en temas mediáticos para prometer soluciones políticas a problemas sociales y gubernamentales con trasfondos jurídicos que pueden repercutir ya no solo en el bienestar de la ciudadanía o en el patrimonio del ayuntamiento, sino que también pueden repercutir en la misma libertad del funcionario público.

Pero tristemente esto no debería sorprendernos mucho, ya que desde el 2015 a la fecha, los primeros lugares de los rankings de las casas encuestadoras más prestigiosas se han vuelto muchísimo más importantes que garantizar y/o consolidar una administración pública eficiente y capaz de solucionar los problemas del día a día de los administrados o gobernados.

Pareciera que después de hacer un ejercicio de ponderación, los gobernantes mandaron al último lugar de la lista de prioridades encabezar una administración pública útil, práctica y eficiente, y pusieron en primer lugar convertirse en administraciones públicas mediáticas cuyo principal objetivo es vender notas, no soluciones.

Lo anterior ha desatado un efecto dominó, de tal manera que ahora, los candidatos, en lugar de proponer soluciones desde la realidad, optan por enfrascarse en una carrera mediática para ver quién hace la propuesta más alocada o más ‘’innovadora’’, optan por enfrascarse en una lucha extremadamente burda para ver quién vende más notas o quien obtiene más likes y comentarios en sus redes sociales.

Dicho en otras palabras, ya no importa si conocen la administración pública municipal o si tienen la experiencia para encabezarla, lo único que importa es caer bien y esta falta de experiencia y nulo conocimiento sobre cómo funciona la administración pública se puede ver reflejada en sus propuestas.

Hoy en día tanto candidatos como gobernantes declaran abiertamente que violarán las suspensiones dictadas por autoridades judiciales, aseguran que llevarán servicios municipales a tierras irregulares, que aunque pertenecen a la delimitación geográfica del municipio, existe reglamentación pública que impiden hacer obras públicas en esas zonas, y otros, han asegurado que acabarán con todos y cada uno de los ‘’carteles inmobiliarios’’ sin conocer a fondo la situación legal de las tierras sobre las que se construye, e incluso, muchos proponen ambiciosas reformas regulatorias de carácter municipal sin tener un panorama completo.

Aunque como siempre, me gustaría abordar punto por punto, hoy me limitaré a hablar del que considero más importante puesto que tiene implicaciones en la operación del ayuntamiento cotidiana: las reformas regulatorias.

Dejando de lado la corrupción y la inseguridad, probablemente cuando hablamos de burocracia estamos también hablando de uno de los temas que más le duelen a la ciudadanía, ya que la burocracia es ese algo que siempre hace que cada vez que salimos de alguna dependencia de gobierno nos preguntemos: ¿por qué existe?, ¿para qué existe o por qué son así?

Gracias a la burocracia, hemos escuchado a muchos aspirantes a ocupar cargos públicos, plantear ambiciosas reformas regulatorias para eficientizar los procesos, de tal manera que no solo la práctica de los moches y los sobornos desaparezcan, sino que también se pueda garantizar al ciudadano mejores servicios municipales, dotando a éstos de procesos y trámites agiles y modernos.

Plantear reformas regulatorias que cambien por completo la manera de ver y realizar trámites o desahogar procesos frente a la administración pública, especialmente, la municipal, es un proyecto demasiado ambicioso y los nuevos presidentes municipales (esto es sin contar a los reelectos) que busquen implementar cambios de este tipo tendrán un primer encontronazo: la realidad jurídica.

Debido a la misma reglamentación que ya existe, hay una serie de pasos a seguir detrás de cada trámite, los cuales tienen la finalidad de garantizar a la autoridad que todo proceso impulsado por parte de los solicitantes se desarrolle conforme a derecho, por ejemplo: el pago de transmisiones patrimoniales por parte de los notarios a Catastro, que se entreguen al municipio las áreas de donación derivadas de cualquier acción urbanística, o bien, que se valide la legalidad de los documentos con los que los ciudadanos acreditan la propiedad de algún terreno y que algún plano cumpla con los requisitos de la reglamentación municipal y/o del reglamento de un condominio.

Insisto, una reforma regulatoria es un proyecto ambicioso, y probablemente en un contexto rodeado de moches y sobornos, disminuir la interacción entre funcionario y ciudadano sería óptimo, sin embargo, la realidad jurídica y social que vivimos, hace que sea imposible desarticular el trabajo del servidor público dejándolo fuera de la atención ciudadana directa.

En virtud de lo anterior, nuestros representantes, antes de plantear una reforma regulatoria, deberían pensar en una reforma legal que permita contextualizar las facultades que se establecen en los diferentes reglamentos, esto, con la finalidad de adecuar la ley a circunstancias actuales.

No todo puede estar bajo el control del funcionario, pero por otro lado, no todo puede quedar al arbitrio de algoritmos.

No obstante, hay otro panorama que no han contemplado los entusiastas de las reformas regulatorias: el campo de acción de los funcionarios públicos municipales está cada vez más acotado debido a que los actos que de ellos emanan se continúan centralizando más y más, lo cual, nos deja entrampados en una verdadera paradoja.

Por un lado, se buscan reformas regulatorias y cambios tecnológicos, pero por el otro lado, con el pretexto del combate a la corrupción, cada vez se expiden más leyes para castigar más, requisitar más, penalizar más y sobre todo, para burocratizar más y más, de tal manera que parece se ve más cercano el día que los funcionarios no quieran firmar nada ya que eso puede ser un delito, que el día en que la manera en la que se prestan distintos servicios públicos sea ágil, eficaz y moderna.

Un claro ejemplo de este fenómeno lo podemos observar fácilmente en ordenamientos como la Ley de Adquisiciones para el Estado y sus Municipios del 2017, la cual es contraria al artículo 115 de la Constitución que establece que los municipios administrarán libremente su hacienda, misma que se formará de los rendimientos de los bienes que les pertenezcan, además, el mismo artículo indica que los municipios podrán celebrar convenios con el Estado para que éste se haga cargo de algunas de las funciones relacionadas con la administración de contribuciones, pero de esto, a que legislen cuestiones municipales, hay una diferencia enorme.

El poder legislativo y el poder ejecutivo son dos poderes distintos, incluso, cuando se trata de un municipio, el cual, cabe resaltar, que tiene su propio poder legislativo: el cabildo, el cual tiene la facultad de crear reglamentos para efectos de autorregularse.

Pero bueno, ciertamente no creo que un joven de 25 años tenga que explicar algo que nuestros representantes ya deberían saber.

Gobernar implica muchos retos, y si se quiere consolidar administraciones públicas eficientes, como ya lo mencione al inicio, pues tendrán que aprender a separar la política, de la administración pública.

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JALISCO

Reformas a pensiones: Cirugía mayor o patear el bote

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Mujeres y Hombres del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac //

Con bombo y platillo tanto el Gobernador Enrique Alfaro, como el Director General de Ipejal han anunciado una reforma a la Ley de Pensiones y han dicho que el objetivo fundamental es darle viabilidad al Sistema de Pensiones de Jalisco, toda vez que de no hacerse estos “cambios”, la viabilidad del Instituto alcanzaría sólo hasta 2029, conforme a los estudios actuariales que el mismo Instituto hizo públicos.

Pero habrá que ver hasta dónde llega Alfaro, si realmente está dispuesto a hacer cirugía mayor al sistema de pensiones de Jalisco o simplemente va a patear el bote y jugar para la tribuna, cuando han centrado su estrategia mediática en las llamadas “pensiones doradas”, que beneficia a cerca de un centenar de personajes que han formado, como estos dos políticos, de la estructura del poder en Jalisco.

Porque la reforma que plantea Alfaro y que será analizada, discutida y seguramente aprobada por el Congreso del Estado, como se advirtió en Conciencia Pública se queda corta, ya que el ahorro que le significa al mes el acotar las pensiones hasta 106 mil pesos, sería del orden de los 3 millones de pesos mensuales y que multiplicados por 12 meses, al año serían poco más de 36 millones de pesos, cuando el problema son de miles o decenas de miles de millones de pesos.

La propuesta del Ejecutivo contempla que la máxima pensión sea de 25 salarios mínimos, de tal suerte que la mayor pensión sería de 106 mil 275 pesos. Hoy hay 65 servidores públicos que fueron pensionados y que perciben más de 106 mil 275 pesos, el más alto es el ex magistrado Eleuterio Valencia Carranza que recibe una pensión mensual de 207 mil pesos, menos impuestos.

Por supuesto que la iniciativa de Alfaro significa un avance, pero no resuelve el problema y hay quienes la ven tímida.

Por ejemplo, el diputado Enrique Velázquez, quien conoce muy bien el tema, pues fue dirigente sindical en la UdeG, institución a la que deberían consultar, resolvieron su problema con acciones de fondo. El legislador Velázquez desde hace casi tres años presentó su iniciativa de topar las pensiones a un máximo de 80 mil pesos mensuales, que representan 19 veces el salario mínimo, 26 mil pesos debajo de lo que propone el Gobernador Alfaro.

Sin embargo, los operadores políticos del gobernador andaban muy ocupados en la fallida refundación de Jalisco y a esta iniciativa no le dieron importancia, han pasado ya cerca de tres años, pero al Ejecutivo se le ocurre presentar la suya y en tres semanas tendrá el visto bueno.

Si la iniciativa de referencia no es acompañada por otras acciones de fondo, como ampliar la base de trabajadores, que ya fue planteado por el propio Héctor Pizano, pues difícilmente se logrará que tenga la institución seguridad financiera.

LAS INVERSIONES

Otra observación para ser analizada con frialdad es la que hace el diputado Velázquez respecto a las inversiones que tanta polémica han generado. En efecto, en algunas se ha perdido, pero hay un número alto en las que se ha ganado, por lo que se debe investigar más. “Todo mundo se habla de que se invirtió en algo y no se ganó, como Abengoa, pero hay otras como la del Hotel Four Season, que fue redituable (…) El dinero de Pensiones no puede estar guardado, debe estarse trabajando, ya que no sólo de las aportaciones se puede vivir. Las inversiones de riesgo son las que más utilidad dejan y canalizar inversiones no necesariamente significa perder”, apunta.

LA EXPERIENCIA DE LA UDEG

La Universidad de Guadalajara estuvo muy cerca del colapso financiero en su sistema de pensiones hace 19 años, pero resolvió el problema tomando decisiones duras y firmes, como el hecho de que nadie se podía jubilar, desempeñando puestos directivos. El caso de Pensiones del Estado es muy diferente, las pensiones doradas corresponden precisamente a personas que fueron Secretarios de Estado, diputados, regidores, senadores y se jubilaron con el sueldo de los últimos años y no el promedio de lo que cotizaron durante su vida.

Enrique Velázquez da en el clavo cuando señala: “el tema es grave, el problema no son las pensiones altas, porque al final no son legales, el tema grave es que una persona que cotizó toda su vida con una plaza de 8 mil pesos se jubile con 50 mil pesos, lo que se debe revisar es cuántos casos así hay, cuántos casos hay de personas que cotizaron con sueldos bajos y repentinamente, un año antes de pensionarse su sueldo se fue a las nubes”.

La verdad es que no se ha investigado, nadie lo ha hecho, el meterse a fondo a revisar cuántas personas el último año de su trabajo le prestaron una plaza diferente, una plaza más alta y al no corresponder tu aportación de toda la vida con sólo el último año, es un desfalco, pues toda su vida laboral recibieron 10 mil pesos de sueldo y el último año lo subieron a 40 mil o 50 mil”.

Enrique Velázquez considera que se deberían promediar los últimos diez años, pero el Gobernador Alfaro dice que tres para sacar el promedio con el que te jubilas”.

En fin, interesantes los planteamientos de Enrique Velázquez que en esta Torre de Babel que por momentos se convierte el tema de Pensiones del Estado, por la politización existente, las opiniones sensatas no son precisamente las que más abundan.

Habrá que ver finalmente qué se logra en esa nueva reforma al Sistema de Pensiones del Estado, si se perfecciona la iniciativa del Gobernador Alfaro y se decide entrar a fondo con cirugía mayor o simplemente se patea el bote.

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OPINIÓN

Más allá de la consulta: Lo que resiste apoya

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Con todo respeto, por Jorge Zul de la Cueva //

Me llenaron el hígado de piedritas, decía mi madre cuando ese huracán, esa plaga bíblica que éramos sus hijos, hacíamos tanto ruido y tanto escándalo peleando por tan pocas nueces que era necesario ponernos un ya basta. La verdad era una victoria de nosotros los peleantes porque inevitablemente llamábamos la atención de la autoridad máxima en el hogar que tenía que dejar de hacer lo suyo para dedicar su tiempo a nosotros y tomar cartas en el asunto de mucho escándalo y nula importancia.

A ver ¿De quién es el juguete? ¿Quién lo rompió? ¿No está roto? Bueno pero ¿Entonces por qué parece que se están matando?”

Así las cosas y guardadas las enormes distancias y sin querer comparar al pueblo de México con mi madre o con mi beligerante relación fraternal infantil, quise ofrecer un ejemplo distante y paralelo para entrar al inevitable tema de la consulta popular para juzgar a expresidentes.

Quise evitar el tema, me pareció lo más sensato. Mi opinión en lo general era: pues que consulten o que no consulten o que hagan su circo o que no lo hagan; pero yo voy a pasar de lado porque no tendrían porqué involucrarme en este asunto. ¿Para qué quieren mi opinión? Que investiguen y si encuentran pruebas que procedan a juzgar y que gane el que tenga más dinero, palancas, amigos en el Poder Judicial y control de más magistrados, digo perdón, que giren las ruedas de la justicia en México y se llegue a un veredicto.

Caminé estas últimas semanas ignorando cómodamente ese asunto e incluso llegué a pensar que Amlo tenía problemas para colocarlo en el imaginario, pensé que a la mayoría, un poco más, un poco menos, nos importaba poco y eso me parecía lo mejor.

Pero entonces llegaron esas voces implacables y sonaron tan fuerte en su repudio a la consulta que en mi opinión la salvaron de la indiferencia patria. Lo que no pudieron hacer quienes la impulsaban lo hicieron maravillosamente sus detractores: poner el tema en el ojo del huracán. Lo que resiste apoya, decía Reyes Heroles.

Y fue tanto y tan enorme el melodrama anti consulta que hizo imposible evitarla. El tema en redes se volvió como los villancicos en época navideña: inevitable. Lo primero fue el mantram, “La ley no se consulta, se aplica y punto”, que suena muy bien y que es cierto, pero si eso fuera así de simple seguiríamos con las leyes de Roma o con el Código de Hammurabi. Sin embargo, todo es impermantente, incluso las leyes, las constituciones y los códigos van cambiando siempre, se van ajustando siempre y no podemos decir que se apliquen muy bien que digamos.

Nuestro sistema judicial tiene enormes deficiencias y las conocemos bien: es lentísimo, corrupto, barroco, complejo, tardado, caro y huizachero. Se roban expedientes, se dictan sentencias a modo, se controlan jueces y magistrados y se vive en un sistema basado en los cuates y en las cuotas y no en la dichosa justicia que rara vez visita un tribunal. En torno a esto quienes odian la consulta parecen no sentirse ni mínimamente agraviados o enterados o interesados y ese es un error, porque la tormenta de desprecio a la consulta no viene acompañada de ninguna cosa que valga la pena hacerse, es sólo la fiesta del no y eso es insuficiente para aplastar el plan de Amlo.

No es garantía que la ley se aplica y si no se aplica ¿Qué tiene que se consulte? Es una raya más al tigre, pero vuelvo: Han machacado tanto, con tal desesperación, que parece una peregrinación de plañideras en los funerales de la patria y esa exageración tan carente de argumentos y tan llena de espumarajos me acabó colmando la paciencia y acabó por lograr que todo Dios se enterara de la existencia del ejercicio.

Es que la consulta puede abrir un vortex espacio temporal que dañe nuestro sistema de justicia”, jajajajajaj parfavar, ya está bien dañado y la consulta no lo va a romper pero ¿Proponen algo?

No, salvo que no se haga la consulta. En síntesis, lo que proponen es el fracaso y eso es de una gran pobreza intelectual, además de que es estratégicamente ineficiente. Gastaron todo su tiempo y energía en hablar de esa consulta como si fuese una invasión bárbara, una plaga bíblica y la rotura del séptimo sello que marca el fin de los tiempos sin decir mejor hagamos esta otra cosa que sí urge y que implica un mejor acceso a la justicia. Si no van a proponer una ruta alterna para llegar a algún lado, el que sea, ¿cómo aspiran a romper la ruta de otros?

No hay que caminar pero tampoco hay que sentarnos y mucho menos acostarnos o pararnos de cabeza, lo que toca es hacer muinas porque si se hace lo que otros impulsan, la fibra misma de la realidad puede romperse para siempre y la democracia mexicana terminará en escombros”, nombre, cualquiera estaría encantado de sumarse a este gran proyecto de inacción.

Precisamente gracias a la fuerza de estos grupos detractores con reclamos que lograron inflamar mucho más que convencer que la discusión en torno a la consulta acabó siendo multitudinaria.

El hecho de que muchísima gente discutiera en redes, en cafés, en sus casas y en sus chats sobre el dichoso ejercicio, rabiosamente en contra o a favor, hizo patria porque para que haya democracia tiene que haber interés en torno a los procesos, tiene que haber participación, diálogo, consensos y disensos y eso hubo a pasto y eso es lo que ha valido la pena. En ese sentido ganó el hecho de preguntar.

Ya lo que pase después, cuanta gente participó, qué dijo y qué consecuencias tendrá será parte de eso mismo. Vamos a seguir discutiéndolo y eso es bueno y AMLO va a seguir sonriendo porque la atención estará donde él la quiere, en sus temas, a falta de temas propios de una oposición que no logra hacer otra cosa más allá de oponerse.

Cierro con la cita completa de Reyes Heroles, nunca antes más cierta: “No queremos luchar con el viento, con el aire; lo que resiste apoya. Requerimos una sana resistencia que nos apoye en el avance político de México”. Y no una resistencia de pataletas que lo único que apoya son las ideas de otros mediante su frontal antagonismo.

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NACIONALES

Consulta fallida

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Metástasis, por Flavio Mendoza //

El Congreso Mexicano discutía en el último trimestre del 2020 dentro del paquete fiscal, el presupuesto, en medio de la pandemia, para la consulta popular a quien en un inicio se propuso destina 1,500 millones de pesos, pero por austeridad se redujo a 890 millones de pesos y finalmente se invirtió 500 millones de pesos, mientras que en medio de la pandemia el presupuesto educativo no tuvo un peso adicional para un posible regreso a clases presencial, decisión ya tomada con una inmensa mayoría de escuelas sin las condiciones óptimas que garanticen un regreso seguro a las aulas y eviten contagios masivos.

La consulta llega en el peor momento del gobierno federal, con los números más desfavorable a la mitad de su administración, con pérdida en la credibilidad del Presidente, además de aplicarse en pleno ascenso por la cuarta ola Covid, que parece traer nuevamente devastación para el sector salud. Además, es la propia 4T la que ha anticipado el fracaso de dicha consulta, culpando al órgano electoral, tanto de la promoción, como de la austeridad que hoy hace inaccesible para algunos el participar, pues solo se instalaron 57 mil casillas de las 163 mil que operaron en la elección Federal del pasado mes de junio.

Pero hay que recordar que este ejercicio estaba previsto anteriormente para aplicarse precisamente el día de la elección federal, sin embargo fue decisión del Presidente operada por su bancada mayoritaria en San Lázaro los que modificaron y acomodaron sus a sus propios intereses y caprichos, pero ahora quieren culpar al INE del fallido intento de consulta popular.

Este tema de la democracia participativa ha estado de moda principalmente en este nuevo siglo, sin embargo, los ejercicios de participación no han sido del todo exitosos. El hombre durante años ha buscado formas de organización social, esta evolución dio origen a los diversos sistemas de gobierno, la administración de las comunidades son incluso parte importante de nuestra historia, actualmente las democracias han predominado en el mundo, con gran diversidad, hasta las monarquías han incursionado en los sistemas democráticos, de ahí que se crean los pagos sociales, un contrato social entre gobernantes y gobernados, con reglas claras para la administración y desarrollo integral de las naciones.

Se elige a un gobernante para que cumpla con la función, la ley ya establece lo que le corresponde hacer y lo que puede hacer, el elector lo eligió para que él tome la mejor decisión, por difícil que parezca, eso hace un líder de estado. Por el contrario, los ejercicios de consulta popular pueden ser buenos si acompañan la decisión del Estado, una decisión trascendente y previo un estudio con todos los elementos para una pertinente decisión, para eso son los asesores, incluso con acompañamiento de expertos académicos sobre el tema a tratar.

El caso más reciente y con mayor peso quizá es el Brexit del Reino Unido, una consulta que ha traído muchos dolores de cabeza, que provocó la dimisión de altos funcionarios, que dividió hasta partidos políticos, ganó el SÍ a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, una decisión política que tomaron los ciudadanos, al que incluso no estaba prepara el propio Reino para la salida, demoró más de lo imaginado y hasta ahora sigue ocasionando problemas migratorios y hasta conflictos bélicos en Irlanda del Norte por el cierre comercial en su frontera con otras naciones de la Unión Europa. Este caso describe perfectamente que, al margen de un muy buen proceso democrático de participación ciudadana, la decisión de la mayoría no siempre significa la mejor, aunque aún no sabemos el desenlace final sobre este caso, sin duda no fue para todos el mejor, al menos así en su comienzo.

La consulta de ayer domingo fue un fracaso anticipado, una consulta que no llegó al porcentaje mínimo para ser vinculante en una decisión de Gobierno. Otro elemento más del termómetro que debe preocupar a la 4T rumbo al 2024, el descontento está reflejado claramente en la indiferencia a esta acción por parte de la mayoría de mexicanos, una consulta anunciada y promovida desde hace más de un año.

Twitter: @FlavioMendozaMx

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