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OPINIÓN

¿Será como el parto de los montes?: La nueva reforma electoral, encontronazo anticipado

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Opinión, por Pedro Vargas Ávalos //

Desde hace décadas, en nuestro país se han llevado a cabo muchas reformas en el ramo electoral, con el fin de erradicar arraigadas manías que reprimían nuestra democracia. Una trascendental, fue la que acabó con el Instituto Federal Electoral (IFE), organismo que había mejorado considerablemente los procesos comiciales y con ello, al menos ostentaba lo que se creyó sería transición democrática el año 2000.

Lástima que esta conversión resultara fallida, debido a la bochornosa presidencia del superficial Vicente Fox, el parlanchín exservidor de la transnacional más poderosa de los refrescos de cola. El mismo expresidente que cuando les quitaron las ilegítimas super pensiones a los que fueron mandatarios nacionales, dijo: «Yo vivo de mi pensión que me da el gobierno federal, yo la utilizo para comer frijolitos…” ¡¡¡!!! (Expansión Política, 22-IX-2014).

Sobre esto de la organización de elecciones, debemos recordar que, durante el siglo XIX, siempre las dispuso el gobierno en turno, el cual, entre rebeliones y asonadas, nunca implementó alguna realmente democrática, pues siempre, topara en lo que topara, triunfaban los candidatos que los gobernantes querían. El colmo fue Porfirio Díaz, quien con la divisa de “No Reelección”, llegó al poder en 1876 y, en cuanto pudo, traicionó ese principio y se reeligió hasta que fue defenestrado por el movimiento maderista iniciado en noviembre de 1910. Esto facilitó que, al año siguiente, se registraran el 15 de octubre, unos comicios que efectivamente fueron populares, y en los cuales se eligió como presidente al Apóstol Madero. Deplorablemente a este verdadero demócrata, lo intrigaron y asesinaron villanamente el 22 de febrero de 1913.

Con el triunfo del constitucionalismo, en 1917 la flamante Carta Magna de Querétaro, creó la Junta Empadronadora, las Juntas Computadoras Locales y los Colegios Electorales, como encargados de organizar y calificar los procesos para elegir al Presidente de la República y los integrantes del Congreso de la Unión. Esto hizo que como en el siglo anterior, ganaran los candidatos que gobierno quería.

En 1946, con el llamado “presidente caballero”, Manuel Ávila Camacho, se sancionó la Ley Federal Electoral que instituye la Comisión Federal de Vigilancia Electoral, dirigida por el Secretario de Gobernación y otros miembros, tanto del gabinete, como de las cámaras de diputados y senadores, así como representantes de los partidos políticos. Un avance consistió en la instauración en las entidades federativas, de comisiones electorales locales, además del Consejo del Padrón Electoral.

Entre los años de 1951 y hasta 1973, funcionó una Comisión Federal de Vigilancia Electoral, con participación en el registro de nuevos partidos políticos y en la emisión de constancias de mayoría. Esa dependencia desapareció y en su lugar, el Congreso de la Unión aprobó la creación de la Comisión Federal Electoral, en el cual figuran con voz y voto, los partidos políticos con registro. Luego se innovó en 1987, al incorporar el criterio de representación proporcional en la integración de dicho organismo.

La búsqueda de integrar una institución escrupulosa que diera certeza, transparencia y legalidad a las elecciones federales, hizo que en 1990 se promulgara el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), con el cual aparece el Instituto Federal Electoral (IFE), que desafortunadamente conservó al Secretario de Gobernación como presidente. Este perduró en las modificaciones electorales de 1993 y 1994, hasta que, en la reforma de 1996, se transformó el artículo 41 constitucional y se ciudadanizó el entonces IFE, quitando por fin a dicho secretario de gobernación, funcionando en su lugar un Consejero Presidente del Instituto, con derecho a voz y voto, acompañado de ocho consejeros electorales con igual atributo. Con solo derecho a voz, se incluyó un Secretario Ejecutivo, consejeros del Poder Legislativo, y culminando la integración, Representantes de cada partido político con registro.

Los comicios federales de 2006 y 2012, dejaron amargo sabor de boca, por lo que se procuró otra modificación constitucional política-electoral que se forjó en 2013, y el texto aceptado se publicó el 10 de febrero de 2014.

Es significativo porque, al margen de que fue antifederalista, trocó el sistema electoral, convirtiendo al IFE en una autoridad de carácter nacional, denominada Instituto Nacional Electoral (INE). Su objetivo, fue homologar los estándares con los que se organizan los procesos electorales federales y locales, y así solidificar la democracia nacional.

Lastimosamente, la integración del Consejo General, ahora con 11 miembros, fue una repartición de cuotas entre los partidos políticos, especialmente el PRI y el PAN, en un evidente prianismo que, habiendo arrancado en tiempos de Carlos Salinas, se fue confirmando al paso de los siguientes sexenios, hasta que desplazados del poder, ahora se han integrado en una alianza llamada “Va por México”. Por otra parte, la idea de no encarecer los procesos electorales, fue contravenida con gastos excesivos que convirtieron al INE en el organismo más oneroso del mundo en su ramo. Finalmente, muy poco se logró en estados y municipios, en cuanto a mejorar sus procesos democráticos: grupos, caudillos y cúpulas, se han apoderado de los gobiernos correspondientes, y con ello, lo que han generado es la reprobación popular.

La apabullante victoria de la izquierda en los comicios de 2018, exige haya cambios en casi todos los ámbitos de la vida nacional. Y desde luego el renglón electoral no podría ser excluido.

Con esos motivos, es que el primer mandatario de la nación envió su iniciativa de reforma constitucional en materia electoral. A vuela pájara, no podemos negar que es muy innovadora, y que en varios aspectos interpreta el sentir de la inmensa mayoría de mexicanos. En particularidades como diputados y senadores de representación proporcional, gastos elevados y anticonstitucionales del INE, actuaciones sesgadas de los consejeros, aplicación controvertida de principios como la proporcionalidad, la divulgación de acciones de gobierno, el mejorar los procesos estatales y municipales, y el procedimiento de nombrar a los consejeros y los magistrados del Tribunal Federal Electoral (TRIFE), creemos que la ciudadanía esta acorde en que se reforme las normas que los regulan, tanto en el texto constitucional como en la ley reglamentaria.

En concreto son diez los mas innovadores cambios que proyecta la iniciativa, a saber:

1) elección de Consejeros y de Magistrados Electorales mediante voto popular, siendo los candidatos postulados por los Poderes de la Unión.

2)Desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES) y Tribunales Electorales Locales, lo que implica la federalización de las elecciones.

3) Eliminación de las diputaciones plurinominales y reducción del número de legisladores federales y locales, pasando la Cámara de Diputados a 300 diputaciones y la Cámara de Senadores a 96 Senadurías.

4) elección de diputados, senadores y ayuntamientos mediante el sistema de representación pura, en donde el porcentaje de votos que obtenga un partido político, será el porcentaje de legisladores o miembros de ayuntamientos que se le asigne.

5) Disminución de los integrantes de los Ayuntamientos, con un límite de hasta 9 regidurías de forma proporcional a la población municipal.

6) Supresión del financiamiento público ordinario (partidos políticos nacionales y locales), no así del destinado a campañas electorales.

7) Implementar el voto electrónico, muy necesario para que haya sufragio total y seguro.

8) En materia de los tiempos en Radio y Televisión en cuestión electoral, rebajarlos, así como eliminar los tiempos fiscales y, producto de la reciente jornada de revocación de mandato, reducir al 33% la participación ciudadana para que el ejercicio sea vinculante.

9) Adecuar las excepciones para difundir acciones de gobierno, durante los procesos electorales en todos los órdenes de la administración, y finalmente, crear una Legislación Única en Materia Electoral, para uniformar y mejorar los mecanismos de elección.

Dice al respecto el analista Eduardo R. Huchim: La iniciativa electoral propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene contenidos discutibles, cierto, pero lo que representa un plausible avance democrático es la reforma que, de ser aprobada, cambiaría sustancialmente -para bien- la manera de integrar el Poder Legislativo tanto en el ámbito federal como en el estatal. A esto, expresó el dirigente panista Marko Cortés (Marquititito): Esa iniciativa es un dardo envenenado contra la democracia y el INE.

En conclusión, las oposiciones ya anunciaron que esa iniciativa del ejecutivo federal no los convence, y que presentará cada partido por su lado, una propuesta de renovación electoral, adelantando que defenderán radicalmente la existencia del actual INE y no permitirán las disminuciones de representantes proporcionales, pero sí exigirán no haya sobre representación que aseguran, beneficia a MORENA. También formulan la segunda vuelta en la elección presidencial, nulificar comicios donde participe la delincuencia organizada, evitar el transfuguismo que existe en las cámaras (como el de Lily Téllez), celebrar elecciones primarias para elegir los candidatos presidenciales y castigar cuando se utilicen programas sociales en apoyo de campañas electorales.

El encontronazo con base en esta declarada nueva reforma electoral es de pronóstico reservado. Será quizás peor que la lid librada en días pasados con la moción del ramo eléctrico, que en cuanto a cambios constitucionales no avanzó, pero sí en lo relativo a la Ley de la Industria Eléctrica, declarada constitucional por la Suprema Corte de Justicia.

Pronto presenciaremos este monumental encuentro, entre la Cuatro T y la oposición, en una esfera que les duele tanto como lo es la electoral. Hay ingredientes para redactar una eficiente reforma: ojalá el proceso no termine como el parto de los montes, o semejante a la carabina de Ambrosio. El pueblo reclama se actúe con altura de miras y se ofrezcan resultados que afirmen nuestra democracia y consoliden la unidad de la nación. Esperemos que así sea.

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NACIONALES

El fracaso de AMLO en la lucha contra la corrupción

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Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac //

La bandera contra la corrupción fue la narrativa que enarboló Andrés Manuel López Obrador para lograr el apoyo de cerca de 30 millones de mexicanos hace 6 años, junto con el slogan «Primero los pobres» que le permitió romper con el bipartidismo y convertirse en Presidente de México.

El presidente López Obrador ha externado es que «no puede haber desarrollo si hay corrupción, de allí la importancia de combatirla, solamente así se podrán garantizar mayores niveles de bienestar para los mexicanos».

El político tabasqueño afirmó que «acabaría con la corrupción en México», expresión muy temeraria, fuera de la realidad porque por principio, en ningún país del mundo se ha logrado acabar con las prácticas corruptas. Sí se puede acotar, se puede disminuir, es posible establecer orden, pero para lograrlo se requiere un gobierno con transparencia, con rendición de cuentas, que las instituciones funcionen tanto las procuradoras como las administradoras de justicia

¿Cómo se va acabar con la corrupción cuando tenemos al crimen organizado cuyo poder se manifiesta en la mayor parte del país imponiendo su ley de la violencia y que ha dejado en estos seis años una estela roja de cerca de 180 mil homicidios?

¿Cómo hablar de éxito contra la corrupción cuando el 99 por ciento de los homicidios no se esclarecen, cuando la justicia no funciona en México y la impunidad se impone?

El Presidente puede culpar al Poder Judicial que es corrupto y que ha sido el freno que ha tenido para lograr limpiar a México de corrupción, pero lo cierto es que su lucha no tuvo éxito. En el sexto año de su gobierno, cabe preguntarnos los resultados obtenidos en la lucha contra la corrupción en todo un sexenio. Vamos a citar cuatro casos emblemáticos que este gobierno ha centrado para demostrar que en México no hay intocables. Una cosa es construir una narrativa de que se llevará a la hoguera a los corruptos y otra es dar resultados.

1. Qué pasó en la cruzada para acabar con el huachicol.

2. Qué pasó con la corrupción en Pemex centrada en las acusaciones contra Emilio Lozoya, ex director de Pemex y el empresario Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México, acusado de delito de lavado de dinero y actos de corrupción.

3. Qué pasó con Juan Collado, conocido como abogado del poder, acusado de blanqueo de capitales y delincuencia organizada por la presunta venta de un inmueble de la compañía Caja Libertad.

4. ¿En qué terminó la acusación contra Rosario Robles por la llamada Estafa Maestra?

EL ROBO DE HUACHICOL

Vamos por partes: El caso de la guerra contra el huachicol es un fracaso rotundo. Fue el primer gran conflicto grave en la administración de López Obrador, se trataba de combatir el llamado «huachicoleo», robo de combustible a los ductos de Pemex, era la guerra contra el crimen organizado que habían convertido a Pemex en un gigantesco palacio de saqueo.

Al paso de cinco años los resultados son contundentes: además de las muertes que son decenas por explosiones y cientos o miles por la operación de grupos criminales como sucede en Guanajuato, hay un daño al erario de cuando menos 20 mil millones de dólares. Han sido además asesinados decenas de técnicos por las mafias huachicoleras. Conforme al Informe Nacional de seguridad, en 2022 fueron robados a Pemex 6.1 mil barriles de petróleo por día, aumentando el mercado negro en 70% respecto de 2021.

EMILIO LOZOYA Y ALONSO ANCIRA

La acusación contra Emilio Lozoya por caso Obedrecht y la compra de Pemex de Agronitrogenados a Alonso Ancira es otro de los cinco casos emblemáticos. Este fue uno de los más sonados casos y en este tema es donde se pudo obtener mejores resultados. En la acusación contra Alonso Ancira y Lozoya por la compra a sobre precios por parte de Pemex de la empresa Agronitrogenados se logró detener en España al dueño de Altos Hornos de México y se le trasladó a México. La planta estaba valuada en 58 millones de dólares y Pemex pagó 257 millones de dólares. Ancira estableció un acuerdo reparatorio con Pemex y ha abonado 108 millones de dólares de un total de 216 que acordó pagar para recuperar su libertad.

Emilio Lozoya también fue detenido en España y trasladado a México. En la acusación contra Emilio Lozoya por soborno de Odebrecht de 10 millones de dólares, después de tres años de estar prisionero un juez federal le concedió al ex director de Pemex la prisión domiciliaria. El juicio sigue pero ya no en el reclusorio Norte.

ROSARIO ROBLES Y LA ESTAFA MAESTRA

Después de una batalla que inició en 2019, finalmente un Tribunal absolvió a Rosario Robles por el delito de ejercicio indebido de la función pública en la llamada «Estafa Maestra», en un esquema de corrupción en la que 11 dependencias federales desviaron más de 3 mil millones de pesos a través de universidades. Rosario Robles fue Secretaria de Desarrollo Social y Secretaria de Desarrollo Agrario y Territorial durante el sexenio del presidente Peña Nieto.

EL CASO JUAN COLLADO

Otra derrota que sufrió la Fiscalía General de la República fue la liberación de Juan Collado, el abogado de Enrique Peña Nieto y «de la mafia del poder», según el Presidente López Obrador. Collado no será procesado por el delito de fraude, por los trámites que realizó para desbloquear 76.5 millones de euros en sus cuentas bancarias en el Principado de Andorra.

Después de cuatro años de estar privado de la libertad el pasado 21 de septiembre del 2023 un juez le concedió libertad condicional. El juicio sigue, por loque tendrá que utiliza un brazalete en el tobillo y no podrá salir del país.

¿Cómo calificaría la lucha contra la corrupción, considerando estos cuatro casos y cinco personajes?

Para mi fue un fracaso la lucha contra la corrupción en el sexenio de AMLO.

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Beisbol

La pasión por el beisbol: Las peñas y las polémicas

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Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac //

Hay un tema que tenía pendiente de abordar sobre las peñas y el beisbol, que gracias al desarrollo de la tecnología permite una mayor interacción y que quienes vibramos con el beisbol tengamos la oportunidad de intercambiar información, opiniones y hasta abrir debates.

No en pocos casos nos gana la pasión y hasta a más de uno se nos pasa la mano. Cuando llegó el beisbol profesional a Jalisco sin pretenderlo, por circunstancias de la vida tuve alguna participación en dar un empujoncito para que el entonces gobernador Aristóteles Sandoval diera con toda firmeza el apoyo a la iniciativa de los empresarios que querían traer la franquicia de Algodoneros de Guasave a Guadalajara y que cambiaría por la de Charros, cuyo promotor y propietario de la marca era Armando Navarro, a quien le debemos tener beisbol profesional de nuevo en Jalisco.

Quiero subrayar que hubo tres personajes fundamentales para que Jalisco ingresara a la Liga Mexicana del Pacífico (LMP): Armando Navarro, gran promotor; Aristóteles Sandoval que apoyó con el estadio Panamericano, haciendo las adecuaciones e inversiones necesarias para que éste fuera objeto de obras de acondicionamiento y pudiera utilizarse como diamante para el juego del deporte rey.

Al margen de lo que haya sucedido entre accionistas que iniciaron con el equipo de Charros, también mucho tuvo que ver Salvador Quirarte, a quien le tocó manejar el marketing y las relaciones públicas que fue extraordinario, quién no recuerda la frase «Todos somos Charros» y «Charros es de todos», a propósito que en el futbol había cinco o seis franquicias (Chivas, Atlas, Tecos, Leones Negros, El Tapatío, el viejo Oro de los que recuerde).

LA PEÑA

Se fundó la Peña Beisbolera que fue iniciativa mía y a la par creamos la Revista Peloteros, que lo hice con el único afán de impulsar el beisbol. Al paso del tiempo los personalismos, los intereses y la mezquindad hicieron acto de presencia, por lo que decidí marginarme de la Primera Peña llamada «Los Peloteros» que llevaba el nombre de la primera revista que formé y después por diferencias con un Salvador Quirarte decidí poner fin a esta publicación.

Al suceso desagradable simplemente le dimos vuelta a la página porque lo importante es apoyar al beisbol. Lo otro es hobby y así lo tomamos. Las diferencias que tuve con Salvador Quirarte se superaron, tanto que en la edición del libro conmemorativo al primer campeonato logrado por Charros me invitó a que hiciera el prólogo del mismo y lo hice con mucho gusto.

El asunto es que aquí hay dos Peñas Beisboleras y una de ellas me toca ser el coordinador. La verdad es que hay grandes conocedores del beisbol y me quito el sombrero ante estos personajes frente a los cuales soy un aprendiz, con todo y que llegué al periodismo por mi pasión al beisbol en mi natal Hermosillo. Los sabios del chat porque muchos saben de beisbol son Juan Carlos González Íñigo, Eduardo «Eddy» Almada, Manuel Hermosillo, Eliseo Villarreal, doctor Vicente Arturo «Mi Sangre» Carranza. Manny Hermosillo, por citar un caso, sabe mucho de beisbol, el problema es que es fanático yankee y allí es donde pierde el sentido crítico y su opinión deja de tener peso.

En el chat de la peña Las Estrellas de Jalisco seguido se generan polémicas con posiciones encontradas.

La más reciente es el hecho de que en esta peña «Estrellas de Jalisco» el favorito (no tan obvio) es «Hermosillo», reclama Juan Carlos, editor de la Revista Cuarto Bat y asesor de Charros de Jalisco.

Y luego afirma que «en La Peña de Sonora el favorito (obvio) es Hermosillo». Juan Carlos opina que es extraño que esto suceda por el hecho que «Estrellas de Jalisco es una peña que favorece y aplaude a otro equipo», con lo que con todo respeto no estoy de acuerdo. El que Manny Hermosillo apoye a Naranjeros, no me extraña porque suele ser «Contreras Medellín» -dice que allí vivió de niño y adolescente-. Y a lo mejor de vez en vez va a visitarla para retroalimentarse de esa filosofía, es una broma…

Pero creo que la mayoría de los que forman este chat y que vivimos en Jalisco estamos con Charros, como es mi caso, que tengo a Naranjeros como segundo equipo. Incluso Manny y Miguelón me critican porque digo que «Soy Charranjero», esto es, primero charro y después Naranjeros, equipo con el que nació mi pasión y creció viendo jugar a grandes peloteros como Héctor Espino, Celerino Sánchez, Bob Darwin, Luis Tiant (un año), Sergio «Kalimán» Robles, Jerry Heirstone, Maximino León, Alfredo Zurdo Ortiz, Ángel Macías, de manager a Benjamín «Cananea» Reyes.

AZUL ES MI COLOR

Mi vida profesional la he hecho en Guadalajara, amo al beisbol, disfruto cada juego que tengo la oportunidad de presenciar, apoyo y le voy a Charros, porque además aquí vivo, dejé Hermosillo y el equipo de mi ciudad adoptiva es Charros y quiero que al equipo y a la directiva le vaya bien, que haya cada vez más afición.

Es muy extraño el proceder de Manny Rodríguez, siempre Contreras Medellín, pero pues su gusto y se le respeta.

No creo que en La Peña Estrellas de Jalisco el equipo favorito sean los campeones Naranjeros de Hermosillo, será favorito de Manny, pero no de la mayoría, Manny es sólo una voz.

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JALISCO

Coalición Fuerza y Corazón por México: La fórmula a base de agua y aceite político busca ganar el Senado en Jalisco

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Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco //

La fórmula al Senado propuesta por la coalición Fuerza y Corazón por México de los partidos Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), son Francisco Ramírez Acuña y Natalia Juárez Miranda, personajes políticos jaliscienses que a lo largo de su vida han sido agua y aceite por sus convicciones políticas, pero, que en esta elección hacen equipo buscando rescatar un logro político, algo que presumir, cosa que ninguno de los dos tiene en este momento.

FRANCISCO RAMÍREZ

En el crepúsculo de una carrera política que alguna vez iluminó los rincones más distinguidos del poder en Jalisco y más allá, Francisco Javier Ramírez Acuña se despidió del servicio público en los lujosos salones de la Embajada de México en España. Este último acto, lejos de ser una ovación de pie, fue más bien un epílogo dorado a una saga marcada por la controversia y el debate.

Ramírez Acuña, cuyo nombre resuena con los ecos de un pasado tanto venerado como vilipendiado, no es ajeno a las luces y sombras de la política. Durante su mandato como gobernador de Jalisco, Guadalajara fue escenario de una cumbre internacional que se convirtió en el telón de fondo de violentas manifestaciones. La respuesta de su gobierno a estas protestas, marcada por la represión y acusaciones de violaciones a los derechos humanos, sigue siendo una mancha en su legado, un recuerdo de decisiones que algunos interpretan como necesarias y otros como imperdonables.

La carrera de Ramírez Acuña es un tapiz de altos cargos: diputado local (dos ocasiones), regidor, alcalde, gobernador, diputado federal, secretario de Gobernación, embajador. Cada uno de estos roles fue un capítulo en una historia de ambición, poder y, en ocasiones, de polémica. A pesar de su vasta experiencia y su formación en derecho, el exgobernador panista enfrentó en 2021 el rechazo de los electores del distrito 10 de Zapopan, el distrito más panista del Área Metropolitana de Guadalajara, un golpe no solo a sus aspiraciones sino a la percepción de su legado.

La derrota a manos de un novato del sector empresarial, Horacio Fernández Castillo, en una contienda por un escaño en el Congreso, fue un claro indicativo de un cambio en el ánimo de la población. Esta pérdida simboliza no solo el fin de una era para Paco Ramírez sino también para la coalición PAN-PRI-PRD, que vio cómo sus esperanzas se desvanecían ante la frescura y el atractivo de nuevas propuestas políticas.

¿Qué nos dice este crepúsculo dorado sobre el estado de la política en Jalisco y en México? Francisco Ramírez Acuña, con todos sus logros y controversias, encarna la complejidad de una vida dedicada al servicio público, donde las decisiones tienen consecuencias duraderas y el legado es un mosaico de luces y sombras.

La carrera política de Paco Ramírez sirve como un recordatorio de que, en política, el final de un camino es solo el inicio de una reflexión más profunda sobre el poder, la responsabilidad y la memoria.

Así, mientras la cortina cae sobre la escena política del nuevamente candidato Ramírez Acuña, ahora como aspirante al Senado por la misma coalición con la que perdió en 2021, uno no puede evitar preguntarse sobre el verdadero costo de la política, sobre aquellos momentos en que las decisiones tomadas en salones de poder resonaron en las calles con la fuerza de un grito de molestia, sobre el precio de la ambición y sobre el legado que los gobernantes dejan tras de sí. Paco Ramírez, en la candidatura próxima a su retiro, nos invita a reflexionar sobre estas preguntas, ofreciendo su carrera como un espejo en el que podemos ver reflejadas las virtudes y vicios de la política misma.

Y la pregunta que flota en el aire es: ¿Por qué al político le cuesta tanto entender los tiempos en que debe retirarse?

NATALIA JUÁREZ

En las entrañas de la política jalisciense, una figura emerge con la tenacidad de quien ha sido forjada en las luchas universitarias y la arena pública, donde las ideas son tanto escudos como armas. Erika Natalia Juárez Miranda, timonel del extinto PRD en Jalisco, carga sobre sus hombros el estandarte de un partido que, para muchos, parece navegar en las aguas del olvido, un espectro de lo que alguna vez fue en el vasto circo político mexicano.

Desde sus primeros pasos en el ámbito universitario, Juárez Miranda ha caminado por un sendero definido por sus principios izquierdistas, un camino que, aunque natural, no ha estado exento de espinas y desafíos. En una sociedad donde el machismo aún asoma sus garras en los más altos estrados del poder, ha tenido que enfrentar desplantes que buscan minimizar su lucha y su voz, como aquel beso lanzado por el titular del Ejecutivo estatal, un gesto que buscaba relegar su crítica a mero capricho femenino, ignorando el trasfondo de una crisis humanitaria que ella valientemente denunciaba.

Ante la designación de Natalia Juárez como candidata al Senado por la coalición Fuerza y Corazón por México, surge la duda, en un terreno donde sus siglas apenas logran distinguirse en la maraña de una coalición con partidos de ideologías antaño contrarias, uno se pregunta cómo esta entidad política, el PRD, que parece más un fantasma que una fuerza viva en el debate público, logra presentar candidatura al Senado.

Natalia Juárez, en su posición de liderazgo, enfrenta no solo el reto de revitalizar una estructura que muchos consideran obsoleta, sino también de responder a las voces críticas que cuestionan la relevancia de su partido en un estado donde la política se ha tornado en un laberinto de alianzas y contradicciones. ¿Cuántos militantes respaldan realmente al PRD en Jalisco? ¿Es suficiente su número para llenar un modesto Volkswagen o estamos ante una presencia meramente simbólica, una sombra en la boleta electoral que despierta más preguntas que certezas?

Y una pregunta más, ¿en qué ayuda la candidatura de Natalia Juárez a la fórmula para competir por el Senado a la coalición del PRI, PAN y PRD?

Si bien es cierto que, la figura de Natalia se erige como un faro de esperanza para algunos, portadora de un mensaje de lucha y resistencia por su compromiso con la causa de género y su experiencia dentro de las filas sindicalistas magisteriales de la UdeG, donde ya es un fósil, realmente son luces que, en medio de la oscuridad, no le han permitido lucir cuadros políticos jóvenes que le respalden o estructuras políticas que surjan por y para su liderazgo.

No obstante, en este juego de poder y percepción, Natalia y el PRD de Jalisco enfrentan desafíos titánicos. La arena política es un espejo de la sociedad, y en ella se reflejan tanto las esperanzas como las decepciones de los electores. La pregunta sobre la viabilidad de su candidatura al Senado y la efectividad de la coalición Fuerza y Corazón no solo es un desafío electoral, sino un dilema existencial para un partido en busca por lo menos de alcanzar registro estatal.

Erika Natalia Juárez Miranda ha sido en su carrera política la antítesis de su compañero de fórmula Francisco Ramírez Acuña, el agua y el aceite en convicciones políticas, ¿cuántos los verán como opción de voto en la siguiente elección?

En X @DEPACHECOS

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Tendencias

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