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OPINIÓN

Sin futuro

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Opinión, por Luis Manuel Robles Naya //

La historia nacional es una crónica de luchas intestinas, siempre con un enemigo como impulso y el único objetivo de derrotar al contrario. Aun habiéndose superado los enfrentamientos armados, la relativa estabilidad que brindó el régimen hegemónico post revolucionario solo alcanzó para darnos institucionalidad y una democracia imperfecta, en constante adaptación de leyes e instituciones, para dar cabida a todas las voces en pos de mantener esa paz social necesaria para crecer.

En el fondo, seguimos siendo la misma nación perdida en el debate, sin unidad nacional y lo peor, sin un proyecto definido o un destino imaginado con precisión de planeador meticuloso. Nuestros planes como nación nacen y mueren cada seis años y ese es el precio de no sabernos reconocer como un solo pueblo, unido por sus coincidencias y no como lo somos, una sociedad empeñada en señalar sus diferencias.

Seguimos entrampados, hoy como antes, en el interés político por asir el poder y conservarlo, en un debate estéril, con victorias pírricas, en constante labor de Sísifo.

Hoy, se tienen bien identificados cuales son los obstáculos que enfrentamos como sociedad y como nación. Tenemos lustros en los que la preocupación social se centra en tres aspectos: economía con sus elementos de empleo, ingreso y distribución de la riqueza; inseguridad creciente, incapacidad del estado para impedir la impunidad y garantizar justicia; corrupción, como práctica común, acentuada por el cinismo de oportunistas vividores de la política enquistados en las instituciones. La lista de pendientes sigue, pero no es correspondida con el listado de soluciones a largo plazo, siempre el inmediatismo de rentabilidad electoral pero nunca efectividad para la gobernabilidad y la gobernanza.

Estamos en época electoral y en ella se eligen posiciones de representación locales y para la instancia federal que es el Congreso, algo que debería ser trámite normal en la contienda democrática, pero que sin embargo se intenta, desde la cúspide del poder, transformar en un diferendo nacional a favor o en contra de una transformación difusa. Desde la autoridad presidencial se han empeñado en reeditar viejos conflictos, etapas superadas de la historia para volver a enfrentar a los desiguales con el fin de lograr la preeminencia de algo que, sin ser movimiento ni partido, toma forma de autocracia arrogándose mandatos no conferidos ni totalmente compartidos.

Algo de razón se encuentra en los silogismos y sofismas que dan cuerpo a la retórica oficial que a diario impone agenda mediática. Nadie puede negar que la desigualdad, la corrupción y la inseguridad gravitan negativamente en la vida cotidiana y es impostergable ponerles fin y límites, pero no se puede estar de acuerdo y consentir, que el hacerlo nos lleve a perder la unidad nacional o la oportunidad de conseguirla. Reeditar las viejas categorías decimonónicas de liberales y conservadores, engrosar las listas con una nueva generación de villanos, es no entender que dos siglos de confrontaciones no nos han permitido definir y alcanzar objetivos comunes y que tampoco hemos resuelto los problemas de fondo, esos que siguen estando en las plataformas de candidatos y partidos como pendientes nacionales.

Quien dijo que la política es la guerra llevada por otros conductos se equivoca, porque ello implica que como en la guerra, el vencedor imponga condiciones al vencido y por ello, nuestro sistema democrático institucional y participativo está diseñado precisamente para que no suceda eso y toda la sociedad encuentre un marco civilizado para su desarrollo y crecimiento.

No podemos compartir la lógica de esta administración que crea su propia épica con imágenes desprendidas de las estampas usadas para tareas escolares, que inventa adversarios en una adaptación convenenciera y simple de la historia, con una narrativa rica en imágenes del pasado y un futuro similar al que ya tuvimos, del que quisimos huir fugitivos de las crisis económicas y reos de la cancelación de nuestras expectativas a futuro. Una administración gatopardiana que quiere cambiarlo todo, no para mantener las cosas igual, sino para recuperar lo que mostró no ser mejor.

Mucho abrevar de la historia para no entender que ese pasado de revanchas ideológicas, de confrontación y lucha por el poder, de vaivenes al ritmo de la voluntad sexenal, nos mantienen la mirada lejos de un horizonte común compartido por todos. Gracias a la visión dicotómica de esta administración, la próxima elección será una reedición de viejas pugnas, de acusaciones mutuas, de críticas perversas y propuestas vacías, porque lo importante será conservar o disputar el poder para avasallar, para imponer. Dos siglos de disputas nos deben hacer entender, que lo importante no es quien gane sino eliminar la incertidumbre, crear la certeza y la confianza necesarias para crecer, evitar la descomposición social y la fractura del sistema de leyes e instituciones. Persistir en la división y el encono es renunciar a la construcción de un futuro común y en común. Los proyectos de nación se crean, no se imponen, sin proyecto compartido no hay nación. Hoy no hay futuro halagüeño a la vista, solo tenemos un gobierno rehén de sus propias convicciones y un pueblo pobre, cada vez más dependiente, más víctima de una clase política sin horizonte más allá de sus intereses.

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OPINIÓN

«Alito» Moreno, con la estocada adentro

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Mujeres y Hombres del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac

¿Sobrevivirá Alejandro “Alito” Moreno a la crisis en que está inmerso?

¿Cuál será el costo de su decisión de mantenerse a la cabeza del otrora partidazo?

El PRI pasa por su momento más crítico en su historia como partido, con una presidencia sumamente cuestionada y que lucha por sobrevivir al estar su presidente sometido a dos fuegos: por un lado, hay fuerzas que se manifiestan y sacuden el árbol del partido y que representan Claudia Ruiz Massieu y Dulce María Sauri que exigen su renuncia, y por el otro lado enfrenta al poder de la 4T cuya punta de lanza es la gobernadora morenista de Campeche, Layda Sansores y que pretende llevarlo a juicio y encarcelarlo por los supuestos delitos de lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

Sin duda el PRI es un partido que con todo y crisis mantiene su gran poder, tanto que frenó la reforma eléctrica que ha sido la gran apuesta del gobierno que encabeza el Presidente López Obrador.

LOS TRAIDORES A LA PATRIA”

Desde la pasada elección intermedia, el PRI decidió ir en alianza con PAN y PRD en “Va por México” para enfrentar a Morena. La alianza electoral se mantuvo y logró romper la mayoría calificada de Morena y aliados en la Cámara de Diputados. En esa situación los cabilderos del gobierno de la 4T operaron para tener el voto favorable de los legisladores federales del PRI. El gobierno de AMLO sentía que contaría con el apoyo del partido tricolor en San Lázaro.

Alito Moreno después de la alianza electoral hizo otro pacto con Va por México, el legislativo. Y contra todo lo que se dijo, mantuvo su posición de rechazar la reforma eléctrica y ésta no pasó.

Vino la declaración del Presidente López Obrador y la embestida de Morena contra los que llamó “traidores a la Patria”. Algunos agudos analistas señalaron que esa descalificación de intolerancia plena y fuera de toda proporción iba dirigida al presidente nacional del PRI porque había asumido el compromiso que la apoyaría y no lo hizo.

VINIERON LOS ATAQUES

Antes de las elecciones en 6 estados de la república, la gobernadora de Campeche empezó a meterle leña al fuego y exhibir a su antecesor en la gubernatura, como un gandalla y vividor de la política, filtrando audios de supuestas conversaciones de Alito de haber recibido financiamiento ilegal para campañas del PRI, de lavado de dinero, de descalificaciones a periodistas, entre otros señalamientos que lo dejan muy mal parado, como alguien impresentable y que se toma como otra raya más al tigre de la corrupción.

La respuesta de Alejandro Moreno es que se trataba de una venganza por no haber cedido a las presiones para que otorgara el voto de los diputados del PRI a favor de la reforma eléctrica, lo que así fue, como se corroboró con el audio que el propio Alito filtró de una conversación que tuvo con el senador del PVEM, Manuel de Velasco, quien se presentó como emisario del Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, para que recapacitara en torno a la posición de su partido en la votación en San Lázaro sobre la reforma eléctrica. Alito se mantuvo y vinieron los ataques.

Su situación se agrava en el PRI, porque a estos audios escandalosos dados a conocer por Layda Sansores, se registraron los resultados adversos en estas elecciones en seis estados, en las que el PRI perdió Oaxaca e Hidalgo, que se añaden a las derrotas en 2021 en Campeche, Colima, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, o sea la derrota y pérdida en 10 en estados que gobernaba, todo en dos años, ganando únicamente Durango en alianza con PAN y PRD, para quedarse con dos estados (Coahuila y Estado de México).

LE PIDEN LA RENUNCIA

Si bien es cierto que Alejandro Moreno fue electo democráticamente como presidente y cuyo periodo vence en agosto del 2023, dentro de 14 meses, su situación se torna cada vez más difícil. Tiene una opinión pública muy feroz que ya lo condenó y que no le da margen, cuando lo retrata de cuerpo completo como un político corrupto y en esas condiciones no se vislumbra que el PRI pueda recuperarse, ya que esa imagen de impresentable la alimenta el gobierno de la 4T con Layda Sansores montando desde Campeche el juicio.

Mantenerse Alito en la presidencia le generará aún más daño al PRI y seguramente impactará negativamente la elección del próximo año en el Estado de México y en Coahuila.

DEBE DE IRSE

Veo que Alito no tiene salida, está atrapado. Incluso, para la Alianza “Va por México”, que le dio el espaldarazo después de los ataques, el daño los alcanzará y se vuelven aun más vulnerables, donde el gran ganador es precisamente Morena.

Alito bien puede continuar en la presidencia del PRI, incluso, el juicio en Campeche los morenistas lo pueden ir administrando todo este año y hasta agosto del 2023 para remarcar la narrativa de que “Va por México” es una alianza de sinvergüenzas, que han saqueado al país y lo quieren seguir saqueando. Es como anillo al dedo para el discurso de AMLO contra la corrupción.

Alito trae la estocada muy adentro. Como bien señala Eugenio Ruiz Orozco, no tiene defensa y está acorralado.

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JALISCO

Congreso de Jalisco, oficialía de partes: ¿Quién elaborará el proyecto ejecutivo de la Línea 4 del Tren Ligero?

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Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco //

El 22 de mayo de este año, en medio de caras de celebración y discursos llenos de comedidos elogios, en el estado que gobierna Enrique Alfaro, algo así como “Alfarilandia”, se realizó el acto inaugural de la construcción de la Línea 4 del Tren Ligero.

La “Magna obra” en beneficio de los tlajomulquenses, se la auto atribuye el ahora gobernador de Jalisco, pero en su momento presidente municipal de Tlajomulco, desde donde -según el propio Enrique Alfaro- se gestó lo que en unos dos años más será una realidad: una línea de tren ligero para las zonas necesitadas del municipio.

Ese día, lleno de satisfacción, el gobernador de Jalisco agradeció a los diputados su apoyo para la realización del proyecto, dijo: “Hay temas en los que podemos debatir, discutir argumentalmente, pero hay otros en los que tenemos que cerrar filas, y por eso hoy a los coordinadores parlamentarios que han acompañado este proceso, a Erika, a Hugo, a Claudia, a Chema, a Quirino”, dijo el Gobernador.

En el agradecimiento del gobernador Enrique Alfaro inicia una serie de situaciones que solo en “Alfarilandia” se pueden dar, mire, se supone que el dinero para la construcción de la Línea 4 a Tlajomulco se aportara de la siguiente forma:

2 mil millones de pesos aportará el Gobierno federal para la Línea 4 del Tren Ligero.

2 mil millones de pesos provendrán del presupuesto de Jalisco de los años 2023, 2024 y 2025.

5 mil 725 millones de pesos provendrán de recursos de la iniciativa privada.

El dinero de la iniciativa privada para la línea 4, según lo dicho por Enrique Alfaro, forma parte de “los dos primeros proyectos bajo la modalidad de Propuesta No Solicitada”, donde se “establece una obligación de pago por una fuente bien establecida, que en este caso es la tarifa del tren con una serie de candados importantes”, ha explicado el gobernador la semana pasada que anduvo de gira en los medios de comunicación explicando “su proyecto”.

Así pues, ya sabemos que la iniciativa privada aportará la mayor parte de la inversión financiera en la construcción de la Línea 4, e incluso se ha dado a conocer por parte del gobierno de Jalisco que han realizado trabajos de análisis hechos a la ”propuesta no solicitada”, mediante la cual la iniciativa privada, es decir, Mota Engil, pide le dejen, ¡Por favor! aportar los más de 5 mil millones de pesos.

Lo bueno es que el 16 de junio, los diputados integrantes de la LXIII Legislatura aprobaron los decretos que permiten a la Comisión Estatal del Agua (CEA) y al Sistema de Tren Eléctrico Urbano (SITEUR) celebrar contratos de inversión con la iniciativa privada. Sí, apenas este jueves de la semana pasada.

Dice el comunicado del Congreso de Jalisco: “Con la finalidad de que se realice el proyecto denominado «Modelo integral de movilidad de la zona sur del Área Metropolitana de Guadalajara (Línea 4)”, los diputados que integran las comisiones de Movilidad, y Hacienda y Presupuestos, autorizaron al Sistema de Tren Eléctrico Urbano una inversión pública productiva total de hasta 9 mil 725 millones de pesos, sin incluir el Impuesto al Valor Agregado (IVA), a valores de mayo 2022.

En el dictamen se avaló llevar a cabo el proyecto mencionado por un monto total de hasta 21 mil 614 millones 400 mil pesos, sin incluir el Impuesto al Valor Agregado, a valores de mayo 2022, por un plazo de hasta 38 años, los cuales tendrán un máximo de 2 años corresponderá a la etapa de inversión.

Los diputados de Jalisco autorizaron la realización del contrato de inversión con la iniciativa privada para la Línea 4, hablan del monto de total beneficio económico que recibirá el inversionista privado de los más de 5 mil millones, y no les molestó en lo más mínimo que, el gobernador ya hubiera iniciado la construcción de la obra de la Línea 4, ya hubiera promocionado el tipo de inversión privada que iba a participar, con todo y monto, además de ya conocerse la empresa “interesada”, es decir, una vez más, el Congreso de Jalisco funcionó como Oficialía de partes de Enrique Alfaro y no como un poder autónomo.

Pero, la mejor muestra de que la Línea 4 del Tren Ligero solo puede existir en “Alfarilandia”, la exhibe el periodista Jonathan Lomelí en sus redes sociales, pues presenta la respuesta a la solicitud de transparencia SIOP/TRANSPARENCIA/616/2022, que dice: 

III.- En respuesta a su solicitud, dicha Secretaría realizó las gestiones correspondientes y hacen de su conocimiento que, el sentido de la respuesta es NEGATIVA POR INEXISTENCIA de conformidad a lo dispuesto al artículo 86.1, fracción III de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Jalisco y sus Municipios; y de acuerdo a lo manifestado en el oficio SIOP/TRANSPARENCIA/616/2022; se le comunica que como parte de los inicios de los trabajos de la obra en comento, se está ejecutando la construcción de paso superior vehicular «Adolf Horn» e imagen urbana sobre la Av. Adolf B. Horn Jr. a su cruce con las vías de ferrocarril Guadalajara – Manzanillo, en los municipios de San Pedro Tlaquepaque y Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco; del cual sí se cuenta con proyecto, pero no así, de un proyecto ejecutivo integral para la obra de línea 4, motivo por el cual es inexistente lo solicitado”.

¡Viva Alfarilandia!

Enrique Alfaro inicia una obra, se da a conocer el costo financiero de la obra, se dice cuánto va a venir a ofrecer una empresa sin pedirlo el gobierno del estado, se conoce el nombre de la empresa interesada, se autoriza que el gobierno y la empresa privada firmen un contrato por parte de los diputados, luego, la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública de Jalisco dice que: NO HAY un proyecto ejecutivo integral para la obra de línea 4.

Se supone que los próximos días, saldrá la convocatoria para la licitación de la empresa que vendrá a Jalisco a pedir invertir… ¿Después de eso se iniciará con la realización del proyecto ejecutivo de la Línea 4?

Todo puede suceder en ¡Alfarilandia!

En Twitter @DEPACHECOS

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OPINIÓN

Tibieza política

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Opinión, por Miguel Ángel Anaya Martínez //

Desde inicios de los 80 se comenzó a utilizar el término de “corrección política” o “políticamente correcto”. Este se refiere a evitar utilizar lenguaje o promover políticas públicas que afecten a las minorías, evitando la discriminación o el desfavorecimiento de cierto grupos o etnias vulnerables.

El concepto se popularizó cuando a mediados de los 90 el periódico The New York Times comenzó a publicar artículos replanteando pensamientos sobre el machismo, la homofobia, la discriminación, etc. Los temas se fueron ampliando, llegando a tocar conceptos como el cuidado del medio ambiente, género y hasta el lenguaje mismo.

Al popularizarse las posiciones “políticamente correctas” muchos de sus promotores fueron tomando fuerza y el movimiento se distorsionó en una corriente que define lo bueno y lo malo, se olvidó que el mundo y la sociedad misma es un mosaico de pensamientos, de ideologías y de colores, haciendo creer que en el mundo todo es blanco o negro; si apoyas determinada causa estás bien si no eres el enemigo.

De esta manera los políticos de todos los sabores fueron montándose en la ola de lo “políticamente correcto” aunque esto contradijera sus propios valores, sus propias ideologías o creencias, dejaron de existir los discursos duros para cambiarlos por posiciones tibias que no incomodaran; finalmente las posiciones de las diferentes instituciones políticas se fueron homologando, los partidos se mimetizaron y para la sociedad -cansada de los excesos de los que gobernaban- todo comenzó a sonar igual.

Este fenómeno que afecta a buena parte del mundo occidental tiene su contraparte, y en una sociedad que reclama contrastes y posiciones distintas, el hartazgo de discursos planos y poco convincentes llevó a la aparición de ciertos personajes que tenían sus posiciones muy claras, al sonar diferentes a lo que la palestra política ofrecía lograron encumbrarse en el poder, los ejemplos abundan, desde Donald Trump en Estados Unidos, Boris Johnson en Reino Unido, Marine Le Pen en Francia, Jair Bolsonaro en Brasil, Nayib Bukele en el Salvador, Gloria Álvarez en Guatemala o el partido Vox en España e incluso esto explica de alguna manera la popularidad de López Obrador -o en su momento El Bronco- en nuestro país, ya que su discurso y solo el discurso se contrapone en cierta medida a lo que ofrecen los partidos políticos de siempre.

Así como el hartazgo de lo “políticamente correcto” explica la aparición de ciertos personajes políticos, también ayuda a entender el porqué la oposición no está funcionando en México, la alianza de PAN, PRI y PRD suena rara, ver a un panista aliarse con un priista ya que coinciden únicamente en ganarle a Morena suena mal, para poder conjuntarse, los discursos se tienen que igualar, olvidarse de lo que históricamente fueron y asumir posiciones tibias con el único fin de ganar una elección y si todo suena igual entonces todos son iguales, si todos son iguales entonces no vale la pena votar por ellos. Del PRD ni hablamos porque de no ser por la alianza ya hubiera perdido el registro en al menos, la mitad del país. MC juega sus cartas aparte.

La elección del pasado 5 de junio muestra un claro escenario, Morena sigue creciendo y muy probablemente no es por sus aciertos, lo que sucede es que enfrente no había quien. Mientras la oposición siga presentando personajes reciclados en las boletas, mientras no se replanteen ideas, mientras los posicionamientos sigan siendo tibios para evitarse cualquier problema, mientras no se entienda que la sociedad necesita ver algo distinto, los ciudadanos seguirán viendo con apatía la política y no asistirán a las urnas y cuando esto sucede suelen ganar aquellos que ya tienen el poder.

En la reciente elección el abstencionismo fue de alrededor del 50% y en Oaxaca llegó a más del 60%. Así las cosas en un país que enfrenta problemáticas fuertes diariamente, que quiere cambiar y no sabe cómo o con quienes. El panorama esta claro: si se quiere cambiar de rumbo los movimientos tendrán que surgir de la sociedad civil organizada y no de los partidos políticos de siempre.

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