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OPINIÓN

Estructuras ocupacionales

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Metástasis, por Flavio Mendoza //

La educación es quizá uno de los marcos normativos más cambiantes en las últimas décadas, en el siglo pasado se realizó en promedio una reforma cada 20 años, en el actual, antes de los primeros 20 años ya se tienen 3 reformas a la normativa que rige la educación en México, considerando desde la RIEB 201, hasta las Reformas Constitucionales derivadas del Pacto por México y la recientemente impulsada desde la 4T.

En todas hacen referencia sobre la importancia de la Educación para un país, un eje rector para el desarrollo, sin embargo, ninguna se traduce en una mayor inversión al Sistema Educativo Nacional. Los esfuerzos siguen apostando a programas que son focalizados y atienden aspectos que ya se salieron de control o son pilotajes en un porcentaje menor e insignificante para el universo de escuelas de educación básica en el país, en otras palabras, no hay congruencia entre lo que se establece en la ley y lo que se aplica a la realidad como política pública, más allá de quedar corta, se siguen ampliando los profundos problemas del sistema educativo nacional y con ello rezagando cada vez más los resultados académicos de generación en generación.

Para un buen funcionamiento de las escuelas, además de infraestructura física y materiales didácticos, ente otros aspectos, es fundamental que cuenten con el personal suficiente, el número de trabajadores pertinente para cada tipo y modalidad de escuelas en educación básica, pero, ¿Cuál es ese número y clasificación de personal pertinente?

Para ello, desde reformas pasadas se establecen las Estructuras Ocupacionales, donde se determina la estructura de cada escuela que deberá precisar el número y tipo de puestos de trabajo requeridos, atendiendo al número de aulas y espacios disponibles, al alumnado inscrito y al plan de estudio de que se trate.

El acuerdo vigente que establece la actualización e implementación de las Estructuras ocupacionales se derivo de los acuerdos tomados en el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), reconocidas como un órgano que puede intervenir en asuntos educativos con base en la Ley General de educación, actualmente la última actualización es de 2015, que para el caso de Jalisco se firmó un convenio entre la federación y el estado, en donde se determina cuál es el personal que deberá atender cada tipo y modalidad en las escuelas de educación básica.

Para el caso de los niveles preescolar y primaria, que son el mayor número de escuelas, la situación es hasta crítica debido a que existen escuelas donde ni siquiera hay directivo o los casos vergonzosos donde el personal es multigrado y hasta atiende dos funciones por el mismo sueldo. A diferencia del nivel de secundaria, aunque no en todas las escuelas, pero que tienen asignados personal de apoyo para función de gestión, administración, asistencia y docentes suficientes, en primaria o preescolar un director debe tener super poderes para atender todo lo relacionado a la operación cotidiana en la escuela.

Según el convenio signado por autoridades federales y estatales para Jalisco, por ejemplo, un preescolar debe tener 1 directivo a partir de 3 grupos y 60 alumnos, 1 Subdirector de Gestión a partir de 3 grupos, 1 Subdirector académico a partir de 10 grupos, 1 maestro por cada grupo, 1 maestro de educación física una hora por grupo, 1 maestro de música una hora por grupo, 1 asistente educativo por cada grupo de primer grado, 1 intendente por cada 6 grupos a partir de 3 grupos, 1 velador o conserje por cada 6 grupos. Mientras para una primaria regular es 1 directivo y subdirector a partir de 6 grupos, 1 Subdirector académico a partir de 10 grupos, 1 maestro por grupo, 1 maestro de educación física, 1 de inglés, 1 de educación artística, 1 promotor de tics y 1 maestro de taller, ademas personal de apoyo administrativo uno por cada 12 grupos e intendentes y velador. Las modalidades de los niveles varían en tipos de personal.

Desde luego que todo esto no se cumple, pero no sólo eso, sino que ante las aucencias justificadas como incapacidad por maternidad en el caso de personal de intendencia no se cubre por falta de presupuesto. Esta es una realidad que deberían priorizar antes de pensar en la Nueva Escuela Mexicana de la 4T y Recrea de la Refundación para un buen comienzo y seriedad en la transformación de la educación.

Twitter: @FlavioMendoza_

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OPINIÓN

La violencia de los cárteles de la droga en Ciudad de México tiene historia

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Por Daniel Emilio Pacheco //

Pensar que el atentado ocurrido al secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX, Omar García Harfuch, es el inicio del desafío de los cárteles de la droga al Estado mexicano o en específico a las autoridades de la Ciudad de México, es un error.

La violencia llegó a la Ciudad de México en plena temporada navideña, la madrugada del 15 de diciembre de 2007. Felipe Calderón tenía ya un año con su guerra contra el narcotráfico.

Esa madrugada en las inmediaciones del aeropuerto, en bolsas de plástico, aparecieron las cabezas de dos empleados de Jet Service, una empresa de almacenamiento de carga aérea. Conocía la capital mexicana por primera vez, escenas que en la prensa se ubicaban en Ciudad Juárez o Tijuana.

Según las declaraciones de Sergio Villarreal Barragán, alias “El Grande”, miembro de la banda de los hermanos Beltrán Leyva, en las averiguaciones TLA/1/7422/2007/12-T y OTU/II/1950/2007

La muerte de Gerardo Santos Iglesias y Carlos Tapia Rosillo empleados de la empresa Jet Service, fue resultado del decomiso de más de media tonelada de cocaína por parte de la Policía Federal y de la administración General de Aduanas del Servicio de Administración Tributaria.

Los Beltrán Leyva en ese tiempo aliados de Joaquín “El Chapo” Guzmán, ordenaron torturar y asesinar a los que consideraron responsables de que se confiscara esa droga en la empresa, pues con ello se dejó de surtir a los distribuidores de Tepito, causando pérdidas millonarias a la organización.

La Ciudad de México conocía por primera vez de la violenta reacción de los cárteles de la droga al perder mercancía o luchar por territorio. Los cuerpos de Carlos y Gerardo aparecieron más tarde en el Estado de México.

Las autoridades de la Ciudad de México propiciaron el crecimiento de los cárteles de la droga el 18 de mayo de 2010, cuando a las 15:00 horas un aproximado de 100 hombres bajaron de autobuses foráneos y empezaron a ocupar esquinas en el barrio de Tepito. Las calles de Ferrocarril de Cintura, Hortelanos, Panaderos, Mineros y Hojalateros fueron tomadas de forma visible por estos sujetos que portaban como identificación visible gorras negras, lentes y cangureras. Los autobuses se quedaron esperando con los motores encendidos en el Eje 1 Norte.

Según la averiguación previa PGR/SEIDO/UEIDCS/112/2010 Édgar Valdez Villarreal alias “La Barbie”, admitió haber organizado una junta con los principales distribuidores de drogas en Tepito, con el propósito de unificar a los grupos y familias que dominaban el barrio.

La reunión duró unas seis horas, con recesos aderezados con una comida y brindis, el 18 de mayo de 2010. El mismo día que, el comandante de la Policía Judicial del Distrito Federal, Andrés Velasco responsable del Operativo Tepito, reportó lo que sucedía en Tepito, y recibió como respuesta por parte de Estado Mayor Policial de la Procuraduría del Distrito Federal, en ese tiempo con Miguel Ángel Mancera al frente, el permanecer “clave 6”, es decir, pendientes en un principio; y después “hacer 14”, es decir, retirarse y por ningún motivo asentar el hecho en ningún informe.

De esa reunión, aproximadamente 20 personas pactaron el nacimiento de la “Unión Tepito” o “La Unión”, entre las paredes derruidas de la calle Hojalateros.

El acuerdo no solo incluía la venta de droga, sino también la implementación del cobro de derecho de piso, es decir, una cuota que comerciantes y empresarios debían pagar como protección para dejarlos trabajar, algo que anteriormente solo los inspectores del gobierno aplicaban.

La invitación a que otras banda o familias se unieran estaba abierta, siempre y cuando se sometieran al liderazgo de los socios fundadores, las que no se sometieran al nuevo orden serían eliminadas. Las ejecuciones, levantones y desapariciones fueron cosa de todos los días en la Ciudad de México, las autoridades lo achacaron a gente de paso que ahí eran ejecutados.

Con la captura de “La Barbie” y la caída de “El Chapo”, “La Unión” empezó a tener fracturas que propiciaron más violencia que las autoridades no supieron parar.

En el expediente FGAM/GAM-2/UI-1C/D/1954/12-2017 iniciado en la PGJ-CDMX, es donde por primera vez se asentó un incidente del CJNG en la Ciudad de México, se trata del secuestro y asesinato del dealer apodado “El Márquez”, en la delegación Gustavo A. Madero. Junto al cuerpo se encontró un mensaje firmado por el CJNG, donde advertían iban a tomar los territorios de las bandas rivales.

Para 2018 los servicios de inteligencia de distintas corporaciones reportaban que el CJNG hacían sentir su poder desde el norte hasta el sur de la Ciudad de México, en el centro y en varios municipios del Estado de México. La violencia se da desde el Penal de Neza-Bordo hasta el reclusorio Oriente y el Penal de Chiconautla.

La lucha de Cárteles ha escalado a tal grado que más de 332 personas han sido asesinadas en la capital mexicana durante el primer trimestre del 2020. Al ritmo de una muerte violenta cada seis horas. Cuatro homicidios por día, como documenta el Observatorio Nacional del Ciudadano.

El armamento para realizar los asesinatos, las extorciones y enfrentar a las autoridades es basto, en el caso del atentado contra Omar García Harfuch, se encontró:

5 Barret, 1 lanzagranadas, 7 granadas, 35 armas largas, 8 pistolas, 39 chalecos, 51 bombas molotov, 96 cargadores, 2800 cartuchos, 1 inhibidor de señales.

El fallido atentado se dio por usar novatos en la acción, si los agresores hubieran sabido utilizar el arsenal que traían, otro hubiera sido el resultado.

El control de la Ciudad de México que tienen los cárteles de la droga, les permite traficar libremente todo tipo de sustancias, ser protegidos por corporaciones policiacas, cobrar plazas por medio de un vigilante en caja de los diferentes comercios y transitar con armento de alto poder sin ser molestados; llegar a este tipo de control o libertad delictiva, no se da de un día a otro, ni se logra por sí solo, se debe corromper autoridades, se debe contar con empresarios que laven las ganancias y con necesidad en las calles que permita contratar personal.

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OPINIÓN

¿Y dónde está el piloto?

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Opinión, por Ramiro Escoto Ratkovich //

El país está sin rumbo, no hay certeza económica y en el extranjero lo saben, la gasolina ha subido casi 5 pesos en los últimos días en relación a la baja que mantuvo el combustible a principios de la pandemia y de la cual el Presidente tomó partido al asegurar que fue su administración quien tomó medidas y eso provocó el precio bajo; hoy el silencio se convierte en eso, en lo que hemos venido observando lo que llevamos de esta administración.

¿Cómo será a partir de este viernes 26 de junio la perspectiva de un Presidente que sigue considerando que el “Pueblo es Bueno” que atiende los “Regaños de mamá y de la abuela”, de los que toman como bandera los “Abrazos y no Balazos”?.

Al Presidente se le complica la visita a Washington, con lo declarado respecto a la liberación del hijo del Chapo, luego de que la gente no defienda a criminales y un atentado a su secretario de seguridad por parte de una célula delictiva, no deja bien parado al primer mandatario a quien no dejamos de escuchar palabras y no ejercer acciones. Queda clarísimo que ante la situación de incertidumbre, inseguridad y falta de capacidad, muchos inversionistas han dejado México como opción para sus capitales.

Así como estamos, como nos encontramos, el Presidente no puede ni debe dar una conferencia de prensa como las acostumbradas en Palacio Nacional, en los Estados Unidos, las preguntas de los reporteros son frontales, sin tapujos y sin adulaciones; de México, del actual México hay mucho que cuestionar, y ahí los datos son duros, y no parecerán coincidir con los datos del Presidente López Obrador; ahora sin duda el tema de la lucha del narcotráfico será más cuestionada que nunca, y ahí es donde Trump buscará sacar partido en su campaña. ¿Recuerda cuando el Presidente del vecino país ofreció a su ejército para atrapar capos del narco?.

Veo también con atención el comportamiento en redes de los funcionarios tras el atentado del secretario de Seguridad, mandando buenas vibras y mejores deseos para su recuperación; pero para la víctima inocente que deja en orfandad a 2 hijos ni un solo post, tampoco un acompañamiento, es el gobierno actual que ahora tendría que buscar en el actuar de sus antecesores un comportamiento similar, pero no creo que eso haya sucedido. Así la indiferencia, el total descontrol.

No podemos seguir tolerando, permitiendo que todos los días desde el Palacio Nacional, convertido en un set de televisión, el Presidente nos muestre cada rincón cual visita de museo, cuando estamos enfrentando una verdadera crisis en todos los sentidos, no es posible que mensajes de 20 minutos o más que no dicen nada, nos roben tiempo y nos dejen con más indefensión. Es claro que este avión ( y no es el que se rifa, ni el que supuestamente ya tiene interesado, nuevamente ) no tiene piloto y tampoco tiene rumbo, que ha perdido altura y que puede estrellarse.

Lo de este viernes pone en jaque y en todos los sentidos la vulnerabilidad del Estado Mexicano en materia de seguridad, ese “aviso” fue en el corazón de la CDMX y contra un hombre que sí, ha sido clave en el desmantelamiento financiero de una de las células delictivas más poderosas, pero también es cierto que desde Palacio Nacional se dio una orden para liberar a un integrante del grupo delincuencial opositor, y ante esto, dicen los expertos, no se ve bueno el panorama.

Twitter: @Ramiro_escoto

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OPINIÓN

Desgano y desgobierno

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De Frente al Poder, por Óscar Ábrego //

Allegados al primer cerco de la aristocracia naranja me confiaron hace días que -como lo escribí en mi pasada colaboración- existe un evidente desgano en el ingeniero Enrique Alfaro. Pero -según me dicen- el asunto va más allá, pues no sólo él acusa un notorio fastidio al frente del gobierno, sino que ocurre algo similar con un buen número de sus colaboradores en el aparato burocrático.

No es para menos. Las mismas fuentes además me confirman lo que he asegurado con anterioridad en más de una ocasión; sucede que en su larga travesía, no son pocos los alfaristas que albergaron el anhelo de que su llegada al gobierno estatal, se traduciría en grandes negocios y una vida gloriosa. Es decir, la tan soñada conquista del más alto nivel público, significaría ostentar el poder de un modo impune y procaz.

Para su desgracia, la situación del Estado es incompatible con dicha fantasía. Desde el momento en que se sentaron en las sillas, comenzaron a experimentar esa perturbadora incomodidad que acontece cuando es obvio que los planes fueron diseñados al margen de la realidad. Mientras que por una parte se toparon con la dificultad de imponer criterios dictatoriales, por otro lado se percataron de que los protocolos de transparencia complicarían el cumplimiento de compromisos económicos pactados con quienes patrocinaron las campañas.

Por eso a muchos funcionarios se les percibe ansiosos y desconcertados, como que no encuentran su lugar en medio de la incertidumbre que provoca militar en un proyecto fallido. Si a esto se le agrega que su guía está más inmerso en su agenda personal que en la institucional, entonces la confusión se vuelve extrema.

La cosa se complica porque nadie les da instrucciones precisas de cómo proceder en el abandono. Me comentan que en algunas oficinas ya no saben qué hacer con tantas señales encontradas. Si bien en ciertas dependencias aún prevalece la ilusión de que su jefe político dará el salto hacia la Presidencia de la República, la verdad es que el tremendo deterioro que ha sufrido la imagen de su comandante, está haciendo mella en la moral de la tropa.

Cuando nos referimos al desgobierno, hay que hacerlo desde la perspectiva de que en la administración emecista no existe orden ni rumbo. El pleito con López Obrador, la inseguridad, la pandemia y la dificultad para acceder al dinero, los volvió reactivos.

Es claro que al tratarse de una gestión unipersonal, cualquier intento por alinearse a un cronograma o a un modelo sistémico de ejecución, está destinado al fracaso. Y es que el peculiar estilo del mandatario le hace suponer que los temas importantes siempre deben pasar por su aduana.

Sin embargo, cualquiera que tenga un mínimo de nociones sobre el liderazgo efectivo, sabe que el equipo, y no él, es la plataforma sobre la que se construye el éxito.

Hoy que tenemos conocimiento de cuántos cientos de millones de pesos de nuestros impuestos se han ido por el excusado debido a la absurda necedad de auto promoverse, Alfaro Ramírez todavía está a tiempo de corregir y asumir con serenidad su grave responsabilidad como titular del Ejecutivo. No creo que alguien -en su sano juicio- quiera que en el futuro sea recordado como el peor político de su generación, cuando tuvo la mejor oportunidad para escribir una buena historia. Aunque le cueste trabajo creerlo, somos más los que deseamos verlo cerca de la gente y lejos de la autoproclamada “sociedad civil”, que tanto daño le hace a Jalisco.

Un gobierno egocéntrico, impredecible e inestable, que ha perdido el ánimo de trascender por la vía de los resultados, lo único que tiene garantizado es que más temprano que tarde, será juzgado de forma implacable por un pueblo ofendido y ninguneado.

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