JALISCO
Un dilema histórico para Claudia Sheinbaum
Los juegos del poder, por Gabriel Ibarra Bourjac
La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta uno de los dilemas más delicados de su joven gobierno. El anuncio de la fiscalía del Distrito Sur de Nueva York contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros altos funcionarios ha colocado a la mandataria entre dos fuegos de gran intensidad.
Por un lado, la creciente presión del gobierno de Donald Trump, quien ha acusado directamente a México de estar gobernado por el narcotráfico y ha señalado la supuesta debilidad de Sheinbaum frente a los cárteles.
La denuncia contra Rocha Moya no es un hecho aislado; forma parte de una estrategia que busca poner a prueba la voluntad real del gobierno mexicano para combatir al crimen organizado.
Por el otro, Sheinbaum enfrenta fuertes presiones internas de un sector importante de Morena, cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador, que considera que México no debe ceder ante las exigencias de Estados Unidos y que cualquier colaboración sería una humillación a la soberanía nacional.
En este contexto, la presidenta tiene esencialmente dos caminos. El primero: actuar con aparente imparcialidad, instruir a la Fiscalía General de la República para que investigue con seriedad las acusaciones y responda formalmente a la solicitud de Estados Unidos.
Esta opción le permitiría quitarse de encima el pesado lastre que representan para su gobierno aquellos personajes de Morena señalados por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.

La segunda opción sería atrincherarse en la defensa cerrada de la soberanía, resistir cualquier tipo de colaboración y proteger a Rocha Moya, con el riesgo de profundizar el conflicto con Washington y proyectar una imagen de debilidad ante el crimen organizado.
Lo que está en juego es histórico. Nunca antes un gobierno estadounidense había denunciado formalmente a un gobernador mexicano en ejercicio ante una corte federal. Esta acusación podría ser solo el comienzo de una lista mucho más larga que, según fuentes estadounidenses, incluiría a más de 30 personajes políticos mexicanos.
La decisión que tome Claudia Sheinbaum definirá no solo su relación con Estados Unidos, sino también el verdadero grado de autonomía que tiene respecto al legado y la influencia de Andrés Manuel López Obrador. En momentos como este, la soberanía no se defiende con discursos. Se defiende con hechos.


