OPINIÓN
Mala gestón del fideicomiso hunde al transporte de Guadalajara
- EL TRANSPORTE PÚBLICO EN GUADALAJARA ATRAVIESA UNA CRISIS SEVERA Y DEFICIENTE.
- LA REDUCCIÓN DE UNIDADES AFECTA GRAVEMENTE A LOS USUARIOS DE GUADALAJARA. EL FIDEICOMISO DEL TRANSPORTE ESTATAL PROVOCA DEUDAS Y RETRASOS EN PAGOS.
- CIUDADANOS PADECEN ESPERAS PROLONGADAS Y SERVICIOS INSUFICIENTES EN EL TRANSPORTE DIARIO.
Opinión, por Gerardo Rico
Hablar de los camiones del transporte urbano en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), desde la perspectiva de los usuarios de a diario, es hablar de esperas de una hora o más, de unidades llenas hasta el tope, de la competencia de choferes entre sí para ganar pasaje, la falta de transbordos eficientes y de un sin número de deficiencias que diario padecen miles de personas.
A pesar que las autoridades estatales enfatizan constantemente que el objetivo principal de la actual administración es mantener y consolidar el “mejor sistema de movilidad en todo México”, basado en la conectividad física y digital del Estado. lo cierto es que la realidad contrasta con tan buenas intenciones.
Hasta antes del Covid19 circulaban en el área conurbada de nuestra ciudad un aproximado de 5 mil 200 unidades del transporte urbano. En la actualidad solo operan 3 mil 800, con todo y las nuevas unidades que en los últimos meses compraron en el Gobierno del Estado.
De acuerdo a transportistas que han dedicado toda su vida a esta actividad, el transporte urbano en nuestra ciudad va a la baja, ante la falta de choferes, con un déficit de mil 500, el encarecimiento del diésel por los conflictos internacionales y la tardanza en los pagos por parte del Fideicomiso que fue creado en el 2018 y ratificado y modificado por el ex gobernador Enrique Alfaro y el actual secretario del Transporte Diego Monraz.
Cuando inició el Fideicomiso operaban 250 rutas de las cuales algunas ya pararon definitivamente y otras más trabajan solo al 50 o 60% de su parque vehicular, excepto algunas que son muy lucrativas y no rebasan el 10%; hay una tendencia a seguir cerrando rutas ante la inoperancia de las mismas y los altos costos en refacciones y accesorios para camiones. Motivo por el que en muchas ocasiones los dueños de unidades prefieren tenerlas paradas o venderlas en partes para recuperar parte de su inversión.
Pero ¿qué es el Fideicomiso? Es un mecanismo que fue creado para “administrar” las ganancias de los dueños de los camiones. Es decir, si usted es propietario de una o más unidades el dinero de los pasajes diarios no le llega directo a sus bolsillos y lo recogen en SITEUR. Ahí acumulan una bolsa económica que reparten a los dueños de las unidades.
De acuerdo a transportistas consultados, el Fideicomiso es integrado en más del 80% por personal allegado a dicha instancia gubernamental y es gente que nada tiene que ver con el transporte, por lo que consideran una “burocratización” excesiva, sobre todo al momento de liquidar el dinero que les corresponde legítimamente.
Cifras actualizadas registran dos millones de viajes diarios en todo el transporte urbano de la zona metropolitana de Guadalajara, es decir se obtienen ganancias diarias por 22 millones de pesos que multiplicados por 30 dan 660 millones de pesos mensuales y un total de 7 mil 200 millones de pesos al año. A estas cifras hay que agregarles 300 millones de pesos que “están en la nube”, es decir dinero que no se cobra por concepto de tarjetas perdidas ó que dejaron de usarse.
Aquí viene un asunto de suma importancia: la retención del dinero que ya les corresponde legítimamente a los propietarios de los camiones y que por diversos motivos tardan hasta cuatro meses o medio año en pagarles por parte del Fideicomiso.
Esta situación origina que al momento del pago los transportistas ya están endeudados severamente y en muchas ocasiones no son capaces de hacer frente a los compromisos que contrajeron. Algunos de los consultados refieren que las autoridades estatales ofrecen facilidades para que compren camiones nuevos, pero ante los retrasos en sus pagos por parte del Fideicomiso ha habido muchos casos en donde las unidades son embargadas y es ahí donde registran más pérdidas económicas.
A pesar que durante la administración de Enrique Alfaro se presumió el sistema Mi Transporte, donde se jactaban de la creación de una tarjeta inteligente a través de la cual los usuarios pueden acceder a diferentes modos de transporte como autobuses, tren ligero o bicicletas y se pusieron de moda los carriles confinados. Lo cierto es que las mejoras en el sistema de transporte urbano, los camiones que circulan en la ciudad, van de mal en peor.
Recordaron algunos de los transportistas consultados que en otras épocas era posible llegar de un punto a la ciudad a otro con un solo pasaje a pesar de las distancias. Sin embargo en la actualidad miles de personas deben tomar dos o hasta cuatro camiones y realizar transbordos para llegar a trabajos, escuelas o cualquier destino dentro del área conurbada de Guadalajara. Con el concebido encarecimiento de la economía familiar.
Resolver la crisis del transporte urbano, no es solo un asunto de unidades nuevas, nuevas tecnologías o algoritmos de frecuencias, es devolverle el tiempo, la dignidad y la calidad de vida a una ciudadanía que ha esperado demasiado.
Al caer la noche en los paraderos de la zona metropolitana, las largas filas y el espacio de hasta más de una hora para abordar el regreso a casa, refleja el verdadero costo de un sistema deficiente, horas pérdidas y sobre todo una economía vulnerada por la falta de planeación de los responsables del transporte.
Entre la desesperación e impotencia por la larga espera, empujones y el riesgo latente de un accidente por la competencia permanente entre conductores, transcurre la rutina de miles de ciudadanos que nada pueden hacer por gozar de un mejor servicio del transporte urbano en Guadalajara y su área conurbada.


