EDUCACIÓN
El nuevo reto educativo de Jalisco: La IA y los celulares en las aulas
– La UdeG ya trabaja 56 proyectos de transformación digital para la enseñanza.
– La SEP restringe el celular a partir del 3 de noviembre.
Por Francisco Junco:
Mientras las autoridades educativas preparan nuevas reglas para limitar el uso de teléfonos celulares durante la jornada escolar, en Jalisco las instituciones de educación superior avanzan en un sentido distinto: buscan incorporar la inteligencia artificial a los procesos de enseñanza y aprendizaje.
El escenario abre un nuevo debate educativo: cómo aprovechar la tecnología sin que termine sustituyendo capacidades que los estudiantes necesitan desarrollar por sí mismos.
El pasado 22 de septiembre se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo 09/09/26 de la Secretaría de Educación Pública, que establece disposiciones para el uso responsable y seguro de dispositivos digitales personales y tecnologías de aprendizaje en las escuelas públicas y particulares del Sistema Educativo Nacional.
“Este acuerdo es un paso fundamental para garantizar los derechos de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, procurando su salud mental, su aprendizaje y su desarrollo integral, fortaleciendo la atención, el contacto humano y la comunidad”, señaló el secretario de Educación Pública, Mario Delgado.
En educación básica, las medidas restringirán el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos durante la jornada escolar, con excepciones relacionadas con emergencias, necesidades particulares o actividades pedagógicas autorizadas. De acuerdo con el decreto, comenzarán a aplicarse a partir del 3 de noviembre.
En Jalisco, la Secretaría de Educación estatal informó, el 24 de septiembre, que trabaja en la aplicación de estas disposiciones y prepara un protocolo para regular el uso de los dispositivos de acuerdo con las características de cada comunidad escolar.
La dependencia, mediante un comunicado, subrayó que la intención no es retirar la tecnología de las escuelas, sino fortalecer un uso seguro, responsable y crítico.
El planteamiento se suma a la Ley para Garantizar los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en Entornos Digitales del Estado de Jalisco, aprobada por el Congreso local en mayo y publicada en junio.
La decisión federal parte también de una consulta nacional realizada entre figuras educativas. De acuerdo con los datos incorporados al acuerdo, 79.7 por ciento reportó dificultades para mantener la atención de los estudiantes y 78.7 por ciento señaló problemas para recordar información; 38.7 por ciento identificó conflictos originados en redes sociales que llegaron a las escuelas y 29 por ciento reportó situaciones de ciberacoso.
Además, 81.2 por ciento de los participantes estuvo de acuerdo con establecer medidas nacionales para regular los dispositivos digitales. Se trata de percepciones de las figuras educativas consultadas y no, por sí mismas, de una prueba de causalidad entre el uso del teléfono celular y esos problemas.
Pero mientras el teléfono celular enfrenta nuevas restricciones en las aulas, otra tecnología gana espacio en las instituciones educativas.
En la Universidad de Guadalajara, la incorporación de la IA como herramienta ya forma parte de una estrategia de transformación digital que involucra a profesores, estudiantes y personal administrativo. UDGPlus mantiene 56 proyectos activos y trabaja en capacitación sobre transformación digital, inteligencia artificial y herramientas educativas digitales. La Universidad también prepara nuevas estrategias para incorporar estos recursos a los procesos de enseñanza.
El debate no se limita a utilizar una herramienta de inteligencia artificial para elaborar tareas. La UdeG reconoce que su llegada obliga a revisar incluso la manera en que se evalúa a los estudiantes.
Durante Innova Forum 2026, realizado en septiembre, la inteligencia artificial y la transformación pedagógica estuvieron entre los temas centrales, con proyectos que utilizan IA junto con realidad virtual, aprendizaje multimodal y herramientas generativas.
La discusión plantea una pregunta que ya forma parte de las aulas: ¿cómo determinar qué aprendió realmente un estudiante cuando una herramienta puede producir en segundos un texto, una síntesis, una presentación o incluso apoyar procesos creativos?
Para la Universidad de Guadalajara, la respuesta no pasa por excluir la inteligencia artificial, sino por establecer criterios para utilizarla. El director general de UDGPlus, Omar Karim Hernández Romo, planteó que uno de los riesgos es que la automatización termine desplazando capacidades humanas. La institución analiza incluso la creación de un consejo o comité que genere recomendaciones para el uso de la IA en la docencia, el aprendizaje y la gestión, además de una guía de uso didáctico-pedagógico dirigida a profesores.
La Universidad también impulsa el concepto de “cocreación con IA”, que busca utilizar estas herramientas como apoyo sin delegar completamente en ellas los procesos creativos y la toma de decisiones. En paralelo, desarrolla aplicaciones que incluyen chatbots para consultar información normativa, producción de recursos multimedia y herramientas digitales para apoyar la transferencia de conocimiento.
El planteamiento coloca el problema en otro terreno: no se trata solamente de qué tecnología entra o sale del salón, sino de qué capacidades se espera que conserve y desarrolle el estudiante.
El contraste resulta evidente. El teléfono celular, utilizado sin reglas, puede convertirse en una fuente de distracción, interacción constante en redes sociales o conflictos dentro de la escuela.
La inteligencia artificial, utilizada sin criterios académicos, puede facilitar que un estudiante entregue un trabajo sin haber realizado por completo el proceso intelectual que se supone debía desarrollar. Son fenómenos distintos, pero tienen un punto en común: ambos obligan a las escuelas a establecer nuevas reglas sobre el uso de la tecnología.
En Jalisco, el desafío será pasar de la regulación a la formación. La Secretaría de Educación estatal ha planteado la necesidad de fortalecer la ciudadanía digital de estudiantes, docentes y familias, mientras la Universidad de Guadalajara trabaja en capacitación y estrategias para incorporar la IA.
Esto significa que el debate educativo ya no puede reducirse a permitir o prohibir dispositivos. También implica enseñar a los alumnos cuándo utilizarlos, cómo verificar la información que producen, qué responsabilidades existen al emplearlos y qué actividades requieren necesariamente del trabajo humano.
“Tenemos que tener cuidado de no sacar a los humanos de la ecuación, porque con tanta automatización estamos cayendo en el otro extremo, que es un efecto no deseado, porque como la IA lo hace todo bien, hay cosas que ya ni hacemos y al rato no vamos a saber hacerlas”, señaló Omar Karim Hernández Romo, director general de UDGPlus de la Universidad de Guadalajara.
La discusión apenas comienza. A partir del 3 de noviembre, las escuelas de educación básica deberán aplicar las nuevas disposiciones sobre celulares y dispositivos personales, mientras las instituciones educativas enfrentan, al mismo tiempo, el crecimiento acelerado de las herramientas de inteligencia artificial.
En un caso, la apuesta es poner límites al uso de la tecnología; en el otro, aprender a incorporarla. Para Jalisco, el reto estará en encontrar el punto en el que la tecnología sea una herramienta para aprender y no un sustituto del aprendizaje.


