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Demócratas recuperan el Congreso de Estados Unidos y abren una nueva etapa de contrapesos y controles para Trump
– El control de ambas cámaras dará a la oposición herramientas para investigar al Gobierno y negociar el gasto, aunque el veto presidencial limitará su agenda.
El Partido Demócrata recuperó el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones intermedias del martes 3 de noviembre en Estados Unidos, según los reportes de Associated Press y Ballotpedia. El resultado coloca al presidente Donald Trump ante un Congreso opositor para la segunda mitad de su mandato.
En su corte de la 1:30 de la madrugada del miércoles, hora del este, Ballotpedia reportó 54 escaños para el bloque demócrata y 44 para los republicanos en el Senado. En la Cámara de Representantes contabilizaba 231 triunfos demócratas y 141 republicanos, con distritos todavía pendientes; la mayoría se alcanza con 218.
El avance demócrata en el Senado incluyó siete estados con escaños previamente republicanos: Iowa, Kansas, Maine, Carolina del Norte, Ohio, Carolina del Sur y Texas. Estas victorias modificaron una correlación de fuerzas que hasta ahora favorecía al partido del presidente y ampliaron el alcance territorial de la oposición.
Texas destacó por el triunfo de James Talarico sobre el republicano Ken Paxton, con lo que los demócratas rompieron una prolongada sequía de victorias estatales. Entre los demás resultados sobresalieron el regreso de Sherrod Brown al Senado por Ohio y la victoria de Roy Cooper en Carolina del Norte.
El relevo legislativo tendrá efectos a partir del 3 de enero de 2027. Hakeem Jeffries se perfila para presidir la Cámara de Representantes, sujeto a la elección de sus integrantes; de conseguirlo, se convertiría en la primera persona afroestadounidense en ocupar esa responsabilidad.
El costo de la vida fue uno de los factores que marcaron la jornada. Según las encuestas a pie de urna de NBC News recogidas por Finect, el 75% de los votantes consideró que la economía estaba en mala situación y el 65% estimó que las políticas de Trump la habían empeorado.
El cambio de mayoría abre tres frentes para la relación entre el Capitolio y la Casa Blanca: la supervisión de la administración, las decisiones sobre el gasto público y la agenda legislativa. De acuerdo con un análisis de CNN proporcionado para esta nota, los demócratas dispondrán de herramientas para revisar las actuaciones del Gobierno y exigir explicaciones a sus funcionarios.
En materia de supervisión, el control de las comisiones permitirá impulsar investigaciones parlamentarias y requerir información sobre las decisiones del Ejecutivo. Esa facultad puede elevar el costo político de las controversias que enfrente la administración, aunque la apertura de una investigación no equivale por sí misma a acreditar irregularidades ni a establecer responsabilidades.
El presupuesto será otro espacio de negociación. Los demócratas tendrán voz en la asignación de los recursos federales y buscarán revertir medidas de la administración. A su vez, el control del Senado les permitirá incidir en la confirmación de los nombramientos presidenciales que requieren el consentimiento de esa cámara.
Jeffries ha identificado tres objetivos inmediatos, de acuerdo a la cadena CNN: poner fin a la guerra con Irán, revertir los recortes a Medicaid (seguros médicos) y derogar los aranceles aplicados por Trump a decenas de países del mundo. La propuesta vincula esos cambios con una reducción de los precios de la energía, la atención médica y los bienes de consumo.
En salud, la agenda contempla renovar los subsidios ampliados a las primas de los seguros de Obamacare y recuperar recursos de Medicaid afectados por la legislación republicana de impuestos y gasto. Se trata de objetivos que necesitarán traducirse en proyectos y negociaciones: el resultado electoral no modifica automáticamente la cobertura ni los apoyos vigentes.
La nueva mayoría también podrá promover iniciativas sobre inmigración y elecciones para fijar su posición política. Sin embargo, aprobar proyectos en el Congreso no garantiza su entrada en vigor, porque Trump conserva la facultad de vetarlos y los demócratas necesitarían apoyo republicano para superar ese obstáculo.
El presidente anticipó su estrategia frente a un Congreso adverso: “Lo que sucede es que yo veto todo y luego los demócratas vienen y quieren llegar a un acuerdo”, declaró la semana pasada. La declaración apunta a utilizar el veto como instrumento para negociar el contenido de las iniciativas opositoras.
Para anular un veto se requieren dos tercios de los votos emitidos en cada cámara, siempre que exista cuórum; con participación completa, serían 67 senadores y 290 representantes. Es un umbral distinto de los 60 votos que generalmente se necesitan en el Senado para cerrar el debate y superar la obstrucción de una iniciativa legislativa.
El escenario anticipa negociaciones difíciles sobre el financiamiento federal y riesgos de cierres del Gobierno si fracasan los acuerdos presupuestarios. También deja margen para entendimientos bipartidistas, como plantea el análisis de CNN. La capacidad de la nueva mayoría para cumplir sus promesas dependerá de su cohesión interna y de los acuerdos que consiga con la Casa Blanca.
Resumen editorial:
- Los demócratas obtienen la mayoría en ambas cámaras; continúan los recuentos.
- Jeffries plantea cambios en guerra, salud y aranceles.
- El veto de Trump obligará a negociar para convertir las propuestas en leyes.


